1, 2, 3, 4

Pasos suaves que mecen el corazón

4, 3, 2, 1

Es hora de decir adiós

Así que abrázame fuerte y mantenme en tus brazos

Has que este baile dure una eternidad

Porque el momento de la verdad ha de llegar

Y no prometo estar para la pieza final


Silencio, un mortal silencio.

¿Por qué seguiría ahí? Después de aquel juego de palabras, el infierno en persona se había retirado con un eco insistente y doloroso; "No podrás salir tan fácil de aquí", manteniéndolo preso en la oficina, sentado, mirando al techo con el arduo deseo de traspasarlo, cosa completamente imposible dado que en ese plano existencial era como una persona, un ser tan poco poderoso que no podía usar poderes que solo se le concedían en el mundo mortal. Tan inútil, tan solo y "mortal", un adolescente con un cargo de demonio obligado a realizar un labor aún siendo cualquier otro en las tierras del inframundo; quiere volver, no puede estar seguro de cuanto pueda pasar en aquel lugar, no importa si solo fueran segundos o unos cuantos míseros minutos, era necesidad el hecho de regresar para hacerle saber que estaba bien y que nada malo estaba ocurriendo aún si consistía en mentir más y más.

¿Por qué simplemente no decía la verdad? Lo estaba empeorando, podría perderlo, podría...lo estaba condenando a algo que nadie merecía.

¿Por qué, por qué lo hacía?

Demasiados sentimientos, su cabeza no lograba almacenarlos todos, eran muchos, lo consumían, lo atormentaban como lamentos buscando piedad ¿Era normal que su cabeza doliera tanto como su pecho? ¿Por qué sentía tanto dolor ahora que estaba lejos? Es como si lo comprimieran, como si estuvieran estrujando todos sus huesos o aplastaran su poca existencia. Incomprensible, debería ser una imposibilidad que lograse demostrar aquellas sensaciones si ahí todo literalmente estaba muerto ¿Entonces de dónde salía el sufrimiento? ¿Dónde estaba el sentido de eso? De un momento a otro empeoro, al inicio estaba tranquilo, inquieto por querer regresar pero tranquilo y, ahora que estaba en el final, estaba sintiéndose acabado, miserable, un verdadero villano.

No había nadie para que le hicieran sentir así ¿Será su subconsciente? ¿Acaso su lado más razonable estaba hablando?

Dolía, no quería que sucediera.

Comenzaba a marearse a tal punto que vomitaría el alma, o bueno, lo que sea que aún mantuviera dentro de ese cascarón.

Estaba pasando algo malo, muy malo, se desvanecería en el suelo si tan solo pudiera porque lo mejor que podría lograr era hacerse un ovillo para dar un largo respiro vacío.

Inhalar. Exhalar. Inhalar.

¿A quién diablos le importaba respirar bien cuando juraba que estaba por desfallecer nuevamente? Es decir ¿Cómo puede sentirse tan...desastroso? Fue como la vez en que se separaron solo que con la gran diferencia de que aquí no era simplemente tristeza, no, también la felicidad lo estaba inundando, chocaban cada uno de estos, desde el resentimiento hasta la esperanza, un desastre que daba jaqueca, que lo confundía, que lo culpaba.

¿Trataba de olvidar acaso todo lo que ocasionaba? ¿Se esforzaba por creer que solamente era inocente cuando las pruebas declaraban lo contrario? ¿Cuándo comenzó a pensar todo eso? Necesitaba relajarse, volver al comienzo, reencontrar lo que estaba perdiendo entre tantas inseguridades que no lo habían afectado hasta ahora. Ni en vida sufría lo que estaba pasando entre esas paredes blancas y sencillas.

-Parece que alguien no está disfrutando su estadía-

Curioso, apenas aquel ente entra sin previo aviso todas las alteraciones se desvanecían y dejaban que la neblina dejara de ensombrecer sus pensamientos.

-¿Qué-?-

-¿Qué es lo que sucede? Son solo sentimientos Sowachowski, pensé que te había quedado claro que incluso esos insignificantes pensamientos sobre ajenos eran peligrosos ¿Creías que sentirlos no iba a tener un costo?-

Comenzaba a perderse –No lo entiendo-

La burla nace con crueldad, la suficiente para que aumente cuando se acerca como una serpiente a su presa –Parece que alguien quiere extinguir sus llamas- tomó entre sus manos la melena descubierta al no existir esa gorra por ahora -¿O acaso trata de ocultarlas de alguien quien las controla?-

Pecho pesado, algo lo quería tirar abajo.

Quizás el pecado de amar a un humano o el hecho de saber que al final todo estaría terminado.

-No trato de ocultar nada, no estoy atentando contra nadie- insiste en esas mágicas palabras que espera y puedan sacarlo de la lista del trabajo.

-Eres un adolescente, las hormonas florecen incluso cuando la tierra no sea la mejor para su desarrollo ¿Cómo se que no te estás enamorando? O mejor dicho, que olvides lo que eres por alguien quien jamás te vería si supiera la verdad-

Alerta, todo su sistema se despierta.

-El no...yo no...-

-¿No qué?-

Miró sus ojos, no puede intimidarse. No puede delatar todo lo que estaba pasando.

Debe ser fuerte, necesita serlo.

-Nunca estaría enamorado de ese sujeto-

¿Lo estaba diciendo? ¿De verdad había dicho eso?

-¿Por qué lo estaría?-

Mentiras dolorosas, cortan su cuello como si tuviera mil cuchillas atravesando su traquea.

Incrédulo finge con su gran sonrisa, llevando sus dedos largos al rostro tostado para que presione con "cariño" sus mejillas –Así mismo Sock ¿Por qué te enamorarías de algo que te aborrecería si supiera tu real objetivo? Es decir, un demonio con un mortal ¿No es algo peculiar? Tus instintos homicidas despertarían en algún momento, tu anhelarías asesinarlo como en un inicio o mejor aún- pauso –Darle perfectos motivos para que extinga su insignificante vida para que pueda cumplir su tortura aquí abajo, no es como si hubieras sido hecho para algo que no fuera eso, era tu destino-

Palabras sigilosas que se mantuvieron profundas incluso en su mirada, la misma que ve ciegamente y creía en que eso era una vil mentira.

-¿Por qué alguien iba a querer a su verdugo?Después de todo, tu lo estás llevando a la guillotina, ¿No? Porque eso mismo es lo que haces ahora-

Llanto, es lo que buscaría ahora en la soledad de la muerte que roza a una vida de mentira, porque está sintiéndose tan débil como una persona normal; y no debería, no debe sentir de esa manera o eso es lo que ahora cree que es lo mejor. No lo sabe, está perdido -¿Cuál es el problema entonces?- cuestionó, con más duda en su interior de lo que mostraría en el exterior –Estoy haciendo lo que quieres-

-¿De verdad lo haces?-

No dijo nada, no es como si pudiera ni quisiera delatarse o defenderse, mentir o decir la verdad era mucho peor que mantenerse en silencio intentando no revelar nada. Porque de eso depende todo lo que conoce y aún desconoce.

Pero a veces lo peor es lo que se necesita para salir de una situación así.

Porque lo peor lo ha sido su persona.

-Sí-

Sigue jugando con fuego.

Está a punto de incendiarse y volverse una ceniza de mentiras.

-Veo que aún no ardes, me alegra ver que aún recuerdas cual es el objetivo de todo esto-

Lo han soltado, es libre o es lo que quiere suponer. No entiende cuando todo se vuelve un juego de palabras difícil de entender.

-No vayas hacer combustión instantánea cuando vuelva-

Nuevamente el portal se encuentra frente suyo, puede irse sin saber que ha sucedido del otro lado o lo que ha provocado cuando tuvo que dejar su ilusión atrás para volver a lo que sí es real.

-Y Sowachowski-

Se detuvo cuando dio los primeros pasos para volver a "casa".

-Disfruta ese baile que tanto has estado anhelando-

Giro sobre si mismo para enfrentar lo desconocido ya conocido.

-¿Pero como lo-

Y algo lo trago para volverlo a la oscuridad total.


No sabe donde esta, ni con quien o si al menos ha llegado a un lugar real, solo siente algo frío y húmedo con una combinación de suavidad, algo está murmurando, piden su nombre o le da la sensación de que es así. Acarician lo que se supone es su cara, tratan con amabilidad su textura; es cálido...familiar, le da la sensación de que es un tacto que siempre reconocería más cuando su nombre comienza a ser claro en un tono femenino que le hacía sentirse tan calmado, como si lo durmieran para que alcanzará sueños bellos y claros. Incluso con la incertidumbre que provoca sentir que no se encuentra en ninguna existencia con el simple hecho de que ese eco se aclare cada vez más para pertenecerle era lo mejor que se le podría brindar.

"Todo está bien cielo, no tienes nada de qué preocuparte".

Suena de una manera perfecta, como describirían la melodía de un ángel, le hacía sentir que era demasiado buena pero ¿Quién? ¿Quién era? ¿Por qué sabe que lo era?

"No eres una mala persona solo eres especial pero eso no te hace un peligro, eres Napoleón, eres el tesoro que no cambiaría por nada".

¿Por qué era tan dulce?

"Harás lo correcto, lo sé".

¿Qué era correcto? ¿Qué exactamente era lo que haría? ¿Por qué lo sabía?

"Es momento de despertar cariño, sigue lo que creas mejor para ti".

Una voz desconocida... y aún así siente que ha estado consigo toda la vida...

O su persona es el mismo extraño que se alienta fingiendo ser otra.

-¿Napoleón?-

Es lo más fuerte que puede captar ahora sus oídos.

Y sabe que no es el mismo.

-¿Uh?-

-¿Estás bien?-

Poco a poco lograba abrir los ojos, estaba en un lugar nuevo pero conocido, no recuerda haber estado en la habitación del rubio mucho menos que este lo viese como si acabara de ver a una persona resucitando.

-¿Qué sucedió? ¿Qué hacemos aquí?-

-Te desmayaste ¿No lo recuerdas?-

¿Cuándo? ¿Cuándo y cómo pasó?

-¿De qué estás hablando?-

-Te encontré tirado en el suelo, no despertabas pero parecía como si trataras de hablar, decir algo-

-¿Decir qué?-

-No estoy seguro pero parecía que era algo muy importante ¿Recuerdas lo que era?-

Niega con la cabeza, no sabe que deseaba contar -¿Tu recuerdas algo de lo que quisiera decir?-

-Era como si desearas decir "culpable"-

-Creo que has de haber entendido mal-

O es quien trata de no seguir con la discusión de que era lo que de verdad debía pasar.

-Pero es lo menos importa ahora ¿Lograste hacer las compras con tu madre?-

-En realidad conseguí manejar la camioneta de vuelta a casa-

-¿Y no estamos muertos?-

Puede sentir como lo golpean con una almohada, al menos la tensión disminuyo, la suya principalmente.

-Es más probable que tú me mates antes-

Rieron o al menos trato de hacerlo, esos chistes comenzaban a darle más que pensar de lo que normalmente lo harían antes.

-Pero dudo que sea peor que el hecho de tener que asistir a un baile con traje y corbata, la ventaja es que te llevo a ti y pasará algo interesante por ese hecho-

-No tienes ni idea- susurró

-¿Qué?-

-Yo no dije nada ¿Tú sí?-

¿Era seguro asistir a ese sitio? ¿Podría ir sin que nada saliera mal?

Puede ser que tan solo estaba paranoico y solo necesitaba descansar de aquel castigo que le dieron por desafiar a los demás, específicamente, a los que debería aceptar como una parte de su vida real.

Interrumpió el silencio cuando su mente dejó de procesar -Jonathan ¿Te quedarías conmigo sin importar lo que pase?-

Era algo inesperado, es consciente, pero debe tener una respuesta que le pueda brindar seguridad.

-¿Por qué esa pregunta?-

-Curiosidad-

Han depositado un pequeño beso en su frente como si fuera un crío asustado.

-No hay motivos por las cuales deba alejarme-

Mostró calma, una que se volvía cada vez más falsa, si pasaba algo, si hacía algo...

¿Cómo le podrían asegurar que no ocasionaría algún tipo de desastre?

-Pero es mejor que descanses un poco, aún no estoy seguro de porque te has desmayado de improvisto-

-No es algo que tenga importancia, ya estoy aquí, lo estoy-

Sabe que lo mira como a un extraño, como si aquello no pudiera salir de sí. ¿Es acaso que ha cambiado tanto?

-¿Seguro que estás bien? ¿Acaso has comido algo en mal estado? ¿O no tener tu gorra te afecta más de lo esperado?-

-Lo dice quien casi parece vivir pegado a esa sudadera-

Pueden seguir discutiendo de esa manera por un buen rato; ojalá pudiera hacerlo hasta el día del baile y así poder evitarlo aún si iba contra todo lo que hubiera deseado en un inicio.

Comienza a ser todo complicado.


Puede sentirlo, sabe que el tan ansiado día ha llegado al fin, tan solo es tenerse que mirar en un espejo mientras el traje de tres piezas comienza a ser acomodado incluyendo la falda que había deseado, arreglando su cabello o al menos haciendo el intento de eso; lo adorna con un moño del mismo tono que ha escogido como regalo de su pareja en esa ocasión. Trata de hacer tiempo, lleva un buen rato en la habitación, tan solo quiere volver asegurarse que todo lo que ocurrió en esa oficina no era más que un susto para darle un escarmiento por el hecho de seguir mintiendo no solo a su víctima sino que su propio jefe se veía involucrado en esa maraña de cosas extrañas que provocaba por tratar de mantener ambas cosas de pie sin que hubiera ni un solo herido, aunque era más probable que quien estuviera con la soga al cuello era quien no dejaba de mover ese moño una y otra vez porque no dejaba esas malditas palabras atrás; se estaba torturando solo, tal vez era ese el objetivo.

Pero sabe que todo parece estar mal cuando el mismo Mephistopheles aparece en el espejo, estirando una mano hacia él.

-¿Bailamos?


N/A: No, no me digan cuanto tiempo me he desaparecido, ya sé que fue mucho, pero hoy amanecí con tan buen humor que me puse a checar nuevamente el capítulo hasta darle un enfoque mejor al que estaba hace un rato, y no se preocupen, no está abandonado, pero como en fechas actuales he conseguido un empleo y los estudios no se facilita de todo pero eso no significa que lo deje.

Espero que este capítulo valga la pena para ustedes.

Os quiero, muchas gracias por todo el amor que aún me han dejado en los comentarios.