Perdón por tardar. Este capítulo es como un punto y a parte. Es muy corto pero aún así espero que lo disfrutéis.


Capítulo 20: Adiós

Tsunade contemplaba seriamente las construcciones que estaban realizando, Kagegakure había avanzado mucho durante el último mes, desde que se enteraron de lo que sucedería con las kunoichis. Su primera reacción fue volver a la aldea y hacer polvo a Naruto a golpes pero su antigua alumna, Nanami, hizo que cambiara de opinión, esa no era la solución. Contactaron con Hinata y las demás por medio del papel de chacra y pusieron en marcha su plan, dentro de un par de días las chicas llegarían a la aldea y tenían que tenerlo todo listo. Las instalaciones subterráneas seguían ahí pero no les pareció mala idea construir una de verdad, ella ayudó con su fuerza bruta y gracias a las que sabían utilizar técnicas de tierra estaban avanzando mucho. Jamás pensó que vería esa aldea tan llena de vida como en esos momentos, todas esas mujeres trabajando juntas para construir algo mejor, era maravilloso formar parte de eso. Las que usaban técnicas de tierra habían construido un muro de piedra alrededor de la aldea pero esa no era la única protección. Las expertas en genjutsu habían creado varios para proteger la aldea, además las Uzumaki habían colaborado con sus técnicas de sellado, sellando las ilusiones para que al desactivar el sello desapareciesen. Todo estaba planeado a la perfección, ahora sólo les quedaba esperar a que las chicas llegasen.

Mientras tanto en Konoha Sakura se encontraba frente al Hokage, el cual la miraba sorprendido. Ella suspiró y dejó el protector que la identificaba como ninja de la aldea en su escritorio. El rubio la miraba con la boca abierta, ella reprimió las ganas de pegarle un puñetazo que lo dejase más idiota de lo que ya era.

—Sakura-chan ¿estás segura?

—Sí, Naruto, renuncio a ser ninja de Konoha, a partir de ahora seré una simple civil.

Él seguía medio atontado. La mujer rodó los ojos y se marchó, por fin lo había hecho, ahora cuando se marchase no podía ser acusada de ser una renegada. El Uzumaki se quedó quieto mirando el protector que minutos atrás había pertenecido a su antigua compañera de equipo, jamás se esperó algo como eso. Primero Hinata, luego Temari, Tenten, Misa-chan, Karin, Hanabi, Himeko e incluso Akane-chan, Fuuko-chan y Mikako-chan, y ahora Sakura ¿Qué demonios está pasando aquí? ¿Tan mala fue mi decisión que todas ellas no quieren ser kunoichis en esas condiciones? Lejos estaba Naruto de imaginar que si ellas hacían eso era para no poder ser llamadas renegadas.

El único que se olía algo raro en todo ese asunto era Shikamaru, no se fiaba nada de ellas y de su esposa la que menos. Primero porque ya no le dejaba estar demasiado cerca, joder no habían tenido sexo desde hacía un mes, además el mismo día que se hizo el anuncio tuvieron una discusión de la que pensó que saldría muerto. También había visto como su esposa les dirigía miradas cargadas de tristeza a sus hijos. Así que el Nara sospechaba que algo pasaba pero no era capaz de saber el qué y eso le frustraba.

Al igual que el mejor estratega de la aldea Sasuke miraba a su mujer con extrañeza. Para empezar era distante con él, ya no parecía querer asesinarle como aquel día pero las cosas no eran como antes y el Uchiha no sabía que demonios hacer. Su hermano le dijo que era su culpa, que había traicionado a esa mujer y que era normal que ella estuviese molesta. Desde ese día intentó pedirle perdón mil veces pero nada, ella siempre le cortaba o simplemente se iba y eso le frustraba demasiado. Además se había fijado que su mujer estaba muy pegada a sus hijos, más de lo normal y eso ya era mucho decir. Ciertamente no entendía a Sakura pero esperaba que con el tiempo su actitud cambiase.

Ninguno de esos importantes hombres eran capaces de imaginar lo que sucedería esa misma noche. Dos de ellos famosos por su inteligencia y astucia, el otro conocido por su capacidad para leer los corazones de la gente. Pero aún así no podían entender a sus propias esposas. Ellos no sabían nada de lo que estaba a punto de suceder y eso les carcomería por dentro durante años.

Temari se encontraba observando a su sobrino, le había prometido a su hermano que le cuidaría y ahora ella se marchaba. Frunció el ceño, bien sabía que ese pequeño no sobreviviría en Suna, así que no podía regresar a su aldea natal. De la misma forma estaba segura que siendo hijo del Kazekage Konoha lo trataría bien, Naruto se encargaría de encontrarle un hogar. Tal vez Ino le cuidase, ya que se trataba de su familia. Toshiro estaría bien, sí. Entonces fijó sus oscuros ojos en su hijo, Kiyoshi, su pequeño ni siquiera iba a recordarla, la próxima vez que lo viera él ya sería un adolescente y ella sería para él una simple desconocida, no, peor, sería la madre que le abandonó y le odiaría. Se mordió el labio inferior su hijo iba a pagar por lo que su padre había hecho, no era justo y odiaba que así fuera.

Sora se sorprendió al sentir el abrazo de su madre, no es que ella no le diese cariño pero eso había si inesperado. El niño era una copia idéntica de su padre, a excepción de que su piel era algo más morena, igual que la de su madre. Miró de reojo a su madre pero sólo pudo ver uno de sus moños. Correspondió al abrazo algo dudoso. Al poco ella le soltó, le sujetó de los hombros, estaba de rodilla así que sus ojos color chocolate chocaban con los perlas de su primogénito.

—Sora, quiero que sepas que te quiero, que pase lo que pase siempre estarás en mi corazón. Por favor hijo, prométeme que cuidarás de tu familia — la voz de Tenten sonaba rota.

—Mamá ¿por qué dices esas cosas? — el pequeño parecía asustado, no comprendía nada.

—Quiero que sepas lo mucho que te quiero, hijo, nada más — le sonrió con dulzura.

—Pero eso ya lo sé, eres mi madre y sé que me quieres pero lo has dicho de una forma extraña.

Sin duda eres hijo de tu padre pensó la mujer con una sonrisa mientras le acariciaba la mejilla con suavidad. Sabía que Neji le cuidaría, lo sabía pero aún así no podía evitar el dolor de dejarlo atrás. Por eso quería asegurarse de que él supiera que le quería, que era su pequeño y que no le estaba abandonando por puro placer. Le volvió a abrazar extrañando de esa forma más al niño. Sora tenía ocho años, era un niño muy inteligencia y suspicaz, por eso se daba cuenta de que algo raro pasaba con su madre.

La noche cayó sobre la aldea, el momento había llegado. Sakura, Ino, Shizune y Sayuri activaron el genjutsu que habían diseñado. Haciendo que todos cayesen en un sueño profundo, las niñas incluidas.

Aprovechando eseo Hinata besó la frente de Naruto una última vez y es que a pesar de todo seguía amándole, una lágrima corrió por su mejilla y cayó en la de él. Salió de su dormitorio y con cuidado llegó al de Kiseki, hizo lo mismo que con Naruto y depositó una carta debajo de su almohada. No me odies, sólo pido eso pensaba mientras fijaba sus ojos claros en él. Fue al cuarto de Takeru e hizo lo mismo. Sé que estarás bien, tu padre cuidará de ti y crecerás siendo un niño sano y fuerte, puede que me odies, seguramente ni me recuerdes pero espero que seas feliz y con esos pensamientos salió del cuarto para ir a por sus hijas.

Poco a poco las fugitivas fueron saliendo de sus casas, algunas con sus hijas a cuestas, otras siendo ayudadas por las que no tenían que cargar con nadie. Y así todas ellas se encontraron en la puerta de la aldea. Y con la velocidad características de los ninjas corrieron. Sabían que ellos no empezarían a buscar hasta dentro de unas nueve o diez horas, tenían que aprovechar el tiempo que les sacaban de ventaja.

Sakura detuvo su paso y giró el rostro. Adiós, Konoha se despidió en silencio mientras una lágrima caía por su blanca mejilla. Esperaba que sus hijos pudiesen perdonarla, había dejado cartas para ambos, como todas sus amigas. Habían dejado cartas para sus pequeños con un sello que las hacía indestructibles y que además provocaba que a los doce años de edad ellos pudiesen abrirlas. Esperaba que las palabras que ahí se encontraban les ayudaran a no odiarla, lo deseaba con todo su corazón.

Ino suspiró, esperaba que sus amigas estuvieran sanas y salvas. Cuatro años y me uniré a vosotras, mientras tanto cuídalas a todas, Frente pensaba la rubia mientras observaba el cielo estrellado, ese día la Luna a penas era visible. Todo era perfecto y por lo visto todo había salido bien, cuando la ilusión terminase ellas estarían ya muy lejos de la aldea, además su destino no estaba lejos. Sonrió, sí, todo saldría bien, estaba segura.


¡Gracias por leer!

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El próximo capítulo será cuatro años después y veremos de esa aldea y algunas cosillas más.

Caro: gracias por leer y por dejar review, espero que te haya gustado la conti.

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Apunte: hoy publicaré una nueva historia.