VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT.
Danny: Sé lo que sientes porque yo tambien lo sentí en su momento, y aun despues cuando lo traduje. Que pena que hayas llorado, pero te aseguro que esas lagrimas tendran su recompensa, en algun momento, no muy cercano, pero es lo que espero porque Florencia no ha termido el fic. Gracias por tus cometario.
Silvia: Pues no se si el capitulo anterior es el mas bello, pero si es uno de los mejores, y te aseguro que despues diras lo mismo con los que siguen. Muchas Gracias por tu review.
Cande: Hay muchas gracias por lo que dices de mi traduccion, me haces muy feliz, y mas sabiendo que para ti todo esto es nuevo, te lo agradesco como no tienes idea. Lastimosamente creo que vendran capitulos en los que lloraras de nuevo, pero seran lagrimas que se disfrutan. Muchas gracias por tus comentario.
Elizabeth: Realmente eres un amor, gracias por tus palabras, me haces muy feliz, y bueno hasta logras que me sonroje. Le dare tu mensaje a Florencia, pero se que contestara, que de eso se trata. jaja, pero que no es su intencion. jeje. Sobre tus pregutnas, sobre ¿que si que va a pasar en el futuro?, solo lee amiga, solo lee, te aseguro que te gustara muchisimo. ¿Que si que va pasar con el Jack del pasad? tendras que tener un poco de paciencia para saverlo, pero tambien te aseguro que lo sabras y cuando llegue el momento, hasta se te hara chiquito el corazon. Es todo lo que puedo decir. jeje. ¿que si ira a Port Roya? Solo lee, pero si te soy sincera eso ni yo lo se, porque Florenica no lo ha dicho, pero creo que queda sobreentendido. Te juro que cuando encontre estos fics me hice esa misma pregunta, y al veer que habemos muy pocos seguidores se me ocurrio pedir permiso para traducirlos y he aqui. Completamente liada haciendolo. Pero no me arrepiento. Besitos y muchas gracias por tus reviwes.
Pauliz.Sparrow: Desgraciadamente, tendras que esperar bastante para saber que pasa con el Jack del pasado, pero te aseguro que lo sabras. Mil gracias por seguri dejando comentarios. Te lo agradesco mucho porque yo sé que puedes ir a leerlo en ingles y que no lo hagas me hace sentir bien y alagada. Pero tego que adevertirte que te estas perdiendo de mucho.
Nallely mcr: Me alegro mucho que te guste tanto la historia, es bueno tener personas que la lean, pues al menos este fic va muy lento en aceptacion, siendo que a mi me parece exepcional, pero bueno, no importa, estoy segura que poco a poco vendran mas y la disfurtaran, como tu lo estas haciendo. Tienes razon al decir que Jack esta siendo un poco vengativo, pero lo entiendo porque ¿quien puede perdonar eso tan facilmente? aunque te gustara lo que leeras en los siguientes capitulos. Te quedaras gratamente sorprendida. Muchas gracias por tu review.
VUELVO A ADMERTIR QUE EN ESTE CAPITULO APARECEN LOS OTROS JACK HABITANTES EN LA CABEZA DE JACK, ESPERO QUE NO SE CONFUNDAN.
Este capitulo es algo largo, espero lo disfruten.
MUCHAS GRACIAS A QUIENES LEEN PERO NO PUEDEN DEJAR REVIEW, PERO OJALA Y SE ANIMEN. BESOS.
CAPITULO 20
"¡Jack!" Lo llamó Gibbs alegremente subiendo las escaleras, pero se quedo perplejo al ver como Jack lo había ignorado, pero lo que más le llamó la atención, fue la rapidez con la que se dirigía hacia las escaleras. "¿Jack?" Repitió Gibbs más para si mimo que para su capitán, que ya se había ido y un momento más tarde Gibbs escuchó la puerta de la bodega de ron abrirse y cerrarse escandalosamente, pareciendo que el barco se estremecía ante el ruido.
Gibbs, se frotó la frente preocupado y luego suspiró, se encogió de hombros y continúo su camino hasta las escaleras, decidiendo que probablemente no era el mejor momento para una conversación.
Elizabeth se sentó inmóvil sobre la cama apoyando su cabeza sobre sus rodillas. Cerró los ojos, podía sentir las lágrimas atrapadas tras de sus parpados. Pero estaba decidida a no llorar. No debía llorar. Llorar no le haría ningún bien.
¿Por qué había regresado justo ahora? ¿Por qué ahora, cuando había tenido la oportunidad de arreglar todo, cuando había podido haber hecho un trato con… quien sea que sea ese hombre? Y tal vez, podría haber salvado a ambos, a Jack y al padre de Will, en cambio de eso estaba de nuevo aquí, donde ella no quería estar mas, porque ella ya no pertenecía a esta realidad, a este tiempo, a esta vida…
… Sin él. Sin él, sin él, ¡sin él!...
Presionó la palma de su mano en su boca para no gritar. Quería gritar, quería gritar muy fuerte, y terminar con su vida, para no sentir más. Sentir esto… y sentir… nada…
Lentamente abrió los ojos y las lágrimas fluyeron de sus mejillas como dos cascadas de agua hirviendo, pero no se sentían como sus lágrimas, esas lágrimas se sentían como si no fueran parte de ella.
No había nada que hacer con ella… ya no mas…
Miró alrededor y miró a la distancia, empezaba a reconocer que su viaje en el tiempo había terminado y que a pesar de que, de hecho, estaba de regreso…
… Se había ido.
Él estaba muerto.
Miró ausente a la distancia, mirando la pared vacía y sintió su corazón encogerse y romperse y cayendo en pedazos, rompiéndose en pedazos, podía sentirlo rompiéndose, podía oírlo, lentamente podía oírlo romperse y el latido de su corazón era casi inaudible, el latido de su corazón… ¿Qué corazón?
No tenía corazón. Se había dio con él. Se había ido, estaba… roto. Y por primera vez se dio cuenta de que esa frase no era una hecha, que un corazón realmente puede romperse, su corazón estaba roto. Roto o fracturado o ambos… y le dolía. Le dolía tanto que no podía respirar y sin embargo respiraba y cada aliento le causaba dolor físico, como si tuviera que sacar todo su aliento desde el fondo de su corazón, como si cada respiro causara que su corazón se rompiera más y quería dejar de respirar, detener el dolor, dejar de sentir dolor, ese dolor insoportable que le desgarraba por dentro.
Se abrazó así mima y sollozó a pesar de sus esfuerzos por no llorar. Lloraba, no podía impedir que las lagrimas salieran, las limpiaba frenéticamente con la manga, y entonces notó que no llevaba el vestido de color azul claro que había llevado en el pasado, ahora llevaba la ropa que tenia cuando había ido al fin del mundo.
Mordió su labio y cubrió su rostro con sus manos para amortiguar los sollozos, que se convertían en histéricos gritos, y quería dejar de llorar, seguía luchando para dejar de llorar, pero sin éxito.
Y nunca había sabido, nunca había sabido, nadie le dijo nunca que no era como en los libros que ella había leído. No era así en los cuentos, y nunca había sabido, nunca le habían dicho, que el amor no siempre es feliz y hermoso, que no siempre llena todos los días de tu vida, haciéndote sentir alegre y dichosa. Pero a veces…
Hizo una mueca de dolor y cayó sobre la cama, enterrando su rostro sobre la almohada y gritó en ella, tan fuerte como pudo, el sonido salió amortiguado, a pesar de que en su cabeza no sonaba absolutamente nada amortiguado.
…Pero a veces duele. Nunca había sabido que el amor pudiera doler así. Que pudiera dañar de manera tan literal, de modo físico, de manera tangible, empuño sus manos y golpeo el colchón rezando porqué desapareciera, solo quería que desapareciera, dejar de sentir, solo quería dejar de sentir…
"¿Lizzie?"
Sollozó, temblando, ahogándose en las lágrimas, presionando su rostro en la almohada, empapada en lágrimas, con todas sus fuerzas. Quería ahogarse en lágrimas, quería asfixiarse solo para hacer que el dolor desapareciera, solo para hacer que se alejara.
Con gran esfuerzo, después de varios minutos, se sentó sobre la cama tratando de calmarse, de repente aterrada de que alguien pudiera entrar y verla así, ¿Qué diría entonces? Se preguntó como podría explicar la razón de que estuviera llorando así.
Hizo una mueca y se frotó los ojos contestándose a si misma que no le importaba. ¿Le importaba? ¿Le importaba algo? Él se había dio. ¡¡Él se había ido!!... Y él se había ido por culpa de ella.
Nerviosamente, colocó unos mechones de cabello tras de su ojera y febrilmente desarrugó su ropa, reventando en llanto de nuevo.
Él esta muerto. Se ha ido. No esta aquí. No voy a verlo. Ya no existe. Él esta muerto. Tu lo mataste y él esta muerto.
Se estremeció, repitiéndose las palabras en su cabeza. Se deslizo al borde de la cama y bajo sus pies descalzos al suelo, limpiándose las lágrimas con la palma de su mano.
Rápidamente saltó de la cama y se puso de pie y… Gritó.
Se sentó en la cama gimiendo, un dolor en sus pies irradió por todo su cuerpo. Miró el piso y los trozos de vidrio negro dispersados allí, algunos de ellos clavados en sus pies, gotas de sangre llegaban hasta el suelo y ocultó su rostro entre sus manos y de nuevo lloró, lloró de dolor, de impotencia, de desesperación y porque el estaba muerto, porque estaba muerto, ¡porque él esta muerto!...
"Maldito… ron." Murmuró Jack tratando, sin éxito, de descorchar una botella de ron. Lucho con la botella durante un tiempo, bufando enojado, por fin perdió la paciencia y estrelló la botella contra la pared.
"… porque es una vil bebida."
"¡No, no!" Gritó y con una mueca aferró otra botella y la abrió sin mucha dificultad. La levanto a sus labios y tomó un largo trago, esperando que el líquido borrara de su mente, aunque fuera solo un poco, al menos por un momento.
Mirando la botella medio vacía en la tenue luz de la linterna, su mente se alejo a todo tipo de direcciones extrañas. ¿Por qué estaba recordando cosas que nunca habían pasado? ¿Por qué las sentía como si hubieran pasado? ¿Por qué no podía sentir alguna diferencia?
Quizás era por el tiempo pasado en el armario, que causaba que su mente perdiera la capacidad de juzgar los sueños de la realidad. En el armario no había mucha diferencia entre lo que es real y lo que no es real, no había diferencia entre la noche y el día, no había diferencia ente…
Cerró los ojos y reposó la cabeza contra la pared de la bodega.
… ninguna diferencia entre lo que había sentido por ella antes de que ella… hiciera lo que hizo… y después de haberlo hecho.
"Maldita mujerzuela." Murmuró secamente, abrió los ojos y miró a la oscuridad del techo.
Ella había despertado. Estaba viva, pensó tan desinteresadamente como pudo.
Lentamente, llevó la botella de nuevo a su boca, bebió el ron y ahogo sus pensamientos en el mismo, ahogando el pensamiento que daría media bodega de ron almacenado, con tal de que ella volviera a besarlo.
¡¿Qué?! Se quejó una voz riéndose entre dientes dentro de su cabeza, arrojó la botella vacía hacia un lado, y escondió su cabeza entre sus manos.
No, no es cierto, él no daría todo el ron.
La voz se burló de nuevo.
"Oh, cállate." Murmuró Jack irritado, poniéndose de pie.
Sin molestarse en llamar a la puerta, porque realmente no esperaba ninguna respuesta. Will empujó la puerta de la cabina de Elizabeth y la abrió. Entro para ver como estaba Elizabeth como lo hacia a cualquier hora.
Cerró la puerta, se giró y…
"¡Elizabeth!" Él casi gritó, sorprendida por verla despierta.
Elizabeth levantó la mirada bruscamente, su rostro manchado por las lágrimas y los ojos rojos del llanto. Miró a Will indiferente sin pronunciar palabra.
"Elizabeth que…" Se acercó e hizo una mueca, percibiendo el vidrio roto y para su mayor sorpresa reconociendo el vidrio roto como la esfera negra de Tía Dalma. "¿Cómo…?" Comenzó, pero luego observo los pies de Elizabeth que colgaban unos centímetros por encima del vidrio y algo que goteaba de sus pies. "¡Elizabeth!"
"Estoy bien." Murmuró inconcientemente alejándose, cuando Will se había sentado en la cama junto a ella, intentando abrazarla.
"Voy a traer agua caliente y…" Se agacho para mirar los pies de ella.
"No es nada, de verdad…" Susurró Elizabeth.
"Debe dolerte, estuviste llorando." Él la miró preocupado, sin todavía creer que ella estuviera despierta, su mente tratando de producir una explicación de cómo había llegado la esfera negra a la cabina de Elizabeth y como se había roto.
"Estoy bien." Repitió indiferente, abrazándose a ella misma y mirando fijamente el piso.
Will la miró, por un momento vacilante, inseguro de lo que debería hacer o decir. Era evidente que aun seguía en una especie de shock después de la experiencia. "Yo…" comenzó, levantándose, pero Elizabeth lo sorprendió tomándolo de la manga de su camisa.
"Trate de salvarlo." Le susurró con los ojos entrecerrados comenzando a llorar. Él nunca la había visto tan agotada.
"¿Salvar a quien?" Él se sentó de nuevo, tomándola de las manos. "Tus manos están frías." Mirándola con una leve sonrisa.
"A tu padre." Respondió Elizabeth tranquilamente, sintió escalofríos recorrerle por toda su columna vertebral, al sentir las manos de Will.
"¿Lizzie?"
Se puso rígida. Se siente tanto frío sin él, tanto frío…
"Tengo frío…" Ella susurró, mas para ella misma que para Will.
"¿A mi padre?" Will la miró interrogante. "¿Lo conociste?" Preguntó con una media sonrisa.
Elizabeth asintió, alejando sus manos de las de él, para tomar una manta. El gesto hizo que Will recordara.
"Tus pies." Dijo poniéndose de pie. "No te muevas, voy por agua caliente y vendas. ¿Tienes hambre? Yo…"
"No tengo hambre." Lo interrumpió Elizabeth con voz hueca. "Comí…" Susurró, deteniendo las lágrimas en sus ojos, en un instante, casi pudo sentir los dedos de Jack sobre sus labios, cuando le daba pequeños trozos de fruta en la boca.
Will se frotó la frente. "Muy bien, entonces te traeré algo caliente para beber. ¡Vuelvo pronto!" Dijo con una sonrisa tranquilizadora, mirando la mirada distante de ella por un momento y rápidamente salió de la cabina cuando ella asintió, forzando una leve sonrisa.
Cuando la puerta estuvo cerrada. Elizabeth, cerró los ojos, las lágrimas rodaron por sus mejillas, ardientes como los labios de él… frías como el sonido de los grilletes cerrándose…
"¿Despertó?" Tía Dalma levantó las cejas, dejando la silla y poniéndose de pie.
"Si, alguien rompió la esfera." Dijo Will, vertiendo agua caliente en un recipiente.
"Nadie sabía que al romper la esfera ella regresaría." Dijo Tía Dalma después de una larga pausa.
"Salvo por mi, por ti y Barbosa." Dijo Will, tomando varias toallas limpias y colocándolas bajo su brazo y tomando el recipiente con las dos manos.
Tía Dalma no respondió nada, golpeada por una idea. Pero ¿Cómo pudo él haberlo adivinado?...
Will tomó algunas vendas de un cajón y rápidamente abandonó la cocina.
Elizabeth se sentó al borde de la cama, mirándose las manos. Poco a poco, levanto una de sus piernas y la apoyó sobre su otra pierna. Había solo tres o cuatro piezas de vidrio negro en su pie y los retiró uno a uno, sin ninguna prisa.
Le dolía… o mas bien debería dolerle, pero no estaba segura si le dolía… se sentía entumecida, de la cabeza a los pies, entumecida por todas partes y no podía decir cual era la diferencia entre el dolor y la falta de él.
No sentía nada… Y, sin embargo, le dolía por todas partes… Solo sentía dolor… Natural, casi era incapaz de sentir…
Elizabeth se estremeció, sacudida por un repentino recuerdo. Se cubrió el rostro con las manos y lloró, las lágrimas ardían en sus ojos, su rostro, cayendo sobre sus mejillas, quemando su piel, quemando su mente como fuego negro… todo era negro… todo se había ido…
Él se había ido…
Ella se había ido…
"¿Elizabeth?"
Ella miró y se encontró con la mirada aterrorizada de Will. Rápidamente cerró la puerta detrás de él y se arrodilló en el suelo enfrente de ella, coloco el cuenco de agua caliente en el piso, junto a él. Tomo él pie de Elizabeth, pero Elizabeth lo dejo fuera de su alcance.
"Lo siento, tendré mas cuidado." Le sonrió en manera de disculpa.
Ella lo miró con una extraña expresión en sus ojos. "No, Will, por favor." Alejó sus pies de él. "Lo haré yo misma." Dijo ella con voz vacilante tomando una de las toallas entre sus manos.
"Pero…" Will la miró dudoso.
"Por favor." Lo interrumpió, mirándolo intensamente.
Will mantuvo su mirada por un rato, inseguro en lo que debía de hacer. Ella parecía muy cansada y tal vez esa era la razón de esa mirada en sus ojos. Ella se veía como si acabara de regresar de un largo viaje… de un mundo diferente, parecía cambiada, tan cambiada como Jack después de haber estado atrapado en el armario.
"¿Cómo te sientes Elizabeth?" Will preguntó en voz baja y en lugar de darle la toalla que ella había pedido, él tomo su mano. Ella gimió. "¿Todavía tienes frío? Yo…"
"Estoy bien." Susurró ella entre dientes. Ella estaba congelada. Por dentro y por fuera.
"¿Lizzie?"
Elizabeth respiró profundamente para no reventar en llanto. ¿Cómo podía una voz, sin ni siquiera ser una voz verdadera, causar tanto dolor?
Tanto dolor… tan dulce, dolorosa tristeza.
"Eres mi tesoro… de plata y oro."
"Por favor." Susurró Elizabeth, casi arrebatando las toallas y las vendas de las manos de Will. "Puedo hacerlo yo misma. Por favor, yo solo… estoy tan cansada. No puedo hablar."
"No tenemos que hablar ahora…" Will la miró preocupado.
"Lo se." Elizabeth lo miró, pero rápidamente él evito sus ojos. "Pero…"
"Bien." Dijo Will con un suspiro, forzando una sonrisa. "Puedes hacerlo tu misma si es lo que quieres, y luego debes descansar. Vamos a hablar cuando te sientas mejor. Voy a venir en un par de horas, ¿Te parece bien?" Will tocó su cabello y los ojos de Elizabeth se ampliaron al momento.
¡No hagas eso, no hagas eso, podrías borrar las manos de él de mi cabello!
"Sí." Dijo Elizabeth rápidamente, asustada por el ridículo pensamiento que acababa de cruzar por su mente.
Will frunció el ceño. "Tienes fiebre." Le susurró, extendiendo su mano para colocarla sobre la frente de ella.
"¡No!" Exclamó Elizabeth, casi empujando la mano de Will. "Lo siento." Se disculpó casi inmediatamente, viendo en el rostro de Will una expresión medio sorprendida medio herida. "Estoy cansada, muy cansada, lo siento."
"Elizabeth, no." Will sonrió ligeramente. "Lo entiendo." Se levantó y se giró. "Volveré." Dijo con una sonrisa tranquilizadora.
"¿Estamos de regreso?" Preguntó Elizabeth, en voz baja y tensa, cuando Will abrió la puerta para salir.
Él se giró con un suspiro. "No, aun tenemos que buscar la manera de regresar."
Elizabeth asintió en silencio y miró a la distancia.
"El mapa no es claro, nadie sabe como leerlo." Una pequeña e irónica sonrisa atravesó el rostro de Will. "Ni siquiera el capitán Jack Sparrow." Añadió con algo de sarcasmo en su voz.
Elizabeth se congelo.
"¿Qué… dijiste?" Preguntó con voz hueca, cambiando lentamente sus ojos a Will.
Will suspiró, de repente lamentando haber mencionado a Jack. ¿Qué le diría? Bueno de todos modos ella lo sabría tarde o temprano. "Él esta vivo." Dijo tristemente. "Él despertó. De alguna manera." Añadió en voz baja, encogiendo los hombros, viendo a Elizabeth pensativamente.
Ella lo miró a los ojos, su rostro inexpresivo, a excepción de la luz que ilumino sus ojos por un momento, pero Will no estaba seguro si realmente era eso, o que tal vez había sido su imaginación que había jugado algún truco con él. Tenía la impresión de que los ojos de ella se iluminaron y que brillaban y fue solo después de otro momento en el que se dio cuenta que eran lágrimas las que causaban que los ojos de ella brillaran y estuvieran tenuemente iluminados. Pero antes de decidirse a preguntar la razón por la cual ella estaba llorando, ella reprimió las lágrimas y alejo su mirada de él.
"Ya veo." Ella susurró vacilante. Ocupándose de la toalla y el agua caliente.
Will la miró durante un momento, antes de tranquilizarla una vez mas, diciendo que estaría de regreso pronto y luego salió de la cabina silenciosamente, cerrando la puerta detrás de él.
En el momento en que Will salió, Elizabeth dejo la toalla por un lado temblando. No podía formar un pensamiento coherente en su mente, todo era borroso y nebuloso y a su alrededor, colores se arremolinaban hacia ella y por un momento pensó que perdería el equilibrio, a pesar de que estaba sentada sobre la cama. Repitió las palabras de Will en su cabeza, imposibilitada para darles sentido, increíble belleza, increíble verdad… no es cierto… ¿Cómo puede ser posible?...
Vivo. Él esta…
Ella colocó sus manos sobre su cabeza, sus labios se curvaron en una salvaje sonrisa y cubrió su boca para ahogar sus sollozos, pero ella no estaba llorando… estaba riendo… riendo histéricamente, las lágrimas rodaban por su rostro y ella reía, su risa sonaba extraña y ruidosa, pero no podía parar. Llevó sus manos hacia su rostro, limpiando las lágrimas, llevando algunos mechones de su cabello detrás de sus orejas nerviosamente, con gestos inestables. Toco sus labios, casi reverente, casi con la sensación de tener los labios de él cerca de los suyos. Su corazón estaba en llamas ya no estaba frío, el fuego corrió a través de sus venas, la sangre corría hasta su cabeza, llevándose casi todos sus sentidos, arrastrándola a la inconciencia. Pero estaba demasiado agitada, estaba demasiado petrificada como para desmayarse, o respiraba o moría… todo era una imagen borrosa y una contradicción y todo tenia sentido, solo que ella ya no tendría sentido.
Lloró locamente, como nunca había llorado en su vida, gimió contra su mano presionada contra su boca para evitar gritar. Nunca había considerado ser irresistiblemente feliz en su vida, incluso si esto no era un sentimiento de felicidad… no, no de felicidad, era algo más, algo diferente, algo más tranquilo, más sutil y al mismo tiempo más salvaje, era imposible ponerle nombre. El sentimiento de alivio iba en aumento, el trascendental sentimiento de felicidad que emanaba de esas palabras, de esas pocas palabras que resucitaron su alma.
Él esta vivo. ¡Esta vivo!
Elizabeth parpadeo y su sonrisa se congelo en sus labios, no desapareció, pero se congelo momentáneamente, por un momento…
Esta vivo.
El trato estaba hecho después de todo.
Justamente cuando ella había dicho "sí" cuando había acordado todo, había desparecido y había volado a través ce la oscuridad y había regresado aquí, a su presente, a su futuro y había pensado que el extraño y misterioso hombre no había alcanzado a escuchar su consentimiento y que había perdido la oportunidad.
Pero aparentemente no era así. Si Jack estaba vivo, el trato estaba hecho. Y tal vez el padre de Will también estaba vivo.
Veinte años entonces…
Veinte años en el Vórtice del tiempo, donde quiera que estuviera… no había tenido tiempo de preguntar lo que era…
Pero no importaba. Lo importante es que él estaba vivo. Sonrió para si misma y cerro los ojos.
¿Cuándo empezarían esos veinte años? Sin duda pronto. No tenía tiempo.
Abrió los ojos, miró alrededor de la cabina, tratando de albergar pensamientos. Se miró los pies. Sus pies. Sin cuidado, se quito los restos de vidrio. Por suerte ninguno de ellos estaba muy profundo. No se preocupo por limpiarse los pies, los colocó en el agua por un momento, los retiró y los secó con impaciencia y sin aplicar ningún remedio deslizó sus pies dentro de los zapatos y se levanto de la cama.
"Oh Dios." Siseo, casi cayendo de nuevo en la cama por un dolor desagradable. Era evidente que había subestimado la lesión. El dolor era intenso, un ardor que emanaba de sus pies y llenó cada fibra de su cuerpo por un breve instante antes de que recuperara el control de sus sentidos y el dolor comenzó a disminuir. Cojeando ligeramente, Elizabeth se acercó a la puerta, atrapó el picaporte, con una sonrisa tonta pegada en sus rostros, una sonrisa que casi se veía aterradora, rodeaba por los rastros de lágrimas. Debía tener una apariencia terrible, con el cabello revuelto, el rostro manchado en lágrimas, sus ojos brillando locamente. Sin embargo, todo carecía de importancia. Estaba vivo, deseaba, necesitaba, quería verlo. Necesitaba sentir los brazos de él alrededor de ella, perderse en la compresión de su abrazo. Necesitaba sentir los labios de él estrellándose en los de ella, reclamando la paz para los trozos de su alma, para cada tren de pensamientos, para cada parte de mente desintegrada. Ella tenía que sentir…
Se detuvo abruptamente, su mano de repente dejo el pomo de la puerta como si le quemara. Miró la puerta con frío asombro. Había olvidado. Había olvidado…
No iba a encontrar al Jack que la amaba. No era el hombre que la miraba con amor… no era el hombre cuyos ojos la quemaban como dos estrellas negras cada vez que la miraban… no era el hombre que envolvía sus brazos alrededor de ella y la acercaba a él posesivamente… no era el hombre que la besaba con ardiente pasión y que le diría confesiones febrilmente susurradas al oído…
El hombre que estaba a punto de encontrar, era el hombre que ella había asesinado, era el hombre a quien ella había traicionado, era el hombre que legítimamente debía odiarla, ahora.
Dio unos pasos hacia atrás, mirando la puerta, sin saber que hacer ahora. Probablemente él no tenía deseos de verla. Tampoco de hablar con ella. ¿Qué es lo que iba a decirle? Tenía miedo de no poder sobrevivir a la frialdad que vería en los ojos de él, no después de haber visto en sus ojos, una mirada tierna y llena de pasión, que tan solo había visto hacia solo unos momentos…
Hace unos años…
Pocas realidades atrás…
Mordió su labio inferior y cerró los ojos, apretando los dientes. Tenía miedo de lo que haría cuando lo viera. Tenía miedo de postrarse a sus pies y rogar su perdón y que él solo la mirara con desprecio o incluso la mirara peor…
Que la mirara con indiferencia, sin ninguna emoción en sus ojos…
Se cubrió el rostro con las dos manos, las lágrimas volvieron a surcar su rostro; las lágrimas bajaban hasta sus manos como perlas frías contra su piel.
Jack estaba parado frente a la puerta de la cabina de Elizabeth mirando la puerta con el ceño fruncido, sus manos apretándolas en un puño, sintiéndose cada vez más débil.
¿Qué estaba haciendo aquí?
¿Qué demonios estas haciendo aquí, ¡maldito idiota!?
Para matarla.
Buen intento.
¿Qué? Aun no estas tratando de hacerlo.
Buen intento en inventar un pretexto.
Oh, cállate.
Oh, si, cállate, antes de abrir la puerta y comenzar a devorarla.
¡He dicho que te calles!
Tal vez ella se siente culpable y quiera escapar.
¿Qué tipo de razón esa?
Pirata.
Repite conmigo, compañero.
No es que quieras repetir el beso.
¡Cállate o te callare yo mismo!
¿No has venido a concederle el perdón o si?
¡No voy a concederle nada, maldición!
A excepción de un beso o dos…
¿Están sordos? ¡Ella no me gusta!
… o tres…
Endemoniada y buena para nada, mujerzuela ¡mujerzuela!
… o cuatro…
¡Ella ni siquiera merece que yo la mate!
… o seis…
Cinco.
¿Qué?
Te saltaste el cinco.
¿Yo?
Sí, lo hiciste.
Bien. Cinco. Entonces… ¿que dices?
¡Ella ni siquiera merece que la bese!
Que la mate.
¡¿Qué!?
Matarla. Dijiste besarla.
¡No, no es cierto!
Sí, lo hiciste.
¡Maldito mentiroso!
En un intento por alejar las voces, Jack levantó su puño y lo puso enfrente de él, golpeo la puerta muy fuerte y muy duro. Miro su puño, contuvo el aliento por el dolor. Enojado, se sobó la mano que casi la sentía entumecida por el golpe.
Y entonces detuvo sus movimientos cuando escucho, una voz tranquila pero vacilante, procedente del otro lado de la puerta.
Adelante.
¿Adelante?
¡Maldición, llamaste!
Yo no lo hice.
Jack entrecerró los ojos y miró la puerta furioso.
A regañadientes, coloco su mano sobre el pomo y respirando profundamente, apresuradamente abrió la puerta.
CONTINUARA…
