Capítulo 20: La ayuda de James

Desde aquella noche en que se había reunido con Zaira Levington, Albus estaba completamente seguro de una cosa: Icarus Primus iba detrás del Tercer Ojo.

Estaba totalmente convencido de ello, y a pesar de que todavía tenía cientos de preguntas sin responder al respecto, supo que tenía que detenerlo. Sin embargo, vigilar al profesor de Defensa contra las Artes Oscuras era más difícil de lo que Albus había imaginado. La solución al problema llegó de los labios de su pálida amiga, Hedda.

—Si tuvieras el Mapa siempre contigo, podrías tenerlo vigilado —soltó al pasar la chica, mientras que hacía su tarea de Historia de la Magia, en la biblioteca—. Claro que dudo que tu deficiente hermano te lo preste —señaló luego.

Pero Albus no pretendía eso. Claro que no. Sabía que James nunca accedería a darle el Mapa por tiempo indefinido. Se trataba de algo demasiado preciado a su hermano mayor. Así que decidió hacer lo único que funcionaría: contarle la verdad.

"Si quieres la ayuda de un Gryffindor, plantéales una aventura peligrosa y heroica, y los tendrás a tus pies." Pensó Albus, mientras que buscaba a su hermano en el Gran Salón, a la hora de la cena.

—James, ¿podemos hablar? —preguntó Albus, cuando lo localizó, sentado junto a Alex, Lorcan y Louis. Los cuatro reían de algún chiste reciente.

—¿Qué necesitas, Al? —le preguntó James, todavía con una sonrisa flotando en sus labios. Albus no le respondió, sino que le dedicó una mirada de lo más significativa. Y James comprendió—. Enseguida vuelvo —dijo a sus amigos, mientras que se ponía de pie.

Los dos caminaron hacia las puertas de entrada del castillo, y salieron al aire libre. La primavera ya se abría paso por los jardines de Hogwarts, y un rico aroma flotaba en el aire.

—¿Has descubierto algo? —le preguntó James, ansioso. Y armándose de paciencia, Albus le contó todo. La historia de Hades de principio a fin. Sobre la existencia de un Templo que comunicaba con el mundo de los muertos. Sobre la posibilidad de que se encontrara en Tanaerum, Grecia. Sobre El Cerbero y sus Tres Ojos. Sobre sus sospechas de que Cooper le había dado a Primus la brújula voluntaria con el objetivo de que encontrara el Tercer Ojo. Sobre Evitó comentarle de dónde había sacado tan preciada información. No era que no confiara en su hermano. Pero por alguna razón, Albus sentía que tenía que proteger a Zaira. Mientras menos gente supiera que había sido ella quien les había dado información tan importante, en menos problemas la metería. Le debía al menos eso.

James escuchó pacientemente y en silencio, conteniéndose las cientos de preguntas que pugnaban por salir de sus labios e interrumpir la historia de su hermano. Cuando Albus terminó de contarle todo, James lucía una expresión de desconcierto y enojo al mismo tiempo.

—Ese hijo de…—susurró al aire, mientras que cerraba los puños tan fuerte que se lastimaba las manos.

Un silencio pesado cayó entre ambos hermanos. Una brisa primaveral recorrió el jardín, alborotando sus cabellos negros. Albus esperó, sin presionar a James.

—No lo entiendo…—dijo el mayor, finalmente, mientras que se desplomaba de manera pesada sobre uno de los escalones de la entrada. Albus alzó las cejas, tomado por sorpresa. De todas las respuestas que esperaba, aquella nunca había figurado en la lista.

—Creo que es bastante claro, James —señaló Albus, mientras que se sentaba junto a su hermano. James chasqueó la lengua.

—Entendí la historia que acabas de contar, Albus —dijo con cierta exasperación el más grande de los Potter—. A lo que me refiero es que… Si Icarus Primus va detrás del Tercer Ojo, ¿entonces qué hace encerrado aquí en Hogwarts? —se explicó mejor.

Para Albus, aquellas palabras fue como si un rayo que lo golpeaba de lleno en el pecho. Durante una fracción de segundo, se olvidó de respirar. Sus pupilas se dilataron y sus labios se entreabrieron, sin llegar a formular ninguna palabra. James lo miraba estupefacto, sin comprender qué le sucedía.

—¿Cómo no lo había pensado antes? —se criticó Albus, al recuperar el habla, mientras que terminaba de atar los cabos sueltos. —Oh, James, esto es… gigantesco —agregó, mientras que pasaba sus dedos por entre su rebelde cabello.

—¿De qué estas hablando? —le preguntó James, quien no terminaba de comprender.

—¡Tu mismo lo has dicho! ¿Qué hace Primus aquí, si se supone que está buscando el Tercer Ojo? —repitió Albus, exaltado. —Pero… ¿y si no se trata de dos cosas separadas? Digo, Hogwarts y el Tercer Ojo. ¿Y si Primus está aquí porque el Tercer Ojo también está en Hogwarts? —le explicó Albus, todavía emocionado y asustado con su reciente descubrimiento. James empalideció ante esas palabras. ¡Tenía tanto sentido y parecía tan obvio que no podían entender como lo habían pasado por alto!

—Tenemos que detenerlo —advirtió James, con determinación. Albus asintió con la cabeza.

—Por eso te estaba buscando… iba a pedirte que me ayudaras a vigilarlo, incluso antes de saber que el Tercer Ojo está en este lugar —le explicó su hermano menor, todavía alborotado.

—¿Y qué tienes planeado? —insistió James.

—El Mapa —respondió simplemente Albus, sacando el viejo trozo de pergamino de uno de sus bolsillos, y sujetándolo frente a su hermano—. Primero iba a pedirte que me dejaras tener el Mapa por el resto del año escolar…—comenzó a explicar Albus.

—¡Claro que no! —lo interrumpió James.

—… pero sabía que te ibas a negar —continuó el muchacho de Slytherin, ignorando la interrupción—. Así que había optado por pedirte que me ayudaras a vigilarlo. Cada uno tendrá el mapa durante una semana, pero deberá vigilar todos los días a Primus. Más ahora que sabemos por qué esta en Hogwarts—le informó. James asintió sin vacilar.

—Diablos, ha tenido todo este tiempo de ventaja para buscar esa maldita piedra por todo el colegio…—se quejó James, mientras golpeaba el piso con el puño.

—No creo que haya encontrado algo, James. Al menos no todavía… pienso que para eso necesita la Brújula Voluntaria. Si Hogwarts quiere esconder algo, pues… lo esconderá muy bien—lo contradijo Albus.

Nuevamente cayó el abrumador silencio entre ellos, cada uno sumergido en sus propios pensamientos.

Pero Albus sentía una mezcla de preocupación y alivio. Sabía que Icarus Primus iba detrás del Tercer Ojo, con la misma seguridad que sabía que su padre era Harry Potter. Y ahora, sabía también que la famosa piedra, la piedra que podía revivir a un viejo enemigo y desatar una nueva guerra, la tercera piedra preciosa del Templo, estaba en Hogwarts. No había otra opción. Si Primus estaba en Hogwarts, era porque estaba convencido de que allí estaba lo que buscaba. Y aquello sumía a Albus en una terrible preocupación.

Pero por otro lado, tenía a James, y sabía que su hermano podía tener cientos de defectos, pero si había algo bueno en él, era que nunca rompía su palabra. James era un digno Gryffindor, valiente hasta la médula y fiel hasta la muerte. Si James le había dicho que lo ayudaría a vigilar a Primus, entonces Albus sabía que lo haría.

Estarían atentos, a la espera. Albus sabía que todavía estaban a tiempo de detenerlo. El hecho de que el profesor de DCAO todavía estuviera en Hogwarts era una señal de que no había encontrado el Tercer Ojo. Y Albus estaba seguro de que ese tal Tobías aún no le había enviado la Brújula Voluntaria reparada. Sin esa brújula, buscar el Tercer Ojo en Hogwarts era como caminar a ciegas.

Potter estaría preparado. Vigilaría a Icarus Primus día y noche si era necesario. No lo dejaría salirse con las suyas. Primus no iba a conseguir el Tercer Ojo. Albus estaba decidido a impedírselo.


—¡Muy bien, todos bajen de sus escobas! —gritó Heros Morgan al equipo, luego de que Albus atrapara la snitch dorada, terminando así con el duro entrenamiento de aquella tarde.

Todos obedecieron. Albus sentía los músculos agarrotados y doloridos, y su camiseta de entrenamiento se encontraba empapada en sudor. Cuando bajó de la escoba, sintió que los pies no podían sostenerlo sin temblar. Estaba agotado.

Era jueves por la tarde, y el sábado, se disputaría el último partido de Quidditch: Slytherin contra Hufflepuff. Y la cosa estaba reñida.

Gryffindor había ganado contra Ravenclaw el fin de semana anterior, aunque por muy poca ventaja. De esta forma, Gryffindor continuaba a la cabeza, y Ravenclaw quedaba fuera de juego. Pero si Slytherin lograba ganarle a Hufflepuff por una diferencia de 230 puntos, pues entonces los leones y las serpientes deberían jugarse una final por la copa.

Heros Morgan estaba más emocionado que nunca. La Copa de Quidditch había pasado de ser algo inalcanzable a convertirse en una cercana posibilidad. Todo lo que tenían que hacer era derrotar a Hufflepuff y pasarían a la ansiada final.

Un clima tenso y anhelante se palpitaba en todo el Castillo. El colegio se encontraba dividido. Hufflepuff no tenía oportunidades de llevarse la copa, incluso aunque ganara el partido, pero los de Gryffindor intentaban por todos los medios de incentivarlos a ganar, y de esa manera, evitar que Slytherin les robara la copa. Ravenclaw, por su parte, todavía estaba enojada por su derrota contra Gryffindor, pero tampoco querían que Slytherin ganara, pues si lo hacía, ellos quedarían en el tercer lugar de la tabla. Hacía tiempo que un partido no generaba tanta expectativa.

Y Albus podía sentir toda esa presión sobre él. La snitch valía 150 puntos. Y él lograba atrapar esa bendita pelota cuando su equipo iba 80 puntos arriba de Hufflepuff, entonces ganarían y pasarían a la final. 150 puntos… una pelota dorada… y dos buscadores.

Cuando Potter llegó a la Sala Común, se encontró con sus dos amigos sentados en una mesa, sumergidos en una charla bastante agitada. Parecían ansiosos.

—¿Qué sucede? —preguntó Al, desplomándose en una silla junto a Scorpius. El rubio le dedicó una mirada condescendiente.

—Estábamos decidiendo qué materias vamos a cursar el año que viene —le informó el rubio, mientras que le pasaba a Albus un sobre—. Lo dejó Slughorn hace un par de horas. Es tu carta para que marques las materias que te gustan —agregó, y volvió una vez más su atención hacia su propia hoja, donde figuraba una lista de materias, aún sin marcar.

Albus abrió el sobre y leyó la lista de materias optativas para tercer año:

Por favor, marcar con una cruz las materias optativas que cursará durante el año entrante:

Cuidado de Criaturas Mágicas

Estudios Muggles

Aritmancia

Estudio de Runa Antiguas

Adivinación

—¿Ustedes cuáles van a hacer? —preguntó el morocho, levantando la mirada hacia sus amigos. Hedda frunció el entrecejo, con la mirada fija en su propia hoja, y soltó un bufido.

—Nuestras elecciones no deberían influir sobre tus decisiones, Albus. No puedes elegir las materias sólo porque quieres estar con tus amigos. Debe ser una elección a conciencia —le criticó la pálida chica.

—Me ha soltado el mismo discurso cuando yo le pregunté hace unos quince minutos —le susurró Scorpius, riendo.

—Puedo escucharte, Malfoy —le recordó Hedda, mientras que tomaba una pluma y comenzaba a marcar las materias que cursaría el año entrante, cuidándose de que sus amigos no pudieran leerlas.

—¡Uf! Detesto su oído biónico de vampiro —dijo irónicamente el rubio. Albus rió divertido, y pudo ver que una sonrisa amagaba con dibujarse en los labios de su pálida amiga—. Yo me anoté a Estudio de Runas Antiguas y a Aritmancia. Papá me dicho que voy a necesitarlas si quiero hacerme cargo de los negocios familiares —le explicó luego. Albus alzó una ceja, sorprendido ante dicha respuesta.

—¿Y acaso tu quieres hacerte cargo de los negocios familiares? —preguntó Potter. Scorpius se encogió de hombros.

—Me da lo mismo… —reconoció mientras que marcaba con una cruz las dos materias que acaba de nombrar.

—Pues yo me anotaré a Cuidado de Criaturas Mágicas. Hagrid es el profesor, y papá siempre me cuenta que llevaba cosas extrañas y peligrosas a las clases —dijo Albus, divertido, mientras que marcaba dicha materia—. Y pues… creo que Estudios Muggles no voy a necesitarlo… tía Hermione dice que Adivinación es una pérdida de tiempo… así que supongo que también iré por Runas y Aritmancia —comenzó a enumerar, mientras continuaba marcando sus materias elegidas.

—¿De qué tipos de criaturas estamos hablando cuando dices "extrañas y peligrosas"? —inquirió Malfoy, curioso. Albus dibujó una sonrisa de lado.

—Hipogrifos —dijo en un susurro. Los ojos grises de Malfoy se iluminaron de emoción.

—Acabas de convencerme, compañero —dijo Scor, mientras que marcaba con una cruz dicha materia—. ¿Te conté alguna vez que mi padre detesta los hipogrifos? Es algo que no entiendo… a mi me parecen fascinantes—comentó Malfoy, con expresión confusa.

Ambos muchachos guardaron sus hojas de nuevo en el sobre, listos para entregársela a Slughorn al otro día.

—Y bien, Hedda… ya hemos elegido. Talvez ahora puedas decirnos qué has decido estudiar —preguntó Scorpius, con sorna. Ella le dedicó una sonrisa burlona antes de responder, y sus mejillas se sonrojaron como pocas veces hacían.

—Me anoté a Artimancia, Runas Antiguas y Cuidado de Criaturas Mágicas —respondió ella. Albus y Scorpius rompieron a reír.

—¿Tanto misterio para terminar eligiendo lo mismo que nosotros? —se burló Potter, todavía entre risas.

—¡Oh, ya cállate, quieres! ¡Fue pura casualidad! —le criticó ella, lanzándole un trozo arrugado de pergamino, mientras que también reía.


Los gritos en las gradas se hacían oír hasta los vestidores. Albus sentía como si una mano gigante estuviera estrujando sus tripas en ese preciso instante. Se preguntó si alguna vez tendría un partido en el cual no sentirse nervioso.

—¡Todos vengan acá! —gritó Morgan, quien lucía pálido como el papel. Estaba parado delante de un pizarrón en el cual había flechas, líneas y puntos dibujados. Era el pizarrón que el Capitán solía usar para explicar tácticas de juego.

Albus se sentó frente a Heros, entre los dos bateadores, Burich y Adams. Burich jugaba en ese momento con su bate, haciéndolo girar en sus manos de manera compulsiva. Adams golpeteaba el suelo con uno de sus pies, en un acto claro de nerviosismo.

Heros les lanzó una rápida mirada antes de volver a hablar, tomando coraje.

—Este es el partido decisivo... hoy no hay lugar para el error. Hoy tenemos que ganar, o ganar —comenzó a decirles el Capitán del equipo. Unas gotas de frío sudor resbalaron por su rostro—. Rasmus y Avery… nosotros tres somos los cazadores. Nuestro papel hoy será crucial… debemos conseguir una diferencia de ochenta puntos si queremos ganar. Solo en ese momento, Potter—dijo luego dirigiéndole ahora una mirada a Albus— podrás atrapar la snitch. Si lo haces antes, perderemos. Así que si por alguna razón del destino, el buscador de Hufflepuff llega a ver la snitch antes de que nosotros consigamos esa diferencia, debes hacer todo lo posible por evitar que la atrape. ¿Me entiendes, Potter? No me importa si para conseguirlo debes arrancarle los ojos… solo hazlo —suspiró Heros, nervioso—. Adams, Burich… derriben a todo jugador que encuentren en su camino. Quiero el camino llano tanto para los Cazadores como para Potter. Y Wence… trata de no romperte ninguno de los brazos en este partido. Te necesito entero para ganar —dijo dirigiéndose en último lugar al Guardián. Lancelot Wence asintió con un movimiento seco de la cabeza.

Nadie volvió a decir siquiera una palabra. Todos terminaron de vestirse en silencio, escuchando solamente el barullo que llegaba desde el exterior del vestuario. Albus podía sentir su corazón como si se tratara de la locomotora de un tren, alborotado en su pecho. Tomó su escoba Nimbus 3001, y se preparó.

Las puertas del vestuario se abrieron, y con una señal de Heros, todos montaron a sus escobas, y salieron volando hacia el exterior.

El sonido ensordecedor de la gente en las tribunas fue todo lo que Albus pudo percibir en primer momento. Era un día despejado y soleado, y no corría viento. Perfecto para un partido que prometía ser largo y reñido.

—Y YA TENEMOS AL EQUIPO DE SLYTHERIN EN LA CANCHA, LISTOS PARA EL PARTIDO DECISIVO DE LA TEMPORADA. SI EL EQUIPO DE HEROS MORGAN GANA HOY POR UNA DIFERENCIA DE 230 PUNTOS, ENTONCES SE ABRIRÁ CAMINO A LA FINAL CONTRA GRYFFINDOR —anunciaba la voz alegre de Lorcan Scamander, amplificada por un hechizo. —¡Y EL EQUIPO DE HUFFLEPUFF HACE SU ENTRADA, CAPITANEADO POR SALOMON MACMILLAN! —gritó Lorcan, y Albus pudo ver a siete figuras salir del vestidor, vestidas de color amarillo y negro.

Salomon Macmillan, Capitán de Hufflepuff, estrechó la mano de Heros Morgan, y entonces, el Profesor Wood tocó el silbato, las pelotas se liberaron, y el partido comenzó.

Albus buscó con la mirada al único jugador que le interesaba: el buscador de Hufflepuff. Su trabajo era muy simple: impedir que el buscador contrario atrapara la snitch antes de tiempo, y hacerlo él en el momento indicado.

Patrick Smith, buscador de la casa del tejón, sobrevolaba en ese momento la cancha, con su mirada buscando por todas partes la snitch. Albus enfiló su escoba hacia Patrick, y se colocó junto a él, siguiéndolo de cerca.

—¿Preocupado, Potter? —se burló Smith, tres años mayor que él. Albus torció una sonrisa de lado.

—Eso quisieras, Smith —le retrucó el pelinegro.

—No podrás detenerme cuando vea la snitch, Potter —siguió provocándolo Patrick.

—No planeo detenerte. Planeo ganarte —le devolvió hábilmente Potter. La realidad era que aquello era exactamente lo que necesitaba. Distraerlo. Mantener a Patrick ocupado en otra cosa que no fuera buscar la snitch.

—MORGAN ANOTA EL PRIMER TANTO DEL PARTIDO, Y SLYTHERIN SE PONE A LA CABEZA 10 A 0 —anunció Lorcan al estadio, y las gradas de Slytherin estallaron en aplausos y gritos, mientras que chispas verdes y plateadas flotaban en el aire.

Albus continuó persiguiendo a Smith por la cancha durante la siguiente media hora, tan cerca del buscador que muchas veces chocaba uno con el otro. Cada tanto, escuchaba el partido relatado por el mayor de los hermanos Scamander. Y de a poco, comenzaba sentir que el nudo en su estómago se aflojaba. Cuando Zafira Avery marcó el cuarto tanto del partido, colocando a Slytherin a la cabeza por 40 a 0, Albus pensó que talvez, tenían esperanzas.

Pero entonces sucedió algo que él no se esperaba. Patrick Smith se lanzó a toda velocidad hacia las gradas donde se encontraban los simpatizantes de Hufflepuff, y Albus comprobó que la snitch volaba a escasos centímetros por sobre las cabezas de los espectadores.

Inmediatamente, Potter inició la persecución. Smith le llevaba cerca de dos metros de ventaja, pero Albus montaba la mejor escoba del mercado, y su Nimbus no tardó en reducir la distancia. Pronto, ambos jugadores estuvieron a la par, sus hombros rozándose, sus cuerpos inclinados al máximo para reducir la resistencia al viento, y sus miradas fijas en la snitch delante de ellos.

La pequeña pelotita hizo entonces un giro brusco, hacia la izquierda enfilándose hacia las gradas de Slytherin, y ambos buscadores se vieron forzados a doblar abruptamente, perdiendo velocidad y desviándose apenas del curso. Albus, al ser más liviano que Smith, y logró recuperar el rumbo más rápidamente que su competencia. Ahora, se lanzaba a todo lo que podía contra la snitch, su mano extendida, lista para atraparla…

—¡ALBUS, NO! —gritó una voz conocida desde algún lugar de las gradas. Y Potter pudo distinguir a Chelsea Whitestone, de pie entre los espectadores de Slytherin, haciéndole señas desesperadas con los brazos.

Y entonces, Albus comprendió justo a tiempo lo que su ex compañera de equipo le decía. ¡Todavía no sacaban suficientes puntos de ventaja! No podía atrapar la pelota dorada… no aún. Con un gruñido disconforme, Albus hizo algo que nunca imaginó que haría en su vida de buscador. Giró su escoba, y le dio la espalda a la snitch. En cambio, se fijó un nuevo objetivo: Smith. El buscador de Hufflepuff volaba unos pocos metros por detrás de él, pero no tuvo tiempo suficiente como para comprender lo que Albus estaba haciendo. Antes de que se diera cuenta, Potter había girado su escoba, y se había lanzado sobre él, golpeándolo de frente, y desviándolo completamente de su objetivo.

—¡Penal! —-se escuchó gritar la voz de Wood ante la falta de Potter. Un inmenso abucheo brotó de las gradas de Hufflepuff, mientras que Slytherin estallaba en aplausos y ovaciones para la arriesgada jugada de su buscador. Albus sentía su brazo izquierdo dolorido por la colisión, pero no le importó. La snitch había desaparecido una vez más. Por el momento, estaban a salvo.

Uno de los cazadores pateó el penalti cobrado por Wood contra Slytherin, por la falta de Albus. Por suerte para las serpientes, aquel era su día de suerte: Lancelot hizo una brillante atajada, evitando el tanto.

—Eres un maldito tramposo, Potter —le dijo Smith, una vez recuperado del golpe, con una mirada de odio que provocó una sonrisa en Albus. Sin responderle siquiera, Potter se dedicó a buscar nuevamente la pelota dorada. Tenía que estar atento. A su alrededor, sus compañeros parecían haberse emocionado con su jugada, pues ahora, volaban a toda velocidad, realizando todo tipo de peligrosas acrobacias, y acortando cada vez más la diferencia necesaria para ganar.

—PARECE QUE SLYTHERIN HA VENIDO A ESTE PARTIDO COMPLETAMENTE RECARGADAO Y DISPUESTO A TODO CON TAL DE VOLVER A ENCONTRARSE CON GRYFFINDOR EN LA FINAL —reía en ese momento Lorcan, en cierto tono burlón—. ¡AVERY ACABA DE ANOTAR OTRO TANTO! Y ESO DEJA A SLYTHERIN A 70 A 0.

Albus observaba en ese momento a sus compañeros jugar mejor de lo que nunca lo habían hecho. Estaba tan concentrado en mirar el partido, que no se percató de la bludger que volaba haca él. La misma pasó rozándole la cabeza, haciendo que Potter volviera a la realidad.

—¡Albus! ¿Estás bien? —le preguntó Adams, volando hacia él con el bate en alto, listo para protegerlo si otra bludger se le abalanzaba.

—Sí… pasó rozándome —confesó Potter, con cierto alivio.

—Ya casi estamos, Albus… debes estar atento. Un tanto, y será tu gran momento, muchacho. Yo te cubriré la espalda por si intentan tumbarte de la escoba —le dijo Adams, guiñándole un ojo para darle confianza. Albus tragó saliva, ahora más nervioso.

Faltaba un solo tanto para que Slytherin llegara a los 80 puntos. Una vez alcanzado ese puntaje, Albus podía atrapar la snitch, y terminar el partido. Slytherin pasaría a la final… faltaba un solo gol. Tan solo uno.

Albus sobrevolaba el campo buscando por todas partes la pelota dorada. Sus ojos recorrían de manera fugaz uno y otro extremo, los postes, las gradas, el suelo. Todo. Pero no había rastros de la snitch.

—¡MORGAN HACE UNA INCREÍBLE ANOTACIÓN, CONSIGUIENDO POR FIN LA DIFERENCIA QUE SLYTHERIN NECESITA PARA LLEGAR A LA FINAL. EL MARCADOR ESTÁ AHORA EN 80 A 0 —escuchó la voz emocionada de Lorcan. El muchacho se había puesto de pie, inquieto de la emoción, y se inclinaba sobre el borde de las gradas, como si así pudiera tener una mejor visión del partido.

Albus sintió como si todo el estadio hubiera dejado de respirar, y podía sentir cientos de ojos puestos en él. Ahora todo estaba en sus manos.

Smith recorrió rápidamente la distancia que lo separaba de Potter y se le pegó tal como el morocho había hecho al principio del partido. Albus no le dio importancia. Su mente estaba concentrada en una sola cosa: debía terminar ese partido ahora a como de lugar, antes de que Hufflepuff acortara la diferencia de 80 puntos. Debían ganar. Y para ello, necesitaba la maldita y escurridiza snitch.

Y entonces, la vio. Sobrevolando velozmente el césped, metros por debajo de él. Sin pensarlo, sin siquiera preocuparse por distraer primero al buscador de Hufflepuff, Albus se lanzó en picada al suelo. Smith no tardó en seguirlo. Sus escobas estaban paralelas, una al lado de la otra, en un ángulo perfecto de 90 grados con el suelo. Sus manos aferradas con fuerza al mango de la escoba para no caer. Sus ojos lagrimeando por culpa de la velocidad. El estadio en un completo silencio, expectante.

Albus estaba casi llegando cuando la snitch comenzó a moverse, y amagó con alejarse de ellos. Pero Potter no iba a permitírselo. Impulsado por su instinto, Albus se soltó completamente de la escoba, se lanzó de cabeza hacia la snitch. Su cuerpo cayó pesadamente los últimos dos metros que lo separaban del suelo, libre de la escoba, y sus manos se aferraron alrededor de la snitch segundos antes de colisionar contra el césped.

Fue un golpe duro y seco, pero había sido poca distancia, y más allá del dolor del golpe, Albus supo que no se había quebrado nada cuando logró por fin ponerse de pie. Las gradas de Slytherin estallaron entonces en aplausos, gritos y silbidos, y Heros Morgan se abalanzó contra Potter, envolviéndolo en un fuerte abrazo que terminó por tumbarlo nuevamente.

Todo el equipo tocó el suelo segundos después, envolviéndolo en el abrazo más abrumador que Albus recordara.

Pudo ver entre la gente que invadía el estadio a Scorpius y a Hedda, sonriendo de oreja a oreja, como si acabara de ganar la copa. Albus trató de abrirse camino hacia ellos, con cierta dificultad.

—¡Eres un maldito bastardo! —rió Scorpius, mientras que le palmeaba el hombro, felicitándolo. Hedda menó la cabeza a su lado.

—De todas las jugadas que podías hacer… ¿lanzarte como un lunático encima de la snitch fue la mejor que se te ocurrió? —habló la chica, en tono sarcástico. Albus rió ante el comentario.

—Ya sabes, cada tanto tengo esos momentos de increíble valentía y audacia gryffindoriana —le siguió el juego Albus.

—Querrás decir estupidez gryffindoriana —lo corrigió Hedda, sonriendo.

—¡Ey! Nosotros estamos aquí, ¿recuerdas? —dijo la voz cantarina y alegre de Lysander, apareciendo entre la gente con Rose y Elektra.

—¡Eso fue sorprendente! —estalló la rubia, apenas estuvo junto a Albus, y se lanzó sobre su cuello, abrazándolo—. Este deporte es genial —concluyó Elektra, luego de liberar a Albus del abrazo.

—Apuesto que los muggles no tienen nada parecido a esto—señaló Scorpius, con orgullo.

—Pues… tenemos el fútbol que es bastante popular… pero esto es… ¡wow! —insistió Ely.

—Ya, es solo un deporte —criticó Rose, a su lado. Albus sabía que Rose había heredado de su madre el desinterés por el Quidditch, así como la falta de habilidad para volar sobre una escoba. Sin embargo, siempre veía los partidos que jugaban en la Madriguera, y siempre se alegraba por Albus cuando éste ganaba.

—¡Ay, Albus, déjame ver la snitch, por favor! —rogó Ely, ignorando las palabras de su amiga pelirroja.

—Ten, te la regalo —dijo Albus repentinamente, extendiéndole la pelotita dorada que todavía sostenía en una de sus manos. Los ojos negros de Elektra parecieron iluminarse de felicidad en ese momento.

—¿Estas seguro? —preguntó ella, dubitativa.

—Claro —le aseguró él, y colocó la snitch dentro de su cálida mano. Ella le dedicó una mirada que Albus no supo descifrar.

—¡Ey, Potter, a los vestuarios! —gritó la voz emocionada de Heros Morgan, interrumpiendo la charla con sus amigos. El Capitán lucía una abrumante sonrisa, como si acabaran de darle el mejor regalo de su vida. Albus se despidió con una sonrisa de sus amigos, y partió hacia el vestuario, donde sabía que lo esperaba el mejor de los festejos.


La Sala Común de Slytherin parecía estar a punto de explotar. La música retumbaba entre las paredes, y los estudiantes más grandes habían encontrado la manera de infiltrar al castillo cerveza de mantequilla.

Como había sucedido en el primer partido de la temporada, cuando vencieron a Gryffindor, la Sala estaba repleta de pancartas y carteles de color verde y plateado. Cada tanto se podía escuchar a Derek Adams, Scott Burich y Kayler Rasmus entonando una canción de cancha, donde se entremezclaban palabras de aliento para Slytherin y de insulto contra Gryffindor.

Albus reía alegre y despreocupado en uno de los sillones, junto a sus dos amigos. Hacía tiempo que no se sentía tan despreocupado. Por esa noche, Albus se olvidó del Templo, de Primus, y de todo lo que lo abrumaba últimamente. Habían ganado el partido más decisivo del año. Ahora, les quedaba la final contra Gryffindor.

Albus estaba sumergido en una animada charla sobre las probabilidades que tenían de ganar cuando vio a una persona que le llamó la atención.

Chelsea Whitestone se alejaba disimuladamente hacia los dormitorios, con la cabeza gacha y una expresión triste en la mirada.

—Ya vengo —se disculpó Potter con sus amigos. Se puso de pie y caminó hacia donde se encontraba la ex cazadora del equipo—. ¡Eh, Chelsea! —la llamó Potter, justo a tiempo, evitando que la chica se perdiera por las escaleras que llevaban a los cuartos de las chicas.

Chelsea giró a mirarlo, sorprendida y curiosa al mismo tiempo. Una sonrisa se dibujó brevemente en sus labios al reconocerlo.

—Potter… felicitaciones —dijo ella, mientras que se acercaba a él, para estrechar su mano. Albus la estrechó con cierta duda.

—Gracias… yo... —comenzó a decir Potter. Pero no sabía bien como decir aquello. —Yo, pues, quería agradecerte, ya sabes… por evitar que atrapara la snitch antes de tiempo —formuló la frase finalmente. Chelsea se encogió de hombros, restándole importancia.

—No fue nada… después de todo, sigo perteneciendo a Slytherin aunque ya no esté en el equipo de Quidditch —respondió ella, con cierta tristeza.

—Lo siento mucho, Chelsea… yo no quería que te fueras. Me pareces una excelente jugadora…—se disculpó Albus, sin saber bien por qué lo hacía.

—Lástima que Heros no piense lo mismo —murmuró ella, y sus ojos parecieron brillar con lágrimas acumuladas. La mirada de Chelsea viajó a lo largo de la Sala, hasta detenerse en el capitán del equipo, quien en ese momento, reía despreocupado con unos amigos de séptimo año. —No, él nunca va a notarme —sentenció la chica. Albus comprendió entonces que había mucho más detrás de todo aquello que un simple puesto en el equipo de Quidditch.

—Chelsea, yo puedo hablar con él… —se atrevió decir Potter. Ella le clavó una mirada mordaz.

—No —lo interrumpió abruptamente—. No es necesario, Potter —agregó Whitestone, en un tono más calmo. —Estoy cansada… me voy a dormir. —Chelsea había subido ya varios escalones cuando se detuvo y giró a mirar a Potter una vez más. —Bien jugado, mocoso—le dijo, sonriendo. Y luego, desapareció escaleras arriba.


Este capítulo tiene un poco de todo... tiene un poco de James y Albus, profundizando un poco más en la relación entre los hermanos. Tiene un poco de Quidditch. Tiene algunos pequeños detalles escondidos, esperando a que los más astutos de mis lectores sepan descifrarlos!

Es un capítulo algo corto, pero que me resultó por demás entretenido. Creo que ya lo dije el capítulo pasado, pero no está nunca de más repetir algunas cosas: ya estamos entrando al final de esta historia. Quedan pocos capítulos. Así que a prestar atención a las cosas! Jajaja.

En cuanto a mi "juego" del capítulo pasado... yo propuse que descubrieran el dato "importante" escondido en la historia... y el premio era: la respuesta a una pregunta, cualquiera, que el ganador eligiera hacerme. Tuve dos ganadores, así que voy a concederle una pregunta a cada uno. Los ganadores son: Lunalu-chan y thorio2002,

FLOR: gracias por el review! Me alegra mucho que te guste la historia. Y gracias también por participar de mi "juego", jajaja. Pero no, Primus no busca la Piedra de la Resurrección. Primus sabe que en algún lugar de todo Hogwarts, se esconde la pieza final del rompecabezas: El Tercer Ojo. Nuevamente, gracias, y espero seguir viendote por acá.

jjaacckkyy: jaja, sí, he respondido tu pregunta sobre qué tan útil es el parsel en Albus. Me pareció interesante empezar a jugar un poco con eso... me gusta Albus, porque creo que dentro de él se da una batalla muy interesante. Es un personaje complicado, aunque todavía no se note porque es chiquito. Pero existe en él un gran deseo de triunfar, una terrible ambición, una necesidad de ser el mejor, de superarse, y de superar las espectativas puestas en él como hijo de Harry Potter. En el camino a conseguir ello, Albus corre el riesgo de perder de vista el camino correcto. Por eso me gusta jugar con cosas como el parsel, tan asociado culturalmente en la sociedad magica con "brujos oscuros". Tus opciones en cuanto al "dato importante" no estuvieron tan erradas. Definitivamente, Icarus Primus buscaba algo en el bosque, y el hecho de que Albus haya hablado parsel delante de su hermano es importante. Pero no, Icarus no lo escuchó. Gracias por el review, y espero que te guste este capitulo.

nathalie-granger: muchas gracias por el review y el mensaje que me mandaste en forma privada. Te respondo ambos por acá. Te pido perdón si es que tardo mucho algunas veces en actualizar. Es que hay momentos en los que me siento mas... inspirada para escribir, por decirlo de alguna forma. Pero trato de hacer lo posible y actualizar lo más rapidamente posible. gracias nuevamente, y espero que te guste cómo quedó el capítulo 20.

lulip: gracias también por participar de mi juego, jajaja. Es que a veces necesito interactuar un poco con los lectores, y se me ocurren estas ideas extrañas, jajaja. Pero bueno... tu idea no fue descabellada después de todo. Pero no era el dato importante al que yo me referia. Y al igual que respondí para otro lector... no, el Tercer Ojo no es la piedra de la resurrección. Pero no sería mala idea tampoco, jaja. ;)

adrisstbdt: jajaja, que bueno que te haya gustado tanto! A mi me encantó escribir esa escena. Siento que últimamente, Rose tenía mucho de Hermione, y le faltaba tener algo de Ron. Me pareció que la aracnofobia era un detalle divertido, no crees? Si, es verdad, vos dijiste en algún review algo sobre la posibilidad de que quisieran revivir a Voldemort... veremos qué es lo que sucede. Mmmm... me gustó tu teoria sobre "el dato", ajjaja. Sí, Primus quería ir al Bosque por una razón en especial. Pero como bien señalaste, las semillas deben de servirle para algo, porque insistió mucho en que Rose se las diera. Ese era el dato al que yo me refería. En cuanto a la relación Rose/Scorpius... pienso que detrás de todo el enfrentamiento, la ironía, los insultos y las peleas, ambos chicos se tienen un cariño mutuo muy intenso, que no se animan a expresarse, pero que se encuentra presente en todo momento. Se hizo particularmente notorio en el Bosque Prohibido, principalmente por la amenaza a la cual se vieron expuestos. Gracias por el review!

Alfredoi: supongo que el review que recibí tuyo corresponde al capítulo 18, por los comentarios que me hiciste... si estoy equivocada por favor, corregime! Ahora que me lo señalas, me doy cuenta de que tenes razón, y hay algunas palabras que se repiten mucho. Lamentablemente, en este momento estoy sin Betareader, lo cual supone todo un problema para mi. Estoy mal acostumbrada a alguien que relea mis capítulos antes de publicarlos y que me señale esos errores que talvez a mi se me pasan de largo. Estoy con dos fics al mismo tiempo, y la verdad es que demandan mucho de mi imaginación y mi tiempo, así que no me sorprende que encuentres todos esos errores! Jajaja. Pero muchas gracias por señalarlos, porque así puedo corregirlos. En cuanto tenga un momento para ponerme a releer el capítulo, voy a editar esos errores. En cuanto a tus pregutas... los caramelos son simplemente un backup, por decirlo de alguna forma. Ellos no iban vestidos con el uniforme de Hogwarts, y Hogsmeade es un pueblo donde vive gente, con lo cual, si alguien llegaba a verlos por alguna razón, verían a dos muchachos vestidos normalmente que no reconocerían. Y con respecto a la imagen de Danyeda Goofy Panterita, ella dejó un link en uno de los reviews para la imagen, que ahora no lo tengo a mano, pero prometo buscártelo para que puedas ver el excelente dibujo que hizo. Como también le señalé a ella, es un dibujo cuya única critica podrían ser las máscaras, que no tienen el típico aspecto "veneciano", pero por el resto, es excelente. De todas formas, voy a tratar de subir la imagen a la página de "Saga Albus Potter" para que todos puedan apreciarla. Me gustan las hipótesis que se plantea tu mente con respecto al Tercer Ojo y la posible persona a resuscitar. Siendo fiel a tu pedido, y fiel a mi historia, no voy a responderte ninguna de las dos cosas, jajaja. Gracias por el review, y que la fuerza te acompañe (¿?) jaja.

Lunalu-chan: te felicito! Acertaste. El dato importante SON las semillas de granada. Tuviste un excelente presentimiento. ¿Estás segura que queres renunciar al premio? Puedes hacerme la pregunta que quieras. Pero claro, es tu eleccion, ajajaja. Gracias por comentar. No importa si no lo haces todos los capítulos, a mi me basta con saber que hay alguien leyendo del otro lado. Saludos!

Malfoy-son: no te preocupes, que no voy a dejar nunca una historia inconclusa. Puede que me tome un poco de tiempo, pero prometo terminar todas las historias que empiece. Simplemente porque si hay algo que detesto es cuando yo me engancho leyendo una historia, y me la dejan a medio camino, sin terminar. En cuanto a tu pregunta... te imaginaras que no puedo responderte a quién planea traer de regreso a la vida! jajaja, sería arruinarte el final de esta historia. Gracias por el review, y te dejo que sigas maquinándote tratando de descifrar a quien planean revivir. Bye!

thorio2002: bienvenido! Si no me equivoco, este es el primer review que dejas... si no es así, entonces te pido perdón por mi olvido, jaja. Te felicito! Vos fuiste otro de los que adivinó el dato importante del capítulo: las semillas de granada. Y muy bien tu observación con respecto a la diferencia existente entre el anillo de Gaunt, que contenía una piedra negra de la resurrección, y el Tercer Ojo, que corresponde una auna piedra preciosa. Podes hacerme la pregunta que quieras.

Rose Weasley de Malfoy: Ceci, no te preocupes si no podes dejarme un review en todas los capítulos, ajjaja. Te respondo lo que fuiste dejando: me encanta cómo estas atenta a los detalles. Con respecto al capítulo 18, la misión de Zaira no es detalle menor. Y obviamente, no quería ser reconocida en Hogsmeade. Y sí, ahora ya sabes lo que busca Icarus: una piedra preciosa, el Tercer Ojo. Muy buena observación con respecto a dónde se encuentran las otras dos piezas. Tu teoría es muy interesante... ¿es posible que un solo hombre pueda conseguir las tres piedras solo? ¿Y dos hombres, Icarus y Cooper? ¿O hay detrás de ellos dos algo más, mucho más grande de lo que Albus y sus amigos son capaces de distinguir? Quiero que prestes atención a la charla final de Zaira con Albus, porque no solo es un consejo. En cierta forma, es una advertencia. En cuanto al capítulo 19: jajaja, pues, voy a sacarte de tu intriga con respecto a qué hacia Primus en el despacho de Slughorn... lo fue a visitar para pedirle ingredientes de Pociones. Y me alegra que hayas recaído en la insistencia e importancia que Primus le da a las semillas de granada. No es detalle menor. Me gustó tu teoría, pero como puedes imaginarte, no voy a decirte si has tenido razón o no! Jajaja. Por favor, sigue dejando reviews! Los adoro ;)

Saludos a todos,

G.