8 años después…
Sentía la adrenalina recorrer su cuerpo. Eran momentos como estos los que le daban vida, los que hacían de su día a día algo nuevo, algo diferente.
Clarke dio instrucciones, sus manos trabajando con rapidez intentado salvar la vida del valiente bombero que estaba sobre su mesa en la sala de cirugía. Había tenido un accidente en pleno cumplimiento del deber resultando aplastado por un muro de concreto que se había venido abajo en medio del fuego.
Ella a veces pensaba en todos esos superhéroes a los que la gente admiraba, los que estaban en los comics y las películas y que usaban capas, pero los verdaderos superhéroes eran estos, los que arriesgaban su vida para salvar a otros, los que se enfrentaban a peligros a diario para salvar vidas y proteger a los demás.
-La presión ha decaído drásticamente.
El pitido de la maquina hizo que la espalda de la rubia se tensara.
-Succión-Dijo de la forma más calmada que pudo. Estaba intentando reparar una hemorragia y la sangre no la dejaba ver muy bien. Dio instrucciones para que se le inyectasen epinefrina rápidamente.
El ruido de la presión decayendo cada vez más rápido hizo que Clarke maldijera.
-Venga, quédate conmigo-Murmuró tensándose aún más, pero permitiendo que su mente y sus manos trabajaran con aplomo y rapidez.
-Está en parada, Dra. Griffin.
Clarke se fue directamente hasta su pecho, comenzando a empujar hacia abajo con ambas manos.
-Venga, venga. Solo tengo que encontrar donde está la hemorragia, aguanta un poco más.
Sin embargo luego de unos minutos, y luego de que todo el equipo intentara salvarlo, Cage Jefferson fue declarado muerto.
Clarke salió de la sala quitándose la bata y los guantes y se lavó las manos sintiendo la impotencia recorrer su cuerpo. Odiaba perder pacientes sobre esa mesa. No solo porque eran vidas humanas, sino porque cada persona que pasaba por allí le recordaba a su padre.
Jake había muerto antes de llegar al hospital, pero cada persona accidentada, cada persona que necesitaba ser salvada, eran un recordatorio de que ella podía hacer algo por ellos. Algo que su padre nunca tuvo… nunca tuvo la oportunidad de que alguien le salvara.
Se detuvo en el pasillo y se quitó el gorro que usaba para las cirugías recostando la cabeza en la pared.
Siempre sentía que hubiese podido hacer más…
-Dra. Griffin, la buscan en recepción-Una de las enfermeras pasó con un par de bolsas de suero y con paso rápido a su lado.
Clarke ni siquiera tuvo tiempo de preguntar quién era.
Se pasó la mano por encima del pelo que tenía recogido en una cola y suspiró sacudiendo un poco el cuerpo pues lo sentía algo entumecido luego de dos horas de cirugía.
Se encaminó hasta la recepción y cuando vio de quien se trataba no pudo evitar sonreír.
-¿Cuándo has llegado?-Preguntó con sorpresa.
Bellamy le sonrió de vuelta y se acercó abrazándola.
El hermano de Octavia era alto y tenía una sonrisa contagiosa. Se habían conocido hacía ya cuatro años, en el matrimonio de la morena con Lincoln. Y no es que hubiese sido amor a primera vista, pero habían congeniado y poco a poco se habían ido acercando.
Primero intercambiando números, quedando de vez en cuando en LA, simplemente como amigos.
Cuando Clarke había llegado a Washington para realizar sus prácticas como interna en el mismo hospital en el que había trabajado su madre durante años, y en donde se encontraba el mejor cirujano de Trauma de todo el país y del que Clarke quería aprender, Bellamy había sido contratado por una de las empresas automovilísticas más importantes de los Estados Unidos y se había mudado también a la capital.
Por lo que se habían reencontrado y habían conectado de una manera más profunda.
Clarke siempre había pensado que era muy bueno para convencer a la gente, por lo que los negocios se le daban de mil maravillas.
De hecho… la había convencido a ella para que se casaran, aunque aún no tenían fecha.
Estaba de más decir que su madre y su familia lo adoraban.
-Llegué hace un par de horas. Pero tuve que ir a la empresa a gestionar algunas cosas…
-Estoy segura de que esa empresa va a caerse el día en el que no estés.
El chico rio y le dio un beso rápido, dándose cuenta de que su prometida tenía una expresión larga y seria.
-¿Estás bien?
Clarke frunció la boca.
-He perdido un paciente hoy…
El pulgar de Bell acarició su mejilla.
-Estoy seguro de que hiciste todo lo que estaba en tus manos…
-Si…
-¿Qué tal se porta tu Aston?
Clarke se sonrojó un poco.
Bellamy le había regalado un auto precioso y moderno, ya que trabajaba con ellos y quería que su, en ese tiempo novia, estuviera en uno mucho más nuevo que su viejo Mercedes. Que aunque era de colección, seguía siendo viejo y eso al chico parecía desquiciarlo.
-La verdad es que lo he usado bastante poco…
Bellamy sonrió.
-¿Has venido a trabajar en el Mercedes?
-¿Quieres que me traiga ese auto lujoso para aparcarlo y estar todo el día encerrada aquí?, además, te dije que lo aceptaba si era de ambos, no solo mío.
-Yo ya tengo uno…
-A ti te los regalan-Una risa gruesa inundó el pecho de Bell.
-Sabes que no es así.
Clarke puso una mueca divertida.
-Bueno, casi…
El chico cogió su mano y la besó con cariño.
-Me he encontrado a una vieja amiga en el aeropuerto. Resulta que está viviendo aquí en D.C y yo no tenía ni idea. La he invitado a cenar mañana. No te molesta ¿no?
-Para nada-Negó la rubia.
El localizador de Clarke sonó y esta lo miró con el ceño fruncido.
-Tengo una emergencia. Nos vemos esta noche en casa.
Bellamy cogió su mano otra vez.
-¿Y el anillo?
-Me lo he quitado para operar, Bell. No seas paranoico.
-Solo quiero que sepan que ya tienes dueño.
Clarke puso los ojos en blanco y le dio un beso rápido corriendo luego hacia la sala de emergencias.
Lexa miró alrededor satisfecha. Su nuevo piso en Washignton era todo lo que ella siempre había soñado. Deseó que su hermano menor pudiera estar allí para compartirlo pero en esos momentos se encontraba en Portland, estudiando el último año de diseño y arte en la Universidad de Oregon.
Por suerte estaba a solo unas horas de Washington y ella podría irlo a visitar cuando quisiera.
La habían trasladado a la capital para trabajar en Anacostia-Bolling, una de las bases militares ubicadas en la capital y en donde ejercería por primera vez su nuevo rango de Teniente. Sonrió contenta sentándose en su nuevo sofá. Le habían preguntado si quería quedarse en la base que le ofrecía refugio y comida todos los días, pero ella había preferido tener su lugar propio. Estaba cansada de las idas y venidas, estaba cansada de estar tantos años sin un lugar al cual poder llamar hogar.
Desde que Aden se había ido a la universidad Gustus había vuelto a reutilizar el piso que alguna vez llamaron hogar. Y ahora estaba allí, en su nuevo piso. Pensó satisfecha. El cual había pagado con el dinero producto de su esfuerzo y de todas esas noches lejos de casa y de las personas que quería. Luego de tantos sacrificios.
Su hermano estaba en la universidad y ella tenía un piso nuevo.
Suspiró satisfecha.
Tenía que comprar aún un par de cosas pero poco a poco tendría su hogar listo y podría empezar una nueva vida instalada en la capital.
La imagen de una linda rubia volvió a su cabeza y recostó la cabeza en el sofá.
Había noches en la que cambiaría todo esto por no haberla cagado con Clarke, por no haberse ido nunca. Pero en el fondo sabía que se hubiese terminado arrepintiendo y habría acabado bastante amargada e insatisfecha con una persona que se estaba realizando mientras ella seguía arreglando autos para vivir.
No es que considera esa profesión indigna, claro que no. Solo que al lado de Clarke siendo toda una doctora…
Se preguntaba cómo estaba.
La última vez que había escuchado de ella había sido gracias a Anya, quien le había dicho que había llevado el auto al taller, y que Gustus la había atendido. Se había cortado el pelo y no había preguntado por ella. Eso le había dolido.
Lexa había intentado recuperarla. La había llamado, la había buscado. Había regresado un mes después de que Clarke le dijera que habían terminado y la había buscado incluso en la facultad de medicina. Pero ella se negaba a verla, se negaba a hablarle. Eso la había destrozado.
Y poco a poco entendió que quizás Clarke tenía razón. Porque ella por fin se sentía realizada, por fin se sentía como quería sentirse. Quitando por supuesto el hecho de que el amor de su vida se había alejado completamente de ella. Por lo que no podía dejar el trabajo de sus sueños.
Finalmente aceptó la decisión de la rubia y la había dejado ir. Como dice el dicho "Si amas a alguien… déjalo ir…". Y ella amaba a Clarke con todo el corazón. Aun lo hacía. Habían pasado 8 malditos años y Clarke seguía siendo la dueña de todo su ser.
Estaba segura de que nunca conocería a alguien como ella y que tampoco se enamoraría de la forma en la que lo había hecho de ella.
Poco después y cuando su corazón estuvo un poco menos adolorido, le había dado a Ashley lo que tanto quería. Pero sabía que nunca iba a poder quererla como a Clarke, y las cosas simplemente no funcionaron. Aún eran amigas, pero ella estaba apostada en una base en North Island y apenas se veían.
En cambio Lexa, había dedicado todo su esfuerzo a ascender y a ser mejor cada día.
Por supuesto había estado otras chicas, sobre todo rollos, sobre todo rubias…
Se mordió el labio y sacó su móvil buscando un contacto rápidamente en la agenda.
-Hey-La saludó Aden luego de tres tonos-¿Qué te cuentas?
Lexa frunció el ceño.
-¿Qué te cuentas?-Preguntó intentando sonar severa.
Aden rio de forma gruesa.
A Lexa aún le costaba acostumbrarse a la nueva voz de su hermano que ya tenía veintiún años y era todo un hombre.
-Disculpe usted, comandante.
-Es Teniente, y esas no son formas de saludar a tu única hermana a la cual nunca llamas.
-Oye, siempre que te llamo estas en algún lugar sin cobertura ¿Qué quieres que haga?
Lexa sonrió a medias.
-¿Cómo estás?
-Ajetreado con el último año, ya sabes, las clases, los exámenes…
-Las fiestas…
Ambos rieron.
-Bueno esas también, pero esas no me estresan-Dijo divertido-¿Tu cómo estás?
-Estoy más que bien-Dijo con voz alegre-Me han trasladado por fin a D.C y he comprado un piso.
-¡Guay!-Exclamó Aden-¿Cuándo puedo verlo?
-Cuando quieras. Y así me presentas a esa novia de la que tanto hablas y aun no conozco.
-Oh, la vas a adorar.
-Ya veremos. Trae tu trasero lo antes posible ¿sí? Te extraño.
-No te pongas empalagosa…-Lexa sonrió-Voy a intentar ir algún fin de semana. Te aviso ¿sí?
-Está bien. Venga, cuídate.
-Tú también, comandante.
-Es Teniente-Refunfuño y Aden rio cortando la llamada.
Lexa sonrió a medias mirando la foto que tenia de fondo de pantalla.
Estaba con un ya muy crecido Aden y los dos sonreían felices.
Era un reflejo de sus vidas.
Aunque hubiese dado lo que fuera porque Clarke también estuviese en esas fotos.
Clarke salió de la ducha y vio a su prometido sobre la cama con gafas, muy concentrado en la pantalla de su portátil.
Ella siempre había pesando que el hermano de Octavia sería diferente. Había pasado años escuchando lo mal que la morena se llevaba con él y se había hecho una imagen equivocada.
-Debo aceptar que está diferente-Le había dicho Octavia hacía muy poco, la última vez que se habían visto-Sin embargo, creo que aún te faltan conocer facetas suyas…-Había sonreído.
-No me asustes…
-Bellamy suele tener las prioridades donde no debe.
-¿Qué quieres decir?
-Nunca tuvimos una posición demasiado acomodada, ya lo sabes. Pero él siempre pareció sentirse menos, como si se avergonzara de dónde venimos. Por eso solo piensa en ascender y tener más y más cosas…
-Bueno, es ambicioso. Eso lo sé.
-No digo que sea algo malo… solo…-Se encogió de hombros-Me parece que se preocupa demasiado por cosas sin sentido. Por eso nunca nos hemos llevado bien.
-Ballemy te quiere, O.
-Lo sé, y yo a él… nos queremos a nuestra manera-Rio-Y me alegro que mis dos cabezones favoritos estén juntos otra vez-Cogió la mano de su amiga-Solo intentad no salir lastimados… os quiero demasiado como para tener que escoger bandos.
La rubia se quitó la toalla del cuerpo y se colocó unas bragas con una de las enormes camisetas de Bell.
-Estoy agotada-Comentó y el chico alzó la vista mirándola por encima de las gafas.
-Creo que esa camiseta te queda mejor que a mí.
Clarke rio entre dientes subiéndose en la cama.
Habían comenzado a vivir juntos hacía muy poco tiempo, luego de comprometerse. Realmente con los viajes de Bellamy se veían mas bien poco y el tiempo que estaban juntos les gustaba exprimirlo al máximo.
La verdad era que Clarke estaba muy cómoda con la relación que tenían. No era asfixiante ni tampoco posesiva pues ambos pasaban semanas sin verse, pero estaban bien.
Claro que tampoco era apasionada como lo había sido con… detuvo sus pensamiento sacudiendo la cabeza.
No podía comparar.
No era justo.
Sin embargo pensaba en lo diferente que era el sexo… se mordió el labio.
No debería de seguir pensando en algo que había pasado ocho años atrás.
-¿Qué tal si me la quitas…?-Susurró Clarke y el chico sonrió acercándose para besarla.
Sus labios se unieron y justo cuando estaba dejando el portátil a un lado su móvil empezó a sonar.
-Mierda-Verificó quien era-Es mi jefe.
-¿No te van a dejar ni siquiera dormir?
-Bueno, no íbamos a dormir precisamente-Clarke lo miró furibunda-Lo siento cariño, es importante.
La rubia puso una mueca y lo vio levantarse de la cama alejándose para hablar fuera de la habitación y no molestarla.
-Siempre lo es-Refunfuñó más para sí misma que otra cosa.
Suspiró y colocó el despertador para el día siguiente. Le tocaba una guardia larga hasta la noche, en la que tendría la dichosa cena con la invitada de Bellamy.
Estaba comenzando a arrepentirse porque normalmente luego de guardias tan largas solo quería llegar y dormir. Pero tendría que llegar y poner su mejor cara para alguien que ni siquiera conocía.
Apoyó la cabeza en la almohada y suspiró.
Clarke se había cambiado rápidamente y se había puesto unos vaqueros y una blusa estampada con flores, bastante escotada. Estaba agotada como había previsto debido al agotador turno y a las tres cirugías que había hecho ese día, pero le había dicho a Bellamy que no tenía ningún problema con esta cena así que tendría que aguantarlo.
Lo vio en la cocina terminando la cena y se acercó.
-Huele bien…-Se asomó por encima de su hombro.
-Mi madre siempre me dijo que acabaría casado con alguien que me enamoraría por el estómago-Comentó-Parece que estaba equivocada.
Clarke le pegó.
-Siento no cumplir tus expectativas-Dijo irónica.
-Bueno, la verdad estaría bien tener una esposa con talento culinario, no voy a mentir.
Clarke frunció el ceño ante ese comentario.
-Pues yo no tengo ninguno…
-Podrías aprender ¿no?-Respondió mezclando algunas cosas.
-No me gusta.
Él la miró de reojo divertido.
-Me pregunto cómo sobreviviste tanto tiempo viviendo sola.
-Si vas a seguir haciendo comentarios como esos…
Él se sorprendió.
-Oye, hey, solo bromeaba-Se acercó cogiéndola por la cintura-No te enfades.
Clarke puso una mueca y él la besó en la mejilla.
-A veces te pegaba ¿sabes?
Bellamy rio y le dio un beso en la frente.
La puerta sonó y el chico alzó la vista.
-¿Puedes abrir mientras yo apago esto, cariño?-Le dijo quitándose el delantal.
Clarke caminó hacia la puerta y se encontró a una chica pelirroja, no muy alta y con una sonrisa muy amplia.
-Tú debes ser Clarke-La saludó-Soy Vanessa… espero que no os moleste que haya traído a alguien…
Clarke miró a un lado y observó a alguien acercándose. Era Lexa... y su corazón se detuvo.
La morena venia mirando el móvil sin prestar demasiada atención.
Cuando sus ojos verdes se encontraron con los de Clarke, contuvo el aire.
NO ME MATEN! jajajaja a ver, se que esto se ha enrollado de mala manera y que probablemente quieran asesinarme por meter a Bellamy pero las cosas no son lo que parecen. Y debo decir que se vienen cosas sexys... ahí lo dejo lol. Espero que me hagan saber que les pareció el capi como siempre!
PD: Gracias por todos los comentarios en el capítulo anterior! animan mucho como siempre.
Twitter: ButtonUpJuno
