ODI =)
Bella POV
Aún no terminaba de creérmelo, ¿Edward Cullen estaba dejando de lado el trabajo por nosotras? Eso sólo se vive una vez... No cabía en mi de felicidad, Edward de verdad estaba cambiando y eso me daba muchas esperanzas.
-Tyana, despeja mi agenda para hoy y mañana, prográmalo todo para mis días libres- le dijo a su secretaria mientras se movía incesantemente con Renesmee entre sus brazos tirándole el cabello, por suerte tenía su chupete porque si no ya se lo hubiera echado a la boca.
-Pero Señor, los principales distribuidores de Dakota del Norte y Sur, y además los de California venían mañana. Usted sabe lo difícil que es obtener un poco de su tiempo- Le dijo con un tono serio.
Bueno yo también me molestaría si me nombraran de distinta forma cada vez, ¿Cómo es que se las ingeniaba para encontrar un nombre parecido todos los días?
-No importa sólo reprográmalo. A ellos no les conviene dejar a Vulturi's Vineyards- entonces se volvió hacia mi -¿Vamos?-
-Tenemos que abrigarla otra vez- dije.
Nos sentamos en recepción y comenzamos a ponerle todas las cosas que le habíamos quitado cuando llegó. Cuando terminamos parecía un gran pompom de nieve. Edward la tomó en sus brazos y yo la cubrí con una manta. Pero antes de salir nos dimos cuenta que había mucho movimiento fuera.
-Oh Dios- dijo.
Me alarmé.
-¿Que pasa?-
-Son periodistas. Seguramente hay un nuevo rumor de algo- su gesto mostró preocupación
Se volvió hacia mi con gesto preocupado.
-Bella, no creas nada de lo que digan. No he hecho nada malo. Sólo por prevenir - Moví la cabeza en forma afirmativa.
-¿Quieres llevarla? Seguramente habrán cámaras.-
Recibí a mi hija y Edward puso la manta encima. Ahora que estaba despierta era difícil mantenerla quieta.
Edward tomó una gran respiración y abrió la puerta. La mantuvo abierta para mí. Sentía que las personas que caminaban por la calle de en frente se nos quedaron viendo igual que otros cincuenta pares de ojos. Sentí que el calor se apoderaba de mi cara. Sostuve mejor a Renesmee y me mantuve detrás de Edward, intentando que no miraran mucho a la niña. Me sobresalté al sentir una mano en mi hombro, me giré rápidamente y vi a un hombre corpulento, alto y totalmente de negro que me guiaba a un auto del mismo color.
Miré a Edward alarmada pero él me sonrió dándome ánimos. Me relajé al instante al darme cuenta que era su plan. El hombre abrió la puerta trasera con vidrios polarizados y se quedó fuera justo a un lado. Podía ver a Edward hablando totalmente relajado. ¡Oh-Por-Dios! Tiene el bolso rosa de Ness en su hombro. Me reí sola. Renesmee levantó su cabeza haciendo que se callera su manta, y sacó su chupón con su mano derecha.
-Papa - dijo y volvió a meterse el chupete a la boca.
-Papá ya viene -
Justo en ese momento Edward miró a la ventana, seguramente no podía distinguir nada pero aún así me miraba fijamente. Sonrió, dijo una frase más dejándolos a todos con la boca abierta y levantó la mano en señal de despedida. Subió por el otro lado del auto y el hombre se subió al lado del conductor.
-Sólo llévanos a casa Félix - y con eso el auto comenzó a moverse. Renesmee levanto sus brazos hacia él sin querer soltar su dulce preferido.
-¿Me extrañaste allá en Phoenix? - Le besó la mejilla sonrojada. Ella se limitó a acomodarse en sus brazos recargado la cabeza en su hombro y la frente en su cuello.
-¿Que te preguntaron? -
-Sobre las heladas pronosticadas. Como sí no viviéramos en Forks y no estuviéramos acostumbrados ya - dijo en tono burlón.
-¿Te diste cuenta del bolso, verdad? - me burlé.
-Yo no pero ellos sí. Su vida depende del detalle - rodó los ojos -Ven aquí- Puso a Renesmee en su lado izquierdo y tiró de mi mano. Me acomodé en su hombro mientras él rodeaba los míos.
Besó mi cabeza.
-¿Por qué vamos a tú casa? ¿No dijiste que te gustaría mostrarnos algo? -
-Mi casa es lo que quiero mostrarles -
-¿Donde vives? - pregunté.
-Un poco lejos de aquí-
-Pero Edward tengo que ir a ver a mi padre - me levanté mirándolo.
-Tranquila nos sobrará el tiempo, ya verás -
Me acomodé de nuevo contra él. No tenía caso discutir.
Unas pequeñas manos taparon mis ojos. Me había quedado dormida.
Abrí los ojos topándome con un par idéntico a los míos. Mi hija sonrió y el chupón cayó de su boca revelando un par de dientes blancos.
-Petó - le dijo a Edward.
-Al fin despertó- respondió. -Eres muy dormilona, llegamos hace unos minutos-
Me senté y miré por la ventana.
Miré a Edward sin poder decir palabra.
-Adelante - Bajé del auto. El lugar era enorme, la enorme casa de Edward estaba justo frente a mí, alrededor había flores y piletas, un camino llevaba a la enorme reja de seguridad que estaba detrás. Habia mucho verde exceptuando las grandes piletas que, al verlas y oírlas me daban unas ganas tremendas de ir al baño.
Todo era muy grande y se podría decir que era la única casa a kilómetros, sí señores, estábamos en los suburbios más suborbiados de todos.
¿Acaso existe esa palabra?
No tengo idea. Pero eso era esta casa.
-¿Te gusta? - preguntó.
-Sí... ¿Es tuyo todo esto? -
Su cara me dejó en clave que la pregunta fue bastante tonta.
-Técnicamente sí - levanté una ceja - ¿Recuerdas a mi tío Aro? - afirmé - Ésta era su casa, ya te había dicho que me lo dejó todo. Nada de esto lo gané yo, es el fruto de su esfuerzo, no el mío -
Pude notar que su expresión cambiaba drásticamente. Me acerqué a él.
-Hey, él quiso que fuera tuyo. También es tú esfuerzo. -
Si mis palabras no lo hicieron sonreír el chillido de Renesmee lo hizo. La dejó en el piso y la niña corrió a la pileta más cercana con su mano en la boca. Intentó tocar el agua pero el límite era prácticamente de su tamaño.
-Mano mamá- dijo levantando una de sus manos.
Me acerqué y la tomé en mis brazos.
-No queremos que te mojes - le dije.
-¿Entramos? - sugirió.
-Claro - Me abrió la gran puerta de entrada
A pesar de ser muy lujosa tenía un encanto hogareño. A un lado de la puerta había una mesa corta y angosta pero lo bastante alta para quedar un poco mas arriba de mi mano, tenía un frutero artificial y un gran espejo en la pared. A la izquierda había una puerta y un poco mas allá una enorme escalera que se perdía de la vista un poco después del descanso.
¿Cuántas habitaciones tendrá esta cosa?
Por el lado derecho de la escalera se notaba un gran ventanal, que dejaba ver mucho verde - como todo en Forks -, ciertamente su patio trasero era mas un bosque.
En la pared de la derecha había un mueble de madera que parecía muy antiguo tal como las cosas que contenía. Un teléfono antiguo se dejaba ver junto a una maquina de escribir y otras colecciones que llenaban el mueble con bastante elegancia
Nota mental: Alejar a Renesmee de ese mueble.
Cada centímetro de pared estaba cubierto por cuadros de arte que ciertamente 1 de cada 5 lograba encontrarle forma.
Edward tomó a Renesmee de mis brazos.
-Te daré un tour- tomó mi mano y me llevó a la puerta del lado izquierdo del gran mueble.
Al fondo de la habitación había una gran chimenea de color blanco con los típicos adornos encima. Todo estaba muy bien iluminado por la pared a mi derecha que era prácticamente de cristal y dejaba ver la pileta principal, unas cortinas plomas del mismo color de la alfombra le daban elegancia al lugar, un sillón grande le daba la espalda y a sus lados, dos individuales. En medio de los sillones una mesita totalmente de cristal sostenía papeles colocados informalmente. En la pared de la izquierda se sostenía un enorme plasma, bajo él un pequeño mueble de madera oscura tenía la gran colección de DVD's y el reproductor.
-Lamento el desorden- dijo Edward. ¿De que mierda habla? hasta los papeles en la mesa le daban aspecto elegante al lugar. -Las asistentas jamás tienen que mover algo mío, excepto cuando tienen que limpiar mi habitación, nadie toca mi trabajo-
Seguía siendo un gruñón.
Renesmee se removió en sus brazos y él la dejó en el suelo. Antes de que pudiera evitarlo sus manos llenas de enzimas salivales estaban en el sillón.
-Ness- reproché.
-Déjala- pero cuando volteamos los papeles eran su víctima. La expresión de Edward cambió al instante, no era como si le fuera a gritar pero pude ver que se debatía en que medidas tomar. -Creo que puede haber una excepción-
Me miró resignado.
Fui en busca de mi hija pero antes de sacarla de ahí tomé uno de esos papeles y lo abaniqué en dirección a Edward.
-Estas jugando con fuego- se acercó a mi lentamente y me tomó de la cintura.
-¿Sólo una excepción?- pregunté mofándome de su debilidad con nosotras.
-Bueno, tal vez dos- sonrió de lado.
-¿Tal vez?- me sonrió y se acercó para besarme.
Justo cuando iba a separar a Edward un fuerte ruido nos sobresaltó.
-Oh-Oh- dijo Ness.
Estaba en el mueble de los DVD's que ahora estaba casi vacio con la mitad al rededor de nuestra hija.
-Papa- le enseñó las palmas.
Se acercó y la tomó en sus brazos. Renesmee apuntó el mueble.
-Malo muebe-
-¿Está malo el mueble?-
-Shi- era una mentirosa de primera.
Comencé a ordenar el desastre.
-Tranquila Bella, alguien lo limpiará-
-No quiero darles mas trabajo del que ya tienen- apilé todas las cajas y las guardé.
Cuando me levanté, me ofreció su mano. La tomé y me dio un pico en los labios.
-Te quiero-
-Lo sé- me entrecerró los ojos.
-¿Continuamos?- asentí.
Pasamos de largo por la primera habitación y llegamos al comedor. La mesa de madera sin duda era hermosa, tenía terminaciones con muchos detalles y las 10 sillas a su alrededor tenían acolchado de color blanco. Igual que en las otras habitaciones había iluminación natural por la pared de cristal de la izquierda.
-¿Le gustaban las ventanas a tu tio Aro?- pregunté.
-Le gustaba aprovechar el sol cuando se hacía presente, además le encantaba la iluminación natural. No verás una habitación sin ventana en esta casa- me sonrió.
Me gustaban las ventanas y quizás era una de las razones de por que me estaba enamorando de esta casa-mansión.
-La cocina la dejaremos para otra ocasión porque se acerca la hora de comer y la verdad Carmen odia que la interrumpamos cuando hace sus ungüentos-Me carcajeé.
-¿Te alojarás aquí, verdad?- podía jurar que el brillo de sus ojos temblaba.
-No lo sé... depende si Charlie irá a cazar mañana-
-¿Debería esperar que vaya o que no vaya?-
-Que vaya-
-Entonces espero que se divierta mucho cazando- me sonrió. Edward estaba de muy buen humor, lo que era algo bueno. -En el hipotético caso que te quedaras aquí te mostraré tu habitación... a no ser que quieras dormir conmigo-
Movió sus cejas.
-Tonto- dije golpeando su hombro.
-Creo que ese es un no- jaló de mi brazo suavemente hasta la escalera.
Subimos al segundo piso y caminó hacia la derecha.
-Ese es un baño pero no es para ti- señaló una puerta.
Paró en la segunda puerta y la abrió.
-Esta es tuya-
La puerta estaba a la izquierda de la habitación asique entramos para verla. Una enorme cama de dos plazas con cobertor morado y negro estaba en medio. Justo en frente un plasma no tan grande como el del salón pero lo bastante grande como para quedarme de piedra. La pared de cristal en este caso estaba en el cabecero de la cama. Dos veladores con sus respectivas lámparas estaban a ambos lados de esta. La pared del fondo tenía un pequeño sillón que se veía bastante cómodo a mi parecer.
Me volteé para ver la pared que estaba a mi espalda y me di cuenta que tenía dos puertas mas.
-La puerta del rincón es tu armario y esta - tomó el pomo de la puerta mas cercana y la abrió -... es tu baño-
Una bañera con envases de jabón, shampoo y bálsamo, supongo estaban a su alrededor. La cómoda del baño tenía múltiples toallas, todas ellas de un perfecto blanco.
-Te muestro la de Renesmee-
-Edward podemos dormir las dos aquí- alzó una ceja - en un caso totalmente hipotético -
-Aun así te la enseñaré-
Tiró de mi fuera de la habitación y abrió una de enfrente.
Una cuna rosa pálido estaba colocada desordenadamente en una esquina. Un enorme tren de cuadrados huecos de distintos colores casi atravesaba la habitación por completo. El cristal dejaba ver el bosque que era el patio trasero de Edward. Desde la cuna hasta donde terminaba el tren tenía el piso acolchado multicolor. Lo demás era piso flotante. La pared enfrente de el cristal tenía un ropero.
-El ropero tiene juguetes... el mudador está en el armario- señaló una puerta -Y está el baño-
Se acercó a abrir el bañó.
Sin duda había mucho rosa dentro, Renesmee se volvió loca al verlo y quiso bajarse de inmediato. La bañera tenía patos de hule y otros juguetes.
-Edward ¿Como...?- la pregunta murió en mi boca.
-La semana que vine... después de saber de esta personita- acarició el estómago de Ness haciéndola reir -Mandé a buscar algunas cosas. Carmen es experta en estas cosas, es la única que sabe esto -
Renesmee logró bajar y corrió al armario abriéndolo.
-La verdad es un alivio que todo haya resultado porque sino esto estaría aquí por nada- rió sin alegría -Debo admitir que cuando las extrañaba demasiado venía para acá y me imaginaba la reacción de Ness al verla-
Lo abrasé.
-Ya sabes que le encanta-
La miramos, intentaba sacar algo muy pesado del armario.
-Mama- lloriqueo.
-Tu puedes hija- la animé.
Comenzó a sollozar.
-No- dijo.
Edward fue en su ayuda y sacó un mini horno del armario.
-Carmen dijo que le enseñaría algunas de sus recetas cuando se hiciera mayor-
-He oído mas de Carmen de lo que me gustaría oír sobre una chica, especialmente viniendo de ti- bromeé.
Su carcajada llenó el cuarto y se acercó de nuevo a mi, tomándome de la cintura.
-Siéndote sincero no creo que alcance a estar cuando Renesmee pueda usar su memoria- susurró, lo miré con reproche
-Escuché eso- una mujer rechoncha con un canasto bajo el brazo paso por fuera. Me quedó mirando fijamente -¿Es ella? -
-¿Quién más?- respondió Edward.
Me sobresalté por el grito de jubilo que recibieron mis oídos un segundo después. La mujer dejó la canasta en el suelo y se acercó a abrasarme, para lo que tuve que encogerme un poco.
-Eres Isabel ¿no?-
-Se llama Isabella- aclaró Edward -Carmen tiene algo de influencia latina - me explicó.
-Mama- Ness se hizo presente.
Un segundo grito se escuchó. Carmen tapó su boca con sus manos mirando a la niña, quién había centrado su atención en la mujer.
-Papa- dijo con desconfianza.
Edward la tomó en sus brazos.
-Carmen esta es mi hija, Renesmee Carlie, Swan por ahora- dijo con real orgullo.-Tu nueva nieta-
Era claro que Carmen era la influencia materna de Edward en Forks.
-¡Mírala! Es igualita a ti, excepto los ojos, tiene los ojos de su madre. Es hermosa - se llevó la mano a la boca y juro que vi una lágrima en su mejilla.
-Carmen no llores- se burló Edward.
-Es que jamás pensé alcanzar a verte así. Lo que me recuerda - Golpeó a Edward en la cabeza con un ruido sordo -No digas esas frases, sabes que tengo tiempo de sobra aquí-
Renesmee soltó un lloriqueo al escuchar el reclamo de Edward.
-No nena, no llores, tu papá se lo merecía-
-No pasa nada Renesmee, ya me acostumbré a sus regaños.- dijo sobándose la cabeza -Hija, ella es tu abuelita Carmen-
-mita men- dijo mientras juntaba sus palmas.
-Exacto, ella te va a regalonear mucho y cuando estes con ella quedarás gorda como Emmett-
-¡Las galletas!- dijo Carmen de pronto y al siguiente segundo ya no estaba allí.
Ness volvió a jugar con su pequeño horno.
-¿Estás mas tranquila con respecto a Carmen?- me acercó a él otra vez.
-Sólo un poco-
-Diablos, te extrañe más de lo que te imaginas- juntó nuestra frentes. -Son la mejor sorpresa de todas-
-Nosotras también te extrañamos-
Suspiró apretándome más entre sus brazos.
Juntó nuestros labios saboreando cada segundo, creo que nunca me había dado un beso con tanto cariño. Sus manos recorrieron mi espalda y descansaron en mi espalda baja. El cariño pasó a la lujuria y sus manos me presionaron más fuerte contra cierta parte de su cuerpo que comenzaba a cobrar vida.
Pasé mis brazos por su cuello acercándolo más a mi después de todo, también lo había extrañado con locura. Edward se enderezó haciendo que mis pies se levantaran del suelo y me sostuvo mejor con sus brazos. Movió su pelvis contra mi estómago y gimió en mi boca.
-Dios- me dejó en el suelo -Lo siento, tanto tiempo sin... -
-No pasa nada- nuestras respiraciones eran agitadas.
-¡Edward! ¡Trae tu culo huesudo para acá en este instante! ¡La comida esta lista!-
Me reí.
-¿Te quiere golpear o qué?- pregunté.
-Si no bajamos ahora, seguramente lo hará-
-Princesa- Ness volteo -Vamos-
-No- dijo negando.
-Tranquila, volveremos luego- Se acercó a ella y la tomó en sus brazos.
Tomó mi mano.
-Lista para probar el menjunje de Carmen-
-¡Escuché eso!-
-Es como Ojoloco-Moody ¿No crees?- dijo Edward
Lamento la demora, de verdad.
Mi computador murió definitivamente Q.E.P.D, lo venderán como repuestos:/
Lamento si les dio la lata leer la descripción de la casa de Aro, intenté hacerla corta porque hasta a mi a veces me aburren :P
Ungüentos y Menjunjes son como mezclas de cosas, es lo que utiliza Edward para referirse a la comida de Carmen.
¿Qué tal Carmen? asjdnsakjnds me divertí creándola =)
Ojoloco-Moody: personaje de Harry potter que tiene un ojo giratorio (ve todo, escucha todo y da miedo XDDD)
Espero que haya sido de su gusto, está algo cortito lo siento :c
Hola, Mendigo reviews
Se despide:
Elyy Cullen de los Weasley's twins.
