¡Lumus, juro solemnemente que mis intenciones no son buenas!
20-Mentes:
Ginny empezaba a aburrirse en esa casa enorme. Cuando al menos estaba Marcus...se divertía viendo como caía ante ella. Pensar que una vez fue su maestro...los alumnos siempre superan a los maestros y ella lo hacía con creces. Pero necesitaba sentir el dolor de alguien para sentirse bien y si no encontraba nadie más cerca que él...pues sería el candidato perfecto.
-¿Marcus?-Ginny se levantó de golpe del sofá en el que estaba y se escondío tras una estantería llena de libros.-¿Marc?-Repitió una chica morena entrando a la biblioteca. Sacó un móvil y llamó a alguién, supuso que a "Marc".
-¿Marc? ¿Dónde estás cielo?-Ginny no pudo escuchar la respuesta.-¡Marc, tienes que dejar de trabajar tanto! Odio que lo hagas, mi sorpresa se ha ido a la mierda...pensaba encontrarte en casa y solo me encuentro el vacio que hay en ella...esta bien, voy hacia allí, bueno iré por la chimenea...-Dijo riéndose.-Yo también me muero por verte...-Ginny entrecerró los ojos. Eso no le gustaba nada. Él no podía estar con nadie que no fuera ella, ningún chico podía elegir a otra chica estando ella, ¡maldita sea! Iba a torturarle, iba a hacerle sufrir...golpeó la pared varias veces, estaba furiosa.
Marcus seguía en la oficina, estaba nervioso. Tenía que confesar el secreto que guardaba en su casa, tenía que hablar con su Victoria y decirle lo que estaba haciendo, tenía que recuperar las riendas de su vida. Su móvil sonó y se levantó de golpe del sillón de su oficina.
-¿Marc?
-¿Vicky?-Dijo soprendido y aliviado.
-¿Dónde estás cielo?-Dijo entristecida.
-En el trabajo mi amor, últimamente pienso tanto en ti, que no me cunde en la oficina...-
-¡Marc, tienes que dejar de trabajar tanto! Odio que lo hagas, mi sorpresa se ha ido a la mierda...pensaba encontrarte en casa y solo me encuentro el vacio que hay en ella...
-¡¿En mi casa?-Dijo alarmado.-¡VEN AHORA MISMO A MI DESPACHO!-Dijo angustiado, ella estaba bajo el mismo techo que esa loca..
-Esta bien, voy hacia allí...-
-Ven rápido-
-Bueno iré por la chimenea...-Dijo riéndose.-Yo también me muero por verte...-Dijo antes de entrar en las llamas verdes, enternecida por las palabras de Marcus. Llegó casi al instante, Marcus se paseaba de un lado a otro del despacho, se giró bruscamente al oirla y la abrazó. Después se separó de ella para mirarla a la cara y empezó a recorrer su cuerpo buscando algún signo de que ella le hubiera hecho algo.-¿Marc, estás bien?-Dijo ella preocupada.
-No, Vicky...nada está bien-Dijo mientras volvía a abrazarla y apoyaba cabeza en el hombro, comenzando a llorar.
-¿Marc, mi amor, qué pasa?-Dijo preocupada abrazándole.
-Victoria, ¿sabes que te adoro, verdad?-Ella asintió.-Hace unos días...mi pasado volvió de golpe...-
-Marc...hemos hablado cientos de veces sobre eso...el pasado es pasado...yo solo puedo ver a un hombre maravilloso ante mi...-
-¿Has leido el periódico?-
-Sabes que lo hago todos los días.-
-Ahora va a venir una persona y quiero que sepas que te amo, que eres mi vida y que espero que me puedas perdonar...si no pudieras...haré lo que sea hasta que lo consiga.-
-Me estás asustando...-
-Marcus...¿qué coño pasa?-Dijo Draco entrando en el despacho.-¡Joder, estás pálido!-
-Sentaos...-Ambos obedecieron.-Hace unos días...a los pocos de volver de Nueva York...llamaron a mi puerta...era...e-era...era Ginebra-Draco abrió los ojos y Victoria se llevó las manos a la boca.-Me pidió que le ayudara y...pensé...p-pensé que si le cerraba la puerta ella atacaría a alguien y que si le ayudaba, dejaría de hacer daño. He estado esperando a tenerla controlada para avisar al Ministerio...pero no puedo...no la soporto...no soporto que me toque, que me bese...¿recuerdas Draco nuestros entrenamientos?-El rubio asintió.-¡He tenido que volver a usar poción afrodisiaca! Me doy asco...solo de pensar que te hubiera hecho algo...Dijo abrazándola de nuevo.
-Marc...-
-Por favor, perdóname.-Dijo mirándola fijamente. Victoria suspiró.
-Marcus, se que teneis que hablar, pero hay algo más importante. Voy a avisar a Potter. Tenemos que actuar ya, antes de que se vaya.-
-Lo se, por eso te he llamado...-Marcus dejó de hablar al sentir un dolor intenso en la cabeza, después perdió el conocimiento.
-¡MARCUS!-Dijo Victoria asustada.
-No le toques-Le dijo Draco. Pocos segundos después, Harry, Sirius, Remus y Johnny aparecieron. Victoria lloraba en los brazos del rubio, éste les explicaba la situación, Sirius se acercó al chico y negó con la cabeza.
-Me temo...que Flint está manteniendo una lucha por mantener su cordura...-
-¡Teneis que hacer algo!-Dijo Victoria.-¡Id a por esa loca!-
-Si ahora nos presentamos, ella se enfurecerá, se descontrolará y la mente de Marcus pasará a ser una mierda, en pocas palabras.-
-Pp-pero...teneis que ayudarle.-
-No te preocupes, lo haremos. Tu puedes hacerlo. Te vas a acercar a él, y le cogerás la mano...si notas cualquier tipo de electricidad tendrás que soltarle, ¿entendido?-Dijo Remus seriamente. Ella asintió. Victoria se acercó a él, le cogió la mano y empezó a sollozar.
-Tienes que luchar, Marc...tienes que hacerlo porque tenemos que casarnos y ya he enviado las invitaciones como dijimos...y nosotros no podemos dar plantón a la gente...-Las lágrimas le impedían ver bien, no dejaba de llorar.-Por favor Marcus, hazlo por mi.-Dijo apoyándose en su pecho y abrazándole. Remus fue a separarla pero Sirius se lo impidió. Todos se sentían intrusos en esa escena, a todos se les partía el alma al ver la situación. Victoria empezó a sentir un cosquilleo, la lámpara empezó a parpadear y Remus la alejó de él.-¡NO!-Marcus se arqueó y volvió a caer desplomado.-¡Suéltame, he dicho que me sueltes!-Justo cuando explotó la bombilla, Victoria se soltó de los brazos del castaño y Marcus gritó desesperado. Sirius conjuró un lumus, lo que permitió que vieran como el moreno abría los ojos.
-¿Marcus? ¡Qué miedo he pasado!-Dijo besándole.
-¿Qq-quién eres?-Dijo el chico confuso.-¿Dd-dónde estoy?-Victoria buscó con la mirada alguna respuesta en alguno de los aurores.
-Hay que llevarlo a San Murgo.-Dijo Johnny.
En la Mansión Flint, Ginny se levantó del suelo con un gran dolor de cabeza y con sangre recorriendo su cara, se palpó la frente hasta que encontró la fuente del líquido rojo. Se había caído encima de una mesa de cristal. Miró el libro con odio, menuda mierda de maldición. Destruir la mente de una pesona...¡MENTIRA! Si no podía con él, como iba a poder con Harry...y la cabeza le dolía horrores...tenía que irse de allí, ya no estaba segura. Medio mareada, se acercó a la chimenea, no podía desaparecerse...sería más localizable, pero ya encontraría una solución. Tiró los polvos sin ganas y miró como aparecía la llamarada verde. Se metió en la chimenea y sonrió al ver a los autores llegar. Les lanzó un beso y desapareció.
-¡Joder!-Dijo Harry.
-No podrá ir muy lejos, sangraba y la red flu es localizable. Johnny ya ha ido hacia allí.-Dijo Sirius.
-¿Qué coño ha sido lo que ha pasado, Sirius?-Dijo angustiado.
-Es una maldición muy antigua, en la edad media la usaron varias veces, quien la realiza consigue entrar en tu mente y la destruye, literalmente. Incluso solo puede dejar los recuerdos que quiera, un sufrimiento atroz, la muerte de un ser querido...el resultado la locura...-
-¿Flint saldrá de esta?-
-Yo no soy medimago, Harry. Pero la fortaleza de una mente es la clave para las secuelas de esta maldición...y ese chico estuvo en las filas de Voldemort...todos fortalecen su mente, quizás allí haya estado su salvación.-
-Quiero que esto acabe, Sirius. Estoy cansado de luchar, de que todo el mundo al que quiero esté en peligro porque hay alguien que quiere matarme, llevo desde que nací en una guerra sin que nadie me preguntara si yo quería o no participar. Quiero ser feliz, disfrutar de Pansy y mi bebé, quedar a cenar sin tener que estar alerta...quiero una vida normal.-Dijo agotado. Sirius le miró fijamente.
-Y la tendrás, Harry. ¿No te has planteado dejar el cuerpo de aurores?-
-¿Eh? ¡No! ¿Qué iba a hacer sino?-
-¿Vivir de las rentas?-
-No podría...simplemente no quiero más locos que quieran destruirme, pero puedo ser auror.-
-Eso es cierto.-Dijo sonriendo y revolviéndole el pelo.
o0o0o0o
Hermione y Cedric fueron a acompañar al padre de la castaña a casa, a pesar de las protestas de éste.
-Podría llegar solo.-Dijo frente a la puerta.
-¿Es un delito acompañar a mi padre a casa?-Dijo la castaña.
-No, no lo es.-Hermione le abrazó.-Gracias, pequeña.-Dijo besándola en la frente.-Teneis que venir a comer un día, me avisais cuando podais, ¿si?-
-Por supuesto.-Dijo Cedric. George le tendió la mano y Cedric se la estrechó. Hermione y Cedric caminaban, cogidos de la mano, agenos a la nueva situación.
-Ced...quiero que cuando lleguemos hagamos una cosa...-
-Lo que quieras.-Dijo besándola en la sien.
-Ronald me escribió una carta...quiero leerla contigo.-
-Gracias-Dijo antes de besarla.
-¿Pp-por qué?-Dij Hermione sorprendida.
-Por no volver a alejarme de ti, por dejarme ser parte de ti.-Hermione sonrió.
-Gracias a ti por querer serlo...te quiero Ced, te quiero mucho.-
Llegaron al apartamento de Cedric, todavía se podían ver algunos restos de la fiesta. Hermione sonrió al recordar a su ahijado.
Flashback
-Madina...¿me lees?-Dijo frotándose los ojos con sueño. Hermione sonrió y cogió a Teddy en brazos. El niño le dio un beso feliz y se acomodó entre sus brazos a la vez que ella se tumbaba en la cama.
-A ver...empezaremos por "El libro de la Selva"-Dijo con una sonrisa.-Si te gusta, un día podemos ver la película...-
-¡Zi!-Dijo feliz. Hermione levantó su mano y Teddy chocó la suya.
Fin
Cedric se había quedado mirándola fijamente, estaba feliz. Hoy había visto un reflejo de lo que quería que fuera su vida. Le hubiera gustado que hubiera más niños, entre ellos sus propios hijos con Hermione. Tenía tantas ganas de poder darle el anillo que había comprado, pedirle que se casara con él, olvidarse de los Weasley y ser felices, especialmente ser felices juntos. Hermione le abrazó y después fue corriendo a por la carta. Cedric se había sentado en el sillón y abrió los brazos para que ella se acomodara entre ellos. Besó su frente y luego esperó hasta que la castaña se decidió a abrir la carta.
Querida Hermione...puede que la parte de querida, no la haya demostrado bien. Quiero que sepas que te he querido mucho, que me costó muchísimo admitir que te amaba porque siempre hemos chocado mucho. Para mi tu eras perfecta y jamás podría estar a tu nivel. Luego me volví obsesivo, todos los chicos eran para mi una amenaza...y eso me llevó a pedirle consejo a mi hermana, erais amigas asique empecé a comportarme como lo hice. Lamento profundamente el día que lancé esa imperdonable, no entiendo bien lo que me pasó. Eras una obsesión, necesitaba humillarte, hacerte mía y que te dieras cuenta cuanto te amaba. Fui un bruto y un insensible, nunca pensé que me fuera a convertir en lo que soy hoy en día...me doy asco.
Quiero agradecerte de corazón que no hayas ido al juicio, se que me lo merezco pero ahora hay una cosa que me impulsa a cambiar, a ser mejor persona...¡voy a ser padre! Todavía no puedo creerlo. Lavander ha aceptado casarse conmigo. Tengo un futuro que me espera fuera y quiero ser un orgullo para mi hijo como Sirius lo fue para Harry o mi padre para mi.
Te juro Hermione que jamás volveré a hacerte daño, que jamás volveré a tratar a una mujer como te traté a ti. Espero que algún día puedas perdonarme.
Son muchas cosas las que me gustaría decirte, pero no tengo ni tiempo ni papel suficiente para ello, por eso todo lo resumo diciéndote que eres maravillosa y que él único mierda aquí fui yo. Se feliz con Diggory, él es todo lo que yo no fui.
RW
Hermione abrazó a Cedric con fuerza, esas líneas, esas palabras...le habían liberado. Sentía que el peso que siempre la acompañaba había desaparecido, que sus pulmones volvían a llenarse de aire puro y que ella, se sentía limpia.
-Oye...no llores.-Dijo Cedric.
-¿Te he dicho cuanto te quiero?-Dijo feliz.
-Tanto como yo a ti.-Dijo el castaño antes de besarla. Justo en ese momento escucharon a alguien aparecer por su chimenea. Ambos sacaron sus varitas.
-Tranquilos, soy yo.-Dijo Remus.
-¿Remus?-Dijo Tonks, cargada con el pequeño Teddy.
-Espero que no os importe, pero es una emergencia. Casi cogemos a Ginny, pero está algo descontrolada. Astoria, Pansy y Draco están en la Mansión Malfoy. Luna está con Nott, vosotros quedaros aquí.-
-Pp-pero...-Dijo Hermione.
-Por favor, Hermione, obedece por una vez. Bastante tenemos con Harry, ¿si?-
-¡¿Le ha pasado algo?-Dijo asustada.
-No, solo que creemos que es mejor que se quede con Pansy-Remus se acercó a su mujer e hijo y los beso. Después se fue.
-Como esa niñata se atreva a tocarle...-Dijo Tonks mientras su pelo se volvía rojo intenso.
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Harry se acercó al apartamento. Pansy por suerte había obedecido. Ahora podría hacer bien su trabajo, sabiendo que estaban a seguros. Cerró la puerta y desapareció. Justo en ese momento Ginny alejó a la morena de un empujón, retiró la capa de invisibilidad que le había robado a su maridito y sonrió mientras jugaba con su varita y la de la morena.
-Tu y yo...tenemos una conversación muuuy larga pendiente, sucia serpiente-dijo sujetándose la cabeza ante un nuevo pinchazo.-¿A qué no es tan listo como parece?-Pansy la miró con odio. Había cometido la imprudencia de abrir la puerta sin mirar y ahora estaba ahí, sin su varita para matarla, porque de tenerla en sus manos, la imperdonable que nunca había salido de su boca, lo hubiera hecho sin un solo segundo de duda.-Aunque he de reconocer que tiene ciertas cosas de gran valor.-Dijo mirando la capa.-Bueno...empecemos de una vez, ¡Crucio!-Pansy se encogió antes de que le llegara el impacto de la maldición, su bebé...podía escuchar la risa de esa loca, podía recordar en su mente todas y cada una de las veces que sus padres usaron esa maldición contra ella, podía recordar cuando se la lanzó a Bellatrix enfurecida por reirse de ella...sintió como las lágrimas brotaban de sus ojos.-Vaya, vaya...-Dijo mientras la sujetaba la barbilla.-Si sabes llorar-Dijo feliz.-Asi me gusta, llora por todo lo que me has hecho, suplícame clemencia, porque esto no ha hecho más que comenzar...estoy deseando que el gran Harry Potter te vea, que sepa que él te puso en peligro, que él no te pudo salvar...quiero verle sufrir, morir de dolor, ver como pierde su alma al igual que yo la perdí por conseguirle.-Pansy la miró con rabia.-¡Crucio!-Esta vez no le dio tiempo a protegerse y el impacto le dio de lleno en la tripa.
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Bueno, aquí estoy de nuevo, esta vez no he tardado siglos ni milenios, no?La verdad esq he estado inspirada, seguramente pronto actualice nuevamente no si con esta historia o con Fundiendo el hielo de tu corazón...
Siento no contestar a los rr pero esq tengo prisa y mñn voy a tener un dia ocuuuupadiiiisimo por lo q prefiero subir hoy!
Muchas gracias por llegar hasta aquí, por todos los reviews, alertas y favoritos!
Besos enormes para todas!
Espero que hasta pronto, ya empiezo a escribir el siguiente capítulo!
¡Travesura realizada, nox!
