Y para no perder la costumbre :P Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la increíble historia es de Drotuno, yo solo traduzco.

Gracias a mi Beta estrella y amiga Erica Castelo por ayudarme nuevamente.


CAPÍTULO 20

BELLA

"¿A dónde vas?" Me preguntó Kurt cuando dejé el pequeño porche de esa cabaña de caza, hacia el aire de las primeras horas de la mañana. La lluvia había parado, pero dejó una sensación muy húmeda en el aire del bosque.

Levanté la vista para ver el camino de entrada ahora lleno con vehículos oficiales y luego de vuelta hacia él. "Cuando Eleazar empieza a trabajar es mejor no meterse en su camino," le dije, pero en realidad, la casa me estaba haciendo sentir jodidamente enferma.

Edward había tenido razón en ordenarle a Kurt que me alejara del sótano. No había jodida manera de que siquiera pudiera pasar del primer escalón. Ninguna. La pestilencia a humedad, el sonido de ratas corriendo por las esquinas, y lo poco que alcancé a ver de ese maldito esqueleto fue absolutamente demasiado. Y era lo bastante inteligente para saber que no debía forzarme.

Eso había sido hace unas dos horas. Kurt y yo habíamos dejado la cima de las escaleras al sótano y recorrimos la casa. Era vieja, obviamente no la usaban a menudo, y se estaba cayendo a pedazos. Las únicas señales de que alguien había estado ahí recientemente estaban en la habitación dónde habíamos encontrado a Robert Reynolds y en otra recámara al final del pasillo. Las dos mostraban indicios de comida rápida recién consumida, ropa sucia tirada, y camas desordenadas. Después de echarle un vistazo a la cabaña, había decidido echar un vistazo en el terreno circuncidante.

"Saca tu linterna," le dije. "No iremos lejos, pero vamos a hacer un reconocimiento del área aquí afuera."

"Está bien, pero no te voy a dejar fuera de mi vista," murmuró Kurt, mirando hacia sus pies con el ceño fruncido y frotándose la parte de atrás de su cuello. "Ed mataría mi trasero si algo te pasara. De hecho, no toques nada. No quiero que te enganches con una espina, te piques con una astilla, o te muerda una puto insecto."

Sonreí, porque la divertida risa de Edward hizo eco por la radio, seguida de sus suaves palabras en un murmullo. "Eres un hombre inteligente, Kurt."

"Idiotas sobreprotectores," les dije bromeando a los dos, pero lo entendía. Han sido unos días difíciles, y lo que acabábamos de encontrar en esa casa no era de ayuda.

"Bellissima," Alec se rio suavemente. "No me hagas salir."

"No eres mejor que ellos," le respondí con sarcasmo, sonriendo a pesar de todo. Cuando sus risas se calmaron, volví mi atención hacia los alrededores y a Alice. "Duendecillo, mantente en contacto con Myles. Quiero noticias de Robert Reynolds tan pronto como lo admitan en el hospital," le dije.

"Sip, sip, sip… no hay problema," respondió. "¿Qué quieres apostar a que Preston pensó que ya estaba muerto?" Preguntó, aunque a nadie en particular. Probablemente solo lo había soltado porque sí en la oficina. En realidad, nadie le respondió tampoco, porque en el fondo, sabíamos que era muy probable que su teoría fuera certera.

Kurt se quedó callado a mi lado mientras alumbrábamos con nuestras linternas alrededor del pequeño terreno y solo un poco dentro del bosque. Era muy fácil enseñarle, optaba por quedarse callado cuando estaba haciendo algo que nunca antes había hecho, salvo para hacer preguntas o comentarios de algo que había visto.

"¿Eso es…" Comenzó a decir, inclinando su cabeza y alumbrando hacia la esquina más alejada de la propiedad. "¿Eso es un cobertizo o algo así?"

"Eso parece. Maldición, apenas se ve. Como la casa," pensé en voz baja a medida que nos encaminábamos hacia la construcción que no se veía más grande que uno de esos cobertizos para almacenar que vendían en las grandes ferreterías.

Musgo, árboles, hierbas, y arbustos lo cubrían todo. Nuestras luces resaltaban su deterioro con perfecta claridad, y podía imaginar que durante el día, la maldita cosa era verde y gris como el bosque que lo estaba reclamando naturalmente como suyo.

"Está cerrado con candado," noté, palmeando los bolsillos de mis pantalones cargo. "Mickey trató de enseñarme como abrir estos, pero soy una mierda en eso," dije riéndome entre dientes, mirando a Kurt. "Tiene suerte de que haya aprendido a abrir esposas y simples pomos de puerta."

"Esperen," dijo Edward con una risita, caminando detrás de nosotros.

Ni siquiera tuve que preguntar; estaba ahí para cuidarme, a pesar de la presencia de Kurt. Pero también iba a desprender el candado. Sacando su largo cuchillo de su bota, zafó el gancho de la jamba podrida, haciendo que la puerta se abriera con un chirrido de las bisagras que daba miedo.

"Ahora, ¿qué dijiste de las esposas, dulzura?" Me preguntó, su voz baja y jodidamente sexy al mismo que me levantaba una ceja.

Riendo al ver su maldita sonrisa torcida, sacudí mi cabeza y lo empujé para quitarlo del camino. "Silencio," solté un resoplido, sonriendo al escuchar su risa descarada. "No oí que te quejaras," murmuré pasando junto a él para alumbrar dentro del cobertizo. "Ew," dije entre mi aliento, sacudiendo mi cabeza. "Um, Alice… ¿Este tipo practicaba la taxidermia o alguna mierda de esas?"

"¿Willis? No tengo idea," dijo con cansancio. "Lo que quiero decir es que… No estaba entrenado como uno, ni posee algún tipo de licencia comercial para practicarla."

"Mmm," murmuré de forma evasiva.

El cobertizo contenía una mesa, varias esculturas de madera de animales, y cajas de los que parecían ser ojos de vidrio. Era salido directamente de una puñetera película de terror, lo que Kurt estuvo presto a señalar.

"Recuerdan esa películas, ¿dónde los niños se mudan con el abuelo? Ya saben… ¿la del vampiro? ¿Y además él se dedica a hacer esta mierda y los niños se asustan la primera vez que ven el cuarto? Sí, esto es como esa mierda en La Masacre de Texas," balbuceó, sin esperar una respuesta en realidad mientras alumbraba unos estantes rebosantes de esa mierda escalofriante.

"Realmente este maldito cobertizo no se ve… usado. O al menos, no ha sido usado en un largo tiempo," Edward indicó en voz baja, añadiendo su linterna a las demás, solo para al fin encontrar la cadena de una bombilla sobre nuestras cabezas. Tiró de ella, haciendo una mueca mientras decía, "Sí, no estoy seguro si eso ayuda o es peor…"

Solté un resoplido por su comentario irónico, pero tenía razón. Al añadir la luz solo nos permitía ver más—más esculturas, más cuernos, más frascos. Telarañas y a sus residentes ocupados casi en todas las esquinas. Había montones de lo que parecían como pelajes o a algunos tipos de pieles en un estante, huesos de todas las formas y tamaños en otro. Pero fue la bandeja de herramientas lo que me hizo tratar de retroceder, solo para toparme con la entidad sólida de mi esposo. Era el mismo tipo de bandeja con ruedas que Miller había usado para mantener sus "juguetes" en orden.

"¿Bella?" Me preguntó, colocando una mano cálida en mi hombro.

Cerré mis ojos con fuerza, tratando de controlar mi mierda, porque en verdad no necesitaba un ataque de pánico aquí. Usando el aroma y el toque de Edward, tomé una respiración profunda, dejándola salir lentamente. Un fuerte brazo rodeó mi cintura por detrás, y agarré su manga, permitiéndome apoyarme en la única persona que podía volverme a la realidad.

"No puedo." Fue una simple declaración, pero hizo que los chicos se pusieran en acción. Antes de que me diera cuenta, el cobertizo estaba cerrado una vez más.

"¿Mejor?" Me preguntó Kurt, mirado de mí a Edward, que seguía envolviéndome por detrás.

"Sí, eso es… asqueroso," gemí, sacudiendo mi cabeza para aclararla y alejándome del cobertizo, alumbrando con mi linterna hacia el área circuncidante.

El claro en el que estaba la cabaña de caza topaba con el bosque como un muro de ladrillos, salvo por una pequeña abertura en la flora. Prácticamente gritaba "entra por aquí." Me separé de los chicos hacia lo que ahora podía ver que era un sendero desapareciendo en el bosque. El camino estaba casi cubierto de hierba, aunque todavía bastante visible.

Deteniéndome y volviéndome hacia ellos, pensé en voz alta. "Y si… Y si Ike fue el único que usó este lugar. Hasta…" Levanté un dedo. "Hasta que Preston mató a Molly Parsons. Todos concordamos en que Ike disminuyó sus actividades con la excepción de Kyra hace como cinco años, lo que nos lleva al tiempo en que Molly murió. ¿Qué pasa si Ike le mostró a Preston este lugar?"

"¿A dónde quieres llegar con eso, dulzura?" Preguntó Edward, inclinando su cabeza hacia mí. "Y no estabas pensando en tomar ese sendero tú sola, ¿o sí?" Agregó, sus ojos oscureciéndose casi como el alquitrán.

"No," le dije, sacudiendo mi cabeza y mirando de él al inicio del sendero. "Solo pienso que ese sendero se ve… abandonado. Mira."

Edward suspiró, asintiendo de acuerdo, pero Kurt gimió.

"Ahora vamos a caminar, ¿no es así?"

"Sí," respondió Edward, sacando su Glock sin apartar sus ojos de los míos. "Vas a quedarte entre nosotros, Bella. Sin discutir."

Asentí, siguiendo su fuerte espalda y hombros anchos con el brillo de la linterna. Kurt venía justo detrás de mí, y nuestras luces se movían a nuestro alrededor mientras los chicos en la cabaña llamaban a Edward.

"No vayan lejos, Ed. ¡Y si encuentran algo… no lo toquen!" Ordenó Benny.

"Sí, sí," suspiró Edward, y aun cuando no podía verlo, sabía que estaba rodando los ojos al escuchar la innecesaria advertencia. "Aunque, Bella tiene razón. Este sendero conduce a alguna parte. Estén alerta. Los mantendremos informados."

"Diez-cuatro," Wes, Benny, y Eleazar respondieron al mismo tiempo.

Al alejarnos de la casa, Alice habló por la radio. "Chicos, Robert Reynolds está en coma. En este momento lo están transfiriendo de emergencias a la unidad de cuidados intensivos. Tiene graves contusiones en el hígado y sus pulmones, una contusión en su cabeza, y estaba extremadamente deshidratado," explicó.

"Gracias, Alice," dijo Benny con un suspiro, sonando cansado. "¿Tienen algún tipo de pronóstico para él?"

"No se ve bien," respondió, "porque si sus pulmones e hígado tienen un daño permanente y no empiezan a funcionar por si solos, no vivirá… O quedará en estado de coma."

La radio se quedó en silencio después de eso, y Kurt, Edward y yo seguimos nuestro camino por el sendero. Daba vuelta hacia el oeste, descendiendo solo un poco antes de entrar a otro claro y terminar por completo. Los tres nos separamos, alumbrando el suelo con nuestras linternas en diferentes direcciones en un espacio de un tamaño aproximado a medio acre. El suelo no parecía haber sido removido recientemente, pero eso no significaba nada.

"Um, ¿chicos?" Kurt nos llamó desde el otro extremo del claro, su vista fija en el suelo a sus pies. "Por favor, por favor, por favor, dígame que estoy viendo mierdas."

Edward y yo nos miramos a través del claro, solo para correr hacia él. Gemí, sacudiendo la cabeza cuando tiré de Kurt hacia atrás. Sobresaliendo del suelo estaba lo que parecía ser la brillante cima de un cráneo. Era fácil de ver las líneas irregulares de las placas del crecimiento con la luz de nuestras linternas.

"Benny, vas a necesitar un equipo aquí," dijo Edward con un suspiro, poniéndose de cuclillas junto al punto blanco en medio de todo ese verde. Otra vez sacó su cuchillo y con cuidado apartó algo del césped y el musgo que estaba alrededor. No necesitó excavar mucho para descubrir las cuencas de los ojos, y Edward levantó la vista hacia mí. "Apostaría a que todo este puñetero lugar es un enorme cementerio," murmuró, sacudiendo su cabeza.

Iluminé el claro una vez más, asintiendo de acuerdo, porque comenzaba a ver pequeños montículos por todas partes. "Sí, cariño. Creo que tienes razón."

"Maldita sea," dijo Wes en voz baja por la radio. "No se muevan, chicos. Enviaremos un equipo para allá. Estoy esperando que otro llegue aquí, pero esa mierda tendrá que esperar hasta que salga el sol."

"Diez-cuatro," dijo Edward, poniéndose de pie antes de guardar de nuevo el cuchillo en su bota. Levantó su mano, tirando ligeramente de la visera de mi gorra. "Mi equipo… Una vez que los federales terminen con esta mierda, vamos a regresar a la casa de seguridad," ordenó, pero sus ojos se veían suaves y amables, y algo tristes sin apartarse nunca de los míos.

Asentí despacio, comprendiendo que no solo me quería fuera de aquí, sino que también algunas veces, él simplemente no podía soportar la crueldad del mundo. Había visto cosas terribles durante sus periodos de servicio, incluso más como un soldado mercenario de su padre, y me había dicho más de una vez que encontrarme fue lo más desgarrador que había visto en su vida—aunque eso último simplemente pudo haber sido porque era un evento emocional y personal para él. A mi Edward de verdad le afectaban las cosas, y aunque para mí había sido difícil este caso, ciertamente, también estaba afectando a mi esposo. El problema era que él se lo guardaba hasta que estábamos solos, optando por canalizar su ira y frustración en cazar a Preston Raulson.

Levanté mi mano y toqué su rostro, deslizando mi pulgar por debajo de sus ojos, porque se veía malditamente cansado. Asintiendo despacio, le dije, "Reconozco esa expresión. Quieres empezar a planear. ¿Puedo hacer una petición?" Le pregunté, inclinando mi cabeza hacia él.

"Lo que sea, dulzura," me susurró, su ceño frunciéndose.

"Quiero darle amor a nuestros niños cuando lleguemos a casa, y ningún plan hasta que hayamos dormido. Y punto, Edward. No hemos dormido en dos noches seguidas. No está en discusión," le dije, encogiendo un hombro. "Necesitamos un descanso antes de concentraros en el siguiente paso, o no tomaremos decisiones inteligentes."

Edward se quedó callado, sus hombros relajándose solo un poco en alivio. Pese a su necesidad de tener el control, de vez en cuando me concedía alguna mierda. Y por la expresión en su rostro, esta vez, se necesitaba.

Inclinándose hacia adelante, dejó un beso en la parte superior de mi gorra. "Sí, señora."

~oOo~

EDWARD

Diez cuerpos. Diez putos cuerpos. Y joder, todavía no habían terminado.

El sendero hacia el claro ahora estaba siendo muy usado, y el sol apenas si había salido. Los hombres de Benny habían instalado una tienda de campaña temporal en el patio trasero de la cabaña de caza a fin de procesar, embolsar, documentar, y preparar cada uno de los cuerpos para transportarlos a su laboratorio. Por lo que Benny podía ver, la mayor parte de los cuerpos habían estado enterrados por más de cinco años.

Alec, mi papá, y yo estábamos ayudando a cargarlos en las van, pero no teníamos permitido bajar al claro. Kurt estaba pegado a un lado de Bella—por mi orden—mientras ella trabajaba al teléfono, manteniéndose en contacto con Myles sobre Reynolds, y evitando la casa como a una plaga.

Con la ayuda de Felix, él y Eleazar habían inventado la historia de una excursión de caza, incluso yendo tan lejos como para decir que trajeron el maldito equipo adecuado. Solo por si acaso. Ellos "de causalidad se toparon" con el cráneo que Kurt había encontrado, y porque no estaban en servicio, "llamaron a los federales." Alec, Bella, Kurt, y yo no existíamos. En lo que a los demás respecta, no estábamos ahí, y Benny solo había traído el equipo en el que más confiaba. Era un grupo pequeño, tomándose un poco más de tiempo del acostumbrado para hacer la mierda, así que es por eso que mi equipo les estaba echando una mano. Tan pronto como anunciaran que habían terminado, nuestros traseros saldrían de ahí. Quería alejar a Bella de esa puñetera cabaña, los dos queríamos ver a nuestros niños, y que me jodan, si no necesitaba dormir.

Cuando pasé frente a los escalones de la casa, escuché a Bella discutiendo al teléfono.

"¡No, no, no!" Dijo con brusquedad, y podía ver que mi chica estaba jodidamente exhausta. "Ike no podía matar a Kyra… o incluso a Jen Jones o Layla. Ellas eran figuras públicas. En vez de eso optó por chantajearlas. Es por eso que tenía un maldito diario en primer lugar."

A su lado Kurt asintió en silencio de acuerdo, su vista fija en sus botas.

"Es por eso que era tan anal al tomar notas de ellas. Tenía que tratarlas diferente a sus habituales víctimas. Demonios, Rose, apostaría a que algunas de estas tumbas datan de la época de los noventa cuando la pobre niñera heredó el maldito lugar," continuó, sacudiendo su cabeza y frotando sus sienes. "El problema es… Que no hay forma de saber en dónde está el resto de ellas, porque él había estado haciendo esto desde los putos setenta."

"Ella va a explotar pronto, chico," murmuró Alec desde el otro extremo de la bolsa para trasportar cadáveres que llevábamos. "Y tú no te ves mejor que ella."

"Esta mierda…" Gruñí, colocando la bolsa encima de las otras. "Esta es una jodida mierda, Alec," dije con un suspiro, sentándome en el parachoques de la van. "Esta es una película de horror y asesinos seriales… puta mierda. ¿Cuántas mujeres desaparecieron de la nada por este tipo? Estoy de acuerdo con Mickey. Espero que Preston de verdad haya torturado a su padre. No quiero decir que él sea mejor, porque ese cuerpo en el sótano." Señalé con mi pulgar hacia atrás a la casa, y Alec asintió para que continuara. "Incluso yo pude ver cuántos putos huesos estaban rotos, y no soy forense."

Me quité mi gorra, tirando de mi cabello. "Este caso le está afectando a Bella. Llevábamos meses sin sus ataques de pánico, y ahora tuvo uno y estuvo cerca dos veces. Quiero que termine de una puta vez."

"¿Cómo vas a atraer a ese pendejo al exterior?" Me preguntó, permaneciendo calmado, muy probablemente, por mi bien.

Sacudí mi cabeza, demasiado cansado para siquiera pensar en ello. Mis hombros estaban adoloridos por todo lo que habíamos cargado, sentía que mis ojos tenían tierra por dentro, y mi corazón dolía cada vez que veía a mi hermosa y fuerte chica. No se debería violar el cuerpo de ninguna mujer como el de estas mujeres lo había sido—como casi había sucedido con el de ella—y estaba cansado de ver el dolor y el miedo no solo en el rostro de Bella, sino en el rostro de todas las mujeres en la casa. Sin mencionar las expresiones homicidas en los hombres.

"No tengo idea," suspiré con cansancio, volviéndome a poner la gorra y poniéndome de pie, "pero te prometo… Cuando le ponga las manos encima a ese cabrón, puede que no lo suelte."

Pasó otra hora, el sol brillaba en lo alto del cielo, y un cuerpo más se había añadido al total. Once cuerpos fueron enterrados en ese claro. Todo por obra de Ike, estaba malditamente seguro de ello. Eso no incluía el del sótano, el que Wes estaba tratando como una parte independiente del caso. Ya que quedaba algo de cabello, estaba seguro que podrían conseguir una muestra de ADN; si no, usarían los dientes o alguna otra mierda.

Usaron un tipo de rayos X en el suelo para escanear el claro, determinando que habían encontrado todos los cuerpos que fueron enterrados ahí. Para cuando Benny finalmente dio por terminada la misión, joder, quería huir de ese puñetero bosque.

Cuando la tienda en el patio trasero estaba siendo desmantelada, llamé a mi equipo para irnos, todo mientras buscaba a Bella. La encontré sentada en un tronco caído no lejos de la SUV. Estaba girando su teléfono en sus manos una y otra vez, mirando a la nada. Me puse de cuclillas frente a ella, sonriendo cuando tocó mi rostro.

"Mi teléfono murió," murmuró, sacudiéndolo frente a mí.

"No te preocupes, dulzura. De todos modos es hora de irnos," le dije, besando el centro de su palma. "¿Lista?"

Asintió despacio, acercándose para besar mi frente justo por debajo de mi gorra. "Sí. Quiero desayunar, un largo baño caliente, y una maldita siesta realmente larga"

Sonreí. "No necesariamente en ese orden, ¿verdad?"

Pretendió pensarlo por solo un momento, pero sonrió y encogió un hombro. "Sí, en este momento no me importa."

"Bueno, vámonos, bebé," le dije con un suspiro, poniéndome de pie y ofreciéndole mi mano. "Eleazar viajará con Felix y nos seguirán de regreso. Alec va a conducir. Si quieres dormir en el camino, puedes hacerlo, amor."

Deslizó sus brazos alrededor de mi cintura y enterró su rostro en mi pecho. "Mmm, tal vez te acepte la oferta," murmuró contra mi corazón.

"Bien. Salgamos de una puta vez de aquí."

~oOo~

"¡No, mami!" Mi hijo se reía desde el regazo de Bella.

Los observé desde la terraza por solo unos minutos. Parecía que había dormido por días. Después de que regresamos de la cabaña de caza, habíamos hecho exactamente lo que Bella dijo. Desayunamos con los niños, se los dejamos a Esme por el día, tomamos juntos un largo baño caliente, y caímos en la cama, totalmente muertos. No solo dormimos por el resto del día, sino durante toda la noche.

Despertamos temprano, y Bella había optado por preparar el desayuno, porque quería pasar tiempo en la playa con nuestros niños. Sammy se levantó temprano, pero Bethy seguía dormida. Bella había extendido una manta no lejos de los escalones de la terraza. Le había dicho que los alcanzaría cuando hiciera una revisión de perímetro y tomara una ducha. Acababa de bajar después de hacer esas cosas.

"Pero se me antoja comerte a besos, mi chico guapo," le dijo, mordisqueando su cuello, su oído, solo para levantar su sudadera y hacerle una trompetilla en su barriguita. "Solo quiero comerte," gruñó contra su pancita.

"¡No! ¡No comas!" Se defendió entre risas histéricas, y por un momento, me hicieron recordar mi relación con mi madre.

Me reí bajito al ver la sangre apresurándose al rostro de mi niño mientras prácticamente lo mataba a besos. Había una parte de mí que ni siquiera quería acercarse a la perfección que estaba observando, pero un tirón a mis jeans provocó que cambiara de opinión.

Bajando la vista, sonreí. "Buenos días, pequeña dulzura," le dije, levantando a Bethy de los tirantes de su overol. El color de hoy era verde lima—desde las cositas en el extremo de sus trenzas, hasta su tenis de bota alta. "Dime que no te vestiste tú sola," le dije riéndome entre dientes, sosteniéndola en el aire solo para escucharla reír.

"No, papi," dijo con una risita, pataleando inútilmente con sus piernas en el aire al mismo tiempo que señalaba al interior de la casa, donde Esme estaba sonriendo al vernos y revolviendo una taza de café. "Nanny me ayudó."

"Oh, muy bien," dije con una risita, besando su mejilla. "Creo que mami tiene nuestro desayuno allá abajo. ¿Quieres ir?"

Bethy asintió, rodeando mi cuello con sus brazos mientras la cargaba al bajar los escalones y por la playa. La senté en la manta, sentándome junto a Bella.

"Ahí están," Bella se rio entre dientes, abriendo sus brazos para nuestra hija. "Estaba empezando a pensar que nos habían olvidado."

"Nop," dijo Bethy con una sonrisa, sentándose entre las piernas de su madre con su espalda hacia el pecho de Bella y tomando el sándwich que Bella había preparado.

"Gracias," le dije cuando me dio uno también.

"Papi," bufó Samuel, sentándose junto a mí en la arena con sus juguetes para hacer castillos. "Agua," me dijo, con un dedo regordete señalando hacia la orilla.

Miré hacia las olas estrellándose, pero negué. "Hoy está muy agitado, peque—y frío."

"Quiero ver bichos," me dijo, sonriéndome.

Me eché a reír, pasando mis dedos por su cabello y besando el tope de su cabeza. "Cangrejos, Sammy."

"¿Sabes? Deberíamos comprarles un acuario con algunos… bichos… ermitaños," dijo Bella con una risita, riéndose con más fuerza cuando le rodé los ojos.

"No empieces," dije con un suspiro, sacudiendo mi cabeza y metiendo en mi boca el último bocado de mi sándwich. Una vez que lo tragué y tomé un trago de café de los termos que me dio, le dije, "Bien. Supongo que podemos comprárselos."

"¿En selio?" Bethy jadeó, su boca llena mientras miraba de mí a su madre.

Nunca les habíamos permitido tener mascotas, simplemente porque nunca nos pareció el momento adecuado. Bethy siempre había querido un cachorro Husky de tía Kate, pero cada vez que una camada estaba lista, algo pasaba que simplemente no era posible. El nacimiento de Sammy era un excelente ejemplo de eso.

"Sí, en serio," gruñí dramáticamente, riéndome entre dientes al ver su entusiasmado bailecito feliz en el regazo de su madre, "pero pónganles un nombre genial… como Smith y Wesson (1)."

Bella resopló en carcajadas, enterrando esa mierda en la cima de la cabeza de Bethy. "Edward, lo juro…" Dijo entre risitas, dándome una mirada de soslayo, solo para volver su atención una vez más hacia Bethy. "Muy bien. Cuando por fin volvamos a casa, haremos un viaje a la tienda de mascotas. ¿Está bien?"

"¿Cuándo nos iremos a casa?" Preguntó Bethy, dándome el resto de su sándwich que no quería.

Bella y yo nos quedamos callados, mirándonos por un momento. Le hice un gesto a nuestra hija para que se acercara después de terminarme el resto de su desayuno.

"Ven aquí, cariño," dije con un suspiro, dándole a Bella otra mirada cuando mi hija subió a mi regazo. "No sabemos cuánto tiempo más estaremos aquí. Sé que extrañas la escuela y tu habitación. Estamos trabajando tan rápido como podemos."

"¿T-Todavía n-no ha-has a-atlapado a-al ho-homble m-malo, p-papi?" Balbuceó con dulzura, mirándome. Nunca le daba suficiente crédito, porque mi pequeña era perspicaz. Sabía por qué no estábamos en casa.

"Todavía no. Pronto, niña hermosa," le prometí, besando un lado de su cabeza y clavando mi mirada nuevamente en Bella. "De hecho, cuando mami y yo entremos más tarde, vamos a trabajar en eso."

Estaba tan harto de este puñetero caso. Estaba preparado para atrapar a ese pendejo de Preston y darle un puñetazo en su maldita cara. La prisión no iba a ser lo bastante buena para mí esta vez, y no estaba precisamente seguro de cómo lidiar con ese sentimiento. Wes y Benny tenían suficiente evidencia para poner a este hijo de puta en el corredor de la muerte, pero quería que sufriera. Mucho. Todos los días, del resto de su miserable vida de mierda.

Bethy asintió, pero me sonrió con ironía. "Tú puedes atraparlo, papi. Nadie te gana."

"Sí," dijo Sammy en voz baja, y los dos me taclearon sobre mi espalda.

Me reí, abrazándolos más cerca mientras trataban de sujetarme. Pronto, Bella se les unió, y toda mi familia se me echó encima. Bethy sujetó una de mis manos mientras Sammy subió sobre mi estómago. Bella no se quedó atrás al sentarse en mis piernas.

"Si logro zafar mis manos, le voy a hacer cosquillas a alguien por esto," les advertí refunfuñando.

"Solo promesas, señor Cullen," Bella se burló, riéndose cuando saqué mi otra mano por debajo del pie de Sammy, y los niños salieron disparados con chillidos de terror y risa.

"¿Sí?" Gruñí, rodeándola con mis brazos y haciéndole cosquillas.

"¡Edward, detente!" Me suplicó, pataleando cuando me incorporé y la puse en mi regazo.

Abrazándola con fuerza, enterré mi rostro en su cuello. "D-Dios, d-dulzura, d-de v-verdad n-necesitaba e-esta m-mierda," susurré en su oído.

"Yo también," me dijo con una suave y adorable sonrisa cuando agarré su rostro entre mis manos. "Echo de menos… lo normal."

"Sí," dije con un suspiro, levantando la vista para ver a los niños recogiendo conchas y luego de vuelta a la hermosa mujer en mis brazos. "No que alguna vez hayamos sido… normales."

Bella soltó una risita, sus cejas moviéndose hacia arriba. "Cierto. Bien, entonces, echo de menos nuestra normalidad. ¿Cómo sonó eso?"

"Mejor," dije con una risita, besando sus labios con dulzura. "Niños, no se alejen," le grité a Bethy y a Sammy.

"¡No lo haremos, papi!" Mi pequeña dulzura me prometió.

Con Bella acunada en mi regazo, los vimos simplemente… ser. Recogieron conchas, investigaron rocas, y finalmente me relajé al verlos tan cerca del agua una vez que empezaron el proyecto de un castillo de arena. Con el tiempo, la casa detrás de nosotros comenzó a cobrar vida, y ya no éramos los únicos en la playa.

Mi papá y Esme se sentaron junto a nosotros mientras Caleb y Abby se unían a Bethy y Samuel. Bella se colocó entre mis piernas, envolviéndose con mis brazos.

"Benny acaba de llamar," dijo mi papá con un suspiro, mirándonos. "Aceleraron la prueba de ADN en el cuerpo del sótano."

"¿Y?" Bella y yo preguntamos al mismo tiempo.

"Molly Parsons," respondió con un gesto afirmativo de su cabeza. "Ha estado muerta por cinco años. Todavía están trabajando en los otros once cuerpos."

Bella dejó escapar un largo y lento suspiró y asintió, como si eso se hubiese imaginado, y luego se volvió nuevamente hacia mi padre. "Es el momento de atrapar a Preston. ¿Wes y Benny están listos para esto?"

"Sí. De hecho, dijeron que cuando descubran la forma de sacarlo a la luz que les informemos," le dijo. "Saben que quieres ponerle un anzuelo, y están totalmente de acuerdo. Creen que funcionaría."

"No estoy segura que vaya a funcionar si usamos solo los medios," dijo mi chica con un suspiro, entrelazando nuestros dedos. "Me temo que necesitaremos algo más."

Unos pasos en la arena nos alertaron que alguien se acercaba, y todos levantamos la vista cuando Jordan y Kyra se nos unieron.

"Bueno," dijo Jordan con un suspiro, sentándose al otro lado de nosotros con Kyra junto a él, "Tal vez tenga una idea que pueda funcionar…"

~oOo~

BELLA

Nos quedamos mirando a Jordan por un momento, pero él sonrió con ironía.

"Quieren sacar a Preston de donde se oculta, ¿cierto?" Verificó, y todos asentimos. "Entonces usen a los medios, hagan un anuncio diciendo que Kyra está por filmar un video de una canción de su nuevo álbum, y atráiganlo ahí."

Miré hacia atrás a Edward y luego a Carlisle, que lo observaban en silencio, sus rostros totalmente inexpresivos. No porque no les agradara la idea; solo estaban sopesando todos los escenarios.

"Esa sería una pesadilla de seguridad," Carlisle pensó de pronto en voz alta, frotando su barbilla. "Estás hablando de… extras, equipo de filmación, actores… ¿verdad?"

"Sí, pero usando un set cerrado, filmarlo ambientado en un club nocturno, y usar a alguien que Preston no conozca para elegir a los extras. Dejarlo entrar." La voz de Jordan tenía un tono urgente, y continuó hablando sin parar. "Podríamos usar un almacén. Citar a todo el mundo ahí. Puedo hacer que mi gente construya con anticipación, y mi equipo de filmación podría preinstalar las cámaras."

"Preinstalar las cámaras," pensé, sacudiendo la cabeza. "Tal vez, pero apostaría a que Alice podría operarlas por control remoto…"

Edward suspiró profundamente, sacudiendo su cabeza, pero miró a su padre. Encogió un hombro, diciendo, "Ni siquiera lo consideraría sin discutirlo… con todo el maldito equipo."

"Muy bien," dijo Carlisle, levantándose de la manta. "Los llamaré a todos a la terraza."

Se alejó, pero Esme estudiaba la expresión de Kyra. "Tienes que estar ahí, Kyra. ¿Te das cuenta de eso?"

"Sí," dijo con un suspiro, asintiendo una vez y mirando sus manos en su regazo.

"¿Ven? Y no estoy seguro de que me agrade esa puta idea," murmuró Edward, pero vaya que lo habían pillado.

"¡Ooh, papi!" Jadeó Bethy, porque había estado lo bastante cerca para escuchar cuando lo dijo, recogiendo una palita.

Edward soltó una carcajada. "Lo siento. Cien de los verdes, pequeña dulzura. Lo sé."

"Voy a decile a tío Em," le dijo, señalándolo con su dedito y dándole una sonrisa malvada. "Dice que te dejo hacel tampa, solo polque eles mi papi."

Edward se rio de nuevo, enterrando su rostro en mi hombro mientras todos nos reímos con él. "Es dura," dijo con una risita, sacudiendo su cabeza.

"Es tu hija," le recordé, besando su mejilla, porque en ese momento, no se lo iba a dejar pasar tan fácilmente.

"¡Tío Em!" De pronto Bethy gritó, corriendo hacia la terraza, pero Edward se paró de un salto y corrió detrás de ella.

Por más rápido que sus pequeñas piernas la llevaran, aun así no se comparaba a Edward, y la cargó. Chillidos de risa se le escaparon cuando le hizo cosquillas, besó su cuello, y la puso de cabeza, prácticamente todo al mismo tiempo. Pequeños tenis color verde lima patalearon en el aire mientras él le gruñía cosas al oído que no podíamos escuchar. Su sonrisa se apoderó de todo su rojizo rostro mientras sus pequeñas manos trataba de agarrar cualquier parte de su papi que pudiera alcanzar—su rostro, sus brazos, su pecho, y sus imparables manos.

Emmett sonrió cuando salió a la terraza, sacudiendo su cabeza y cruzando sus enormes brazos sobre su pecho.

"¡Tío Em! ¡Ayuda!" Bethy le suplicó, aunque sus risitas histéricas revelaron qué tantos deseos tenía de ser rescatada. "¡Papi le debe al fasco de las goselías! ¡Te dije que no hacía tlampa!"

La sonrisa de Edward era graciosa cuando miró a un extremadamente divertido Emmett, al agarrar a Bethy. De repente, sentí el anhelo en mi corazón, porque eso era lo normal para nosotros. Esto podría haber sido un domingo por la tarde, cuando los chicos hacían una parrillada mientras el fútbol estaba en la televisión. Donde los niños jugaban todo el día con y sin sus padres, y donde solo parloteábamos mierdas todo el maldito día. Mis chicas hablarían de tonterías, los chicos también, y ninguno nos preocuparíamos de nada, excepto por el siguiente infiel que atraparíamos.

"¿Cuánto debe, pequeña?" Emmett le preguntó, subiéndola sobre sus hombros para que pudiera sentarse.

Se inclinó hacia su oído, dándole a su papi una sonrisa traviesa. "Cien dólares."

Emmett jadeó dramáticamente, girándose para fingir que miraba a Edward furioso. "¿Soltaste una bomba con p?"

La cabeza de Edward cayó hacia atrás por su risa y sus mejillas se tiñeron de rosa, porque lo habían atrapado. Se veía tan adorable, tan jodidamente sexy, como si solo por un momento, nuestras preocupaciones no existieran.

"Juro que no recordaba que Edward se sonrojara," dijo Kyra riéndose.

"Estoy segura que nunca lo hizo hasta que apareció Bella," Esme dijo con una carcajada, mirándola. "Pero al parecer es Bethy quien lo provoca más."

"Ese es un costoso frasco de groserías," murmuró Jordan, pero se le escapó una risita y a Kyra también, porque ella había dicho lo mismo no hace mucho tiempo.

"Trata de cambiar a hombres militares de sus muy malas costumbres," dije con un resoplido, sacudiendo mi cabeza y poniéndome de pie.

"Es como un salmón nadando contra corriente," dijo Esme riéndose entre dientes, viendo a los chicos momentáneamente alegres, su mirada cálida y llena de un amor incondicional que era casi palpable.

"Bethy fue una sorpresa," les conté, haciéndole un gesto a los tres para ir hacia la terraza, "y muy inteligente, así que tuvieron que aprender a la mala. Sobre todo cuando empezó a repetir todo lo que ellos decían. Todos ellos."

Se necesitaron unos minutos para calmar a los chicos, hacer que los niños volvieran a construir sus castillos de arena, y que todo el mundo tomara una silla en la terraza. Pero una vez que lo hicieron, el ambiente cambió y todos pusieron cómodos para hablar del asunto.

Fue Carlisle el que inició. Se hizo hacia adelante, apoyando sus codos sobre la mesa. "Voy a conseguirles el almacén en L.A."

Sus palabras cayeron como un bloque de cemento en la terraza, provocando que todos miráramos en su dirección, porque si Carlisle estaba ofreciendo el lugar, entonces obviamente tenía algo en mente—o estaba lo bastante confiado en las habilidades de nuestro equipo como para seguir adelante con esta idea.

"¿Y la construcción del escenario?" Edward preguntó, su voz sonando escéptica. "No sé, papá. Esto en verdad podría resultar contraproducente…"

"No lo creo, chico," musitó Alec, delineando su ceja con su dedo índice al mirar sin ver hacia la mesa. "Creo que la de Jordan es una buena idea. Podríamos cerrar completamente el almacén. Tener a Benny y Wes—junto con El y Jasper—colocados como observadores alrededor del edificio. Todos los demás dentro. Y me refiero a… todos."

La cabeza de Rose se levantó de golpe desde donde había estado viendo la computadora por encima del hombro de Alice. "Todos…" Musitó, mirando alrededor de la mesa, pero detuvo a Edward cuando empezó a decir algo. "Espera," le dijo en voz baja, volviéndose hacia Jordan. "Estás pensando ambientarlo en un club nocturno," declaró, y él asintió.

"Alec tiene razón. Si todo el proceso se lleva a cabo a puertas cerradas, entonces técnicamente, todos podrían estar ahí. Posicionarlos entre la multitud, salvo por Alice. Que ella controle las cámaras y el sonido. Tal vez poner a Makenna con ella para que monitoreé a la multitud."

"No, yo me quedaré con Alice," se ofreció Mickey, sus mejillas sonrojándose. "No tengo otra opción. Mack puede moverse en la multitud de un club, en especial con gente actuando como si fueran una multitud en un club."

Makenna asintió, y todos comprendimos que Mickey se estaba alejando del peligro porque no tenía otra opción. No tenía alternativa más que protegerse y a su hijo no nacido.

"No estoy seguro con la idea de tener a Kyra frente a una multitud de personas," declaró Edward, sacudiendo la cabeza y pasando la mano por su cabello. "¿Tú sí?" Le preguntó directamente a la mujer en cuestión. "Kyra, si algo sale mal…"

"Confío en ustedes," le dijo simplemente, pero se dirigió a toda la terraza llena de gente, porque miró alrededor a todos nosotros, finalmente posando su mirada en mí, y de pronto, simplemente… lo entendí.

"Poner el anzuelo y hacer el cambio," susurré, y ella asintió fervientemente, sonriéndome. "Haciéndolo caer al final… cuando estemos por irnos. Preston no puede tocarte cuando estás sobre el escenario. La seguridad, los testigos, habrá demasiados, pero cuando estés fuera del escenario, es entonces cuando hacemos el cambio… tú por mí." Me giré hacia Edward. "Es perfecto. Ella tiene razón. Seguro que funcionará."

Edward me fulminó con la mirada, dejando escapar un profundo suspiro. "Supongo que voy a hacer yo el que… haga el cambio."

"Sí," Kyra y yo dijimos.

"¿Qué hay de mí?" Preguntó Gator, mirando a Edward por una respuesta, pero fue Rose la que le respondió con gentileza, porque él se había quejado más de una vez de querer ayudar. Sin embargo, no habíamos tenido otra opción más que mantenerlo fuera de la vista.

"Los fans te conocen, y también Preston," declaró, entrecerrándole los ojos. "Estoy segura que si no estuvieses ahí, donde todos te vieran, eso lo pondría sobre aviso… a pesar de que se supone que Kyra esté con Edward."

Mi esposo resopló sin humor, su mirada desplazándose rápidamente entre Kyra y yo, y conocía a Edward lo bastante bien para saber que estaba conteniéndose de no poner los ojos en blanco ante la simple mención de que se suponía que estuviese con alguien que no fuera yo. Se frotó su barbilla, volviéndose al fin hacia su padre. "No haremos una maldita cosa a menos que esté planeado tomando en cuenta cada centímetro del lugar y cada minuto del día. No puedo permitirme errores…"

Alice giró su computadora. "Bueno, comencemos... con encontrar un lugar. Y puede que quieras comunicarte con Benny."

Dicho eso, le etapa de la planeación comenzó, y no se detuvo—por unos días.

Tomamos varios descansos, movimos todo el proceso a la oficina, y trazamos todo el plan. Carlisle, Eleazar y Alec se reunieron con Teri Foley en L.A. para buscar los mejores lugares para organizar esta mierda, el cual encontraron no lejos de la oficina de Solstice. Jordan trabajó con Alice y Mickey con las cámaras y cómo operarlas. Kyra y yo trabajamos juntas para asegurarnos que nuestra ropa, maquillaje y cabello, y lo que se supone que íbamos a hacer con Edward después que terminara la filmación fuera exactamente lo mismo, pero de una forma que ocultara mi rostro.

Pero todo se resumía en confiar en nuestro equipo y los empleados de Jordan y los contratistas.

"Joder," gruñó Edward, paseándose en la oficina y negando. "Con la gente de construcción, la… no sé… gente de la moda, y los extras… Son simplemente demasiadas personas externas. ¿No podemos acortar esta lista?"

Jordan gimió y frotó su rostro con frustración. "Bueno, está bien. Reduce la cantidad de extras. En su lugar puedo añadir más con efectos de computadora. Pero el escenario se tiene que construir de alguna forma."

"Nosotros podemos construirlo," declaró Jasper en voz baja, pero todos volvimos nuestra atención hacia él. "En serio. Vamos, Ed. Sabes que puedes construir alguna mierda que pueda ensamblarse con piezas grandes. Lo construimos aquí, lo subimos a un camión de mudanzas, y luego lo instalamos nosotros mismos. No es como si no pudiéramos usar la ventaja de llegar temprano. Podemos hacernos pasar por la gente de construcción… y la gente del equipo de filmación."

"Y tenemos cubierto eso del maquille-diagonal-cabello-diagonal-ropa, Edward," Makenna dijo con una risita, señalándose a sí misma con su mano, a Rose, Cassie y Esme. "Sin ofender, Kyra, pero si podemos arreglarnos para atrapar a un esposo infiel, entonces podemos arreglarte a fin de ponerte en el escenario."

Kyra se echó a reír, cubriendo su boca al ver que Edward no estaba tan divertido cuando rodó sus ojos. "Oh, vamos, Edward," lo reprendió suavemente, todavía riéndose. "Estamos haciendo lo mejor que podemos para hacerlo de la forma en que quieres."

Suspiró, sonriendo y apoyando sus manos extendidas sobre la mesa de la oficina. Se volvió hacia Jordan. "¿Supongo que tienes algún tipo de… diseño para el escenario?"

"Si Carlisle puede conseguirme algunas medidas, entonces… sí," respondió Jordan, asintiendo.

Edward se enderezó, mirando a Jasper y arrastrando su pulgar por su labio inferior. "Necesito mis herramientas… Y quiero mi helicóptero."

Fruncí el ceño, mirándolo. "¿Para qué, cariño? ¿Qué estás pensando?"

Arrugó su frente, sacudió su cabeza y suspiró con cansancio. "No tenemos opción más que introducirlas a ambas en ese almacén al mismo tiempo. Hay suficiente espacio para descender en la parte de atrás, evitando a la multitud que estará al frente, porque si fuera por Alice, el puñetero universo se enteraría de este evento."

Alice le sonrió, pero se quedó callada, solo encogiendo un hombro.

"La aparición del helicóptero le daría algo de credibilidad a todo el asunto," pensó Emmett. "Estuvo en la última presentación de Kyra…"

"Exacto," bufó Edward, señalándolo, pero sus ojos estaban en mí. "Y si por alguna razón, algo sale mal, puedo sacarlas de ese almacén en menos de dos minutos."

Todos estaban callados, permitiendo que Edward pensara mientras frotaba la parte de atrás de su cuello. Y para ser honestos, era un plan aún más inteligente, porque llevaría a Kyra como la superestrella que era. Le demostraría a Preston que no estaba sola, que seguía "con" Edward, y que él no era nadie para Kyra. Lo desconcertaría. Al menos… eso es lo que esperaba.

"Además, estoy muy seguro que no me dejarías cargar mis herramientas en tu nuevo coche," murmuró, sonriendo cuando toda la oficina estalló en carcajadas.

"Oh, no lo creo, señor," me eché a reír, sacudiendo la cabeza.

"Sí," dijo riéndose entre dientes, inclinando su cabeza hacia mí igual que su pequeño. "Eso pensé."

Crucé los brazos sobre mi pecho, recargándome en mi silla, y observando a mi esposo. A pesar de lo adorable que se veía su rostro, estaba desesperado por hacer esto bien. Quería terminar con esta mierda, quería atrapar a Preston, pero quería que todo el mundo estuviese a salvo. Le hemos quitado y quitado y quitado a Preston hasta dejarlo acorralado y, joder, probablemente estaría desesperado, lo que lo haría letal, de modo que filtrar el paradero de Kyra era jodidamente peligroso. Edward no iba a arriesgar la seguridad de ella, la mía y de su equipo. En lo absoluto. Pero Kyra tenía razón; estábamos haciendo lo que podíamos por adaptarnos a él y su plan, por lo que teníamos que saber qué exactamente estaba pensando.

Señalé la silla vacía junto a la mía. "Está bien, Edward. Háblanos. Dinos todo desde el principio."

~oOo~

Gimiendo por las ganas y en apreciación, tuve que forzarme a mirar por la ventanilla de mi Camaro. Edward estaba acelerando mi coche, probándolo al viajar al norte hacia nuestro hogar tarde en la noche. Prácticamente me había arrebatado las llaves de la mano, sonriendo como un niñito al deslizarse despacio en el asiento del conductor. Habíamos decidido que si nos íbamos justo después de cenar, podríamos dormir un poco en nuestra casa, volando de regreso temprano el siguiente día.

Mientras no estábamos, los chicos iban a comprar todo lo necesario para el escenario que Jordan y Edward habían diseñado. Bueno, era el diseño de Jordan, pero Edward lo había alterado para que pudiera ensamblarse en piezas. Alice estaba trabajando en la iluminación, conectándola a un programa de computadora que había diseñado para que no fuera necesario ningún equipo técnico. Funcionaría con la música, las cámaras y el sistema de sonido. Rose, Cassie, y Makenna estaban trabajando en la ropa y maquillaje.

Iba a ser un video sencillo dando la impresión de una actuación en vivo en un pequeño escenario de un club clandestino. A fin de eliminar la necesidad de más vestuario, el anuncio que Alice iba a colocar iba a insistir que los extras se vistieran con ese propósito—como si fueran a un club. Todos los mensajes, tuits, y anuncios estaban escritos y listos para enviarse. Tan pronto como regresáramos con las herramientas y el helicóptero de Edward y se construyera el escenario, cada mensaje saldría a internet.

La clave estaba en no usar fans como extras, a pesar del anuncio que no teníamos otra opción más que darlo. La clave la dio Teri Foley. Iba a enviar varios clientes de actuación suyos, explicándoles cómo actuar, qué vestir, y por qué estaban realmente ahí. Se les pagaría generosamente por todo, firmando un acuerdo de confidencialidad para mantener la boca cerrada al menos hasta después que se filmara el video.

"Qué adecuado, el coche," dijo Edward, rompiendo el silencio y dándome su dulce sonrisa torcida.

Mi frente se arrugó en confusión, porque no estaba segura de entender de qué estaba hablando. "¿Adecuado?"

"Sí, me refiero a que… ¿No estaba trabajando tu papá en un viejo Camaro cuando nos conocimos? ¿El mismo Camaro que mi papá condujo hasta que se le cayeron las llantas?" Preguntó riéndose entre dientes.

Solté unas risitas, mordiendo mi labio inferior y mirando alrededor del interior de mi nuevo coche. "Sí… Sí, eso era. Charlie hubiera odiado este," le dije, pasando un dedo por el tablero. "Le gustaban los coches viejos. No los nuevos. Le gustaba arreglarlos y revenderlos. Mi mamá lo odiaba."

Por qué siempre hablábamos del pasado mientras viajábamos, no tenía idea, pero lo hacíamos, sobre todo cuando solo éramos nosotros dos. Probablemente venía de cuando nos habíamos estado ocultando de Royce King. Era mejor que la radio, mejor que el silencio, y siempre parecía tan malditamente reconfortante. En ese entonces, era nuestra forma de aprender del otro. Ahora, solo nos mantenía cerca.

"¿Qué recuerdas de ese día?" Pregunté de repente, sonriendo por el recuerdo del chico de trece años más lindo que había visto en mi vida. Edward era larguirucho, de voz suave, y su tartamudeo estaba presente en cada palabra que trataba de pronunciar.

Edward sonrió, sus ojos en la carretera frente a él, pero incluso con la limitada luz dentro del coche, podía ver qué tan lejos viajaba su mirada.

"Destellos de cosas," por fin respondió, dándome un vistazo rápido, solo para estirar su mano y tocar mi rostro con el dorso de sus dedos. "Quiero decir… estaba enojado con papá por hacer que nos mudáramos, pero no estaba seguro de que solo estuviera… enojado con la vida en general." Suspiró, encogiendo un hombro. "Acabábamos de vender la casa en la que crecí, y me dijo que nos mudábamos. Era demasiado tímido para sentirme cómodo con hacer nuevos amigos."

Levanté mi mano y tomé la suya, entrelazando nuestros dedos. Girándome un poco en mi asiento, apoyé un costado de mi cabeza en el reposacabezas con el fin de mirarlo.

"Luego me dijo que le íbamos a hacer una visita a Charlie," dijo Edward riéndose entre dientes, apretando mi mano y frotando suavemente su pulgar sobre mi piel. "Solo había escuchado de tu papá. Nunca lo había conocido, así que no estaba precisamente emocionado de que el largo viaje que íbamos hacer se hubiese extendido. Mi papá no me contó de ti hasta que nos detuvimos en su entrada."

Me reí entre dientes, asintiendo para que continuara, porque si habíamos hablado antes de esto, no lo recordaba.

"Era tan… no sé… ¿joven? ¿Es la mejor forma de decirlo?" Preguntó, pero en realidad no esperaba una respuesta. "Me gustaría decirte que te amaba entonces, pero las niñas no eran exactamente importantes todavía."

Riendo, cogí su mano y besé sus ásperos nudillos, solo para pasar las puntas de mis dedos sobre sus callos.

"No me malinterpretes, amor," me dijo, sus ojos encontrando los míos brevemente; eran cálidos y dulces enmarcados por sus largas y oscuras pestañas. Volvió su mirada nuevamente hacia la carretera. "Me sentí como un idiota por hacer que te tropezaras. Había estado viendo el Camaro y empezaba a alejarme de él, y de pronto, estaba enredado en cabello oscuro, piernas flacas y rodillas huesudas." Soltó mi mano y me hizo cosquillas en la parte superior de mi rodilla, haciéndome chillar en protesta.

"Pero fuiste tan… genial," dijo con un suspiro, inclinándose hacia mi beso en su mejilla cuando no pude contenerme de besarlo por eso. "Me hiciste sentir como si no valiera la pena preocuparse por nada malo. Me hiciste sentir como si no fuera el único en el mundo que hubiera perdido a su madre, ¿sabes?"

"Te amo," susurré contra su mandíbula, reacomodándome en mi asiento mientras él me devolvía el sentimiento con un murmullo.

Edward se quedó callado por un momento, cambiando las velocidades y de carril. Dio un profundo suspiro, sacudiendo lentamente su cabeza. "Recuerdo a tu tía Jane y el pie de manzana," me dijo, dándome una sonrisa hermosa cuando me reí. "Recuerdo que tartamudeé y pensé que te estabas riendo de mí, pero entonces… no lo hacías."

"No, no me estaba burlando."

"Recuerdo tu casa del árbol," continuó. "Todos esos carteles de lugares que querías ver. Me sentí muy afortunado de haber visto Alcatraz y tú no. Me sentí… orgulloso de tener algo en común contigo, porque parecías mucho más… segura que yo. Como si te conocieras mejor a ti misma."

"Oh, te envidiaba," dije con una risita. "Y me pusiste nerviosa allá arriba. Como si le estuviera mostrando a un extraño mi secreto… Además, eras ese lindo niño del que estaba enamorada…"

Edward sonrió, echando un vistazo en mi dirección y rodando los ojos. "Y luego recuerdo cuando llegó el momento de irnos, no quería. Acababa de hacer mi primera amiga, y sentí como si papá también me estuviera quitando eso, porque no íbamos a vivir cerca de ti…" Bufó una carcajada, diciendo, "Estaba de nuevo encabronado cuando volvimos al coche."

"No dejé de hablarle a tía Jane de ti en dos días seguidos," admití con una risita. "Edward dice… Edward ha estado en… ¡Adivina qué! Edward me mandó un correo…"

"¿En serio?" Dijo con una carcajada, su cabeza cayendo hacia atrás en el reposacabezas.

"En serio."

Lo siguiente que salió de su boca lo esperaba totalmente, porque nos arrepentíamos de ciertas cosas.

"Dios, desearía haberme mantenido en contacto," gimió, sacudiendo su cabeza y agarrando el volante.

"Yo también."

Súbitamente, se salió de la carretera, deteniéndose a un costado del camino y estacionando mi coche. Se volvió hacia mí, agarrando mi rostro casi con rudeza, y sus ojos estaban tan cálidos y arrepentidos, pero férreos al mirarme.

"No, no lo entiendes, dulzura. Sé que lo he dicho antes, pero de verdad desearía que nunca hubiésemos dejado de hablarnos. No tienes idea de lo mucho que deseo solo haberte conocido a ti. Solo a ti," susurró, rozando sus labios en los míos con una ligera caricia que enfatizaba exactamente a lo que se refería. "No estaríamos hundidos en esta mierda si solo hubiese estado contigo…"

"Oh," lo interrumpí, porque finalmente entendí, y lo besé para callarlo. "Oh, cariño. No digas eso. Sé que eso es lo que sientes, y créeme, he soñado despierta en cómo hubiera sido si hubiese ido a uno de tus juegos de béisbol, o al baile de graduación… o incluso cómo hubiera sido nuestro primer beso. Incluso me he preguntado cómo hubiera sido saber que estabas en una guerra tan lejos, peleando para volver a mí, pero Edward… No seríamos nosotros si no hubiésemos experimentado la vida por separado antes de que fueras por mí."

Mi respiración se detuvo y las malditas lágrimas se acumularon en mis ojos, porque su amor por mí era tan palpable dentro de ese coche que prácticamente podía sentirlo a mi alrededor mientras sus manos pasaban por mi cabello y tocaban mi rostro.

Agarré cada lado de su rostro, susurrando, "Estoy tan enamorada de este hombre… que está justo aquí… que probablemente no es saludable, pero no me importa. Te amo y a tus defectos y tu pasado, porque sin ellos, no serías tú."

Si hubiese estado parada cuando me besó, mis rodillas se hubieran doblado, pero en la posición en la que estaba, pude acercarlo una vez que se lanzó a mi boca. Sus dedos se enredaron en mi cabello, acercándome al mismo tiempo que un hermoso gemido se le escapaba. El beso comenzó brusco y casi torpe, pero lo hizo más lento, su lengua deslizándose lánguidamente en la mía. Él sabía al café que nos habíamos detenido a comprar y simplemente a todo lo que hacía que mis partes femeninas palpitaran por el deseo, el amor y la necesidad.

Se echó hacia atrás, besando mis labios una vez más. "¿D-De v-verdad hu-hubieras i-ido a-a m-mis j-juegos d-de b-béisbol?" Balbuceó, y algo muy dentro de mí, con ese tartamudeo me hizo querer chillar y besarlo de nuevo hasta dejarlo estúpido, porque esa pregunta no la estaba haciendo el hombre de treinta y dos años frente a mí. La estaba haciendo el tímido niño de trece años con el que me había reído toda una tarde.

"Oh sí," canturreé, acariciando su nariz con la mía, subiendo por un lado y bajando por el otro. "También me habría robado un jersey. Ya sabes… para dormir…"

El gruñido tan sexy como el infierno que se le escapó me hizo reír.

"¿Qué número eras?" Le pregunté, solo para ver mi sonrisa favorita llena de lujuria apoderarse de su apuesto rostro.

"Diez, bebé," dijo riéndose entre dientes.

"Por supuesto que sí," dije con una carcajada. "Un diez perfecto, guapo."

Me besó hasta que los dos estábamos prácticamente ebrios por el beso, pero se apartó nuevamente. "Cuando esto termine… quiero decir… ¿Todavía quieres viajar?"

Negué. "¿A dónde tenemos que ir?" Susurré, pasando mis dedos por su cabello. "No, Edward. No necesito nada más que mi familia… y tal vez un viaje a la casa de tía Kate," le dije, levantándole una ceja.

Soltó un resoplido, respondiendo a mi gesto con su ceja. "No interferirías en lo de Mickey ahora, ¿o sí?"

"Quizás un poco," le dije inocentemente, encogiendo un hombro, "pero maldita sea, son más tercos que nosotros. ¿Al menos le ha llamado? ¿O él a ella?"

"No," refunfuñó, recargándose un poco en su asiento, pero sus manos no dejaron mi rostro. "Sabes que te daría lo que sea, dulzura…"

Sonreí y asentí, volviéndome para besar su palma. "Lo sé, cariño. Y lo que quiero es terminar de una vez con este caso, para volver a casa con nuestros niños, y volver a llevar a nuestra niña a la escuela."

Edward asintió, dándome una suave sonrisa, y podía darme cuenta que estábamos totalmente en la misma sintonía al respecto. Se acercó, dejando un beso en mi mejilla y luego arrastró sus labios por mi mandíbula y hacia mi cuello, justo debajo de mi oreja.

"Tenemos la casa para nosotros solos, amor," canturreó por lo bajo, abriendo su boca en mi piel para dejar un largo y lento beso con la boca abierta.

Solté una risita, porque no pude contenerme. Algunas veces hacía que me derritiera con solo un simple cambio en el tono de su voz. Pasaba de cariñoso, a fiero y a un tenor sexual puro en un parpadeo.

"Bueno, entonces conduce, chico volador," dije riéndome entre dientes, empujándolo cuando sonrió contra mi lóbulo. "No llegaremos a ninguna parte sentados a un costado de la carretera."

Se rio, al fin sentándose derecho en el asiento del conductor y dándome una sonrisa sexy como el infierno. Encendió el coche, poniéndolo en marcha, y gruñó, "Sí, señora."


(1) Smith & Wesson (S&W) es el mayor fabricante de armas de fuego cortas de Estados Unidos.


Awwww me encanta la relación de estos dos, esas conversaciones entre ellos donde siempre terminan por reafirmar el amor que tienen por el otro. Los pobres están deseoso de terminar este caso, pero todavía falta lo más importante, atrapar a Preston. ¿Creen que funcione la idea de Jordan? ¿O les saldrá el tiro por la culata? Ya lo veremos. ¿Y qué les pareció lo que encontraron en ese claro? ONCE cuerpos. Qué bien había escondido Ike la clase de monstruo que era, esperemos ahora que nuestro equipo consentido pueda atrapar sin problema a su engendro.

Gracias por seguir acompañándome en esta traducción, por ser pacientes y dejarme sus reviews que siempre dejan una sonrisa en mi rostro al ver cuánto disfrutan de esta historia. Gracias: ValenNSwan, Lunita Black27, IceQueen_Kim, Angel twilighter, paosierra, Tecupi, vickyange, Kabum, Kath Morgenstern, lagie, Antonia, May Cullen M, Wawis Cullen, Ali-Lu Kuran Hale, beakis, Pam Malfoy Black, Raquel M, Nayuri, Alejacipagauta, Sei, Nadia616, Gissy Cullen Swan, Carmen.1901, CarolinaYDM, tulgarita, angelabarmtz, dushakis, Maribel, lizdayanna, Adriu, EmDreams Hunter, pili, lauritacullenswan, Lady Etain Engel, glow0718, Prinsses Joselin Cullen, Mafer, PEYCI CULLEN, Manligrez, Sully YM, Ericastelo y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.