Capítulo 19: ¡Tienes que ser mía, Renesmee!
POV Nahuel
Ya había pasado dos semanas desde que visite el estúpido clan Denali. En el cual tuve que beber la asquerosa sangre de animal.
Creo que volveré a vomitar de solo recordar la asquerosa sangre animal que tuve que beber.
Pero eso no es lo importante. Lo importante es que no pude averiguar nada acerca del paradero de los Cullen. Cuando la estúpida de Tanya volvió a intentar comunicarse con los teléfonos de los Cullen, ellos nunca contestaron, tal vez y si cambiaron sus teléfonos.
—¡Maldita sea mi suerte! —grité.
—¿Nahuel? ¿Qué te sucede? —mi tía había corrido a mi lado cuando me escucho gritar.
—Nada.
—¿Cómo que nada? Hace días que te veo malhumorado. ¿Te sucede algo?
Tengo que tener más cuidado con mis palabras y con mi forma de actuar, para que mi tía no sospeche, ella no puede enterarse de nada. Nunca entendería que quiera tener a Renesmee solo para mí, lo primero que haría sería hacerme desistir de traerla conmigo. O hasta puede que prevenga a los Cullen de mis planes.
Tengo que ser más cuidadoso, pensé.
—No estoy malhumorado, tía. Solo estoy preocupado.
—¿Preocupado? ¿Por qué?
—Por los Cullen.
—¿Por los Cullen? ¿Qué paso con ellos? —preguntó con curiosidad.
—No lo sé. Simplemente no aparecen por ningún lado. Hace unos días fui a su casa de Forks, pero estaba completamente vacía, no estaban allí.
Mi tía sonrió.
—No te preocupes por ellos, tal vez se encuentren de viaje. Ya regresaran.
—Pero los Denali tampoco saben nada de ellos, y eso extraño —comenté.
—¿Fuiste a casa del clan Denali, para preguntar por los Cullen?
—Te dije que estoy preocupado —me justifiqué.
—¿Por qué tanto interés por los Cullen? No tendrá nada ver por la hija de Edward y Bella, ¿cierto?
Maldita sea, no puedo dejar que se dé cuenta de nada.
—Claro que no. Simplemente fui hacerles una visita de cortesía, pero como te dije no los encontré y me preocupe. Eso es todo, yo creo que no hay nada de malo en eso, ¿o sí?
Lo pensó por un momento, y luego negó con la cabeza.
—No, no hay nada de malo en preocuparse por los amigos —respondió.
Nos quedamos varios minutos en silencio, y mi tía no parecía querer moverse de su sitio. Y yo ya no soportaba estar a su lado.
—Ya vuelvo —avisé.
—¿A dónde vas? —me preguntó.
—A caminar por los alrededores —salí corriendo antes de que mi tía siguiera con su interrogatorio.
Pare de correr hasta cuando llegue a unos 15 kilómetros de donde está mi casa. Me senté y me apoyé en un árbol.
Renesmee, un nombre tan raro, pero tan hermoso como la misma chica que lo portaba. No hay un solo minuto que deje de pensar en ti.
Renesmee. ¿Dónde estarás? No soporto tenerte lejos de mí ni un minuto más, tú tienes que ser mía. Mía. Ya he esperado muchos años por ti, si hasta soporte que ese chucho estuviera a tu lado, pero ya no más, por eso lo quite de mi camino. Pero ahora el problema es encontrarte, podrías estar en cualquier parte del mundo. Y yo aquí sin ninguna pista de tu paradero.
Me paré, no portaba estar mucho rato en una misma posición.
—¡Tienes que ser mía! ¡Tienes que ser mía, Renesmee! —grité a la vez que tiraba un puñete al árbol, como consecuencia este cayó al suelo—. Tú eres la única de mi especie que no es mi hermana, y eso te hace mía por derecho. Solo mía.
»Nadie se interpondrá entre tú y yo. Y él que se atreva pagara muy caro su descaro, sea quien sea. Así sea tu propia familia, mi querida Renesmee.
POV Bella
—¿Edward? —trate de llamar la atención de mi esposo, pero al parecer él estaba más concentrado en escuchar la conversación telefónica de nuestra hija (en su habitación) que hacerme caso a mí—. Vamos, Edward, ya deja de vigilar a nuestra hija —le reclamé.
Desde que Renesmee regreso, Edward no deja de vigilar cada uno de sus movimientos. Sé que se preocupa por ella, al igual que yo y que todos en esta familia, hasta mi padre ha llamado un par de veces preguntando por el estado anímico de mi hija.
—No puedo, simplemente no puedo —murmuró, pero yo lo oí perfectamente, casi como si hubiera gritado.
—¿Qué es lo que va mal? —le pregunté, también en susurros.
—¿Qué no lo ves, Bella? —¿Qué era exactamente lo que tenía que ver?—. Ese Malfoy siempre le habla a Nessie. Es que si no le habla por teléfono, le manda mensajes y si no son los mensajes, están chateando.
—Edward Cullen, no me digas que has sido capaz de violar la privacidad de Renesmee. Dime ¿has revisado su laptop? ¿Lo has hecho?
—Por supuesto que no, Bella —respondió con ceño ligeramente fruncido—, no hizo falta, con el comportamiento de Malfoy me basta para darme cuenta —susurró.
—¿Darte cuenta de qué?
—Ese Malfoy está enamorado de Nessie —respondió, y su bello rostro se contrajo por la ira que sentía.
Reí quedamente.
—¿Qué es lo gracioso? —preguntó, al escuchar mi risa.
Negué con la cabeza.
—Ya lo sabía —admití.
—¿Ya lo sabías?
—Vamos, Edward, no tengo el don de Jasper, pero puedo darme cuenta perfectamente de que Malfoy está enamorado de Renesmee, ningún amigo, al cual solo lleva poco tiempo de conocerla, se preocuparía tanto por ella —expliqué—. Bueno, excepto Jacob —susurré, para que no me escuchara Renesmee—, pero era porque estaba imprimado de ella.
—No me agrada, Malfoy, ni siquiera lo conozco, pero no me agrada. Esa vez que hable con él por teléfono, lo escuche tan arrogante y presumido.
Asentí. Eso era cierto, puesto que yo también lo escuche, pero tal vez hayan sido nervios.
—Pero, aun y con todo eso, cada vez que Malfoy se comunica con Renesmee, yo la veo más animada —Edward hizo un gesto de molestia—, creo que lo que Renesmee necesita es un amigo, solo eso —lo tranquilicé.
—Tal vez de parte de Nessie, ella solo quiere un amigo, ¿pero Malfoy?
Lo pensé por unos segundos.
—Pues si Malfoy realmente quiere tener algo con Renesmee se va llevar un fiasco cuando se dé cuenta de que no le puede corresponder a sus sentimientos. La muerte de Jake aún es muy reciente, y no creo que Renesmee lo olvide tan fácilmente, lo único que Malfoy podría ser es muy paciente, y poco a poco ir haciendo que olvide a Jacob, digo si es que de verdad la quiere.
Edward rió.
Y yo lo miré sorprendida.
—¿Qué es lo gracioso? —pregunté yo ahora.
—Bueno, lo que dices es cierto —lo miré—, eso de que Nessie no olvidara a Jacob tan fácilmente, me garantiza de que Malfoy nunca podrá estar con mi princesa.
Negué con la cabeza. Edward era el padre más sobreprotector y celoso de la historia. Y aun me parece raro que haya aceptado con tanta facilidad que Jacob y nuestra hija algún día terminarían juntos. Tal vez se debiera a que Jacob hizo de todo por salvar a Renesmee cuando los Vulturis pensaban que era una niña inmortal.
Suspiré.
Jacob, mi buen amigo Jacob, yo tampoco creo poder olvidarte tan fácilmente. Y desde el lugar en donde estés, te agradezco que le hayas salvado la vida a mi hija, una segunda vez, aunque en esta ocasión hubo una gran pérdida: tu vida.
POV Renesmee
Hace dos minutos Draco y yo recién habíamos terminado de hablar por teléfono. Todas las tardes me llamaba y algunas noches también, y en las mañanas me mandaba mensajes, y los fines de semana nos comunicábamos por las redes sociales. Debo de reconocer que estar en comunicación con él, me levanta el ánimo, y lo que me parece realmente extraordinario es que siempre que me empiezo a poner triste cuando recuerdo a Jacob, al instante recibo un mensaje de Draco. Un mensaje que me alegra, me distrae de mis pensamientos tristes.
Verdaderamente, Draco es un buen amigo.
Miró por la ventana de mi habitación, y el sol acaba de hundirse en el horizonte, las nubes se habían disipado, dejando a la vista un cielo claro con tonos anaranjados y rosas que se fundían en los tonos azules y casi negro, algunas estrellas brillaban fuertemente, pero la luna aún no había aparecido en el firmamento.
Era el crepúsculo.
Era increíble como pasaba el tiempo cuando hablaba con Draco, ni cuenta me daba.
—Pequeño monstruo del lago Ness —escuché la voz de mi tío Emmett muy cerca de mí. Giré y me encontré con él frente a mí.
¿En qué momento había entrado en mi habitación?, me pregunté.
—¿Hace cuánto estas aquí? —pregunté.
Como toda respuesta rió.
—Hace unos minutos. Eres muy distraída, querida sobrina —volvió a reír, causando que yo también riera—. ¿Por qué tan pensativa? —me preguntó.
—No pensaba en nada en concreto —no le quería decir que estaba pensando en mi amistad con Draco, porque si no empezaría con sus bromas—, solo miraba el cielo. No te parece hermoso, es la hora del crepúsculo.
Tío Emmett se acercó a mí, y también dirigió su vista hacia el cielo.
—Sí, es hermoso —apuntó—, pero yo creía que estabas pensando en tu amiguito Malfoy —dijo en tono de burla.
Le di un ligero empujoncito. Cosa que lo hizo reír.
—Eres un tonto, tío Emmett.
—No soy tonto, además sino estás pensando en Malfoy, ¿por qué te has sonrojado? —con su frío dedo toco una de mis mejillas.
No supe que responder, seguramente si me había sonrojado, porque empecé a sentir caliente mis mejillas.
—No me moleste —le dije.
—Bien, bien —levantó las manos en señal de paz—, porque mejor no vienes conmigo a la sala, en vez de estar metida en tu habitación.
—No me harás victimas de tus bromas, ¿verdad? —retrocedí dos pasos.
Tío Emmett rió.
—Esta vez no…
—Vaya, muchas gracias —ironicé—. ¿Entonces, para que quieres que baje?
—Pues para que seas una especie de árbitro.
—¿Árbitro? —pregunté confusa.
Asintió.
—Jasper y yo vamos a jugar ajedrez, y quiero que vigiles que no vaya hacer trampa.
Ahora sí que reí con ganas.
Tío Jasper y tío Emmett siempre jugaban ajedrez, pero ellos no jugaban el ajedrez con un solo tablero como es lo correcto, ellos jugaban con ocho tableros a la vez, tenían una técnica realmente poco comprensible para un humano.
Pero volviendo al tema de las trampas, el único que siempre las hacía era tío Emmett. Y aun así no las ganaba, eso lo enojaba y pedía la revancha, pero seguía cometiendo los mismos errores.
—Pero tío, el único que hace trampa eres tú —lo acusé.
Él frunció el ceño.
—Eso no es cierto, pequeño monstruo.
—Sí, si lo es —afirmé.
—Pues te aseguro que el emo de Jasper también hace trampas, por eso tienes que estar muy atenta.
—Está bien —dije aun riendo.
—Bien, vamos —dijo, pero antes de que me dé cuenta tío Emmett me había tomado en brazos y bajo a toda velocidad hasta la sala.
Me sentó sobre un sofá.
—No soy emo —dijo tío Jasper apenas nos vio venir. Seguramente había escuchado nuestra conversación.
Tío Emmett rió.
—Traje a Nessie para que vigile que no hagas trampa —dijo cuándo dejo de reír.
—Yo no hago trampa —rebatió tío Jasper.
—Eso dices tú —acusó tío Emmett.
—Sabemos qué haces trampa, Emmett —dijo mi papá.
—Eddie —mi papá frunció el ceño, detestaba que lo llamaran así—, porque mejor no te vas con Belli Bells a tener se…
—Cierra la boca, Emmett —lo amenazó mi mamá.
Sabía lo que no había terminado de decir mi tío Emmett y me alegro que mamá lo detuviera. Saber lo que mis padres hacían en su habitación, era demasiado vergonzoso e incómodo para mí.
—¿Por qué? —preguntó tío Emmett con inocencia fingida.
—Rose, si Emmett sigue diciendo cosas que no debe te quedaras viuda —dijo mamá y tía Rosalie sonrió.
—No te preocupes, Bella, si Emmett sigue molestándolos entonces él ya sabe que se quedara sin sus privilegios por tres meses —dijo tía Rosalie tranquilamente, pero la cara de tío Emmett era todo un poema.
Todos rieron, hasta puede escuchar las risas de mi abuelo Carlisle y mi abuelita Esme en el despacho del abuelito.
Pero yo aún no entendía que era eso de los «privilegios de tío Emmett». Siempre que preguntaba, me respondían con evasivas, nadie, absolutamente nadie me daba una respuesta concreta.
De pronto vi que tía Alice se quedó con la mirada perdida, estaba teniendo una visión. Pero luego volvió a centrar su vista en mis tíos, con una sonrisa en sus labios.
—¿Quieren que les diga quién va a ganar? —dijo tía Alice.
—No, gracias, duende —contestó tío Emmett, que ya había recuperado su expresión de tranquilidad en su rostro.
—No me digas duende —le reclamó tía Alice.
—Pero pareces uno —dijo el tío Emmett—, pero mejor que empiece el juego —dijo antes de que tía Alice objetara algo.
Una hora más tarde, tío Emmett había perdido nuevamente.
—Hiciste trampa, Jasper —le reclamó.
—Yo no hice trampa, el único que las ha hecho ha sido tú, y lo peor de todo es que has caído en tu propia trampa —dijo tío Jasper.
Tío Emmett negó con la cabeza.
—Nessie —me llamó—, ¿verdad que Jasper ha hecho trampa? —me preguntó esperanzado.
—Tío Jasper no ha hecho trampa, tío Emmett —respondí.
—De seguro te has distraído —me acuso, yo negué con la cabeza—. Quiero la revancha —exigió.
—Pues obtendrás el mismo resultado si sigues haciendo trampa —dijo papá, mirando a mamá, quien sonreía.
Me estaba acomodando bien en el sofá, cuando la abuelita me llamo.
—Nessie, cielo, tú cena esta lista.
Dirigí una última mirada a tío Jasper y a tío Emmett, y me dirigí a la cocina.
—Gracias, abuelita —le dije cuando ya estaba sentada en la silla y la abuelita ponía un plato con omelette en la mesa.
—De nada, cielo —beso mi frente y se sentó frente a mí—. ¿Cómo has estado? —me preguntó, viéndome con ojo médico.
—Bien —respondí con duda.
—Ese chico, Malfoy, parece ser muy buen amigo —comentó.
—Sí, lo es —afirmé—, es muy amable y comprensivo conmigo —puse una mano sobre la mejilla de mi abuelita y le mostré cuando Draco y yo platicábamos, y cuando me llevo a la casa de su amigo Blaise.
—Parece que si es muy amable. Y también es muy apuesto.
Sí, Draco era muy apuesto, eso tenía que reconocerlo.
—Lo es —contesté y sentí que me sonroje. Y al instante escuché un gruñido de molestia de mi padre.
Mi abuela sonrió, y negó con la cabeza.
-.-.-.-
Ya más tarde estaba en mi habitación, había salido de la ducha y estaba buscando uno de mis pijamas en el closet. Saque uno color celeste cielo que todavía no estrenaba, me lo puse, y cuando iba a cepillarme el cabello, escuche unos golpecitos en la puerta.
—Pasa, mamá —dije. Sabía que era ella, porque sentí su efluvio.
En un abrir y cerrar de ojos la tenía frente a mí. Me sonrió. Tomo mi cepillo y empezó a cepillarme el cabello.
—Solo venía a ver si necesitabas algo.
—No, gracias, no necesito nada, mamá —pero luego recordé—. Bueno, sí —dejo de cepillarme el cabello.
—¿Qué necesitas? —me preguntó.
—Te quería preguntar sobre mis álbumes de fotos —me miró fijamente—, ya sabes, el álbum donde tenía las fotos de… Jake —me costó decir su nombre.
—Ah, bueno, yo los tengo guardados.
—¿Por qué los tienes tú? —pregunté.
—Nessie, cielo, no creo que te haga bien ver esas fotos. No por ahora.
—Dejar de ver esas fotos no hará que deje de extrañar y de sufrir por Jake, mamá.
—No me parece…
—Por favor, solo quiero tenerlas conmigo, al igual que la pulsera que Jacob me regalo en mi primera navidad.
Mi madre me miró no muy convencida, pero luego asintió.
—De acuerdo, Renesmee, pero si te veo que te deprimes, los álbumes y la pulsera volverá a estar en mi poder —me advirtió.
—Me parece un trato justo.
Luego de eso mamá siguió cepillándome mi cabello.
—Me gusta mucho tu cabello, es del mismo tono que el de tu padre, de un extraño color cobrizo.
Sonreí. Mis padres estaban muy enamorados, y seguirían así toda su eternidad.
POV Draco
—Estabas hablando con la hermosa Renesmee —dijo Blaise asomándose por la puerta de mi oficina.
—¿Cómo lo sabes? —pregunté.
Blaise entro, y se sentó en una silla frente a mi escritorio.
—Porque tienes una cara de imbécil —contestó.
Lo miré mal. Y Blaise soltó una carcajada.
—Yo que tú, no la hubiera dejado ir.
—No podía retenerla en contra de su voluntad.
—Pues entonces le hubieras dicho que estás enamorado de ella, y que no querías que se aleje de ti.
—Y entonces se hubiera ido mucho más rápido de mi casa y ni siquiera quisiera hablar por teléfono conmigo.
—Eres muy pesimista, Dragón —volvió a esbozar una estúpida sonrisa—, ¿cuándo una chica te ha dicho que no? Y no creo que tu preciosa Renesmee te hubiera rechazado.
—Nessie no es como las demás chicas con las que he estado.
—¿Qué tiene de especial? Digo, sí, es muy hermosa, mucho más hermosa con las otras con las que has estado, pero al fin y al cobo es una chica, una chica que no dudo que haya caído en tus "encantos".
Negué con la cabeza, Blaise no entendía.
—No entiendes. Nessie no es una simple chica, ella es especial, es mucho más sensible, mucho más buena, mucho más bella, más joven que yo, y lo más importante es inmune en mi magia.
—Eso es extraño. ¿Por qué será que tu magia no sirve en ella?
Me encogí de hombros al no tener una respuesta concreta.
—Ya lo averiguaré. Pero ahora lo importante es que quiero tenerla a mi lado, y no sé cómo hacer para que regrese a mí, estando ella ahora con su familia.
—Ya sé cómo —dijo Blaise luego de unos minutos de silencio—, por lo pronto podrás verla aunque sea por un par de horas, ya que pasado mañana tienes una reunión general en las empresas del mundo muggle —claro, como no lo pensé antes—, podrías invitarla a cenar en algún restaurant, y luego la dejas en su casa y te presentas con su familia.
Sonreí, a veces Blaise sí que usaba el cerebro.
—Claro, lo principal es ganarme la confianza de la familia de Nessie para que la dejen volver a mi casa —sonreí.
—Y luego cuando ya la tengas nuevamente bajo tu techo…
—Comenzaría a enamorarla y no la dejaría irse hasta que haya aceptado ser mi esposa —concluí.
—Espera, espera, Draco, ¿quieres que sea tu esposa? —preguntó Blaise.
—Claro que sí, idiota, ¿qué creías? Que Nessie solo era un capricho mío —una mirada de Blaise me dio a entender que si lo creía, y no culpo, ya que antes solo me dedicaba a tener amiguitas—, pues estabas muy equivocado. Yo quiero a Renesmee Cullen como mi esposa y la madre de mis hijos, eso lo tuve claro desde el primer momento en que la vi.
—Nunca pensé ver a Draco Malfoy enamorado —susurró, y yo estaba de acuerdo con él, porque nunca pensaba algún día enamorarme de verdad—. Pero tienes un problema —me advirtió.
—Sí, ya lo sé: Astoria Greengrass.
—¿Qué piensas hacer con ella? Porque no creo que se quede tan tranquila viendo como tú la sacas de tu vida.
—Pues tendrá que aguantarse porque yo no quiero nada con ella, no sé cómo pude en algún momento de mi vida quererme casar con esa loca.
—Hubieras cometido el peor error de tu vida, si te hubieras casado con Astoria.
—Eso júralo, pero lo bueno es que me di cuenta a tiempo, y ahora solo me importa Nessie. No voy a parar hasta que Nessie acepte ser mi esposa.
Renesmee tiene que ser mía, ella tiene que ser mi esposa, y no era un capricho, yo la amo de verdad, la amo como nunca creía amar a una mujer. Y esta invitación que le voy a hacer, será el primer paso para conquistarla.
