Fracaso y nuevas ideas.
Los ninjas llegaron a la cueva exhaustos, en especial Nazo, al entrar vieron al líder.
-¿Y bien?- pregunto este.
-Tome- dijo el chico lanzándole el pergamino que el líder atrapo con facilidad- e cumplido.
-... Zetsu presencio todo el suceso- explico el líder- te descubrieron y casi te matan, ¿Qué hubiera pasado si Deidara no hubiera aparecido?
Nazo trago saliva, se estaba poniendo muy nervioso.
-No me puedo arriesgar a tener a un ninja tan mediocre de mi lado, así que...-
-Espere líder, hum- interrumpió Deidara- estoy sospechando que esa aldea fue informada del ataque, no digo que haya sido alguien de aquí pero aun así...- Deidara también estaba nervioso- Esa misión fue demasiado... peligrosa, hum.
Deidara seguía hablando tratando de apelar a favor de Nazo quien se mantuvo callado para no regarla más.
-Bueno... la cuestión es... que le de otra oportunidad... esa misión era demasiado para el, es solo un niño, hum- dijo Deidara.
El líder lo miró impresionado, luego dirigió su mirada al peliblanco quien le miraba de manera suplicante y una expresión de enojo vino al rostro del temido líder.
-Ya sabes las reglas... Nazo tendrá que irse- dijo tranquilamente el líder.
Durante unos minutos hubo silencio total, Nazo estaba petrificado temiéndose lo peor.
-Entrega la capa, Nazo- ordenó el líder.
-Pero yo...- replicó el chico.
-¡Ahora!- gritó el líder.
Nazo lentamente se sacó la capa y se la entregó al líder quien se la arrebató furioso.
-Deidara, noquéalo y déjalo cerca del país del agua- ordenó nuevamente el líder.
-H-hai- dijo temeroso Deidara.
-¡Pero...!- seguía replicando.
-Vamos Nazo- dijo Deidara tomándolo del brazo.
-¡No puedo, deje toda mi vida atrás por venir aquí, no tengo adonde ir!
-¡No tiene caso gritar y llorar Nazo, no te aceptamos y ya! ¡Enfréntalo, hum!
-¡No puedo y no me iré!
Al ver que el chico no tenía ninguna intención de irse, el líder murmuro un jutsu por lo bajo y, levantando un brazo lo atrapo en un campo de energía invisible, pero antes de hacer algo lo miro y le dijo...
-No es nada personal Nazo, es solo que no tienes lo que necesito y un error puede ser fatal- dijo el líder.
Acto seguido, hizo un movimiento con el brazo como si estuviera apartando algo y el campo de energía invisible hecho a Nazo fuera de la guarida, la gran roca de encima de la entrada cayo tapándola y el único que se quedo con Nazo fue Deidara quien solo veía al chico golpear sin éxito la roca.
-Nazo, yo...- Deidara no sabía que decir.
- ¡Ninpou chojjou giga!- el peliblanco convocaba más y más dragones que golpeaban la entrada sin resultados.
Cuando Deidara vio que el chico se había desahogado lo suficiente, decidió detenerlo, así que se puso en frente de Nazo y le dio un puñetazo en la cara.
-Ya contrólate, hum- dijo Deidara.
-¿Y que quieres que haga, Deidara? Lo perdí todo, me he quedado sin nada y...- lloraba Nazo pero Deidara le dio otro puñetazo- ... gracias, creo que me altere- dijo un poco mas tranquilo pero vio que Deidara le iba a dar otro golpe- YA ESTOY BIEN, GRACIAS- dijo colocando sus manos en frente de el para protegerse.
-Me alegro... ahora escúchame- dijo el rubio arrodillándose- quizás lo que te acaba de pasar sea bueno para ti...
-¿A sí? ¿En que sentido?-
-Idiota, si te hubieran aceptado hubieras perdido tu libertad, ¿no lo entiendes? De haberte aceptado hubieras pasado el resto de tus días encerrado en esa cueva y solo salir para matar no es algo que le haga bien al alma, créeme- explico el rubio- yo me lamento todos los días de mi vida por haber entrado, y eso que me obligaron... al entrar y solicitar tu admisión a Akatsuki estabas provocando que el líder se plantee la pregunta eterna del cazador: "Capturarte o dejarte libre"
Nazo reacciono ante eso último... bajo la cabeza en señal de que había entendido.
-Si que tienes habilidades, hum, solo te confiaste demasiado, es todo... eres un shinobi valioso y el líder en verdad que lamenta haberte dejado ir... ahora dime una cosa Nazo... ¿Tu objetivo era convertirte en akatsuki o en un criminal?- preguntó el rubio.
-En el criminal mas buscado pero para lograrlo lógicamente debo ser un akatsuki- respondió Nazo.
-No necesariamente... te recomiendo algo...- dijo Deidara.
-¿Qué cosa?- pregunto.
-¡Has tu propia organización de criminales!- dijo entusiasmado Deidara.
Nazo se quedo callado... ¿era eso posible?
-Puede ser que yo pueda... – decía por lo bajo.
-¡Pero claro que puedes, hum!- Deidara.
-¿Pero que clase de crímenes se pueden cometer para ser el mas buscado?- se preguntó el chico en voz alta.
-Se original, has lo que nadie se ha atrevido a hacer hasta ahora- dijo Deidara.
-¿Cómo que?- preguntó.
-Deja en ruinas a pueblos y aldeas destruyendo todo lo que tienen, quitándoles sus defensas y sus cosas de valor- dijo Deidara.
-¿Robar y destruir?- preguntó el peliblanco.
-¡Exacto, hum!- dijo Deidara.
-Pero necesitaré ayuda- dijo Nazo.
-Por eso es que vas a reclutar ninjas poderosos para que te ayuden, los mas que puedas, lo suficientemente fuertes como para acabar con aldeas enteras... lo que no te sugiero es que te dediques a acecinar- dijo Deidara.
-¿Y por que no?- pregunto.
-Solo has lo que te digo, solo roba y destruye, no mates a menos que sea un asunto de vida o muerte, hum- respondió Deidara.
-Pero... ¿puedo matar al tsuchikage?- preguntó nuevamente.
-A ese viejo de crepito hazlo pedazos si quieres- respondió Deidara.
-Bien Deidara-senpai, lo haré- dijo Nazo recuperando toda su confianza.
-Pero recuerda, vas a tardar en tener miembros pero tú como líder debes empezar solo, empieza por pueblos y cuando tengas mas miembros ataca aldeas completas, luego vas a ser tan bueno que lograras hacer caer países enteros- dijo Deidara emocionando al chico.
-¡Lo haré, no te defraudaré, la próxima vez que me veas estarás en frente de un peligroso criminal!- exclamó Nazo.
-Ahora escúchame- dijo Deidara bajando la voz y poniendo su mano en el hombro del chico- debes andarte con cuidado, hum. Es enserio lo que te digo, no mates a nadie a menos que sea absolutamente necesario...
-Me demorare mucho, quizás unos tres meses en hacer mi primer ataque... sin contar que debemos distinguirnos ¿no? Por lo que tendré que diseñar un uniforme- dijo Nazo mas para si que para el rubio.
-Pues solo ten en cuenta una cosa: que deberás hacer un uniforme que no parezca afeminado, como te arregles o vistas dice mucho de ti mismo- dijo Deidara.
-Entonces debes estar acostumbrado a que te digan "rubia", ¿no?- dijo divertido Nazo.
-Oye, deja a mi pelo fuera de esto, hum- protesto Deidara.
Ambos se echaron a reír y Deidara al verlo tan emocionado, puso su mano ahora en la cabeza del chico.
-Estas creciendo, Nazo... ve allá afuera y supera a la patética organización que te rechazó... ve allá afuera y cumple tu destino, hum- finalizó Deidara, revolviendo de manera brusca pero igualmente cariñosa el cabello de Nazo despeinándolo.
-Jeje... esta bien, Deidara-senpai- finalizó Nazo.
-Ahora vete, el líder dijo que te noquee pero no quiero hacerlo, así que vete lo mas rápido posible, de seguro el líder va a cambiar la ubicación del escondite de nuevo, así que no trates de volver- le dijo Deidara con tono autoritario.
Acto seguido, Deidara desapareció en una nube de humo, Nazo se quedo solo unos momentos y luego emprendió su viaje al país del agua, seguramente iría a la aldea de la niebla.
Mientras tanto, en la cueva de akatsuki...
-Así que esto fue lo que le molesto la misión a Nazo, hum- dijo Deidara sujetando algo con sus dedos.
Era una mosca extremadamente pequeña de arcilla que batía las alas apresuradamente por liberarse, pero rápidamente el rubio la aplasto con los dedos.
-Ese tsuchikage... le encanta fastidiar- murmuro el rubio con molestia- al menos ahora se que Nazo estará bien.
-¿Por qué le diste ideas así?- preguntó una voz grave a Deidara.
-No se preocupe, nos va a ser útil, además de que se lo debía, es mi alumno, hum- dijo Deidara.
-¿De que forma nos puede ser útil?- preguntó el líder.
-Con el dejando sin defensas a las aldeas, se nos va a ser fácil capturar a los biyus, ¿no cree, hum?- dijo Deidara con mucha razón.
-Solo espero que no estés equivocado, o te irá mal Deidara- dijo el líder en tono amenazante.
Nazo se encaminaba pensando en la promesa que le hizo a sus amigos y como les pediría el favor que le deben, muy pronto Nazo cumpliría su venganza.
