Comienza mi vida
Era el último día del mes de Abril cuando recibí una llamada desde el hospital general de Chicago, para darme a conocer el accidente que provocaría la muerte de mis padres. Solo recuerdo que dejé todo lo que estaba haciendo en el mismo momento en que el médico o quien fuera que se dedicaba a transmitir las malas noticias, pronunció la palabra "accidente". No tardé nada en dejar todo lo que estaba haciendo, había ocupado toda mi mañana en dejar curriculums en distintas entidades y realizando entrevistas de trabajo.
Al llegar al hospital no hice más que preguntar por el matrimonio Masen que llamaron al doctor encargado de ellos, él solo vino a informarme que mi padre había fallecido en el acto y mi madre aún estaba con vida pero muy grave, tenía serias hemorragias internas de los cuales iba a ser imposible su recuperación, estaba en la U.C.I esperando para verme.
Fui un sombi mientras el médico me llevaba a ella, solo caminé detrás de él haciéndome imposible reaccionar como era debido, estaba totalmente en shock y todo me parecía un mal sueño, una de esas películas en las que el protagonista es el que lleva la videocámara y se encarga de documentar lo sucedido…
Cuando entré a ver a mi madre, el frío recorrió mi espalda al verla en esa fría habitación de un blanco prístino, con tubos por todos lados, su rostro golpeado y su vida extinguiéndose como el brillo de las estrellas al amanecer. Increíblemente abrió los ojos cuando mi mano temblorosa se acurrucó junto a la suya, infundiéndole calor a esa piel montesina y sin vida. Las lágrimas caían de sus ojos cansados, yo solo era capaz de observarla con mis ojos secos.
"Pase lo que pase Edward, se feliz…" susurró con voz entrecortada. "no dejes de caminar hijo… o nunca encontraras tu felicidad, estoy orgullosa de ti" su respiración flaqueó haciéndolo notar el aparato que medía su ritmo cardíaco. Parecía que mi voz había desaparecido en algún lugar dentro de mi cerebro… no le pude responder, no me pude despedir, no le dije un "te amo mamá", mis labios permanecieron sellados mientras a ella se le iba la vida y decía lo último que la oiría decir… "te amo hijo… se feliz"
Hoy, con tu pequeño cuerpo, mi amor, entre mis brazos, con tus lágrimas calientes mojando mi abrigo y las mías humedeciendo tu cabello, podía sonreír y decir "Lo hice mamá… soy feliz"
Nunca fui más feliz. Te tenía, te podía tocar, podía oír tu voz, podía sentir tu calor… Dios… te tenía. Y nunca más te iba a dejar ir, tú me completabas y me hacías hombre, nunca iba a perderte otra vez, iba a poner en jaque mi vida entera por ti, mi todo. Día a día trabajaría duro, para ser el mejor hombre para ti, que no dudaste un segundo para darme una luz donde no había nada, para darme un motivo para desear salir vivo de esa guerra.
Con el tiempo, no se cuanto desde que nos fundimos en ese abrazo, tuve que soltarte, poco a poco, y mirarte a los ojos, que estaban rojos e inundados de lágrimas.
_No llores cariño_ susurré llevando mis pulgares a tus mejillas y limpiando tu rastro salado. Tomaste una respiración profunda y temblorosa y sonreíste suavemente, tus ojos no dejaban de mirarme, ¿te parecía tan increíble tenerme así como a mi me parecía increíble tenerte a ti? _te dije que me volverías a ver… y aquí me tienes, nunca dejo sin cumplir mis promesas_ sonreí.
_Tenía miedo_ susurraste lastimosamente con un sollozo en puerta, tus manos se aferraron en puño en mi cintura _tanto miedo_ bajaste tu mirada _no respondiste mi ultima carta y no me llamaste más… estaba aterrorizada_
_Estoy aquí cariño… nunca volveré a irme_ susurré con una profunda promesa, tomé tus mejillas entre mis manos y besé suavemente tu frente, _¿Y sabes qué?_ sonreí animándote.
Tiraste tu nariz y se me hizo algo tan tierno por tu parte, por dios… cuanto te amaba.
_Tengo muchas ganas de almorzar una comida de verdad ¿quieres… ir a almorzar algo conmigo Bella? _ murmuré besando la punta de tu nariz. Sentía derretirme cuando una hermosa sonrisa estalló en tus labios. Eras tan hermosa… por todos los cielos, mi memoria no te hacía justicia, las fotografías que me habías enviado no te hacían justicia… después de tanto horror, de colores tierra y de la aridez del desierto, inundarme de tu belleza era tan jodidamente refrescante.
Con un último beso en sus labios tomé tu mano entrelazando mis dedos con los tuyos, vi un suave sonrojo subir por sus mejillas mientras esa linda sonrisa adornaba tu cara, ajusté mi mochila en un solo hombro y di el primer paso junto a ti hacia el resto de mi vida.
_¿Sería como nuestra primera cita?_ preguntaste mientras caminabas a mi lado hacia la salida del aeropuerto.
_Será lo que tu desees amor, una primera cita, una cita de reencuentro, un almuerzo… tenemos tantas cosas de qué hablar Bella, tengo tantas cosas que contarte_ salimos hacia el sol y tomamos un taxi para ir al centro de la ciudad, que estaba un poco alejado del aeropuerto de Gabes. _¿Conoces la ciudad? ¿me darás un tour?_ pregunté algo entusiasmado.
Tú reíste burbujeantemente y me hiciste reír contigo. _¿No estás cansado de ver tanta cultura musulmana?_
_En realidad… no conozco nada de esta cultura_ admití con una mueca.
Tú bajaste la mirada sonrojándote, _Lo siento, lo sé…. Que tonta haber preguntado eso_
_Hey_ coloqué la punta de mi dedo índice bajo tu mentón y lo atraje hacia arriba _no te preocupes amor, no tuvimos oportunidad y si la hubiésemos tenido no lo hubiera hecho de todos modos, me hubiese gustado conocer todo esto de tu mano…_
Entonces tú me regalaste esa sonrisa hermosa que me había enamorado aún más, asentiste y diste un tirón de mi mano llevándome contigo. _Iremos a un restaurant típico, con Alice fuimos una noche para tomarnos un descanso y me gustó mucho, no queda muy lejos_
Subimos al taxi y me sorprendí cuando Bella dio órdenes al conductor en árabe, ella estaba tan compenetrada con este lugar… ¿cómo podía renunciar a esto si se notaba que amaba estar aquí? ¿Había deseado renunciar solo por mí?
_El lugar está frente a la costa mediterránea, se llama L´Oasis. Cocinan muy bien y hacen platos populares. Luego te haré probar mi cocina cuando vallamos al refugio, a Alice le encanta como me sale el cordero…_ te detuviste abruptamente como si hubieses recordado algo, _Alice… tengo que llamarla_
_Ella sabe amor_ murmuré levantando mi mano para apartar un mechón de cabello que caía sobre tu frente, era tan suave… _llegué en el helicóptero de rescate desde Libia, con unos cuantos más. En la entrada me dijeron que pregunte por ti en el comedor, allí me encontré con Alice, ella me dijo dónde estabas._ tacé su mejilla con una mano y la acerqué a mí para besar sus labios castamente _si no hubiese sido por ella tal vez te hubieses ido a ese vuelo, no hubiese podido llegar a tiempo_
_Oh Edward_ pude ver las lágrimas asomarse otra vez en la esquina de tus ojos y no quería que lloraras más por mí. _Hey… ya está, estamos aquí juntos, no hay nada que lamentar. Te encontré y si no lo hubiese podido lograr en el aeropuerto, iba a tomar el primer vuelo a Washington para seguirte._
Tú colocaste tu pequeña mano sobre la mía en tu mejilla y sonreíste _¿Tienes permiso para ir a Estados Unidos?_
_No, aún no. Sigo siendo un soldado de la armada hasta que presente la baja en el ejército, pero pedí que me dejaran venir a ayudar aquí, al refugio con las tareas logísticas y humanitarias, Emmett… él en realidad fue el que intercedió por mí._
_Él es un buen amigo_ dijiste corroborando lo que yo ya pensaba, él había sido el lazo que nos había mantenido unidos en varias ocasiones. Le debía mucho y valoraba su amistad.
_El mejor_
El mar azul del Mediterráneo se abrió paso ante mis ojos, parecía realmente una postal y parecía mentira, ahora que no tenía esa carga y tensión sobre mis hombros, apreciaba esto como no lo había hecho en Libia. Qué fácil es olvidarse de las amarguras de la vida cuando tienes una mano que camina contigo y sabe de esas amarguras, pero que te mantiene fuerte y entero, que fácil es entregar el corazón a manos de quien sabes que lo tendrá bien cuidado. Y qué fácil es olvidarse mientras el amor te sostiene de la mano, que en algún segundo fuiste cruel, que disparaste contra seres humanos que por más crueles que fueran, no tenías derecho a disparar, que mataste, que golpeaste, que caminaste entre cadáveres, que en algún momento de toda esa pesadilla pensaste "es suficiente, no puedo más"….
No hay muerte cuando hay amor, no hay dolor cuando hay amor, no hay pérdida…
Cuando tiraste de mí para salir del taxi, acabé con mis cavilaciones y me dispuse a absorber todo con mis ojos. El lugar al que me llevaste era increíble, frente al mar azul había una gran casa blanca de piedra y varias mesas se dispersaban entre el frente de la casona y el balcón que daba frente al mar. Me llevaste a una mesa bajo una sombrilla y nos sentamos juntos aún tomados de la mano.
_¿Te gusta la vista?_ tus ojos estaban fijos en el mar azul,
_Si me gusta, me encanta_ respondí sin dejar de mirarte. El suave sonrojo inundó tus mejillas cuando te diste cuenta de que en realidad solo tú acaparabas mi mirada.
Pronto llegó un camarero de traje blanco, tú no miraste el menú si quiera,
_¿Confías en mí?_ murmuraste con una sonrisa traviesa, sentí un burbujeo complaciente en mi estómago y solo asentí. Literalmente pondría mi vida en tus manos… eso era confiar ¿no?
En un árabe algo dificultoso pediste al camarero, este partió luego de anotar todo y tú te relajaste. Estabas hermosa, las hebras de tu cabello caoba castaño flotaban con la brisa marina, como si fueras una hermosa deidad, tus ojos chocolate brillaban con el reflejo de la luz del sol en el mar, tu piel pálida parecía alabastro y se sonrojaba levemente cuando tu mirada se posaba en la mía, por dios… que hermosa. Tus labios, simplemente me llamaban…
_Mi plato favorito esa noche fue Cuscús con cordero… luego de ese día se convirtió en mi comida favorita_
_Llevas tu cámara de fotos ¿no?_ pregunté casi abruptamente. Tú sonreíste y asentiste ligeramente, _¿me la prestas?_
Con una mirada cautelosa pero divertida tomaste la mochila que llevabas en tu espalda y sacaste de ella una cámara fotográfica Cannon. La tomé entre mis manos y tú me señalaste los comandos para sacar una buena fotografía. Nunca había manipulado una cámara de este estilo, yo solo era un hombre enamorado que deseaba plasmar para siempre la imagen de la mujer hermosa que estaba frente mío… nada más. Así que miré el visor y disparé, ahora si íbamos a poder construir nuestro álbum juntos.
La comida estuvo muy buena y la compañía inmejorable, engullí mi porción como si no hubiese comido en mucho tiempo y es que los soldados solo nos alimentábamos de insulsas sopas o sándwich donde pudiéramos parar para comer, a veces nos tocaba un trozo de carne asada o más bien seca y otras donde la suerte nos tocaba, podíamos probar algún pastel de verduras. El cordero asado era un privilegio y hoy me había dado el gusto.
_Oh… tenemos que volver al refugio_ dijiste cuando tomaste un último trago de nuestra copa de vino _hay alguien que estoy segura que le dará gusto verte_ alcé la ceja dejando mi servilleta sobre mi regazo. Tu hermosa sonrisa hizo presencia y no pude más que acercarme y besarte, deseaba tanto hacerlo, el vino sabía tan bien en tu lengua. Picoteé dos, tres veces tus labios y apoyé mi frente en la tuya, no podía dejar de tocarte, durante todo el almuerzo mi mano estaba en contacto contigo, si no era la suave piel de tu cuello, era tu baja espalda, tu cintura o tu mano, que besaba a cada minuto como si no pudiera obtener suficiente de ti.
_¿Quién mi amor?_ acaricié tu mejilla suavemente deseando estar a solas contigo pronto y no compartirte con nadie, cielos… quería ser egoísta y tenerte solo para mí.
_Jasper Withlock_
Abrí los ojos impactado. ¿Él estaba aquí?... No había sabido a dónde lo habían trasladado, pensé que a Estados unidos o alguna base aérea con distrito sanitario, pero ¿aquí?. Claro… lo más cerca y fuera de Libia con enfermeras y médicos que podían asistirlo era este refugio.
_Llévame con él_ tú sonreíste asintiendo _no lo vi más desde que…_ cerré mi boca abruptamente, no quería asustarte, no quería que supieras lo cerca que estuve de morir con esa bala en mi corazón, protegido por mi chaleco.
_Vamos… me contarás lo que sucedió camino al refugio, solo tenemos que ir, él cree que estas muerto_
Llamamos al camarero para pagar el almuerzo y luego, tomados de la mano fuimos hasta perdernos en las calles de Gabes para tomar un taxi, teníamos que llegar al otro lado de la ciudad, hasta la base de refugiados. Era hora de enmendar uno a uno todos los errores y equivocaciones que esto había conllevado, era hora de empezar de cero.
bueno... estamos encaminados o no?... las que quieren lemmon, ya llegará, falta que se conozcan mejor no creen? Bueno y para mostrarles lo feliz que estoy! Rob filmará una película llamada Mission Blacklist, donde será un soldado de la armada norteamericana! OMG! nuestras fantasías se harán realidad.
