Hola, se que dijimos que lo colgaríamos hace una semana, más ó menos, pero el padre de Sandra se cargo su ordenador, fic incluido, antes de enviárselo a la fresi, y lo perdimos todo, asique sandra se enfado muchísimo porque además estaba de exámenes y no la iba a dar tiempo a rehacerlo igual( además no se acordaba exactamente de todo) asique tuvimos k volver a armar todos los fics T.T

Pero bueno aquí estamos de nuevo, y ya sin exámenes (Esperamos que los que tuvierais exámenes os fuera bien) como hemos tardado más de la cuenta lo hemos hecho más largo de lo normal n.n (para ganarnos el perdón)

Como siempre MUCHISIMAS GRACIAS POR LAS RRs!! (Os adoramos) En cuanto a la historia ya se empieza, a ver claramente la trama a falta de algunos detalles jeje, la intriga nos gusta que le vamos a hacer…, pero empezamos a darnos cuenta de que no confiáis nada en nosotras, no seis tan derrotistas… n.-

Bueno ya no nos entretenemos más aquí os dejamos el capi 20!!:


Capitulo 20: El precio de la eternidad

El oscuro humo procedente de las ruinas de lo que él llamaba hogar le escocía los ojos y le quemaba por dentro, apenas notaba el calor abrasador de las llamas que los rodeaban trepando por los edificios, ya no oía los ruidos de otras batallas, los gritos, no podía ver más allá del hombre que lo observaba estático a escasos metros de él. Ese hombre que había traicionado a su maestro, a su amigo, sus ojos se achicaron, ese hombre no merecía vivir.

Sus hombros bajaron, sus músculos se tensaron y sus manos se alzaron, en posición a la batalla.

-¿A si?- Naruto pestañeo sorprendido al oír la voz de su rival- ¿No vas a darme uno de esos grandes discursos de héroe? – El pelo pincho ladeó su cabeza con desilusión fingida- ¿Nada? Vaya, y yo que esperaba poder disfrutar de otro gran discurso como el de Jiraya antes de morir.

La sola mención de aquel nombre hirvió su sangre esparciendo una ira irracional en el rubio. Que se lanzo hacia su oponente a gran velocidad, no necesitaba hablar, solo necesitaba callarle a él.


-¿Co….como es posible?

El hombre cuyos rasgos la eran tremendamente familiares sonrió, no sin cierta pena.

-Por el mismo motivo que Madara sigue vivo.

Sakura lo miro asombrada, era cierto, según la historia Madara debía tener más de cien años, y siendo sinceros no aparentaba más de treinta , su cabeza se afanaba en intentar lograr una explicación para todo aquello, aunque le parecía imposible, tal vez era una técnica por la que lo veían joven y en realidad era un hombre tremendamente mayor, o no era su cuerpo, y lo había poseído como hacia Pein, dios, pero eso no explicaba lo que tenía delante de ella, no eso no explicaba nada, ¿y porque demonios tanto él como Madara se escondían del mundo? Bueno podía entender lo de Madara, era un convicto, lo buscaban por más crímenes de los que era capaz de recordar Sakura, por no hablar de su unión al Akatsuki. Pestañeo observando a su salvador, ¿Por qué se escondía él? ¿Por qué no se lo había dicho a nadie? ¿Por qué dejo que todos creyeran que estaba muerto? Incluso…

-¿Por qué nadie más sabe que estás vivo? ¿Por qué se lo ocultaste a todos?

-Fue necesario.

Sakura resopló.

-¿Necesario? ¿Para quién? Necesario era para Naruto tener un pa…

Sakura callo de golpe al ver la expresión afligida en los ojos del exhokage, podía ver la pena, la inmensa pena en ellos, ¿pero por qué? Él no era como Madara él era un héroe, él Hokage que salvo a Konoha arriesgando su propia vida y la de su hijo recién nacido, un hijo que lo había necesitado cada segundo de su vida, aquello no tenia lógica, aquello…

-Sakura- La pelirosa lo miro – hay algo que debes saber…- El rubio se levanto, y miro al cielo un momento como intentando encontrar las palabras adecuadas o tal vez, pidiendo perdón a alguien que se hallaba lejos…- La noche que el Kuby ataco Konoha yo hice un pacto con el dios de la muerte, mi vida a cambio de sellar el Kuby- Una sonrisa triste cruzo sus labios- mi vida- respiro profundamente- no solo cambie mi vida en aquel trato, también la de mi propio hijo, Naruto, no creo que él pueda perdonarme, ate su vida a la de un demonio, no le di a elegir, se supone que los padres tenemos que proteger a nuestros hijos, yo en cambio…

-Él nunca te ha culpado- Sakura sonrió amablemente al hombre- para él eres un héroe. Como para todo el mundo.

-Un héroe… curioso. –Se paso una mano por la cara como borrando el cansancio de ella- un héroe no daña a las personas que ama. – La miro fijamente a los ojos- por muy noble que sea su motivo- ladeo la cabeza.- de todos modos tengo toda la eternidad para arrepentirme.

-Eternidad…

-Sí, eternidad, cuando hablan del pacto con el dios de la muerte, se dice que la persona que hace el pacto entrega su propia vida a cambio del favor del dios, pero no es así, al menos no del todo, lo que le entrega es su alma, y un cuerpo sin alma solo es un envoltorio, sí Sakura te haces inmortal, pero a cambio pierdes todo aquello que te hace humano…

-¡Pero estas aquí! No dentro de él.

El Hokage sonrió.

-¿No me has escuchado? Mi alma esta dentro de él, igual que la de Madara.

-Madara…

-Así es, la venganza lo volvió loco… él entrego su alma a cambio de que la muerte se cobrara el alma de otra persona… deberías tener cuidado por las venas de tu marido también corre su sangre.

Sakura noto que el corazón se le encogía al oír el nombre del Uchiha, Sasuke.

-¿Cómo sabes que él es mi…

-Digamos que Naruto siempre ha tenido un ángel de la guardia.- Sakura lo miro asombrada , eso quería decir que todos esos años él había estado allí, cerca de su hijo, de ellos.- Es un gran chico ¿verdad?

Sakura asintió como un robot. Naruto, Sasuke,… KONOHA, su mente volvió a la vida, estaba perdiendo el tiempo, tenía que volver a la aldea antes de que la destruyeran, tenía que luchar, miro al rubio con ojos presurosos.

-Tenemos que darnos prisa.

Los ojos finos del hombre miraron en dirección a la aldea.

-Creo que ha llegado el momento.- se volvió a ella- ¿Estás segura de que puedes hacerlo?

Sakura asintió decidida, sabía que ya no podía echarse para atrás, no quería hacerlo, era el único camino. Se enfrentaría a Sasuke, a Madara, era probable que no venciera, pero tenía que intentarlo, el resultado de su vida no importaba, pasara lo que pasara, si bien moría ella o Sasuke el resultado sería el mismo, su corazón ya se habría parado.


Una leve lluvia caía sobre la cara del ninja mientras asestaba golpes precisos a su rival, su mente estaba en blanco, no pensaba lo que hacía, no podía pensar solo golpear, con más fuerza, con más claridad, más exigencia, uno tras otro, solo podía pensar en acabar con él.

El cuerpo de Pein se convulsionaba bajo los golpes del rubio, sin embargo sus ojos no expresaban dudas, o terror a la muerte, era más bien como si lo analizara, sorprendido a medias por la fuerza y claridad de los golpes del rubio. ¿Por qué Jiraya no le había enseñado a él eso?

Un último golpe hizo que el cuerpo inerte del pelo pincho cayera al suelo, el pecho de Naruto se inflaba y desinflaba a gran velocidad mientras aspiraba por la boca, ya esta, pensó notando por primera vez la lluvia, Jiraya podía descansar en paz. Anhelo tener unos segundos más para disfrutar su victoria, pero tras el clímax de la batalla volvían los sentidos, la vuelta a la realidad, podía notar las frías gotas intermitentes caer sobre él, las llamas, los ruidos de lucha, los gritos de la gente.

-¿Vas algún lado?

Naruto volvió la mirada por encima de su hombro, tan enfurecido como sorprendido al observar el hombre con coleta y la cara llena de pircings que lo miraba sonriente.

-¿Cómo lo recuperaste?

La sonrisa del hombre se ensancho.

-¿Otra vez me vas a subestimar?

Naruto se volvió completamente aun cansado por la pelea anterior.

-Me da igual cuantos cuerpos recuperes, cuantos poseas, te matare, así tenga que matarte 100 veces seguidas.

Una pequeña risa escapo del hombre.

-¿100 eh? no es un mal numero, aunque sería un poco costoso de mantener.

-Te ahorrare el trabajo.


-SASUKE.

El moreno se volvió lentamente al oír su nombre. En parte agradecido de la interrupción en la conversación con su exsensei, ¿Por qué la había nombrado? Madara tenía razón, ella lo hacía más débil, no tenia que pensar en la estúpida chica de pelo rosa, estaba en medio de una guerra. Sus fríos ojos se encontraron con los ojos castaños decididos de la Hokage, una fina sonrisa de victoria se dibujo en la comisura de sus labios, la muy estúpida le había ahorrado el trabajo de ir a buscarla, agarro un poco más fuerte el mango de su espada.

-Detén esto en este momento.

-Yo no obedezco tus órdenes.

Tsunade se cruzo de brazos sobre el pecho y lo miro de manera despectiva.

-¿Y de Pein si?

¿Pein? Sasuke rio bajo por la estupidez que demostraban los altos cargos de Konoha.

-¿De Pein? Jamás.

-¿Vas a negarme que eres un Akatsuki?

Sasuke martilleo sus dedos en el mango y ladeo la cabeza débilmente mirándola con interés. ¿Tan estúpido lo creía? ¿De verdad pensaban que iría a la guerra contra ellos porque un renegado se lo ordenase? Una ceja se alzo débilmente en su cara ¿y esa gente una vez lo había evaluado como ninja?

-No soy un Akatsuki.

-Llevas su ropa y luchas bajo su causa, eres uno de ellos.

¿Para qué preguntaba? Era obvio que ya tenía una idea preestablecida.

-No cambiaría nada que te dijera lo que soy o lo que dejo de ser, pero puedo decirte que he venido a matarte.

Las aletas de la nariz de Tsunade se hincharon. Y sus ojos denotaban indignación y enfado.

-Entonces has venido en balde, no sería Hokage si dejara que un maldito niñato acabara conmigo.

La expresión impasible de Sasuke no cambio en lo más mínimo, solo sus ojos se tiñeron de rojo sangre. Era lo que había venido hacer, y lo haría.


Los ojos violáceos de la joven se detuvieron de golpe al ver la escena delante de ella, el ninja rubio golpeaba rápidamente a un hombre grande con el pelo de punta y lleno de pircings, no dejaba de gritarle muerte ya, y un montón de improperios más que hicieron que Hinata, cansada y llena de hollín como estaba se sonrojara. ERA NARUTO, la felicidad se desbordo en ella, y las lagrimas casi hicieron borrosa su visión, estaba vivo, bueno medio vivo, lleno de golpes, sangrando por más sitios de los que desde su posición Hinata podía ver y totalmente fura de sí, pero estaba allí. Se acerco con pasos temblorosos un metro hasta poder ver mejor al rubio.

El hombre medio muerto pareció reaccionar y golpeo a Naruto en la mandíbula lanzándolo dos metro de distancia contra el suelo, su corazón se encogió por miedo, el gigante se levantaba del suelo lentamente, a tras pies, y se dirigía con una fiera sonrisa hacia el cuerpo debilitado del Uzumaki. Tenía que hacer algo, sus ojos se agrandaron y achicaron un segundo a la vez que las venas de alrededor crecían palpitantes.

Naruto respiraba para dentro aguantando y tragando con la sangre de su boca el dolor, era solo un golpe, uno más, podía con esto, se había visto en peores situaciones, mierda, si hasta le había limpiado el culo un Hebi, si podía superar eso tenía que vencer, no podía morir, tenía que ser el futro Hokage, ladeo la cabeza y abrió sus hinchados y doloridos ojos en el momento justo para ver a la morena correr en dirección al atacante que se encontraba a pocos pasos de él, Pein también debió verla venir porque lanzo un paso hacia atrás y la detuvo sujetándola por el cuello. Hinata. Sus pupilas se dilataron mirando a la morena retorcerse y patalear para soltarse de la mano del hombre que apretaba vehemencia el delicado cuello se la chica. Los músculos de Naruto se templaron, SU chica, maldita sea, aquí no iba a morir nadie más que el puto clonado ese, se levanto temblando del suelo con la mirada decidida. Apretó fuertemente los dientes de la mandíbula intentando controlar sus impulsos, de concentrar toda su fuerzas en un único, y esperaba que último golpe. Solo necesitaba tres segundos.

Uno, se lo debía al ermitaño, a su maestro pervertido.

Dos, estaba atacando su hogar.

Tres, levanto la vista del suelo y se concentro en su blanco. Nadie toca a Hinata.

El puño azul de Naruto golpeo en el estomago del gigante con precisión milimétrica, llevándose la tela oscura, arrancando la carne y las vísceras del cuerpo, haciendo un agujero dentro del cuerpo del hombre, que cayó de rodillas desplomado.

No fue el único que cayó desplomado, Naruto cayó de rodillas respirando dificultosamente. Con una extraña sensación de victoria agridulce, ya no podía sentir dolor, no podía sentir alegría, tan solo sentía, sentía por que estaba vivo y eso parecía bastar a su cuerpo.

-Na..Naruto-kun.

Naruto se volvió a la joven que lo miraba con las manos apoyadas en su fino y blanco cuello dolorido.

-¿Estas bien?

Hinata asintió sonrojada.

-Yo… me alegro de que estés vivo, yo pensé que tú…

El rubio observo a Hinata en silencio mientras esta rompía a llorar sonriendo, probablemente había pensado que estaba muerto, una sonrisa cariñosa cruzo su rostro, que poca confianza tenían en él…

-No podía morir, tenemos una cita pendiente.

Hinata abrió sus bonitos ojos y lo miro sorprendida.

-Enternecedor.

Naruto frunció su ceño y miro de frente, a la sombra bordeada de llamas ondulantes, era una chica pequeña, del tamaño de Hinata, con un moño en la cabeza y …LA MADRE QUE LOPARIO. Naruto se puso de pies con la rabia palpitando es su interior.

-¿Es que no piensas morir nunca?

Pein lo miro divertido.

-No tendría sentido morir ¿no crees? Aun puedo causar mucho dolor vivo.

-Serás cabrón, deja de esconderte en cuerpos y ¡da la puta cara!

Pein negó lentamente con la cabeza.

-Deberías cuidar tu lengua…

-A la mierda la lengua, me cago en…

-Sí eso ya lo sabemos Naruto.

-¡No es momento de bromas! ¿Se puede saber cuántos cabrones con pircings tienes?

-Si te lo dijera tendría un punto de debilidad que no estoy dispuesto a ofrecerte, pero oh, mira si soy generoso que voy a darte una motivación especial.

La mano de Pein se alzo ante la horrorizada visión de Naruto más rápido de lo normal lanzando un kunai en dirección a Hinata, ni siquiera pudo volverse, no le dio tiempo ni a girar sus mirada cuando oyó el grito sofocado de Hinata y vio su cuerpo caer al suelo.

-¡HINATA!

Naruto apretó los puños tan fuerte que la sangre empezó a correr por sus manos, sus uñas se convirtieron en garras afiladas, sus colmillos se agrandaron, sus ojos se ensancharon mientras que sus pupilas se encogían, un halo naranja comenzó rodearlo, la ira lo gobernaba, levanto la cabeza hacia su enemigo. Lanzo un ataque rápido que Pein esquivo en el último momento, solo logro herirle levemente en la mejilla, Naruto se detuvo en su carrera y lo miro respirando fuertemente.

Alzo una mano y una leve luz azul comenzó a crecer en su mano. Pein observaba a su rival un ransengan? Eso era todo, y entonces lo vio sonreír, pero… eso era imposible, no era Naruto el que sonreía, era como si el demonio de su interior hubiera ganado la batalla y… el color azul seguía creciendo, lo envolvía, creando la forma de un zorro, sus ojos se abrieron con pánico, eso no podía ser, no sin que muriera en el intento, no sin liberar por completo el Kuby, eso… La luz blanca acallo sus pensamientos y por primera vez en mucho tiempo sintió, miedo.


Sakura ahogo un grito en su garganta al ver el infierno que tenía delante de ella, sus pupilas estaban totalmente dilatadas observando ese dantesco cuadro, su hogar estaba en llamas, prácticamente destruido, podía ver las sombras de ninjas luchando frente a los Akatsuki y los bijus, había cadáveres por el suelo. Eso no era Konoha… era la puerta al infierno.

-Sakura.

La pelirosa asintió al Hokage encapuchado de su lado, y avanzo con pasos casi decididos entre las llamas. Aquello no podía estar pasando, no podía haber llegado tarde, y aun así… todo estaba en ruinas, trago saliva dificultosamente mientras daba un paso más acercándose a su destino, a Sasuke, algo en ella le decía que estaba allí, ¿dios que había hecho?

-Oh dios mío.

Sakura alzo la vista clavada en la arena del suelo en la dirección de la mirada de su Yodaime, el cuerpo de Naruto yacía en medio de la calle, con una llorosa Hinata a su lado llena de sangre. Sakura abrió fuertemente los ojos y corrió hacia a sus amigos con el corazón en un puño, dios mío no permitas que Naruto haya muerto, dios él no, por favor.

-Hinata.

La morena apenas oyó el susurro entre sus lamentos, levanto su cabeza para mirar a Sakura, el corazón se la contrajo y cayó de rodillas frente al cuerpo de su amigo, todo era culpa de ella, todo por amar a quien no debía, por confiar en él, si le hubiera hecho caso… si no se hubiera casado con Sasuke… cerró los ojos tras las lagrimas que inundaban sus ojos, ¿Cómo podía haber sido un solo segundo feliz en aquella mentira? ¿Cómo aun ahora su corazón esperaba que él estuviera vivo?

-Sakura… - Los ojos verdes se abrieron frente al hombre encapuchado que arrodillado frente a su hijo- No está muerto, es solo que está agotado, algo dentro de él se ha roto y ha dejado salir toda su fuerza.

Sakura emitió un ruido mitad risa incrédula y feliz mitad grito de alivio y volvió su vista al rubio.

-Quizás pueda hacer algo.- Miro a la morena que no dejaba de llorar- Hinata por dios, primero hay que curarte a ti esa herida.


Sasuke sonrió a su ex Hokage, con malicia, bueno lo había herido, un rasguño, Tsk, empezaba a cansarse de tanta tontería, ladeo la cabeza al oír un grito de Suigetsu, Kakashi y él luchaban a escasos metros de ellos, un leve musculo se le contrajo en los labios, era un batalla igualada, pero tenía ciertas dudas de que Suigetsu venciera… volvió su vista a la agitada y malherida rubia, en cualquier caso ese no era su problema.

-Eres un demonio.

-Hay cosas peores.

Sasuke tomo su espada con determinación, sus ojos se tiñeron de un rojo intenso, sus labios se apretaron en una línea fina, y se acerco a la rubia que se tambaleaba en el suelo, levanto su espada del suelo y el filo brillo con la luz de las llamas que los rodeaban.

-¡SASUKE NO!

Los ojos de Sasuke se abrieron y se tiñeron de negro oscuro nada más oír aquella voz. Tenía que ser su imaginación, ella no podía estar ahí. Volvió lentamente la mirada aun con la espada en alto a escasos centímetros del cuello de la Hokage, y se encontró con aquellos ojos verdes, ni siquiera vio al hombre tapado que portaba a Naruto, o a Hinata medio desfallecida con un vendaje en el hombro, solo la veía a ella, mirándolo con ojos suplicantes, con labios temblorosos, con miedo… dio un tembloroso paso hacia detrás echándose la mano a la frente, ¿Por qué de pronto le dolía la cabeza? Era como si su cuerpo se negara a obedecerle, maldita sea, tomo aire como si le costara respirar, ¿Qué le estaba pasando? ¿Y qué hacia ella allí? Se suponía que debía estar lejos de él.

-Eres un blando…

Sasuke levanto la mirada para ver a Madara detrás de Tsunade, llevaba el cuerpo inerte y sin vida de Shizune entre sus manos, la dejo caer junto a la rubia que miraba el cuerpo como si no acabara de creer lo que veía. Sasuke pestañeo un momento para recuperar la compostura, y levanto la vista para mirar al hombre de la máscara.

-Vamos- Lo animo tirando del pelo a Tsunade para levantarla el cuello- acaba con lo que has empezado.

-Ya te dije que nadie me da órdenes.

-¿Ordenes? No son ordenes Sasuke, solo te ayudo.- volvió la vista al grupo de Sakura- Vaya, vaya ¿es por ella? –Sasuke no contesto, en parte porque no sabía, o no quería saber la respuesta a esa pregunta, Madara rio- Eres imbécil, es una lástima, porque después de mi claro eres el Uchiha más fuerte que he conocido, mi sangre corre por tus venas, bueno tal vez ese sea el problema. Quizás por eso cometas el mismo error que yo.

-Yo no soy tú. Solo quiero vengarme de los que destruyeron a mi familia.

-Ah sí la venganza, los Uchiha tenemos fijación con eso, pero… entonces tendrás que matar a tu mujercita, ella no permitirá que mates a su Hokage, no que sigas destruyendo su bonita aldea ¿Verdad Sakura?

-¡Monstruo!

-¿Y me lo dices tú que te has casado con uno?

Sasuke apretó los dientes, mierda, todo era cierto, él era un monstruo pero no podía matar a Sakura, joder, estaba tan cerca de conseguirlo, ni siquiera podía mirar a su mujer, no se fiaba de él mismo, no se fiaba de su reacción ante ella, no…, cerro débilmente los ojos, por primera vez no sabía qué hacer, solo sabía que no podía matarla, ya la había hecho suficiente daño.

-Ya veo, bueno entonces yo la matare por ti, no te preocupes.

Madara giro para mirar a Sakura, Sasuke ni siquiera se dio cuenta de que había apretado con más fuerza la espada, solo fue consciente vagamente de que apuntaba con ella a Madara, al que se consideraba su aliado, él que lo había recogido, en la persona que había confiado su hermano. Su mirada se oscureció, nada de eso tenía importancia, no dejaría que nadie lastimara a su esposa, era su responsabilidad, lo mínimo que podía hacer por ella, al menos eso podía dárselo.

-Si la tocas te mato.

La suave risa de Madara resonó en la noche.

-Tsk- movió la cabeza negativamente- es una pena habrías sido un gran aliado.

Una ceja se arqueo en la frente de Sasuke.

-Es una amenaza.

Madara se encogió de hombros.

-No seas tonto, ambos sabemos que no es el momento para esto, Konoha aun no está reducida a cenizas…

Sasuke se irguió.

-¿ tienes miedo?

-¿De ti? No… te conozco más que tú mismo, ¿Por qué iba a temerte? – Hizo una pausa y luego hizo sonar débilmente su cuello- está bien si es lo que quieres… no pensaba matarte tan pronto, pero si insistes.

Sasuke sonrió.

-Insisto.

-Sasuke…

El moreno miro al peliblanco.

-No te metas en esto, los planes siguen sin cambiar, destruiremos Konoha, pero antes tengo que ocuparme de un asunto familiar.


Venga pues hasta aquí, que nos viene muy bien y no queremos ser más malas, jeje, prometemos intentar tardar lo menos posible para colgar el siguiente, y sabemos que en este hay más guerra que amor, pero es necesario en el siguiente ya empieza a darse la vuelta n.- que cerquita empezamos a estar del final… XD

Un besito a todos y ya sabéis cualquier cosa RR(que siempre las tenemos en cuenta)

PD: aunque leemos el manga, cuando empezamos no sabíamos que íbamos a tener cosas en común con él, asique os prometemos que cualquier parecido con la realidad es puramente casual.

¡¡MUAAAAAKS!!