Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, ya todos los conocen, así que sí, la trama es mía.
Bella
19
One last night
.
No tuvimos ningún problema en llegar al hotel, creo que los paparazzis podrían estar perdidos en saber dónde se encontraba Edward ahora. No iba a ser difícil que alguien lo dijera por twitter, ya sabía sobre eso. Su habitación por otro lado, era increíble, no entraré en detalles, no terminaría nunca.
—¿Qué quieres comer? —preguntó yendo por el teléfono.
—Eeh… ¿qué hay?
Elegí algo conocido porque no es que sea quisquillosa, pero platos nuevos con nombres raros no, gracias. Vamos a lo convencional. Luego de pedir me llevó al cuarto a dejar mis cosas.
Había una cama gigante. La quedé mirando mientras él dejaba mi abrigo en el clóset y llegaba a mi lado con algo en sus manos.
—Tu perfume —dijo entregándomelo—. No sabía si devolverlo o no, a veces lo abría para, ya sabes, ser un masoquista y raro.
—No eres raro —repliqué abrazándolo por el cuello, me acarició la cintura como tantas veces, sin embargo se sentía diferente ahora—. Quizás un poco masoquista, igual que yo así que me parece perfecto tener eso en común.
—Somos almas gemelas, Bella, no sé por qué lo sigues negando —dijo él bromeando.
—No he negado nada, lo acabas de poner en mi mente ahora, muchas gracias —me acerqué a darle un pequeño besito—. Trataré de vivir con esta presión ahora.
—Vives presionada, ¿sabes lo que sería una buena idea?
—¿Qué cosa?
—Irte a Londres conmigo —lo miré levantando mi ceja, era tan perfecto que pudiera hacer ese truco—. En serio, piensa en lo increíble que te sentirías allí a largo plazo.
¿Eso era una invitación o…?
—Amaría poder volver, ¿pero sabes qué? Estoy trabajando, tú debes trabajar también y me lo pasaría sola, triste y abandonada sin ti —intenté poner mi cara más triste—. Eso no sería justo.
—Te llevaría al trabajo conmigo, eso sería justo para los dos —besó mi nariz tiernamente—. Prometo llevarte al set algún día, ¿te gustaría ir?
¿Estaba bromeando? Amaría ir a un set y ver todo lo que pasaba durante las grabaciones, quién en su sano juicio diría que no, por favor, soy una gran fan, a él le digo que sí por cualquier cosa.
Bueno, no a todo por ahora.
—Me encantaría ir —le dije sonriendo—. Tendré taaantas fotos para subir, quizás deje mi trabajo y le pida a Sue si puedo ser la encargada de la publicidad online —le di un giño—. Te tendría en mis manos, cariño.
—Sabes perfectamente que puedo hacerlo realidad si eso significa tenerte a mi lado más tiempo.
De acuerdo.
Él estaba serio.
No bromeaba.
No es que sepa de relaciones públicas, por favor, ni de publicidad ni cómo hacerlo, en serio, sólo le tomaba el pelo, a lo más podía twittear y retwittear sus películas y esas cosas, pero amigo mío, nunca podría hacer algo como eso.
—No sé nada sobre eso, Edward, ni siquiera lo pienses —le advertí e hizo un puchero—. Si pudieras inventar un trabajo para mí al lado tuyo, lo harías, ¿no?
—Obvio —respondió como si todo fuese así de claro.
No es que sepa mucho de famosos y sus familias, pero ahora me preguntaba qué hacían las parejas de ellos, ¿eran dueñas de casa, madres, padres, trabajaban, algo relacionado con la industria o cosas comunes? No me estoy viendo a futuro casada con Edward Cullen, lo juro, sólo son preguntas que ahora me son importantes.
La comida llegó y hablamos mientras nos sentábamos a la mesa. Me contó sobre la premiere y los fans que preguntaban por mí, dijo que una chica le preguntó si podía seguirla en instagram porque era su cumpleaños y él le dijo que sí, y ella ahora lo acosa en los comentarios diciéndole que es la de la chaqueta azul con quien se tomó la selfie y que por favor la siga.
Realmente debe ser un caos que un famoso siga a fans y excluya a otros porque ley pareja para todos, señoras y señores, estamos en la época de la igualdad.
—¿Cuáles son tus planes ahora? —pregunté terminándome el postre—. ¿Dónde debes ir?
—Nueva York, Londres y España, estaremos esta semana dando entrevistas y conferencias, ya sabes, ¿me quieres acompañar? —preguntó sonriéndome, él sabía que mi respuesta sería no, pero le seguí el juego.
—¿A Nueva York?
—Si quieres ir, sólo dilo.
—No conozco esa ciudad, en realidad no conozco mucho, con Rose pensábamos en hacer un viaje por carretera algún día.
—¿Solas?
Me miró preocupado.
—Muchas personas viajan por carretera —objeté en mi defensa.
—Pero la gente está muy mala, y son malos sobre todo con mujeres, lo que encuentro una abominación.
—Sólo era una idea, si ahorro puedo irme en avión y estar más segura en el aire, a no ser que estalle o sea secuestrado.
—Bella —dijo a modo de ragaño.
—¿Qué? Estás siendo muy paranoico, cosas malas pasan en cualquier momento y lugar —repliqué dejando la copa vacía de mi postre en la mesa—. Ni siquiera iré, Rose lo más probable es que se vaya del país, no tendré con quién viajar.
—¿Rose se va? —inquirió intrigado.
—Trasladan a su mamá a Bélgica, no es como si se fuera sin su hija, Rose está molesta pero se irá de todos modos. La extrañaré demasiado.
Recordar eso me deprimió. Tampoco ayudaba que Edward viviera lejos.
Dios, en serio que me quedaré sin mejor amiga ni novio. Esto deprime a cualquiera, siento lástima por mí misma en estos momentos.
—Eso debe ser difícil para ti —murmuró estirando su mano y tocando la mía, nos dimos un apretón cariñoso—. Por otro lado, Emmett estará feliz.
—Lo sé —dije soltando una pequeña risa—. Estoy imaginando todos los mensajes que mandará, ¿te dije que le dio me gusta a todas mis fotos de instagram? Mi celular no paraba de vibrar y temí por él, si lo echa a perder va a tener que comprarme uno nuevo.
—Le caes muy bien, le encanta bromear y tú siempre le sigues el juego, no parará nunca de jugar contigo. Debes molestarlo también.
—Ooh, lo haré, no te preocupes, ya pensaré en algo.
Mientras dejábamos todo listo para que vinieran a retirar lo que comimos, Edward me pasó su celular para que le respondiera a Emmett, el tipo nunca iba a cambiar.
Emmett: ¿Bella ya está contigo? ¿Preguntó por mí? ¿Le hiciste una cena romántica? Amigo, debes ser romántico, no quiero que ella te deje, me cae bien. ¡No lo arruines!
Edward: Hola, Emm, obviamente pregunté por ti al ver a Edward, no le digas pero en realidad me intereso más por tu vida que por la de él.
Emmett: ¡BELLS! Sabía que Edward era sólo una pantalla y excusa para llegar a mí, soy demasiado deseable, él lo entenderá.
Edward: ¿Entenderá qué?
Emmett: Nuestro amorío, cariño, puedo hacerte feliz también, Rose y tú serán mis esposas, como en la época de los faraones, ¿te parece?
Edward: Oye, tengo dignidad, nunca sería la segunda de nadie, y menos compartiría a mi hombre, no es que quiera que tú lo seas, estoy muy bien y satisfecha con mi Edward. No me hagas propuestas indecentes, tonto.
Emmett: Por qué me engañas, sé que soy tu favorito, soy mucho más divertido que Edward, pregúntale a Rose.
Edward: Le preguntaré después de enviarle esta conversación, ¿crees que termine contigo por mensajes o por una llamada?
Emmett: Ooooh nooo, ¿no te da vergüenza amenazarme e intentar arruinar mi relación con tu amiga?
Edward: ¿Quién me propuso ser la segunda esposa? Deberías avergonzarte, qué clase de amigo eres.
Emmett: Soy un amigo sincero, Bella, pensé que habíamos dejado eso claro.
Escuché la puerta cerrarse y Edward volvió para sentarse a mi lado en el sofá, me acomodé en él y le entregué su celular. Lo vi hacer una mueca de exasperación seguida de una sonrisa divertida mientras leía.
Edward: Deja de coquetear con mi novia, idiota, haré que te bloquee de todas partes para que no puedas verla ni hablar con ella.
Emmett: Sólo bromeábamos con Bells, no me prives de su amistad, es la única novia que te conozco que me aguanta. ¿Quieres que me odie? Si ella me odia no deberías estar con ella, ¡soy tu maldito mejor amigo!
Edward: Sobrevivirás.
Eché mi cabeza hacia atrás del sofá mientras él escribía, sus ojos se achinaban cuando sonreía demasiado y me encantaba verlo tan feliz, me hacía sonreír con nostalgia, no es que me estuviese deprimiendo de nuevo, es sólo que el subidón de felicidad cuando estoy con él es demasiado, y lamentablemente baja un montón cuando recuerdo que se tiene que ir.
Podría verlo siempre así y no cansarme.
—En serio no sé cómo puede tener respuesta para todo —dijo divertido cuando volteó a mirarme—. ¿Qué pasa? —le di una sonrisa y me encogí de hombros—. ¿Por qué me estás mirando así?
—¿Así cómo? —puse mi brazo izquierdo contra el sofá y apoyé mi cabeza en mi mano mientras seguía mirándolo, frunció el ceño sin entender.
—No lo sé —imitó mi postura frente a mí.
—Sólo te miraba —dije suavemente, él seguía sin entenderme pero me sonrió—. Se te hace una marca —toqué a un lado de su boca— cuando sonríes.
—¿Sí? No me lo habían dicho —tomó mi mano y la llevó a sus labios para darle un beso en el dorso—. ¿Por qué siento que estás pensando demasiado?
—No demasiado—repliqué entrelazando nuestros dedos—. Sólo pensaba en que me gusta verte feliz, eso es todo.
Me llevó hacia él, apoyé mi cabeza en su hombro y me rodeó con sus brazos. Se sentía tan bien, como cuando llegas a tu zona de confort después de un tiempo fuera. Calidez, felicidad, es lo que nunca quisiera dejar de sentir y cuando estaba con él era lo único que hacía.
—Soy muy feliz contigo —murmuró dejando un besito en mi cuello.
—Yo también —respondí—. Incluso más feliz que cuando pisé Londres por primera vez hace poco.
—¿Más feliz que cumplir tu sueño de conocer tu ciudad favorita? —preguntó con felicidad.
—Mi sueño era conocerte.
Lo sé, sueno tan cursi cuando estoy con él, sin embargo todos sabían que mi gran sueño era poder conocer a Edward Cullen así que no dije nada que no fuese sólo la verdad. He tenido más que mi cuota de sueños cumplidos en estos meses, pero una fan tiene derecho a soñar en grande, como imaginar ese día en que conoces a ese ser que tanto admiras y quizás que te de un autógrafo y acepte tomarse una foto contigo, de esa manera puedes tocar algo, darle un abrazo y oler su perfume, esos son los típicos sueños que tenemos, por otra parte hay otros fans que tienen al universo de su lado por alguna extraña razón y al final se quedan en la vida de esa persona que han seguido por años y por quien sienten tantas cosas.
Yo aún no puedo creer todo lo que he vivido en tan poco tiempo con Edward. Jamás pensé conocerlo a menos de cien metros, me conformaba con verlo a la distancia y saber que nuestras respiraciones fueron inhaladas en el mismo lugar, a la misma hora y nuestros gases se mezclaron en algún momento y nos hicieron uno. Juro que con eso habría sido feliz, no pedía más porque no soy taaan ambiciosa, ni siquiera esperaba una raya por su parte en la foto que iba a llevar en la premiere. Así de optimista fui.
A Rose le debo tantas cosas, pero que me llevara a ese bar es algo que jamás podré pagarle en vida. A no ser que pida a mi primera hija y eso significa que deberé decirle adiós al sueño de tener sólo niñas con Edward.
No, no, no es que piense en tener hijos con él, digo, he pensado en la parte de cómo hacerlos porque el tipo a veces me descontrola y pienso cosas tan inadecuadas y pecaminosas que no dejarán que me case de blanco si dejo libre mi espíritu aventurero, no es que piense en casarme con él tampoco, o sea, una vez escribí en alguna parte Bella Cullen pero estaba jugando, no era en serio.
De verdad.
Isabella Cullen no suena mal, por cierto. Sólo decía.
—Tú eres mi sueño ahora, Bella —dijo Edward separándose de mí y juntando nuestras narices, me miró directo a los ojos y sentí que me estaba diciendo tantas cosas sin una palabra que cerré mis ojos—. Puedo entender que todo sea nuevo para ti, soy tu primer novio y además alguien muy público, pero a veces siento que lo de tener fama te detiene de decir y hacer muchas cosas, y es algo que no quiero que pase porque no veo esta relación como algo pasajero, quiero que te quede clara mi intención, voy muy en serio contigo, Bella. Mírame —abrí mis ojos y lo miré—. Apartas la mirada cada vez que hablamos seriamente.
—Dijiste que entendías, nunca he tenido tanta proximidad con alguien y mirar a los ojos cuando te hablan es un acto de respeto, pero no puedes culparme por cohibirme contigo —repliqué en mi pobre defensa—. Y sé que vas en serio conmigo, yo también, lo que no quita que tenga mis reservas por el futuro de ser novia tuya, Edward.
—No puedo evitar estar en el ojo público y llevarte conmigo a eso estando juntos, me conociste así —murmuró tomando mi rostro en sus manos—. Escúchame, nunca haría algo para lastimarte ni exponerte a los medios, estoy evitando transformar nuestra relación en algo mediático, ten paciencia, ¿de acuerdo? Llegará el día en que podremos salir a almorzar afuera y no escondernos en una habitación de hotel.
—No me importa comer en una habitación de hotel —repliqué.
—Pero yo quiero salir contigo a comer afuera.
—De acuerdo, primero dejemos que tus fans salgan de ese mini infarto que han tenido y luego vemos qué hacemos.
Después de cinco días levantándome a las siete de la mañana y de un almuerzo muy satisfactorio, se comprende mi estado de sueño, ¿cierto? Quizás me estaba quedando dormida encima de él porque me movió para acomodarnos mejor en el amplio sofá donde estábamos, y no supe nada más que ese besito en la frente que me dio antes de dormirme.
Desperté de un salto. Suele pasarme, lo odio. Miré la habitación y al parecer estaba sola, me levanté del sofá y si existe Dios y un orden cósmico en este universo, me odian, lo digo con toda seriedad. Piensa, Bella, sólo debes pensar, qué sería menos vergonzoso, ¿llamar a recepción o a Rose?
La pregunta era estúpida, obviamente mi amiga respondió de inmediato.
—Hola, hola, hablé con Emmett, esa conversación fue muy ridícula, Bella, cómo le sigues el juego.
—Necesito tu ayuda.
—¿Qué cosa? ¿Te pasó algo? ¿Dónde está Edward? —preguntó rápidamente—. Dime qué pasa.
—Problemas femeninos —murmuré—. Ya sabes, fue hermoso estar tres meses sin esa visita, pero el karma acaba de llegar y yo no sabía, Rose, mi cuerpo no me avisó antes y necesito tu ayuda ahora.
—Bella, necesitas ir al médico, cuántas veces voy a tener que decirte eso —dijo ella con un suspiro—. Dime el número de la habitación, iré ahora.
—Muchas gracias —dije aliviada.
—De nada, tonta, para eso estamos.
En menos de cinco minutos Rose tocó a la puerta. Entró y metió su mano en su bolso para entregarme de manera física mi salvación, corrí al baño sin siquiera saludarla ni decirle nada, ella entendería.
—¿Rose?
Edward llegó. No oí nada más, pero me preguntaba por qué tenía que pasarme esto justo hoy, digo, podría haber sido mañana en mi casa, con toda mi comodidad al alcance de mi mano y no con él en un cuarto de hotel, ni siquiera traje las pastillas para los dolores, ¿y mi bolsa térmica de semillas?
Estaba jodida. Y no de esa buena y sexy forma en que sale en los libros.
Salí del baño, Rose y Edward hablaban sentados en el sofá y a un lado de ellos habían bolsas, de marcas caras por cierto.
—¿Todo bien? —preguntó Rose palmeando su lado del sofá.
—Ajá.
Me senté a su lado y me dio un abrazo.
—¿Fuiste de compras mientras dormía? —le pregunté a Edward con mucha curiosidad.
—Un poco —respondió con una sonrisa, luego pareció preocupado—. ¿Te sientes bien?
Miré a mi amiga, la que necesita urgentemente saber cuándo callar.
—¿Le dijiste? —dime que no, por favor.
—No me dejó mentirle —dijo en su pobre defensa con un puchero y abrazándome más fuerte—. Le dije que vine a dejarte algo que olvidaste en casa pero me obligó a decirle qué, ¿sabes cuál es el problema? La confianza, él no debería querer saber todo, tenemos secretos, Edward, cosas que no se comparten con ustedes.
Él sólo rió, lo habría hecho igual pero sería una mala idea, y me empezaba a sentir mal de la panza.
—No quería ser entrometido, sólo me preocupo por ella.
—Uuh, lo sé —contestó Rose dejándome ir y levantándose—. Bueno, mi buena obra del día ha sido realizada con éxito, lamento no haber pensado en tu bolsa térmica, Bells.
—No te preocupes —me paré para darle un abrazo—. Gracias por venir.
—Ugh, de nada, mamá me estaba estresando de todas formas —se despidió de Edward—. No la trates mal, si quiere algo, dáselo y por favor encuentra alguna bolsa caliente para los dolores, no quieres a una Bella molesta, te lo digo yo.
Edward cerró la puerta y volvió al sofá donde me acomodé otra vez contra el respaldo. Tomó las bolsas y empezó a dármelas. Oh, no.
—¿Qué hiciste?
—Nada, fui por una cosa en específico pero habían más tiendas —se encogió de hombros—. ¿Vas a rechazarlas?
—No es necesario que me compres algo, sabes eso —repliqué tomando la bolsa que me daba.
—Lo sé.
La abrí y saqué la prenda que había dentro, era un sweater azul hermoso, él sabe que los amo y que ese es mi color favorito. Le di una gran sonrisa mientras llevaba la ropa a mi rostro.
—Es perfecto —lo acerqué para darle un beso en los labios—. Muchas gracias.
—De nada —me dio otra bolsa, era otro sweater—. Pensé que ese color te quedaría bien, no tienes ropa color amarillo, ¿cierto?
—Definitivamente nunca he usado este color —ni siquiera sabía qué tipo de amarillo era, pero estaba hermoso—. Estamos casi en primavera, ¿intentas hacerme un guardarropa para ir a visitarte a Londres en invierno? —le pregunté en broma.
—Puede ser —dijo entregándome una bolsa más pequeña que con sólo leer de dónde venía no quise tomarla—. Bella…
—Ni loca, he visto los precios de esa joyería, gracias pero no —levanté ambas manos porque seguro gastó miles de dólares, no iba a llevar nada tan caro en ninguna parte de mi cuerpo.
Me miró un segundo para luego sacar de la bolsita una caja y abrirla. Era una pulsera de plata con tres aguamarinas redondas y sin nada que gritara «un diamante», aún. Hermosa, en serio, una joya que podría haberme comprado algún día cuando me hubiese ganado la lotería, quizás.
¡Por qué me hacía esto! Por qué gastaba dinero en mí de esta manera, es que no se daba cuenta que ropa es una cosa y joyas otra. Bueno, depende la marca de la ropa.
Ugh.
—La voy a tirar a la basura si no la aceptas —advirtió mirándome fijamente.
—No me chantajees así.
—¿Te gusta? —miente, Bella, miente.
Ayúdenme.
—La amo, es preciosa y es bueno saber que sabes mis gustos, pero es demasiado —fui honesta, la mejor cualidad en una relación.
—Mira, tengo dinero, dono a fundaciones y compro cosas que necesito o a veces quiero, no me dejará en la ruina regalarte una pulsera, Bella.
—¿Cuánto costó?
Oh, amiga, mala pregunta.
—No te lo diré —sacó la pulsera de su cajita y se propuso tomar mi mano.
—No, no, no, ¿fue mucho? —escondí mis manos detrás de mí—. Sólo dime si fue más de mil dólares, y no mientas, aprendí a leerte.
—No fue más de mil, ni siquiera cerca, ahora dame tu mano.
Maldición, decía la verdad. Si no aceptaba su regalo se iba a enfadar, y en serio quería esa pulsera porque es hermosa, pero el dinero, Dios, el dinero es uno de los primeros problema del mundo, ¿podrían arreglar eso pronto, por favor?
—Me gustan los regalos, pero no tienen por qué ser caros —le dije mirándolo fijamente, debía entender que no por tener los recursos iba a andar regalándome de todo cada vez que nos viéramos—. De acuerdo.
Le di mi mano izquierda para que pusiera la pulsera, y quedó perfecta, de verdad esto me provocaba una contradicción enorme en mi ser.
—Para que lo sepas, caminaba por afuera de la tienda cuando la vi en la vitrina, me recordó a ti así que el destino fue el culpable de cruzarnos en el camino —esa sonrisita no debería arreglar todo.
—Tú eres el único culpable.
—No es cierto.
Me acomodé a su lado y nos quedamos en silencio un momento. Él pasaba sus dedos suavemente por mi cabello y me dio un beso en él antes de comenzar a preguntarme por mi familia, mis gustos, qué hacía en el trabajo, si me gustaba, dónde me veía en unos años más y esas preguntas existenciales que surgen de la nada. Estuvimos hablando por un largo tiempo antes de que su celular comenzara a sonar.
—Es Sue. Dime… —algo dijo ella que a Edward le cambió totalmente la expresión de su cara—. ¿Es en serio? —sonaba molesto.
Me miró disculpándose antes de levantarse e ir a hablar con más libertad porque sentía que sólo quería tirar el celular por los aires de lo enojado que estaba. Mientras él estaba en lo suyo, tomé mi celular para revisar twitter y descubrir si ya todos sabían dónde estaba Edward.
¡Edward está en Seattle!
Foto tomada por una chica de Seattle desde su auto, se puede ver a Edward conduciendo.
Viajó a Seattle para ver a la novia, díganme que no es lindo.
¿Creen que la lleve a NY? Me niego.
Bella es muy guapa, por qué hay fans de Edward insultándola tanto, como si ustedes fueran demasiado lindas.
RT Edward y Tanya. LIKE Edward y Bella.
No entiendo cómo hay tanta gente hater en este fandom, exíliense a Plutón.
Paren de comentarle mierda sobre Bella a Edward en ig, por las locas al final terminamos perdiendo todos.
Cuando leí los tweets de Emmett confirmé mi teoría. Ahora amo mucho más a esos británicos.
Entré al instagram de Edward y es hermoso ver que podemos estar más cerca de él ahora. Lástima leer los comentarios.
Ojalá Edward y Bella se casen y tengan hijos y ustedes locas de patio terminen llorando en posición fetal y deshidratadaaaaaas.
Edwella es hermoso, necesito que Edward suba otra foto de ellos juntitos, ¿no les dan ternura esas sonrisas?
Después de los tweets de Emmett defendiendo a Bella aún queda gente que piensa que Tanya es buena persona.
Stalkeaba como siempre ¡y encontré el instagram de la chica rubia!
Siempre hay algo interesante que leer cuando eres parte de un fandom y más cuando trata de un romance, ese tema no pasa de moda en ninguna parte. Es gracioso porque ya, podemos quejarnos de alguien o decir que no nos gusta para equis persona pero sabemos que nuestros tweets no harán que esa pareja cambie de parecer, y hay mucha gente que no entiende eso y se toma todo muy en serio, como si Edward leyera «No me agrada para él, ojalá terminen, lo hará sufrir y no lo merece» significara que él terminaría cualquier tipo de relación con alguien que ellas no quisieran.
Vamos, el 99% tiene más de 18 años, menos berrinches hacíamos en el kínder.
¿Conocen a Justin Bieber y Selena Gomez? La mayoría de las fans de él estaba en contra de esa relación. ¿Jamie Dornan? Cerró su twitter e instagram por fans que odiaban a su esposa. ¿Robert Pattinson? Bueno, no tiene redes sociales pero en su fandom la mayoría odia a su novia y no superan a su ex.
Dramas sentimentales pasan en todas partes, hasta en los mejores fandoms.
Por eso sé que me metí en terrenos peligrosos pero conocidos porque bueno, he estado en el lado fan y ahora en el lado novia, además estoy infiltrada y mintiéndole a todos sobre mi identidad, ¿eso me hace una mala persona o una chica lista? ¿O quizás soy la nueva versión, tecnológica, de Hannah Montana?
Lado A fan.
Lado B novia.
No importa, el punto importante sobre lo que acabo de leer es que jamás, nunca en la vida ni en mil años ni con un mundo nuevo, los fans de alguien famoso estarán de acuerdo al cien por ciento con alguna relación, porque seamos sinceros, la vida privada de ellos a veces es mucho más importante para sus fanáticos que centrarse en la vida laboral.
Lo que es una pena pero ya estuve en ese lado también así que me queda la mitad de moral para opinar.
¿Debería eliminar mi cuenta? Escribí tweets sobre Tanya, qué pasaría si dan con mi twitter y luego sale en las noticias. OH POR DIOS. Me niego a esa humillación. Hay que tomar medidas para evitar el karma.
Adiós hermosa cuenta, fiel amiga y confidente, gracias por tantos años de dramas y felicidad, es hora de partir y sólo ser fangirl internamente.
—¿Qué tienes?
Levanté la mirada para ver a Edward frunciendo el ceño.
—Nada —¿esa era mi voz? Carraspeé—. Revisaba cosas.
—¿Cosas que te hacen llorar?
¿Quién lloraba?
—No… —se sentó a mi lado y tocó mi mejilla para mostrarme su dedo húmedo—. Oooh, parece que mis ojos lagrimean un poquito.
—En serio, ¿qué veías? ¿Alguien dijo algo que te molestó? —ahora estaba realmente preocupado—. ¿Algún tabloide habló de ti?
—No es nada de eso, te juro que nada malo ha pasado —le sonreí—. ¿Qué pasó con Sue, por qué estabas molesto?
Decidí cambiar de tema porque me sentía ridícula derramando lágrimas por una cuenta de twitter que ahora no existía. Pfff, quién lloraría por eso, obviamente yo no.
—Malas noticias —hizo una mueca y se puso serio—. Me molestan los cambios de planes cuando yo ya tenía planeado cosas para esos días —se recostó en el sofá y me miró—. La premiere de NY es el lunes en la noche, pero el domingo hay entrevistas agendadas todo el día, eso no era parte del plan, ¿sabes? El lunes teníamos eso, ahora deberé viajar mañana en la noche para estar en esas estúpidas entrevistas repitiendo lo mismo que ya dije en Berlín.
—Auch —me acerqué a él quedando más cerca de su rostro, le pasé una mano por su mejilla incipiente de barba—. En ese caso debemos aprovechar muy bien nuestro sábado —intenté animarnos, sonrió un poquito.
—Quería pasar el mayor el tiempo contigo, no nos veremos en bastante tiempo.
—Subiré fotos para que me veas, y quizás haga el esfuerzo de descargar Skype para vernos cara a cara, ¿te parece?
—Me encanta —me abrazó y quedé apoyada en su pecho, a veces suelo olvidar que fangirleaba demasiado por este hombre. Lo abracé más fuerte—. ¿Crees que mañana podamos comer con tus padres? ¿O al menos conocerlos?
—Podrías ir a casa, es mucho más cómodo que traerlos a ellos aquí, papá estaría con ganas de salir corriendo en todo momento.
—¿Estarán ellos de acuerdo?
—Claro que sí, mamá quiere conocerte.
Mamá era Team Jacob porque el tipo tiene muchas películas de acción y a ella le gustan, eso ha ido cambiando, he obligado a Renée a ver películas de Edward porque soy fan de él y soy hija de ella, y debe conocer mi mundo, qué clase de familia seríamos si no nos conocemos.
Un desastre.
—La llamaré para decirle, de paso hablaré con papá y le diré que me quedaré aquí.
—¿Estará molesto o muy enfadado? —preguntó él otra vez serio—. Debería haberlo conocido primero. Esta no es una buena impresión, ¿sabes?
—Ellos sabían que me quedé en tu casa —repliqué.
—En la habitación de invitados —dijo divertido.
—No son tan ilusos, y tampoco soy una niña que no sabe nada, deberían sentirse orgullosos de cómo me criaron, no voy a hacer nada para decepcionarlos.
Llamé a mamá y estuvo en el séptimo cielo cuando le comenté la idea de almorzar los cuatro juntos, empezó a preguntar qué comida le gustaba a Edward y si bebía algo en especial, le dije que hiciera todo como siempre, que no era quisquilloso. Después de decidir la hora, llamé a papá para tener esa conversación que en serio no tendríamos que tenerla nunca.
—Aló —contestó Charlie tan amablemente.
—Hola, papá, tengo que decirte algo pero sin enojarse, ¿de acuerdo?
Lo mejor era poner la curita antes de la herida. Edward me miró preocupado, pero tranquilo, querido, perro que ladra no muerde.
—Qué hiciste —inquirió—. No me salgas con un embarazo, señorita.
—Tu confianza en mí me hace llorar —rodé los ojos—. Obviamente no serás abuelo, pero si quieres pedir un nieto sólo debes decírmelo.
—No antes de uno o dos año de relación, no quiero verte llorando en los rincones por culpa de un hombre y menos llorando embarazada y sola, no me hagas querer matar a alguien, Bells, soy tu padre, qué haré en prisión sin televisión ni la comida de tu madre.
A veces pienso que la vena dramática que vive en mí es herencia paterna.
—Nadie tiene por qué sufrir, paz y amor, ¿recuerdas? No a la guerra, amémonos.
—De acuerdo, basta de filosofía barata, dime qué hiciste —fue al grano—. No. Mejor dime dónde estás y por qué no estás en casa, llamé y nadie contestó, Renée está donde tu abuela, ¿acaso dormías, querida hija?
Ooo-oh.
Ajá.
Ese tonito de «sé todo, no me mientas» me hizo fuerte y valiente.
—Estoy con Edward, me quedaré con él, mañana debe irse y no nos veremos en muchas semanas, mamá preparará un almuerzo para todos y así poder conocerse, ¿estás de acuerdo? —no le di tiempo de contestar—. En todo caso si no lo estás vas a tener que irte donde la abuela porque mamá tiene muuuuchas ganas de ver a Edward. En casa.
Me daría palmaditas en la espalda yo misma por haber dicho todo eso sin tartamudear.
—Ya que las dos mujeres de la casa hacen planes sin consultarme, deberé acatar sin rezongar.
Espera. ¿Nada más?
—¿Sólo así? ¿Sin preguntas?
—¿Por qué tendría que preguntar algo?
Oooh, ese tonito.
—Papá… dime.
—Qué quieres que te diga, Bella —ugh, ya estaba gruñón—. Claro que no me agrada la idea de que lleves a tu novio a casa, y no me agrada tampoco que pases la noche con él, aunque supongo que no es la primera vez —masculló la última parte entre dientes—, no es fácil hacerme la idea de que estás creciendo. Por supuesto que quiero que tengas una vida por ti misma, pero esto es diferente, he visto cómo adoras al chico sin conocerlo, ahora que lo conoces… pues con tu madre ya te dimos por perdida.
Omitiendo que Charlie rara vez habla tanto y rara vez dice estas cosas, ¿por qué se supone que me están perdiendo?
—¿Perdida?
—Harás tu vida con él, adiós padres.
—Papá, no seas tonto, apenas tengo veintitrés.
—¿Y? Sólo digo que en un tiempo más te irás de casa, con él, quizás a otro país o a otra ciudad. ¿Crees que estamos muy viejos para tener otro hijo?
Broma.
Dime que es una broma.
Edward se sentó rectamente y movió su cabeza en señal de «qué pasaba.» No podía decirle que mi padre se volvía loco, me dejaría porque qué si tenemos un hijo en un futuro lejano y sale loquito como el abuelo.
Sería la culpable.
—Pero por qué piensas eso ahora, ¿estás hablando en serio?
—Claro que no, Bella —lo dijo como si fuera muy obvio, pero me aliviaba el alma—. Bueno, lo de los hijos era broma, lo demás era en serio, pero entiendo que estás loca por tu famoso, Dios sabe que he visto bastante de ti para saber que es cierto, no lo niegues —me comí mis palabras—. No te preocupes por mí mañana, acepté que mi única hija tiene novio, dejará el nido un día, y te educamos bien, no me preocupa que pases la noche con él, Bells, eres inteligente, sólo quería hacerte sudar —tuvo la desfachatez de sonar divertido.
—¡Eres tan malo! Habrá venganza, prepárate Charlie Swan —le advertí, él sabía que lo haría sudar mucho más después.
—Pff, nací preparado.
Cuando terminé la llamada, Edward no entendía nada, cómo le explico que algunas veces tu familia se vuelve rara sin asustarlo. Bueno, él tiene a Jessica, ella es mucho más rara que Charlie.
—Está todo bien, ni siquiera está molesto, creo que más le molesta el hecho de que su única hija ya esté grande y tenga novio.
—¿Eres la hijita de papi? —preguntó curioso.
—No tan así, pero sí —me encogí de hombros—. Le vas a caer bien, nunca hablé mal de ti delante de ellos, sólo lo hacía con Rose, ellos creen que para mí eres perfecto —sé que picará el anzuelo.
—¿Qué hablabas con Rose de mí?
—Nada que te interese —contesté sonriéndole—. Las mujeres tenemos secretos, querido Edward.
—Acabas de decirme que hablabas mal de mí con Rose ¿y esperas que no quiera saber sobre eso? —asentí y él negó con su cabeza—. Me tienes que decir.
—Claro que no, son secretos.
—Bella…
—Edward…
—No seas sabelotodo —se lanzó sobre mí y quedé acostada en el sofá, me tomó de los brazos para que no lo empujara—. Dime qué le decías, no dejaré este asunto hasta que me cuentes.
—No seas tonto, ¿crees que hablaría mal de ti alguna vez? —mi falsa indignación no lo apaciguo—. Edward… —mis quejas tampoco ayudaban—. Llama a Rose, jamás hablé mal de ti, lo máximo que dije es que siendo tu fan se sufría mucho dando amor unilateral. Aunque eso ya te lo dije en Londres.
—Sabré si me mientes, ahora tengo a Emmett para que investigue cualquier cosa.
Me dio un beso y se lo devolví porque quién en su sano juicio no lo haría cuando la otra parte es un gran, gran, gran maestro de los besos. Ojalá todos tuvieran los labios de Edward Cullen para que pudieran sentir cómo es caer por algo tan, en pocas palabras, rico. Delicioso. Suculento. Esas cosas.
¡Pero no todo en esta vida es besos y abrazos! No cuando Eva pecó y mordió la manzana y Dios le dijo que sufriría y pariría con dolor, qué castigo tan cruel, y qué hice yo para sentir que una sierra me parte el útero en medio de un sabroso beso. ¿Es porque tengo una relación famoso-fan y millones de otras mujeres no? ¿Es eso?
—Le diré a Sue que mande a comprar esa bolsa térmica, ¿de acuerdo? —murmuró tiernamente besando mi frente—. Vamos, la cama es más cómoda, podemos ver algo en televisión si quieres.
—Me saqué la lotería, en serio —sonrió y antes de levantarse besó la punta de mi nariz.
—Quizás yo me gané el premio mayor.
Me siguen llegando correos por esta historia, muchísimas gracias y mil disculpas por estos meses de no actualizar nada, el 2016 se ha ido en un abrir y cerrar de ojos. Les seré sincera, tengo las ideas pero me cuesta concentrarme para pasarlas a word, culpo al Universo, pero no dejaré el fic botado, cuando lo termine retomaré el que dejé en espera por este y en serio quiero retomarlo, así que me pondré las pilas para tratar en todo lo posible de avanzar antes de fin de mes.
Tengan un lindo inicio de semana, saludos.
