Capitulo 20

ASHLEY POV

Cuando abrí los ojos Andy seguía durmiendo plácidamente a mi lado. Era hermoso. Parecía un niño pequeño. Miré el reloj y me sorprendí de lo mucho que nos había dejado dormir mi madre. Sentí un mareo cuando salí de la cama y me puse en pie. Había llorado mucho antes de conseguir quedarme dormido y ahora era yo el que necesitaba una aspirina. Andy gimió cuando notó el hueco que yo había dejado en el colchón y se encogió un poco. Le coloqué mejor la sábana y le dí un beso en la sien. En ese momento abrió los ojos lentamente, acostumbrándose a la luz del sol y confundido por lo que estaba pasando. Me arrodillé junto al colchón y le acaricié el pelo antes de decirle.

-Buenos días.

En mi cara se dibujaba una sonrisa que creo que nunca había experimentado. La felicidad que sentía en ese momento me presionaba el pecho y tenía ganas de gritar. Andy también sonrió y se frotó los ojos antes de intentar incorporarse.

-¡No te levantes todavía!-le dije empujándolo hasta obligarle a tumbarse de nuevo.-Esperame aquí¿vale?

Salí de la habitación rápidamente cerrando la puerta detrás de mí. Antes de seguir mi camino, dí media vuelta y volví a entrar para decirle:

-Uhm...Si necesitas ir al baño te doy permiso para hacerlo pero...¡Date prisa!

Andy soltó una carcajada mientras yo volvía a cerrar la puerta detrás de mí. Bajé a la cocina y encontré a mis padres terminando de desayunar.

-¡Ashley, cariño!¿Por qué os habéis levantado tan tarde?-preguntó mi madre preocupada.

-Umm, a Andy le sigue doliendo la cabeza. Ha pasado mala noche.

-¡Oh!Pobre chico.

-Si, eh... No se encuentra muy bien así que¿por qué no os vais vosotros solos a la playa mientras yo me quedo aquí por si necesita algo?

-¿En serio harías eso?

Asentí con la cabeza. Ella sonrió sorprendida por que de repente me cayera bien y dio un último sorbo a su café.

-Genial entonces. Tu padre y yo nos iremos enseguida, para molestar lo menos posible.

Se lo había tragado. Su cara de preocupación me hacía sentirme culpable pero necesitaba una excusa para quedarme en casa con él.

Oí el sonido de la puerta del baño de arriba. Andy había entrado. Debía darme prisa para no hacerle esperar mucho. Puse una buena ración de huevos con bacon en la sartén y puse en marcha la tostadora. No sabía que era exactamente lo que desayunaba a Andy así que iba a preparale de todo. Serví una taza de café y la puse en una gran bandeja, acompañada de un vaso de zumo de naranja, mermelada, mantequilla y una fuente con los huevos y el bacon que había preparado. Volví a escuchar la puerta del baño que indicaba que Andy había salido. Subí las escaleras sigilosamente para asegurarme de que volvía a la habitación como yo había planeado. Así lo hizo. Cuando me dispuse a bajar las escaleras mis padres salieron de su habitación con las bolsas preparadas para irse.

-¿Vas a subir otra vez?-Me preguntó mi madre.

-Ehh, sí, voy al baño, prefiero el de arriba.

-Nosotros nos vamos ya, llamad si tenéis algún problema.-Dijo mi padre.

Acto seguido bajaron las escaleras mientras yo los esquivaba para subirlas. Entré en el baño y oriné antes de lavarme concienzudamente los dientes para agradar a Andy. Volví a la cocina y puse las tostadas ya hechas en la bandeja, la cogí con ambas manos y volvía la habitación.

Andy me esperaba incorporado en su cama. Cuando me vio entrar con la bandeja, sonrió ilusionado como a un niño cuando le dan su regalo de navidad. Se echó a un lado y me miró hasta que me senté en el borde de su cama. Cuando lo hice, me agarró la mandíbula con una mano y me dio un beso dulce en los labios. Sonreí de nuevo. Sentía ganas de agarrarle del cuello y empezar una larga sesión de besos pero la bandeja del desayuno me lo impedía. La puse entre los dos y Andy dio un sorbo al zumo de naranja. Cogí el café y nos quedamos en silencio.