Cata'C: Y aquí me tienes! Tarde, pero seguro! Espero todavía sigas la historia, en cuando a Amanda, te darán muchas más ganas de matarla en este capítulo, me gustaría que siguieses dejando reviews! :D

Allie Danger: Aquí se aclara un poco todo, no te preocupeeeees ya tengo planeado el final, allí SÍ que tendrás toda la acción que quieras, hasta decir basta x) en este capítulo en particular me ha costado escribirlo, pues estuve a solo un poco de revelar todo xddd. Espero sigas leyendo! De verdad que tus reviews me encantan! Aquí te dejo doble capítulo, para compensar la espera.

Evardo15: Hermanitoooo 3 hasta que te decides pues! Jajajaja gracias por leer 3


Disclaimer: Nada de HP me pertenece, todo es de J. K. Rowling, sin embargo, la trama de esta historia y tres personajes sí son míos (¡yeeeeey!)


Capítulo 20: Equivocados

Luego de esperar a que se hiciera la hora de interrogar al chico, se encontraban camino a la enfermería. Soportando las no tan disimuladas quejas de Hermione sobre "dejarlo descansar", que eran ignoradas por Harry, quién ya estaba decidido a acabar con eso de una vez.

— ¿Qué fue lo que viste?—. Preguntó Lyo una vez se hallaban en la enfermería junto al chico.

— Pues iba hacia la sala común y vi a alguien... Era muy grande y alto, y se lanzó sobre mí—. Respondió.

— ¿Grande y alto? Imposible…—. Susurraba Harry, más para sí mismo que para los demás, Lyo también comprendió el significado de la afirmación.

— ¿No recuerdas más nada?—. Preguntó Ginny, mientras observaba como el chico negaba con la cabeza.

— Bueno, gracias por tu ayuda—. Dijo Hermione, apurando a los demás para que salieran de la enfermería.

Una vez afuera, los chicos se encaminaron al patio pues tenían que patrullar.

— Oye Hermione, ¿algún libro que leíste menciona que los vampiros se puedan transformar en mujeres?—. Preguntó Ron.

— No, ninguno—. Dijo la chica.

— Pero… tal vez no te fijaste bien en alguno que tal vez pudiera…—.

— Ron… solo cállate—. Interrumpió Ginny, harta.


— ¡Nada encaja!—. Decía frustrado Harry, ya habían terminado el patrullaje y se encaminaban a las puertas de roble.

— ¿Qué cosa?—. Preguntó somñoliento Ron, mientras que pasaba un brazo por los hombros de Hermione, tratando de apoyarse. La chica lo miraba entre enternecida y molesta.

— ¡Nada!, ¡Nada tiene sentido!, Samantha es delgada, no grande y alta como dijo el chico—. Respondió el pelinegro.

— No crees, ¿que tal vez aquel vampiro atacó para alimentar a Samantha?—. Sopesó Lyo.

— Es un buen punto—. Secundó Ginny.

— Pero no tenemos como probarlo—. Cortó Hermione, con voz cansada.

En ese momento los chicos iban atravesando las puertas de roble y cansados de aquel día tan ajetreado, se dispusieron a irse cada uno a sus dormitorios.

Pero, una risa familiar los hizo detenerse en el acto, inmediatamente todos voltearon hacia donde provenía: las escaleras.

— ¡Allá!—. Señaló Ron, y todos los presentes sacaron sus varitas.

Una figura delgada se hallaba parada al final de éstas, sosteniendo en sus brazos lo que parecía ser el cuerpo de un niño, al que dejó caer al suelo y antes de que ellos pudieran hacer algo, soltó una fría y sarcástica carcajada antes de desaparecer.

— ¡Alto!—. Gritó Lyo, pero ya era tarde, aquel vampiro había desaparecido.

— Se escapó otra vez—. Dijo Harry, frustrado y maldiciendo en voz baja.

— Hay que avisarle a la profesora McGonagall—. Comentó Hermione.

— Nosotros lo llevaremos a la enfermería—. Dijo Luna, al tiempo que Lyo cargaba al chico en sus hombros y se encaminaban al tercer piso mientras los demás asentían y subían rápidamente las escaleras, rumbo al despacho del director.


— ¡Profesora!, ¡Profesora McGonagall!—. Gritaba Harry tocando sin cesar la puerta.

— ¿¡Qué pasa! ¡Estas no son horas de estar fuera de la cama y lo sabes Potter no importa si estás patrullando!—. Decía la profesora una vez abierta la puerta, en pijama todavía y visiblemente molesta.

— Pero profesora, ¡hemos visto al vampiro!, ¡acaba de atacar!—. Intervino Hermione.

— ¿Qué?, pero es impos… ¿Pero qué dicen?, ¿a quién atacaron?—. Preguntó la profesora.

— El vampiro que vimos era mujer, y el chico que atacaron está en la enfermería—. Respondió Ginny.

— Imposible, yo hace unos minutos regresé de donde la señorita Morrigan se encuentra y está bien asegurada—. Refutó McGonagall

— Pues no tan segura como usted cree…—. Comentó Ron por lo bajo, sin embargo fue lo suficientemente audible como para que la profesora lo escuchara y le mandara una mala mirada.

— Si es verdad lo que ustedes dicen, entonces tendremos que ir a revisar—. Dijo McGonagall, mientras se ponía en marcha y era seguida de cerca por los chicos.

Pasaron a través de los pasillos de piedra, hasta llegar a la Torre Oeste y subieron por aquellas gigantescas escaleras.

Una vez allí, en el punto más alto de la torre y al final del pasillo, se hallaba una única puerta.

Al atravesarla se encontraron en una estancia que no tenía nada que envidiarle a la sala común de Gryffindor, al final de esta, sentada en una cama de dosel en la esquina, se hallaba Samantha.

— Como les dije, está aquí—. Dijo la profesora, captando la atención de una confundida Samantha y unos sorprendidos chicos.

— Pero es imposible, ¡nosotros la vimos mordiendo a un chico!—. Exclamó Ron.

— ¿Qué?, ¿atacaron de nuevo?—. Preguntó la aludida, parándose definitivamente de la cama.

— Sí—. Dijo Harry.

— Bien, si me disculpan, iré a la enfermería a ver cómo se encuentra ese chico—. Dijo McGonagall, saliendo de la habitación e indicándoles a los chicos que la siguieran, para después cerrar la puerta dejando a Samantha allí. La chica tenía una expresión resignada.


— ¡Increíble!, ¿¡Por qué no me recordaste Ronald!—. Le reclamaba furiosa la castaña a su novio.

— ¿¡Qué iba a saber yo! ¡No me llaman Hermione!—. Replicó éste, molesto.

— ¡No puedo creer que me olvidé de los ÉXTASIS!—. Se lamentaba Hermione con tono lastimero mientras que Ron rodaba los ojos.

— ¡Es que no hay ninguna explicación que concuerde!—. Exclamó al borde de la frustración Harry, logrando que sus compañeros lo mirasen extrañados.

— Harry, mientras sigas pensando en que no concuerda, no hallarás la solución—. Dijo Hermione, fastidiada ya de aguantar los constantes comentarios del chico.

— Exactamente—. Apoyó Ron. Ganándose una mirada de reproche por parte de Harry.

— Hey no me mires así, Hermione tiene razón, hay que pensar en esto con cabeza fría, sí, pero también tenemos que estar alertas a cualquier ataque, pues todavía queda un vampiro por atrapar—. Argumentó el pelirrojo otra vez.

— Está bien—. Suspiró el chico de la cicatriz, volviendo a concentrarse en sus pensamientos mientras salían por las puertas de roble en dirección al lago.

Una vez allí se encontraron con Neville sentado en una de las piedras grandes de la orilla.

Saludaron al chico y éste les devolvió el saludo con desgana.

— De verdad que le afectó…—. Susurró Ron, ganándose un codazo y una mirada de reclamo por parte de Hermione.

— Y solamente los pueden ver aquellos que han visto morir a alguien—. Decía Luna mientras ella y Lyo se acercaban a los chicos, saludándoles una vez que llegaron.

— ¿Por qué estás triste Neville? Deberías estar feliz, la profesora McGonagall dejó salir a Samantha—. Habló Luna sentándose a un lado de Neville, causando que el pelinegro se despertase del su letargo y que los demás dejasen de hablar, pendientes de la conversación.

— ¿¡Qué! ¡Pero si ella es la vampira!—. Exclamó Ron, entre sorprendido y molesto.

— ¿Por qué la soltó?—. Preguntó Harry.

— No lo sé, hace rato nosotros la vimos sentada bajo un árbol leyendo—. Contestó la chica.

Al terminar de escuchar y dando media vuelta, Harry se encaminó hacia el castillo.

— ¿A dónde vas?—. Preguntó Hermione levantándose de la piedra en la que estaba sentada.

Él se volteo solo un poco para contestar.

— A hablar con la profesora McGonagall—.

Inmediatamente, fue seguido por los demás excepto un pensativo Neville y Luna.

— Anda y habla con ella, está cerca de los invernaderos—. Le animó Luna, levantándose de la piedra.

El chico le dirigió una sonrisa agradecida y observó como ella corría para alcanzar a los demás en su camino al castillo, levantándose poco después él también, pero dirigiéndose a los invernaderos.


Corría.

Se sentía extraño, era una combinación entre felicidad y nerviosismo la que predominaba en él para ese momento. Mientras corría camino a los invernaderos, con el solo pensamiento de ver a Samantha.

No se dio cuenta cuanto llevaba corriendo, hasta que vio la cabaña de Hagrid y todo el cansancio que no había sentido por la carrera se apoderó de él, obligándolo a aminorar su marcha.

Y allí estaba ella.

Bajo la sombra de un árbol se hallaba sentada Samantha, con aquel libro de runas del que nunca se separaba.

Nervioso, se acercó a ella, fabricando en su cabeza mil maneras de hablarle, para después descartarlas todas.

Pocos metros lo separaban de la pelinegra, por lo que pudo darse cuenta de algo. La chica se había quedado dormida, con el libro descansando en sus piernas. Aquel impulso de acercarse se hizo más fuerte.

Sin poder contenerse fue directamente hasta ella, agachándose y estirando una mano para alcanzar el libro que yacía en sus piernas.

Antes de siquiera poder tocar el libro una mano lo sujetó de la muñeca con fuerza.

Inmediatamente volteó, Samantha lo observaba con una ceja alzada.

— Ah, eres tú—. Su voz sonó un tanto fría mientras soltaba la mano del chico, pero sirvió para que a Neville se le congelara aquella alegría con que había venido, dejando lugar solamente para el nerviosismo.

— Sí, bueno, yo… eh… quisiera…—. Balbuceó el chico.

Samantha soltó un suspiro de frustración.

— ¿Qué quieres?—. Cortó secamente, manteniendo la ceja alzada.

— Pues… yo quisiera… pedirte perdón, por todo lo que pasó—. Dijo por fin.

La chica cerró los ojos mientras que otro suspiro escapaba de sus labios, esta vez intentando calmarse. Para aquellos momentos ambos estaban de pie, observándose mutuamente.

— Neville, escucha…—. Comenzó la pelinegra, bajo la mirada atenta del aludido.

— ¡Neville!—. Una voz interrumpió a la chica. Amanda Malfoy se acercó a ellos, y sonriendo, se abrazó al chico.

— Sam… yo… eh… —. Intentó decir este.

Aquella expresión entre dolida y molesta volvió a aparecer en el rostro de Samantha, quién sin mediar palabra, dio media vuelta y se fue con paso rápido de regreso al castillo.

— Uy… como que está de mal humor—. Comentó Amanda, observando como la chica se alejaba. Neville por su parte permaneció en silencio.

— ¡Ven! Caminemos por los invernaderos—. Ofreció la rubia, agarrándole del brazo y jalando un poco mientras se ponía en marcha.

— Está bien… —. Susurró el pelinegro, volteando en dirección hacia el castillo donde la figura de Samantha terminaba de desaparecer de su vista.


— Pero profesora, ¡Ella es la vampira!—. Protestó Ron.

— Eso no le consta señor Weasley, además, no puedo mantenerla retenida—. Espetó McGonagall.

— ¿Por qué?—. Siguió el chico.

— Tanto usted, como sus compañeros y yo vimos que la señorita Morrigan no salió de la habitación durante el ataque, aunque lo hubiese intentado las ventanas están selladas mágicamente, por lo tanto, no podemos probar que es culpable—. Dijo la profesora, mientras que Ron se resignaba y Harry fruncía el ceño.

— Gracias, profesora—. Se despidió Harry, mientras que salían del despacho, camino hacia la sala común.

— Y si… ¿Saltó por la ventana como el otro vampiro hizo?—. Sugirió Ron, en un vano intento por resolver el misterio.

— Ya la profesora dijo que estaban selladas con magia, Ron—. Cortó Ginny, a quién había ido a buscar antes de dirigirse al despacho de McGonagall.

— Ya sé, pero… pudo encontrar alguna manera de romper el hechizo—. Dijo el pelirrojo, encogiéndose de hombros.

— Es magia muy poderosa Ron—. Objetó Hermione.

— Saben lo que eso significa, ¿Verdad?—. Interrumpió Lyo, pues Ron iba a responder.

Harry temió por un momento que el chico hubiese llegado a la misma conclusión que él.

— ¿Qué como vampira puede atravesar paredes?—. Ironizó Ron.

— No, que nos hemos quedado sin sospechosos—. Sentenció el rubio.

Aquellas palabras le cayeron como un balde de agua fría a Harry. Lyo tenía razón.

Ahora debía comenzar desde cero.


¿Qué creen que pasará?. ¡Espero sus reviews!, cualquier crítica constructiva, pregunta, recomendación, idea o comentario es bienvenido y muy importante para mí.

Así que no se cohíban y escriban en el cuadro que está debajo :3

¡Besos!

AngeRebeloCP