Historia de un Mehicano
Capítulo 20 Valkirias a la moda
Ella no era una chica que normalmente le gustará meterse con las extrañas situaciones que rodeaban al grupo "A". Incluso llegó a repudiar el acto de sus amigas, jugar a las heroínas. Y ahora se encontraba siendo la princesa en apuros para ser rescatada por una veintena de chicos, atada a los aires lavados de una azotea muy conocida recibía el aire nocturno en todo el rostro y era incapaz de hacer nada por el frio que le recorría las piernas. Miró su manicure en su mano, hace tan solo un par de horas atrás se había hecho esa decoración y ya se encontraba destruida de las veces que había intentado zafarse de la cuerda con la que el bruto de Trent Boyett la había dejado atada.
No se encontraba sola, frente a un computador se encontraba el que mandaba en esa operación, y un lacayo que ella no conocía muy bien, pero que lo había visto de reojo como un chico moreno.
—Muy bien David, no quiero errores al momento de la verdad.—dijo Butters volviendo a verificar el estado del equipo—¿Internet?
—Conectado y sin interrupciones.—dijo David verificando.
—¿Cámara?
—Cargada y funcional.
—¿Monologo personal?
—Aquí tienes.—le dijo David pasándole a Butters un par de papeles—¿Tienes que decirles enserio sobre…?
—Sí, si tengo que.—explico Butters cortante.
—Pero es que…
La chica pudo notar como Butters suspiró resignado, ella sabía que se tenía algo grande entre manos, pero no terminaba de entablar las piezas. Tampoco era demasiado fácil hacerlo desde su posición.
—¿Las cosas no te salen bien cariño?—preguntó Patty atada y con sorna.
—Oh, la damisela en peligros dice algo además de ayuda.—se mofo entonces David menospreciando su comentario.
—David, es una invitada, no se le trata mal.—dijo Butters regañando a su amigo.
—Ah…¿Me tienen atada?—le dijo Patty reclamante—Creo que eso entra en la categoría de tratar mal, tal vez si me sueltas...
—Soy amable, no idiota.—le contestó Butters con educación.
Patty fanfarroneo a la vez que volvía a oponer resistencia a su secuestro, resultaba que era aburrido quedarse esperando a que alguien viniese a ayudarla, y no iba a permitir que esa fuera su situación. Pero tampoco tenía una manera de escapar…Eso solo le permitía imaginarse a ella misma haciéndole frente a los hijos de puta que tenía en sus narices, golpeándolos, demoliéndolos y…Recordó entonces que había un puto equipo de heroínas. ¿Por qué no lo pensó antes? Pero luego recordó quienes eran, y quienes eran las villanas, aquello no iba a terminar pronto.
—¿Por qué haces esto?—le preguntó finalmente Patty ganando tiempo.
Butters volteó a mirarla antes de señalarse a sí mismo, haciéndose el desentendido de a quién iba dirigido ese mensaje. Patty tuvo que volver a señalarlo antes de que Butters sonriera y se le acercará a lentos pasos. Patty pudo sentir como su corazón palpitaba con cada vez más fuerza, producto del odio hacia el tipo.
—Por el bien tuyo, y de todos.—dijo Butters convencido antes de dar media vuelta.
—Estas chiflado.—le dijo Patty, sin obtener respuesta—Ellos te detendrán…—dijo ya no muy convencida.
—Eso espero, mí querida Patty, eso espero.—al contrario Butters volvió a sentarse y mirar por una pantalla la calle que daba la vuelta a la esquina a donde estaba él resguardado, varias figuras traspasaron la oscuridad—Finalmente han llegado, tardaron más de lo que esperaba…
—Estas frito.—le dijo Patty totalmente segura.
—Eres muy cómica.—le dijo Butters volteando a verla y sonriéndole con sinceridad antes de volver a las cámaras.
A su vez, en la esquina de la calle se encontraban diez niños, todos de la misma edad y la misma clase, caminando por un South Park nocturno y pasado de la medianoche. Todos ellos con trajes más dignos de una convección de frikis nocturna, que una caminata por el lugar. Era un milagro que estuviesen ahí, solo porque los policías les dejaron pasar cuando ellos dijeron que los villanos habían escapado, pero cuando Mysterion dijo "Les podemos seguir la pista" todas las patrullas se fueron cantantes y alegres de no tener que seguir trabajando. No sin antes que Barbrady intentará pedirle autógrafos a Mysterion, siendo detenido por una fastidiada Lizzy.
El que se pudiese considerar líder de ese pintoresco grupo era Kyle Broflovski. El susodicho caminaba respirando profundamente, relajando al máximo posible sus músculos, preparado para lo que la noche estaba a punto de lanzarle. Volteó a su alrededor, alcanzó a ver a todos quienes lo rodeaban, aquello pareciera una simple broma un par de días atrás, antes del lunes que todo lo cambio, antes de que su vida cambiara a peor.
Pensó un poco en el peso que cargaba a su espalda. El secuestro de su padre a manos de un narcotraficante. La amenaza de este mismo hacia su madre, con condiciones que eran imposibles de conceder y que le decían que su padre estaba muerto si seguían por el camino que su madre tomaba. Por si eso fuera poco, uno de sus amigos terminó por volverse un desquiciado que formó un equipo de villanos, lo cual dio paso a distintas organizaciones juveniles. Coon y Amigos, los Lobos Montañeses, Heroínas Multirraciales, Parvada del Bien y las Oscuras a la Moda Contra los Mojones Jodanse. Todos estos grupos variopintos de niños que habían terminado envueltos en esta enredada red de eventos. Y ahora esperaba encontrarse con la última ubicación de aquella noche. Apretó sus puños y continúo andando junto a ellos.
—Oh por favor, díganme ¿A dónde vamos?—preguntó Cartman dando saltos frente a sus amigos para que le obligaran a dar la ubicación de su siguiente destino.
—Ya te dijimos, debiste prestar atención a lo que dijo Scott.—le dijo cortante Nichole desesperada y apartándolo de en medio.
—¿Esperaban que yo escuchara a alguien tan patético y poco importante como Scott Malkinson?—preguntó Eric ofendido y señalándose a si mismo.
Nichole estuvo a punto de responderle algo sobre que todos tenían derecho a ser escuchados, antes de que Stan le llamará la atención.
—Nichole, si le sigues contestando no se callará.—le advirtió Stan con delicadeza a la amiga de su novia.
Esta le miró durante un segundo antes de mandarle una sonrisa de agradecimiento y pasar de largo completamente de Cartman, incluso ignorando cuando este le exigió conocer su respuesta mientras caminaba de espaldas, tanto estuvo en su proceso de caminar de espaldas que no se dio cuenta que había una irregularidad y terminó procesando, ganando las burlas de sus compañeros.
Después de continuar caminando Kyle se detuvo cuando llegaron al destino deseado, el lugar donde todo inició. Se podía notar que en el tejado había algunas luces encendidas, así como casi todas las luces del lugar encendidas, se preguntó el chico ¿Por qué nadie lo había notado como primera sospecha?
La primaria elemental del condado Park parecía la elección obvia a simple vista, tenían resguarda de que algún alumno les viera después del horario de clases. Nadie se encontraría en el edificio para ese entonces y la inmobiliaria permitiría crear trampas u obstáculos para que ellos pasaran con dificultad por los terrenos.
—¿Aquí es el cuartel de Butters?—preguntó Cartman incrédulo—No será tan idiota como para esconderse en la escuela…
—Es brillante.—lo interrumpió Wendy—Nadie sospecharía de la escuela, nos hizo dar vueltas para tendernos Dios sabe cuántas trampas dentro de esta.—dijo asombrada—Tengo que reconocérsela.
—Pues yo no.—dijo Kyle con tono despectivo—Él caerá esta noche y me dirá dónde está oculto el Chapo.—dijo con tono decidido—¿Están todos listos?
Todos asintieron y caminaron por el sendero directo hacia la entrada de la escuela, este se encontraba limpio de nieve, mientras que el resto del patio delantero lo cubría ese manto. Al tomar la perilla Kyle suspiró, todos estaban a su espalda esperandolo.
—¿Juntos?—preguntó sin mover su mano.
—Juntos.—respondió Stan sin rechistar y tomándole del hombro a su amigo.
Kyle suspiró nuevamente, tomo aire y giró la perilla de la puerta para luego empujar esta. Su sorpresa no fue mayor cuando descubrió que esta se encontraba cerrada.
—Pasa de medianoche, por supuesto que iba a estar cerrada.—dijo Lizzy como si fuera lo más obvio del mundo y bufando burlonamente.
—¿Se te ocurre algo mejor?—preguntó Kenny molesto por ese comportamiento.
—Sí.—dijo ella con toda seguridad—Rompemos una ventana y…
—Y se activan las alarmas, viene la poli y disparan a Bridón, Butters, y Trent.—dijo Gary cortante a su amiga—Si les decimos que aquí esta Caos…
—Probablemente se congelen de miedo y vayan a pedir ayuda a sus mamis…—ironizó Kenny.
—O vengan y traten de acabar con ellos por la fuerza.—dijo Gary seriamente.
—Estoy de acuerdo con Gary, no debemos de dejar que la policía sepa que estamos persiguiendo al Chapo Guzmán, será como suicidio para nuestros planes.—afirmó Kyle dejando detrás el pomo de la puerta—Debe haber otras entradas.
—¿La de las cocinas?—preguntó entonces Nichole.
—Clyde y Henrietta la conocen de sobra.—dijo Wendy descartándola de inmediato.
—¿El PUTO gimnasio?—preguntó Thomas.
—También Bridón conoce ese lugar como la palma de su mano, esta en el equipo de baloncesto.—dijo Gary tratando de hacerle ver que aquello podía ser un error.
—No perdemos nada intentando por esos lados.—dijo Nichole finalmente sabiendo que no iba a dar la idea de "vestidor de chicas" que daba al campo de futbol .
Los diez corrieron y saltaron la puerta metálica, entrando al área donde antes los góticos solían reunirse y ahora era propiedad de los emos, un basurero que no daba esperanza alguna de felicidad. Probaron la puerta solo para ser detenidos porque esta también se encontraba cerrada.
—No creo que quieran que entremos fácilmente…—dijo Lizzy decepcionada—Sigue el gimnasio, muévanse nenitas.—movió su oz para pinchar a Cartman y este se enojó.
Después de renegar sobre aquel asunto, todos continuaron andando sin medir el control de sus acciones por medio del campo de futbol americano que estaba en la parte trasera de la escuela. Las luces del verde campo se encontraban apagadas y la oscuridad nocturna era lo único que parecía querer rodearlos. De todas maneras, ellos continuaron hasta que estuvieron a medio recorrido no ocurrió nada fuera del viento nocturno. Pero una vez estuvieron a la mitad del campo, debajo de los reflectores de luz, estos fueron encendidos.
—¡Y cinco, seis, siete y nueve!—dando marometas entró una figura de cabellera rubia.
Con un reflector siguiéndola y un espíritu implacable, se encontraba una chica con el uniforme verde de porrista de la primaria de South Park, bajando las gradas dando marometas que para cualquier otra chica de su edad en condiciones normales hubiese sido mortal. Y una vez tocó el césped se escucharon varios aplausos enlatados de los amplificadores. Los niños que habían entrado a ese lugar taparon sus oídos debido a que aquellos ruidos les lastimaban.
Una vez se encontró en la parte más baja, de espalda a ellos y con sus brazos extendidos, pies juntos. Pudieron notar los perfectos rizos de una chica que conocían todos a la perfección. Su habilidad solo era equiparable a la de su Mejor Amiga, su mayor aliada y mejor confidente.
—Hola chicos.—dijo Fashion Damage moviendo sus manos de manera provocativa por los costados de su cuerpo, hasta que finalmente llegó a sus piernas, regreso el camino recorrido con sus manos y se dignó a dar media vuelta—Y chicas…—esa última parte la dijo con un recelo casi tan notorio como el negro de sus labios.
—Yiuhhh, labial negro y uniforme verde…—se tapó los ojos Nichole al ver su uniforme en ese estado—Aunque viéndolo en este tono nocturno, de hecho luce bastante bien…—se destapó los ojos y se quedó mirando contemplativa a Bebe.
—Yo también te extrañé, ¿Cómo te ha ido?—se quejó Bebe—Si quiera finge que me extrañas.—le ordenó mirando directamente a Nichole.
—Solo llevas sin hablar conmigo un día, pensé que querías soledad por todo esto de…—intentó explicar Afrodita con tranquilidad, casi olvidando donde estaban y porqué estaban ahí.
—Sh, sh, sh.—le mandó a callar Bebe mientras negaba con la cabeza—Hola Wendy…—dijo con un deje de gozo especial que no le gustó para nada a Stan.
—Bebe, te conozco, eres una buena chica…—intentó meterse en la conversación Kyle, sinceramente preocupado—Por favor, solo escúchame y…
—Uy, lo siento Kayli Kylcito.—dijo ella con todo el sentido pésame y volviendo a negar con su cabeza y ojos cerrados—Es un poco tarde para reflexionar, no te lo tomes a pecho, si te hace sentir mejor, aun me caes bien.—dijo ella complacida—Tu también Stan, Kenny, Cartman, Thomas, Gary, DougPoo, incluso tu Lizzy; no tengo personal contra ustedes.—tuvo que admitir Bebe con una sonrisa—Hija de puta negra, traidora ex mejor amiga manipuladora nerd, son solo ustedes a las que quiero.—dijo con simpleza Bebe—Déjenlas aquí, y a todos ustedes les dejaré pasar.
—¡No le harás nada a Wendy!—de la ira Stan estuvo a punto de golpear a Bebe, pero fue detenido porque antes de que su puño llegará a tocarla el chico fue golpeado por un bate metálico y cayó a los pies de Bebe.
—Tranquilo Stan, no le haré nada a Wendy, sola.—dijo Bebe para al final señalar de donde había salido aquel bate de béisbol.
Desde las pocas sombras que lograban ocultar el luminoso campo salió una chica de la misma edad que ellos y con sus peculiares vestimentas. Con una camiseta sin mangas celeste y un chaleco rosado no parecía en lo absoluto anormal como era. Lo que sí dejaba de concordar era su casco de vikinga del cual sobresalía su cabellera castaña clara.
—Lola…—susurraron Nichole y Wendy.
—Jajaja.—lanzó una risa tonta Heidi—Ratón de biblioteca, bailarina exótica.—les devolvió el cumplido a sus amigas—Niños.
—¿Y yo qué?—se ofendió Lizzy por no recibir el saludo.
—Dije, niños.—respondió tajante Freya, y aun sonriendo.
—Jojo, buena esa amiga.—le felicitó Fashion Damage dándole un par de palmaditas en la espalda y aplastando la mano de Stan.
Después de que ambas chicas se tomaran de los hombros y se colocaran donde las luces las reflejaran, miraron de par en par a los héroes, como si les analizaran. Estos solo podían mirar incrédulos, incluso se encontraban en posición de pelea, sin que ellas les atacaran o hicieran algún movimiento.
—Chicas… Por favor, somos…—intentó hablar Wendy para poner la razón y ayudando a Stan a levantarse del golpe recibido por el bate, pero Heidi casi le da otro batazo que la hubiera podido derrumbar.
—¿Te atreverás a decir que somos amigas?—le detuvo Bebe antes de que su examiga pudiera hablar, dejándola con la frase en la boca.
Wendy intercambió mirada con Bebe, ella sonreía ampliamente, con una malicia e insolencia que solo era equiparable a sus ganas de tirarle los dientes por su comportamiento. Al mismo tiempo miró su armadura y recordó la expresión de ella cuando fue rechazada el día pasado.
—Bebe, por favor, yo…
Fashion Damage solo la ignoró riendo maliciosamente y volteando hacia su amiga vikinga, como preguntándole si era el momento adecuado. Fue una suerte que Heidi asintiera y que ambas se posicionaran.
—Muy bien, queridos idiotas.—dijo Heidi con especial acentuación en la última palabra—El profesor Caos nos ha mandado personalmente a detenerlos para que no avancen.—dijo ella con cautela.
—¿Cómo sabía que estaríamos aquí?—preguntó entonces Gary enojado y a punto de atacar para que Bebe lo detuviera lanzándole polvo de maquillaje que lo cegó—¡No puedo quitármelo por las garras!
—Eso es malvado.—dijo Lizzy analizando la escena—¿Por qué no lo pensé antes?
—¡Butters tiene una manera para predecir nuestros movimientos!—dijo Kyle apuntando su cometa—Tampoco quiero lastimarlas, sobre todo a ti.—dijo auntando a Bebe con el cometa—Solo diganos, ¿Cómo?
—Un gran mago nunca revela sus secretos.—dijo Bebe defendiendo al chico en cuestión y sus propias intenciones.
—Y siempre cuenta con sexys asistentes para ayudarle a cumplir sus actos de magia.—dijo entonces Heidi complementando.
—Sí, ¿Dónde están las sexys asistentes?—preguntó hiriente Cartman devolviendo la moneda—Mejor aun, laDónde esta ese marica?
Las sonrisas s grandede Bebe y Heidi desaparecieron en el acto, ambas negaron con la cabeza lenta y gustosamente pero de manera leve. Era como si supieran algo que quisieran contar con todas sus ganas, pero estuvieran esperando el momento adecuado.
—Oh, por supuesto, pasen, en la azotea.—les cedió el paso Heidi para que ellos pasaran directamente al gimnasio y les dijo la ubicación de la guarida—Le quitamos el seguro a la puerta para que entraran por esa.—dijo finalmente señalándola.
—¿Es la entrada por los vestidores de las chicas?—preguntó DougPoo fingiendo estar indignado aunque no era el mejor actor.
—Así es.—dijo simplemente Bebe—Pero rapidito, no tenemos toda la noche, estas dos van a pagar.
Todos se quedaron callados por esa respuesta, incrédulos ante la facilidad que les estaban mostrando esas dos chicas, sobre todo después de todo lo que había pasado esa misma noche y sus distintos roces con el resto.
—¿Disculpa?—al parecer DougPoo estaba claramente ofendido por esa muestra de facilidad.
—¿Acaso creen que nos interesa una mierda lo de Butters y el Chapo?—comenzó a burlarse Bebe—Ohwww, que ingenuos…—y junto a Heidi se echaron unas carcajadas sonoras a costa de los héroes.
—Ah…¿Qué? ¿Solo así?—preguntó Kyle desconfiado.
—Por supuesto.—le cedió Bebe ofreciéndole el paso—Solo tenemos una pequeña condición.—dijo la chica riendo alegremente—Se prohíbe el paso a las chicas, ellas se quedan aquí a pelear, jeje, corrección, a que les pateemos el culo.—dijo alegre—Pueden defenderse si así creen que pueden.
—¿Qué?—preguntaron las únicas tres que quedaban del grupo.
—Sí, la negrita y la rata de biblioteca se quedan.—dijo Heidi señalando a quienes se iban a quedar.
Lizzy en cambio rodó los ojos, recordando la burla con la cual habían iniciado toda esa mierda de situación.
—¿Esa es la única condición?—pero a Cartman le pareció una perfecta oportunidad de deshacerse de ellas—Yo la veo perfecta.
—No hay trato.—en cambio Stan pareció negarse a aquella colaboración finalmente recomponiéndose del golpe—Somos más que ustedes, así que apártense si no quieren sufrir las conse…
Heidi solo se limitó a tomar su celular, poner la contraseña para que se desbloqueara y voltearlo para que Stan lo pudiese ver. Aparentemente ella le había mostrado un mapa, con la casa de los chicos marcadas en rojo. Por ahí se veía con claridad la casa de Eric, o la de Stan, incluso la de Wendy, Gary, el basurero de DougPoo y la cafetería de Tweek.
—¿Qué significa esto?—preguntó asustado Gary viendo su hogar marcado con rojo.
—Oh fácil.—dijo ella—En una de estas casas hay escondida una bomba…—dijo con tal malicia Heidi que parecía disfrutar de cada segundo—Butters la puso desde antes, quería usarla contra ustedes, pero una cosa son sus estúpidos juegos, y otra muy diferente es jugar con la vida de una bomba.—dijo casi pareciendo darles una lección de moral—De todas maneras, tenemos la opción de que si se niegan, nos ganaran pero una de sus casas podría no salir bien parada, junto a sus padres o hermanos.
—Vamos, es una ganga, dejen a estas dos malas amigas y ustedes vayan a seguir con su mierda de héroes.—les dijo Bebe ya empezando a fastidiarse.
Estaban contra las cuerdas, si bien esa información podía ser falsa, por los extremos por los cuales los había llevado Butters les hacía creer que el maldito era capaz de algo así. ¿Cómo consiguió la bomba o cuándo? Eso no importaba, solo importaba que la decisión quedaba totalmente encima de Wendy.
—Llévenme solo a mí, Nichole no tiene nada que ver, es a mí a quien quieren.—dijo Wendy haciendo a un lado a Stan y dando varios pasos adelante—Yo soy la peor amiga…
—Oferta tentadora, debo admitir.—dijo Bebe mirando a su otra amiga a ver si esa idea también le gustaba.
—¡Ni pienses que te abandonaría Wendy!—le dijo Nichole enojada y mirando a su amiga con asentimiento—Además, alguien tiene que hacer entrarlas en razón.—dijo ella mirando a las otras dos.
Hubo un silencio general, realmente tenso. Ambas se estrecharon la mano y acercaron una a la otra y asintieron para mostrar que estaban de acuerdo con el hecho de enfrentar a sus amigas.
—Wendy, no tienes porque…—iba intentar convencerla de que no lo hiciera Stan, pero fue detenido por Kyle con una mano en el hombro y terminando de levantarse.
—¿Están seguras que quieren esto?—preguntó Kyle a sabiendas que todo eso debía ser su decisión.
Solo con ver como Wendy asentía no tuvo ningún reparo en alejar a Stan de su novia y decirle que estaba bien el hecho de que ella se quedará. A pesar de la negación de Stan, ambas se quedaron en el lugar.
—Está bien, aceptamos sus condiciones, nosotras nos quedamos y que el resto pase.
—Un trato es un trato.—dijo Heidi dándole pase libre a los niños—Pueden ir galanes.—y les guiñó un ojo.
Hubo un último intercambio de miradas, en las cuales la Librera y Afrodita asintieron y optaron por quedarse, el resto continuó andando por el campo en silencio, respetando su distancia entre las chicas, sobre todo Heidi y su amenaza de volar una casa en pedazos.
Los héroes se quedaron viendo unos momentos antes de abrir las puertas y se quedaron viendo durante unos momentos la lucha que se estaba a punto de desarrollar. Tool Sheed miraba lacónico a Wendy.
Wendy no pudo evitar suspirar por su novio, pero luego de ver a sus rivales no tuvo más tiempo para otra cosa. Al parecer Bebe sacaba su maquillaje de su bolso de mano y Heidi preparaba el bate con decoración de hielo para atacarla.
—Dos contra dos.—dijo ella volteando de uno a otro lado para asegurarse que aquella información fuera cierta.
Grave error, porque en ese mismo instante Bebe se le lanzó con su bolsa de mano y la derribó de una tacleada. Antes de que Nichole pudiera siquiera levantar su cadena con bola disco, fue el turno de Heidi de atacar con su bate a la afroamericana.
—¡Esto te ganas por olvidar mi nombre puta!—gritó Heidi dándole con el bate en el pecho de Nichole.
Ella intentaba quitarse desesperadamente a la otra de encima, pero la valkiriana utilizó sus frías habilidades para dejar indefensa a Nichole. De su casco vikingo tomo un par de cubitos de hielo y los puso por debajo de la blusa pegada de la chica, causando que esta temblara por el frío hielo. Durante ese periodo de tiemblos Nichole movió su pierna para patear en la espalda a Heidi y quitársela de encima, pero solo logró que ella sacudiera la cabeza decepcionada.
—¿Enserio crees que eso me detendría?
A su vez Wendy no se defendía en lo más mínimo, dejo que primero Bebe le diera varios golpes demoledores en el rostro, dejándole un ojo morado.
—¡DEFIENDETE!—le exigió la chica rubia.
Pero ella se negaba a defenderse de los golpes de Bebe, y esta se sintió horrible por el hecho de golpear a alguien que no se defendía. Había planeado tanto su venganza, pero no veía a Wendy sufrir nada más allá de unos simples golpes, algo que se curaría. No la traición de una amistad, algo incurable. Y notaba por cada golpe que daba que aquello no era algo que iba a sacarle, no así.
—¡Aléjate de ella!—en contra de todos sus amigos, Stan se tiró de golpe contra la rubia y comenzó a rodar por el suelo, provocando que ella se sorprendiera.
—¡ESTE NO ERA PARTE DEL TRATO!—dijo Heidi amenazando con su celular, pero durante esos segundos de distracción Nichole logró darle un golpe con su cadena, que la tiró al suelo y a su celular hacia las gradas.
Las dos con nombres de panteones mitológicos distintos se vieron con los ojos bien abiertos antes de correr en la dirección del objeto, empujando a la contraria para que no se acercara.
Por su parte Fashion Damage le lanzó un poco de polvo brilloso a Stan cuando este cayo a su lado. El indefenso intentó quitarse esa extraña sustancia antes de que en el cerebro de la rubia se formulara un plan.
Verificó que Wendy estuviera viendo todo desde el suelo, lo hacía. Y sin consentimiento de nadie tomó a Tool Sheed del cuello de su camiseta, el resto de los niños amenazó con adelantarse, pero Kyle sabía que Heidi estaba peligrosamente cerca del detonador. Bebe sin embargo no golpeo a Stan, sino que le sonrío, este se encontraba cegado aun por el material brilloso, pero se agitaba para defenderse. Después de lanzar una risita maliciosa Bebe Stevens acercó la cabeza de Stan Marsh a la suya, provocando que sus labios no solo se rozaran en un leve contacto, sino que se comprimieran mutuamente gracias al efecto de absorción de un apasionante beso entre ambos.
Solo duró un segundo, pero fue como si ese segundo hubiese durado horas en la mente de Wendy. Su rostro de impacto solo era equiparable al del resto de los héroes, exceptuando Cartman, que aportó:
—¡Hey Marsh! ¡No te las termines a todas algunos también queremos tanta suerte!—le felicitó Cartman levantando sus pulgares en señal de aprobación.
Sin embargo, eso no afecto a Wendy, la cual solo continuaba mirando desde el suelo esa escena. Finalmente, sus labios se separaron, junto a una sonrisa extremadamente fuerte de Bebe. Por su parte Stan comenzó a escupir a un lado y se talló los ojos.
—Mi novio…Y mi mejor amiga…—susurró, apenas audible, Wendy, pero Stan vio su rostro ensombrecido.
Y se asustó al notar ese rostro, esa faceta de Wendy nunca era agradable. Pero sabía que incluso aunque fuera contra su voluntad, esa la iba a pagar caro. En cambio, Bebe sonrió, ese era el efecto que deseaba.
—¿Qué va a hacer la nenita celosa? ¿Impedir que le dé un beso francés?—preguntó ella a punto de volver a tomar a Stan, pero este la aventó—Oh, no te pongas así amorcito, tarde o temprano se iba a enterar de lo nuestro.
Oficialmente Stan estaba frito, y la expresión de su rostro no le hizo parecer menos inocente de lo que verdaderamente era. Aquella vez ni siquiera volteó a ver a Wendy solo espero y…
—¡AAAAHHHH!—el gritó de ira salido por parte de Wendy pudo haber sido escuchado fácilmente a tres cuadras a la redonda, y lo fue escuchado.
Y se lanzó como rinoceronte en embestida contra Bebe, ella al inicio pareció que estaba feliz por esa decisión de Wendy, y le permitió sacar todo su coraje que tenía en el interior por rechazarla y humillarla, por tratarla como menos que una persona siendo ellas mejores amigas. También se lanzó en embestida, el choque de ambas locomotoras fue sin precedentes, pero la ganadora de ese primer round fue Wendy, quien no solo pudo detener el avance de Bebe, sino que también le hizo tropezar y le dio un pisotón en la espalda a su amiga de la rabia.
—¡Eso Wendy!—al parecer eso hizo que Stan se alegrara.
—¡NO CREAS QUE ME HE OLVIDADO DE TI!—gritó Wendy, y si su voz hubiese sido demoniaca no hubiera sido menos aterradora que con el tono lanzado. Y su mirada, esa mirada de las que si pudiesen las miradas matar lo haría, lanzaba chispas forjadas en el mismo infierno.
—¡AY MAMITA!—el grito asustado de Stan no podía quedarse atrás en cuanto a ser audible, pero este salió corriendo directamente hacia el gimnasio, empujando a todo lo que tuviese de frente para escapar de su novia.
Aprovechando que Wendy seguía el rastro de su próxima víctima, le tocó el turno a Bebe para hacerle frente y mover su pierna para que Wendy también cayera al piso. Esto solo provoco que la Librera girara y se lanzara sobre su amiga, ambas comenzaron a pelear con fuerzas renovadas.
—Yo creo que aquí no nos necesitan…—dijo Kyle sabiendo que con la ira de Wendy bastaba—Vámonos antes de que maten a Stan ahí dentro.—señaló el lugar y todos asintieron.
—Pobre diablo, quisiera tener unas palomitas cuando Wen le dé su merecido.—dijo Lizzy sonriendo de par en par.
—Leíste mis pensamientos cabrón.—le dijo Cartman dándole unas palmadas en la espalda.
—¡CABRONA!—gritó Lizzy molesta por la nueva confusión, y lanzando chispas por la mirada que nada tenían que envidiar a las de Wendy, haciendo que Eric se intimidara. La risa por parte de DougPoo y Gary fue compartida por Thomas y Kenny.
Pero no Kyle, este se quedó mirando como Nichole y Heidi rodaban gradas abajo, y se abatían en nuevos golpes con sus respectivas armas para conseguir el celular de Freya y evitar la explosión. Pero en el fondo, muy en fondo, sabía que fácilmente entre todos le hubiesen quitado ese aparato a Heidi antes de que algo saliera mal. Pero tal vez, y solo tal vez, en sus profundos deseos de los que apenas se daba cuenta obedecía, él quería que la bomba estuviese en su casa, y solo tal vez que Heidi la explotara y acabara con todos sus habitantes. Él no estaba adentro, tampoco Ike, pero ella, esa que había hecho enojar al Chapo, sí que estaba…
Movió su cabeza de uno a otro lado, pero la imagen de su madre muerta gracias a él no desapareció tan fácilmente de su cabeza.
A su vez, en el cuartel general de Coon y Amigos, se encontraba el secretario mexicano jugando por el ordenador una partida de solitario, debido a que las llamadas se habían agotado. La última que había recibido fue una de su dueñ…Medio hermano, para preguntarle sobre cómo le iba al resto con la misión de recuperar a Patty.
El sótano de la residencia Cartman se encontraba vacío y sin vida, más allá del chico de lentes tecleando no se encontraba nada. Hasta que el silencio fue interrumpido por una puerta siendo abierta:
—¿Calabacín?—al parecer Liane Cartman se encontraba en aquel momento abriendo la puerta del sótano.
—Lo lamento señorita Cartman.—respondió cortésmente Julio, costumbre de la adiestrarían que le habían metido los Stoley—Solo estoy yo.
—¿Dónde está Eric?—preguntó ella molesta.
—Salvando al mundo de las terribles fuerzas de…
—¿Sigue jugando a eso de los héroes?—interrumpió Liane bostezando, pero mostrándose cabreada—¿Tienes una forma de comunicarte con él?
—Si, por supuesto.—dijo el chico marcando a Cartman, fue rechazado—No contesta.
—Pues dile que cuando llegue a casa estará castigado, el señorito debe de dormir a estas horas.—advirtió severamente Liane antes de suspirar decepcionada—No puede ser, una que cree que sus hijos están en el sótano y resultan estar en la calle jugando sin consideración a altas horas de la noche…—parecía querer sollozar por la tristeza—Y aún recuerdo cuando antes pedía que lo bañara y pudiera dormir…—dijo bastante triste.
—Pero los niños crecemos señorita, Cartman ya no tiene cuatro años como para que usted lo ba…
—Pero si fue solo hace un par de meses cuando me dijo que ya era demasiado vergonzoso…—dijo ella con pésame—Y aún recuerdo como le tomaba fotos así, pero no, ahora solo piensa en ese estúpido juego con sus garras de Freddy Kruster, o como se llamen, y su máscara de…¿Qué animal era?
—Un momento.—le detuvo el latino—¿Acaso dijo que tenía fotos de esos momentos con su hijo?—la avaricia brillo en sus ojos.
—Por supuesto, tengo centenares, Eric siempre le gustaba que lo tallara con…
—¡No diga más!—la detuvo nuevamente—¿No querría mostrarme esas fotos para recordar buenos tiempos?—lo dijo con bondad, aunque sus intenciones era chantajear y extorsionar.
—No lo sé, Eric siempre me dijo que eso no se lo mostrara a nadie y…—dijo ella, pero claramente se notaba que tenía ganas de verlas.
—Pero Eric no está aquí.—le dijo Julio con una sonrisa cómplice.
Liane miró hacia el techo antes de ceder:
—Está bien, pero solo unas cuantas.
—Oh, no se preocupe, será todo un honor.—y así el chico la acompaño a la sala de estar para ver las fotos de Eric, preparando su celular.
No se dio cuenta que dejo en su puesto de trabajo el comunicador de los héroes sin que nadie les recibiera sus llamados…
Continuara…
NA.—PEEERDON, tarde tanto solo porque inicie clases y me tomo 1 semana escribir este cap, porque siempre que tenía inspiración venía con un sueño MUY necesario.
En fin, no hay mucho que comentar, excepto que ya al final me parti de risa XD realmente por lo demás queda a su criterio, pero toda esta parte originalmente no estaba, así que esta inventada sobre la marcha (¿) Tengo que agradecer a Luis, el cual seguramente será la review 50 :3 Gracias bro, y al resto, si quiere dejar review, no se les menospreciara.
Nos vemos a la siguiente, que espero sea pronto.
