Capitulo 20

Ya estando a salvo en mi habitación seguí llorando, me sentía muy sola y no me gustaba sentirme así.

Después de comer me di una ducha con agua muy caliente. No me había dado cuenta hasta que estaba bajo el agua que andaba muy tensa. Me fui a la cama después del baño, me sentía mejor físicamente pero no me sentía nada bien en el aspecto emocional.

Estaba comenzando a caer en la inconsciencia cuando tocaron la puerta.

¿Rose, estas ahí?—pregunto Lissa preocupada, a través del lazo pude ver que ella ya sabia lo mío con Adrián.

No dije nada, esperando que se fuera creyendo que no estaba.

Rosemarie, sabes que no nos iremos—dijo otra voz. La cual identifique como la de mamá.

Suspire maldiciendo por lo bajo mientras me encaminaba a abrir la puerta. Pero me sorprendí al ver que ellas no eran las únicas que estaban frente a mi. También estaban Abe y otra chica.

Wow, no saben como me gustan las reuniones familiares, pero en estos momentos estoy muy cansada—dije con sarcasmo.

Quiero presentarte a alguien—dijo Lissa ignorando mi comentario.

Esta bien, pasen—me hice a un lado dándoles la pasada.

Rose, ella es Samantha… Mi hermana—añadió Lissa observándome con curiosidad.

Me fije detenidamente en la chica que venia con ellos. Era moroi por supuesto, su cabello era rubio pero más oscuro que el de Lissa, con algunas tonalidades rojizas. A simple vista no se parecían en nada pero podría deducirse que eran hermanas por sus ojos. Los de ambas eran de un color verde jade. Era el color que diferenciaba a los Dragomir de cualquier otra familia real. Bueno con la excepción de los Dashkov (Víctor), con los cuales compartían muchas similitudes.

La encontraste—titubee por la sorpresa.

Si, con ayuda de Abe y Janine—respondió sonriendo. Me sentí aliviada de saber que mis padres la habían ayudado.

Es un placer—dije con una sonrisa estrechándole la mano.

El placer es todo mío, Lissa me ha hablado mucho de ti—sonrió amablemente.

Esta chica no se podía comparar con la tarada que estaba con Adrián. Samantha si era amable y muy linda.

¿Entonces, ahora si puedes ser reina?—le pregunte a Lissa.- ¿Cuántos años tienes?—me dirigí a Samantha.

Ella rió bajito—tengo 17.

Wow, Erick Dragomir no había perdido el tiempo. Esta chica solo era un año menor que Lissa.

Si, creo que ahora si—dijo mi amiga sacándome de mis pensamientos.

Rose, te estuve esperando toda la mañana—me reprendió mi mamá.

Ah, sobre eso. Bueno no pude ir, tuve… otras cosas que hacer—respondí un poco incomoda.

¿Cómo terminar con tu novio?—pregunto Abe.

Le lance una mirada asesina—Tu, no te metas en esto.

¿No crees que estas muy niña para amenazarme?—volvió a preguntar con una sonrisa maliciosa en su rostro.

Suspire—soy tu hija, que mas puedo esperar.

El rió—si, es claro que eres mi hija.

¿Puedo preguntar porque terminaron?—dijo mamá.

No, no puedes. Nadie puede preguntar sobre eso. Es mi vida y no tienen ningún derecho… además tenemos visita y no queremos que se asuste—le ofrecí una de mis sonrisas mas angelicales a Samantha.

Por cierto Rose, Dimitri también te buscaba—recordó Lissa.

Dios, acaso no puedo estar tranquila por un día—refunfuñe.

¿También terminaste con Belikov?—bromeo Abe, aunque el sabia de mi antigua relación con mi mentor.

¿Dimitri, es el guardián que vimos hace rato?—pregunto Samantha con una gran curiosidad.

La miré—Si es ruso, y de mal humor entonces si era el.

Ella rió—Por la manera en la que lo vimos preguntando por ti entonces creo que si es el. Todavía no me termino de acordar de los nombres—se disculpo.

No te preocupes—le dije—ya tendrás tiempo de sobra, si es que lo quieres conocer.

Ella se sonrojo levemente y me pregunte que efecto habría causado Dimitri en esta chica. Pero me limite a no decirle que el ya estaba ocupado.

Como Rose esta de mal humor esta noche será mejor que nos vayamos—dijo mamá—Pero Rose será mejor que descubras la verdad cuanto antes.

Rodé los ojos—está bien. Pero antes de que se vayan… um, podrían decirme la verdad.

¿Qué verdad cariño?—Abe podía resultar muy convincente a veces.

¿Ustedes están juntos de nuevo?—pregunte sonrojándome.

Ellos rieron—Rose, ya te había dicho que no. Que solo somos amigos—confeso mamá.

Rose, no tienes de que preocuparte. Tu mamá ya esta saliendo con otro—Abe se encogió de hombros.

Oye, cállate. No tienes porque andarlo divulgando—mamá golpeo su hombro, mientras se sonrojaba.

¿Con quien?—la curiosidad era una de mis debilidades.

Con nadie—dijo ella—Buenas noches Rose.

Se encaminaron a la puerta—Buenas noches—me despedí.

El sueño vino rápidamente a mí pero aun en sueños me preguntaba con quien estaría saliendo mamá.

Estaba segura que mañana lo averiguaría.

Los mareos eran constantes y había momentos en los que no me quería levantar de la cama. Pero sabia que hoy harían oficial mi inocencia así que no podía faltar.

Al salir de mi habitación vi que muchos tanto moroi como damphir se dirigían al mismo lugar que yo. Abe se reunió conmigo en el camino.

¿Estas de buen humor?—me pregunto.

Si, ya estoy mejor—le di una pequeña sonrisa.

¿En serio no quieres que le haga nada a Adrián?—su voz bajo el tono pero siempre sonaba intimidante.

Reí bajito aunque creo que sonó mas como un sollozo—no, no quiero que le hagas daño.

-¿Y con Belikov porque estas molesta?

Dios, deja de preguntarme tanto—exclame frustrada.

-Hey, soy tu padre. Tengo todo el derecho.

Rodé los ojos—si claro, ahora lo reconoces. De cualquier manera no quiero ver a Dimitri porque… Tasha esta esperando un hijo de el—finalice cuando llegamos al salón.

Abe quedo paralizado, incluso lo vi palidecer pero no alcance a decirle nada ya que Lissa y Samantha se acercaron a saludarnos.

En si el juicio fue rápido y corto. Me declararon inocente y confirmaron el mayor temor de todos; que Víctor había sido quien asesino a la Reina. Declararon que ahora teníamos que estar muy unidos para poder vencer a nuestro mayor enemigo.

Hubiera sentido una gran satisfacción si me hubieran pedido disculpas por culparme injustamente, pero sabía que estos moroi jamás lo reconocerían.

Durante el juicio observe fijamente a la audiencia, y me di cuenta de que Adrián no estaba, seguro seguía revolcándose con Sophia lo cual me provoco una punzada de dolor.

Dimitri tampoco estaba pero Tasha si, y ella estaba sentada junto a Abe, por lo visto estaban teniendo una discusión pero no sabia el motivo así que no les tome importancia.

Cuando el juicio termino muchos me felicitaron pero yo no pensaba en nada más que comer ya que no había tenido tiempo de desayunar.

Pero no me pude alejar mucho porque alguien me agarro y me llevo lejos de todas las personas. Intente soltarme de mi secuestrador pero el me agarro mas fuerte.

Nos detuvimos detrás de unos árboles y fue hasta entonces que el me soltó.

Eres un tonto—le dije a Dimitri cuando pude verlo a la cara.

El rió—eres tan hermosa cuando te enojas.

Debería acusarte por secuestrarme—me cruce de brazos fingiendo estar molesta.

El rió aun mas haciéndome sentir cosquillas en todo el cuerpo. Dimitri siempre daba solo pequeñas sonrisas pero cuando reía a carcajadas era incluso más hermoso. Moriría feliz solo con verlo reír.

Era la única manera que tenia para hablar contigo—dijo encogiéndose de hombros.

-No creo que tú y yo tengamos nada que hablar.

-Roza, claro que tenemos mucho que aclarar.

-Créeme, no quiero saber como embarazaste a Tasha—esta conversación era algo similar a la que había tenido con mamá. Y le había hecho la broma de querer saber como era posible que estuviera embarazada.

De eso se trata, ayer no me dejaste explicarte, el hijo que Tasha espera no es mío—negó con la cabeza.

Pero… pero ella dijo…- titubee.

Ella llegó a darme la noticia, pero no se imagino que tú estabas ahí. Y tuvo miedo de tu reacción por lo cual tuve que ayudarla fingiendo que yo era el padre—me explico.

¿Tan malo es el padre?—pregunte todavía confundida.

No tienes ni idea—el acerco su mano a mi mejilla.

¿Por qué tu? ¿Por qué no otro?—cerré mis ojos al sentir su mano acariciándome el rostro.

Porque así seria más fácil. Porque a ti no te importaría—confeso el. Sentí su rostro más cerca del mío.

¿Qué?—abrí los ojos de golpe- ¿Creíste que me dolería menos? Dios, no te imaginas todo lo que pensé en ese momento.

El no dijo nada y se limito a observarme fijamente.

Dimitri el que tú y yo no estemos juntos no significa que ya no te ame. Quizás sea egoísta pero lo que yo siento por ti todavía esta en mi—acerque mas mi rostro al suyo nuestras narices casi se tocaban.

Lo se, yo me siento igual—ahora fue él el que cerro sus ojos y yo aproveche la oportunidad para besarlo.

El rápidamente se adueño de mis labios, aferrando sus manos en mi cintura y yo rodee su cuello con mis brazos.

Pero la magia terminó cuando sentí nauseas.

¿Estas bien?—pregunto cuando nos separamos.

Si, es solo que no he tenido tiempo de comer—dije.

¿Segura? Te ves pálida—el me observo con el ceño fruncido.

Asentí—solo necesito comer.

-Esta bien, vamos.

Dimitri me acompaño a una cafetería y se quedo conmigo mientras comía, me pregunto sobre mi ruptura con Adrián y aunque lo intente sabia que a Dimitri no podía mentirle, hablamos sobre la hermana de Lissa y bromee un poco acerca de ella ruborizándose por el pero también note como a el le brillaron los ojos cuando la mencione.

No me digas que te gusta—exclame atragantándome con el refresco.

Roza, no sabes lo que dices—dijo riendo.

Si lo se, tienes esa mirada. Oh, si te gusta—me reí. Pero no por el hecho de que le gustara otra chica sino porque era ocho años mayor que ella.

Te equivocas. Apenas la conocí ayer, además es una niña—negó con la cabeza.

A ti te gustan las niñas. Eres un asaltacunas—bromee.

Ah, ¿Aceptas que eres una niña?—enarco una ceja.

Tonto—él sabía cuanto me molestaba que me trataran como una niña.

Estuvimos riendo y charlando durante un buen rato, se sentía tan bien estar con Dimitri de una manera amistosa.

Ya cuando se iba porque tenia asuntos que arreglar decidí preguntarle- ¿Quién es el padre del hijo que espera Tasha?

El sonrió—es el mismo hombre que embarazo a tu mamá—fue lo último que dijo antes de marcharse. Ni siquiera le importo que me diera un ataque con la confesión.

Ok, esto era inesperado. Tasha estaba saliendo con Abe, con mi papá. Era por eso que ella había temido por mi reacción. Dios, el hijo de Tasha seria mi hermano. La verdad ya no tenia ganas de saber con quien estaba saliendo mi mamá. Ya no estaba segura de nada.