Actualización =D


Conjunto de: One-shots o drables que NO estarán enlazados entre sí.

OOC: Aunque seguiré esforzándome porque no tenga, tendrá en algunos capítulos

Disclaimer: Prince of tennis no me pertenece así como los personajes utilizados a menos que sean inventados por mi. La historia, creo, sí será mia y si por casualidad concide con alguna otra, no es mi culpa, pues la verdad, no tengo ni idea o.O.

Nota: Como el título del fic es lo que en realidad se repetiría, colocaré directamente la situación, como por ejemplo en este capítulo " que... se vieron"


Hicieron las paces


A veces, si no quieres perder algo, tienes que aprender a perdonar. Esas palabras estaban clavadas en su mente sin cesar. Y si lo sondeaba correctamente, Sakuno tampoco había cometido un error garrafal, de esos que no pudieras perdonar sin más. Y sería una pena echar al traste su relación solo por ello.

El problema radicaba en su orgullo.

Por eso estaba dando vueltas en su habitación como si de un perro enjaulado y furioso se tratara. El móvil estaba sobre la cama con la pantalla apagada. No había ni una sola llamada o mensaje.

Ella era tan cabezona como él mismo. No había más.

Se sentó en la alfombra de brazos cruzados. Sí. Quizás esa mujer fuera la destinada para él. O quizás no. A saber.

Si tan solo entendiera cómo funcionaba del todo el rollo de pelearse una pareja. ¿Quién era el que siempre se disculpaba?

—¡Te he dicho que las he tirado!

La voz de su madre lo sacó de su ensoñación. Caminó hacia la ventana para ver a su padre firme frente a su progenitora. Rinko no solía dar nunca el brazo a torcer. Y Nanjirou siempre era el que terminaba agachando la cabeza. Aunque según Nanako, por las historias que conocía antes no era así.

Su padre siempre había ido a su rollo y Rinko necesitó ponerle mano dura para que recapacitara en algunas cosas.

Quizás fuera eso lo que él necesitaba. Y si su padre había soportado las broncas de su madre era claramente porque la amaba. Un hombre no tenía por qué aguantar tanto existiendo el divorcio.

Si lo pensaba detenidamente, una mujer tampoco y él había sido completamente un idiota la gran mayoría de veces con Ryuzaki. Incluso si recordaba esa vez… y esa otra… y aquella en que…

Se golpeó la cabeza contra el cristal con tanta fuerza que la frente se le enrojeció. Maldiciendo entre dientes, se dirigió hacia el móvil. Presionó el botón.

—….

Su móvil estaba muerto. Sin batería. No es que no hubieran mensajes entrantes o llamadas. Es que se había quedado sin batería. ¡En un momento tan crucial!

Buscó el cargador y lo enchufó rápidamente. Luego presionó para encenderlo.

El móvil tardo dos minutos exactos de su reloj en encenderse. Cuando consiguió tenerlo listo había tres mensajes en el buzón.

Y eran tres mensajes cargados de disculpas.

Buscó el número indicado en su teléfono y descolgó. En su vida había estado tan agotado como en ese momento. Y tampoco tan alterado.

—Ryuzaki; lo siento.

Y ella rompió a llorar.


Nota de autora: Siempre veo que Sakuno se disculpa o en caso de ser Ryoma, siempre es porque los demás lo fuerza. Esta vez quería que él se diera cuenta por sí solo y, además, meter algo de humor al drama :3

Avance:

Era cálida y ligeramente rasposa. Pero supo que era perfecta.