Hola! ¿Cómo están? Si, estoy de vuelta, no dejé de escribir A Million Reasons. Es sólo que estuve unos meses ocupada en otras cosas y luego no me hice de tiempo para actualizar. Pero encontrando unos reviews hoy, me di cuenta de que todavía hay gente leyendo esta historia. Si esperaron mucho, disculpen, espero que disfruten los dos capítulos que les dejo hoy :)


"Cuando cae el telón, es el final de todo.

Cuando las luces se apagan, todos los pecadores se arrastran.

Así que ellos cavaron tu tumba, y las máscaras vendrán reclamando por el desastre que hiciste.

No quiero decepcionarte, pero estoy atado al infierno.

Aunque todo esto es por ti, no quiero esconder la verdad."

Imagine Dragons, Demons.


Capítulo 19. A veces, la máscara se quiebra un poco.

Sucede a principios de octubre, Dumbledore finalmente se enfrenta a Gellert Grindelwald y este último acaba en la prisión que él mismo construyó.

- Le han vuelto a ofrecer el puesto de Ministro de Magia, pero el hombre lo ha rechazado – dice Alastor cuando la ve leyendo la noticia de El Profeta durante el almuerzo. – Realmente Dumbledore es un hombre admirable, ¿no crees?

- Si, claro – dice Ginny, mordiéndose los labios para no decir lo que está pensando. Que Dumbledore pudo haber hecho antes, mucho antes de que Grindelwald perdiera la cabeza semanas atrás y comenzara a matar a magos y brujas de una forma en que nunca había hecho antes. – Es un alivio que haya detenido a Grindelwald, con él y la otra guerra sucediendo al mismo tiempo, todo el continente está en ruinas.

- Pero hay algo que despierta mi curiosidad – Alastor mira a la fotografía de Grindelwald siendo llevado a prisión. – Este hombre siempre actuaba siguiendo un plan muy específico. Malvado, por supuesto, pero existía una lógica en sus acciones. Lo de estas semanas, en cambio…

- … fue ira pura.

- Exacto. Me pregunto qué habrá sido.


Tom sonríe mientras acaricia la varita en sus manos.

No fue tan difícil de conseguir, después de todo. Él había esperado que alguien como Grindelwald tomara más precauciones, pero el hombre probablemente había perdido su toque, o no era tan bueno como los demás creían.

Y ahora está en una celda en Nurmengard, de la cual nunca saldrá. Aquello fue algo inesperado, Tom no había contado con que el mago comenzara a sospechar de aliados y enemigos por igual y que se dejara llevar por la furia, menos con que Dumbledore se atreviera finalmente a enfrentar a su antiguo amigo. Un golpe de suerte.

Tom se pregunta si Dumbledore sabe de la varita. Dumbledore y Grindelwald fueron amigos en su juventud, tal vez ambos comenzaron a buscar las reliquias juntos, pero es poco probable que hayan seguido siendo amigos para el tiempo en que Grindelwald le robó la varita a Gregorovitch – ya para entonces Grindelwald era conocido por su extrema ideología y Dumbledore estaba fuera del cuadro.

No hay nada que pueda hacer que el profesor sospeche de él, y dentro de poco podrá comenzar su pequeña búsqueda con los Potter – la única otra línea familiar descendiente de los Peverell que sigue existiendo. Conseguir la capa debería ser más sencillo que romper las maldiciones protegiendo la torre de Grindelwald, pero él no puede confiarse. Debe investigar y planear bien sus próximos movimientos.

Por el momento, todo está bien, más que bien, todo está perfecto.

Él guarda la varita y sale del cuarto no sin antes echar las maldiciones y protecciones habituales encima.


- ¿Te importa si pasamos primero a buscar a Tom? Debe estar saliendo del trabajo ahora.

- ¿Qué está haciendo Ryddle ahora? – pregunta Alastor con curiosidad. Ella normalmente no habla mucho sobre Tom o la relación que mantiene con el prodigio de Slytherin. – Siempre pensé que estaría en el ministerio con su nombre sonando por todos lados, pero no se ha escuchado de él desde la graduación.

- Está trabajando en Borgin & Burkes.

Alastor frunce el ceño.

- Lo sé, a mí tampoco me gusta.

- Entonces, ¿por qué está allí?

- Tom es una persona brillante. Él siente curiosidad por todos los tipos de magia, y en Borgin & Burkes pues… puede estudiar tipos de magia que no se enseñan en Hogwarts.

- Y con justa razón.

- Vamos, Alastor, tú también eres una persona curiosa sobre la magia-

- No ese tipo de magia – interrumpe él enseguida.

Ginny suspira. Han llegado a las puertas de la tienda.

- Estamos cerrando – dice Tom, sin siquiera levantar la vista de su libro cuando cruzan la entrada.

- Lo sé, por eso estamos viniendo por ti.

Tom se sorprende al verla. Ginny raras veces va a verlo a la tienda, una forma de demostrar quizás su disconformidad con su empleo.

- Hey.

- Ginny… ah, y Moody.

Su mirada fue suficiente para decir que la presencia de éste último no es muy bienvenida. Ginny frunce el ceño a modo de advertencia, así que él se pone la máscara de cortesía.

- ¿Cómo estás, Moody? ¿Y qué los trae por aquí?

- Vamos a cenar al nuevo lugar que abrieron junto a Gringotts. – dice Ginny – ¿Quieres venir?

Tom recoge su abrigo, y las llaves de la tienda a modo de respuesta.

- ¿Cómo ha ido el entrenamiento hoy? – pregunta con una sonrisa.


Ginny está esperando por sus bebidas en la barra, y observa a Tom, que tiene a todos en su mesa escuchándolo y riendo con él. No le ha tomado mucho tiempo para volverse el centro de atención.

- Sabe cómo agradar a la gente, le concedo eso.

Alastor ha llegado en silencio a su lado sin que se dé cuenta, esa habilidad de su amigo le da escalofríos.

- Para de hacer eso, asustas a las personas.

- ¿Te digo qué asusta? Tu novio.

- Alastor, para con eso.

- Hay algo acerca de él…

Le entregan sus bebidas y ella ignora las conjeturas de su compañero hasta que se acercan lo suficiente a la mesa como para que Moody se detenga, pero lo que Ginny no puede ignorar es que Alastor también se da cuenta de que hay algo en Tom… especialmente en estas últimas semanas… algo que no está bien.


- No me gusta ese amigo tuyo, Moody. – le dice Tom, una vez que llegan a su cuarto en la buhardilla.

- ¿Qué hay de malo con él?

Él le responde con otra pregunta.

- ¿De qué estaban hablando antes, en la barra?

- De la facilidad que tienes para agradarle a los demás. – suspira ella – Alastor se ha convertido probablemente en uno de los mejores amigos que he encontrado aquí, así que trátalo bien.

Silencio.

- Nunca pensé que te vería celoso.

- ¿Celoso? Por supuesto que no. – dice él, mientras se saca el abrigo y los zapatos, evitando verla a la cara.

Ginny intenta contener la risa, pero sin éxito, y se gana una mirada helada de Tom.

- ¡Vamos, Tom! No seas así, Alastor Moody me recuerda a casa, porque era amigo de mi familia. Pero lo conocí cuando era un viejo paranoico y su apodo era "Ojoloco" Moody, no puedes estar celoso de él…

- De donde tú vienes, yo había intentado matarte, tenía la misma edad que Moody, y destruí Gran Bretaña – apunta él.

Entonces la risa de Ginny desaparece, mientras ella piensa en la distancia de Tom en las últimas semanas, y el miedo regresa. Se sienta a su lado en la cama y sus ojos se clavan en él.

- Tú… ¿todavía estás pensando en convertirte en Lord Voldemort?

Él toma su rostro entre sus manos.

- Dejé la idea de Lord Voldemort bastante tiempo atrás.

No está mintiendo, piensa él, mientras la besa. Simplemente no le dice toda la verdad, que tal vez acabe convirtiéndose en algo peor de lo que ella conoció alguna vez, porque no puede detener su codicia, y hay demasiado que él aún debe conseguir…

Pero en ese momento tiene a Ginny, su cuerpo cálido y suave junto al suyo y las manos de ella acariciando su espalda. Tiene a Ginny, sus suspiros, su aroma, la sensación de su piel desnuda contra la suya.

Por ese momento, él puede creer que es posible controlar su codicia, el odio y la oscuridad dentro de él, por la satisfacción de tenerla a ella a su lado.

La amaría, si pudiera.

Ginny no se va esa noche – él no la deja, sosteniéndola entre sus brazos.

La amaría, si pudiera.

Probablemente sea un efecto de la poción – o esa es la teoría que maneja desde que ha sabido más de la historia de Merope Gaunt – que él no sea capaz de ese sentimiento.

Pero si pudiera amar a alguien, amaría a Ginevra Weasley.


Cuando la encuentra en la biblioteca y se acerca a saludar, Alastor nota algo en Ginny… ¿cansancio? No exactamente…

- ¿Todo en orden?

- Hmmm, he recordado algo, del tiempo en que vivía en los Estados Unidos con mi padre, sobre una magia oscura… creo que del peor de los tipos. No sé por qué me ha llegado a la mente de repente – eso último es una mentira, claro – pero decidí venir y buscar si aquí tienen algo acerca de cómo destruirlos. Después de todo, es la biblioteca de Academia de Aurores.

Alastor es todo oídos.

- ¿Qué tipo de magia oscura? ¿Qué exactamente quieres destruir?

Ginny suspira.

Realmente espera nunca tener que recurrir a esto.

"Dejé la idea de Lord Voldemort bastante tiempo atrás."

Pero si algún día sucede, y ella pierde a Tom, a esa parte en él que vale la pena, tiene que ser ella quien haga esto. Por él. Porque le importa demasiado.

- Horrocruxes – susurra ella - ¿Sabes algo al respecto?