Adrien en su habitación se encontraba sentado en su sofá y no podía dejar de pensar en las batallas que había tenido al lado de su amada Lady. Él confiaba plenamente en ella y tenía bien en claro que de ser posible, daría su vida con tal de que a ella no le sucediera nada.
Y no podía dejar de pensar en lo mucho que habían mejorado como equipo, que todo cada vez resultaba mejor para ambos, y que Ladybug también tenía confianza plena en él.
Como la vez que él le confesó sus sentimientos, y ella fue sincera. Al menos quedaron como amigos, y ella aceptó la rosa, eso significaba algo.
O cuando pelearon contra Clara Ruiseñor. En esa batalla ambos necesitaron confiar el uno en el otro, en las rimas, en los movimientos, en todo.
Y esta noche, en la batalla ambos estuvieron juntos y unidos.
Chat Noir tenía un plan, atrapar el objeto akumatizado acercándose de modo estrátegico, atacar por la espalda.
—¿No crees que es muy peligroso? —su Lady parecía estar tan preocupada, eso le dio ternura al felino.
—¿Muy peligroso? ¿no crees que cada batalla es peligrosa? —preguntó ahora Chat Noir.
—Lo es. Pero sabemos como ayudarnos siempre —respondió Ladybug —. Y...
—Y normalmente la que toma los riesgos eres tú, como cuando te metiste a la boca de un dinosaurio —le recordó Chat Noir —. Anda. ¿Confías en mí?
Los ojos de ambos brillaron.
—Sí. Siempre lo haré.
