El amor
Severus Snape regresaba de visita, cada cierto tiempo. Hermione, estaba feliz de recibir a su padre y Draco, lo sentía a veces, como si le hubiesen montado una vigilancia continua. Con una sonrisa amable, Hermione había realizado una comida para recibir a su padre. Su vientre ya tenía cuatro meses y ella, recién comenzaba a caminar. Parecía que todo era felicidad.
- Eres muy amable- dijo Bellatrix sin prestar mucha atención, Hermione se sentó en la mesa, junto a Draco. Ese día, celebraban el inicio de una nueva vida. Ya hasta a su padre, le parecía que Draco, era un joven amable y dedicado para con su hija. Y quedó demostrado, cuando Hermione sintió una fuerte patada de su hija y el vaso, se derramó en su mano. Draco pareció preocupado. Muy pronto, limpió su mano y le preguntó varias veces, si estaba bien.
Esa tarde, Hermione decidió hacer con Ginny, unas remodelaciones al apartamento. De todas formas, Draco coincidió, que si iban a tener un "hijo", necesitaban una casa mucho más grande. Hermione le miró con confusión. ¿Qué no tenía que encontrar una para su madre? ¡Tuvo una idea en ese mismo instante! Él podía darle su apartamento y ellos, podrían comprar una casa. A Draco, le pareció viable y se lo propondría en la mañana. Esa misma mañana, Hermione debía testificar por el caso de acoso sexual.
Ambos, se acostaron temprano. Con una sonrisa suave, Hermione le quitaba las sábanas a Draco, y él las regresaba a su sitio. También, iban a necesitar una cama más grande. Con un suspiro suave, ellos se cobijaban y se miraban, con mucha sosegación. Antes de dormirse, ambos se dieron un pequeño beso. Él le daba uno a ella y a su hijo.
Con una expresión de incomodidad, Hermione se despertaba. Ese día, tenía que volver a ver a Blaise. Draco, estaba despierto desde temprano. Desde que lo sabía, no podía dormir. Tenía que pensar en todo lo que ella rememoraría, con solo verlo. Levantándose con mucho cuidado, ella fue a buscarlo. Draco preparaba el desayuno, pero ella tenía un vacío en su estómago que no la dejaba comer. De todas formas, ella debía comer por su bebé.
- Hermione, espero que estés preparada. Este tipo de cosas, suelen ser muy incómodas- musitó Draco, sentándose a la mesa. Hermione asintió y ladeó la cabeza para mirarle.
- Seguramente, Blaise intentará decir que todo es mi culpa. Por que soy suicida y horrible.
- Lo más probable. Por cierto, ¿Qué has sabido de las investigaciones?
- Según Ginny, avanzan muy rápido. El que yo sea madre soltera, dice que aumenta más las probabilidades de tener suerte.
Draco esbozó una sonrisa y ella, le siguió el motivo. Se sentó cuidadosamente, cuando el bebé pateaba y pateaba su vientre. Ella soltó un quejido y acarició su vientre con cierta impaciencia. Draco, volvió a sonreír y con un gesto amable, colocó su mano sobre el mismo. Aquella suave caricia, circular, calmó al inquieto bebé.
- Ya está, no es tan difícil a veces- dijo y Hermione solo sonrió- Espero, que todo esto termine de una buena vez.
- Apoyo la moción- comentó ella, levantándose con lentitud- De todas formas, al menos, Blaise está en la cárcel. Seguramente, pudriéndose.
Mientras comentaba aquello, el teléfono de Draco, su teléfono móvil, sonaba insistentemente. Era Harry y parecía que las cosas con Blaise, estaban mal. Parecía, que los reos lo habían golpeado y habían tenido que sacarlo a urgencia. Draco, miró a Hermione y supuso que eso, sería un problema de proporciones altas. El rostro de preocupación de Draco, puso nerviosa a Hermione.
- ¿Qué ocurre?
- Es Blaise. Los reos lo golpearon hasta casi matarlo. Está en urgencias.
- ¿Qué? ¿Por qué hicieron eso?
- No sé si te comenté, que cuando se es violador, los reos no te perdonan. Te matarán y si pudieran revivirte para matarte, lo intentarían.
- ¡Oh dios mío!
- Quédate, iré a ver qué ocurre. Tal vez lo trasladen.
- Ten mucho cuidado, por favor- le indicó ella, sin soltar su mano. Draco, esbozó una sonrisa a medias y la miró con detalle.
- Estaré bien, te lo prometo.
En ese instante, Draco se dirigía al hospital que Ronald y Harry, le habían indicado. Con mucha paciencia, intentaba no pensar lo peor. Bueno, él era un violador y aún así, no estaba bien pensar alegremente, cuando intentaban matar a alguien a golpes. Aunque fuese el peor ser humano sobre la tierra, él no le deseaba eso a nadie.
Al llegar, Ron estaba allí. Su rostro, no era el mejor y parecía, que las cosas se dificultaban lo suficiente como para preocuparse. Con un suspiro de resiganación, Draco estrechó las manos con Ron.
- ¿Qué sucedió?
- Los reos lo golpearon. Quizá lo hayan usado también, como él lo hizo con la señorita Granger- indicó, mirando en dirección a la habitación.
- ¿Cómo lo encontraron?
- Con algunas magulladuras, sangre y otros restos de dudosa procedencia. El ajetro, alarmó a los carcelarios y ellos, nos avisaron de inmediato.
- Entiendo. ¿Y qué han dicho los médicos?
- Que no ha sido tan grave. Se pondrá bien en algunos días, pero que deben trasladarlo. Tenía una puñalada en su brazo derecho. Intuímos, que fue mientras se resistía.
- ¿Algo más?
- Lo trasladaremos de prisión, pero me temo que eso no servirá. Quizá una celda única.
Draco asintió y se asomó por la ventanilla de la puerta. Allí estaba Blaise, tan herido o más, que cuando Hermione sufría sus abusos. Bueno, el tiempo se encargaba de descobrárselas con mucho cuidado. Ladeó la cabeza hacia Ron.
- ¿Hermione, debe testificar?
- Sí, ya lo hizo la joven Lovegood. Me temo, que él no tiene mucha vida ya. Estará en prisión, más de lo que pueda pensar.
- Entendido.
Draco regresó a casa con teléfonos de contacto y con mensajes que eran, bastante claros. Hermione, podía ganar todo eso y salir libre. Hermione, al regresar, estaba en la cama. Parecía que dormía, puesto que mantenía sus ojos cerrados. Draco sonrió y la contempló, cobijándola. Se sentó en la cama y encendió la televisión. Le bajó el volúmen para no perturbarla. Permaneció largo rato mirando las noticias, hasta que se quedó dormido a su lado.
Hermione despertó tiempo después y observó el televisor encendido. Draco, estaba dormido y sostenía el control del mismo, con una mano. Lo apagó y lo colocó en la mesilla de noche. Le sonrió y se acomodó en la cama, a su lado. Esperó por largo rato, hasta que despertara y así, ella pudiera saber lo acaecido en el hospital. Draco, comenzó a despertar, tiempo después. Le sonrió con suavidad, mientras ella le miraba.
- ¿Y, qué tal todo?
- Pues está internado. Lo han golpeado, quizá hasta lo hayan violado también.
- ¡Dios mío! ¿Eso es posible?
- En este mundo, todo pasa- dijo Draco, acariciándole el cabello- Tienes que testificar.
- ¿Y Luna?
- Ya lo hizo. Me parece que quizá le den libertad condicional. No es una mala mujer, solo estaba confundida.
- ¿Y qué es lo que tengo que decir?
- Todo lo que sabes, todo lo que sufriste. Que tu bebé y tú, estuvieron en peligro.
- ¿Y tú?
- También tengo que testificar. Y estaré allí, acompañándote- sonrió y Hermione, asintió en silencio. Con un movimiento lento, se acomodó junto a él. Draco la miró y dio la vuelta en la cama, para cuidadosamente, posicionarse sobre ella.
- ¿Sabes entonces... supongo, que no podrás librarte fácilmente de mí?- le indicó y Hermione, esbozó una sonrisa.
- ¿Ah sí, por qué?
- Por que te amo, Hermione. Sí, ya lo dije y merezco, el premio Nóbel por eso.
- ¿Premio a la estupidéz?
- No juegues conmigo.- dijo y le besó delicadamente. Hermione volvió a sonreír y a ciencia cierta, estaba disfrutando su beso, hasta que soltó un quejido agudo- ¿Qué, qué pasa? ¿Te hice algo? ¿Te golpié con algo?
- ¡Y tú eres el doctor! ¡Es solo mi bebé, cálmate!- le dijo, con una risilla- No tienes por qué reaccionar así.
- Pues dile a tu bebé, que estoy jugando con la madre- le dijo con una sonrisa y un guiño de su ojo. Hermione lo apartó con su pie y sonrió otra vez.
- ¿Sabe algo, doctor?
- ¿Qué?
- Yo también lo amo.
