Gui: Hola a todos. Finalmente, he conseguido acabarlo, y os invito a mi fiesta: Giremos en el circulo de la vida, parodia de este super fic :) aunque de momento está minimamente "stopada" porque he cometido un mini delito a tener en cuenta ... jejeje pero es seguida volverá, lo prometo. Al final me ha gutado, así que mejor celebrarlo, ¿no? Muchas gracias a Miky y Perse B.J por los reviews del cap anterior, y a todos los que dejaron reviews durante el fic. Ha sido un placer.
Disclaimer: Sinceramente: ¿tengo que decirlo?
Epílogo
El caldero chorreante estaba a rebosar de gente. En una silla alta tras la barra estaba sentado Tom, el viejo camarero. Hannah Abbot (que solía ayudarle con el bar) se había ido un minuto a acompañar a una amiga al Londres muggle o algo así. Por la puerta de Charring Cross entró una porción de la familia Weasley.
-Hola Tom.
-Buenos días señores Weasley. ¿Qué les trae por aquí? ¿De compras?
-Sí-dijo Ron.-Mira mi hijo, tiene un mes.
-¡Ya ha dado a luz la señora Weasley! ¿Cómo está usted, señora Weasley?
-Bien, gracias Tom, perfectamente.
-¿Cómo se llama la criaturita?
-Se llama Hugo. Como Hugo Gaitskill, ¿se acuerda de él?
-Cómo olvidarlo, señora Weasley, cómo olvidarlo. Bueno, que tengan una buena compra.
-Gracias Tom.
Anduvieron hacía el patio trasero y Ron golpeó con la varita los ladrillos. La niña, con los ojos abiertos como platos, contempló el palito de madera que paseaba por los ladrillos con decisión. No pudo retenerse.
-Papá, ¿cuándo tendré yo una varita?
-Cuando te llamen para Hogwarts, Rose-dijo Ron.
-Pero falta mucho…
-No, hija, solo seis años.
-Eso es mucho-replicó la niña pelirroja.
Una vez en el callejón Diagon, se dirigieron hacia la tienda que les traía allí.
Draco Malfoy salía de una tienda cualquiera del callejón Diagon. No sabía por qué había vuelto allí después de tanto tiempo. Quizás esperase encontrarla. Llevaba ocho años fuera del país. Tenía la esperanza de que ella siguiese allí esperándolo. Era muy egoísta por su parte, pero no podía evitarlo.
Había intentado, de alguna manera, olvidarlo todo. Se había ido a Canadá, con Astoria Greengrass, bruja violenta donde las haya, pero simpática. De alguna manera, ella le había embaucado para conseguir formr su familia de rubios felices. Habían tenido un hijo (que cosa más rara) que tenía cinco años. Scorpius (y vaya nombre) era clavadito a él. Tampoco es que lo odiase, pero sinceramente, Draco se había quedado con ganas de más, cuando se fue de Inglaterra.
De pronto, la vio. Estaba allí, agachada ante una niña pelirroja con su mismo pelo rizado. Le estaba poniendo un collar que la niña se había quitado. La calmaba con palabras dulces. A su lado, en un carrito, había un niño de unas semanas. Cuatro como mucho. Y sujetando el carrito estaba Ron Weasley. Una furia interior apareció en su cuerpo. Draco no podía controlarse. ¿Qué significaba aquello?
Hermione se levantó. Parecía cansada. Le dio la mano a la niña, sonriéndole, y se encaminaron hacia la tienda de la que él acababa de salir. De hecho, Draco estaba tapando la entrada. Se apartó para dejarlos entrar. Tanto Ron como Hermione lo vieron, pero no dieron muestras de haberlo reconocido. Draco se hundía en la miseria. Se quedó allí, plantado. De pronto, después de un tiempo que no había visto pasar, apareció la niña pelirroja, tirándole de la chaqueta.
-Oiga señor-dijo- oiga. Señor, señor…
-Dime, guapa-dijo él.
-¿Sabe que hoy es mi cumple?
-¿Ah si? ¿Y cuántos cumples?
-Cinco años.
-¿Cómo te llamas?
-Rose, Rose Weasley. Estoy aquí fuera porque mi mamá dice que me he portado mal y me ha dicho que salga a esperar fuera.
-Oye Rose, ¿tu mamá es aquella de allí?
-Sí, se llama Hermione. ¿La conoce?
-La conocí hace tiempo.
-Ah…
-¡Rose, ven aquí! Ya puedes entrar, guapa, no te quedes fuera. Venga, pide perdón.
Rose se alejó hacia su madre. Le pidió perdón. Que bien que todo acabase bien para ella, ¿no? Que pena que no compartiese nada con ella, que su historia se hubiese quedado en nada... Al fin y al cabo, bien podía él quedarse con Astoria, en vez de perseguir sueños del pasado. La bruja rubia no estaba tan mal... Y a lo mejor, en Hogwarts, su hijo se encontrase con la pequeña Rose. Yo qué sé, a lo mejor todo podía cambiar a mejor.
Fin definitivo.
Bien, quería agradecer a toooodos los que os ha gustado la historia porque me habéis ayudado a seguirla. Y quería, yo qué sé, montar un fiesshhhta! ¿Por qué? ¡Porque he acabado un fic! Wow, ¿quién lo diría? Ha sido genial y a ver si repito, esta vez un poco más... mejor.
Un saludo
Gui
SdlN
