hola a todas! me alegro que estén aquí aún ejeje. les contaré que ya tengo fecha para mi exámen de Tesis; 27 de marzo. ojalá que me vaya bien y necesito todos sus ánimos!
lamento mucho lo de Mirack... era necesario u.u lo siento de verdad.
comentarios sin cuenta! :D
Salesia, lo siento, no me equivoqué... realmente murió u.u
Trixie Malfoy, no te preocupes si llegó tarde. lo importante es que llegó, muchas gracias (L)
Di: sip. se vienen cosas tristes :(
Creo que son todos los sin cuenta registrada.
no lateo mas... A LEER!
Declaración: Todos los personajes reconocibles del mundo de HP son de exclusiva creacion de JKR, sin embargo, la trama es mía y no hay permiso de publicarla en otro foro. solo yo puedo ocuparme de eso. di NO al plagio :3
Capítulo 20: Marcados y masacrados
Draco bajó la cabeza en un gesto de sumisión; estaba atrapado. Tenía que estar en el juego, así que luego de la reverencia se acercó a sus padres con su máscara de frialdad.
- Bienvenido, Draco- dijo el Lord tenebroso sonriendo. Draco lo miró de nuevo y agachó la cabeza- supongo que sabes por qué estoy aquí-
- No muy bien, mi señor, pero supongo que quiere informes de lo que he estado haciendo en Hogwarts…-
- No, querido muchacho- dijo Voldemort- vengo por algo más importante.-
Una risa histérica se escuchó tras aquel hombre descalzo y de negro que tenía en frente; la risa inconfundible de su queridísima tía Bella.
Draco no era un muchacho tonto. Comprendía perfectamente el porqué de haberlo llamado; no había otro motivo: lo marcarían. Jugaría todas sus cartas, estaba convencido que su inexperiencia le ayudaría a clamar por su brazo.
- Me he fijado del gran potencial mágico que tienes… lo veo por tu oclumancia- acotó aquel ser que tenía en frente- sin embargo, me gustaría que me mostraras tu mente, que la abrieras para mí-
Debía demostrar "lealtad", debía mantener seguro a su madre y a Hermione. Abrió su mente para mostrarle solo lo que el Lord tenebroso quería ver. Mostró los insultos de años anteriores al trio dorado, mostró el año fingiendo frente a Hogwarts, mostró el armario evanescente. Lo demás lo dejó muy guardado, casi imperceptiblemente; le dolía la cabeza, pero mantuvo el temple de acero que lo caracterizaba. Cuando sintió que Voldemort salía de su cabeza volvió a agacharla en una pequeña reverencia.
- Muy bien, muchacho, muy bien- siseó Voldemort- estira tu brazo izquierdo.-
Draco abrió los ojos desmesuradamente sorprendido.
- Mi señor… creí que me marcaría a final del curso-
- ¿Cuestionas mis decisiones, joven Malfoy?- preguntó calmado Voldemort al momento que Bellatrix inhalaba aire sorprendida por la insolencia de su sobrino.
- Jamás, mi señor; solo me sorprende- contestó Draco
- Pues tómalo como un regalo de navidad.-
Voldemort tenía su mano levantada en su dirección. Lucius se colocó tras Draco para llevarlo frente al lord. ¡¿Qué hacer, qué hacer?! Mirack ya no estaba para sacarlo de ahí… oh Mirack. Estaba perdido. Un escalofrío lo trajo a la fría realidad.
- Sube el brazo o te haré un imperius, Draco- susurró Lucius sonriendo.
Draco teniendo los ojos fijos en los rojos de Voldemort, estiró su brazo izquierdo lentamente. Daba gracias al cielo de que el hechizo desilusionador aún estuviera en su muñeca. Voldemort apretó la punta de la varita en el antebrazo izquierdo de Draco, quien no pudo evitar soltar pequeño quejido.
La calavera se formó lenta y dolorosamente. Miles de puntitos negros aparecían en el antebrazo del platino quien no podía más que aguantarse el dolor punzante. La calavera fue terminada, sin embargo, la varita de Voldemort seguía ahí. La calavera abrió la boca y de ella emergió la serpiente que se enredó en su brazo hasta llegar casi a la muñeca donde tenía los cueritos que los unía por sangre al alma de sus amigos.
Estaba hecho. Aquella calavera horrenda de la que salía una serpiente estaba estampada en su brazo, al igual que el de su padre… al igual que el de su madre; si tan solo ella estuviera liberada de aquella maldición… La marca dolía horrores, era como cuando se había quemado con aceite hirviendo al intentar freír pollo en casa de… "¡Ciérrate, carajo!" se gritaba mentalmente.
Voldemort sonreía y haciendo un asentamiento de cabeza dio un paso atrás.
- Ya eres un mortífago, siéntete orgulloso de ello- dijo aquel hombre horrendo.
- Sí, mi Lord- dijo Draco colocando su brazo izquierdo en el pecho y haciendo una reverencia.
- Bien. Supe que estabas en una fiesta con tus amigos… ¿Quiénes estaban?-
- Pues… estábamos Zabini, mi novia Astoria y yo. Pansy y Theo llegaron más tardes con ayuda de Mir… elfo.- se corrigió- Ellos lo llamaron para poder trasladarse más rápido, supongo…-
- Pues te diré que esos dos se escaparon. No quisieron la marca- Draco levantó la cabeza haciéndose el sorprendido- … pero no importa, no importa, hoy estoy de buen humor… déjalos, sus padres se encargarán de ellos, además, a ti no te compete, eran sus padres los que querían convertirlos, no yo. ¿De qué me sirven unos niños inexpertos?- bufó; Draco dio gracias al cielo y a Mirack mentalmente- Cuando quiero algo, lo hago personalmente- explicó Voldemort mostrando sus afilados dientes- ve y diviértete, no te necesitaré más que en Hogwarts-
Draco hizo una última reverencia; sus padres lo imitaron y el Lord tomó de la cintura a Bellatrix y desapareció.
el joven nuevo mortífago cerró los ojos. Narcissa al verse librada de la presencia de Voldemort, corrió a su hijo y lo abrazó. Luego miró a Lucius quien miraba el fuego fulgurar de manera tenue.
- Estarás contento, padre- dijo Draco con los dientes apretados- ahora soy un mortífago como tú-
- ¿No es acaso eso lo que querías?- preguntó Lucius perdido en las llamas.
Draco se soltó de su madre sin antes besarle la cabeza. Luego caminó hacia el cuerpo de Mirack, cerró los ojos del elfo y lo tomó en sus brazos. Tomó su capa y envolvió a su amigo, al más leal de todos, al que estuvo con él desde que tenía 11 años y que compartió casi toda su infancia. El dueño del poder de aparecer y desaparecer a voluntad… solo esperaba que su sangre siguiera teniéndole aprecio. Miró a su padre y caminó a la chimenea.
- No, padre… lamento decepcionarte, pero yo no quería marcarme… mátame si quieres, padre… pero yo no comparte el ideal del mestizo- dijo Draco con rabia en los ojos y en la voz- sin embargo, estaré con ustedes hasta el final; mi propósito principal para esto fue, es y siempre será mi SANTA madre- dijo Draco sin rastro de malicia en su voz. Miró a Narcissa- te amo madre, más que nada en este mundo… y por ti pelearé… y tú- dijo Draco mirando a su conmocionado y demacrado padre- hasta que no te arrodilles frente a nosotros pidiéndonos perdón por todo el daño que nos has hecho, te prohíbo volver a llamarme hijo, así como yo dejaré de llamarte padre, Lucius Malfoy- dijo con los dientes apretados. Las cosas alrededor comenzaron a temblar y las luces a parpadear. Draco se dio cuenta de esto, entró a la chimenea y lanzó el polvo flu- mansión Zabini- y desapareció.
Narcissa miró a su esposo con la boca abierta y los ojos achinados, exasperada; no podía creer lo que había pasado. Se dio media vuelta y caminó escaleras arriba, dejando a un aturdido Lucius solo con su miseria.
Draco abrazaba el cuerpo de Mirack dentro de su manta. Lo único que podía hacer en ese momento era mantener la calma. Miraba la chimenea. La casa Weasley estaba protegida y la Red Flu de la madriguera no estaba conectada a la mansión Zabini. Solo esperaba que funcionara.
- Dobby- llamó con la voz entrecortada. Aclaró su garganta y volvió a llamar- Dobby, ¿me escuchas? Necesito tu ayuda-
El elfo de ojos celestes como los de Mirack apareció frente a Draco. El muchacho sonrió al verlo… luego se agachó y quedó frente a frente con Dobby.
- Joven Malfoy, ¿qué puede hacer Dobby por usted?- preguntó el elfo con natural felicidad.
Draco, Mirack y Dobby siempre habían tenido una relación de amistad. Dobby, al ser mayor, era el elfo doméstico de Lucius, pero prefería estar con Draco y Mirack; es mucho más simple cuando te tratan bien, se decía el elfo.
- Necesitamos ir a la madriguera, necesito que me lleves- pidió con cuidado para no romperse- Mirack ya no puede- susurró tragando grueso.
Dobby comprendió entonces qué llevaba el menor de los Malfoy en sus brazos cubierto con su capa de invierno. Lágrimas por montones comenzaron a brotar y el sollozo despacio del elfo se hizo presente. Draco posó su mano en el pequeño hombro de Dobby, quien lo miró sorprendido.
- De verdad, necesitamos irnos- susurró.
Sin pensarlo más, Dobby tomó la muñeca de la mano que Draco tenía en su hombro y desapareció.
Aparecieron en la entrada de la casa, el aún acuclillado frente a Dobby. No tenía las fuerzas para caminar y el brazo le ardía horrores.
- ¡HAAAAARRYYYYYYYYY!- gritó Draco desde la entrada, con la voz rota.
Las lágrimas comenzaron a salir, primero despacio, luego con los dientes apretados con el fin de que no saliera sonido de su boca, luego apretó los labios para que no los vieran temblar. Sabía que era de débiles llorar, sabía que no debía mostrar sus emociones… pero Mirack había muerto… SU AMIGO había muerto. El dolor que sentía en ese momento era indescriptible, y estaba seguro que sus amigos podrían comprender esa salida de madre emocional.
El elegido abrió la puerta, encontrándose con Draco abrazado al bulto entre su brazo derecho y parte del izquierdo. Harry se acercó a Dobby quien estaba cabizbajo llorando amargamente; comprendió todo. Tocó el hombro de Dobby y le indicó que entrara, cerrando la puerta tras de él.
- ¿Puedes hablar, Draco?- preguntó el azabache con cuidado. Draco movió la cabeza en negativo tras aclararse la nariz; aún miraba el bulto entre sus brazos y temblaba en un silencioso llanto- mató a Mirack… - afirmó Harry. Draco abrazó más el cuerpo de su elfo confirmando lo dicho-¿te marcó?- Draco afirmó con su cabeza- tu padre- afirmó nuevamente. Draco lo miró en ese instante.
- Lo vi, hermano- dijo el platino con los ojos rojos- vi al maldito y él mismo me marco- con los dientes apretados se levantó de la incómoda posición y miró a su elfo- y mató a Mirack de paso- susurró.
Harry solo pudo abrir la boca sorprendido. Voldemort había marcado a Lobo, no creía que eso pudiese ocurrir. Conmocionado, llevó a Draco a la parte trasera de la casa y caminaron cerca del lago, ahí invocó unas palas y dejando el cuerpo de Mirack a un lado, comenzaron a cavar en silencio.
Harry sabía que Draco jamás haría el horrendo ritual de encoger la cabeza de sus elfos y guardarlas en el sótano, no, eso jamás. El nuevo mortífago cavaba sin parar y no se detuvo hasta que la tumba estuvo de una profundidad adecuada. Unos brazos pequeños rodearon su cintura. Hermione estaba tras de él, consolándolo en silencio. Draco se volteó y besó su cabeza para abrazarla.
- Hacer frio, toma- dijo la muchacha entregándole la chaqueta de cuero.
Draco sonrió y se la colocó, primero el brazo izquierdo― que aún quemaba― y luego el derecho. Miró tras de su novia. Todos los invitados de la casa estaban ahí, a ellos le sumaba Dobby ―que había llegado con él― Dumbledore, Alastor y Kingsley. Sonrió ante estos últimos y camino hacia Mirack.
Draco tomó a su elfo con el brazo derecho y se arrodilló frente a su tumba. Lo depositó con cuidado. Lo miró un instante y derramó sobre él un par de lágrimas. Luego, y con ayuda de Harry, tapó la tumba.
No hubo palabras, pero todos ahí presentes tenían en sus mentes un agradecimiento infinito hacia aquel elfo que arriesgó su vida y todo lo que tenía para que su amo y sus amigos estuvieran a salvo; luchando hasta el último momento. Draco susurró un "gracias amigo" y se levantó de su sitio, ayudado por Harry, quien lo abrazó por los hombros. A su lado llegaron Ron quien también lo abrazó y Hermione quien lo abrazó por la espalda.
Todos estaban en silencio. Aquella noche de navidad definitivamente había sido la más triste de todas en la madriguera. Mientras Ginny le entregaba una tasa de chocolate caliente con malvaviscos a Draco, Alastor hablaba acaloradamente con Dumbledore y Kingsley en la cocina, con ellos también estaban Molly y Arthur Weasley junto a Lupín y Tonks.
- ¡Es un mortífago, Albus!, no puede estar aquí- gritaba ojo loco haciendo movimientos con sus manos, enfatizando su sentir.
- Si, tienes razón, Alastor- dijo Dumbledore con su habitual calma- sin embargo, el joven Malfoy es parte de la orden del fénix desde principio de año. Él ha decidido ser parte… y ahora que está marcado, es un buen doble agente-
- ¡Pero profesor!- alegó Tonks- ¡es un niño! Mi primo tiene 16 años apenas-
- Y es un muchacho de lo más valiente, Nymphadora- dijo Dumbledore mientras el cabello de color chicle de Tonks cambiaba a naranja- además, él quiso estar en la orden.-
- ¡Es un mortífago!, yo mismo vi cómo era con sus compañeros, me sorprende que esté aquí- alegó una vez más Alastor.
- Lobo es amigo de los chicos desde los 11 años, Alastor- dijo Molly subiendo la voz- Draco "Lobo" Malfoy es también, como lo es Hermione y Harry, uno de mis hijos… ¡Así que no lo llames mortífago pues no ha matado a nadie!- alegro la mujer colocándose muy roja de repente.- es un excelente chico y todo lo que hizo desde que entró a Hogwarts es guardar las apariencias y cuidar a los que considera sus hermanos del desquiciado de su padre-
Irrumpieron en la cocina. Harry entró primero, siendo seguido por los más jóvenes, incluyendo al nuevo mortífago, aún con su brazo izquierdo en el pecho, ocultando aquella horrible marca. Molly se levantó y fue donde el alto muchacho.
- ¿Aún te duele, Hijo?-pregunto mientras intentaba tomar la mano de Draco. Este la rechazó de inmediato- Lobo- susurró Molly sorprendida.
- No me mal interprete, tía Molly- dijo Draco con el semblante duro- es solo que es horrible y…- Draco bajó la mirada y suspiró. Su cabello comenzó a caer por su frente, causa de la gravedad- usted es pura… es buena… y no quiero que se manche con esta cosa- dijo con los dientes apretados. Molly lo abrazó y él aceptó el gesto con el brazo derecho
- Déjennos solos con Malfoy- dijo Kingsley, quien no había abierto la boca, mas había escuchado todo con suma atención.
- Queremos unirnos a la orden- interrumpieron Fred y George al lado de Alicia, quien asentía fehacientemente junto al resto de los presentes.
- No… mis hijos no estarán en esta guerra- dijo Molly abrazando más fuerte a Draco.
- Mamá… ya estamos en ella- dijo Billy sonriendo triste.
- Yo estoy con Harry, mamá- dijo Ron firme- quiéranlo o no, ya somos grandes.
- Pues… si es lo que quieren…- dijo Dumbledore sacando un pedazo de pan con pasas de la mesa- sin embargo… el señor Zabini, la señorita Parkinson, la señorita Lovegood- (que no se encuentra pero estoy seguro que estará de acuerdo con ustedes), la señorita Weasley y el señor Nott, no podrán ingresar a la orden.
- ¡¿QUÉ?!- medio gritaron los aludidos.
- Ustedes sirven más en el colegio, entrenando a los más pequeños- dijo el anciano director guiñándoles un ojo.
Los muchachos se miraron y sonrieron. Molly regañó a Dumbledore mientras que Tonks abrazaba a su primo.
- Necesitamos hablar con el joven Malfoy- pidió Alastor muy decidido una vez más- por favor, salgan todos. Solo nos quedaremos Lupín, Dumbledore y Kingsley-
Draco hizo un movimiento afirmativo a Moody y el resto salió. Solo quedaron al último, Harry, Ron y Hermione.
- Draco…-
- Vete, Minou… esto dolerá, así que vente, por favor-
- Pero-
- ¿Harry?- pidió Draco. El pelinegro tomó a su amiga de los hombros y salieron de la cocina.
Hermione se soltó de Harry al salir.
- Me parece absurdo que lo dejemos ahí… ¡todos aquí sabemos que Draco es un buen chico!-
- Pero tienen que estar seguro- alegó Tonks caminando hacia un sillón. Sacó entonces el arma que Draco le había confiado y comenzó a mirarla sin ver, con cuidado de no apretar nada- es peligroso que un mortífago sepa la ubicación de los cuarteles de la orden… Draco conoce el 12 de Grimmauld place, esta casa y la casa de mi madre… ¿comprenden lo delicado de la situación?- preguntó Tonks bajando la mirada.
Hermione se sentó ofuscada en el sillón. Por una parte, tenía claro que tenían que asegurarse de la lealtad de Draco… mal que mal, su familia era leal a Voldemort, pero por otra parte, le daba rabia que dudaran de él… aunque los comprendía. Se revolvió la cabeza mientras colocaba sus codos en las rodillas cuberas por su pantalón azul oscuro de jeans y se despeinó más. Su cabello cayó por gravedad hasta casi llegar al piso. Respiraba rápido para tratar de controlar sus pensamientos y las divagaciones de su mente, que corrían de una idea hacia otras; pensó en llevarse a Draco al mundo muggle y mandar todo al diablo. Pensó en hacerse pasar por otra persona y hacerse mortífaga para estar con Draco. Pensó en dejar las cosas tal cual estaban y en todas se preguntaba: ¿qué pasaría si Voldemort nunca hubiese existido? … y su respuesta siempre era la misma… ¡maldito cara de serpiente!
- Tranquila, Hermione, todo se arreglará- dijo la voz de Alicia.
Hermione levantó la cabeza y la miró con los ojos de plato… ¡claro! Esa voz era inconfundible, ¿Cómo no se había dado cuenta?
- ¡Tu… tu eres Alice de código 2059!- no era un pregunta… la apuntó y luego sonrió. Alicia imitó el gesto y asintió con la cabeza
- Este no es momento, pero sí- dijo la pelirroja- la verdad es que esto de estar en la "prensa" por decirlo así- dijo mientras hacía énfasis con sus dedos- nos ayuda muchísimo. Las noticias me llegan a mi primero antes que a la orden, es por eso que quiero unirme-
- Pero debes estar protegida- dijo Fred notoriamente preocupado- eres hija de muggle, eres, al igual que Hermione, un blanco fácil.-
- Gracias- murmuró Hermione frunciendo el ceño.
- Creo que…- Ginny se levantó del sillón sin más, dejando todo desconcertados. Caminó hacia la chimenea y tomó polvos flu
- ¿A dónde vas, Ginevra?- preguntó Bill con el ceño fruncido.
- Necesito a mi flanco izquierdo- dijo distraída lanzando el polvo a las llamas- "Xenophilus" y desapareciendo de la vista de los presentes.
Harry miró sorprendido la situación. Tenía a su lado a Astoria quien lo miraba confundida... Harry se alzó de hombros y miró a Blaise quien tenía a su lado a Theo.
- Fue a arreglar un asunto, Rayo, tranquilo- dijo Blaise sonriendo como siempre.
Un minuto más tarde, una cabeza rubia emergió de la chimenea, seguida por la colorina de Ginny.
Theo levantó la vista ante el fuerte sonido de las llamas y como un sediento en el desierto ve un oasis de agua, Theo corrió hacia Luna Lovegood y la envolvió en un abrazo.
- Luna de mi vida- murmuró Theo bajito, solo para que ella lo escuchara.
- Mi sol y Mis estrellas- susurró Luna acariciando sus cabellos castaños mientras sentía el calor del cuerpo de Theo.
El misántropo no podía aguantar más. Algo en su interior le decía que debía aprovechar la oportunidad que le daba la vida. Se separó de la muchacha y sin pensarlo demasiado, la besó castamente en los labios, provocando en ambos una corriente eléctrica que hizo ruborizar a la rubia y erizar los bellos de la nuca de Theo; eso era el paraíso.
- ¿Esto significa que ya soy tu novia?- preguntó Luna cuando se separaron, con la cara roja y los ojos cerrados. Theo sonrió y volvió a besar tiernamente los labios de Luna
- si Lunita, eso significa- susurró Theo abrazándola
Blaise abrazó a Ginny que había ido a sentarse a su lado y beso su cabeza.
Draco se encontraba sentado en la cocina. Lupín estaba a su izquierda, Dumbledore al medio, Moody a su derecha y Kingsley a su lado. Ambos con la varita levantada hacia él. Draco entendía que harían, así que sonrió de medio lado, apretó los puños y los miró. Los cuatro al mismo tiempo, utilizaron Legeremancia en él. Draco pudo resistirse. El primero en ser expulsado fue Lupín, quien dio un par de pasos hacia atrás con el impulso. Draco seguía mirándolos como si nada le ocurriera, sin embargo, el esfuerzo mental que estaba haciendo era enorme y el esfuerzo que hizo en la mansión para mantener a Voldemort fuera había sido mucho, a pesar de lo mucho que había entrenado en los veranos anteriores con su tía bella. Su oclumancia era tan poderosa que podía sacarlos a todos de su mente, excepto a uno; Dumbledore seguía intentando ver algo de sus recuerdos. A pesar de que Draco no podía expulsar a Dumbledore de su cabeza como con los otros, podía mantener su barrera blindada impenetrable ante el anciano director.
El dolor de cabeza había comenzado, pero Draco seguía tan tranquilo como en el principio. Al final, Dumbledore se rindió y le dedicó una sonrisa… Draco sonrió de vuelta, pero sintió nuevamente una intromisión. Su mente estaba tan cerrada como al principio.
- Este chico me gusta.- dijo Moody dejando la Legeremancia y sentándose pesadamente en una silla.
- Y eras tú el que no quería tenerlo, Alastor.-
- ¡Está en alerta permanente!, me gusta, sí, me gusta, será buen espía, sí- dijo el hombre moviendo su ojos para los lados, cosa que puso nervioso a Draco, dirigiendo su mirad a Dumbledore.
- Ve a descansar, Lobo… tengo la sensación que tu cabeza no puede más- dijo el anciano director.
Draco sonrió de medio lado y se levantó. En un segundo, mientras caminaba hacia la puerta de salida, sintió que volvían a entrar a su cabeza. Instintivamente, lanzó al intruso lejos de su mente, sin darse cuenta, que el profesor Lupín había entrado y con la fuerza de su mente y su magia, lo había lanzado lejos, cerca de la puerta que daba al patio trasero, chocando con un mueble de madera lleno de platos. Draco corrió junto a Kingsley a ayudarlo.
- Lo lamento profesor, fue…-
- Instintivo, lo noté… Merlín golpeas fuerte- dijo Lupín levantándose y sonriendo de medio lado.- y dime Remus… mal que mal soy tu primo ahora- Draco sonrió ante esto.
Salieron de la cocina. Draco miró a Hermione y le hizo un gesto para que se acercara. Se dio media vuelta y caminó de vuelta a la cocina. Hermione quedó sorprendida por esto último. Parpadeó un par de veces y siguió a Lobo hasta la cocina. Cerraron la puerta y Draco comenzó a hablar de espaldas a ella.
- Quiero que terminemos, Hermione- dijo sin más.
- … ¿disculpa?- preguntó Hermione acercándose con un signo de interrogación gigante en la cara, ¿a qué venía eso?
- Quiero que terminemos…- dijo al fin enfrentándola.
- Dame una razón- dijo Hermione con la nariz en el cielo y los brazos cruzados.
- Soy muy peligro y…
- "Soy peligroso, aléjate"- dijo Hermione burlándose- no me digas que sacaste eso de novelas Muggles para adolescentes, Draco Malfoy, porque de verdad estás siendo patético- dijo arqueando su ceja. Draco no lograba comprender lo que ocurría- el día que quieras terminar conmigo, que sea por una mejor razón
- ¿no entiendes? Te harán daño, soy un mortífago, por Merlín- susurró tratando de que entrada en razón
- ¡no has matado a nadie!-
- ¡PERO LO HARÉ!- gritó Draco exasperado, olvidando la calma que tenía hace unos segundos- lo haré si me manda, Minou, y no quiero que estés involucrado con un asesino.-
Hermione miró con rabia a su novio. Levantó su mano izquierda y se la mostró
- ¿Ves esto?- dijo apuntando su anillo- esto significa, según tú, que estoy hecha para ti y tú estás hecho para mí- Hermione tomó a Draco por la chaqueta y lo miró fijamente- Eres mío Draco Malfoy, y yo soy tuya, no me dejarás… porque juro que te haré la vida imposible- dijo para luego besarlo con fuerza.
Un estruendo los sacó de su concentración. Una explosión cercana había hecho remecer la casa de los Weasley. Hermione soltó a Draco y lo miró a los ojos enojada.
- Esta conversación aún no termina- y dándose media vuelta, fue hasta el grupo de gente que se encontraba fuera de la cocina.
- ¡Mortífagos!-
Billy se enfrentaba a un enmascarado mientras que Harry corría tras otra. Astoria y el resto del trio de plata se encontraban dentro de la casa. Ginny se acercó a Astoria y Pansy y les cambió el color de cabello a castaño. Las tres chicas salieron. Theo no se quedó atrás y se colocó la capucha de la túnica. Blaise hizo lo mismo, sin embargo, el castaño natural dejó su varita en la parte de atrás de su pantalón y utilizó sus manos cuando salió por aquella puerta, para mandar un expelliarmus poderoso ante uno de los enmascarados, lanzándolo lejos.
Draco salió de la casa con su cabello castaño y Hermione a su lado. Lobo miró a la gente alrededor y vio que faltaba Rayo.
Rayo sin embargo ya venía de vuelta y lanzaba hechizos a una escurridiza Bellatrix.
- ¡Lobo cuidado!- gritó Harry al ver a Draco cerca de los Weasley.
Bellatrix lanzó un hechizo aturdidor a Kingsley, pero este ya lo estaba rechazando, haciendo que la mortífago entrara en estado niebla y saliera del lugar.
Draco rápidamente se dio cuenta que su magia estaba muy débil por toda la Legeremancia utilizada. Se acercó a Tonks quien tenía el arma de su primo en la cintura. El muchacho le sacó el arma y la cargó. Tonks lo miró y siguió atacando; él sabría qué hacer con ella… eso esperaba.
Recordaba cómo hacerlo, recordaba como disparar, pero… ¿serviría?
La máscara inconfundible de Dolohov apareció en frente de todos. Draco no lo pensó mucho y apuntó el arma con su mano derecha y levantó la mano izquierda para lanzar un protego a los señores Weasley que estaban más cerca. Dolohov atacó. Molly pudo defenderse y Arthur mandó un hechizo certero, que hizo que el mortífago entraba en estado niebla. Ahí Draco entró en pánico; tomó su arma y disparó a aquel humo negro.
Lo que pasó fue lo siguiente: la bala salió disparada del cañón de La Llama Omni III girando de manera extraña. La bala llegó al humo y un círculo plateado apareció. Tenía símbolos extraños, tribales y runas antiguas que no pudieron identificar. La bala atravesó aquel escudo plateado partiéndolo en mil pedazos, entrado certero en el humo, haciendo que el cuerpo de Dolohov cayera pesadamente al piso, inmóvil. Un charco de sangre comenzó a brotar del hombre. Lobo estaba en shock. Todo eso había ocurrido en menos de un segundo, pero no se permitió perder la calma, tomó nuevamente el arma y disparó contra el primer enemigo que tenía cerca; Bellatrix.
La mujer había visto lo que ese aparato, al parecer muggle, a su compañero. Sin pensarlo dos veces, se lanzó un protego justo al tiempo en que Draco apretaba el gatillo de "la llama Omni"; lo mismo sucedió. La bala dio en su blanco, pero Bellatrix pudo correrse. Al hacerlo, la bala desvió su trayectoria, impactando en el hombro de Bellatrix, haciéndola lanzar un alarido de dolor. Otro mortífago ―reconocido por Draco como su tío Rodolphus ― la tomó y desaparecieron del lugar.
Todos quedaron impactados con lo ocurrido. Lupín y Charley Weasley corrieron junto al mortífago sacándole la máscara. Efectivamente era Dolohov.
- Está muerto- dijo Lupín.
Draco miró su arma respirando agitadamente.
- De dónde sacaste esa arma, Draco- preguntó Hermione.
- Me la dio tu padre- susurró.
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¿Qué ocurrió aquí? ¿ qué onda esa arma? es el poder de draco? o qué?
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