Capítulo 20
"Ninguna razón"
Como si fuera un recordatorio del porqué viajaban por tierra, se notaban intensos relámpagos que se desataban sobre la población que a lo lejos se miraba. Max suspiró de nuevo. En realidad no había pensado que el viaje sería fácil… pero lo sucedido en Dijon fue francamente desagradable.
— "Esta es una gran sorpresa" — el rubio escuchó una voz atrás de él pero lo que le sobresaltó fue el reflejo en el cristal… un cabello rojo.
-oooOooo-
Su respiración se normalizó finalmente. Murmurando palabras realmente vulgares ante los recuerdos o como le dijera días antes a Max 'memorias'. Al levantar su cabeza notó que ya se encontraban viajando y las luces de la población se miraban lejanas además de resplandores por descargas eléctricas.
Al menos su predicción se cumplió, el tren aceleraba hasta casi alcanzar su velocidad normal. Llegarían a Milán en pocas horas y de ahí abordarían un vuelo a Roma. Quizá hasta podrían tomar un helicóptero y llegar antes. Aún tenía suficiente dinero para hacerlo, Tala…
Sacudió su cabeza, no era ahí a donde debería dirigir sus pensamientos, al menos no por ahora. No quería ver a Max ni pensar en Tala, específicamente en los líos en que se había metido ni qué decir de los castigos. Él lo había arrastrado –casi- a su actual viaje para demorar lo que en un determinado momento su abuelo notaría. Al menos, eso esperaba, su abuelo estaba en Japón, eso significaría un tiempo a su favor.
A lo lejos escuchó el estribillo de una canción que reconoció en el acto "Numb" de Linkin Park. Parpadeó, pensando en la letra y en cómo se aplicaba a su situación. No pudo dejar de preguntarse ¿Qué rayos intentaba probar? Y la que en este momento hizo que olvidara que sucedía a su alrededor ¿Valía la pena?
Distraído entre sus pensamientos y tratando de no tenerlos olvidó su entorno y transcurrió algún tiempo antes de notar que estaba siendo observado y esa sensación era molesta por la cual se levantó para salir del lugar.
— "Kai? Warten Sie einen Moment!" (¡Espera un momento!)
El nombrado giró no al oír su nombre sino por idioma en que fue dicho…
- 'Verdammt!' – inconscientemente su pensamiento giró de inmediato al idioma en que le hablaron… en una maldición.
-oooOooo-
Japón. 3:00 am día siguiente
La fiesta había concluido. Los cansados invitados subían a sus vehículos para dirigirse a su hotel o casa. Unos cuantos se quedarían en la Mansión donde se había realizado la fiesta. Mientras la mayoría de ellos pensaba en disfrutar de un merecido o necesitado descanso, dos se encontraban frente a frente en una suntuosa oficina.
— "Lamento no haberte atendido antes" — Voltaire musitó con cinismo poco disimulado — "Compromisos previos, como has apreciado"
— "Es comprensible"
— "¿Trajiste vehículo?" — al ver negar al otro agregó — "Nobumori, alerta a Hianka que necesitaré de sus servicios para llevar a nuestro invitado a su residencia, después de nuestra reunión"
Como buen anfitrión el demás edad señaló un lugar frente a sólido escritorio de madera y ordenó servir té, que fue llevado de inmediato. El asistente personal hizo una leve reverencia y salió cerrando la puerta.
-OoO-
Esta reunión amerita una explicación:
Eran casi las 10:00 pm cuando el Sr. Daitenji, mejor conocido como Stanley Dickenson en los círculos occidentales de beyblade, se encontraba parado frente a la residencia del mayor de los Hiwatari. Se acercó al intercomunicador por tercera vez solicitando una entrevista con el empresario multinacional… la persona que le atendió nuevamente le negó la entrada.
Tres horas antes, se había comunicado con uno de los asistentes en Moscú, Rusia (teniendo en cuenta las cinco horas de diferencia) quien finalmente le informó que el Sr. Hiwatari no se encontraba disponible hoy, ni mañana por una fiesta que se celebraría en Japón… bueno, eso después de identificarse y ellos confirmaran quien era.
Eso era un inconveniente aunque menor de lo proyectado, ya que ambos se encontraban en el mismo país y hablar con él sería más fácil… o al menos eso creyó. Estuvo intentando, no obstante la hora una comunicación con el elusivo empresario sin éxito. Así, con la diligencia que le caracterizaba se encaminó a la residencia de los Hiwatari, donde se encontró con una formidable resistencia de ser admitido… debido al pequeño detalle que no se encontraba en el listado de invitados.
Su carácter bonachón no recibió ofensivamente la situación; aunque tampoco era ingenuo para no sospechar que había algo más o 'alguien' tras esa barrera o negativa, según se mirara. Y, si bien no tenía los recursos económicos ni contactos sociales del abuelo de Kai, no estaba indefenso. Tenía contactos y sabía cómo usarlos.
A todo esto eran casi las 10 pm cuando gracias a sus propios contactos logró finalmente ser atendido en persona. Gracias a una pareja que conoció en sus viajes a España, quiénes lo introdujeron.
El rostro del empresario era una hoja en blanco, principalmente al estar frente a algunos invitados, es más, hasta una sonrisa se asomó; aunque también -y eso pasó desapercibido- un brillo en sus ojos, una mezcla de fastidio y curiosidad del motivo y especialmente por la insistencia del Presidente de la BBA, hasta que una palabra se formó en su mente: KAI.
Desde ese momento Voltaire decidió que hacer. Excusándose un momento fue a recibirlo, no sin antes hacer una leve señal a su actual asistente personal, quien 'extrañamente' le detuvo para consultarle algo, por lo cual, Voltaire se detuvo un momento antes de hacer su corto recorrido hacia Dickenson y, como consumado ajedrecista y empresario que era tenía planeada su estrategia con tres jugadas por delante. Así con una sonrisa –escalofriante- para alguien que realmente lo conociera…
— "De haber sabido que querías asistir a mi recepción te habría enviado una invitación" — su entonación y ademanes jamás desmentirían su cortesía, a juzgar por las miradas de aprobación del resto de sus invitados.
— "Oh. Bien yo…"
El primer movimiento de Voltaire logró su propósito: desequilibrar a Dickenson.
— "Tampoco sabía que conocías a los Sres. Córdova, abogaron por ti, según me informaron. De haberlo sabido me hubieras ahorrado tiempo de negociación para contactarlos antes"
— "Disculparás la manera de contactarte…"
— "¿A qué se debe tu visita?" — Voltaire sonrió. Igual que a Kai no le gustaba darle vueltas al asunto… a menos que fuera necesario y ésta era una de ellas. Y por ello saludó muy cortésmente a una pareja que se acercó a ellos y a la vez fueron presentados con Dickenson.
Cuando terminaron las presentaciones y la pareja fue dirigida muy diplomáticamente a otro lado.
— "No quiero hacerte perder tiempo, necesito unos minutos en privado y…"
Como si fuera un reloj suizo, el asistente de Voltaire se le acercó. Su rostro serio demostraba que era urgente — "Señor… una llamada"
— "Nobumori, dije que no recibo llamadas"
— "Lo sé, pero es una llamada de Canberra. Es importante. Y en cinco minutos será anunciada la cena"
Entonces Voltaire dirigió su mirada hacia Dickenson — "¿Es urgente tu asunto? Como verás estoy ocupado y no puedo desatender a mis invitados"
— "Supongo que puedo esperar…."
— "Correcto. Nobumori lleva al Sr. Dickenson y dótale de un traje para la ocasión, ubícalo junto a los señores Lossada y Cordova"
— "Pero necesito hablarte de…"
— "Señor… realmente es urgente" — insistió Nobumori con la cabeza gacha en señal de disculpa.
— "Dijiste que no es urgente, puede esperar" — y antes que el otro protestara tomó el teléfono que se le ofrecía y contestó la llamada.
Segundo movimiento efectuado perfectamente: llevar al objetivo a la posición que quieres y necesitas sin que lo note hasta que sea tarde.
— "Espero que tengas la información…"
Dickenson escuchó decir a Voltaire en inglés mientras era llevado dentro de la casa por un 'traje para la ocasión'.
-OoO—
La velada hubiera sido agradable de no existir su preocupación. Dickenson no podía negar que la recepción realmente era excelente, elegante y creativa… aunque 'curiosamente' fue ubicado a casi 10 lugares de donde estaba sentado el anfitrión, pero 'convenientemente' ubicado en medio de dos parejas que no eran precisamente amigas y terminó como árbitro-conciliador.
Pasada la cena tuvo dificultades para acercarse a Voltaire; la pareja española y la argentina donde fue colocado lo abordaron y casi acapararon haciendo imposible una escapada sin parecer descortés; y, cuando casi lograba acercarse a él, Voltaire sospechosamente se alejaba fluida y elegantemente entre sus invitados, no obstante su edad.
He ahí el motivo por el cual hasta bien entrada la madrugada finalmente pudieron conversar, después de atender la salida u estadía del último de los invitados. Fue cuando Voltaire se dirigió con Dickenson adentrándose en la suntuosa mansión.
— "Pasa a mi despacho"
La tercera jugada: estocada final.
-oooOooo-
Y ahí estaban.
— "¿Sabes dónde está Kai?" — para sorpresa del empresario, el científico y actual directivo fue inusualmente directo.
Voltaire sonrió interiormente. Una de sus cejas se elevó — "Así que es respecto a él. ¿Qué hizo esta vez?"
El Sr. Dickenson parpadeó ante el tono molesto del otro; su 'espontanea' forma de contestar le sacó un poco de equilibrio, ignoraba si era por su pregunta o por el muchacho y eso lo dejó intranquilo.
— "Entonces no lo sabes" — la preocupación de Dickenson se tradujo en esas palabras.
— "Normalmente mi pregunta sería '¿Debería saberlo?' aunque por tu presencia aquí siendo estas horas me limitaré a preguntar '¿Quiero saberlo?"
Dickenson vaciló, pero se repuso rápidamente — "Fui informado que se dirige a Italia para un tratamiento médico… riesgoso"
— "¿Eso te informaron?" — el tono burlón no dejó de percibirse.
— "Si"
— "Interesante" — mismo tono burlón.
— "¿Insinúas que no sabes?"
— "Aunque te informo que Kai se ganó el derecho de viajar y consultar a quien le plazca, no de ningún 'tratamiento médico riesgoso' ¿Así fue como dijiste, cierto?"
— "Mi fuente es confiable"
— "No debe ser tan confiable porque estás aquí informándomelo y no deteniéndolo"
— "¡No es mi obligación!" — inhaló un momento ante la mirada del otro — "No puedo creer que le permitas hacer eso ¿Olvidas que es menor de edad?"
— "Y yo te recuerdo que tampoco es tu derecho" — levantó su mano para detener la réplica del otro — "Antes que te esponjes como pavo real, creo que es necesario advertirte extraoficialmente que cualquier derecho que creas ostentar está actualmente suspendido. Me sorprende que no estés enterado"
— "¿Q-qué? ¿Qué hiciste?"
— "¿Yo? Nada ilegal si eso sugieres"
— "Pero algo hiciste" — insistió Dickenson.
— "Por supuesto. ¿Has oído hablar del término 'conflicto tutelar'? ¿No? Verás, es cuando hay muchos pupilos con intereses contrarios entre sí a cargo de un solo tutor. Esta situación también es aplicable a los protutores. ¿Recuerdas que tienes 3 pupilos beyluchadores a tu cargo? Admito que Kai no es directamente tu pupilo, pero aun así hay intereses contrarios, y esa es una causal aplicable"
— "Yo…"
— "Raymond Kon, Daichí Sumeragi y… ¿Cómo se llama ese chico, hijo de tu prima?"
— "No hay conflicto, no soy tutor de todos los que mencionaste. Hay autorizaciones de las madres para que los represente y…"
— "¿En serio? Cualquier juez encontraría interesante que cada uno de ellos participó, participa o participará en un equipo diferente ¿No son intereses contrarios? Descuida, no utilizaré los nombres de los 'otros' muchachos siempre y cuando no te metas con el mío"
— "Pero Kai… ¿Por qué… ahora?"
— "Ah sí, regresemos con él. Tiene una autorización para someterse a evaluaciones y diagnósticos médicos y algunos procedimientos no invasivos"
— "¿Por qué…?"
— "Lo conoces. Sabes que cuando algo se le mete a la cabeza es casi imposible hacerle cambiar de opinión, al menos por los métodos tradicionales, pero en esta ocasión se ganó el derecho, algunos derechos"
— "¡Le diste una autorización! ¡Eso es irresponsable!"
— "¿Lo es? ¿La leíste para reclamar algo?" — el desconcierto en el rostro del otro le hizo cruzar sus dedos frente a él — "Espero que no me vengas a decir que alguno de los médicos ha infringido o se ha extendido más allá de esa autorización, porque me veré en la penosa situación de interponer una demanda, una cuantiosa demanda… o expedir una denuncia contra Kai por falsificación, si fuera el caso"
— "No te atreverías…
— "¿En serio, después de tanto tiempo aún no me conoces? Lo haría contra mi madre si ella aún viviera, ¿Por qué no contra él?"
Ambos hombres se miraron unos segundos, pero fue el Sr. Dickenson quien desvió la mirada — "¿Sabes al menos con quien viaja?" — preguntó.
— "Sí" — la mueca no disimulada de disgusto apareció en el rosto del abuelo de Kai.
Guardaron silencio otra vez. Aunque fue el Sr. Hiwatari quien lo rompió en esta ocasión — "Dime Daitenji, ¿Me preguntaste eso porque crees que no sé o porque quieres saber con quién está viajando?" — el sarcasmo era evidente — "Porque si es el primer caso, yo siempre sé dónde anda, con quién y por qué. Si es el segundo caso…" — sólo sonrió y aunque esperó la réplica, ésta no apareció por lo que continuó — "Correcto. Si no tienes nada más que agregar al asunto me retiro" — diciéndolo mientras apretaba el botón del intercomunicador — "Nobumori, encárgate que mi 'invitado' llegue a su casa"
— "¿Por qué lo haces? ¿Por qué le diste esa autorización? ¿No temes que eso le perjudique en vez de ayudarlo?"
Voltaire se quedó mirándolo, evaluando si sus preguntas eran provenientes de una sincera preocupación y no maliciosas.
Un toque.
— "Adelante" — respondió el dueño de la mansión.
Nobumori apareció — "Hianka se encuentra en el pasillo, señor"
Miró un momento al otro anciano — "Dile que espere"
Haciendo una reverencia el otro salió.
— "Respondiendo a tus preguntas, Kai tiene que aprender a ser realista. No se puede cambiar el pasado, si se pudiera…" — no terminó la oración — "Créeme que él sabe perfectamente las consecuencias de cruzar los límites"
— "Tú…"
— "Él como yo conocemos sus debilidades y fortalezas. Le he proporcionado la mejor educación que el dinero puede comprar; aunque lo vale, cada centavo. Te consta que es brillante y ha sabido aprovecharla. Fue criado para ser independiente, autosuficiente y de hecho lo es desde los trece años" — ante la mirada del otro agregó — "Sabes que no acepto la mediocridad"
— "¿Entonces por qué...?"
— "Mientras no encuentre una forma de vivir para siempre no dejaré que el fruto de años de trabajo sean desperdiciados por un pelele"
— "Pero Kai no es tu… heredero directo"
— "Si te refieres al inútil de Susumu…" — pero sonrió, no iba a perder el control no frente a él — "¿En serio, quién lo dice? Ya te dije que no acepto la mediocridad. Susumu nunca fue un apoyo, a diferencia de Kai. Sé hasta dónde puedo presionarlo para templarlo"
El otro negó con un movimiento de su cabeza — "Kai tiene problemas para adaptarse…" — dijo con tristeza no disimulada.
— "No tiene por qué estar al nivel de la mayoría, sus 'modales de etiqueta' no han sido descuidados"
— "¿Modales de…? ¡¿Quieres volverlo elitista?!"
— "Que poco nos conoces Daitenji. ¿Además, olvidas sus relaciones con tus 'protegidos'?" — dijo regresando una mueca de disgusto que no se preocupó por disimular.
— "Si te refieres a los B-Revolution, son chicos de buenos hogares. No los subestimes"
— "Si eso crees. Pero no los subestimo. Admito que es mejor que esté con ellos que algunos de sus relaciones en el pasado… al menos éstos son tolerables"
— "No entiendo tu sistema, debe ser confuso para el pobre chico"
— "Me tiene sin cuidado tu 'entendimiento' y estás advertido. No te metas en esto o no solo perderás la protutela de Kai" — el brillo de agresividad se intensificó en esos ojos de una forma tan similar a la de Kai — "… o me encargaré personalmente de destruirte" — dicho eso caminó hacia la puerta y la abrió — "Hianka, lleva al Sr. Daitenji a su casa"
Dickenson hizo un leve saludo y salió.
-ooooOoooo-
Hola…
Lamento la tardanza en esta actualización. Por alguna razón me emocioné con la otra y esta la dejé por un lado.
Saludos.
