-Muy bien ¿ahora que?-preguntó Mac, Lia le chitó.
-Baja la voz. Nos van a oír- lo riñó- May dijo que tu sabes donde están así que dinos ¿Donde?- respondió Lia mirando a Adrian. Por un minuto todos se lo que quedaron mirando, Adrian dio un largo suspiro
-Si esta vez tendrán que seguirme- respondió Adrian, mientras emprendía el camino hacia la ciudad-Vamos no tenemos toda la noche.
Cuando habían ido a Selesia Lia recordaba la ciudad, recordaba el tiempo que había pasado allí junto a todas las personas que había conocido. Pero en ese momento. En Eria. Se sentía algo perdida, ella no había estado en Eria, recordaba una vez que había tenido que ir a Eria, pero de eso hacia mucho tiempo y no había visto casi nada de la ciudad.
En la penumbra de la ciudad se les hizo fácil ocultarse, a diferencia de Selesia, las casas estaban algo inestables pero no destruidas y todavía había personas en las calles muchas ayudaban a quienes podían, los chicos serpenteaban entre las personas sujetando las riendas de sus caballos. Resultaría muy extraño si los viesen subidos en los caballos, ya era un milagro que los caballos se camuflaran en la oscuridad y ninguno quiso tentar a la suerte.
Lia se detuvo en seco. Pudo oír una conversación que no le gusto en absoluto. Miro el lugar y se acerco a Adrian.
-Hay jinetes cerca, no se detengan- dijo lo suficientemente alto como para que la escucharan los demás
-Aun falta unas cuadras más- le susurro Adrian sin dejar de mirar adelante-No se apresuran manténganse como están.
Mantuvieron el ritmo mientras Lia podía escuchar como los jinetes se acercaron hacia ellos.
-Mira- dijo uno de los dos jinetes montado en su caballo- Más guerreros para la competición. Espero que este año vengan más chicas.
Lia sintió como quería darles una buena patada en el culo pero mantuvo la vista al frente y no se detuvo.
Una vez que los jinetes ya no los veían Adrian los guió hasta un callejón entre dos casas y toco el suelo marcando un ritmo.
Una compuerta se abrió y Adrian se metió dentro sin mirar a los demás, luego fue Mac, Anna, Jane, Zeth, Karen, Kim, Mikey y por ultimo Lia. El lugar era una bajada que permitía que los caballos pudieran entrar, delante de ellos Lia pudo distinguir una figura de un hombre.
La compuerta se cerro detrás de ellos y el lugar se ilumino por antorchas. Delante de ellos un hombre que Lia diría que tendría entre cuarenta y cincuenta, su cabello era negro con canas blancas, llevaba una mano cerca de la empuñadura de su espada y la otra alzaba una antorcha.
-Adrian- dijo el hombre- Es bueno verte. Veo que has traído visitas.
Lia se adelantó hasta donde estaba Mikey y Rache, Adrian tenia la mirada clavada en el hombre y su expresion era de piedra.
-Hola Lord Fossegrim- saludo Adrian en tono respetuoso pero debajo de ese respeto Lia noto el desagrado que le debía provocar a Adrian verlo- Ellos son amigos, ayudaron en la liberación de Selesia.
Fossegrim pareció sorprendido por un momento, había sido un instante pero Lia lo había visto.
-Vengan les mostraré donde pueden dejar a sus caballos.
Luego de dejar los caballos Fossegrim los guió a través de lo que Lia había calificado como refugio, había pocas personas allí. Unas quince o veinte.
El lugar estaba completamente iluminado por antorchas, Lia agradeció en silencio que su capa ocultara sus armas. Sentía el peso de miradas mal disimuladas y murmullos que deseaba no hubiese escuchado.
Adrian permanecía a su lado con una mirada de hielo y una expresión seria, en el tiempo que lo conocía Adrian al principio se había mostrado a la defensiva. Recordó una vez que había estado discutiendo con Jake y Lia y Alicia habían interrumpido antes de que se agarraran a los golpes, pero viéndolo allí con la mirada tan petrificada parecía una persona totalmente diferente.
Adrian se dio cuenta de la mirada de Lia por lo que para que solo ella escuchara dijo en un susurro
-¿Que pasa?
-Allí- dijo Lia en un susurro- Hay alguien que no deja de mirarnos. No lo veas, no voltees
Siguieron a Fossegrim hasta una habitación llena de planos y mapas de estrategia. Una chica de no más de dieciséis años de cabello negro y ojos verdes estaba hablando con un hombre de cabello cobrizo y ojos verdes.
Lia reconocio a la chica de la vision que habían tenido un mes atrás, era la princesa Leel, el hombre era otra cosa, había algo en él que era igual a Adrian.
-Su Alteza, mi señor- dijo Fossegrim inclinándose- Adrian Wayburn ha vuelto con compañía
Los dos se dieron vuelta. Como si recién notaran su presencia, la princesa Leel sonrió
-Es bueno ver que has vuelto Adrian- dijo Leel-Creímos que Sakara te habían atrapado
-Casi lo hacen Su Alteza- respondió Adrian- Pero estas buenas personas nos han ayudado
Los chicos dieron un paso adelante pero permanecieron juntos, los chicos estaban detrás de Mikey y Kim y ellos miraban a Leel con ojos listos para atacar de ser necesario.
El hombre miro a Adrian y luego a Lia quien estaba delante de sus amigos y junto a ella Adrian.
-Gracias por ayudar a mi hijo- dijo el hombre- Mi nombre es Nicolas Wayburn, soy el padre de Adrian y el primer consejero de guerra de la princesa.
-Es un placer conocerlos mis señores- respondió Lia, años viviendo en el castillo con su familia le habían enseñado a ser respetuosa con otros nobles. Ademas si se enteraban quien era ella en realidad le podía provocar problemas a su familia- Mi nombre es Lia y ellos son mis amigos y familia Mikey, Kim, Karen, Zeth, Anna, Jane y Mac- dijo señalando a cada uno
-Adrian- dijo Nicolas mirando a su hijo- ¿Son ellos guerreros?
-Si lo son- respondió Adrian, había algo en su tono que a Lia le pareció que si estuviera tratando de calmarse- Necesitamos hablar a solas padre, con la princesa
La princesa Leel hizo movió una mano y dijo
-Por favor déjenos a solas-dijo Leel, Fosegrim y Nicolas parecieron querer protestar pero Leel los cayo a ambos con una mirada severa y ambos se fueron
-Vengan vamos a un lugar tranquilo- Dijo Leel.
La princesa Leel los guió a otra habitación algo más pequeña con una cama echa y una mesa redonda con sillas para doce personas. Todos tomaron asiento.
-Bueno es bueno ver que has vuelto Adrian- comenzó Leel- Hemos recibido un aviso que Selesia ha sido liberada y creo que han tenido algo que ver ¿Me equivoco?
Adrian rio un poco, era una risa de quien ve a alguien que conoce hace tiempo
-No, no lo haces Lee- reconoció Adrian y se volvió hacia los chicos- Es gracias a estos chicos, sin ellos no hubiese sido posible
Leel paso su mirada por los chicos y se clavo en Lia, ella simplemente le sostuvo la mirada. Incluso bajo el glamour su mirada aun tenia ese brillo que Mikey creía que ardían como fuego, una verdadera guerrera.
-Debo de agradecerles- dijo Leel con la mirada hacia sus manos- Sin ustedes hubiese habido más muertes
-¿Podría decirnos la situcion aquí Su Alteza?- pidio Lia amablemente, ella tenia unos modales deliciosos cuando decidía emplearlos. Con los años Mikey se había convertido en un experto de la sutilesa y de mostrar emociones falsas pero había visto a Lia fingir alegría que casi se lo había creído.
Ese fue el único momento en el que Mikey pensó que había sufrido mucho. Ese tipo de cosas no se aprendían por nada, siempre era por necesidad o porque habían sufrido.
Leel asintió y comenzo a hablar
-Los Shadies están aquí, ambos, esperan coronar como princesa heredera al trono a Lisian una de mis antiguas damas de compañía al parecer se fueron infiltrando en la corte como raíces ocultas- La ira le invadió tono de voz- Atacaron cuando fue mi dokimí yo ya había sido declarada perteneciente a la sangre por lo que mientras yo viva Lisian no puede ser princesa.
-¿Cuando será la coronación?- pregunto Mikey con tono político
-En unos días, tres según tengo entendido- respondió Leel
-Necesitamos reunirnos con mi padre Lee- dijo Adrian- necesitamos saber cosas como las guardias, como atacar y como actuar
-Muy bien lo haremos cuanto antes.
La guarida estaba envuelta en silencio.
Desde que podía recordar Donnie siempre había rogado por un poco de paz y tranquilidad, Mikey siempre había hecho algun ruido, nunca había habido demasiado silencio. No en realidad.
Donnie había estado trabajando, tratando de buscar más pistas de donde podría estar Mikey, pero nada llevaba a nada.
-Mikey- murmuro mirando una fotografia en la que estaban ellos dos, sonriendo, Donnie sentía la culpa golpeando su pecho, le dolía el pensar que Mikey pensara que el lo odiaba. Le dolía no saber nada de su hermanito
-Lo lamento en verdad que lo lamento.
Hola. Perdonen por tardar en traer el capitulo, lo iba a subir ayer temprano pero tuve algunos problemas.
En fin espero lo disfruten, nos vemos en el siguiente cap (o historia) que suba =D
