Ola ¡hola mis queridas hotseguidoras! Espero anden genial, acá hay ¡otro capi de la hothistoria!
Ya casi terminando, me disculpo con ustedes por dejarlas esperando pero no me llegaba la lojujuriosa chispa que debe acompañar a un fic M ¡doy mis mas sinceras disculpas!.
Muchas gracias a todas por el apoyo, y no me maten.
¡déjenme saber su parecer!¡con un excelente REVIEW!
Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, intento que Diamante sea amado por todas.
Sailor moon, vs el príncipe maligno 1.
Tras ese picnic en el techo, yo andaba exultante, solo faltaban 2 enemigos, 2 y seríamos mi princesa y yo, junto a las sailors por fin solos, para crear el Tokio de Cristal, estaba contento y aunque erdaderamente esperaba que todo saliera bien, me preocupaba un poco, no tener noticias del maldito de Endimiun, obviamente, no iba a andar por todo el castillo contagiando mi preocupación, así que: me dediqué a encerrarme en mi habitación, tranquilamente, tratando de que se me pasara la preocupción, Háruka abrió la puerta, alzó las cejas levemente mientras una sonrisa jugaba en sus labios.
-pensé que estarías desnudo, aplicándote cremas y cosas así. Dijo, alcé mis cejas reflejando mi sorpresa - ¿Por qué pensaste eso? Pregunté, ella se apoyó en la puerta tras cerrarla –porque Hotaru dijo que te gustaba andar desnudo en tu dormitorio. Negué.
-no si no salgo de la cama o de la ducha…y la pregunta se debe a…¿Qué quieres verme desnudo acaso? Me han dicho que soy una visión fascinante. Háruka enrojeció.
- ¡no digas esas cosas faltas de pudor! Exclamó abochornada, reí –oh, yo soy el exibicionista, mi princesa es lapuritana y así, vamos bien, vamos Háruka, relájate ¿nunca has visto un hombre desnudo? La pinché con diversión, su rojo se incrementeó - ¡no es eso! Exclamó mas enrrojecida, reía con suavidad.
-así que lo tuyo es: mucho ruido y pocas nueces, bien, bien, bueno, dime ¿para que me buscabas? Ella se relajó visiblemente –Serena te ha estado buscando, pensó que habrías salido, nos pidió que te encontráramos. Asentí –ya veo. Dije con calma, ella asintió y salió de mi dormitorio.
- ¡cuando quieras Háruka puedo conseguirte imágenes de chicos que satisfacerán tus deseos! Escuché su voz detrás de la puerta - ¡púdrete! Gritó mientras se alejaba, reí con ganas y salí del dormitorio, hallé a mi princesa en las escaleras, ella me sonrió.
-oh, acá estás Díam, pensé que habías salido. Sonreí –bueno, no, ya sabes que amo pasar tiempo en mi hogar como en la calle y en otros sitios. Ella asintió.
-lo se. Le besé la frente - ¿las reuniones de hoy? Prregunté –agotadoras, quiero relajarme. Dijo ella - ¿y tu madre? Prrgunté mirando un poco por detrás de ella.
-tendrá una cena de negocios. Informó, alcé las cejas –cena de negocios ¿he? Eso, se, oye, muy bien ¿no te parece? Le pregunté susurrando en su oreja, vi el fuego azul de su mirada encenderse como un bosque en llamas.
-si, me lo parece. La besé lentamente, provocando su deseo, escuché su gemido ahogado en mi boca, la solté –creo que…iré a preparlo todo. Mi princesa abrió mucho los ojos.
- ¿de que hablas? Puede ir perfecto como va. Dijo –insisto. Respondí mientras sonreía y me alejaba de ella.
-Diamante. Me llamó, me di la vuelta, la miré por encima del hombro, le guiñé un ojo lentamente y desaparecí, dejándola atónita.
Pasé la tarde buscando lo que necesitaba, rosas, velas aromáticas, una fuente de chocolate, licores, aceites para masajes, una fina tira de terciopelo negra, adoro el negro y finalmente, frutas, bastantes frutas y una lata de leche condensada, mejor era preparar todo, con calma, lo primero que hice fue prender las velas, conectar la fuente y poner a calentar el chocolate, las velas, olían a chocolate, así que sería una muy buena experiencia, música suave con bajos, pétalos de rosa roja en sábanas negras como la noche, las frutas cerca de la fuente, el licor a nuestro lado, sonreí, aún no estaba listo y ya, la impaciencia tocaba a la puerta, mi pricesa debía estar muy anciosa, porque ya andaba llamando con insistencia en mi dormitorio.
-ya verás. Dije acariciando con amor el trozo de terciopelo negro que sostenía en las manos, me dirigí a la puerta y la abrí, para mi sorpresa, llevaba una bata roja, preciosa y descotada, una hermosa prenda por la cual, estuve a punto de perder la cabeza, ella netró y yo cerré detrás, con pestillo incluído, olisqueé su cuello, olía fragantemente bien, lo besé suavemente, con pequeños besos que regué con displicencia, cuando ella cerró los ojos, llevada por la sensación, amarré el trozo de terciopelo sobre estos, sonreí mientras ella ahogaba un grito.
-Es mi juego ahora, jugarás como yo lo diga. La llevé a la cama, la dejé sentada allí, mientras iba al baño –no te asustes, estoy acá cerca, puedes recostarte si quieres. Con presteza me desnudé, encendí la ducha y comencé a bañarme con cuidado, la música seguía sonando mientras yo, daba rienda suelta a mi baño, los e armónicos inequívocamente tonos sensuales, llamaban al amor, al placer y al deseo, cuando culminé, salí completamente desnudo y fresco como una gota de rocío, mi princesa, se hallaba acostada en el medio de la cama, no se había movido la venda, menos mal, sonreí mientras miraba su pecho subir y bajar al compás de su respiración agitada y anelante.
-ni se te ocurra, no te vas a sacar la venda. Dije con suavidad, la sobresalté lo se, porque dio un pequeño saltito, me sené en la cama, cerca de sus pies y fui frotándolos levemente con el acéite que había traído para masajear, subí por las piernas, seguí hacia arriba, hasta donde me tapaba su corto pijama, froté sus brazos y su cuello, la parte de arriba de sus pechos, busqué su boca y la besé, mientras acariciaba su cuerpo con mis manos llenas de acéite, bajé las tiras de su bata, ella me dio acceso.
-no, no te muevas. Susurré mientras me acercaba a su oreja izquierda, la cual, comencé a devorar con dulzura y presteza, ella gemía, se que le encantaba, su cuerpo lo decía, su temperatura iba en aumento, pasé a la derecha, cuando culminé, bajé por su bata, besando su cuerpo, llegué hacia abajo, asta su hermosa feminediad que descubrí tapada con un hermoso hilo rrojo cereza, oh si, bajé hasta llegar a sus pies, nuevamente subí, arrastrando esta vez, la ropa interior y el pijama, cuando la tuve desnuda, comencé a regar mis besos con displicencia por todo su cuerpo, tomé una de las rosas que había dejado en la mesa noche y comencé a pasarla por sus zonas mas sensibles, mi princesa daba gemidos leves de placer y frases como: oh si Díam…allí…detente allí…vas bien…oh si… yo sonreía, estaba poniendo en juego todo mi autocontrol (y tengo de sobra) cuando dejé de besar y pasar la rosa, le regalé otro beso en sus labios.
-no te asustes, vas a sentir algo caliente, dime si te quema demasiado, aunque espero que no. dije con calma, lo primero que hice, fue cubrir sus bellos y redondeados pechos de frutas y a continuación,me irigdirigí hacia la fuente de chocolate, tomé una gran cuchara con el ardiente líqido, lo soplé, me dirigí hacia ella, dejé caer una sola gota.
- ¿no te quema? Pregunté, ella negó delirando de placer,asentí, comencé a bañar las frutas con este y a continuación, a comerlas con lentitud, mientras mis manos, la acariciaban, la recorrían y la devoraban, cuando culminé con las frutas por allí, hice el recorrido con mis labios, que mis manos habían hecho, me incorporé una vez mas para buscar otra cucharada de chocolate, soplé y dejé caer otra gota, hice la pregunta anterioe y recibí la misma rsspuesta, lo derramé y lamí con placer y deleite, la hice rozar su primer orgasmo, luego, me dediqué a su hermosa femineidad, mi princesa ya gritaba, gemía y se retorcía alegremente.
-oh si Díam, tómamte, tómame ya, hasme tuya. Decía entre gemidos desesperados y yo, me moría por hacerlo estaba listo desde hace rato, palpitando de deseo, mi princesa arqueaba las caderas, me posicioné en el medio de sus piernas y las alcé, consiguiendo una buena penetración, seguí así, haciéndole el amor, cuando culminamos, nos dejamos caer, la besaba y acariciaba,mientras ella hacía lo mismo.
-ya puedes, quitarte la venda. Dije etrecortadamente, ella lo hizo, sonreía –ue maravilloso mi príncipe. Sonreí –adoro complacerte hermosa. Dije con calma, ella alcanzó el vino rojo, llenó 2 copas y me ofreció una.
-salud, por nosotros. Dijo, sonreí –lsalud. Respondí mientras chocábamos las mismas, bebimos, mi princesa me miraba.
-ahora, debo yo, hacerte el amor. Dijo observando la fuente de chocolate –puedo volver a trabajar. Dije divertido –soy muy responsable y metódico. Ella asintió.
-lo se, lo se. Dijo con calma, se incorporó de la cama.
-pero ahora, el mi turno. Dijo mientras buscaba chocolate y ella, comenzaba a hacerme el amor, luego, terminámos haciéndonos el amor, 2 veces mas, como mi cama estaba hecha un asco, nos uimos a dormir a la de ella, tras darnos una ducha lo cual, fue muy buena elección.
Después de esa dulce felicidad pos coital, caí como una piedra en los brazos de morfeo junto a mi Diamante, pero, en vez de descansar como quería, fui presa de un sueño espiritual, me hallaba con un vestido de novia, en un dormitorio, quería ver quien era mi novio, mis ojos se abrieron de sorpresa.
-Da, Darien. Dije, el sonreía –amor ¿en quien pensabas que no me esperabas? Me levanté de la cama –yo no salgo contigo, eres sucio, perverso y el peor de todos, hechizaste a mis amigas. Dije, el negó.
-Serena, no se de que hablas, permaneciste dormida mucho tiempo, en poder de nuestro enemigo, pero ya te he liberado. Retrocedí. –no es cierto ¡tu eres mi enemigo! Siempre lo has sido, déjame salir de aquí. El negaba.
-amor, no puedes salir de nuestra noche de bodas, ya te lo dije, todo ha sido un sueño plantado por el enemigo, yo sería incapaz de hacerte daño. Retrocedí - ¡no te creo! Grité mientras me acercaba a la puerta, pero…en cuanto Darien me tocó, algo pasó, reaccioné a el abrazándolo, otra voz susurraba.
-así es princesa, esta es tu realidad, lo demás, fue una ilusión hecha por nuestro enemigo. No lo podía creer, que todo hubiera sido una ilusión el amor de Diamante, sus besos, sus sonrisas, sus caricias, todo, no lo podía creer, Darien me miraba y yo, lo miraba a el, me besó, lo dejé y le respondí.
-ves Serena, todo era una ilusión de nuestro enemigo. Dijo, asentí –es verdad…yo… comencé, pero el me hizo callar de otro beso.
-no ha pasado nada, princesa, nada. Me llevó a la cama, comenzó a desvestirme y a besarme, todo se sentía real y bien.
-esto es lo nuestro amor, es nuestro futuro, nuestra felicidad, tu conmigo y yo contigo. Dijo, es verdad, mi futuro siempre había sido con Darien, nuestra pequeña Rini, el Tokio de Cristal, como ¿Cómo pude haber pensado en otra persona? Ahora no lograba ver su rostro, ante mi, tenía a mi futuro, mi Darien, mi amado Endimiun.
-Endimiun. Dije en un gemido cargado de deseo, el tras mucho hacer, por fin entró, mamá me había dicho que dolía, que dolía cuando entraba, pero no me dolió, me llenó un placer indescriptible, de repente, me quedé de piedra ¿no dolió?¿como no pudo haberlo hecho? Se suponía que debía doler, no lo hizo, no dolió.
-bájate. Dije, pero el se movía - ¡bájate! Grité y lo empujé, corrí hacia el baño, estaba la luz encendida, comencé a mirarme el cuerpo, tenía marcas, pero no eran las de ese encuentro, el aporreaba la puerta.
- ¡ábreme Serena! Gritó pero no hice caso, algo no estaba bien ¡algo no estaba bien! Cuando me toqué, había otra cosa, como invisible que aprisionaba mi vagina, lo toqué era una mano ¿Qué pasaba? Recordé de repente, que era un sueño y que si eso era así, esa mano era real, de la persona que amaba, quería despertar.
- ¡socorro!¡socorro! grité, sentí a alguien que me sacudía –ermosa, hermosa. Escuchaba a lo lejos, Darien tumbaba la puerta.
-no, no te dejaré escapar, tu, serás mía. Dijo. Me lanzó en el piso y lo sentí dentro.
- ¡noooooooooo! Grité al tiempo que una energía obscura lo envolvía todo.
Ella me daba puñetazos, llorando - ¡nooooooooo! Gritó justo cuando activé el cristal obscuro para despertarla, era presa de un sueño cárcel y modificador de memoria, creía saber, cual era el punto de modificación, pero no quería estar seguro, cuando mi princesa espertó, se miró, estaba limpia, justo como nos habíamos ido a dormir, temblaba.
-hermosa. Llamé, pero se dirigió a un lado de la cama y vomitó, mala señal, me acerqué una vez mas a ella.
-hermosa. Se incorporó con dificultad y corrió al baño, la seguí, abrí la puerta, vi como se enjuagaba la boca, como se revisaba el cuerpo, la dejé hacerse, ella me miró, con pena.
-estube a punto de dejarlo culminar. Dijo, un escalofrío bajó por mi columna - ¡estube a punto de dejarlo culminar! Se quedó de piedra, estaba allí, lo sentía.
-maldito seas. Dije, mi princesa salió del baño, corrió a su drmitorio, tomó su broche y se transformó, con magia, me coloqué mis ropas de príncipe y la seguí hacia el jardín, allí lo encontramos, con su asqueroso traje de justiciero barato.
-Darien. Dijo ella –Serena. Dijo el - ¡pagarás lo que hiciste! Exclamó mi princesa arrojándose contra el.
