Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.
Los personajes, salvo alguna excepción, no me pertenecen.
Muchas escenas, detalles o diálogos están tomados o inspirados en la serie, puesto que sigo el hilo argumental a grandes rasgos desde la segunda temporada.
Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien y conocer gente, NO soy escritora
Capítulo 20
Alex volvió a dudar unos segundos, cuando al entrar al patio de visitas, halló a Yelina frente a la valla, observándole fijamente. El hombre avanzó unos pasos hasta quedar frente a ella, cubriéndose con su aparente calma y frialdad.
-Otra vez por aquí, ¿eh?. –Susurró desviando la vista mientras se pasaba una mano por el rostro, algo nervioso al recordar sus dilemas internos sobre la supuesta salida de Sona.
-Te dije que te iba a ayudar. No hay trucos. Alex. –Añadió ella seria, mirándole fijamente, cuando él habló cortándola.
-Ya... Disculpa si tengo mis dudas. –Dijo irónico, haciendo que la colombiana suspirara resignada, centrándose en el tema.
-Acceden a trasladarte a San Luis en unas cuarenta y ocho horas. Al gobierno Estadounidense le deben algunos favores. Hablan de unos 7 años.
-¿7 años? No puedo pasar 7 años en la cárcel, no estando la compañía encima de mi familia.
-Seguramente si cuentas todo lo que sabes serán la mitad, puedo incluso intentar que sean menos. Pero quieren todo lo que tengas sobre la conspiración hacia Burrows. Hay muchos cargos contra ti, Alex, sabes que 4 años sería un regalo.
-Sí, lo sé y es increíble que puedas conseguir tal cosa, no sé en que estarás metida pero, mi familia...
-Yo me estoy encargando de ellos, tienen protección las 24 horas. Están bien, y lo estarán. –Dijo intentando tranquilizarle con sus solemnidad.
El castaño guardó silencio pensando en si aquello sería permanente y seguro, mientras las dudas y paranoias volvían a invadirle. Yelina notó su desesperación, hablando de nuevo con impotencia por no poder ayudarlo, y con prisa después de observar que Richard Sullins se acercaba deprisa, ignorando lo que le había dicho minutos antes.
-Todo va a salir bien, de verdad. Siento que esté aquí, no he tenido más remedio.
Mahone borró la expresión de confusión por no saber a qué se refería, cuando vislumbró al jefe de asuntos internos acercarse, quedando al lado de Yelina, quien le habló con cara de pocos amigos.
-Te dije que te avisaría cuando fuera el momento.
-Ya he esperado demasiado, tengo mucho que hacer. –Le respondió de forma seca, centrándose después en Alex, quien trató de aguantar con dignidad lo que se le venía encima.
-Qué agradable sorpresa, Richard. –Habló irónico el ex agente, mirando al hombre trajeado con gafas de sol oscuras.
-Desde luego. La verdad es que siempre he querido verte entre rejas, Alex pero al ver como es esto... No se lo desearía a nadie.
-Vayamos al grano. –intervino seria la colombiana, mirando fugazmente a Richard.
-Bueno, supongo que ya te ha contado todo así que, sólo te diré que es la única buena opción que tienes. Saldrás de aquí, comparecerás ante un fiscal especial y te trasladaremos a San Luis.
-¿Cómo qué un fiscal especial? Eso no es lo que me habías contado. –Dijo mirando a la mujer con asombró y algo de enfado.
-Es una mera formalidad, Alex. No hace falta exaltarse. Sólo tienes que contarle tu historia para que acepte tu salida de este agujero.
-Ya, una formalidad... No es seguro que vaya a dejarme salir, sigo sin tener nada. –Dijo nervioso mirando al hombre, que ni se inmutó por su desasosiego, hablándole duramente mientras la colombiana mordía su labio inferior con discreción, aguantando aquella escena.
-No estás en condiciones de exigir. Es más, deberías arrastrarte y agradecer lo que estoy haciendo por haber escuchado a esta mujer, qué no sé por qué coño quiere ayudarte a salir después de haberla obligado a jugarse su placa. Si no quieres, tengo muchos informes en mi mesa que avalan que mataste intencionadamente a muchos hombres, Alex. Te pudrirás en la cárcel si no aceptas esto, por qué es lo único que tienes.
El silencio invadió al grupo manteniéndolos envueltos en una gran tensión, mientras el castaño bajaba la mirada, planteándose aquello que Richard le había escupido a la cara, dándose cuenta de que, ciertamente era su mejor opción al saber que Michael no pretendía llevarle consigo en su plan de fuga, y seguramente acabaría dejándolo allí tirado.
-Puedes disculparnos un momento. –Habló Yelina fijándose en Sullins, haciendo que este, tras una mirada de soslayo a Mahone se diera la vuelta, caminando en dirección contraria.
Alex permaneció inmóvil, aún mirando la tierra seca bajo sus pies, hasta que la castaña le habló.
-Por intentarlo no pierdes nada. Volverás aquí, sí, pero no es el fin, pensaremos en algo si Michael para ese entonces se ha ido.
-¿Qué sabe él? Por qué ha dicho que te obligué a jugarte la placa. –Preguntó serio cambiando de tema, mirándola fijamente.
-Le dije que vi lo de Apolskis y tú me obligaste a mentir para ayudarte. Obviamente no sabe nada sobre la verdad. Lo siento. –Se disculpó al observar la cara de decepción del hombre, que una vez más recordó que ella había sido la causante de esa parte de su mal, de la persecución de asunto internos y su detención.
-Ya, sí... Voy a marcharme, Yelina –Susurró Alex instantáneamente al escuchar su disculpa, mientras se pasaba una mano por la parte posterior del cuello, con una sonrisa nerviosa en el rostro. Se sentía alterado y no quería mostrar sus debilidades, no otra vez. Necesitaba pensar en muchas cosas.
El castaño se dio la vuelta pretendiendo abandonar el patio de visitas cuando la mujer lo llamó con un deje de ansiedad en la voz, haciendo que él se parara para mirarla.
-¡Alex! Piénsalo bien, por favor. Volveré mañana para saber tu respuesta.
El ex agente la miró durante unos segundos, con una mezcla de sentimientos muy compleja de definir, saliendo después de la vista de la castaña, quien se quedó pegada a la verja mirando la puerta fijamente mientras susurraba con dolor y arrepentimiento un, lo siento.
No podía evitar sentirse muy culpable cada vez que hallaba la ansiedad y el miedo de Mahone. Pero sobretodo la decepción hacía que se sintiera mal consigo misma después de que él, a pesar de sus grandes problemas, la hubiese escuchado y apoyado con el tema de Jake y su hijo, y haberle entregado y engañado de esa forma era algo horrible, aunque las circunstancias la hubiesen obligado.
Los pensamientos de que podría haberlo hecho de otro modo, ayudando a todos la invadían constantemente, torturándola cuando ya el mal estaba más que hecho. Pero no todo estaba perdido, sólo tenía que ayudar esta vez a Alex y sacarlo de sus problemas para que finalmente pudiera ser feliz.
De ese modo quizás pudieran quedar como amigos, y por fin hacer que aquella mueca de decepción y desconfianza se borrara de la cara del ex agente.
Alex normalmente no dormía mucho en aquella pútrida prisión, pero aquella noche le fue imposible hacerlo aunque fuera un segundo pensando en esa oferta, las posibilidades reales que tenía de que todo fuera bien, en su hijo, y en Yelina.
Por más que trataba de apartarla de su mente, y dejar de hacerse tantas preguntas sobre a qué jugaba y si podía confiar en ella, era inútil. Siempre rondaba por su cabeza aquel pequeño atisbo de esperanza de que de verás fuera cierto lo que decía, de que de verdad hubiera algo de luz al final de su túnel, de que sus sentimientos hacia él existieran.
A pesar de aquello, Alex volvía a restregarse los ojos con desesperación, a caminar de un lado a otro y tratar de olvidar sus patillas ausentes. De olvidar que en su corazón albergaba cariño, amor hacia ella. En definitiva, un sentimiento que hacía palpitar su pecho y no sabía catalogar, sencillamente porque le daba miedo más que otra cosa.
El castaño paseaba por el desierto pasillo de la prisión mientras la gran mayoría de presos dormían, cuando al pasar cerca de la celda de Scofield le observó despierto, mirando por la pequeña ventana de su cuartucho. Mahone se acercó apoyándose en las rejas, mirándole mientras hablaba sin mucho afán.
-¿No duermes? Tendrías que estar descansado para planear bien tu fuga, Michael.
-Lo mismo te digo, Alex. Deberías descansar para poder testificar ante ese fiscal mañana por la tarde.
-Supongo que Yelina te lo cuenta todo, ¿no? Claro, no tendréis secretos entre los tres. –Murmuró con una sonrisa burlona, mientras Michael se apartaba de la ventana.
-Espero que seas lo suficientemente listo como para largarte de aquí mañana, porque no estoy dispuesto a firmar una tregua contigo. Tengo cosas más importantes que hacer.
-¿Como sacar a ese tío de aquí? no le conocías de nada y de repente le ayudas a salir. Qué está pasando, ¿acaso tienes problemas? – Preguntó burlándose de él mientras le miraba fijamente.
-Eso es lo que menos te interesa a ti. ¿Por qué te entrometes? Deberías pensar en tus problemas.
-Prefiero no hacerlo, la verdad. –Dijo siendo sincero, manteniendo la calma. -¿Es la compañía? ¿Te obligan a sacarlo? Qué harán si no lo consigues ¿te mataran?, ¿a Burrows? –Continuó hablando presionando al chico.
Michael, cansado de escucharle, respondió con mal humor, mirándole fijamente, sabiendo que aquello no le sería indiferente.
-Matarán a mi hermano y a Yelina. Si algo falla, ellos pagaran las consecuencias. Déjame ya, Alex.
El castaño guardó silencio mientras apretaba la mandíbula, sintiendo que aquella declaración lo había dejado nerviosos, sabiendo que esa gente no se andaba con faroles.
Aquello era otra prueba de que la mujer no le era indiferente, y eso cada vez lo asustaba y enfadaba más.
