Aquí me presento humildemente de nuevo ante vosotros…, espero que degustéis y saboreéis el capítulo que os dejo… Let's go!

EL DE CUANDO HERMIONE TIENE UNA GENIAL IDEA

Los días siguientes fueron de tensión tanto para alumnos como para profesores. Cuando creían haber terminado con Voldemort, su imagen resurgía de las cenizas, cual fénix. Él no estaba vivo, al menos, no que ellos supieran, pero su ideología y los actos de los Mortífagos, atemorizaban casi tanto como si lo estuviera.

Ninguno de los amigos de Hermione se tomó bien la noticia de su relación con Draco, pero el que peor se la tomó de todos, fue Ron.

-Me niego a creer que estás saliendo con él, Hermione,-había dicho el pelirrojo-. Primero un Mortífago y luego un proyecto de lo mismo...

-¡Él no es ningún proyecto de Mortífago!

-Claro, y Vicky no era el enemigo... ¡Recuerda que te avisé en cuarto año y no quisiste escucharme! Las hormonas pueden con tu inteligencia. Nunca creí que eso le sucediera a alguien como tú...

-No sé qué me insulta más, el hecho de que creas que soy una adolescente salida o que creas que no puedo actuar como una... No soy una anciana asexual, ¿sabes? Pero tampoco estoy salida, tal y como haces entender...

-No he dicho eso. Tergiversas mis palabras.

-¡Y un cuerno!,-le había dicho la castaña, enfurecida-.

Después de aquella conversación, Ron la evitaba por todos los medios. Volvía a actuar igual que en cuarto curso, cuando comenzó a salir con Viktor.

-No es mi culpa que tu hermano sea tan cerrado de mente, Ginny,-le dijo Hermione cuando la Weasley fue a pedirle que arreglaran las cosas-. Si la solución es que corte con Draco, creo que va a tener que ir acostumbrándose. Él no es como todos creéis. Es buena persona.

-Creo que te tiene idiotizada por su cara de angelito. Pero es normal, puedo comprenderlo. Para un tiempo puede estar bien..., no niego que es muy guapo. Pero piensa las cosas con calma, Herms. No te equivoques con él...

-¿Cómo lo hice con Viktor?

-No. Me refiero a que no dejes que te haga daño. Vales mucho más que cualquiera de sus ligues huecos y superficiales. ¿Lo sabes, no?

-Da gusto tenerte como amiga, Ginny. Tú sí que me comprendes...

Se dieron un abrazo, y continuaron hablando durante horas sobre diversos temas. Granger estaba feliz. Al menos había retomado su amistad con uno de sus tres amigos como antaño... Ahora sólo le faltaba vérselas con un Ron Weasley de mente cerrada y un Harry Potter cabezón que se negaba a aceptar que lo suyo fuera algo real. El moreno lo había definido como "embobamiento hormonal", y había asegurado que no era culpa de su amiga, sino de un componente del tinte que usaba Draco, gracias al cual tenía tanto éxito entre las chicas.

La tensión se palpaba en el ambiente, pero tras varias semanas sin ocurrir absolutamente nada, la calma volvió a impregnar el ambiente, y todos parecieron olvidar el incidente ocurrido. Todos menos Harry, que se empecinaba en que los Mortífagos estaban esperando a que se relajaran para atacar.

- Es cómo ellos actúan. Esperan a que no se les espere para caer sobre su enemigo.

- Me molesta mucho tener que afirmar esto,-había dicho Draco-, pero me temo que estoy de acuerdo con el cabeza rajada. Es como actúan…

-"amos",-dijo Ron, que apareció sin ser esperado-…es como actuamos, ¿verdad? Porque tú eres uno de ellos, chiflado psicópata. Admítelo de una vez.

-Dime, Pobretón, ¿qué es lo que te molesta más, que te haya robado a tu amor platónico o que ni siquiera te registre como a un hombre, sino como amigo asexuado?

-Ya basta,-dijo Hermione, poniéndose ambas manos en las caderas-. Esta conversación inmadura y absurda se ha terminado. Llamadme cuando volváis a ser personas coherentes y con las que se pueda hablar. Gracias,-y se fue sin decir más palabra-.

-Mira lo que has conseguido, Malfoy.

-Eso ha sido culpa tuya, Weasley.

-Más quisieras, hurón albino,-dijo asiendo su varita-.

-Deberías volver a teñirte,-sonó la voz de Harry-. Parece que el componente que usas para atraer a las mujeres se estás desvaneciendo. Mira cómo huye Hermione de ti,-y rió como un psicópata-.

-¡Te he dicho que no me tiño!-gritó Draco fuera de sí, y le lanzó un Petrificus totalus al moreno que se quedó petrificado hasta mucho después de que el rubio se hubiera ido presto a encontrar a su amada-.

El rubio estuvo buscando a Hermione durante varias horas, pero no aparecía por ningún lado. Cuando se dio por vencido, caminó con la cabeza gacha, arrastrando los pies.

-¿Has visto a Hermione?,-sonó la voz de Ginny junto a Draco-.

-¿Desde cuándo me hablas como si fuéramos amigos?,-preguntó el chico, sorprendido-.

-No era mi intención, pero tras hablar largo y tendido con mi amiga, me he dado cuenta de que la tienes completamente atontada, así que he decido darte una oportunidad. Es inteligente. Me atrevería a decir que la chica más inteligente que he conocido nunca. No creo que se dejara engañar por alguien como tú…

-¡Oye!,-fue todo lo que dijo Malfoy, con voz ofendida-.

-Eso sí. Si le haces daño te perseguiré allá donde vayas y me encargaré personalmente de arrancarte los testículos con unas tenazas al fuego vivo, ¿comprendes?

El rubio la miró igual que si estuviera viendo al preso más peligroso de Azkaban huido y armado ante sí. No pudo evitar tocarse sus partes nobles por encima de la ropa. Había algo en la cara de la pelirroja que le decía que no estaba bromeando.

-¿Y si es ella la que me hace daño le arrancarás los ovarios con unas tenazas ardientes?

-No. Lo celebraremos brindando con champagne,-dijo como si fuera lo más evidente del mundo, encogiéndose de hombros y sonriendo con dulzura. Una dulzura que heló la sangre al Slytherin en las venas-.

-Es un alivio saber que eres amiga suya. Está claro que la quieres mucho. No todo el mundo sería capaz de hacer un castramiento tan complicado por amistad, ¿sabes?,-dijo sonriendo de medio lado e intentando quitarle hierro al asunto-.

La pelirroja sólo sonrió, no añadió nada más, y continuó caminando junto al rubio mientras ambos observaban el atardecer, que comenzaba a teñir el cielo de color rojo.

O-O-O-O-O-O

Hermione caminó sin rumbo fijo por el castillo. No sabía a dónde ir, pero se estaba empezando a volver loca. No podía sentirse cómoda con la tensión que había entre Draco y los que en tiempos habían sido sus mejores amigas.

-Señorita Granger, ¿se encuentra bien?

-Profesor Dumbledore, ¡me ha asustado!,-dijo la Gryffindor llevándose una mano al corazón-. Me encuentro bien, claro.

-Debería usted recordar que yo sé TODO lo que ocurre entre estas paredes…

La castaña le miró con los ojos entrecerrados. A lo mejor Malfoy tenía razón y Dumbledore se dedicaba a espiar a los alumnos. Agitó la cabeza con violencia. No. Aquella idea era absurda.

-¿Qué cree que debería hacer, profesor? No puedo elegir entre el chico al que quiero y los amigos que me han apoyado desde el primer día…

-Si mal no recuerdo, no la apoyaron desde el principio. De hecho, estoy casi seguro de que no la trataron especialmente bien los primeros días… Suerte que pudieron demostrarle más tarde el afecto real que le tenían, ¿cierto?

La castaña miró al anciano que tenía ante sí, con un brillo de diversión en su iris azul. Tenía razón. Harry y Ron la habían tratado fatal al principio, pero eso no había evitado que en la actualidad fueran los mejores amigos. Sólo se tenían que haber dado una oportunidad. A lo mejor necesitaban ver eso. Que Draco la quería de verdad…

-¿Qué es lo que quiere decir, profesor?

-Me refería a que todo el mundo se merece una segunda oportunidad porque, ¿qué habría ocurrido si usted no se la hubiera dado a los señores Potter y Weasley?

-Jamás habríamos sido amigos.

-Exactamente, señorita Granger. Exactamente. Si me disculpa, tengo que ir a hablar con el profesor Snape. Estoy casi seguro de que hemos localizado al señor Viktor Krum cerca de Hogsmeade. Pero está solo, según mis fuentes.

El profesor desapareció a una velocidad alucinante para la edad que tenía.

La muchacha se quedó mirando el lugar por el que se había ido el director. Tal vez tenía razón. Una idea chispeó en su mente, y sin pensarlo ni un segundo más, se fue corriendo hacia el pasadizo de la bruja tuerta.

O-O-O-O-O-O

Tras un par de horas dando tumbos por el oscuro, frío y húmedo pasadizo su genial idea empezó a volverse bastante mala en su cabeza. Cuando había perdido la esperanza totalmente, vio una luz al final del túnel. Corrió hacia ella y consiguió llegar al final. Había llegado a Hogsmeade.

-Ahora lo único que tengo que hacer es…

Pero antes de que terminara la frase escuchó un susurró en su oreja izquierda.

-Grrracias porrr facilitarrrme las cosas, Herrrmione

Y con un sonoro "puf" desaparecieron del lugar.

Ambos aparecieron en un lugar oscuro y húmedo, con un par de velas encendidas en el aire.

-¡Viktor! ¿Qué quieres de mi?,-dijo la chica estando ya segura de que su plan había sido una catastrófica idea. Nadie sabía dónde estaba. De hecho, ni siquiera ella lo sabía. Así que nadie podría acudir en su ayuda. Lo único que le quedaba era jugar bien sus cartas y largarse de allí cuanto antes…, antes de que los Mortífagos aparecieran. Comenzó a mirar con desconfianza a su alrededor-.

-Estamos solos. Puedes estar trrranquila,-dijo Krum con voz lenta y gurutal-. Sólo querrrrría explicarrrte porrr qué lo hice.

-Eres un Mortífago. Creo que no hay mucho más que explicar,-Hermione le reprendió con la mirada-. Y pensar que decías que Draco no era bueno para mí… ¿acaso un proyecto de Mortífago es mejor?

-Porrr eso mismo lo decía, Herrrrmione. Un prrroyecto de Morrrtifago no es nada bueno parrra ti,-la muchacha le miró extrañado-. Perrro eso lo explicarrré luego. Yo no soy un prrrrroyecto de nada. Ellos han secuestrrrado a mi madrrrre. Tenía que hacerrrr lo que me pedían. Comprrrréndelo,-sus ojos brillaron con fuerza, como si contuviera las lágrimas-.

-¿Me…, me estás tomando el pelo? ¿Ella está…?

-Aún la tienen prrrrisionerrra. ¿Qué puedo hacerrrr yo? ¿Dejarrr que la maten mientrrras tu amigo Potterrr camina con vida como si nada?

-¿Acaso pretendes cambiar una vida por otra?,-la chica estaba escandalizada-. Ninguna de las vidas vale más que la otra, Viktor.

-Perrrro no te imporrrtarrría que matarraaan a mi madrrre, clarrro. Porrrrque no es tu amiga, ni tu familia,-el chico le apuntó con la varita-.

-¿Qué puedo hacer yo al respecto? No pienso entregar a mi mejor amigo ante Voldemort para que tu madre se salve.

-Errrrres una egoísta.

-Podría decir lo mismo de ti,-la chica se cruzó de brazos-. A lo mejor…,-suavizó el tono de su voz-, a lo mejor podemos hallar otra solución. Si se lo explicamos a Dumbledore…

-Él no puede hacerrr nada. Nadie puede. La mano de los Mortífagos va mucho más allá de lo que imaginas… Están porrrr todas parrrtes.

-¿Qué quieres decir con…?

-Tu querrrido Drrraco es uno de ellos, Herrrrmione,-el chico puso gesto de asco-. Le encomendarrrron la misma tarrrea que a mí, pero dijo que serrrría mucho más diverrrtido matarrrte si antes conseguía que le quisierrrras con locurrrra. Estaba segurrro de que trrraicionarías a tus amigos por él. He escuchado que no te hablas con ellos, así que puede que su plan no hay sido tan locurrra como todos pensarrron que serrrría.

-¿Qué él…? No. No puede ser,-la chica negó con la cabeza enérgicamente-. Él me quiere.

-Clarrro. Engáñate a ti misma si eso te hace más feliz, Herrrmione. Perrro él es mucho peorrr de lo que lo soy yo. Al fin y al cabo, la vida de una madrrrre es mucho más imporrrtante que querrrerrr verrrte sufrrrrir porrr purrro placerrrr, ¿no te parrrrece? Es un sádico que te odia tanto que simula amarrrte para destrrrozarrrte después.

-No es cierto,-los ojos de la chica comenzaron a llenarse de lágrimas-.

-¿Vas a llorrrrarrr? Vamos Herrrrmione, ¡crrrece de una vez! Ayúdame y olvídate de él.

-¿Qué crezca?,-la chica le miro con odio-. Puede que Draco sea un capullo integral, un sádico, como tú has dicho,-la voz le tembló al pronunciar el nombre de su amado-, pero ni siquiera te atrevas a soñar con que voy a traicionar a Harry por ti.

-Crrraso errrrror, querrrida enamorrrrada…,-y el muchacho elevó su varita, dirigiéndola directamente hacia la cabeza de la Gryffindor-. Imperio

Los ojos de Hermione brillaron con fuerza. Un halo de color negro se instaló alrededor de su iris, para desaparecer segundos después.

-Ve a Hogwarrrts y simula que no ha pasado nada. Dentrrrro de pocos días volverrré a contactarrr contigo. Quierrrro la cabeza de Harry Potterrrr en una bandeja…,-sonrió maléficamente-.

Hermione afirmó con la cabeza y con un sonoro "puf" se desvaneció del lugar en menos que canta un gallo.

-Ahorrra las cosas se harrrán a mi manerrra. Quierrras o no, Herrrmione…

FIN DEL CAPÍTULO

Sé que he tardado una barbaridad en subir este capítulo, que por otro lado no es que sea especialmente largo…, pero he estado sin ordenador un montón de tiempo!

Espero que os haya gustado, y tanto si es así como si no, ¡hacédmelo sabe con un review!

Un besosote

JoKe