Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rochelle Allison, yo solo la traduzco.


CURTAINS

Capitulo veinte

Definitivamente, estoy nerviosa por el viaje de cuatro horas hasta casa.

Como ha prometido, Edward llega a mi puerta justo antes del mediodía -su chubasquero esta brillante y resbaladizo por la lluvia.

―Ugh, ¿otra vez? Anoche fue nieve... ―digo, haciéndome a un lado para dejarle pasar.

―Y ahora es aguanieve, ―dice secamente, parado justo al otro lado de la puerta―. ¿Necesitas ayuda con algo?

―Uh... no. Solo me estoy asegurando de que todo está situado. Kate se marcha mañana, así que ella será la que lo cierre todo, pero... ya sabes, ―digo desde mi habitación, tirando de la esquina de mi edredón.

Cuando ya no queda nada con lo que obsesionarme y ponerme puntillosa, engancho en mis brazos las asas de las maletas de las que voy a vivir las próximas semanas y me uno a Edward junto a la puerta principal.

―¿Lista? ―pregunta, estirando la mano hacia una de las maletas.

―Sí. ―Asiento, permitiéndole ayudarme.

Cambiamos la calidez por el frío húmedo mientras caminamos con paso rápido hasta su coche.

―¿Qué vas a hacer cuándo vuelvas? ―pregunta Edward, poniendo la calefacción al máximo―. Me refiero a tu camioneta.

―No sé... ha funcionado tan bien durante tanto tiempo que la verdad es que no sé a quién llamar ahora que no es así. Jacob solía encargarse de ella, pero... no puedo pedírselo a él. Ya sabes... ―divago, metiéndome las manos entre los muslos para mantenerlas calientes.

―Mmmm, ―dice, sin tomar partido.

―¿Tú... le conoces?

―¿A Jacob? ―Ajusta la salida del calor para que el aire no le de directamente.

―Sí.

―Un poco. ―Estamos parados en un semáforo. Me mira―. Jugaba en el equipo de La Push, ¿no?

―Oh... sí, sí que lo hacía, ―recuerdo, sonriendo un poco. Jacob es bueno en todos los deportes, así que no me sorprende que Edward le recuerde por eso.

Nos quedamos un rato en silencio, con el sonido y el movimiento limitados a los del limpiaparabrisas y el aire de la calefacción.

Minutos después de tomar la I-5, me quedo dormida.

* . *

―Bella. ―La voz de Edward me trae de vuelta. Parece un poco divertido, así que me toco la boca para asegurarme de que no estaba babeando o algo mientras dormía.

―Voy a por café, ¿quieres algo? ―me ofrece, medio fuera del coche.

―Un café estará bien, ―acepto―. En realidad, iré contigo.

Me gustan los viajes por carretera, incluso los cortos como el que estamos haciendo. Hay una corriente de entusiasmo en lugares como este -aeropuertos, paradas... vas a alguna parte. Edward va directo a la máquina de café mientras yo me paseo por la tienda, mirando los mapas e imanes. La cajera, una chica algo vaga que está haciendo lo que parece un Sudoku, se anima al ver a Edward acercarse al mostrador. Casi me siento mal por ella, incluso aunque sé que mi lástima es un poco condescendiente. A mí no me gustaría estar atrapada en este lugar día tras día.

De vuelta en el coche, nos quedamos sentados un momento, bebiendo café y mirando a la gente.

―¿Saben tus padres que vas conmigo? ―pregunta Edward cuando volvemos a la interestatal.

―Sí, ―digo―. ¿Cómo te sientes por volver? ―Hace años que no ha estado en Forks, solo una vez desde que dejó el instituto. Aquello siempre me había parecido un poco drástico, pero supongo que tenía sus razones.

―Lo estoy deseando. ¿Y tú?

―Tengo ganas de ver a mis padres, pero... no voy a mentir, espero no ver a Jake. Estas son las primeras Navidades que no estamos juntos, ―admito.

―Qué incómodo, ―dice sin una pizca de compasión.

Frunzo el ceño y vuelvo a mirar el paisaje por la ventana.

―Mucho.

Al final, llegamos a casa. Forks parece incluso más pequeño de lo normal después de estar tanto tiempo en una ciudad grande. Edward me acompaña a la puerta, ayudándome a meter las maletas y enfrentando con valentía el entusiasmo de mi madre.

Me besa en la mejilla antes de marcharse. Eso es nuevo.

―Te veré esta noche, ―dice sobre su hombro, volviendo a su coche.


Bueeeeeeeno, siento haberos hecho esperar. Entre que he estado fuera y que he empezado a trabajar, he tenido que reacostumbrarme a madrugar y la verdad es que he hecho poco.

De todas formas, ¿qué os ha parecido este capítulo? Estoy deseando leer vuestras opiniones.

¡Solo quedan 5 más!

Nos vemos el lunes.

-Bells :)