Capítulo 20

En Los Hamptons, Castle estaba sentado en un cómodo sofá en el porche delantero de la casa. Se sentó ahí nada más llegar y no se había movido. Mientras Martha y Alexis habían desecho el equipaje y colocado todas las cosas en su lugar.

Su hija salió y se sentó a su lado.

-Vas a coger frío, ya no hay sol. Te vas a enfermar.

-Da igual – dijo terco.

-No papá, no da igual – le respondió su hija muy seria – he pasado los peores días de mi vida mientras te tuvieron secuestrado, estas convaleciente de una neumonía, no voy a dejar que cojas un catarro, así que para dentro que la abuela está preparando la cena.

-No quiero entrar en la casa, prefiero estar aquí.

-Papá por favor no seas crío, te vas poner enfermo – le suplicó su hija.

-Solo porque tú me lo pides – dijo levantándose y siguiendo a su hija al interior de la casa.

La cena ya estaba lista, sabía que tenía que comer algo, más que nada porque aún seguía tomando algunos calmantes, pero desde su dieta forzosa, era como si se le hubiese reducido el estómago y no le pasasen más de dos bocados. Estuvo jugueteando con la comida y picoteando aquí y allá. Su madre y su hija lo miraban sin querer decirle nada, sabían que no había vuelto a recuperar el apetito, esperaban que se le pasase poco a poco.

Terminaron la cena, en la que Martha y Alexis llevaron el peso de la conversación, él se limitaba a contestar con monosílabos a algún comentario que le hiciesen. Además de pocas ganas de comer, tenía pocas ganas de hablar.

Ayudó a recoger la mesa y anunció que se iba a su habitación. Se metió en la cama intentando dormir. Estaba cansado, no dormía bien, no podía dejar de pensar en ella y además tenía pesadillas en las que se veía en peligro, y también a su madre, a su hija y a Kate.

Empezó a dar vueltas en la cama y a darle vueltas a la cabeza, se preguntaba una y otra vez si era posible que ella fuese tan rencorosa para no querer volver a verlo con todo lo que había pasado. ¡No!, él la conocía bien y no era así, ¡ella no! seguro que existía algún motivo para que no quisiese verlo, no había más remedio, tenía que haber alguna explicación.

Seguía pensando y empezaba a dolerle la cabeza. De pronto se acordó del ordenador y de lo que ella le había dicho. Sintió la necesidad de leerlo, aunque fuese una crítica a su trabajo, pero necesitaba sentirse cerca de ella, aunque fuera de esa manera. La echaba terriblemente de menos.

Estaba en la mesilla de noche. Encendió la luz y el ordenador y esperó impaciente hasta que se abrió el escritorio. Busco el archivo de su última novela de Nikki Heat y fue pasando las páginas hasta llegar a las últimas.

Enseguida se le vino a la vista lo primero que Kate le había escrito:

"Hola Castle

Te preguntarás qué demonios hago con tu ordenador, pues entrometerme en tu vida, como haces tú constantemente en la mía. Pero no creas que te lo reprocho, desde que no estás conmigo me he dado cuenta que realmente me gusta que lo hagas y que te echo mucho de menos, porque ¿sabes una cosa?: Yo también Rick, yo también te quiero. Ahora soy yo la que te pide que no me dejes y que estés donde estés, aguanta porque vamos a encontrarte y a traerte de vuelta a casa. Lamento mucho haberte dicho aquellas palabras horribles de que no quería volver a verte porque no las sentía en absoluto, solo estaba muy enfadada y siento también no haberte dicho que recordaba cuando me dijiste que me querías, tuve miedo. Quiero que sepas que voy a cuidar de Alexis hasta que vuelvas…"

-¡Lo sabía! – dijo en voz alta – se acuerda de todo lo que le dije. Maldita seas Kate, si tú me quieres como dices aquí, ¿Por qué no me dijiste que recordabas? ¿Por qué me tuviste engañado tanto tiempo? Yo te pregunté más de una vez y me dijiste que no te acordabas de nada, ¿Por qué?

Siguió leyendo en un intento de descubrir más:

"Buenas noches Castle. Aquí estoy otra vez y de nuevo quiero pedirte perdón. Entendería si no quisieras perdonarme, aunque me dolería porque sé que una de las muchas cualidades que tienes es la generosidad. Me siento tan mal, que necesito pedirte perdón una y mil veces más. Tú siempre has estado ahí para mí, y yo te mentí y te dije que no recordaba nada de cuando me dispararon. Aunque te necesitaba, te aparté de mi lado durante tres meses. Yo llevo unas semanas sin ti y se me están haciendo eternas."

-Claro que te perdono, al fin y al cabo yo también te oculté que investigaba el caso de tu madre. Pero tenemos que hablar de muchas cosas Kate, de muchas…

"Espero que donde sea que estés, estés bien y no te hayan hecho mucho daño. Alexis está muy triste pero es una chica fuerte y valiente. Ya está en casa con Martha, regresó hoy de Seattle. Tienes una gran familia que te quiere y te espera Castle y tienes que luchar por ella. Yo también te espero.

Llevamos todo el día en comisaría. Ni los chicos ni yo vamos a descansar hasta que te encontremos. Hasta tienes a Gates organizándolo todo y casi sin dormir, luchando y trabajando para que vuelvas. Quien lo iba a decir ¿eh?

Estoy cansada y debería intentar dormir algo, pero no puedo dejar de pensar en ti. Me arrepiento de tantas cosas, de ser tan terca, de no haber reconocido que te oí ese día cuando me confesaste tu amor, de no haberte dicho que te quiero y sobre todo de no habernos dado una oportunidad."

-Seguro que todavía estamos a tiempo – pensó.

"Deseo tanto abrazarte Rick, espero que cuando vuelvas no sea demasiado tarde y sigas queriéndome, porque yo nunca voy a dejar de hacerlo. Me hubiera gustado tanto decirte esto a ti, y no de esta forma tan impersonal, pero ahora es la única manera que se me ocurre para sentirme más cerca tuya, aunque tú no puedas leerlo. Buenas noches amor"

Cuando terminó de leer ese trozo, no pudo evitar que un atisbo de sonrisa se le empezara a instalar en la cara, además de sentirse emocionado. Todos habían estado trabajando para encontrarlo, hasta Gates, y Kate volvía a decirle que le quería y además le llamaba amor. Él también deseaba abrazarla.

Volvió a leer:

"Buenas noches mi amor. Deseo con toda mi alma que estés bien, te echo de menos y a cada día que pasa siento que te quiero un poco más si es posible. No me acostumbro a no tenerte a mi lado, a que no me traigas mi café mañanero, a que no me vuelvas loca con tus absurdas teorías.

Ya te echaba de menos en Chicago ¡mira que quitarme de en medio y dedicarte tu solito a investigar todo esto!, pero ¿en qué pensabas?... si, supongo que en protegerme, mi fiel escudero. Nunca me alcanzará la vida para agradecerte lo que has hecho por mí, y por mi familia. Te quiero Richard Castle, así que vuelve pronto que tenemos que empezar nuestra nueva vida juntos"

De nuevo le decía que le quería, y que quería que empezaran una nueva vida juntos, pero entonces, ¿Por qué no fue a verlo al hospital? – la verdad es que Castle no entendía nada, así que decidió seguir leyendo.

"Buenas noches amor, ¿Dónde te tienen? Mientras más miramos todo lo que sea que pueda acercarnos a ti, más enfadada estoy.

Si, enfadada contigo por meterte donde no te llaman, este era el caso de mi madre, "mi cruzada personal" y tú me lo quitaste y lo hiciste tuyo.

Igual que has hecho con mi corazón Richard Castle, hacerlo tuyo. Te extraño tanto, que me duele.

Quiero sentirme indignada, pero realmente no puedo, porque a pesar de no haber estado ahí para resolverlo, saber que todo ha terminado me hace sentir tremendamente aliviada.

Solo espero que regreses pronto para celebrarlo, celebrar mi libertad, porque gracias a tu intromisión por fin me siento libre para vivir mi vida, nuestra vida."

Castle no podía evitar sentirse cada vez más emocionado a medida que leía. Aunque seguía sin comprender la actitud de Kate.

Volvió a leer:

"¡Ay Rick! No me puedo creer que no vaya a verte más. Hoy Gates nos has dicho que el FBI ha encontrado el lugar donde te han tenido encerrado todos estos días, pero que no había ni rastro tuyo, solo la sangre de la pared donde debieron golpearte y por la que se ha podido confirmar que eras tú al que tenían allí. Espero que no te hayan lastimado mucho.

Me niego a pensar que te hayan hecho algo irremediable. No puedes ni imaginar el mal rato que he pasado cuando he ido a tu casa a contárselo todo a Alexis y Martha. ¡Están destrozadas! Tu hija no ha parado de llorar y tu madre intenta hacerse la fuerte, pero yo sé que está deshecha!

¿Y yo? Seguro que te preguntas como estoy yo, y ¿sabes qué?, estoy triste, muy triste, pero sobre todo enfadada conmigo misma, pensar que quizás no vaya a volver a verte, que esas horribles palabras que te dije se hayan cumplido, me dan ganas de gritar y de pegarme cuando pienso que puedo haber perdido la oportunidad de haber estado juntos.

Quiero llorar pero no me permito hacerlo, porque sé que si te lloro es como si te diera por perdido para siempre y no quiero, ¿me oyes?, no quiero renunciar a ti y no voy a hacerlo. Voy a seguir buscándote hasta debajo de las piedras Richard Castle, así que estés donde estés procura estar a salvo por que te juro que si te atreves a morirte soy yo la que te mato después.

Te quiero Rick, nunca me olvides donde sea que estés."

-¡Vaya! Esto debió ser cuando pensaron que lo habían matado – se dijo para sí mismo. Alexis se lo había contado cuando estaba en el hospital – yo también te quiero y nunca podría olvidarte Kate – dijo en voz baja.

Volvió a retomar la lectura, era evidente que lo había ido escribiendo en distintos días. A ver qué era lo siguiente que ponía.

"Hoy sin lugar a dudas ha sido el día más feliz de mi vida, ¡estás vivo! Cuando Gates me dijo que habían encontrado a alguien que podrías ser tú, salí de la comisaría como una bala, deseando llegar enseguida para poder verte. Y cuando te he visto en el hospital y el médico me dijo que a pesar de todo lo que te han hecho estás bien, he llorado de alegría.

Saberte a salvo me ha devuelto la tranquilidad. Ahora estás ahí y tu madre y tu hija se encargarán de cuidarte. Quisiera estar contigo, pero siento que no me lo merezco. No sé si cuando despiertes vas a querer verme, así que será mejor esperar a ver como evolucionas. Quiero que sepas que no estoy enfadada contigo, vi en tu casa toda la investigación que llevaste a cabo y no puedo menos que sentir admiración por lo metódico y bien hecho que está el trabajo. ¡Ojalá me lo hubieses dicho para poder haberte ayudado!, seguro que no hubiese ocurrido nada de esto.

Pero ya no más reproches Rick, estás bien que es lo más importante, y resolveremos nuestras diferencias, porque voy a hacer todo lo posible para que me perdones, quiero estar contigo, siempre Rick, te quiero y…"

De nuevo le pedía perdón. Era más que evidente que se sentía muy culpable.

-Claro que te perdono, Kate, ¡cómo no iba a perdonarte! – se dijo cada vez más conmovido por lo que leía – y gracias por perdonarme tú también.

"¡Hola de nuevo mi vida! Acabo de saber que por fin te has despertado mi bello durmiente. Alexis me llamó para decírmelo pero yo estaba en medio de un interrogatorio y no pude hablar con ella. Me dejó un mensaje y me decía también que te iban a pasar a planta, señal de que te estas recuperando. No sabes qué alegría más grande cuando lo he leído.

Te echo de menos y quisiera verte, pero creo que es mejor dejar que te recuperes del todo. Si, sé que soy una cobarde y que debería ir y dar la cara, pero ¿Y si ya no me quieres? ¿Y si te has cansado de esperarme?¿Y si ahora eres tú quien no quiere verme a mí?

Aquellas horribles palabras de que no quería volver a verte están clavadas en mi cabeza y mi alma y no puedo dejar de culparme por lo diferente que podría haber sido todo si como siempre no hubiese sido tan terca.

Te quiero Rick, te lo escribo cada noche pero no sé si seré capaz de decírtelo cada día."

-Nunca podría dejar de quererte Kate, nunca y por supuesto que no me he cansado de esperarte, lo he hecho durante cuatro años y verte era lo que más deseaba del mundo, mi terca y cabezota detective. Y de cobarde nada de nada, eres la mujer más valiente que conozco y yo te adoro.

A estas alturas de la lectura Castle lloraba como un crío, emocionado por las palabras que ella le dedicaba y aliviado porque llegó a pensar que realmente no quería volver a verlo.

"¡Hola amor! Te preguntarás porque me fui corriendo. No es que no quisiera estar contigo, es que solo de ver cómo me mirabas me entraron unas enormes ganas de llorar y no quería hacerlo allí delante de todos. Me siento tan culpable por todo lo que ha pasado y verte tan triste me hizo sentir aun peor. Sé que todo lo que te ha pasado, todo tu sufrimiento ha sido culpa mía y no estoy muy segura de que me sigas queriendo en tu vida.

Quise entrar otra vez pero los chicos me dijeron que te habías dormido. Descansa mi vida, te prometo que voy a ser valiente y muy pronto iré a verte, aunque sea de lejos para saber cómo sigues. Te quiero"

-Si, esto debió ser cuando fue a verlo con Lanie y los chicos y salió de allí corriendo.

Se acordó de lo mal que se sintió cuando ella casi ni lo miró y salió de la habitación. La muy boba no quería llorar delante de nadie, siempre haciéndose la dura y sin querer demostrar que tenía un gran corazón.

"¡Hola amor!, seguro que te preguntarás que por que no voy a verte. Soy una cobarde y me da miedo enfrentarte. Lanie me ha dicho que le preguntas por mí, pero yo no termino de reunir el valor para decirte todo lo que siento por ti. Solo de pensar que me rechaces, que me digas que te has cansado de esperarme, me provoca tal estado de angustia que ni siquiera soy capaz de dormir por las noches y aquí estoy otra vez a las tantas de la madrugada escribiendo lo que no me siento capaz de decirte.

Lanie ha vuelto a reñirme hoy, y me ha dado un ultimátum. O voy a verte mañana o reniega de mí como amiga, así que mañana iré al hospital. Ya sé que han pasado muchos días y que seguro estarás pensando lo peor de mí.

Mañana te devolveré el ordenador, así que esto será lo último que te diga por escrito. Espero reunir el valor suficiente para decirte que te quiero".

-Esto lo tuvo que escribir anoche – murmuró – no tengas miedo, nunca podría rechazarte, tú eres lo único que deseo en la vida, amor mío.

Era ya bastante tarde cuando terminó. Pensó en mandarle un mensaje al móvil diciéndole que lo había leído todo y que él también la quería, pero a la hora que era, lo único que iba a conseguir era asustarla. Al día siguiente la llamaría y si no volvería a Nueva York aunque fuera andando, porque no quería pasar ni un día más alejado de ella.

CONTINUARÁ…