Capítulo 20 - ¡El nuevo pokémon de Yellow! ¡Reencuentro con el Team Rocket!
Al día siguiente …
Yellow empezó a "domesticar" a su recién capturada Caterpie:
- ¡Te voy a llamar Kitty! - exclamó, cogiendo al pokémon en brazos.
Depositó a Caterpie al lado de Pikachu:
- Escucha, Pika - dijo Yellow -, voy a salir a buscar comida para Caterpie. Quiero que te quedes a su cuidado, ¿vale? Como acaba de llegar al grupo, no quiero tener que meterle ya en una pokéball.
Pikachu asintió y se quedó junto a Caterpie mientras Yellow se marchaba de allí:
- **Además, también quiero que se hagan amigos** - pensaba Yellow, mientras se marchaba.
Apenas se hubieron quedado solos Caterpie y Pikachu, Caterpie se puso a perseguir una hoja que había aparecido volando por el aire:
- ¡Ka! - exclamó Pikachu.
Vio, horrorizado, cómo Caterpie, embobada por la hoja, se acercaba a una franja en el suelo. Pikachu corrió como loco y se lanzó a la franja para que Caterpie le pisase y no se cayese. Pero entonces, Pikachu vio que Caterpie, todavía absorta por la hoja, estaba acercándose a unos captus:
- ¡Pii! - gritó Pikachu, lanzándose a por lo captus.
Fue tan acelerado que se pinchó con las espinas de un captu, pero al menos pudo soplarle a la hoja y la alejó de allí. Caterpie siguió persiguiendo a la hoja, ajena a todo. Finalmente, el viento sopló más fuerte y la hoja se perdió de vista:
- Pi … - suspiró Pikachu, aliviado.
Pero entonces, Caterpie se tumbó bocarriba en el suelo, dando a entender que tenía hambre y que esperaba a que Pikachu le diese de comer.
- ¡Chu! - exclamó Pikachu, teniendo una idea.
Encontró un pequeño matojo de hojas (era difícil encontrar algo en aquellas tierras tan secas) y se lo dio de comer a Caterpie. Pero no le gustaron nada y se puso incluso mala.
- Ka … - murmuró Pikachu, sin saber qué hacer.
Caterpie estaba muy débil. Pikachu miró a su alrededor en busca de algo para comer, momento que aprovechó un Pidgeotto salvaje para atrapar a Caterpie para llevárselo volando:
- ¡Pika pi! - exclamó Pikachu, furioso.
Persiguió al Pidgeotto por tierra hasta abatirle con un impactrueno. Caterpie se precipitó hacia el suelo, pero Pikachu saltó para cogerla a tiempo.
- ¡Pi! - exclamó Pikachu.
Cayeron en otra zona igual de árida, pero Pikachu avistó unas llamativas flores rojas. Se las dio de comer a Caterpie, y le encantaron, recuperando todas sus energías.
Varias horas después …
Yellow regresó con un ramo de esas flores rojas al atardecer:
- ¡Por fin! - exclamaba -. Según he leído, a los Caterpies les encantan las flores carmines, he buscado sin para hasta encontrar unas cuantas de ellas …
Pero, entonces, Yellow se giró en seco al encontrar a Pikachu y a Caterpie plácidamente dormidos después del "ajetreado" día:
- Oh, ya se han dormido - comentó Yellow -. ¡Qué monos!
Y le puso una de esas flores en la cabeza a Caterpie, como adorno.
Una semana más tarde …
Tras siete días enteros de duro e interminable entrenamiento bajo la supervisión del estricto Green, Yellow había conseguido que Doduo y Raticate se hicieran más fuertes, a parte de que se habían convertido en excelentes compañeros de batalla:
- **En lo que es combatir, habilidades de batalla, etc., a Yellow todavía le queda un camino por recorrer - pensaba Green -. Aunque sus pokémons originales han mejorado notablemente. Es una pena que aún deteste la idea de evolucionar. ¿Serán capaces sus pokémons de sobrevivir en batalla en esos estados? Bueno, eso no es cosa mía …**.
- ¡Ahora vosotros! - exclamó Yellow, lanzando otras dos pokéballs -. ¡Omanyte y Graveler!
Pero, apenas hubieron salido de las pokéballs, Omanyte y Graveler se alejaron y empezaron a moverse por su cuenta:
- ¡Eh! - exclamó Yellow -. ¡Esperad!
Yellow consiguió atrapar a Omanyte y a Graveler.
- Vale, ahora tengo que ordenarles ataques - dijo Yellow, sacando la pokédex de Red y leyendo los datos -. A ver … ¡Oh, me he equivocado de botón! A ver si es este … ¡No! ¡Oh, no!
Graveler y Omanyte empezaron a atacar a Yellow. Green suspiró:
- **Esto todavía tiene para rato - pensó -. De todos modos, esos pokémons eran de líderes de gimnasio, así que serán estupendos combatientes … una vez que haya conseguido controlarlos**.
En ese momento …
Blaine investigaba a Súper Necio (y su traje) en su aislado gimnasio en Isla Canela, intentando descubrir algún dato relevante:
- El disfraz que llevaba el Súper Necio este … repelió incluso la electricidad de Pikachu … El sistema repelente de este traje … ¡es el mismo que usaba el Team Rocket! - comentaba Blaine, analizando un trozo de tela negra que había encontrado en los bolsillo de Súper Necio -. Lo recuerdo bien, de cuando estuve en el Team Rocket. Así que, realmente, este Súper Necio encontró restos de ropa de Red … en alguna parte. Porque Red llevaba un par de esos guantes que inventó el Team Rocket … Así que, al encontrar ese rastro de Red, Súper Necio consiguió repeler la electricidad y el aroma de Red para cautivar a Pikachu. Ahora sólo nos queda esperar a encontrar más pistas de Red en el Monte Luna … ¡Contamos contigo, Brock!
Brock seguía con su investigación por el Monte Luna, sin separarse de su batallón de Geodudes, para encontrar más pistas de Red.
Mientras tanto …
Yellow estaba ojeando la pokédex de Red, y todos los pokémons que poseía los estaba dibujando en su cuaderno:
- Snorlax … - murmuraba Yellow, sin parar de dibujar -. Tipo normal, ataques … golpe cuerpo, descanso … ¡Augh, me duele la cabeza!
Yellow dejó el cuaderno en una roca y siguió mirando los pokémons que tenía Red en su posesión:
- **Green dice que tengo que aprender de todos los pokémons que tiene Red, ¡pero es que son demasiados!** - pensó Yellow -. ¡Anda, mira! ¡Un Eevee, qué mono!
Yellow se quedó mirando a la imagen de aquel pokémon:
- No sabía que Red tuviera uno - murmuró -. **Pero sí que tengo la impresión de haber visto antes uno de estos …**.
Mientras, Green investigaba el terreno:
- **Tal como me imaginaba, la erosión de la tierra es mayor en estas tierras … Este lugar tuvo vegetación hace unos años, ¿tan lejos ha llegado la contaminación de la antigua central eléctrica de Ciudad Celeste?** - pensó.
- Esto ... Green, tenemos problemas - le interrumpió, de repente, Yellow.
Green volvió en sí, y se dio cuenta de que estaban rodeado por una manada de pequeños pokémons, que eran en realidad bolas de pelo con patas y rabo de mono y con expresión de mala leche:
- ¡Mankeys! - exclamó Green -. A juzgar por su comportamiento … El hecho de que estén observándonos desde lo oculto, significa que tienen hambre.
- ¿"Hambre"? - repitió Yellow, no muy tranquila.
- Es una manada entera de Mankeys … - comentó Green, sin para de dar vueltas sobre sí mismo para observarlos a todos -. Al mismo tiempo que este terreno se ha ido empobreciendo, su alimento habrá ido disminuyendo.
Entonces, los Mankeys se lanzaron a atacar a Green y a Yellow:
- ¡Que vienen! - exclamó Yellow.
- ¡Este será tu entrenamiento especial, Yellow! - exclamó Green, que también estaba dispuesto a luchar -. ¡Adelante, Pidgeot, Golduck!
Los dos pokémons de Green se dispusieron a atacar a los Mankeys.
- ¡Golduck, hidro bomba! - ordenó Green -. ¡Pidgeot, ataque ala!
Le echó una ojeada a Yellow, que ordenaba a Pikachu y a Raticate atacar a todos los Mankeys que se le acercaban:
- **Tiene un corazón luchador - pensó Green -. Pero así no vamos a ninguna parte …**. ¡Eh, Yellow! ¡Mira! ¿Ves a ese pokémon sentado sobre ese montículo? ¡Se trata de un Primeape, y debe de ser el jefe de esta manada! ¡Encárgate de él y yo lucharé contra todos los demás!
Yellow se alarmó:
- ¡¿Yo? - gritó -. ¡¿Contra el jefe?
- ¡Sí! - afirmó Green -. ¡Cuando estés lo suficientemente cerca de él, hazme una seña y abre la pokédex!
- ¡Vale! - aceptó Yellow -. ¡Te elijo a ti, Doduo!
Yellow se montó sobre Doduo y avanzó a toda velocidad entre los Mankeys hasta llegar a Primeape. Doduo le picoteó, y el Primeape se enfadó tanto que empezó a perseguirles, agitando los puños. Pero al ver que Primeape ya no les observaba, los Mankeys no sabían qué hacer y dejaron de pelear:
- **¡Lo sabía! Sin la vigilancia ni las órdenes de su jefe, la manada está confusa** - pensó Green -. ¡Ahora, Yellow!
Yellow abrió la pokédex al tiempo que Green abría la suya. Un rayo salió de la pokédex de Green hasta alcanzar la que llevaba Yellow, y entonces apareció el pokémon virtual, Porygon:
- ¡Tri ataque! - ordenó Green.
Y Primeape fue derrotado.
- Porygon es, prácticamente, un programa de ordenador viviente - explicó Green a Yellow -. Se puede mover a través del ciberespacio y, por lo tanto, se le puede transferir de pokédex a pokédex. Ya que hemos derrotado al líder de la manada, los demás no sabrán qué hacer. **Aunque volverán a reunirse, cuando el jefe se recupere**.
Green decidió dejar de pensar en el enemigo y se volvió hacia Yellow:
- Has hecho un buen trabajo . Le dijo -. Hasta ahora, este ha sido tu mejor …
Pero se calló al ver que Yellow estaba sosteniendo al Primeape entre sus brazos, ayudándole a recuperarse gracias a sus poderes y leyéndole el pensamiento:
- **¡Esto es de lo que me estaba hablando el abuelo!** - pensó Green.
- Ya veo - comentó Yellow, mirando a Primeape -. Sólo queríais encontrar más comida y os pusisteis nerviosos de pensar que nosotros os la podríamos quitar, con la poca que queda. Pobrecitos.
- **Sí … El hombre vive a base de destruir - pensó Green -. Estas tierras son la prueba-ya-no-tan viviente de ello. Pero Yellow … Yellow tiene el poder de curar. He conocido todo tipo de habilidades en los entrenadores que he ido conociendo, pero la suya sobrepasa todos mis conocimientos**.
Al día siguiente …
Green y Yellow siguieron su camino hacia el este, hasta llegar a la costa, y fue entonces cuando Yellow hizo una decisión:
- Green - dijo -, he aprendido mucho de ti y te estoy muy agradecido, pero creo que me estoy volviendo demasiado dependiente, así que me gustaría seguir mi camino yo solo.
- De acuerdo - aceptó Green -. Me parece bien la decisión que has tomado. Espero que te fortalezcas mucho más, Yellow. Y por cierto, si quieres llegar a alguna parte, será mejor que vayas por mar. Dentro de poco pasará por aquí un barco. Toma, aquí tienes el ticket. En un principio me iba a servir a mí, pero tú lo necesitas más, ya que no tienes ningún pokémon con surf.
- ¡Muchas gracias, Green! - exclamó Yellow -. ¡Adiós!
Y se marchó alegremente de allí, en dirección a un muelle en el que desembarcaría más tarde el barco:
- **Lo fuerte que te hagas dependerá a partir de ahora de ti, Yellow** - pensaba Green, mientras la observaba alejarse.
Entonces, Green hizo aparecer a Pidgeot y le entregó una carta para que se la llevase al Prof. Oak.
En ese momento …
En Isla Cereza, Bruno hacía entrenar a su poderoso Hitmonlee, bajo la atenta observación de Lorelei:
- No sólo elasticidad en los brazos, también en las piernas - comentó la mujer, después de mirar a Hitmonlee -. Y todo gracias a tu entrenamiento, Bruno …
Pero Bruno no era muy hablador, así que no respondió.
Al día siguiente …
Yellow iba a bordo del Santa Ana, el barco que una vez, hace dos años, estuvo bajo el poder del Team Rocket. Por poco no terminó hundido en el mar, pero los líderes de gimnasio de la justicia lo rescataron, y ya estaba totalmente limpio y con nuevo dueño, trasladaba pasajeros hacia diferentes lugares de la costa. En aquel momento, se dirigía hacia Ciudad Carmín:
- ¡Cuidado, Pika, no te caigas! - exclamó Yellow, al ver que Pikachu se subía sobre su sombrero para observar el mar.
Yellow miró al horizonte.
- He aprendido mucho gracias al entrenamiento de Green - dijo -. Ojalá … algún día … tenga poder suficiente para unirme a él … ¡A Red!
Sintió algo de sueño y dejó de asomarse por la borda:
- ¡Awww, qué sueño tengo! - exclamó.
Nadie se dio cuenta de que, en aquel momento, tres siluetas extrañas salieron de la sala de máquinas. Al poco raro, humo negro empezó a salir de la chimenea y el barco empezó a temblar.
- ¿Uh? ¿Qué está pasando? - preguntó Yellow, mientras algunos pasajeros empezaban a entrar en pánico -. ¡Con lo bien que se estaba …!
Pero no tuvo tiempo de quejarse más porque el barco empezó a agitarse con más y más fuerza. Los pasajeros rodaban por el suelo. Yellow pudo agarrarse a una barra para no caerse:
- ¡Pika! - exclamó -. ¡Intenta averiguar qué es lo que está pasando! Esto no puede ser un accidente … ¡ya estamos muy cerca del muelle de Ciudad Carmín!
Pikachu le hizo señas a Yellow, que se dejó caer y se coló en la sala de máquinas, con Pikachu.
- ¡Esta ardiendo! - exclamó Yellow -. ¡Todo! Alguien ha debido destruirlo … Y parece que ha sido un ataque psíquico …
- ¡Eh, tú!
Yellow dio un respingo. Un señor vestido con traje negro, gafas de sol y bigote y pelo canosos, muy bajito, acababa de llegar:
- ¡Así que eres tú el que le ha hecho todo este estropicio a mi barco! - gritó el señor, furioso -. ¡Te elijo a ti, Spearow! ¡Día de pago!
Hizo aparecer un Spearow que empezó a atacar a Yellow y a Pikachu con un extraño ataque que lanzaba moneda:
- ¡¿Pero qué hace? - gritó Yellow -. ¡Se equivoca, señor! ¡Yo no he provocado nada de esto …! ¡Auch! ¡No me escucha!
Pero, en su afán desesperado de pillar a Yellow, el señor estuvo a punto de caer debido al desprendimiento de una de las máquinas:
- ¡Pika! - exclamó Yellow -. ¡Ve a ayudarle!
Pikachu le agarró y evitó que cayera:
- ¡Buen trabajo, Pika! - exclamó Yellow -. Umh, parece que hay un agujero en el suelo … ¡Sí, mira, allí! ¡Por ahí es por donde está entrando el agua! ¡Omny!
Yellow hizo aparecer a Omanyte:
- ¡Rayo hielo! - le ordenó.
Omanyte cerró el agujero. Pikachu puso a salvo al señor y se acercó a Yellow:
- ¡Pika! ¿Viste a los demás pasajeros? ¿Cómo están? - le preguntó Yellow, y le leyó la mente -. Ya veo, también están en peligro … ¡Debemos ir a ayudarles!
- ¡Un momento, jovencito! - exclamó el señor -. ¿Acabas de llamar "Pika" a ese pequeño Pikachu? ¿Te refieres al Pikachu de Red?
- ¡¿Conoce a Red? - preguntó Yellow, sorprendida.
Pero otro estruendo, más fuerte aún, sacudió a Yellow y al señor, que se cayeron al suelo:
- Creo que tendremos que hablar en otro momento … - murmuró Yellow -. ¡Pika, vamos a cubierta!
Llegaron a cubierta, y vieron que tres personas estaban atemorizando a la tripulación:
- ¡No nos digáis que ya os habíais olvidado del Team Rocket!
Se trataba de tres jóvenes vestidos con trajes negros con una R roja estampada en el pecho. Uno de ellos era rubio, otro tenía el pelo negro y el otro llevaba la bufanda al cuello más larga que los otros dos.
- ¡No puede ser! - exclamó un pasajero -. ¡Desaparecisteis hace dos años!
- ¡Jajaja, no es tan fácil! - exclamó el de la bufanda -. ¡Es cierto que, hace casi dos años, fuimos derrotados por unos entrenadores de Pueblo Paleta junto con nuestro jefe y nuestros líderes del Comando Rocket!
- ¡Pero, desde entonces - prosiguió el rubio -, hemos estado viviendo entre las sombras, a la espera del momento perfecto para volver a salir a la luz!
- ¡Nosotros somos los líderes de los escuadrones que controlaban LT. Surge, Sabrina y Koga! - exclamó el Rocket moreno -. ¡Y nos ha llegado el momento de volver a la carga! ¡Volveremos a tomar el control sobre el Santa Ana y nuestro regreso será mundialmente conocido!
- Oh, no - murmuró el señor bajito de las gafas y el bigote -. ¿Ahora el Team Rocket? ¡Eh, espera!
Se dio cuenta de que Yellow, con paso decidido, se dirigía hacia los Rockets:
- ¡No dejaré que os salgáis con la vuestra! - exclamó.
Los Rockets le miraron:
- ¿Y tú quién eres? - le preguntaron.
Yellow sacó sus pokéballs y las observó detenidamente, pensando en algún posible plan:
- Veamos los resultados de mi entrenamiento con Green - dijo -. ¡Adelante, chicos, os elijo a vosotros!
Raticate, Doduo, Pikachu, Omanyte, Graveler y Caterpie salieron a escena, dejando a los pasajeros extrañados:
- ¿Ese es su equipo? - se oyó susurrar a una mujer.
- Oh … - murmuró el señor bajito -. Ese pequeño grupo de pokémons no tiene posibilidad alguna …
- ¡Al ataque! - exclamó Yellow.
- ¡Jajaja! ¡Esto será divertido! - exclamó el Rocket de la bufanda -. ¡Adelante, Ekans y Weezing!
- ¡Os elijo a vosotros, Hypno y Slowpoke! - exclamó el rubio.
- ¡Al ataque, Voltorb y Electrode! - exclamó el moreno.
Pero Yellow y sus pokémons no se sintieron intimidados y siguieron avanzando hacia los Rockets y sus pokémons:
- ¿Quién es este niño tan estúpido? - preguntó el Rocket rubio.
- ¡Me llaman Amarillo! - exclamó Yellow -. ¡Pero mi verdadero nombre es Yellow!
Y, en ese momento, sus pokémons se dispersaron por toda la cubierta:
- ¿Pero por qué se están dispersando? - preguntó el señor bajito, llevándose las manos a la cabeza.
- ¡No les dejéis escapar! - exclamó el Rocket de la bufanda.
Los pokémons de los Rockets les cortaron el paso a los pokémons de Yellow, sin dejarles escapatoria.
- ¡Voltorb, Electrode, rapidez! - ordenó el Rocket moreno.
- ¡Doduo, esquívalo! - ordenó Yellow.
Pero Doduo no fue capaz de esquivarlo. Doduo era un pokémon muy veloz, pero los Voltorbs y los Electrodes lo eran aún más:
- ¡Jajaja, pequeño ignorante! - exclamó el Rocket moreno, riéndose de Yellow.
Mientras tanto, el barco seguía volcándose y hundiéndose.
- ¡Aah! - gritaba el señor -. ¡Nos caemos! ¡Sálvese quien pueda!
Algunos pasajeros estaban a punto de caerse al agua. Yellow intentó no perder la calma, pensando a la vez de en combatir en ayudar a la gente:
- **¡Tengo que ayudar a los pasajeros!* - pensó -. ¡Doduo, ataca!
- ¡Electrode, bomba sónica! - ordenó el Rocket moreno.
- ¡Remolino! - ordenó Yellow.
Doduo alejó a todos los pokémons del Team Rocket con dos potentes torbellinos, ganando algo de tiempo para Yellow. Fue entonces cuando Raticate, Omanyte, Graveler y Caterpie aprovecharon para escaparse de allí y desaparecer por la borda. Yellow no se alteró, pues todo formaba parte de su plan:
- ¡Que se nos escapan! - exclamó el Rocket de la bufanda.
- ¡No te preocupes! - exclamó el rubio -. ¡Esos bichos no eran nada del otro mundo!
- ¡Sólo tenemos que preocuparnos de esos dos! - exclamó el moreno, señalando a Doduo y a Pikachu, que se mantenían junto a Yellow.
- ¡Muy bien! - exclamó el rubio -. ¡Slowpoke, ayúdanos a hundir el barco … y sus queridos pasajeros! ¡Ataque confusión!
- ¡NO! - gritó Yellow.
Con sus poderosos poderes psíquicos, Slowpoke colocó el barco completamente en posición horizontal, con lo que casi todos los pasajeros cayeron al agua. El Santa Ana empezó a hundirse en el agua. ¿Tendría Yellow algún plan para afrontar la situación?
