Una semana después de la terrible noticia del regreso de Harry Potter, los merodeadores y Lily habían comenzado a fingir que su vida seguía el mismo curso, los cuatro hombres se levantaban cada mañana y después de pasar unos momentos con Harry bajaban y se encontraban con Lily y Alice, juntos entonces se iban al gran comedor en donde Harry terminaba ensuciándose todo y Sirius se iba antes de tiempo con la chica Mary.
Era fácil seguirles el ritmo, los merodeadores hacía tiempo que no hacían ni una sólo broma y Lily orgullosa de ello se dedicaba a cuidar de Harry. Sí, podría sonreír y fingir que el pequeño bebé no les abandonaría pero la verdad era que en su mente siempre se encontraba la espina de la verdad, aquella verdad que la lastimaba y la hacía sentir pésima.
Era una egoísta, de eso no había dudas.
Deseaba que Harry jamás se fuera y ella y James siguieran cuidándolo pero no era tampoco ninguna tonta y tenía en claro que su hijo pertenecía a otro lugar aunque ese lugar le causara calosfríos, simplemente era imposible no imaginar un lugar lleno de oscuridad en donde Voldemort tuviese mucho más poder y su hijo así como ellos se viese inmerso en la guerra en donde estuviese en contacto con tantas maldiciones y magia oscura como jamás había conocido.
Magia oscura, como la que había hecho la cicatriz que adornaba su frente, la extraña marca que de alguna u otra manera parecía estar relacionada con el viaje en el tiempo de su hijo.
—¿en que piensas Lily?
—sólo en Harry—contestó cuando enfocó la vista en su novio, a lo lejos las risas del pequeño y Sirius que jugaban en el pasto amortiguaron la tristeza de su voz, James en cambio suspiró.
—podrías llamarme inmaduro—susurró—pero prefiero ignorar el hecho de que Harry se va tener que ir—no pudo evitar estremecerse—es mucho más fácil.
—Puede ser—susurró entrelazando su mano con la de él—pero cuando la verdad sea inminente y Harry se tenga ir, la despedida será más fuerte…
James desvió la vista a su hijo, quien en ese momento reía divertido.
—¿sabes lo qué más me duele?
—¿qué?
—que esperaba con ansias la navidad junto a Harry—no pudo evitar sonreír—y ahora que falta tan poco y que en cualquier momento Dumbledore nos va a hablar para llevárselo, no puedo evitar sentirme terriblemente decepcionado—se mordió nervioso el labio—estoy seguro que hubiese sido la mejor navidad de la historia…
—a mí me preocupa más el regreso—increpó la pelirroja—¿el futuro? Llámame loca pero ese parece lleno de oscuridad…
—no te preocupes—dijo él seguro cuando sonrió contento—yo estaré allá y los protegeré con mi propia vida—Lily no pudo evitar rodar los ojos.
—¡Mamá!—vociferó Harry quien gateando se había acercado hasta sus padres, Lily no pudo evitar sonreír y soltando la mano de James alzó al pequeño.
—¿Qué sucede Harry?—como única respuesta se ganó un leve balbuceo.
—¡Me mordió James!—vociferó Sirius, quien acercándose se sostenía la mano—creo que me dejo sin dedo…
—te lo mereces…
—¡Yo no le hice nada pelirroja!—ella rodó los ojos.
—Siempre haces algo—dijo como respuesta, James soltó una carcajada antes de enfocar su vista en su amigo.
—ella tiene razón Canuto…
—tú no digas nada que tu palabra ya no vale lo mismo desde que te volviste un mandilón
—¡Yo no soy un mandilón!—Sirius rió al notar el orgullo de su amigo herido.
—como sea yo… mira, allí viene Lunático—dijo distraído, y era verdad. Remus se acercaba a ellos con las manos en los bolsillos de la túnica y la sonrisa juguetona y cansada en sus labios.
—¡Natico!—vociferó Harry en cuanto vio al hombre lobo, el aludido no pudo evitar estirar sus brazos y cuando Lily dejo escapar al niño y este se vio alzado por el licántropo, no pudo evitar sentirse mejor.
Harry había sido eso, su mejor analgésico para lo fastidiosa y dolorosa que a veces era su vida. Con la inocencia escondida tras los ojos verdes y la melena negra salvaje que tenía por cabello.
Era tanto de lo que Remus ya no era, que no podía evitar quererlo cerca, Harry que con su sola presencia había logrado abarcar todos sus miedos y hacerlo sentir liberado de las culpas y pavores.
—Estoy empezando a pensar que a mí es al único que me odia—murmuró Sirius, aun agarrados la mano, Remus rió.
—Eres el único que parece un niño, como él—dijo burlón James—de todos modos, no deberías tomarte tal honor, ese lo ocupa Peter—Sirius rió.
—En eso tienes razón, ¿tú que piensas niño chino?—Harry sonrió.
—¡Idota!—vociferó su palabra nueva, que había aprendido gracias a su madre, quien en ese momento no podía estar más apena.
—Ya no digas eso Harry…
El pequeño rió con ganas.
—¡Idota!
—vaya, gracias madre modelo—dijo aburrido Sirius—ya me imagino como crecerá Harry a tu lado—Lily bufó.
—No comiences Black…—advirtió, él no pudo evitar estremecerse y James que hasta el momento se había mantenido callado, pegó un brinco de repente emocionado, entonces sin más tomó por el codo a su amigo.
—Yo conozco esa mirada Jamie, ¡es la mirada merodeadora!—vociferó nostálgico, obviamente el que su amigo madurara cuando él aun era tan infantil no le había quedado nada bien.
—Tengo un plan grandioso—explicó ignorando concienzudamente la mirada de su novia—y necesito tu ayuda Remus, así que dale a Harry a Lily—continuó apresurado, la emoción ya era palpable en todo él.
—pero James…
—¡nada! Esto será grandioso Lunático, no me puedes fallar—el aludido suspiró con fuerza cuando se dio cuenta que su amigo había entrado en aquella etapa de: soy más testarudo que una cabra así que mejor has lo que digo si no quieres que algo explote; y suspirando regreso a Harry a los brazos de su madre.
—¿No será una de tus bromas verdad James?—murmuró apaciguadora Lily, el aludido negó contento.
—No—aseveró y cuando besó los cabellos del pequeño y justo después, la mejilla de la pelirroja, volvió a tomar por el codo a Sirius para después hacer lo mismo con Remus. Segundos después el trio de merodeadores se había ido.
Cuando Lily por fin quedo sola no pudo evitar estremecerse y suspirando con fuerza, hizo su flequillo a un lado.
—¿te apetece visitar a Alice?—cuestionó a Harry—es mejor dejar a esos hacer lo que tengan que hacer, así al menos si algo sale mal puedo alegar ignorancia.
"***"
Los merodeadores caminaron zigzagueando y después de mucho trotar llegaron a unos metros de sauce boxeador.
—has tu trabajo Colagus… ¿y Peter?—cuestionó cuando al fin se dio cuenta de que su regordete amigo no se encontraba cerca.
—Imagino que en las cocinas—dijo Remus, quien se separó al instante del loco de James—¿nos podrías decir qué es lo que tienes James?
—una idea brillante—dijo aun emocionado.
—y esa idea incluye al sauce, pienso.
—oh sí—murmuró cuando tomando un palo del pasto, trató de aventarlo al nudo escondido que hacía detener al árbol, sin embargo lo único que se gano fue el anodino palito terminara hecho trizas en el piso.
—¡uhg! Eso está mal—dijo Sirius sonriendo—¿quieres que lo intente?—James frunció el ceño.
—no estoy muy seguro, sin embargo ¿Remus…?
—¡Ni loco!—vociferó adivinando las intenciones de su amigo—no soy un suicida—James sonrió.
—no pareció eso cuando le dijiste a Poppie sobre tus deseos de aventarte de la torre de astronomía—Remus se estremeció.
—y las consecuencias fueron traumáticas—ahora Sirius fue el que se estremeció—lo siento James—el aludido bufó.
—Les diría que fuéramos por Peter pero eso retrasara todos mis planes…—suspiró con fuerza—ni modo, ¿Sirius?—el aludido sonrió antes de convertirse el perro y acercarse totalmente temerario.
Sólo bastaron unos segundos más para que fuera cruelmente aventado por una de las ramas, pero el gran perro negro no se detuvo. Parecía haber tomado aquello como una prueba y valiente (e idiota) como era, volvió a correr hacia el árbol, tratando de evitar los golpes.
—hay que admitir que es testarudo—Remus sólo bufó aunque sorprendido observaba a su amigo. Minutos después de algunos cuantos golpes, Sirius por fin pudo detener el árbol. Remus y James no se lo pensaron mucho, corrieron hacia el túnel y se metieron siguiendo a Sirius quien aun como perro, emitía suaves mugidos de dolor.
El viaje fue largo y aunque James estaba seguro que como animal hubiese llegado más rápido, no pasó el hecho de que Remus estaba frente a sí y que el herido Sirius apenas y caminaba a cuatro patas.
Así que cuando por fin terminaron de recorrer el camino y James por fin pudo erguirse, no pudo evitar lanzar un suspiro de frustración, sin embargo, Sirius ya había recobrado su forma humana y suspirando con fuerza se frotaba un moretón en la mejilla.
—Hay que admitir que fue toda una prueba—susurró adolorido—¿Qué hacemos aquí?—cuestionó ignorando su propio dolor, Remus que observaba pensativo el lugar, observó a su amigo. Claramente la casa de los gritos no representaba un buen lugar para él.
—pienso que este es un buen lugar para organizarlo—rió con gracia y sin más comenzó a subir las escaleras hacia la sucia y desastrosa habitación, sus amigos le siguieron realmente curiosos.
—¿Organizar qué?—Jadeó Sirius, quien detrás de él aun estaba realmente lastimado.
—una navidad adelantada—dijo despreocupado y cuando sus dos amigos captaron que la frase era realmente sincera, no pudieron evitar observarse incrédulos.
—Estas loco James—el aludido abrió la desvencijada puerta y cuando entro, frunció el ceño.
—¡por supuesto que no, Remus!—se defendió antes de observar a sus dos amigos—es totalmente razonable que quiera adelantar la navidad, en especial cuando tenía tanta ilusión de vivirla con Harry—sus amigos por fin lo iban comprendiendo—Tengo derecho, después de todo y además, ya le había comprado regalos.
—¿Qué tienes planeado?—cuestionó Remus rindiéndose a la locura de su amigo, este sonrió feliz.
—necesitamos arreglar este lugar, ¿crees que puedas hacerlo?—el licántropo frunció el ceño antes de asentir, James sonrió con ahínco y después observó a Black, quien ya sonreía feliz.
La idea de una navidad adelantada parecía ser la idea perfecta para alguien como él.
—tú puedes contactarte con Peter y esperarlo afuera en el túnel, serás el encargado de la comida—su mejor amigo asintió con los ojos brillando.
—¿Qué harás tú?
—una visita a Hogsmedae—susurró—tendremos que comprar algunas cosas, ¿no creen?
—Cerveza de mantequilla y wiski de fuego, por supuesto—Remus rodó los ojos.
—podrías comprar algo en Zonco, no lo sé… ¿tal vez sombreros de broma o algo así?—James asintió.
—eso es perfecto, ya verán que lo conseguiré todo… ¿Remus, puedes configurar una mesa?—el aludido asintió y con ceño fruncido comenzó a arreglar el desvencijado lugar, entonces Sirius también asintió y juntos a James bajaron a la primera planta, entonces cada uno tomó caminos distintos.
A James, sin embargo, no le costó nada de trabajo escabullirse hasta llegar a los limites de la desvencijada casa y con total confianza tomó el lindero que lo conducía hacia el pequeño pueblo cuyos habitantes ya no se sorprendieron al ver al muchacho totalmente libre.
"***"
Lily no pudo evitar bufar, no había sabido nada de los muchachos desde hacia horas y ya comenzaba a preocuparse porque sí bien era cierto que James le había dicho que no se trataba de ninguna broma, también sabía que a veces las personas eran débiles y terminaban cayendo de nuevo al circulo vicioso.
Era preocupante sin lugar a dudas…
—¡Lily!—la pelirroja no pudo evitar saltar sobre su lugar antes de enfocar la vista en Sirius quien sonreía contento.
—¿Qué hicieron?—él rodó los ojos.
—un poco de aquello y un poco de esto—Lily frunció el ceño.
—¿y James?
—tu adorado novio está bien—rodó los ojos—pero necesitamos que tu te pongas lo más bonito que tengas en ese armario tuyo diseñado para espantar pretendientes—Lily no pudo evitar sonreír.
Antes hubiese gritado a Black y con ahínco se hubiese defendido utilizando el sarcasmo y la humillación necesaria, ahora ese ya no era el caso porque Sirius también sonreía.
Un acuerdo tácito, le llamaban, de soportarse sin más, de quererse de alguna forma porque aunque fueran tan diferentes les unía alguien en común.
—¿para qué?
—porque tenemos algo planeado…
—no me gusta como suena eso—Sirius se removió incomodo.
—así están las cosas y seria mejor que hicieras lo que te digo para que podamos irnos—entonces rodó los ojos—yo me encargo de Harry y en cinco minutos te espero aquí, ponte guapa pelirroja aunque no más de lo ya eres que entonces yo mismo te secuestraria para mí—Lily rodó los ojos.
—tus frases baratas no funcionan conmigo
—Tenía que intentarlo—entonces soltó una carcajada llena de humor—anda, vete ya. Entre más rápido salgamos, más pronto veras a James y tu curiosidad será saciada.
—pero Sirius, no entiendo ¿a qué te refieres con algo bonito?
—¿eres mujer?—Lily le lanzó una mirada acida, Sirius hizo caso omiso—tú sabes, algo con lo que te sientas a gusto y con lo que estés segura que James caería a tus pies.
—vale—murmuró antes de acariciar el cabello de su hijo y comenzar a subir las escaleras hacia los dormitorios de las chicas.
Cuando bajó, Harry y Sirius ya la esperaban. El primero ahora traía una túnica formal de color rojo, Sirius por el contrario e había puesto su chupa de cuero y el pantalón desgastado más muggle que tenía.
Lily no pudo evitar sentirse cada vez más curiosa, obviamente no se trataba de ninguna broma y algo confundida, se acomodó el cabello en la coleta alta que se había hecho. Traía un sencillo vestido muggle y por encima (porque estaba haciendo más frio de lo usual) una túnica de tela como de ceda que había recibido de Alice hacia dos navidades atrás.
—vaya—dijo Sirius sonriendo, después frunció el ceño y Lily se puso en frente de é, Sirius cargó a Harry sobre sus hombros, —Lo siento, no encuentro ningún alago para ti…
—eso se escucho como a "luces horrible Evans"—dijo cuando ambos comenzaron a caminar por el solitario pasillo, Sirius guiaba mientras Harry hacia ruidos cuando jalaba su cabello.
—será porque no pienso en ti como algo romántico—entonces se alzó de hombros, juguetón—pero yo sé de alguien a quien la baba se le caerá cuando te observe—ella rodó los ojos.
—a veces me preocupas Sirius—susurró cuando dieron la vuelta hacia un pasillo solitario, él la observó.
—¿Por qué?
—de verdad creo que terminaras solo y cuando James y yo seamos viejos tendremos que adoptarte como mascota porque no nos dejaras solos—él soltó una carcajada.
—Lo extraño de aquella frase no es que me aceptes tan fácil como mascota, sino que aceptes con tanta seguridad que tú y James terminaran juntos—ella rodó los ojos.
—hace mucho supere la fase de la negación, ¿no te llego el ultimátum? Porque sería estúpido negarlo cuando llevas en tus hombros a la prueba más fehaciente de ello—Sirius frunció el ceño.
—En realidad, pienso que mis teorías acerca de la concepción del niño chino siguen siendo muy reales—ella rodó los ojos.
—y estúpidas además—Sirius soltó una carcajada antes de pararse frente a una vieja estatua.
—llegamos—Lily frunció el ceño.
—¿a dónde? Es solo un simple pasillo
—pobre… pobre mujer mortal e inocente—dijo melodramático—esto no es solo un pasillo y antes de que lo digas, esta tampoco es sólo una estatua.
Lily se hubiese reído si Sirius hubiese sido más lento en sus acciones, pero sorprendida observó como la estatua se abría y de un momento a otro se encontró en un pasillo escondido y apretado que sólo dejaba espacio para ir en fila india y que siquiera sabía que existía.
Entonces más curiosa que furiosa, por saber uno de los muchos secretos (herramientas) que los merodeadores utilizaban para hacer sus bromas, observó sorprendida a Sirius.
—¿Cómo…?
—Somos los merodeadores, pelirroja eso ya debería ser suficiente—dijo como una respuesta y dándole un empujoncito, hizo que comenzara caminar, después bajó a Harry de sus hombros y comenzó a seguirla.
Honestamente, Lily hubiese esperado que el pasillo terminará en algún lugar místico y mágico, tal vez en la dichosa cámara de los secretos de la que tanos rumores había, pero jamás espero que de hecho el final se encontrara en una pequeña trampilla que al abrirla la dejo en el sótano de algún local del cual no conocía.
Entonces no pudo hacer otra cosa más que achicar los ojos para acostumbrarse a la falta de Luz y murmurando un Lumus, observar el desvencijado lugar.
—¿Dónde estamos?—cuestionó a Sirius quien estaba tratando de quitarse de encima la manita de Harry, quien aburrido había empezad a pellizcar su cara.
—en el sótano de Honeydukes, ¿conoces esa tienda? Allí se suelen comprar dulces mag…
—¡Conozco la tienda Black!—susurró crispada cuando el pánico comenzó a llenarla.
Estaban fuera de Hogwarts en un lugar en donde no debían, estaban incumpliendo las reglas y lo peor, si alguien los descubría todos sus años de esfuerzo se irían a la basura.
—No puedo creerlo—dijo enojada, en el fondo se sintió tonta por temer justo en ese momento.
—Deberías—susurró divertido—camina, necesitamos llegar a nuestra meta lo más pronto posible… ¡ya niño chino! ¿Quieres tu peluche? Toma, eso… pellízcalo a él—concluyó mientras caminaba, Lily se había quedado pasmada y observaba sorprendida como Black salía del pequeño lugar.
¿Qué se suponía que hacia ahora? Obviamente podía ir detrás de él, eso sería lo más obvio. Pero también era cierto que estaba haciendo algo totalmente ilegal que si se descubría, pondría en jaqué su insignia como prefecta.
— ¿A que esperas Evans?—urgió Black cuando se dio cuenta que no lo seguía. Lily no pudo evitar moverse incomoda. Suspiro al final y armándose de valor, negó. De aquellas cosas, como escapar a altas horas de los dormitorios o escabullirse a las cocinas, eran las historias que se contaban en el futuro. Además, el que los merodeadores le mostraran aquel secreto dejaba en claro que confiaban en ella y por si fuera poco, también sentía gran curiosidad.
Al final se obligó a dejar los temores a un lado y seguir al adolescente.
Salir de la tienda no fue difícil, habían tenido suerte y está se encontraba llena de niños de sucias mejillas cuyos padres parecían horrorizados por el consumo de azúcar y cuando ambos comenzaron a caminar por la solitaria calle. Lily no pudo evitar dase cuenta que nadie los observaba, ni siquiera parecían interesados en ellos.
Caminaron por varios minutos y se adentraron a algún sendero del bosque que terminó por dejarlos frente a la cada de los gritos. Desde aquella perspectiva el lugar resultaba aterrador aun y cuando Lily sabía que la casa no era más que la tapadera de Remus y no estaba en realidad habitada por fantasmas. Eran al fin de cuentas, muchos años de escuchar historias sobre aquel lugar que hicieron que Lily se para en secó cuando vio que Sirius maniobró hasta poner a Harry sobre sus hombros y de un saltó, paso la cerca que separaba al lugar.
—¿Qué estas haciendo?—él la observó incrédulo.
—a estas alturas pensé que ya te habías dado cuenta, vamos hacia la casa de los gritos.
—pero… caminamos tanto, creí haber escuchado a Remus decirme que tenía un pasadizo propio en Hogwarts—el aludido hizo una mueca y se acarició la mejilla.
—digamos que es un verdadero dolor de cabeza y no es nada cómoda—entonces hizo un gesto con sus dedos—y es muy pequeña y sucia así que pensamos que sería mejor que tomáramos la ruta alternativa para traerlos a ti y a Harry—ella lo observó curiosa.
—-¿es allí dónde han estado todo el día?
—En su mayoría, así es—dijo ansioso—¿podrías ahora simplemente cruzar? Todos nos están esperando.
—parece demasiado fácil, creí que Dumbledore tomaría medidas extras para cruzar hacia la casa de los gritos—Sirius la observó cansado.
—y lo hace. Es sólo que justo ahora no es luna llena, ¿o sí?
—pero…
—¡solo cruza Evans! Merlín, sólo a mí se me ocurrió aceptar ser tu acompañante, pero ya sabes. James a veces es tan cansado y estaba tan ocupado así como Remus que al final sólo confió en mí, ya que admitámoslo… Peter no es bueno para este tipo de cosas.
Mientras hablaba, Lily ya había cruzado con algo de dificultad y rodando los ojos, le había quitado a Harry, quien había comenzado a hacer burbujas con la boca.
—¿Papá?
—vamos hacia allá—informó la pelirroja cuando comenzó a caminar, Sirius la siguió bufando.
—pensé que eras más educada, no deberías dejar hablando así a la gente.
—es que tú divagas, no hablas—dijo crispada, él bufó.
*"""*
—¿Cómo luzco?—cuestionó James, que se había cambiado minutos antes y ahora traía una túnica de gala, nervioso movió el pie cuando Remus le dio una mirada especuladora.
—bien—dijo sin más, Colagusano a su lado asintió y chilló emocionado.
—¡esto se ve fantástico James!—él sonrió contento.
—Es bueno que lo veas así—susurró observando su propio trabajo. Era en realidad, bastante bueno, había acabado con el sucio y desvencijado lugar y ahora este lucia hogareño, con velas colgando a su oledor y con villancicos que salían de una pequeña radio.
Además, el árbol de navidad alto y lleno de fotos y esferas con las paredes llenas de motivos Gryffindor, daban un especial aire a hogar a la mesa principal, en donde un pequeño banquete esperaba a los invitados.
Sin embargo, lo que más se apreciaba eran los regalos mal envueltos que se amontonaban bajo el árbol. Sí uno se acerraba, podía con facilidad el destinatario del primer paquete cubierto de un chillón color dorado, en este ponía: Para canuto.
—¿Crees que ya vayan a llegar?—cuestionó impaciente, pero su pregunta se contesto por sí misma cuando se escucho la puerta abrirse y los gritos de Sirius contra Lily.
James se apresuró a bajar las escaleras.
—¡Pero yo sólo soy curiosa Black!—el aludido bufó negando.
—eres una patada en el trasero cuando quieres, eso pareces no aceptarlo y…
—¡Papá!—ambos entonces se detuvieron para observar a James, quien sonreía medio atontado cuando su mirada descubrió a Lily.
—Luces hermosa—las mejillas de la pelirroja se tiñeron de un suave rosa, Sirius rodó los ojos.
—sí claro—susurró con sarcasmo—yo ya terminé m trabajo James, es toda tuya—susurró mientras negaba y acto seguido, subió las escaleras.
—Gracias—susurró cuando estuvo segura que el sangre pura no los escucharía—tú también estas muy guapo—James rió y acercándose la tomó de la mano.
Entonces ambos se besaron.
—¡Papá!—James se separo de Lily para observar a su pequeño hijo.
—¿Qué pasa Harry?
—¡Arriba!—vociferó alzando sus manos, y James lo alzó sonriendo.
— ¿Qué está sucediendo?
—es una fiesta—dijo él aun sonriendo, entonces enfocó la vista en Harry quien se había acurrucado en sus brazos y le sonrió con amor—¿recuerdas que te había dicho que lo que más me molestaba sería no tener una navidad junto a Harry?... pues bien tuve está idea fantástica de adelantar la navidad para pasarla junto a todos ustedes—Lily lo observó sorprendida.
Y por fin todas las piezas del rompecabezas se armaron en su cabeza, sorprendida entonces observó las escaleras, sin duda alguna, arriba le esperaba una fantástica ilusión.
Había entendido el masaje oculto y tácito de las pobras de su novio, no sólo era una navidad adelantada, era una despedida necesaria.
—¿vamos entonces? Porque un pavo jugoso nos espera y Sirius no es bastante paciente—ella rió con ganas antes de asentir.
Entonces ambos comenzaron a subir las escalas y cuando llegaron a la parte superior y James abrió la puerta, Lily se sintió como en un sueño.
Todo parecía poeto y tan navideño que no pudo evitar sonreír emocionada. Remus fue el primero en acercarse, la observó con cariño y sin más la saludo con un abrazo, ella rió.
—esto es fantástico—enfocó entonces la vista en James—¿Cómo lo han logrado?
—nada es imposible para nosotros—informó socarrón Sirius quien se había dejado caer a un lado de Peter.
—excepto el ser humildes, me imagino—susurró hostil antes de suavizar sus ojos y observar de nuevo a James.
—Eres realmente fantástico—él sonrió encantado.
—y eso que aun no ha empezado, ¿tienes hambre Harry?—cuando el niño asintió James hizo un gesto a todos para que tomaran su lugar en la mesa. Y con Harry en brazos observó a su familia, porque sus amigos, su hijo y su novia eran su familia.
Lily estaba a su derecha y sus ojos brillaban en la expectación, Sirius a su izquierda hablaba con Peter y Remus, al lado de Lily parecía realmente contecto. Entonces cuando el silencio expectante por fin tomó lugar, James see levanto con Harry en brazos.
—estos últimos meses han sido todo un cambio—comenzó su discurso—todos cambiaba… mucho—observó a Harry—y aprendí tanto de mí mismo y de los demás que me siento persona, no para peor, sino para mejor… puedo decir muchas cosas y sé que todas quedaran bien en la ocacion pero sólo quiero que sepan que todos ustedes significan mucho para mí. No sólo porque son las personas a las que más quiero, sino porque lo que soy es gracias a ustedes—entonces asintió y sin más comenzó a servir vino muggle que había conseguido ilegalmente. Cuando todos tuvieron sus vasos llenos, murmuraron un "salud" y tomaron de la bebida sintiéndose emocionalmente inestables.
Era una despedida, Harry se iría y… ¿cómo sobrevivir sin él si dependían en menor o mayor medida del pequeño? Y a pesar de que tenían la certeza de que pronto lo verían, la desdichada despedida y melancolía les invadía.
—yo sólo voy a decir –porque todo este sentimentalismo no me gusta- que al empezar este año jamás imaginé lo mucho que seriamos y tendríamos y que estoy muy orgulloso de todos ustedes y espero, de verdad, que en un futuro sea el padrino del niño chino, sería muy feliz—James asintió feliz.
—a mí sólo me gustaría aclarar que viviremos—dijo incomodo Remus— y me refiero a que sobreviviremos y Harry… él ira a un lugar en donde sus dos padres se preocupan tanto por él… crecí y maduré este año y los horrores de la guerra se han hecho más reales—observó a sus amigos con énfasis—no será fácil, salir de Hogwarts, me refiero, pero sobreviremos y lucharemos para que Harry tenga una vida libre de angustias—James asintió agradeciéndole.
—¿puedo decir algo también?—Sirius asintió y Peter se aclaró la garganta—ustedes son los mejores amigos que algunas podre tener y estoy tan orgullosos de cada uno que estoy seguro que harán grandes codas y todos…—en ese momento una sombra de tristeza pasó por sus ojos—todos estaremos juntos, y eso me da paz—todos asintieron, por ultimo sólo faltó Lily quien tomando aire, bajó la vista.
—jamás pensé estar así con ustedes… nunca pensé en sentirme tan cómoda, pero la realidad es que me siento realmente bien a su lado… aprendí a quererlos y déjenme decirles que no fue fácil, la llegada de Harry no sólo afecto algunos fragmento de mí, lo afecto todo y estoy feliz con eso… estoy realmente feliz de poner tener esta celebración adelantada—todos guardaron silencio por unos momentos, dejando que las confesiones tomaran un sabor dulzón en la boca y cuando eso pasó y las sonrisas se hicieron más llenas de vida, James asintió a Sirius.
—¡a comer!—vociferó su amigo, al instante todos comenzaron a tomar un poco esto y un poco de aquello y unos segundos el lugar se llenó de ruidos de cubiertos y vasos tintineando.
Poco después una apacible charla inundo el lugar.
—… entonces yo tenía está niñera—decía Sirius emocionado, habían comenzado a hablar sobre anécdotas de su niñez y todos estaba realmente divertido—ella era un mujer hermosa, de verdad, tenía aristocracia y unos ojos penetrantes de color del café, negros y profundos—todos lo escuchaban con atención—mii madre no solía llevarnos a sus fiestas y cuando todos los elfos se ocupaba, entonces mi madre se comunicaba con la niñera y yo sentía que por fin tendría una oportunidad así que me ponía la mejor pijama y dejaba los juegos Reg—soltó una carcajada—entonces iba detrás de ella y la perseguía; aquella vez la recuerdo con especial ahinco porque cuando me di cuenta que la niñera ponía más atención a Reg, decidí que debía luchar por lo mio y pelee con él—suspiro— hasta golpearnos y para cuando la niñera llegó ambos nos encontrábamos tan enojados que a mí se me olvido mi amor cuando ella trató de apartarme, yo sólo quería golpear a Reg…—entonces soltó un divertido bufido—y fue en ese momento cuando tuve mi un brote de magia accidental y la niñera de repente sólo tuvo cabeza de cerdo—todos comenzaron a reír—gritaba tan histérica y me apuntaba con el dedo gritando "¡niño del demonio!
—¡eras un verdadero Monstruo!—vociferó Lily tocándose el estomago, Sirius asintió orgulloso.
—siempre querida pelirroja—James entonces le levantó y se acercó al árbol de navidad, después tomó un regalo—es todo, ya no puedo más… toma harry—se trataba de una caja larga mal envuelta que a Lily en seguida le supo a peligro.
Y no fue para menos, Sirius se abalanzo a abrir el regalo ageno y cuando terminó observó emocionado el presente.
—¡Es…!—Lily no espero a que terminará la frase, se había acercado y observaba con los labios resecos como James sacaba la pequeña escoba de juguete y acomodaba a Harry en ella.
Claramente su hijo sabía de lo que se trataba, había visto a su padre muchas veces en una de ellas y más veces había volado junto a él, así que riendo pronto se encontró volando por la habitación.
—¡Abajo!—vociferó Remus a Peter, quien apenas tuvo tiempo de agachar la cabeza antes de que su hijo pasara volando a su lado.
Lily hubiese gritado llegado a ese punto, pero había visto la mirada orgullosa de James y a su hijo lo veía tan feliz que no tuvo corazón para decir algo.
—¡Gracias Cornamenta!—vociferó Sirius quien había corrido también al árbol por su propio regalo y sin ningún pudor mostraba varios cartelones muggles de chicas en poca ropa.
—¡Sirius! ¡James!—vociferó Lily con las mejillas coloradas, el primero no le hizo mucho caso, emocionado observaba a las mujeres y el segundo sólo se alzó de hombros.
—A él le gustan—le informó Remus—y si esas cosas calman su propia locura hacia el sexo femenino, entonces está bien.
—esto es para ti Lunático—informó James, dándole su propio paquete, él lo tomó sonriendo
—no te compré nada—él rió.
—No quiero nada…—entonces le pasó su regalo a Peter quien emocionado descubrió varios paquetes de dulces.
Remus por su parte, sostenía un libro grueso y pesado.
—eres muy bueno James—dijo Lily cuando terminó de agacharse y su hijo pasó sobre ella, rriendo a todo volumen.
—ellos son mis amigos—informó—y a Harry ya le tenía preparado el regalo, ¿recuerdas aquella vez que me atrasé cuando fuimos de compras y que cuando regresé, tenía un paquete?—Lily asintió entendiendo—pero no sólo se trataba de la escoba—entonces sacó otra caja que apenas cavia en la palma de la mano.
—James…
—no, no digas nada. Es tuyo, espero que te guste—Lily entonces tomó el pequeño paquetito y lo abrió con cuídado, adenntro acolchonado por un afelpado rojo, había un sencilla gargantilla.
—Es hermosa…—murmurró, y era verdad. La gargantilla de oro tenía pequeños relieves alrededor de la cadena y al final de esta había un semicírculo, James entonces la sacó de la caja y con cuídado abrió el circulo que resulto ser un relicario.
—somos nostros—informó cuando le enseñó la foto, era verdad. En ella estaba, Harry, James y ella misma riendo juntos.
—gracias—murmuró antes de darse la vuelta, James se la puso con cuidado.
Y así, con los chiflidos de Sirius, los ruidos al comer de Peter, el silencio pulcro de Remus y las carcajadas de su hijo, James y Lily se observaron.
Y la felicidad se sintió palpable, casi dolorosa.
Una forma perfecta para terminar el día, excepto que este aun les tenía sorpresas y cuando Fawkes, el ave Fenix de Dumbledore apareció enterando su pata en la cual había un pergamino enrollado, se hizo un seco silencio solamente interrumpido por el ajeno Harry quien aun jugaba.
James fue el primero en acercarse y cuando tomó el pergamino y el ave desapareció, lo desenrollo antes de perder el color.
No fue necesario decirlo.
Todos lo sabían.
—ha llegado el momento, Dumbledore nos cita en su oficina en cuanto antes.
Y la fantasía calló como balde de agua fría sobre ellos.
*"""*
Sip, este capítulo no era lo que me imaginaba cuando dije "mucho más largo" pero me gusto como quedo, además la historia ya toca las puertas del final… se siente tan extraño, jamás pensé llegar hasta aquí.
Gracias por todos sus comentarios, me alegra mucho que la historia les gusté tanto y recuerden, dudas y sugerencias en los reviews por favor. Lamento mucho la espera pero la preparatoria no me dejo en paz.
De todos modos, como ya estoy de vacaciones (en realidad aun me falta una semana) tengo la esperanza de actualizar con más frecuencia.
