Y después de casi un mes, llega a ustedes el capitulo de la revelación y otras cosas.
Gracias a quienes lo estuvieron esperando y siguen ahí...¿Siguen ahí?
Estén listos o no, comencemos.
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Capítulo 17
Metas en común
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Después de correr por una hora y sudar como perro de carrera, Gon finalmente encontró a Hisoka, el Mago.
Sus temblorosas piernas iban a quedársele rígidas por el sobreesfuerzo y el cuerpo le ardía a horrores pero ante a Hisoka intento apaciguar su respiración.
El villano le quedo viendo atentamente, con gran interés. Para el, Gourdeau del Este era un parque de diversiones y Gon Freecs le daba el más grande entretenimiento. A propósito, Hisoka escapó de su desarrollada nariz para evitar encontrarse con él, todo sea para jugar. Al aburrirse paró la marcha y se sentó en una roca, a la espera del niño.
El hijo de Ging se veía exquisito.
Sudando a mares, con esa mirada de infinitos sentimientos, destacando tenacidad. Adoraba esos ojos. El cuerpo voluptuoso y sin aliento de Gon hacía que su imaginación se encendiera.
- Ha pasado tiempo. Debo decir que me ofende que no hayas venido por mí antes- Vio que su comentario lo tomó desprevenido, que curioso- Dime, ¿Me extrañaste?
El menor tomo un largo y gran respiro, empuño sus sudadas manos y se enderezo cuál tabla para enfrentarlo.
- No sé de qué hablas.
- ¿Me negaras que no sentiste mi sed de sangre yendo tras de ti?
- ¿De mí?- Gon parpadeo, descolocado- Eso no es cierto, yo no era tu objetivo.
- ¿Quién más?
- Ibas tras Kite. Tus espíritu de batalla estaba dirigido a él, gracias a que siempre voy detrás suyo el pude sentirte buscándole.
- Así que lo sabes.
- Kite tenía muchos problemas para darte duelo, mi deber como guardián era evitar que ambos se encontraran.
- ¿Porque no me delataste? Habría sido más efectivo de ese modo.
- ¿Porque lo haría? No eres nuestro enemigo- respondió con una inocencia que rayaba de ingenua y tonta.
Hisoka tuvo que taparse la boca para evitar carcajearse. ¡Que pureza! Si el supiera cuantas veces quiso perturbar a Kurapika, ese rubio tan simpático, y el número de veces que deseo acorralar al Zoldyck. Como olvidarla a ella, ¡A Machi, sí, esa criatura fascinante! Si no iba tras ellos era porque esperaba la oportunidad única de verlos a todos envueltos en una digna pelea contra las hormigas o de lo contrario, observar cómo se mataban entre sí.
La sola idea le hacía agua a la boca y Gon seguía frente a él, confiado que no lo atacaría, que risa.
- No me conoces... para nada.
Gon dio un paso al frente, indignado.
- ¡Me da igual! Tengo que hablar contigo.
- ¿Hablar? Eso es aburrido, yo tenía otros planes para nosotros.
- Sera para después, contéstame. ¿Estuviste cerca cuando sorprendieron a Kite?
Él tenía que saber, si estuvo tras sus talones todo el día. Hisoka se pasó un dedo por una mejilla maquillada de estrella, tomándose el tiempo para pensarlo.
- Sí.
- ¿Quién lo ataco?
- Una Hormiga Quimera con forma de gato humanoide.
- ¿Gato?
No hizo falta pensarlo demasiado. Si fue capaz de herir al comandante de gravedad debía ser uno de los Guardias del Rey.
- Hisoka. Tengo que pedirte un favor.
Los ojos dorados del mago se afilaron, acechando detalle a detalle la silueta del joven cazador. Verlo estimulaba su fantasía, saber que estaba al punto de la ira y ansioso de venganza lo provocaba a hablar con él, solo para ver sus reacciones.
- ¿Uh? Me persigues buscando información y ahora me pides favores. No soy parte de ningún escuadrón suicida para seguir órdenes de la Asociación o de sus allegados.
- ¡Hisoka, es importante por favor!
- Te ves desesperado, quemándote a fuego lento- susurro, relamiéndose los labios- Que haría todo cuanto pidas pero olvidaste algo, ¿Qué ganare yo?
Gon quedo rígido, mitad impaciente mitad pensando en que contestarle. Inmerso en emociones descarriladas, dijo una barbaridad.
- Dime todo lo que sepas, a cambio te daré lo que quieras.
El mago se tragó un gemido de éxtasis al oír esas palabras.
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Después de reflexionar sus acciones y su actitud para con el escuadrón, Kurapika entendió que obro mal.
Podía hacer público que se equivocó, solo que ofrecer disculpas no era su especialidad. Salió del refugio para hallar a Killua discutiendo con la pareja del grupo.
- ¡Ustedes no me sirven!- prorrumpió Killua, sin dar el brazo a torcer.
- Puedo cubrirte la espalda- Ofreció Pokkle, molesto porque lo desvalorara.
- Yo puedo usar a mis abejas para buscar a Gon- Hablo Ponzu, decidida a convencerlo.
- Para defenderme me basto y yo buscare a Gon por mis medios, no con bichos.
- Killua, queremos ayudar.
- Quédense con Kurapika. El necesita que le abran los ojos.
- ¡El no escuchara!- Pokkle sabía bien que eso era imposible, cuando su amigo tomaba una decisión era irrevocable y absoluta- Es muy testarudo.
- Pues háganlo reaccionar. ¿Acaso nadie quiere, como yo, abrirle los ojos a madrazos?
Ponzu estuvo de acuerdo.
Pokkle dudo al principio porque poseía lealtad. Estaba por decir que sí cuando una nueva voz se hizo oír.
- ¿Van a amotinarse?
El dúo brinco del asusto al ver a Kurapika en medio.
- Haremos lo que hay que hacer, señor estratega.
El blondo frunció el ceño, no le gustaba cuando Killua lo nombraba así, menos con ese resentimiento.
- ¿No piensan que sea arriesgado?
- Querremos intentarlo- Ponzu se vio temerosa y decidida a la vez- ¿No podemos investigar al menos?
- ¿Planean irse sin más?
- Yo me voy. Tú quédate para adiestrar a la próxima gentuza que venga.
- Te pasas, Killua, no lo digas de ese modo- El arquero se vio en la incómoda posición de pedir la paz- Estoy seguro de que existe una buena razón para que Kurapika haga lo que está haciendo.
- Esta es la maldita verdad; es un egoísta. Si nuestro estratega no nos tiene confianza y jamás nos dice lo importante, ¿Para qué me molesto en seguir aquí? Me canse.
- Déjame hablar, Killua.
Su voz sonó firme, logrando su cometido de pararle el paso. El albino apenas se dio la vuelta; seguía enojado.
- Nadie tiene que irse. Sé que les he escondido algunas cosas, entiendo que estén confundidos y nerviosos…- Tomo aire, era difícil decirlo sin avergonzarse- Deben saber que todo lo que hago es para ustedes, quiero ganar esta guerra por ustedes. Confíen en mí, esa es la verdad.
Solo Pokkle lucia auténticamente sorprendido, será porque lo conocía desde el primer día en la celda y sabía que le costaba un mundo ser emocional. Su princesa abeja y Killua no lucían muy convencidos.
El golpe de poca fe de Killua le dolió. Él tenía razón, no tenía derecho pedir respeto cuando los trato de menos. Los planes confabuladores y sus propios secretos llevaron al escuadrón a moverse en su contra.
- Chicos, déjenme... Déjenme ayudarlos.
Killua arqueo una ceja, dubitativo.
- ¿Cómo nuestro jefe?
- No.
- ¿Como el señor estratega?
Kurapika suspiro. Sería difícil, ahora lo sabía. Si perdías la confianza de Killua una sola vez, serias castigado.
- Como compañero, si aún me tienen ese concepto.
El silencio no fue una respuesta agradable.
- Puedo localizar a Gon con mi poder- Alzo su mano derecha, subiendo su dedo anular, materializando una cadena colgante con una bola.
El Zoldyck chasqueo la lengua, obviando al par que inmediatamente lo acepto de nuevo.
- Típico oportunista. ¿Siempre tienes que aprovecharte de la situación?
- ¿Tú no lo haces, Killua?- El niño parpadeo, asombrado- Querer ir tras Gon con ese ímpetu, solo para deshacerte de lo que te molesta de mí y lo que nos está pasando. Eso es huir.
- ¡Yo no huyo!
De repente, se dio cuenta de lo que acababa de decir.
El deseo de escapar se extinguió de su mente como una idea vieja y estúpida, se esfumo junto a la aguja contaminada. Sonrió de lado, desconcertando a sus compañeros.
- Ni que fuera a irme cuando las cosas se están poniendo interesantes… Anda, busca a Gon. Sin él, estamos perdidos.
Su orden sonó a una tregua y la acepto con gusto.
Uso el mapa de Morel y otro que le confió el comandante Kite para complementarlos, pues el terreno pudo sufrir alteraciones ante el avance de las Hormigas Quimera. Con ambos planos en el suelo, Kurapika activo su habilidad esperando que la bola mecedora se detuviera pronto en una geografía cercana a la suya.
El escuadrón quedo a la expectativa, viendo a la cadena menearse pausadamente sobre el grafico de la región. Luego de un rato en silencio, Kurapika abrió los ojos que tenía cerrados y vio debajo de su mentón.
- Gon está allí.
- Muy bien- Killua no necesito escuchar más y se puso de pie, listo para arrasar- Me voy.
Ponzu estaba por regañarlo por su falta de cortesía cuando el rubio le gano la palabra.
- Podemos ir todos- Ofreció, con un tímido rubor en sus mejillas.
Aun dolido por lo sucedido en la iglesia, Killua fingió no prestarle atención.
- Hagan lo que quieran, yo me adelanto.
No hubo tiempo para quejas porque desapareció igual que una sombra. Killua sí que había cambiado. De sicario travieso paso a convertirse en un amigo preocupado. Kurapika no lo menciono porque no le pareció el momento apropiado pero ese cambio le consolaba, de alguna manera. Quería creer que todo caería pronto en su lugar.
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El impacto le vino como el disparo de una bala, penetrando la piel y destrozando todo a gran velocidad.
El pacifico silencio, el viento favorable, el cielo templado: No existía nada que pudiera romper esa engañosa paz.
Su mundo permaneció quieto por ese instante. ¡Qué ironía, salió el sol!
Todo a su paso se ilumino. La visión podía compararse con un cuadro naturalista lleno de luz, resultando en perfección. Incluso aquel cadáver mutilado y destrozado era hermoso, bailando entre las garras de ese ente de energía maligna.
Hisoka sonrió de dicha, como no experimento en años.
¿Podía ser más maravilloso? Esa expresión dolida, esa mirada hecha pedazos, el espíritu de Gon totalmente muerto, fuera de foco, impalpable y sensible a la vez. ¡Era tan excitante, no podría controlarse si seguía así!
Se felicitó a si mismo por llevar a ese niño hasta ese extremo. Por ver ese potencial despertando gracias a la furia y el coraje, un tremendo brote de fuerza inhumana se desato en medio del bosque. Rindió sus frutos. Sí que muchísimo. Era lo mejor.
El cuerpo del peliblanco sometido a los hilos del Titiritero de Neferpitou era gigantesco y atroz, hasta el mismo Hisoka admitía que conservar un cadáver para usarlo de juguete caía de perverso. Ni el Controlador del Genei Ryodan, Snalnark, era tan desquiciado. Nah, eso no importaba ahora. Lo que si importaba era que ese comandante, el hombre derrotado y humillado hasta en la muerte debía ser alguien importante para Gon, solo tenía que ver como emanaba esa energía salvaje a través de los poros de su pequeño cuerpo.
- ¡Kite!
Esos gritos le salían de la garganta, desgarrándola dolorosamente mientras era sacudido por cientos de sentimientos contradictorios a medida que su Nen se extendía como el calor de un volcán.
Así, así...Que glorioso, así lo quería.
Gon Freecs estaba tocando la locura.
Sus ojos llorosos y fijos en la inerte existencia de su mentor. El monstruo que lo controlaba transmitía una maldad aborrecible, maquinando su ser; a esas manos que antes le enseñaron todo, las piernas que antes corrieron para salvarlo, ese rostro sin vida que alguna vez le sonrió, su suave voz... No quería creerlo. Kite, Kite.
Gon sintió su Nen desprenderse de él y no le importó.
Se imaginó a sus enemigos rodeándole y de pronto sus sentidos se activaron, más potentes que nunca. Se hizo extremadamente sensible a todo. Hasta se dio cuenta del peligro que suponía estar cerca de Hisoka, que contemplaba su espalda con hambre voraz y no tuvo miedo. Ya no.
Poniéndose de pie, Gon se volteo hacia el Mago.
Y lo vio como a un enemigo.
- ¡Al fin!- Hisoka abrió sus brazos, encantado- Ven a mí, Ringo-chan.
Todos los ingredientes para una cena exquisita, el plato principal estaba a punto.
Gon no escuchaba, tampoco pensaba. Era imposible sentir miedo cuando la razón abandono su mente y se entregó a la insania, el dolor y la rabia.
Reducido a sentir sin pensar, Gon no tomó ninguna decisión o pensó en absoluto. Su instinto más básico lo mando a iniciar una lucha animal.
Pero Gon no ataco ni Hisoka recibió su odio.
De la nada, el pelinegro perdió las fuerzas. Antes dominado por un Nen tenebroso y oscuro, ahora cayó al suelo patéticamente.
Hisoka entrecerró la mirada, desilusionado.
Se giró de mala gana hacia el suroeste, donde había una colina a cinco kilómetros de distancia.
- Has arruinado mi cena.
Desde la colina, una aparición se presentó con los pies apoyados en filamentos casi invisibles, deslizándose con ademanes de trapecista. Al llegar donde Hisoka, él se incrédulo al ver dos ojos duros y asesinos reflejándole.
- Espere tanto para que me mires así. ¿Me detestas ahora?
No recibió respuesta, como era lo usual.
- ¿Porque lo detuviste?- El mago arrastro las palabras, claramente cabreado- Estaba por disfrutar de una gran batalla después de mucho tiempo.
- ¿En serio quieres pelear contra un niño loco, incapaz de controlar su Nen? No sabía que tuvieras esas manías.
- Se veía muy apetitoso- admitió Hisoka, tocándose los labios con deleite.
Sin querer prestarle atención al pelirrojo, se arrodillo ante el cuerpo de Gon, verificando que no tuviera otros daños a parte del golpe que le asentó a distancia.
- ¿Por qué lo has hecho, Machi? Me has dejado con las ganas, como siempre.
- Trágate tus quejas. Me lo llevare, este chico es el guía de mi escuadrón.
- Vaya traición la tuya.
La ladrona lo fulmino, más prefirió ignorarlo para recoger a Gon del césped, cargándolo en su espalda.
- ¿Qué significa para ti, porque lo alejas de mí?
- Más adelante hay Hormigas Quimera con las que podrás entretenerte. Pelea con ellos si quieres emociones. Deja a este mocoso en paz.
Estaba a punto de retirarse, hasta que el hablo.
- ¿A quién estas defendiendo? Yo también te he estado observado- Hisoka esbozo una sonrisa de gran malicia- ¿Te has puesto al lado del Asesino de la Araña? ¿Olvidaste a tu querida familia, Machi?
- Maldito infeliz.
Se giró de sus talones, aun con la carga en su espalda. Rugía como fiera lastimada y a Hisoka le pareció gracioso.
- Te lo advierto, si te atreves a sacrificar a Gon para el beneficio de tus planes, yo tengo mucho que decir de ti a mi cliente de ojos rojos.
Solo Hisoka sabía sacarla de sus casillas, creyó que nada podía ser peor luego que este abandono al grupo al mismo tiempo que Kurapika acechaba a su gente.
- Tu no tienes derecho de darme ordenes ni para amenazarme, bastardo.
- ¿"Bastardo"? Me pregunto cómo llamas ahora al "bastardo de la cadena". ¿Quién te metió estas ideas de honor en la cabeza? El hombre de allá fue tu comandante, ¿le guardas respeto para salvar a su pupilo? ¿Qué estás haciendo, Machi? Ya no te reconozco.
- Todo es parte del plan.
- Puedo percibirlo. Aún tienes la esencia del Genei Ryodan.
Él se contuvo una risita, divirtiéndose de ponerla tensa pese a que su cara no reflejaba ninguna emoción fuera de la apatía.
- Te contare un secreto, porque veo que no nos conocemos lo suficiente para entendernos. Yo me uní a la Araña para pelear contra el Líder, que en el infierno descanse.
- Lo sabía. ¿No te dije que mis instintos son superiores?- Contraataco, haciéndole saber que a ella nunca la engaño, que era superior a él.
Hisoka no se molestó, se estaba entreteniendo mucho.
- ¿Ah, sí? Es curioso, tus presentimientos siempre fueron muy acertados pero fallaron conmigo. Por ejemplo, ¿Sabías que me alie al bastardo de la cadena y lo ayude a eliminar a tu querida brigada de fantasmas? Conozco a ese chico, está dispuesto a todo para… ¿Por qué me miras de ese modo? Das miedo con esa cara preciosa.
Su hermoso rostro fue invadido por arrugas de desprecio y rabia. Hisoka se burló, jactándose.
- Sigue así y dame diversión. Cuando quieras hacer las cosas más emocionantes, llámame- Dándole la espalda, sonrió maniáticamente- Devuélvelo entero que Gon es mi presa, igual que tú, ambos son mis favoritos.
El Mago desapareció.
Machi apretó los labios, despectiva. Miro a Gon y reafirmó su decisión de llevárselo a salvo. Sin él, el escuadrón no progresaría y eso no era viable para sus propios planes.
Hisoka. Traidor, vil tramposo y rufián miserable. Él no tenía cabida en ninguna lógica, mejor no pensar en el para sentirse peor. Conque fue el espía del bastardo de la cadena… ¿Y si sabía lo que ella estaba haciendo realmente allí, junto a esos mocosos y al genocida de su banda? Si la descubría y lo contaba, ella…
- Lo que importa es conservar a la Araña- Se tocó el vientre, pensativa- Todos tenemos secretos, ¿no, Hisoka?
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Hormigas Quimera y humanos armados, ahora convertidos en títeres, se presentaron como moscas para comer el azúcar. ¿Por qué atacaban a tropel? El escuadrón protagónico estaba acercándose peligrosamente a la capital, cierto, pero encontrarse con un considerable número de monstruos defendiendo las fronteras cuando durante media semana no vieron a nadie resultaba chocante.
A veces Kurapika era demasiado cauteloso, mira que arrastrarse por el suelo manchado de sangre y lágrimas para no llamar la atención. Peor que ensuciarse, el traje tradicional de los Kuruta estaba desgastándose demasiado rápido.
- Es por aquí.
Ignorando el evidente desagrado de Killua, siguió andando. El albino suspiro resignadamente y fue tras él. Seguía resentido, por supuesto.
Encontrarse de casualidad con él después de tremendas confesiones en la noche resultaba incómodo. Kurapika prefería pensar en lo desaliñado que estaba, su última muda de ropa se convirtió en un andrajo de tierra y suciedad, entre más avanzaba más la decoraba de sangre azul y cortes.
- Estas muy atrás, ¿Te cansaste?
Kurapika lo miro desde arriba, yendo por delante, balaceándose cuidadosamente entre raíces y cadenas sin fin, su cuerpo se movía de manera flexible e incluso elegante.
- Para nada. Veo a una Monroe preciosa esperándome al final.
- No perdiste tu sentido del humor.
Al rato, llegaron a lo alto del cerro para observar el terreno desde lejos. Desde la cúspide, vieron a Ponzu. Era fácilmente reconocible por su gran gorro verde. La chica corría despavorida junto a Pokkle, ambos escapando de unas bestias con forma de arañas y escorpiones.
- ¿Ves a Gon?
- ¿Desde aquí? ¿No trajiste un catalejo?
- Creía que los gatos tenían gran visión- comento distraídamente, sentándose en la arena.
- Soy otro tipo de gato, señorita de la adivinanza.
- Mi Dowsing Chain no es de adivinación, sino de localización.
- ¿Y porque no hemos visto ni la sombra de Gon hasta ahora?
- No me reproches. Mi cadena apunta a esta dirección, debe andar cerca, no seas impaciente y no me llames señorita.
- Con lo melindroso que te pones con tu ropa.
- No puedo evitarlo, mi traje está en sus últimas.
Sin Gon a la vista, Killua se recostó sin ánimos.
- ¿Qué crees que hará cuando lo encontremos?
- ¿No puedes suponerlo? Vendrá con nosotros a luchar, no descansara hasta encontrar la verdad.
- ¿Que otra verdad puede existir?- Killua empuño la tierra, recordando lo mal que lo vio- Es muy posible que el comandante este muerto, él debe asumir que...
- Entiendo tu punto, he de confesar que mi mayor preocupación es que Gon no quiera afrontar la realidad.
- ¿Crees que Kite está vivo?
- Perderlo siempre fue una alta probabilidad, sin embargo… este vivo o no, debemos avanzar.
Killua noto que su estado de ánimo había cambiado.
- Te has vuelto optimista, ¿Tanto nos cambió ese hombre?
- Yo confió en ustedes. Estoy seguro de que él lo decía sinceramente, por eso sus palabras nos llegaron a todos. ¿Tú le creíste?
- Sí...- admitió, sonrojado- Creo en él.
- Yo también.
- Creo en Gon.
- Como todos.
- No creo en los planes del presidente.
- Nadie lo hace.
- No me fío de nada de esto, de los Zodiacos, de la Asociación, del ataque de invasión al palacio, nada de nada.
- Coincido completamente contigo.
La tensión entre ambos se suavizo…pero solo duro un instante porque, buscando a Gon, el ojiazul hallo una marca reveladora en un árbol medio caído.
Con la luz del sol alumbrándolo todo, a varios metros de distancia, vio algo en un roble a punto de venirse abajo; una pequeña pero notoria señal.
El escudo de la familia Zoldyck.
Dragones y serpientes enfrentadas figuraban en el tronco, lucía como si alguien lo hubiera trazado con un cuchillo. Killua sabía que no fue así. Esa marca era obra del puño poderoso de su padre, la imagen proveniente de un anillo con el emblema, el patriarca solía dejar esas pistas para advertirle a los suyos que no debían cruzar el límite de su terreno de pelea.
Su familia sabía que estaba allí.
A Killua le dio frió por toda su espina dorsal. Kami-sama, ¿Porque? ¿Qué pretendía la Asociación pidiendo ayuda de sicarios? ¿Qué pasaba con el mundo? ¡Esto era terriblemente inconveniente!
- … ¿Me oyes?
- Kurapika, cambia el plan para la invasión.
- ¿Qué dices?- Tardó en reaccionar por lo insólito del pedido- Es tarde para eso.
- ¡Debemos modificar el ataque!- Exigió, imaginándose todos los escenarios posibles que su familia podía llevar a cabo y que nadie en la Asociación podía ser capaz de considerar. Maldito Netero, ¿En que estaba pensando con tremendo apoyo pesado? Todo tenía un límite.
- No entiendo, ¿Porque? ¿Viste algo?
- Llama a Morel y a los otros.
- No puedo.
- ¡Diablos, te lo digo en serio!
- Yo también. Al estar a pocos días de la estratagema, se decidió que dejemos los comunicadores para no interferir con los otros y hacer nuestra parte del plan. Ya se dieron las órdenes, no podemos cambiar nada.
Oír eso lo dejo abrumado, ¿No podían hacer ni una llamada para avisar? Consternado, Killua pensó con rapidez y llego a una única solución.
- Si no podemos ayudar a los otros, cambiemos nuestro plan. ¡Ya, cámbialo todo!
- ¿Que te está pasando?
- Has calculado nuestra táctica hasta ahora, hazlo otra vez con mis ideas. Cuando encontremos a Gon, volvamos con los demás y hagamos algo nuevo…
- ¿A qué viene esto, tan de repente?
- Porque eres el único que puede modificar nuestra estrategia.
- ¿Por qué el cambio? ¿Y porque precisamente de todos los batallones que nos hemos cruzado hasta ahora, debemos cambiar nuestro plan? No juegues a la intriga conmigo.
- ¿No te gusta solo porque tú lo juegas? ¿Quieres pruebas?
- No entiendo ni una palabra de lo que dices- Kurapika hizo un gesto reflexivo- Tampoco hace falta que me pruebes nada. Por esta vez, te haré caso con la condición de que luego me lo expliques todo.
El Zoldyck lo observo fijamente, como intentando asimilar que si le hizo caso a la primera. Sus pulmones dejaron salir el aire que no sabía que estaba conteniendo con gran alivio.
- ¿Realmente lo harás? ¿Crees en mí?
- Si te creo. Además del comandante, tú fuiste de los primeros en creer en mis planes sin oponerte. No, no lo hago para retribuirte. Así como tú creíste en mi metodología, yo creeré en ti.
- Vaya, vaya, al fin miras a otro lado.
- ¿Qué dices?- Se giró hacia el horizonte, que no traía ningún cambio. Volvió su atención a Killua, desconcertado- ¿Mirar a dónde?
- ¿A dónde más? A tu meta- Apunto su cara, como si fuera obvio- Tus ojos, sean del color que sean, siempre están fijos a esa meta. Por eso eres tan perseverante y por lo mismo nos tenías de menos a todos.
- No entiendo.
- ¿No es obvio?- Killua se encogió de hombros, era sencillo entenderlo si se lo pensaba un poco- Siempre estas mirando hacia adelante, Kurapika, haciendo sombra todo lo demás. Por eso te olvidas de la gente que está a tu alrededor. Es insoportable.
- ¿Mi meta…?- Evoco todo lo sucedido hasta ahora, en su cabeza cada cosa cayo en su lugar y tuvo una epifanía- Espera un poco. ¿Nuestra discusión no era por un problema de confianza?…. Estas diciéndome que tú, que ellos, ¿Estaban preocupados por mí?
- Eres un completo despistado.
Comenzó a darse cuenta del porqué de la confesión de Ponzu. "Tengo miedo de lo que siento al estar con ustedes". Se trataba de esto.
- Señor estratega, lo veo bastante sorprendido. ¿No sabía lo que sentían sus compañeros?
- Tenías razón, me disculpo. Sé que no elegí las mejores palabras y la forma en la que te hable fue grosera.
- ¿Qué está pasando, señor estratega? ¿Está admitiendo que cometió un error?
- …Sí, pero no te acostumbres.
- ¿Y la moraleja es?- musito, irónico.
- Tengo la manía de ver a mi objetivo por delante de mí, es cierto. Eso es porque antes no tenía otra cosa que me importara. Ahora porque los veo a ustedes, a Gon y a ti, a todos los que están peleando, mi deseo es guiarlos y avanzar juntos hacia esa meta. Siento mucho si los hice pasar un disgusto, la verdad pensé que les hacia un favor. Quería lidiar con todo, olvidándome de apreciar sus propios esfuerzos. Al final, acabe sacando lo peor de mí y se los enseñe; es una vergüenza.
- Eso es…,- Killua trago duro, incomodo- Muy cursi.
- No soy un líder ideal, lo reconozco, pero ustedes son mis amigos y quiero seguir luchando a su lado.
Amigos. Esa palabra surgía con mucha recurrencia, más ahora que el recelo y la antipatía se evaporaron. Una tímida sonrisa le surgió de los labios, feliz porque alguien más entendiera el gran peso de esa única frase y la compartiera con él.
- Si solo fueras más sincero…- Kurapika le sonrió de vuelta y esa fue, mirándola con atención, una sonrisa genuina y bonita- Ya me acorde de porque me gustas.
Kurapika puso distancia para que no notara su inmediato sonrojo. El joven asesino estiro la mano para agarrar un mechón dorado y jugar con él.
El blondo dudo sobre sus emociones. Fácilmente podía molestarse por lo descarado y arrojado que era, o sentirse halagado de esa declaración entre extraña y confiada de su parte.
Killua se le acercó sonriendo, causándole escalofríos.
- ¿Nosotros somos solo amigos? ¿No que yo te gustaba?
- No caeré en esa trampa- Se sobo la cara, acalorado- ¿Cuándo dejaras de jugar conmigo?
Si Pokkle o Ponzu estuvieran allí se hubieran reído de su incapacidad de respuesta. Al Zoldyck le divertía ponerlo en apuros.
- Solo hasta verme reflejado en esos ojos rojos.
- Mis ojos se vuelven de ese color solo frente a emociones fuertes.
- Probemos, si te resistes.
- ¿Probar que…?- Se arrepintió de seguirle la corriente. Killua puso esa cara de "Ya estás a medio camino de enamorarte de mí y me vale si eres muy tsundere para admitirlo".
- ¿No quieres besarme?- Apuntó sus labios con picardía.
Estaba atento a cualquier reacción suya, todo sea para memorizarla y reírse a gusto después. Su jugarreta le salió torcida cuando Kurapika lo miro a los ojos, subió la mano de cadenas para tocar su cara y de repente, el nervioso era él.
"¿Lo harás?", quiso preguntarle con los labios trémulos y el corazón a punto de salírsele del pecho.
La mano del materializador pasó a mimarle la oreja, sin cortar el contacto con sus ojos. "¿Va a besarme?". El pensamiento lo hizo estremecer y se adelantó al rostro de Kurapika para apurar el proceso. Rayos, estaba tan emocionado que su pelo chispeaba.
Bajo la luz intensa del sol, Kurapika pensó en todo y en nada, hipnotizado por los labios del Zoldyck.
Estaban seguros que tan pronto se tocaran, sería el comienzo de algo nuevo.
- Lo sabía.
Kurapika se levantó rápidamente y el peliblanco rabio entre dientes.
- Los dos sí que no pierden el tiempo- silbo Machi.
- ¡Tú!
En un impulso de odio, un par de cadenas intensificadas se balancearon violentamente, mas no tuvo tiempo para asentar ningún golpe.
- ¡Gon!- La voz alarmada de Killua lo distrajo.
Ella dejo caer la carga de su espalda, revelándose como el guía. El albino fue a su lado, tomándolo en sus brazos para comprobar su estado de salud.
- ¿Tu lo tenías? ¡¿Qué le hiciste?!
- Se los traje, Bastardo de la Cadena. ¿No lo buscaban?
- ¿Que le has hecho, dónde estuviste? Contéstame ahora, asquerosa araña.
- ¡Allá ustedes con sus problemas, tenemos una crisis!
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Ponzu al fin hizo algo útil. Ella sabía de medicina y evaluó al pelinegro, según podía ver no traía heridas visibles y solo se encontraba desmayado.
- Esta inconsciente- Dio la sentencia- Esperemos que despierte a su tiempo, ¿Dónde lo encontraste?
- Machi lo trajo- revelo Killua y para hacerlo rápido, resumió:- Esta con Kurapika ahora, arreglando sus asuntos.
- ¡Ellos se van a matar!- Pokkle se paró, aterrado.
- Déjalo.
- No entiendes, Killua. Mi amigo la odia profundamente y esto es difícil para él.
- Si seguimos respetando esa saña que se traen, ¿Las Hormigas Quimera no se darán cuenta que somos inestables? ¿No se aprovecharan sí saben que tenemos a dos personas que no se aguantan? No busco que se perdonen o se peleen, solo quiero que se den cuenta. No podemos seguir así.
- Pokkle, él tiene razón- La peliverde lo tomo de la mano, deteniéndolo antes que fuera a buscar a su amigo- Déjalos, lo que debe ser será. Ellos lo necesitan.
Después de un cuarto de hora, Pokkle fue el primero en divisar al estratega y la ladrona bajando juntos de una gran colina. Se temió lo peor.
- Hemos tomado una decisión- Declaro Kurapika. Atrás suyo, Machi se cruzó de brazos, como si todo ese asunto no le concerniera- Estamos en tregua, ahora somos iguales.
Silencio.
Pokkle abrió totalmente los ojos, el doble de perplejo que la chica. "Otra solución no hay", pensó Killua amargamente.
- Les tengo un anuncio de última hora. Cambiaremos nuestro plan de ataque.
- ¿Q...que dices?
El arquero puso cara de mortificación, un cambio de planes a último momento no significaba algo bueno. A diferencia suya, el albino miro a Kurapika con un mensaje de gratitud que no encajaba allí. Como siempre, Machi no participo del tema.
- Perdonen si sueno brusco pero...- Kurapika suavizo la voz, condescendiente- Debemos despertar a Gon.
Todos miraron fijo a Machi.
- Solo le di a sus puntos de presión. Despiértenlo como quieran, no habrá problema.
Ponzu estaba a punto de ir en contra de la idea cuando Killua le gano la palabra.
- Yo lo haré.
- ¿Estará bien? Él puede reaccionar de un modo…
- Como si quisiera despertarlo para que vea toda esta porquería.
Se arrodillo frente a Gon y comenzó a sacudirlo, primero con cuidado y luego con durísimas bofeteadas electrificadas.
Gon Freecs se despabilo por completo, despertándose aturdido.
- ¿Que...que pasa? ¿Dónde estoy?- De repente, unas imágenes borrosas y detestables bailaron en sus ojos- ¡Kite! ¡Kite! ¿Dónde está Kite?
- El comandante está muerto- Machi le corto toda esperanza, con la galantería de una empleada de funeraria.
- ¡No, no, mentira! ¡Fue una pesadilla!
El hizo un escándalo. Furioso, confundido y dolido. Era una visión lamentable. Sospechando que pudiera liberar su Nen y este hacerse maligno como vio hace unas horas, Machi lo aprisiono usando sus hilos, obligándolo a permanecer sentado.
- ¡Lo vengaremos, por favor, ven con nosotros!- suplico Ponzu, emotiva.
Kurapika tomó la palabra.
- Por ciertos imprevistos, hemos organizado un nuevo plan táctico mientras no estabas. Te proponemos independizarnos del resto de los escuadrones y ejecutar nuestro propio ataque al Rey de las Hormigas Quimera. Quisiera que escuches mi plan y decidas si está bien. Eres nuestro líder de reemplazo, por favor, escucha y toma una,-
- ¡No, no decidan nada sin Kite!
- Debes escucharnos, cálmate.
- ¡Basta, no asuman que está muerto! ¡Basta, basta!
Machi chasqueo la lengua, hastiada.
- ¿Porque te engañas, niño llorón? Viste su cadáver. El jefe está acabado. Asúmelo, ¿No eres un Cazador?
Gon se mordió los labios. Él lo sabía, estaba consciente de ello, pero no podía consentir que tuvo una muerte tan cruel.
- ¡Cállate! ¡No finjan que les importa!- grito, perdiendo el control- Son asesinos, no respetan el valor de la vida. ¡No me confundan! Yo voy a seguir solo y terminare la misión. ¡Esto es algo personal!
Ponzu se mordió los labios, dolida por las duras palabras que jamás imagino oír de la boca de ese niño tan bueno.
Pokkle estaba incrédulo.
Kurapika se dijo a si mismo que se lo merecía, amonestándose por hablar con tan poco tacto en un momento tan horrible para el inocente y piadoso niño que lloro por la muerte de las hormigas quimera en su primera batalla. Gon comenzaba a teñir su alma de oscuro, igual que él.
- Gon, respira un poco y déjanos hablar.
- ¡Estúpido!
Killua no aguanto y Gon recibió su duro puño sin oponerse, ya que con los hilos de Machi no se podía mover.
- ¡Baka, baka! ¡Eres un estúpido de remate!- Killua lo golpeo un par de veces más con fuerza bruta. Agarro el cuello de su chaqueta verde, enfrentando sus miradas- ¡Nada va a cambiar porque quieras que sea diferente! El comandante perdió, este es el infierno y tus amigos son asesinos. ¡Aguántate!
- No es hora de volvernos locos, Killua, basta.
- Cállate, abejona, este menso me va a escuchar.
- ¡Déjame, esta pelea es mía!
- No te hagas esto. Si quieres jugar al héroe o vengarte por tu maestro, piénsalo bien. ¿Qué puedes hacer tú? Nos necesitas y nosotros a ti.
Gon guardo silencio, asimilado mucho en su cabeza.
- Te conozco desde hace poco pero sé un par de cosas sobre ti. No eres tan noble como para sacrificarte por otra persona y tampoco tan indulgente como para dejar que te pisoteen, ¡Tú luchas por convicción! No me digas que viniste solo para apoyar a tu maestro, llorar sobre sus restos y acabar muerto a los pies del enemigo.
- Déjalo, Killua- rogó Ponzu, asustada por la mirada que Gon estaba poniendo.
- Yo me encargare, lo estás maltratando con tus palabras- Intento apaciguar el estratega.
- ¡Atrás todos, déjennos! Yo soy el único con derecho de decirle todo lo que hay que escuchar y de partirlo a golpes cuando lo necesite.
Al oír esto, a Gon lo envolvió una furia incontenible.
- ¡¿Porque haces esto?!
- ¡Porque soy tu amigo! Te voy a marcar la cara con mis puños hasta que reacciones. ¡Despierta! Eres una decepción, ¿No te enseñaron a ser un líder? ¿No aprendiste nada? Por su memoria, por su honor, por lo que significó para nosotros, ¡Debes seguir a nuestro lado, porque Kite no lo logro!
De súbito, Gon abandono sus ojos vacíos y ardientes de cólera para ver a Killua con pasmo y calurosas lágrimas de rencor.
El hijo de Silva no sabía si con esto estaba echándole más leña al fuego hasta que vio el aura de su amigo mermarse. La respiración del pelinegro comenzó a regularizarse, al punto que los hilos de Machi, de los que fluían gotas de sangre, se aflojaron al empezar a calmarse.
En ese tenso minuto de quietud, Kurapika supo que era su hora de hablar.
- Si no quieres el cargo, elije a un líder.
El niño quiso replicar, nombrar a Kite, fue incapaz. Era demasiado doloroso.
- Gon, habla- insistió Killua, preparando el puño.
- ¿Porque?- Hablo, cansado de todo- ¿Porque siguen aquí? ¿Porque pretenden seguir adelante como equipo si no lo somos, se odian y hacen a un lado?
- Por el comandante- Kurapika uso su voz más delicada, que privatizaba para momentos como estos- Por "algo más grande que nosotros". Te necesitamos, Gon. Ya hemos perdido suficiente.
Decidieron esperar un rato hasta ver que era seguro liberarlo. Killua se separó cautelosamente del chico, dejando a Machi desprender sus hilos de Nen.
Viéndolo postrado y triste, Kurapika le tendió la mano.
- Nos hacías mucha falta, ven.
El no quiso ponerse de pie, estaba muy debilitado. Desanimado, alzo la cabeza y vio al escuadrón, a esa combinación bizarra y anormal que nadie excepto Kite sabia liderar.
"Si de verdad crees en ellos, te dejare guiarlos para cumplir esa meta"
Una nueva emoción le ardió en el pecho y tomo la mano de Kurapika con afán despertado.
- Killua, yo…
- Ni lo menciones.
- No iba a hacerlo- Gon apenas le sonrió- Supongo que así somos algunos amigos. Mi trabajo es decir locuras y el tuyo es permanecer calmado y detenerme. La verdad, estoy un poco feliz porque fueras tú… aunque duela muchísimo.
"Sin ti, realmente no lo lograremos. Quizás por eso eres el guardián". Recordó la tonta escena que Gon protagonizo al fingir ser de los suyos, de primeras él no encajaba con el perfil de guardián. Quizás fue elegido precisamente por ello.
- Kite quería que persistiéramos juntos, yo también lo deseo. Sé que no soy un gran líder como el, no sé qué hacer, ni una sola idea pero… Aun así, ¿Podrían ayudarme a terminar con esto?
Ahora mismo sería un buen momento para separarse y huir, tirar por la borda la misión y olvidarse de todo pero viendo a Gon era imposible. El niño echo semillas en ellos, dando el fruto de un sentimiento noble por el que querían apostar.
- Ni siquiera lo dudes, estamos contigo.
- Sigamos adelante, juntos.
- ¡Por Kite!
- Si no hay de otra, supongo que también deberé trabajar.
- Somos lo peor de los cazadores contra unos monstruos evolucionados; estoy seguro que ganaremos.
- Chicos… ¡Gracias a todos!
A excepción de Machi, todos compartieron una mirada de mutuo acuerdo. Si iba a hacer algo, lo harían juntos hasta el final.
Esta reconciliación habría sido perfecta, de no ser por unos ojos asesinos que los acechaban desde lejos mientras su dueño cortaba el aire con sus cuchillas especiales.
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Nota de Autora:
Como ya se anticiparan, antes de la gran batalla pienso hacer otra sección de preguntas y respuestas pero aun no tengo otras todas las curiosidades para llenar el capitulo. Ya luego avisare si abriré la tercera sección o no, ¡Cualquier pregunta, teoría o comentario es bienvenido!
Nos leemos en el siguiente capitulo que, la verdad espero, pueda subir la semana siguiente.
Gracias por su paciencia, Lugarth3.
