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―Bueno, Spock, soy Liviana Charvanek, y te doy la bienvenida a la resistencia alfa.

La mujer, aquella romulana, enfundo su arma con una sonrisa mientras decía aquellas palabras. A su alrededor, todas las personas con pañoletas rojas cubriendo parcial o totalmente sus rostros, rieron ante la declaración, y alzaron sus puños en respaldo, gritando con euforia. Por olfato, supo que muchos de ellos eran alfas, pero también había betas, y omegas. Estos últimos, en su opinión, le sorprendieron profundamente.

La mujer silbo fuerte, y fue suficiente para que todos tomaran sus lugares, ajustarán sus cinturones y se prepararan para marcharse. Él se quedo sentado donde estaba, pero comprendió pronto que saldrían de la atmosfera, así que se abrocho el cinturón de seguridad, permitiendo que un segundo sujeto, con el rostro totalmente cubierto, le tocó la nuca con un dispositivo.

Spock escuchó un fuerte zumbido entre sus oídos, a la par miró un destello de luz, pero pronto todo eso paso. El sujeto en cuestión se sentó a su lado, retirando la pañoleta de su cabeza. Era un joven alfa, que sonrió levemente de lado mientras él. Se sacudió el pelo oscuro.

―Un placer, Spock. Soy Garrovick, he sido el contacto de Khan estos meses― Le dijo mientras se aseguraba al asiento. ―. Gracias a él pudimos sacarte, intenta descansar ahora.

Le dijo, estirando el cuerpo un poco… aunque Spock no pudo descansar, al salir de la atmosfera, el transbordador comenzó a sacudirse.

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Por idea de Zefram, Leonard fue instalado en un nuevo laboratorio de investigación en lo último en supresores. Con ese puesto, recibió un departamento bastante cómodo y equipado para su uso exclusivo, un laboratorio privado con tres becaros de los cuales podía disponer a su parecer. En su opinión, aquello era un buen trato, pero había solicitado una semana para estudiar los avances realizados hasta el momento. Así que ahí estaba, en casa, con el televisor sintonizando las noticias, para enterarse algunas cosas en realidad.

Se había preparado algunos panqueques, café fresco y jugo de naranja. En su mente solo estaba estudiar aquellos documentos que tenía en la mesa apilados por orden de fechas, justo al lado de las muestras de glándulas omegas que poseía. Era una mañana realmente tranquila en realidad, hasta que, interrumpieron la nota que se veía en la pantalla. La imagen de el grupo de estudiantes de la flota que había visitado las instalaciones médicas una universidad, fue cambiada por una mujer de rostro bonito y espeso pelo negro.

Nos encontramos en la zona del desastre. Según fuentes oficiales, un grupo de insurrectos oposicionistas atacaron una plataforma de despeje perteneciente a la Flota Estelar. Había aproximadamente 100 personas en el lugar y 6 trasportadores, de los cuales, solo ha sobrevivido una persona, el oficial Khan Noonien Singh que se debate entre la vida y la muerte en una clínica privada.

El panqueque acabó en el suelo. Khan era el encargado de trasladar a Spock… ¿estaba Spock muerto? Leonard se levanto sin más, para tomar su abrigo y salir de su departamento, mortalmente preocupado por Spock.

Se suponía que el vulcano no iba a morir.

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Zefram se frotó los ojos, sentado sobre su escritorio. Frente a él, Marla ponía mala cara, esposada la frente, arrodillada y con un phaser contra su cabeza. A su lado, Khan tiritaba, estaba herido, su hombro apenas había recibido atención médica, aun sangraba. Estaba esposado con fuerza, de forma incomoda, con sus brazos hacia atrás y su espalda bien recta. Había contado por tercera vez lo que había pasado, pero seguía ahí. Una parte del alfa le hacía saber que era el fin. Sabrían que era parte de la resistencia.

―Deja ver si entiendo, ¿una lesión menor impidió que pudieras asesinar a Spock antes de escapar?

―No era…

―No estaba preguntado realmente, Khan― Le cortó el hombre, mientras se levantaba.

A pasos calmados se acerco a Marla, el alfa que la tenía sujeta le tiro del pelo para que su bonito rostro fuera visto. Tenía un ojo tan hinchado que apenas podía abrirlo. Si el alfa fallaba, el omega fallaba; según la lógica de Zefram. Así que Marla era tan culpable de la incompetencia de Khan como él mismo Khan.

La mujer tembló, pero sostuvo la mirada a Zefram. No era la primera vez que la golpeaban, su primer esposo también fue un alfa estúpido que hizo enojar a Zefram, esa vez también la habían golpeado para que aprendiera a controlar a los alfas, así que no estaba asombrada. Pero claro, no era lo mismo saber eso, que estar en la situación.

―Marla, Marla, tu esposo de nuevo metió la mata, te dije que sería la ultima vez que le permitiría a tu alfa fallar, ¿cierto? ― La mujer asintió una sola vez.

Zefram tomo el phaser de la cadera del soldado más próximo a él, ajusto de Aturdir a Matar. Miró a Khan, que sudaba frío, pero no había bajado la frente. Era un alfa orgulloso, primitivo pero orgullos. Suspiró, porque estaba perdiendo un elemento que, controlado de manera eficiente, podía ser magnifico. Bueno, pensó, la única persona capaz de controlar a Khan era el mismo, y no pretendía hacer eso.

Sin más, de un solo disparo, atravesó a Khan por el pecho. El cuerpo del hombre cayó de espaldas, con un golpe seco. Ni siquiera dio tiempo a Khan para reaccionar, así que su rostro no cambió mucho, no hubo ni sorpresa. Zefram suspiro dramático, frotando su frente con a punta del phaser, antes de rascarse la nuca, caminando de un lado al otro, luego, con la punta del arma, señalo a un oficial.

―Busca cualquier rastro de esa maldita nave. Quiero a todos esos malditos alfas muertos.

El hombre asintió, y se fue corriendo. Marla miró el cadáver de Khan, sin demasiada expresión de su rostro, por el hombre simplemente corrió a obedecer. Con otro movimiento, arrastraron el cadáver de Khan fuera de la oficina donde se encontraban. Las ordenes estaban dadas, y la vida de Spock estaba pactada. Marla simplemente bajo la mirada, inclinada en alguna especie de gesto de sumisión.

―No te volveré a fallar, Zefram― Murmuró, esperando ser soltada. Él aludido la miró, y bufó.

―Lo sé, maldita puta.

Sin más, el phaser fue disparado contra la cara de Marla.