Capítulo 20 – Pesadilla Materializada

Le costó más de una hora poder calmar a Kagome hasta el punto donde a ella le era posible poner dos palabras juntas para formar una frase. Se estremeció al sentir la manera tan violenta en la que Kagome se sacudía en sus brazos. Cerro la puerta de la alcoba con cuidado y recostó su espalda sobre ella dando un suspiro.

Se froto los ojos con pesadez e intento enfocar su vista en algún punto de la pared. Pero simplemente no podía concentrarse en nada. A él también le había empezado a costar respirar y tenía un nudo en la garganta que le estaba dando ganas de llorar. Estaba desesperado.

No sabía qué hacer, no sabía que más hacer para asegurarse que Kagome y Souta estuvieran a salvo a su lado y una vez más había fallado. No tenía la más mínima duda de que ese paquete había sido una broma pesada de Bankotsu. – broma - no tenía nada de eso. En lo absoluto.

Bankotsu estaba interesado en arrastrar a Kagome al punto de la locura. Sí, debía ser eso. – te voy a matar con mis propias manos - pensó Sesshomaru apretando los puños. Eso haría, juraba que lo haría. Se iba a cobrar cada una de las veces que se atrevió a mirar a Kagome, cada uno de los días que la tuvo secuestrada, cada uno de los golpes que le había proporcionado. Se lo iba a pagar todo.

Podía escuchar las voces en la entrada desde donde estaba. No tenía ganas de bajar a seguir hablando, estaban yendo en círculos. La ineptitud de los policías lo desesperaba, siempre era lo mismo. – "seguimos el protocolo" – tenían diez meses de estar siguiendo el maldito protocolo y no los había llevado a ningún lado.

Bajó las escaleras con pesadez y vio a Inuyasha hablando con uno de los detectives. Quizás el peor de todos, con el que a él le parecía solo sabía ponerle trabas a la investigación sin ningún motivo aparente.

Regresaremos a la estación y le informaremos a la familia del chico – dijo casi sin darle importancia a la situación – estoy más interesado en saber si el muchacho tenía enemigos. Uno nunca sabe, los chicos de hoy en día – intento descartar al único sospechoso que tenían.

Kohaku no tenía enemigos – dijo Sesshomaru mirándolo seriamente y el rostro del policía se desencajo. – no busques otros sospechosos en donde no los hay. Esto al igual que el asesinato de mi padre fueron producto de una sola persona y todos lo saben.

Tenemos que… -

Tenemos que seguir el protocolo. - lo remedo Sesshomaru. - Me importa un bledo tu protocolo. Mañana mismo me pondré en contacto con un buen amigo que tenemos en la PSIA que está más que interesado en hacerse cargo de esta investigación.

No es necesario – dijo el palideciendo.

No te pedí tu opinión – dijo Sesshomaru – ahora retírese. No ha servido para más nada que poner peros en esto.

El detective hizo una leve reverencia y salió de la mansión como si hubiera visto un fantasma.

Inuyasha miro a su hermano y estuvo de acuerdo con su decisión. A él también le parecía que el tipo se oponía demasiado a la idea de que Bankotsu tuviera algo que ver todo eso. – iré a llamar a Onigumo – le dijo el menor.

Ya lo he hecho yo – dijo Sesshomaru caminando hacia el estudio – ven, hay algo que tenemos que hacer.

Inuyasha lo siguió sin preguntar que era. Miro hacia la dirección del cuarto donde se encontraba Kagome con pesar y cansancio en sus ojos. La pesadilla no parecía tener fin.

-.-

Para cuando Kagome había despertado el sol apenas empezaba a asomarse por la ventana de su cuarto. Sentía como si hubiera todos los huesos de su cuerpo estuvieran rotos en mil pedazos y tenía los dedos entumecido. Miro a su alrededor y vio a Sesshomaru con los ojos cerrados al lado de ella. Respiro con un poco de tranquilidad al saber que no estaba sola y subió lentamente una mano hacia la mejilla no afeitada del apuesto hombre que ya hacía a su lado.

Con sus finos dedos trazo el rostro de Sesshomaru. Sus mejillas, cejas, ojos, nariz y sus preciosos y delgados labios. Detuvo sus dedos ahí y entonces recordó. Como si se hubiera chocado con una pantalla invisible, el recuerdo de aquella cabeza en la bolsa de correos le hizo retumbar el cuerpo entero y los latidos de su corazón aumentaron de manera alarmante. Se levanto de la camada intentando inútilmente mantenerse balanceada. El cuarto daba vueltas y las lágrimas acumuladas en sus ojos ya no la dejaban ver.

Por más que intentaba hablar no podía. Tenía la voz atascada en la garganta. Un violento temblor se apodero de su cuerpo y fue entonces cuando Sesshomaru abrió sus dorados ojos de golpe para ver como Kagome estaba a punto de desmoronarse frente a él.

No – dijo el saliendo rápidamente de la cama para sostenerla – no, tranquila – le susurro abrazándola de manera inmediata. – respira con calma. – Kagome miraba aterrada los ojos de Sesshomaru. Intentaba inútilmente calmarse, pero no podía y ya empezaba a sentir que se ahogaba.

Vamos preciosa – le dijo Sesshomaru tomándola del rostro – respira conmigo – y el tomo aire lentamente invitando a Kagome a que lo imitara.

No funcionaba – los labios de Kagome se estaban tornando un azul muy pálido y entonces Sesshomaru sintió el miedo invadir su cuerpo. Kagome lo miraba, y el miedo que la abrumaba no la dejaba respirar. Kagome no estaba respirando.

Vamos – dijo el – no me hagas esto, por favor. – le suplico posando sus labios en los de ella para darle un poco de aire. El rostro de la joven se estaba tornando de un color purpura – respira Kagome – le pidió posando sus labios sobre los de ella nuevamente soplando en ellos.

La escucho tomar aire de manera exagerada. Y vio el color disiparse del rostro de Kagome. El impacto del aire en su garganta la hizo toser y sintió ganas de vomitar también. Tocio con mucha violencia mientras Sesshomaru la sostenía. – respira – dijo él. – despacio –

Sessho – dijo ella sin aire – lo miro horrorizada con lágrimas cayendo por sus rojas mejillas. – por favor.

Ya paso – dijo el – sé que has recordado lo que sucedió anoche. Pero ya paso – dijo sobándole los cabellos mientras descansaba su mentón en la cabeza de Kagome.

El… fue el… Sesshomaru él sabe dónde –

Lo sé – dijo Sesshomaru – pero no debes pensar en eso ahora. Me tienes aquí.

¡Tú estabas aquí anoche y a él no le importo enviarme una cabeza! – grito y se arrepintió inmediatamente de las palabras que escaparon de su boca al ver la sombra que se posó en los hermosos de Sesshomaru – no, no quise decir eso.

Si lo quisiste decir – dijo el alejándose un poco de ella. – te he fallado tantas veces, que estoy a punto de cometer una locura.

No – dijo ella temblorosa – no cariño – susurro acercándose más a el – no quise decir eso.

No importa – le respondió – lo que paso anoche me ha hecho entender que no estas seguras aquí… al menos no mientras Bankotsu este libre – suspiro mirando al suelo. – Inuyasha y yo hemos decidido que te tienes que ir del país con Souta y el resto. – dijo aun sin mirarla.

Aun podía sentir las temblorosas manos de Kagome en su pecho. - ¡no me pienso ir de aquí! - dijo Kagome y en sus ojos se encendió una llama que nunca había estado ahí. – no pienso dejarte solo.

No tienes opción – dijo el – tengo que sacarte de este país para poder pensar con mente fría como atrapar a Bankotsu. No sé, tenderle una trampa, incluso soy capaz de verme con él y arreglar cuentas nosotros dos… solos.

¡nunca! – dijo Kagome abrazándolo despavorida. – te matara – y escucho a Sesshomaru reír sin ganas.

No es una broma – dijo ella indignada – Bankotsu está mal de la cabeza. Nunca se enfrentaría a ti como un hombre. Es un cobarde que siempre tiene trucos sucios bajo la manga, cuando sienta que lo tienes acorralado, hará algo descabellado.

Lo sé – dijo el – eso si no lo mato a golpes primero – dijo apretando los puños.

No me interesa – dijo Kagome – no voy a permitir que Bankotsu me arrebate al hombre que más amo. No puedo perderte Sesshomaru. – dijo ella tomándole el rostro para que la mirara. – no puedo estar más tiempo sin ti. ¿no entiendes que no puedo ni respirar bien cuando tú no estás? – los ojos de Sesshomaru se movían rápidamente apreciando cada movimiento de Kagome.

No te quiero perder de nuevo – dijo ella – no puedo perderte de nuevo. Me hundiré en un pozo de tristeza. No puedo estar sin ti. Souta te necesita tanto o más que yo. Por favor – suplico – no me alejes de ti.

Sesshomaru la miro con pesar y en un movimiento rápido la llevo a su pecho y la abrazo fuertemente – Kagome – le susurro mientras acariciaba su melena y escondía su rostro en el cuello de la joven. – mi Kagome – susurro y un brillo se vio correr por sus mejillas.

-.-

No solo es el – le dijo Hiten mientras le hacia un movimiento de agradecimiento con la cabeza a la mujer que acababa de darle la taza de café. – también está involucrado el menor de la familia Yamamoto.

Lo supuse – dijo Sesshomaru mirándolo seriamente – Bankotsu no estaba actuando solo y no dude ni un momento en que alguien de aquí de Japón lo estuviera ayudando.

Revolvió el café pensativo – tenemos que ir con calma – Hiten lo miro seriamente – si atrapamos a Bankotsu, los Yamamoto se esparcirán por el mundo como cucarachas para evitar cualquier problema legal. Y te puedo asegurar que se esconderán bajo el agua si es necesario.

Estamos intentando matar a dos pájaros de un tiro – dijo Inuyasha cruzando la pierna - Bankotsu se busca por todo tipo de crímenes y esa familia siempre ha estado envuelta en serias acusaciones. Nunca se ha podido comprobar nada… siempre parecen estar un paso delante de todos.

Si – Hiten – tienen oídos en todos lados. – pero esta vez, me he dedicado a incluir solo a hombres de mi mayor confianza. – no se me escaparan.

Nadie se puede escapar esta vez. – dijo Sesshomaru poniéndose de pie. – Bankotsu tiene que estar tras las rejas a fin de mes. Necesito poder darle a Kagome la calma que perdió hace muchos meses.

Todos asintieron – dalo por hecho – dijo Hiten sonriéndole. Estaban lidiando con gente muy peligrosa. Habían podido dar con la conexión entre Bankotsu y esa familia con un espía que había dentro de la familia. Jakotsu le había transferido una gran cantidad de dinero a Bankotsu a un banco en China hacía unos meses atrás. El tiempo coincidía perfectamente con el tiempo en el que Sesshomaru había sacado a Kagome de Malta. Lo más fácil que le había tocado hacer a Jakotsu era organizar al personal de seguridad del aeropuerto de Tokio para que Bankotsu pasara desapercibido.

La investigación hecha a Bankotsu desde que salió de Malta fue extensa y larga, cientos de hojas que perfilaban cada uno de los pasos de Bankotsu ya hacia sobre el escritorio de Sesshomaru y no era más que aterrador saber que la vida de Kagome y del pequeño estuvieron en peligro por mucho tiempo.

Siempre había estado con ellos. Desde que Kagome estuvo en Shirakawa, Bankotsu siempre había estado a unos pocos metros de ella. Siempre la tuvo al alcance de sus sádicas manos y no entendía porque nunca actuó. Había algo que a Bankotsu le interesaba de Kagome y aún no habían podido descubrir que era.

Miro a Sesshomaru con pesar – sabe que mientras este con ellos, no lo podremos tocar- dijo Inuyasha. – tuvo las agallas de enviarte ese paquete tan desagradable.

El pobre Kohaku había tenido una muerte lenta y dolorosa. El mismo día que Sesshomaru lo había contactado al respecto del paquete que había recibido Kagome, Hiten viajo a la casa de Shirakawa. Encontraron el cuerpo de Kohaku en una de las casas donde se guardaban las herramientas de jardín. Se encontraba en una mesa de madera y por el estado de descomposición, se notaba que llevaba muchos días así… meses.

El reporte del forense declaro que Kohaku había estado vivo cuando Bankotsu decidió decapitarlo. Había sido víctima de múltiples formas de tortura antes de que Bankotsu se apiadara del pobre joven y le diera fin a su vida… -si es que a eso se le puede llamar piedad-

Le había hecho comer dos de sus dedos y había rastros de heces en el contenido de su estómago, sin mencionar los rasgos de los golpes que se marcaban en su pálida piel. En la escena del crimen, encontraron un látigo envuelto en alambre de púas y eso explicaba los trozos de piel que había sido arrancados de la espalda del joven jardinero.

Se les revolvía el estómago de solo pensarlo.

Suspiro un poco cansado mientras escuchaba a Sesshomaru hablar de como pensaban hacer para sacar a Bankotsu a la luz… en su mente el solo podía pensar que lo mejor era usar a Kagome como carnada, pero siendo realistas, si algo salía mal… por muy pequeño que fuera y Bankotsu lograba poner sus manos sobre Kagome, todo podía terminar en tragedia. Y estaba seguro de que a Kagome le iría mucho peor que a Kohaku. Era algo que todos los años como agente de la PSIA le había enseñado.

Sesshomaru – lo llamo – necesitamos hacer que Bankotsu salga de donde está escondido

Lo sé – dijo él. – creo que podríamos dejar que viniera por mi – dijo mirándolo fijamente – él y yo tenemos cuentas pendientes.

Si – dijo Inuyasha – pero Bankotsu no es lo suficientemente hombre como para darte la cara. El muy cobarde es muy capaz de tenderte una trampa. Nunca se enfrentaría contigo de frente.

Inuyasha tiene razón – contesto Hiten. – la única manera de asegurarnos que saldrá sin ningún miedo es usar a Kagome – vio a Sesshomaru abrir la boca apunto de negarse – pero sé que no es una opción. Es muy arriesgado ponerla a ella.

Sesshomaru suspiro y dio un fuerte golpe a su escritorio que hizo respingar a los presentes. – maldita comadreja.

-.-

Miraba a su bebe y sonrió cuando el pequeño abrió los ojos. – buenas tardes – dijo Kagome dándole un suave toque a su nariz.

El pequeño se revolvió en sus brazos y abrió su boca apunto de llorar. – sí, ya lo sé – dijo ella, describiéndose un poco el seno derecho – tienes hambre – y lo acerco a ella.

¿despertó? - pregunto Aiko mientras posaba unas sabanas recién lavadas sobre la cuna del bebe. Miro a Kagome de reojo y regreso su atención a la cuna vacía del bebe.

Si – dijo Kagome sonriéndole a la espalda de la mujer. –

El horario de dormir esta entrando en su normalidad- dijo Aiko mientras se acercaba a Kagome. -su apetito también ha incrementado – sonrió – será un niño muy sano y fuerte –

Si – dijo Kagome dirigiendo una a su bebe que había dejado de comer – ven pequeño – dijo ella.

Démelo a mi – le dijo Aiko extendiendo sus brazos para recibir a la criatura – yo le sacare los gases y tengo un poco de leche en el biberón por si quiere un poco más. – la merienda la espera en el estudio. – le recordó – recuerde que tiene que alimentarse bien usted también.

Gracias – dijo Kagome con simpatía – tomare la merienda rápido y subiré –

Si señora – dijo la mujer y prosiguió a sentarse en la mecedora y darle suaves golpes a Souta en la espalda – eso es mi niño, así se hace – cuando lo escucho soltar el gas.

-.-

Bajo rápidamente, pero se detuvo en sus pasos al notar la presencia de un hombre saliendo por la puerta principal. Lo miro extrañada. Recordaba perfectamente que Sesshomaru le había dicho que nadie que no fueran las criadas más la niñera estarían en la casa hoy. Todo el personal de seguridad estaría afuera y habría dos guardias haciendo rondas cada treinta minutos… pero ese hombre no tenia cara y mucho menos aspecto de ser alguien de seguridad.

Disculpe – lo llamo intentado detener al hombre que se alejaba rápidamente. - ¡Disculpe! – lo llamo de nuevo, pero parecía no escucharla y se perdió rápidamente tras las grandes puertas de madera que llevaban al jardín principal.

Se dirigió al estudio con mas intensiones de llamar a Sesshomaru que comer. Ella recordaba a ese hombre, no era la primera vez que veía ese uniforme.

Detrás de una pared podía ver un par de pantalones azules un poco desgastados con botas marrones. En una escalera se encontraba un hombre removiendo unos cables. Miro a la ayudante - ¿sabes quién es?

Era el hombre de las cámaras – se dijo a si misma. Miro la mesa ratona y vio una bandeja y a su lado una tetera humeante con una pequeña taza de te al lado. Sintió un escalofrió recorrerle el cuerpo y un poco de pánico se apodero de sus huesos.

No Kagome -se dijo sacudiendo la cabeza – debo llamar a Sesshomaru.

Cuando se disponía a levantar el receptor fue interrumpida por la voz de una de las ayudantes – Señorita Kagome – dijo la joven haciendo una reverencia. – ¿está todo a su gusto? – pregunto mirando la bandeja que aun estaba sin ser tocada en la mesa ratona.

Si – dijo Kagome mirándola fijamente. Era aquella empleada que le había comentado quien era el hombre en la escalera cuando ella bajo por la bandeja de la merienda-solo tomare te –

Ya veo – dijo – le vendría bien un bocado del biscocho que he hecho hoy – dijo sonriéndole. Kagome sintió un escalofrió pasar por su espalda. – le ayudaría mucho a recobrar un poco el color.

Gracias por tu preocupación – dijo Kagome mirándola fijamente – pero no me apetece. – no le había gustado el comentario de esa joven… algo no le parecía sincero.

De acuerdo – dijo ella – disculpe por el comentario, tengo entendido que no han sido días fáciles para la familia – hizo una reverencia sin embargo la miro fijamente a los ojos mientras la hacía… no había nada de respeto en sus palabras.

Pues lo has entendido bastante mal – dijo Kagome enojada – ya te puedes retirar – dijo despidiéndola mientras ponía el auricular del teléfono sobre su oreja.

Ahora entiendo a Bankotsu– Kagome se dio la vuelta rápidamente - ¿Qué has dicho? – le pregunto mirándola con los ojos muy abiertos.

Nada – dijo la joven sonriendo – simplemente que espero que disfrute su te – y con esto cerro las puertas del estudio rápidamente.

Kagome tenia las manos temblorosas y miro horrorizada el teléfono. Su mente se había quedado en blanco y podía sentir como se le cerraban las paredes de la garganta. Esa joven había mencionado a Bankotsu. Sus oídos no la estaban engañando, ella había escuchado perfectamente el nombre de Bankotsu salir de sus labios.

Dejo el teléfono destendido y corrió casi tropezándose con la alfombra del estudio, agarro la manigueta de la puerta del salón y dispuesta a salir a exigirle una respuesta se topo con el pecho de un hombre. Pensó que había sido Sesshomaru, nadie mas tenia porque entrar al estudio, pero al levantar su mirada se dio cuenta que su mas oscura pesadilla se había materializado enfrente de ella.

Hola – dijo sonriéndole con su asquerosa sonrisa perversa –

No – susurro Kagome y su mundo se volvió negro.

Capitulo corto pero necesario. Gracias a todo/as las que a pesar de mi ausencia aun leen esta historia. Con un sentimiento agridulce anuncio que ya solo le quedan dos capítulos, los cuales serán muy largos ya que hay muchas cosas que aclarar y puertas que cerrar. También tomare este tiempo para anunciar que he comenzado un proyecto nuevo de mejorar las historias (esto implica cambiarlas drásticamente). Esto incluye los fics Inuyasha/Kagome que ya no serán mas de esta pareja.. creo que mi amor por Sesshomaru/Kagome es mucho mas grande. Nos leemos pronto y de nuevo gracias por seguirme, por leerme y por dejarme mensajes.

Princesa de la Luna