Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
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20. Londres.
Estaba recostado en su cama sin nada que hacer, toda pista referente a Naraku se congeló, estaba estancado. Los archivos que le dejó Suikotsu solo mencionaban el tratamiento que usó en Kikyou, su relación con ella, el nexo con Naraku y cada detalle que vivió la mujer desde que fue secuestrada. Sin olvidar que con la llegada de ese nuevo supervisor, Renkotsu, no podía trabajar con libertad, el tipo quería saber todo lo que hacía, el director estaba furioso por su presencia pero no lograba deshacerse de él. Las ganas de golpear a Renkotsu le sobraban, lo hubiese hecho desde hace mucho de no ser porque estaba en la mira, a cualquier exaltación lo mandarían a confinamiento y no le dejarían salir en quien sabe cuánto tiempo.
Cerró los ojos intentando recordar el último video que Miroku le dio hace cuatro meses. Kagome se notaba cansada, pero le sonreía y en las piernas tenía a su hijo, su pequeño usaba un mameluco de tela escocesa roja. Estaban en un dormitorio, tal vez de un motel.
—Hola, como ves estamos bien, recibimos tu mensaje.— le sonrió con una tristeza.— Nuestro bebé ya tiene casi todos sus dientes, sonríe para que papá los vea.
—¡Papá!— gritó al escuchar aquella palabra.
—Sonríe, como piraña para papá.
—¡Iata!— se rió después de mostrar sus pequeños dientes delanteros.
Inuyasha estaba extasiado, su niño y Kagome se reían igual, sin duda había heredado los mejores rasgos de los dos.
—Ya habla más, pero la mayor parte del tiempo es cayado, también ya camina sin sostenerse y debemos vigilarlo porque le encanta trepar en los muebles, subir y bajar escaleras.
—También le gusta jugar al escondite, y es muy bueno, se queda callado por largo rato.— dijo Kouga desde atrás de la cámara.
—Es verdad, un día hasta se quedó dormido bajo la mesa. Y le encantan los perros, hace unos días pasamos por un parque y vio un perro, el dueño le dejó acariciarlo, cuando regreses podríamos tener uno.
—Pero, mamá pero.
—Si, un perro, ¿Quieres uno?— preguntó, pero de pronto su hijo se bajó de sus piernas y caminó fuera de cámara.
—Papá alo.— al volver iba trepado en un carro de juguete.
—¿Le quieres enseñar tu carro a papá?— tocó la bocina y siguió andando por la habitación.— El lobo se lo compró, le gusta andar en el.
—¡Loho!— gritó emocionado.
—¿Lobo?
Kagome estaba sorprendida, era la primera vez que su hijo intentaba usar esa palabra. Por su parte, Inuyasha quería reír, ya podía imaginarse la cara de Kouga, amaba tanto a su hijo.
—¡Loho!— señaló a donde estaba Kouga.
—Lo que me faltaba, que él también me diga así.— se quejó el moreno.
—Loho, upa.— alzó los brazos y Kouga apareció para alzarlo sobre su cabeza.
—Tienes suerte, tu hijo no heredo eso que te hace insoportable.— dijo a la cámara.— Bodoque ¿Dónde está tu cabeza?— el pequeño se llevó sus manos a ella.— Correcto ¿Dónde tus manos?— movió ambas frente a Kouga.— Esas son ¿Dónde tienes la nariz?— por un momento lo meditó y luego se la tocó.— Eres muy listo, pero ¿Sabes dónde tienes tus pies?— de inmediato los señaló con sus manos.— Bien hecho.
—No.
—Estas bien, esos son tus pies.— dijo Kagome.
—Mamá, no.
—¿No?— ¿A qué le decía "no"?
—¡No!— dijo ahora riendo.
—Ya entendí... Verás, "No" es su palabra favorita del momento, hace una semana era "mío".— explicó Kagome a Inuyasha.
—Mama, no.
—¿Quieres algo? ¿Quieres comer?
—No.— Kagome suspiró, era un "No" de "No", o un "No" de "Sí".
—¿Quieres tu pelota?— Kouga le mostró el juguete.
—No.
—¿Quieres jugo?— preguntó Kagome al mostrarle su vaso entrenador, inmediatamente el pequeño lo tomó y bebió.— Como te darás cuenta, es difícil entenderle cuando la usa para todo, ahora fue fácil.
Escuchó pasos ir a su habitación y se levantó de la cama, los golpes a la puerta no tardaron.
—Adelante.
—Saotome, el director quiere hablar contigo.— informó uno de sus compañeros.
—Ya voy.
Se arregló la ropa y peinó un poco, esperaba le llamase para buenas noticias.
Kagome y Kouga tomaron asiento en la sala, la casa distaba mucho del interior, era como sacada de una película de Sherlock Holmes. Abundaban los libros, la chimenea era de ladrillo rojo, el tapis se miraba antiguo y también tenían el clásico reloj de péndulo. En la sala no había sofá, tenían cuatro distintos sillones muy al estilo inglés y no podían faltar las mesas de té.
—¿Les gusta la pasta?— preguntó Rin.— Es al horno, con salsa de jitomate, champiñones, queso y albahaca.
—Eso está bien.— contestó Kagome, por fin algo que fuese comida rápida o instantánea.
—En lo que se calienta ¿Quieren algo de té?
—Si por favor.
—Ya vengo, ustedes no den lata.— advirtió Rin a sus niños.
—¿Cómo se llama?— ni bien su madre dejó la habitación, la pequeña corrió a acercarse a Kagome y alzarse para ver mejor al bebé que era parecido a ellos.
—Tadashi.— contestó Kagome con una sonrisa.
—¡Hola! Yo soy Sakura y él es Ryusei.— presentó a su hermano.
—Saluda.— animó la azabache a su hijo, pero el niño se escondió en sus brazos.
—Es penoso.— dijo Sakura al apartarse un poco.
—No esta acostumbrado a ver tanta gente.
—¿Quieres jugar? ¿Quieres comer pastel?— preguntaba Sakura esperando que Tadashi la mirara.
Pastel, la palabra mágica, Tadashi sabía que era. Primero miró a su madre para saber si estaba bien ir aquellos niños.
—Ve con ellos.— le puso en el suelo y animó a ir con sus primos.
—Vamos por el pastel.— Ryusei le tomó de la mano y Tadashi sonrió, por alguna razón, se sentía a gusto con ellos.
—Me da gusto que ya congeniaran.— dijo Rin al volver con la bandeja del té.— Tengan cuidado, Sakura, si no pueden sacar el pastel me dicen y no se acerquen al horno.
—No te preocupes.— la niña le restó importancia.
—Es una muy bonita casa.— elogió Kagome.
—Gracias, era de mis abuelos intento mantenerla lo mejor que se puede.
—¿Naciste aquí? Lo pregunto porque me sorprende, tu japonés es muy bueno.
—Mis padres eran diplomáticos en Italia y solo les veía en vacaciones. Mis abuelos me criaron y me hablaban en japonés, el inglés era para la escuela. Entonces... ¿Qué asunto les trae hasta acá?
—Es una larga historia.— contestó Kouga.
—¿La puedo saber? Sesshoumaru llega en tres horas más.
Intentando solo dar los detalles necesarios, Kouga le narró a Rin las circunstancias que les llevaron hasta allí.
—Es horrible, deben haber tenido un viaje estresante, sobre todo mi sobrino.
—Creo que es confuso para él tener que ir de un lado a otro.— dijo Kagome, le preocupa que Tadashi estuviese creciendo sin un hogar fijo.— Entiendo que son muchos peligros, no sabíamos que tenían una familia, también soy consciente que ellos no tienen una relación cercana, pero no teníamos a donde más ir.
—No se preocupen, Sesshoumaru es la persona que les puede ayudar, tiene contactos en el ejército y tiene a su servicio protección especial si lo pide.
—Mami, el bebé se quedó dormido.— interrumpió Ryusei.
—No ha dormido mucho.— dijo con pesar Kagome, su hijo estaba en desarrollo y en las últimas semanas no comía bien, ni dormía correctamente.
—Ve por él.— Rin le sonrió amigablemente a Kagome.— Tráete una manta.
...
Colgó su gabardina en el perchero de la entrada y entró esperando ser recibido por sus hijos, pero la casa estaba en silencio, algo extraño considerando la hora, 19:34. Seguramente estaban arriba y no le escucharon llegar.
Entró a la sala y se quedó observado el corral que no era usado desde que Ryusei podía salirse del. ¿Qué hacía un niño que no era suyo en la sala de su casa? Aquel infante estaba de pie mirándolo fijamente.
—¿Y ese niño?— preguntó a su esposa al verla.
—Tu explícame.— contestó Rin con una seriedad nada propia de ella.
—¿Yo?— él acababa de llegar ¿Por qué iba a saber algo?
—Sí, tú.— le desafío con la mirada.— Una mujer vino a dejarlo, dijo que su madre no lo puede mantener y que ahora era tu turno.
—¿Yo por qué?
—Es tu hijo.
—De ninguna manera.— eso sí que no, estaba seguro de los hijos que tenía y desde que conoció a Rin ella fue la única.
—Como si los niños japoneses de ojos miel abundaran, es como tú.
Sesshoumaru observó al pequeño, era verdad que se le parecía y le recordaba a Ryusei a esa edad, pero también le recordaba a alguien más.
—Rin, es una confusión.
—Creí que éramos felices juntos.— dijo al fingir una voz dolida y llevarse las manos a los ojos.
—Voy a averiguar qué pasó.— se acercó a su esposa y la abrazó.— Voy a decirle a Jaken que averigüe todo sobre ese niño, yo nunca... ¿Rin?— preguntó confundido al escucharla reír.
—Lo siento.— se separó de su esposo y camino hasta el niño.— Ven aquí.— cargó al pequeño, ya se había divertido bastante.— Tadashi, te presento a tu tío.
—¿Qué?— ¿Cómo que tío? Él no tenía... No era posible, por eso el niño le era familiar.
—Es hijo de tu hermano, de Inuyasha.
—¿Qué hace aquí? ¿A qué vino?— preguntaba a la defensiva.
—Él no esta aquí.
—Ese niño no llegó solo, sí vino a dejarlo o lo mandó porque no puede mantenerlo, es problema de...
—Sesshoumaru.— le interrumpió en tono de regaño.— Es otra la situación.
—¿Y cuál es?
—¡Ya despertó!— se escucharon las voces de Sakura y Ryusei.— ¡Hola papá!— saludaron sin detenerse a recibirlo como siempre, ellos querían seguir jugando con su primo.
Para Sesshoumaru que sus hijos le ignorasen por la nueva novedad, fue un golpe a su orgullo. Pero dejo eso de lado al ver a una mujer y un hombre desconocidos.
—Sesshoumaru, te presento a Kouga y a Kagome, ella es tu cuñada.
...
El ambiente en la casa era pesado, esperaba a que Sesshoumaru dijese algo luego de haberle contado las razones que les llevaron hasta él. Pero el hombre seguía sin mostrar gesto alguno. Kagome no se lo imaginó así, sin duda era su cuñado, por algunos rasgos físicos que compartía con Inuyasha; pero en actitud los hermanos eran diferentes.
—Sesshoumaru ¿Y bien?— fue Rin la que rompió el silencio.
—No debo porque ayudarlos, todo es culpa de Inuyasha no mía. Se sobre Naraku, hace años buscó establecerse en Londres, pero al ver que le era difícil por todos los ojos sobre él, se fue a América.
—Entonces sabes lo peligroso que es, ayúdalos.— suplicó Rin, su esposo tenía un lado bondadoso, difícil de ver y sacar a la luz.
—Tengo que mantenerlos fuera de su vista, es un sujeto que juega sucio.
—General.— habló Kouga, si no quería ayudarles por completo, tal vez conseguiría algo para Kagome y Tadashi, que les contactase con alguien más o les dijese donde ir.— Solo le pido que...
—Entiendo tu decisión.— interrumpió Kagome, sorprendiendo a todos.
Estaba decepcionada, no quería creer que su cuñado no les ayudaba por la mala relación con Inuyasha, un hombre que tenía una esposa como Rin e hijos adorables no podía ser tan maldito. Si rechazaba ayudarlos era porque tenía una familia que proteger.
—Solo como favor quiero pedirte que nos dejes dormir hoy aquí, Tadashi no ha dormido bien en estos días y está lloviendo, no quiero que enferme.
—Solo por esta noche.— aceptó, se levantó y les dejó al no querer seguir charlando.
—Mami ¿El primo Tadashi se va?— preguntó Sakura que había escuchado todo desde el pasillo con su hermano.
—Queríamos que fuera al parque con nosotros.— Ryusei estaba decepcionado.
—Llevemos a su tía a la habitación.— sugirió Rin a sus hijos, estaba decepcionada de su esposo, creyó que se apiadaría por Tadashi, el pequeño era su sangre, no tenía que estar corriendo peligros.
...
Ya había acostado a sus hijos y ahora, quería golpear a su esposo. Antes de entrar al dormitorio intentó calmarse, aun podía convencerlo, siempre lograba que ese hombre hiciese su voluntad, pero para eso, no debía alterarse. Al entrar, lo encontró alistando su ropa para el día siguiente, le daba la espalda por estar eligiendo una corbata.
—Maru, ¿Por qué no los ayudas?
—No es mi problema.— contestó sin voltearse a verla.
—Creí que serías más comprensivo, es la familia de tu hermano, tú sobrino.
—No lo son, la única familia que tengo son ustedes.
—Pues, si es mi sobrino, Sakura y Ryusei están contentos en conocerlo.
—No voy a ponerles en peligro.
—Podrías pensar en algo.— sugirió.
—No, y es mi última respuesta.— se volteó para ver a Rin, se había quedado callada.— ¿Dónde llevas eso?— preguntó al verle tomar una almohada y una manta.
—Dormiré con Sakura.— esa noche no quería tenerle cerca.— Creí que serías más valiente, recuerdo a aquel hombre que no se doblegaba ante nada. El hombre que amo no le temería a este asesino.
—No le tengo miedo.— sabía lo que ella quería hacer, herir su orgullo, pues le tenía una noticia, fracasaría.— Antes no les tenía a ustedes, si me ponía en peligro era yo, solo yo era el implicado.
—Se parecen más de lo que crees, tu hermano está haciendo lo que hace por ellos, ¿En verdad crees que se quedó por decisión propia?
—Inuyasha siempre ha sido un inútil que no hace las cosas bien, siempre se precipita en todo.
—No conviviste el suficiente tiempo con él para asegurar eso. Buenas noches.— le dijo secamente, si estaba de terco, ella también podía ser terca.
...
En la habitación de huéspedes, Kagome dormía a Tadashi y Kouga estaba en la computadora. Ambos estaban preocupados, habían quedado de nuevo solos. No tenían manera de saber los recientes movimientos de Naraku, no tenían a alguien que les avisase de un posible ataque.
—¿Qué haces?— preguntó la chica al querer distraerse de sus pensamientos.
—Buscando los vuelos y una posada para mañana.
—¿A dónde será?
—Podríamos ir a Canadá.
—He escuchado que es bonito.
—¿Qué tienes?— le notaba decaída.
—He estado pensando, viajar tanto puede ser perjudicial para Tadashi, puede enfermar y no tendríamos a donde llevarlo.
—¿Cuál es tu punto?
—Podría pedirle a Rin que lo cuide, que se quede aquí, es menos probable que Sesshoumaru se niegue a cuidarlo a él.— dijo al mirar a su hijo, la idea de separarse le aterraba, le dolía y le angustiaba, pero debía pensar en lo que era mejor para su niño.
—Kagome, todo va a estar bien, te lo prometo. No tienes que dejarlo, puedo protegerles.
—Tengo miedo por él.— abrazó más fuerte a su hijo y las lágrimas brotaron.
—No llores.— se sentó junto a ella en la cama y la abrazó, dejando que ella se refugiase en sus brazos.
—Creo que de no ser por ti, hace mucho que hubiese abandonado todo y regresado a mi casa.
Kouga sonrió sin decir nada, estaba jugando con fuego al permitirse tener ese acercamiento con ella. Pero no le gustaba verla triste.
Siguiente día muy temprano, Rin prepara el desayuno, Kagome vigilaba a los niños que jugaban en la sala, Kouga seguía planeando la nueva ruta y Sesshoumaru no había aparecido.
—El desayuno pronto estará listo.— anunció Rin.— Vayan a lavarse las manos.— dijo a sus hijos.
—¿Podemos llevar a Tadashi?— preguntó Ryusei.
—Vayan ustedes, él ni subido en la banco alcanza las llaves, se puede caer.
—Vamos rápido.— Sakura se llevó a su hermano.
—Kagome ¿Me ayudas a servir?
—Claro, quietecito, no toques nada.— le dijo a su hijo que ahora jugaba con una esfera donde debía meter diferentes figuras geométricas, sabía que aquello le entretendría un largo rato.
Así como Rin y Kagome iban al comedor, Sesshoumaru entraba ya arreglado para el trabajo.
—Rin ¿Llegó el correo?— preguntó al entrar a la sala, pero su esposa no estaba, estaba seguro de haberla escuchado, de pronto sintió algo sujetarse a su pierna, bajó la mirada y allí estaba el hijo de Inuyasha.
Tadashi miraba fijamente al hombre, era parecido a la imagen del hombre que su madre le mostraba y le decía que era su papá.
—¡Papá!
—Yo no lo soy.— dijo con desagrado, el que le confundiese con ese bastardo le indignaba.
—¡Ieva Papá!
—No soy tu padre.— repitió al intentar quitárselo.
—Quielo papá, ieva.— hizo el mayor esfuerzo por hacerse entender, a su modo de ver, sí ese hombre se parecía a su padre, debía poder llevarlo con él.
—¿Quieres ir con tu padre?
—¡Sí!— corrió a tomar su libro y volvió.— Papá.— le mostró la foto que siempre miraba.
—Perdón le gusta mirar esa foto.— dijo Kagome.— Vamos a desayunar.— cogió en brazos a Tadashi.
—¡No! Mamá.— quería seguir con ese hombre, él ya le había entendido.
—Tadashi, no molestes a tu... No molestemos al general.— corrigió a tiempo, sí Sesshoumaru no quería ser considerado tío de Tadashi, que así fuese.
Sesshoumaru les miro extrañado, más al pequeño, no era normal que un niño que solo conocía a su padre por foto quisiera verlo. Lo normal es que no entendiese el concepto que implicaba aquella palabra o que llamase "papá" al agente que les acompañaba.
...
Finalmente se topaba a solas con él, en la mañana cuando bajó a desayunar ya se había ido, y cuando creyó que ya no tendría otra oportunidad, regresaba justo cuando se alistaban para irse.
—General, quiero pedirle un favor.— dijo obteniendo la atención de Sesshoumaru.— Hágale llegar esto a Hoshi Miroku, esta es la dirección.— le mostró una memoria y una tarjeta.— Kagome le hace videos a Inuyasha, es la única manera en que tienen contacto, pero ahora ya no se los podemos entregar, es importante para ella que Inuyasha los vea.
—Debe gustarte mucho como para atreverte a pedirme ese favor— soltó sin más.
—¿Cómo dice?— preguntó confundido.
—Ella te gusta, no soy estúpido, imagino que al bastardo no le agradaría saber eso.
—Se esta confundiendo.— estaba seguro de haber sido muy cuidadoso.
—¿Hasta cuándo podrás mantener distancia? ¿Es por eso que viniste? ¿Querías poner dejarla e irte?
—No, decidí traerles aquí porque creí sería más seguro. Sé mantenerme alejado.— contestó a la defensiva.
—Algunos meses más, tal vez. Pero luego llegaras a un punto donde ya no puedas y tu misión se complicará.
—¿Lo dice por experiencia?— preguntó con sospecha.
—Me sorprende que ella aún no note como le ves.
—¿Me hará el favor o debo pedírselo a su esposa?— usó un golpe bajo.
—No digas que no te lo advertí.— tomó los objetos y entró a su oficina.
...
En el recibidor estaba dándose la escena de una despedida, la hora de marchar para Kagome, Kouga y Tadashi había llegado. Rin observaba en dirección a la oficina de su esposo, aun sabiendo que él no saldría, guardaba la esperanza de que saliese a ofrecer su ayuda.
—¿Ya tienen los boletos? ¿Tienen un lugar seguro?— preguntó con angustia Rin.
—Ya, iremos unos días a un hotel, daremos algunas vueltas por el país y luego nos iremos.— contestó Kouga sin dar muchos detalles.
—Mamá, no quiero que se vayan.— dijo Sakura al jalar a su madre del suéter.
—Ni yo, ahora no soy el único niño.— secundó Ryusei.
—Descuiden, luego los visitaremos, ahora con el papá de Tadashi.— Kagome intentó calmar a los niños y por ello les ofreció algo que ellos estarían emocionados.
—¿Conoceremos al tío Inu?— preguntaron los hermanos emocionados.
—De eso me encargo yo.— dijo Rin, no le importaba que Sesshoumaru se opusiera.
—Es hora de irnos.— Kouga tomó las tres maletas que llevaban.— Esta por caer una tormenta.
—Apresurémonos.
—Tadashi.— llamó Ryusei.— Es mi mantita favorita.— explicó al mostrarla.— Para que no le de frío.
—Gracias.— Kagome esta conmovida al igual que Rin.— Nos vemos.
Sakura y Ryusei corrieron a la ventana para verles machar, ojala les viesen de nuevo pronto.
Llegaron a "Edale" tres días después de dejar la casa de Sesshoumaru. El poblado tenía un paisaje montañoso y verdoso, era como un set del "Hobbit", las tejas de las casas estaban mohosas, todo era muy rustico, se podía ver a los granjeros pasear a sus animales, los coches que había eran muy pocos. La posada donde se hospedaron, aunque sencilla, tenía un ambiente acogedor.
Kagome notaba a Kouga algo distante desde que reanudaron su viaje, había querido preguntarle lo que le preocupaba pero hasta ahora, no había encontrado el momento correcto.
—Tadashi ya se durmió, nosotros también deberíamos intentar descansar, creo que más tú, en estos días has estado un poco raro.
Kouga apenas le miró, eso tenía una explicación, no dejaba de pensar en lo que dijo Sesshoumaru y en lo obvio que era en cuanto a sus sentimientos por Kagome. ¿Qué excusa podía ponerle? ¿Qué podía decirle para poner su atención en otra cosa? Tal vez, la respuesta era que era momento de compartir algo de él con ella.
—¿Recuerdas que mi padre era veterinario?
—Sí ¿Hay algo mal?
—Yo estaba seguro que quería seguir sus pasos, y me fui unos días para hacer mi examen de acceso, lo que jamás imaginé es que nunca les volvería a ver.— Kagome sintió un nudo en el estómago, no le gustaba como comenzaba la historia.— Una noche fueron por él para atender un pura sangre, el animal estaba muy mal, lo habían sobre explotado, mi padre hizo todo lo que pudo, el animal se salvó pero no volvería a correr… Al volver, la puerta principal estaba abierta, por la hora no hubiese sido extraño, pero en los bebederos para perros que teníamos a la entrada, estaban vacíos, algo raro porque mis padres siempre los mantenían llenos.— hizo una pequeña pausa, venía lo peor.— Llamé a mi madre y hermano, no contestaron, al entrar a la cocina los encontré, los había ejecutado, en la frente tenían una "equis" y aún se sostenían de las manos.— se frotó los ojos, no se permitiría llorar.— Llamé de inmediato a la policía, pero no llegaron solos, venían con agentes que parecían del gobierno, más tarde supe que eran de la agencia. Los agentes fueron por una investigación personal, llevaban largo tiempo siguiendo a los responsables de otras muertes similares. Yo estaba desesperado porque nadie me daba respuestas de lo que le pasó a mi familia, fue cuando un agente veterano se acercó y me dijo lo que sabía. El dueño del caballo era un yakusa, mató a todos porque el caballo no volvería a correr, ellos llevaban buscando ese clan por otros delitos y me ofreció trabajar para ellos, me usarían de carnada, "el chico que no pudieron matar y ahora les buscaba para matarles", les sería tentador… Tal vez fue por mi sed de venganza que acepté sin pensar, en un mes todo el clan ya no existía, pero no me sentía mejor, seguía solo; no pasó mucho para que me asignaran al caso de Naraku.
—Lo siento mucho, no imaginé que ya no les tenías, creí que vivían lejos y no les veías en mucho tiempo.— ¿Acaso todos en la agencia tenían un pasado trágico?
—Al ver a Tadashi pienso en mi hermano, quiero protegerlo ya que no pude hacerlo con él, no quiero que se quede solo como yo.
—No estás solo, puede que no veas a Inu como amigo, pero te aprecia, Tadashi y yo te queremos.— se recargó en el hombro del chico.— Y, cuando todo acabe, deberías volver a la montaña de los lobos, sé que allí terminaras de buscar lo que necesitas.
—No es tan sencillo... Ayame pude que no se tome la verdad muy bien.
—Te sorprenderías, lo mismo pensaba Inu conmigo.
Ojalá fuese eso por lo que no quería volver, era egoísta y hasta caprichoso, pero solo deseaba poder seguir junto a Kagome.
25/04/2017
¿Y bien? ¿Qué opinan?
Gracias por sus mensajes e intentando aclarar algunas cosas y responder otras:
Gabymay91, ¿Podrías explicarme lo de los saltos de tiempo? Sabemos que Inuyasha no es alguien de seguir órdenes, pero ahora tiene las manos atadas, no puede simplemente botar todo e irse como si nada. En el próximo capítulo explicaré un poco más sobre él.
+Varias odian a Kikyou y a sus amigas (y hasta me quieran matar a mi), pronto llegará ayuda :D.
+Poner un infiltrado con Naraku, no se me ha dado ponerlo, pero entre ellos se acabaran poco a poco XP.
+¡Si aman a Kouga! Son hermosas por no querer que sufra un mal de amores, me hacen querer terminar con su sufrimiento, ok no. Pero dado su pasado trágico, debe tener una recompensa ¿Cierto? ;D
Creo que es todo, trabajo en el próximo. Nos estamos leyendo.
