Capítulo 20: Efecto Mariposa

La oscuridad nos rodeaba y la luz de la luna, que proyectaba tenues rayos que atravesaban las ramas antiguas de arboles, de extrañas formas, era nuestra única guía. Era terrorífico, angustiante y sobre todo extraño, debíamos huir por nuestras vidas, en un bosque que parecía el lugar donde filmarían una fea película de terror.

Tomaba la mano de Mello con fuerza, no quería separarme de él, quería protegerlo con mi vida si fuese respiraciones estaban agitadas y la adrenalina inundaba nuestra sangre.

Corríamos en medio de los árboles con desesperación, pero no teníamos un rumbo fijo aún y la oscuridad no nos ayudaba a avanzar en lo absoluto. Me sentía por demás alterado, pero no podía evitar sentirme de alguna manera seguro cuando presionaba la mano de Matt entre mis dedos, al menos no estoy solo… me dije, intentando seguir corriendo en medio de ese bosque. Esto no está funcionando, deberíamos utilizar esta oscuridad a nuestro favor… no servirá de nada seguir intentando escaparnos.

- Debemos ocultarnos.- me ordenó Mello, por lo que comencé a buscar opciones hasta que vi un buen lugar en el tronco hueco de un árbol.

Arrastré a Mello hacia mi escondite. Nos metimos en el pequeño lugar quedando en la posición más comprometedora e incómoda posible. Mello estaba sobre mis piernas y su rostro muy cerca del mío… sentía escalofríos recorrer mi cuerpo, cada vez que me percataba de la cercanía.

Esto es bueno ¿Verdad? Encontramos un lugar en el cual ocultarnos pero… digamos que la postura en la que me encontraba con Matt, no era la mejor de todas. Estaba sentado sobre él, con mis piernas abiertas rodeando su cintura, sosteniéndome con mis manos a cada lado de su cuello y mi rostro a milímetros del suyo. Dios quiere joderme…

Su cabello amarillo estaba pegado a su frente, producto de la sudoración excesiva, su pecho se movía con rapidez y no sabía si era por la carrera o producto de nuestra cercanía. Sus manos se apoyaban contra las paredes del tronco hueco, justo por encima de mis hombros, mientras tanto yo no sabía dónde poner las mías y las sentía como un estorbo. Su respiración se mezclaba con la mía y ese extraño perfume, que de repente me rodeó me intoxicaba.Chocolate, pensé, consume tanto que hasta su piel emana un aroma similar, estaba cayendo en trance y me estaba cansando de este juego de tenerlo tan cerca y no atreverme a nada.

Maldita sea, estamos demasiado cerca… pero si intentaba alejarme, corría el riesgo de que me vieran, por lo que me quedé inmóvil allí, sintiendo cómo mi respiración se tornaba irregular y su aliento rozaba mis labios, tentándome. No… no puedes…Esos ojos verdes se clavaban en los míos como preguntándome '¿Qué haremos ahora?', pero la pregunta no tenía nada que ver con nuestra situación de escape, la pregunta en realidad era '¿Puedo acercarme… sólo un poco más?'. Y estuve a punto de ceder, inclinando un poco mi cabeza y acercándome casi imperceptiblemente a él, sólo a un milímetro de dejar mi autocontrol en cualquier lugar, hasta que…

Escuchamos los pasos y susurros de nuestros perseguidores, sentí el miedo recorrer cada rincón de mi cuerpo. Repentinamente rodeé con mis brazos la cintura de Mello, lo empujé hacia mí, para posar una de mis manos en su cabeza y permitir que se ocultara en mi pecho. Yo lentamente me contraje mas en el tronco y le pedí a Dios, aunque no creyera mucho en él, que nos mantuviera a salvo.

Sentí como mi cuerpo prácticamente se amoldaba al de Matt a lo que una de sus manos presionaba mi cintura y otra me atraía cada vez más logrando que mi mejilla derecha haga contacto con su pecho. Silencié hasta mi respiración y pude sentir contra mi piel el acelerado latir de su corazón… una de mis manos descendió hacia mi pecho, encontré mi crucifijo allí y lo atrapé entre mis dedos. Ayúdanos…

Luces de linterna rojas y blancas, iluminaban la zona de aquel bosque negro mientras yo abrazaba con más fuerza a Mello y él escondía más su rostro en mi pecho. Si no hago algo, nos encontraran, tomé una pequeña piedra que estaba cerca de mí y estirándome la lancé lejos de nuestro escondite.

Al parecer, lo que había hecho Matt, distrajo lo suficiente a esos hombres, ya que se habían alejado de nosotros. Pero yo permanecía allí, con un movimiento mal realizado de Matt al lanzar la piedra mi rostro había quedado pegado a su cuello y mi respiración se agitaba cada vez más. Yo continuaba sosteniendo mi rosario con fuerza mientras oía esos pasos difuminarse con el sonido de nuestros corazones.

Nuestros perseguidores comenzaron a correr en dirección del ruido, alejándose de nosotros, yo suspiré aliviado, para luego percatarme de la tibieza del cuerpo de Mello. Era adictivo y estaba más que seguro que podría vivir allí así con él para siempre, pero digamos que él no pensaba igual, pues apenas escuchó como los hombres se retiraban, se levantó muy rápido, tomó mi mano y salimos de aquel lugar.

Debo salir de aquí, me dije con mi boca rozando su cuello, inspirando su aroma y sintiendo su pulso contra mis labios casi entreabiertos. Debo… presioné la cruz de plata en mi palma esto no está bien salí de allí lo más rápido que pude para después tomar su mano, sacarlo de allí y comenzar a correr una vez más.

Debíamos caminar toda la noche hacia donde nos indicaba el mapa, en búsqueda de un pequeño claro donde había una choza de comunicaciones, y según lo que había planeado Mello, llegaríamos allí y le daríamos el mensaje a Watari, esto debía hacerse antes de dos días.

Caminábamos intentando seguir el mapa correctamente ahora oyendo sólo el sonido de los grillos escondidos en medio de los árboles y nuestros pasos apresurados por llegar a destino. Me sentía cansado y mis piernas no querían continuar moviéndose por una inexplicable razón, pero no podíamos quedarnos en medio de la noche solos y sin un lugar en donde refugiarnos. Además debíamos llegar a la cabaña de comunicaciones indicada y enviar urgente el mensaje para Watari, de lo contrario todo terminaría mal, todo empeoraría horriblemente y eso no era para nada conveniente.

Según lo que indicaba el mapa, teníamos que atravesar varios riachuelos que circulaban por el lugar y adentrarnos más en el aquel bosque antiguo. Pensé que si seguíamos a este ritmo, el cansancio nos mataría antes que los asesinos que nos perseguían, así que me detuve sin soltar la mano de Mello.

- Debemos descansar.- dije serio, no podía permitir que armara un berrinche, así que me lance al suelo y comencé a vaciar mi mochila, a ver que conseguía que nos fuera útil para sobrevivir.

Oí la voz de Matt anunciando que pararíamos y de pronto mi cuerpo se detuvo junto al suyo con un jalón de su mano. ¿En qué carajo piensa? Debemos llegar allí cuanto antes. Pensé a lo que mis facciones se descolocaban y me preparaba para oponerme.

- ¿Qué crees que haces?- dije a lo que observaba cómo él se sentaba en el suelo caprichosamente y esperaba a que yo haga lo mismo. Eso no sucederá…- Debemos seguir, levántate.-

- Mello, no sé si lo notas, pero está oscuro y no podemos ver más allá de nuestras narices, sin contar que nos queda un trecho largo y bastante peligroso que caminar, para llegar a la casa del guardabosque. Es una locura seguir en nuestro estado, debemos descansar.- Descansar… ¿DESCANSAR EN UN MOMENTO COMO ESTE?

- Yo no sé si TÚ no lo notas, pero me encuentro en perfecto estado, gracias.- respondí abriendo mis ojos en demasía, esperando lograr algo al menos con mirada nazi. Demonios, olvidé que en él no causa mucho efecto.

- Mello, debemos recuperarnos un poco, es mejor que…- Al demonio…

- Estoy perdiendo la paciencia, Matt.- dije sombríamente.- Harás lo que te ordene, así que levántate y camina.-

- No lo voy hacer.- dije a lo que levantaba la vista y veía cómo la luna llena mostraba un halo blanco.- Lloverá, debemos construir un refugio.- agregué finalmente.

- ¿Te crees Tarzán ahora?- exclamó y yo lo ignoré comenzando a buscar ramas y al parecer eso lo molestó aún más.Es suficiente, yo me voy al diablo…- Esta bien, quédate, yo me largo.- sentencié comenzando a caminar una vez más.

Cuando escuché esa simple frase el temor me inundó por completo, por lo que giré, tomé su mano y casi suplicando le pedí.- No te vayas, por favor.- mis ojos, mi cuerpo y todo lo que había en mí le rogaban que se quedara a mi lado. ¿Qué demonios cree que hace? Intenté soltarme de su agarre, pero cuando volteé me encontré con esos ojos. Sus pupilas negras dilatadas iluminadas por la luna, cubriendo casi por completo sus verdes irises, lo hacían parecer uno de esos cachorros abandonados y mojándose baja la lluvia… parecía un jodido perrito de felpa… un tierno perrito de felpa para mi desgraciada desgracia.

Él me miro, suspiró y dijo.- Tengo hambre y no me mojaré, así que haz algo.- Esa la respuesta que buscaba, se quedaría conmigo. Maldito… se podía notar a claras el entusiasmo en sus ojos una vez más… jodidos ojos de cachorro mojado…

Sonreí y como un digno sirviente, me dediqué a construir un refugio y conseguir comida, que no eran más que unas cuantas moras silvestres, que Mello rechazó y se limitó a comer más chocolate.

Escuchamos como la tormenta se aproximaba, el cielo mostraba la furia de una lluvia torrencial así que, decidimos entrar a mi extraño refugio, que consistía en ramas de árbol entretejidas, sostenidas por dos troncos de árbol en forma de Y, y en el suelo, hierbas suaves.

Observé el improvisado refugio que Matt había construido en cuestión de minutos hmp, no parece estar tan mal… me dije acercándome y comenzando a inspeccionarlo. Oí truenos y un par de relámpagos nos iluminaron efímeramente, comenzaría a llover en segundos, por lo que simplemente me recosté allí, esperando que el agua al menos no tocase mi cabello, a lo que mis párpados caían por el cansancio. Sí, cuido mi cabello. Demándenme.

El agua golpeaba las hojas, mientras yo permanecía en estado de alerta, no podía dormir sabiendo que afuera había peligro, así que saqué mi arma y me mantuve en guardia. De un momento a otro desvié la mirada, solo para toparme a Mello profundamente dormido y acurrucado, buscando calor… Me quité mi camisa de rayas y acercándome a él se la coloqué encima, el frio no me afecta y él la necesita mucho más que yo. Cuando mi camisa entró en contacto con su cuerpo, él la abrazó fuertemente y una extraña sonrisa se dibujo en sus labios. Parecía un ángel, mi ángel caído, perfecto, dulce y yo lo protegería.

Soñaba, y estaba bastante consciente de que lo que veía y sentía en ese momento era sólo un sueño, pero me preguntaba por qué diablos, de todas las personas que conocía, lo estaba soñando a él.

###Sueño###

Hacía frío, era un lugar oscuro y denso, no podía llegar a distinguir nada en medio de la oscuridad, ni siquiera si ponía una de mis manos frente a mis ojos. Me sentía en medio de la nada, solo, y sentía además mis piernas moviéndose en cortos e inciertos pasos, tanteando en la penumbra algún camino que me llevara a la salida. El viento me calaba los huesos, a pesar de no ser una temperatura muy baja. De pronto escuché sigilosos pasos aproximándose a mí y comencé a buscar la dirección de ese sonido, un escalofrío recorrió mi espalda a lo que unos brazos rodeaban mi cintura desde atrás, pero en ningún momento me alarmé… la tibieza era gratificante y tranquilizadora. Pude ver de pronto los pálidos brazos que me rodeaban con seguridad y volteé. Me encontré con ese rostro blanco y suave, esos labios curvados en una sonrisa y esos manantiales de color esmeralda que se clavaban en mis gélidos icebergs intentando derretirlos… logrando su cometido. No dudé en cambiar de posición y esta vez envolver con mis brazos su cintura, escondiendo mi rostro en su pecho y sonriendo ante la calidez de ese abrazo… ¿Por qué tú?

###Fin del sueño###

La lluvia cesó y los primeros rayos matutinos me indicaron que era momento de levantarme, tenía sed y necesitaba lavar mi rostro, así que dejé a Mello en el refugio y me encaminé a un riachuelo cercano.

Abrí mis ojos inmediatamente al los susurros lejanos e indiscretos de quienes supuse, eran nuestros perseguidores. Los malditos nos esperaron… me senté y me arrastré fuera del refugio intentando no hacer mucho ruido, esperando encontrarme con Matt, pero al parecer el muy inútil había ido a conseguir agua o algo por el estilo.

- Jodido imbécil…- ¿Preocupación quizá? murmuré de mala gana y tomé nuestras cosas apresuradamente para comenzar a caminar hacia el arrollo que se encontraba a unos metros de mi posición. Allí lo vi y ni siquiera me molesté en saber qué carajos hacía, simplemente me acerqué a él con impaciencia.

Busqué un lugar entre las rocas y me aproximé al agua, para hundir mi cara en ella y que el frio me espantara los primeros signos de cansancio. Saqué la cabeza y la agité para volver a repetir el gesto unas dos veces más, a la cuarta vez, sentí como alguien me tomaba por el cuello. Estuve dispuesto a golpearlo, pero automáticamente me di cuenta que era Mello, que me obligaba a correr de nuevo.

- ¿Qué demonios te pasa?- exclamé mientras Mello me tomaba con fuerza de la mano y me obligaba a correr.

- Se acercan.- dijo y yo giré, para ver como unos hombres vestidos de negro, nos seguían con enormes armas.

- Maldición…- musitó poniéndose de pié de repente para comenzar a huir.

Corríamos y tratábamos de no dudar en la ruta hasta que Mierda, ¿Ahora qué?… El fin del camino, una enorme caída de agua, nos cerraba el paso. No sabía qué hacer, pero al parecer Mello si lo sabía. Maldición, maldición, maldición! Al diablo… es la única salida que nos queda… dirigí una mirada al cielo y sonreí si quieres que me salve, ya sabes qué hacer. Vi en su rostro esa expresión maniática que a todos aterra, no lo puede estar pensando… él… no puede.

- Mello no!- grité, para luego sentir el enorme tirón por mi brazo y mi cuerpo cayendo.

Eran como unos seis metros de caída y las gotas golpeaban nuestros cuerpos a medida que caíamos. Junté mis piernas para evitar el golpe y finalmente llegamos al agua, que estaba agitada por la tremenda fuerza de la cascada.

El vértigo me invadía, pero yo sólo mantenía mis ojos abiertos para intentar recordar dónde caeríamos al final, el viento golpeaba mis mejillas y mi cuerpo, junto con las espesas y heladas gotas de agua que colisionaban con mi piel y me provocaban temblores. El impacto se acercaba, lo único que fui capaz de hacer fue cerrar con fuerza mis ojos y con una de mis manos estrujé de Matt a lo que mi derecha aprisionaba el crucifijo de mi rosario con fuerza. No dejes que muera…

Mi cuerpo se hundió en la profundidad fría del agua atrayéndome con fuerza al fondo y cerrando mis pulmones de un solo golpe, intenté salir, pero fue completamente en vano, sentía que mi agarre en Matt se debilitaba… al aire se me escapaba y sentía que ya no sería posible para mí salir con vida de esa. El último atisbo de oxígeno fue asimilado y me quedé inmóvil cediendo ante el mareo, cerrando mis ojos, quedándome inconsciente.

No sabía dónde quedaba el arriba y el abajo, así que me relajé para que mi cuerpo flotara, pero al hacer esto, noté que el agarre de la mano de Mello se hacía más débil y su cuerpo comenzaba a caer al fondo.

- Noo!- grité bajo el agua, nadando hacia al fondo y tomándolo por la cintura para sacarlo del agua.

Mi mano lesionada y la fuerza de succión del agua me dificultaban el nado, pero como pude logré sacarlo del é con horror que no respiraba, que estaba completamente pálido y sin pulso.

- No te atrevas hacerme esto… - comencé la técnica de resucitación Uno dos tres - ¡Mello! Por un demonio…- estaba desesperado, no quería que muriera.- ¡Dios! ¡No puedes hacerme esto!- llevé mis labios hacia los suyos, cubrí con mi mano su nariz y le di respiración boca a boca… Uno dos y tres… repetí el conteo golpeando su pecho, y vi que no reaccionaba. Me quedé inmóvil, de rodillas a su lado- ¡Maldita sea, despierta!- las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos y apoyé mi cabeza sobre su pecho. No podía creer que había fallado, cómo fui tan imbécil de no hacer nada para cuidarlo.Quise abrir mis ojos, pero me era imposible, quise respirar, pero mis pulmones se negaban a expandirse hasta que escuché una voz…- Por favor no me dejes,- Por favor no me dejes… - por favor,-…por favor…- por favor…- …por favor… abrí mis ojos de golpe, pero aún no podía respirar y comencé a desesperarme. Las lagrimas corrían por mis mejillas y de repente, escuché como Mello comenzaba a toser y levantando mi cabeza, se sentó y expulsó toda el agua de su pulmones- Mello!- grité sintiendo alivio inmediatamente abrazándolo con fuerza. Él comenzó a respirar, mientras yo lo levantaba del suelo y lo llevaba en brazos hacia un lugar seguro. Apenas podía respirar y mi garganta ardía, me sentía mareado y débil, me sentía un inútil, pero de la nada, Matt me estaba cargando en sus brazos y me llevaba hacia otro lugar sin mucho esfuerzo, sin embargo no pude asimilarlo por completo, no pude darle más importancia, ya que si lo hubiese hecho y la situación hubiese sido otra, lo habría golpeado por intentar cargarme. O quizá no… Demonios.

Habíamos llegado a un espacio un poco más seco y yo de verdad intentaba moverme, pero mi cuerpo no me respondía, era como si mi mente estuviese en mi cuerpo, pero como si no pudiese ejercer ningún tipo de poder sobre él. De un momento a otro, Matt me había bajado al suelo y comenzaba a acercarse a mí, luego sentí sus manos levantando mi camiseta mojada y deslizándola hacia arriba con facilidad. ¡¿Qué diablos cree que hace? Aún así, mis intentos por moverme eran inútiles, por lo que sólo podía mirarlo con una expresión algo ausente mientras estornudaba por el frío y él me quitaba la ropa.

Encendí una pequeña fogata y le quité su ropa húmeda, mientras el comenzaba a estornudar. Calenté un poco de agua y derritiendo una de sus barras húmedas de chocolate, hice una bebida caliente para él.

Saqué el mapa y el botiquín de primeros auxilios de nuestras mochilas y puse a secar todo lo que pudiera sernos útil. Cuando terminé, me di cuenta en la incómoda situación que nos encontrábamos. Ambos estábamos en ropa interior, tratando de no morir por el frio, él estornudaba cada dos por tres, mientras yo sentía un alambre de púas rodear mi herida.

Sabía que Matt estaba haciendo algo, pero aún no lo asimilaba, sólo lo veía ir y venir sacando cosas de nuestros bolsos y demás. Ya no me sentía mal, por lo que me di cuenta de que ése no era el motivo de mi distracción, sólo sabía que no estaba pensando correctamente y segundos después me di cuenta del motivo. ¿No será porque Matt anda paseándose semidesnudo frente a ti? Me dijo de repente una voz dentro de mi cabeza a lo que mis ojos seguían su cuerpo hacia todos lados e intentaba cubrirlo con ruidosos estornudos. ¡Deja de mirarlo demonios! Me grité mientras mi vista escaneaba su cuello, sus brazos, su espalda y… ¡Que dejes de mirar, carajo! De verdad intentaba concentrarme en otra cosa, pero no era tan fácil hacerlo. De pronto vi que había abierto el botiquín y luchaba con la tapa de una de las botellas.

Caminé hacia el botiquín, para sacar un poco de antiséptico y limpiarme mi profunda y casi incurable cicatriz. Temblaba como un estúpido, así que no podía destapar el maldito frasco así que lo intenté con mi dientes, pero no surtió efecto y maldiciendo casi me di por vencido, cuando sentí las manos de Mello arrancarme la medicina de las manos.

- Eres un imbécil.- me regañó y yo agaché la cabeza. El destapó el antiséptico y comenzó a limpiar mi herida con una mota seca de algodón Gah, vaya excusa para acercarme a él… si bien me quejaba por el dolor, me sentía feliz de que él estuviera allí. No podía evitar verlo casi endiosado, era incomodo, pero a la vez tan agradable… Dios creo, creo… creo que me estoy enamorando, veía a Mello y sentía que todo el mundo se detendría si él solo me tocaba.Limpiaba la herida con algo de incomodidad, ya que todo el tiempo había buscado una distracción y ahora me encontraba junto a él y para el colmo, intentando mirar sólo hacia su brazo… Esto es raro, me dije ante un extraño sentimiento de preocupaciónse supone que esto debe ser superficial… ¿Por qué me importa tanto? Mis mejillas comenzaron a calentarse y sentí esa maldita sensación de 'mariposas en el estómago' ¿Qué mierda? Debo distraerme más… a ver… diré algo…- Matt…- Mello captó mi atención. Él había volteado hacia mí y no pude evitar que esa sensación extraña se haga aún más intensa cuando sus ojos se conectaron con los míos Di algo idoota…- Am… ¿Qué se salvo?-

- Tus chocolates.- ¡BIEN! - el mapa, el botiquín y…-Oh, eso… Guardé silencio, cuando vi mi consola PSP, encendida- … ¿mi PSP?- pregunté alejándome de Mello y caminando hacia el aparato.- Se supone que el agua debió destruirla.- agregué, mientras él caminaba detrás de mí. Tomé el aparato y vi como su pantalla brillaba.- No es posible.- ¿Una PSP? Es claro que no es una común, seguramente…

- ¿Fue un regalo de L?- pregunté con algo de impaciencia a lo que él asentía y me miraba inquisitivamente Lógico, los regalos de L siempre son especiales…- Déjame ver.- arrancó el aparato de mis manos y comenzó a analizarlo- ¿Qué es esto?- preguntó, mostrándome el extraño botón que estuve a punto de pulsar.¿Un botón con una L? supongo que sabe para qué diantres servirá, ¿O no?

- No lo sé.-respondí Que bien… Mello clavó sus ojos en mí y tomando valor, accionó el botón. Sólo hay una forma de saberlo…

La pantalla del aparato parpadeó, para luego mostrarnos una L gótica, presionamos de nuevo el botón y la pantalla volvió a parpadear, para luego proyectar un mensaje 'Efecto mariposa… Bienvenido, Matt… tu ubicación es…' Un mapa de la zona se desplegó y mostró con un botón rojo y pulsante nuestra actual posición… 'Enviando mensaje…'observé la pequeña y brillante pantalla, ése seguramente sería nuestro boleto de salida a toda la basura por la que corrientemente estábamos pasando.

- Es un GPS y un rastreador- dije- Watari vendrá por nosotros.- Mello me ignoró por completo y dijo pensativamente…

- ¿Efecto mariposa?- me sorprendió un poco su pregunta, pues pensé que el sabría de esto. ¿Por qué el mensaje de bienvenida es este?

- Si.- respondí- Es una teoría de la conexión de las cosas. Se le dice efecto mariposa, pues se cree que el aleteo de una mariposa en algún lado del mundo, produce una tormenta en el otro lado.-

- Lo sé, lo sé… Causa-efecto.- es que simplemente sería estúpido que no lo sepa si soy un estudiante de Wammy's… pensé rodando mis ojos.

- Eso creo.- respondí.

- Ambos escuchamos que ese mocoso afirmaba ser un niño de Wammy's, pero Watari me dijo que no existía registro de algún otro chico albino o con su descripción en los orfanatos, aparte de Near.- No me parece extraño que esté sucediendo todo lo que sucede, si es como yo lo pienso.

- ¿Si no es un niño de Wammy's?- pregunté.

- Entonces es un niño que intentó entrar a Wammy's.- dije sin pensarlo dos veces. Ese pendejo sólo fue un intento fallido y ahora busca desquitarse con nosotros…

- Un niño cuya inteligencia excepcional fue ignorada y fue tratado…-

- Como un chico común, enviado a otro orfanato.- completó Mello.

- El aleteo de la mariposa puede considerarse como una falla en alguna prueba…- dije.

- Y su efecto, es el secuestro de los príncipes de la iglesia.- agregó Mello una vez más.

- Solo quiere un poco de atención.- dije, cuando un sonido llamo mi atención- Es hora de movernos.- Tomé la mano de Mello y las balas comenzaron a llover de nuevo.Ay, maldición… no planean dejarnos en paz… dije para mis adentros, comenzando a tomar las cosas apresuradamente para echarnos a correr otra vez.

Tomamos nuestra ropa, la PSP, y nuestras mochilas para comenzar a correr.

- ¿Hacia dónde?- preguntó Mello mientras yo le seguía el paso en ropa interior. Convengamos que correr semidesnudo no es lo más cómodo del mundo… me dije intentando no caer por culpa de mis torpes pasos.

- Según esto, debemos tomar a la derecha para llegar hacia el claro.-

Corríamos desesperados y de un momento a otro me detuve y dispare, hacia una pequeña rama que sostenía, hojas y troncos desprendidos de un árbol mayor. El disparo fue certero y todo el desperdicio cayó sobre uno de nuestros perseguidores.

Diablos, me siento inútil… no supe muy bien qué hacer, pero tomé mi arma y comencé con un intento de volar de un tiro a uno de los hombres que nos perseguían, como era de esperarse, fallé y maldije a medio mundo entre inaudibles susurros.

Mello por su parte se detuvo y disparó hacia su derecha, haciendo que unos de nuestros perseguidores se asustara, tropezara y cayera. Bien, no lo maté pero es uno menos…

El claro ya era visible, cuando escuchamos un helicóptero sobrevolar, la zona. Al fin habíamos llegado, y pude ver uno de los helicópteros de L justo arriba de nosotros a lo que corríamos con más fuerza.

- Watari.- murmuré y tomé la mano de Mello acelerando el paso.

Llegamos al claro, mientras que nuestros perseguidores nos rodeaban. Levantamos las manos y de repente, escuchamos disparos provenir del helicóptero. Uno a uno los sujetos cayeron, mientras una escalera de desplegaba del helicóptero.¿Francotiradores? No, ese es Watari seguramente. Pensé sorprendido ante la certeza de cada disparo, no era la primera vez que era testigo de las habilidades del anciano.

- Suban.- nos ordenó la inconfundible voz de Watari.

El vehículo descendió lo suficiente y yo trepé hacia el interior para después tomar la mano de Matt y ayudarle a subir conmigo.El helicóptero comenzó a elevarse y pudimos ver a lo lejos la casa donde nos habíamos refugiado, cuando de repente una explosión la envolvió en llamas.

- Delacroix estaba allí…- le dije a Watari. Es cierto, la monja desgraciada esa aún continuaba en la casa, pero es muy probable que la hayan matado ya… de todas formas debería asegurarme…

- ¿Está muerta?- preguntó Mello, pero mi viejo amigo nos ignoró, dando una orden al piloto que nos sacara de allí.La extraña manera de actuar de Watari me sorprendió, había optado por voltear y hacer como que no había oído mi pregunta.Esa maldita escapó elucubré con ira y entronando mis ojos hacia el anciano. ¿De verdad habrá logrado escapar?

Había sido un infierno, pero al menos estábamos lejos del bosque negro. Estábamos en ropa interior y bastante casados, pero al menos habíamos podido burlarnos de la muerte y descifrar el efecto mariposa.

El tsunami se desatará en cualquier momento…