Ni Glee, Ni Dianna Agron, Ni Lea Michele, Ni ningún personaje mencionado debajo me pertenecen.


Capitulo 20: Así quiero recordarte

El día se estaba pasando rapidísimo. Luego de acomodar todas sus cosas, cada cual siguió con sus obligaciones. Jonathan tuvo que retirarse debido a que se encontraba con mucho trabajo y debía cumplir con el mismo.

"Me tengo que ir! Pero no van a librarse de mi esta noche!" – Sonrió mirando a ambas. Le dio un fuerte abrazo a Dianna y luego a Lea, susurrándole al oído – "Portate mal". Ambos rieron por lo bajo.

Dianna los miro con una sonrisa. Le daba ternura ver como Lea sonreía cuando estaba con él. Jonathan le caía realmente bien. Por lo poco que lo conocía notaba la gran persona que era.

Una vez que él se retiro, la morocha volteo hacia Dianna.

"Estamos solas" – Su mirada se volvía un tanto pervertida.

Dianna rio algo nerviosa. – "Tu mamá?". Trataba de esquivar el tema.

"Salio. Porque te pones nerviosa?" – Lea rio sabiendo había incomodado a la rubia.

"Cualquiera! Ni ahí estoy nerviosa" – La miro con cara de superada provocándole un leve empujón. – "Tenés ganas de llevarme a recorrer?".

"Ahora? Estoy algo cansada…" – Entrecerró los ojos tratando de plasmar lo cansada que estaba. - "Porque no vamos dormir y después salimos a recorrer?". Sonrió con intenciones de convencerla.

"Anda a descansar, voy sola, no tengo problema" – Exclamo mientras agarraba sus cosas y se dirigía a la puerta.

"Como? Vas a ir sola?" – Pregunto Lea, repitiendo como un loro.

"Si! VOY A IR SOLA" – Remarco bromeando. "Soy independiente, vivo sola recordas?" – Lea levanto sus cejas sorprendida por la contestación de la rubia. – "No soy una nena de mama y papa, que todavía vive con ellos". Rio mientras abría la puerta para retirarse, sabia que Lea iba a explotar.

La morocha abrió sus ojos y su boca, estaba anonadada. Veía como la rubia se retiraba. Agarro su celular y salió detrás de ella. Grito mientras trataba de alcanzarla.

"DIANNA ESPERAME!" – Corrió un poco al ver que la rubia no bajaba la velocidad de sus pasos.

Finalmente la alcanzo. – "Que es eso que me dijiste?" – Exclamo algo agitada.

"Te toque el ego mi vida?" – Rio a carcajadas.

"Demasiado!" – Respondió Lea recuperando poco a poco el aliento y generando una sonrisa encantadora.

Ambas empezaron a caminar sin rumbo alguno. Dianna miraba a los alrededores, por momentos cerraba sus ojos y disfrutaba de la brisa que corría por esas horas de la tarde y golpeaba en su bello rostro.

Lea la observaba cuando la rubia no lo notaba. Llevaba sus manos en los bolsillos y cuando Dianna abría los ojos bajaba la mirada evitando que las mismas se encontraran. Al mirar al piso no podía evitar sonreír. Amaba su compañía.

Sintió su celular vibrar. Automáticamente, sin observar de quien se trataba, corto la llamada y posteriormente lo apago. Quería evitar que alguien estropeara ese momento.

"Enserio me consideras una malcriada?" – Pregunto Lea sin retirar su mirada del camino.

Dianna la miro con ternura y esbozo una sonrisa. – "Recordame cuando dije eso".

Lea rio cómplicemente. – "Daleeee Diiiii!" – La miro. "Me lo dijiste antes de salir".

"No dije eso. Dije que eras una nena de mama y de papa" – Corrigió a la morocha.

Lea la empujo con su hombro y parte del brazo, sin retirar sus manos de los bolsillos del pantalón. – "Para el caso es lo mismo!" – No pudo evitar sonreír ante la mirada de la rubia.

Dianna la abrazo, pasándole su brazo sobre los hombros y apoyando levemente su cabeza sobre la de ella.

"Sos nena de mama, no me lo podes negar. Además varios factores son determinantes para que seas así" – Respondió con seriedad.

Lea no entendía exactamente que estaba buscando la rubia con ese análisis pero estaba disfrutando de ese abrazo y de sentir el aroma de Dianna cuando la brisa la golpeaba. Su sonrisa era constante y no podía evitarla.

"No te lo niego. Simplemente quiero saber que te hace notarlo". – La charla se volvía seria, pero no por eso menos hermosa.

"Sos hija única. Te complacen en todo lo que querés y es lógico. Considero que por eso sos así de indecisa". – Sentencio con seguridad cuando sintió que Lea se separaba de ella.

"Yo indecisa?" – La miro realmente sorprendida. "Me considero todo lo contrario. Soy muy segura de mi misma y de lo que quiero".

"No estoy de acuerdo. Considero que no te jugas por lo que realmente te importa". – Dianna rio para si misma, recordando el porque de ese pensamiento.

"Noto algo de subtexto en este análisis, puede ser?" – Indago la morocha.

"No se… tal vez!" – Respondió la rubia y automáticamente volvió a abrazarla como antes. "Igualmente te quiero…" – Agrego con una voz encantadora.

Lea solo sonrió. Prefirió guardar silencio y disfrutar de aquel momento. Cada palabra era música para sus oidos. Su lady la quería y eso era lo que importaba. Capaz tenia razón y debía jugársela por ella, jugársela por lo que quería.

La tarde pasaba y el sol poco a poco iba desapareciendo, dando paso a que la noche cubriera toda la ciudad. Dianna y Lea habían pasado una tarde hermosa. Mágica para ambas. Se sentían plenas cuando estaban una con la otra. Dianna deseaba con cada parte de su cuerpo que Lea se jugara por ella. Por su parte, Lea no había dejado de pensar en cada palabra que había salido de la boca de Dianna. Era tan encantadora.

Emprendieron su camino de vuelta. Una vez en el departamento, Lea le presento a su padre, Marc. El hombre era igual de agradable que su mujer. La morocha tenía unos padres encantadores y Dianna disfrutaba cada segundo de la presencia de ambos.

Los tres se pusieron a preparar la mesa mientras Edith seguía con la comida. En ese ínterin suena el timbre. Era Jonathan.

Lea lo abrazo como si fuese la primera vez que lo había visto en el día. – "Llegas tarde!" – Le reprocho.

"Perdón señorita perfección! Yo no estoy de vacaciones acá". – Exclamo mientras la abrazaba y le regalaba un beso en su mejilla.

Marc se acerco a saludar al muchacho y a decir que la cena ya estaba servida. Al ver a Jonathan solo, no pudo evitar preguntar. "Y Theo? No viene?" – A Lea se le cambio la cara. Sabía que sus padres lo querían mucho, pero realmente le llamaba la atención que preguntara por él.

"No pa! Esta de viaje, temas del trabajo." – Respondió con una mueca, intentaba parecer triste por ese motivo.

"Una lástima! Otra noche será" – Exclamo Marc mientras se dirigía a la mesa.

"Pa!" – Exclamo Lea provocando que su padre se diera vuelta. "Es posible que no lo nombres en la mesa? Estamos algo distanciados y no quiero sacar el tema". – Mintió la morocha. – "Viste como es mama…".

Su padre asintió y le beso la frente. – "Claro cariño". Retirándose del lugar, provocando que Lea quedara sola con Jonathan.

La morocha siguió los pasos de su padre cuando sintió que su amigo la sujetaba del brazo. – "Mentirosa!" – Exclamo con seriedad.

"Te juro que fue por una buena causa". – Replico Lea con cara de apenada.

"Acá hay algo que no me estas contando y espero que lo hagas". – Se cruzo de brazos.

"Es largo, la parte más rebuscada ya la sabes, te juro que después te cuento, solo te pido que esta noche me ayudes con Di, por favor!" – Le rogaba con la mirada, con la boca, con las pestañas, con todo su ser y a decir verdad, Jonathan no podía resistirse.

Suspiro ofuscado. - "Esta bien!"

La cena estaba saliendo de maravillas, Dianna se sentía realmente a gusto. Había encontrado una faceta en la cual podía hablar largo y tendido con Edith. El arte. Ambas mujeres estaban embelesadas con el dialogo. Jonathan, Lea y Marc hablaban entre ellos mientras acotaban comentarios en el dialogo de ellas.

Lea no podía retirar su vista de Dianna. Estaba realmente hermosa, era tan dulce, tan agradable. Su voz era tan sensual. Porque no había notado eso antes? Pensó sin poder contener una sonrisa.

Jonathan conocía a su amiga muy bien, notaba las miradas de ambas y lograba divisar como se sonrojaban al verse una a la otra. Una vez que Marc finalizo con su relato y que los platos estaban vacios, se ofreció a levantarlos.

Llevo de a pares a la cocina. Finalmente exclamo. – "Mi vida, podes ayudarme?". Lea volteo, saliendo del estado vegetativo en el que se encontraba cuando se perdía en los ojos de Dianna.

La morocha se levanto de la mesa. – "No me extrañen" – Rio mientras se retiraba hacia la cocina. Dianna no pudo evitar devolverle la sonrisa.

"Necesito hablar urgente con vos!" – Exclamo Jonathan, apenas dejando que la morocha entrara en la cocina.

Automáticamente se dirigió a la puerta de la misma, miro hacia el salón donde se encontraban los tres y exclamo. – "Cierro la puerta, no quiero estorbar con el ruido del agua". – Sin esperar respuesta la cerró.

Lea lo observaba intrigada, no entendía que traía entre manos. – "Que pasa Jon? Me estas asustando".

Jonathan se dio vuelta casi por inercia y se apoyo contra la puerta. – "Hace cuanto que estas enamorada de ella?" – Preguntó, haciendo caso omiso a la pregunta de la morocha.

Lea quedo en shock. No podía creer lo que su amigo le preguntaba. Su boca se abrió pero ningún sonido salía por ella.

"Te conozco lo suficiente Lea! Hace cuanto?". – Se acerco hacia ella, casi obligandola a confesar. Parecia un interrogatorio.

"No lo se! Creo que desde que la conocí!" – Finalmente exclamo, afirmando las sospechas de Jonathan.

"No lo puedo creer! Que haces con Theo entonces?" – Indago el muchacho.

"Te parece momento para hablar de esto?" – Lea trato de esquivar el tema. Empezó a lavar los platos.

"LEA!" – Grito Jonathan.

La morocha se dio vuelta fulminándolo con la mirada. - "Que mierda querés que haga?".

Jonathan rio. - "Desde cuando hablas así?".

La morocha no pudo evitar contagiarse de la risa de su amigo. – "Desde que me desesperas con tus interrogantes. No es tan sencillo sabes?".

"Quiero que lo llames y le digas que tienen que hablar". – Agrego, respondiendo a la pregunta de la morocha.

"Menos mal!" – Simulo un suspiro. – "Pensé que me ibas a pedir algo mas descabellado, como que vaya y le coma la boca delante de todos" – Rio.

Jonathan no pudo contener la risa uniendose a la morocha. – "Pagaría por verte hacer eso, pero lo que yo te digo es enserio, no me esquives". – Finalizo con seriedad.

"Está bien! Te prometo que voy a hablar con él". – Levanto sus cejas y alzó sus brazos. "Contento?".

"Ahora" – Exigió Jonathan.

"Vos estas borracho? Te dije que la cortaras con el vino". – La morocha volvió a reír.

El muchacho se mantenía serio. – "Lea…." Su mirada se detuvo fijamente en sus ojos.

"Sabes muy bien que está en Boston! No puedo llamarlo ahora". – Volvió a darle la espalda, no quería que notara su nerviosismo. – "Tampoco es un tema que se deba hablar por teléfono".

"Esta en Boston?" - Custionó. La morocha afirmo con su cabeza. - "Cuando vuelve?". Su mirada era terrorifica.

"Por?" - Pregunto con miedo Lea.

"Contestame" - Alzo levemente la voz e hizo sobresaltar a la morocha.

"Creo que en 2 semanas... Porque?" - Su mirada era de pánico.

"Quiero que lo llames y lo cites". – Jonathan se cruzo de brazos, manteniéndose en su posición.

"Que parte de que esta en Boston no se entendió?" – Exclamo Lea algo ofuscada. Odiaba que Jonathan la retara y más cuando sabía que él tenía razón.

"Por eso! En unos dias van para alla, quiero que lo veas y hables con él". - Lea nego con la cabeza. - "No entiendo cuando te volviste así…" – Sonrió con ironía. Lea volteo levantando una ceja tratando de entender a lo que quería llegar.

"Asi como?" - Pregunto con mala gana.

"Así de cobarde! No podes vivir huyendo". – Trataba de tocar el orgullo de la morocha.

"Yo no huyo. No es tán fácil como parece." – Murmuro. Igualmente Jonathan no tuvo dificultades para escucharla.

"Que no es fácil? Ser feliz?" – Se sobresalto. – "No entiendo porque no te lo permitís".

Lea exploto. – "NO QUIERO QUE HABLEN DE MI SEXUALIDAD OTRA VEZ! YA PASE POR ESTO Y NO LO DISFRUTE! LO SABES MEJOR QUE NADIE". - Bajo su mirada. Ella sola sabia que tambien estaba lo ocurrido en Los Angeles, que podia hacer que la perdiera para siempre.

Jonathan abrió sus ojos sin poder creer lo que escuchaba. – "Por evitar el qué dirán, te prohibís a ser feliz? Sumado a que lastimas a dos personas…" – Hizo una pausa. – "Además de lastimarte a vos misma".

Lea se quedo en silencio. Sabía que su amigo tenía razón.

"Me gusta el drama" – Finalmente acoto.

"No sabía que me habían cambiado a mi amiga, esta además de dramática es estúpida". – Agrego con un tono de desilusión.

En ese preciso momento la puerta de la cocina se abrió bruscamente y una voz angelical se escucho. – "Problemas con la grasa?". Acompañando el comentario por una cálida risa.

Jonathan miraba a Lea y la morocha seguía lavando. Ninguno asimilo el comentario de la rubia.

"Me refiero a que si necesitan ayuda con la limpieza". – Comento, viendo que ninguno la había registrado. El silencio fue el mismo que antes.

"Creo que interrumpo algo". Agrego mientras comenzaba a retirarse.

Jonathan rompió el silencio. "Quedate Di!" – Se acerco a Lea. – "Yo ya me tengo que ir, mañana madrugo". – Beso la cabeza de la morocha, quien seguía de espaldas y sin hablar. No pudo evitar abrazarla por su espalda. – "Te lo digo por tu bien, hace lo correcto". – Murmuro en su oído.

Volvió hacia Dianna y la saludo con un dulce beso y un cálido abrazo. Posteriormente se acerco a Marc y a Edith y se despidió de ellos cordialmente.

Dianna miraba a Lea. La morocha estaba ensimismada. Se acerco a ofrecerle una mano. – "Le…Paso algo?".

La morocha negó con la cabeza. – "Intercambio de opiniones, nada de qué preocuparse". – Levanto su vista y se encontró con la rubia bien pegada a ella. Era tan linda.

Edith entro a la cocina y se encontró con ambas chicas en el lavatorio. – "Gracias por ayudar, pero pueden ir a descansar. Deben estar agotadas por el viaje".

"Por favor! Lo menos que puedo hacer, después de esta cena maravillosa, es ayudarla con la limpieza". – Sonrió Dianna con sutileza.

"Esta chica es un encanto!" – Exclamo Edith mientras se dirigía a Lea, quien se encontraba secándose las manos. La morocha solo efectuó una mueca.

"Me voy a acostar, se me parte la cabeza". – Exclamo Lea mientras saludaba a su madre y posteriormente a Dianna.

"Esperame!" – Agrego la rubia. Saludo a Edith y a Marc y siguió a la morocha. Lea parecía ignorarla. Siguió su camino, provocando que la rubia tuviese que acelerar el paso.

"Ey Lea!" – Dijo con algo de vigor.

La morocha volteo hacia la rubia. – "Que pasa?" – La miro a los ojos. "Si no te acordas donde está el cuarto, es por ahí". – Señalo en dirección al mismo.

"Estas segura que está todo bien?" – Indago Dianna mientras trataba de leer la mirada de la morocha.

"Si Di. Solo estoy cansada. Hablamos mañana! Que descanses" – Volvió a saludar a la rubia y su persona fue desapareciendo en la oscuridad a medida que subía hacia su cuarto.

Dianna se dirigió al suyo. Miro el reloj de su celular, el mismo marcaba las 00:15 hrs. Luego de ir al baño, asearse y colocarse su pijama, se recostó en la cama. Trataba de dormir pero muchas cosas rondaban por su mente. Que le pasaría a Lea? Porque la trataba de ese modo? Tenía muchos interrogantes dando vuelta que no la dejaban conciliar el sueño.

Luego de mucho insistir y de dar vueltas de un lado hacia el otro, opto por resignarse y retomo la lectura de uno de sus libros, sabía que a la larga el sueño le iba a venir solo.

Por su parte, Lea estaba en la misma situación. Las palabras de Jonathan no paraban de darle vuelta en su cabeza. Sabía que su amigo tenía razón, pero no era tan fácil como él pensaba. Después de mucho meditarlo, agarro su celular y recordó que lo había apagado. Al encenderlo noto unas cuantas llamadas perdidas y mensajes. Todos de Theo. Decidió escribirle.

En tres dias viajo para Boston por la gira de Glee. Necesito que hablemos. Besos. – Lea.

Necesitaba asegurarse de lo que había hecho. Se puso sus pantuflas y bajo las escaleras. Sigilosamente se dirigió al cuarto de Dianna. No quería despertar a nadie, ya era la 01:27 de la mañana. Seguramente la rubia también estaría durmiendo pero aunque sea necesitaba verla.

Una vez en la puerta del cuarto, comenzó a abrirlo con delicadeza. Buscaba evitar hasta el mínimo ruido. La puerta rechino.

"Di…" – Susurro buscando cerciorarse de que la rubia aun durmiera. El silencio fue total.

Se acerco en puntas de pie hasta la cama donde se encontraba la misma. Qué demonios estoy haciendo? Pensaba mientras levantaba lentamente las sabanas.

Con mucho cuidado comenzó a deslizarse dentro de ellas pudiendo sentir el cuerpo de Dianna con cada movimiento del suyo. La cama era de una plaza, era inevitable sentirla. La rubia murmuro, sin dudas los intentos de Lea por acostarse la habían molestado.

Automáticamente la rubia volteo sobre su eje quedando cara a cara con la morocha. Sus ojos se entreabrieron lentamente mientras que la respiración de Lea cada vez se volvía más pausada.

"Lea…." – Exclamo Dianna casi susurrando, mientras trataba de abrir sus ojos del todo.

La morocha estaba nerviosa. No sabía que decir. Se sentía tan vulnerable cuando estaba a su lado.

"Que pasa mi lady?" – Finalmente pregunto con un dejo de nerviosismo en su tono de voz.

"Que haces acá?" – Volvió a murmurar Dianna.

"Necesitaba asegurarme que estaba haciendo lo correcto" – Agrego Lea dulcemente mientras miraba los labios de la rubia.

"No te entiendo…Que hora es?" – Giro apenas su cabeza junto con su brazo tratando de localizar el celular que se encontraba en la mesa de luz.

Lea la sujeto, logrando que la rubia volviera a su posición. Dianna deposito su mirada en los ojos de Lea. La morocha la miraba fijo, con demasiada intensidad.

"Es importante Di…" – Agrego Lea mientras rozaba su nariz con la de Dianna, producto del escaso tamaño de la cama.

La rubia trago saliva lo que provoco que su voz saliera débil. – "Te escucho".

Lea corrió el mecho de pelo que siempre caía sobre la cara de Dianna, disfrutaba de hacerlo, podía notar como las mejillas de la rubia se ruborizaban al realizarlo.

"Voy a jugármela por lo que quiero. Voy a dejar de actuar como una nena malcriada". – Agrego sin moverse de su postura. Su respiración se hacía más pausada y Dianna podía sentirla sobre su boca.

"Y que es lo que querés?" – Indago la rubia haciéndose la desentendida.

"A vos" – Sujeto a la rubia por su cuello. - "Voy a contar hasta cinco y te voy a besar". – Agrego Lea buscando que Dianna estuviera al tanto de la situación.

Dianna rio, mezcla de nervios y producto del último comentario de la morocha. – "Esto es alguna clase de broma?".

"…1…" – Lea empezó el conteo ignorando la pregunta.

Dianna volvió a sonreír. – "Dale Le…"

"…2…" – Seguía contando.

Dianna empujo a Lea buscando que esta le dijera algo. La morocha se aferro bien de su cuello por lo que su intento fue en vano.

"…3…" – Su voz se volvía mas débil.

"No me está causando gracia" – Exclamo Dianna con algo de seriedad.

"... 4…" – Agrego casi mudo.

Dianna había tomado la iniciativa, sin dejar que la morocha llegara al número cinco, deshizo la leve distancia que había entre sus labios. El beso fue tímido pero cargado de emociones.

Ambas se separaron y al abrir sus ojos se encontraron con la mirada de la otra.

Automáticamente sus cuerpos se sintieron atraídos como dos imanes. Dianna sujeto a Lea por su cuello, mientras la morocha había bajado sus manos hacia la cintura de la rubia.

Se veían envueltas en un remolino de pasión, en esta ocasión el beso fue fogoso, salvaje, sin ningún tipo de pudor. Sus lenguas luchaban entre ellas mientras sus cuerpos buscaban tener el control. Las manos de Lea bajaban y sujetaban a Dianna por su cola.

El calor se hacía notar y el deseo empezaba a dominar esta batalla. Se deseaban tanto que sus bocas no se despegaban, no había tiempo para respirar, la necesidad de tenerse mutuamente gobernaba el ambiente.

Se vieron obligadas a separarse, buscaron aire con desesperación volviendo a desearse con la mirada. Lea separo las piernas de la rubia con las suyas y tomo el control de la situación. Se coloco sobre ella sujetándola de las manos mientras las colocaba sobre la almohada.

Dianna solo podía abrir su boca, dando paso a su agitada respiración, provocando gemidos mudos. Amaba ser dominada por Lea y la morocha lo sabía. Comenzaba a besar el cuello de la rubia, lo que provocaba que su respiración se acelerara aun más.


Solo voy a decir algo antes de que me insulten y amenazen de muerte...SIGUE EN EL PROXIMO CAPITULO!

No voy a adelantar nada mas, solo les digo que sigue!

Gracias y mas gracias por leer y sobre todo por comentar.

A los que leen y no comentan, los invito a que lo hagan, todo comentario es bien recibido y me ayudan a inspirarme! Estoy algo bloqueada, asi que seguramente actualice el viernes!

¿IDEAS? - Tengo varias cosas en la cabeza, no me decido por cual.

P.D: winco, me olvide de responderte ayer! Trato de actualizar una vez por dia. Me alegro muchisimo que te guste!

P.D2: Violet Scent Gracias! Me alegro mucho que te guste. Gracias, gracias!