Disclaimer: NADA ME PERTENECE. Los personajes son de la fabulosa Stephanie Meyer y la historia es completamente de la grandiosa escritora Venezolana Lily Perozo (serie: Dulces mentiras, Amargas verdades) La historia es Rated M, por contener alto contenido sexual. Yo los adapto sin fines de lucro, solo por mero entretenimiento.

Leer bajo tu responsabilidad.

Gracias a Lily Perozo, la autora por permitirme adaptar su historia, sin ella esto no fuera sido posible.

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Capítulo No. 19

El teatro de The Stage quedó complemente a oscuras, con eso aumentando la expectativa de los presentes al desfile que presentaría la colección Butterfly Night, de la firma Swan.

Bella ya se encontraba en backstage con la boca abierta y los ojos casi fuera de sus órbitas al ver el diamante que coronaba el anillo de compromiso que Carlisle Cullen le había entregado esa tarde a Esme, la piedra preciosa vibraba ante la temblorosa mano de la chica.

—Ya le he dicho que no es para tanto, seguro que no le costó nada, si uno de los tantos negocios que tiene el hombre es una minera, tal vez su más grande esfuerzo fue hacer la llamada. —azuzó Charlie tratando de molestar a Esme como lo había hecho desde el momento en que le mostró el majestuoso diamante que adornaba el dedo anular de su mano izquierda.

— ¡Charlie! Que poco romántico eres. —reprendió Bella a su amigo y él se carcajeó.

—Lo hace por molestar, pero bien sabes que no me hará enojar, porque puede que lo que más le costó del anillo haya sido la llamada para solicitarlo, pero lo importante es que estoy segura que cada palabra que utilizó para pedirme matrimonio lo hizo de corazón. —atacó la pelirroja con la picardía que siempre la caracterizaba.

— ¡Ay Esme! Está hermoso, ¡me encanta! —dijo abrazándola con verdadero entusiasmo.

— ¡En tres empieza! —se dejó escuchar la voz del chico que llevaba la organización del evento y todos los que estaban tras bastidores se arremolinaron frente a la pantalla que les mostraba lo que pasaba en la pasarela. Excepto Bella y Esme que se asomaron, con la cautela precisa para no ser vistas por el público.

Las notas del piano, empezaron a inundar el recinto y aún a oscuras los aplausos irrumpieron al saber que el desfile estaba por empezar, lo que los asistentes no sabían era que antes disfrutarían de un show que los adentrarían al mundo de erotismo al que Bella tenía planeados sumergirlos.

En el momento en que la voz del vocalista de Muse opacó las notas musicales, del techo cayeron pesadamente seis telas sobre la pasarela y un reflector de luz blanca, iluminaba a cada una.

Seis de las mejores malabaristas con telas y conocidas de Bella: habían viajado desde Las Vegas en uno de los aviones que los Cullen habían puesto a disposición de la diseñadora. Las mujeres aceptaron gustosamente apoyar a su amiga en el evento.

Los exuberantes cuerpos enfundados en jumpsuits completamente enteros de látex se movían al ritmo que feeling good les marcaba, demostrando la destreza con la que contaban, contorsionándose y jugando con el equilibrio y la altura.

Todos los presentes se encontraban con la mirada al techo, más de uno con grandes sonrisas, sobre todo el público masculino. Habían forrado el teatro con tela negra y detrás colocaron mallas de luces que empezaron a titilar como si fuese un cielo estrellado que se encendía y se apagaba de manera progresiva.

Cuando el tema dio sus últimos acordes, las mujeres tocaron suelo, los reflectores se apagaron y sólo se iluminó la U que formaba la pasarela. Las telas empezaron a ascender y se perdieron en el techo y las chicas lo hicieron tras vestidores, tras una lluvia de aplausos de los presentes que comentaban con quien tenían al lado la asombrosa presentación: que en ese momento se trasmitía en directo en las pantallas del Times Square donde anteriormente se promocionaba la misteriosa campaña publicitaria de la firma Swan. También estaba siendo trasmitido en vivo a través de un importante canal de modas y algunas redes sociales.

Los favorables comentarios no cesaban y a Bella no le dio tiempo de agradecerles a todas las chicas, sólo a tres porque las otras tres con la ayuda de parte del equipo que laboraba en backstage se quitaban las jumpsuits de látex y se quedaban con el conjunto de tanga y brassier de lencería y corrieron detrás de la tela blanca.

Al final de la pasarela, había una tela blanca tensada que escondía detrás tres tubos de acero inoxidable y con las luces apagadas en el recinto no podían apreciarlo hasta el momento en que; Express de Christina Aguilera dio inició y los reflectores tras la tela se encendieron, mostrando a las tres chicas a contra luz y una vez más los aplausos las animaban a dar lo mejor de sí.

Con una perfecta y sincronizada coreografía le brindaron al público un show llenó de sensualidad y destreza.

—Bella, ven no podemos perder tiempo. —le llamó Richie que se encargaría de acentuarle el maquillaje y ponerle los accesorios que llevaría en los párpados.

Ella no quería perderse la presentación de las chicas, pero sabía que su transformación se llevaría tiempo y no le quedó más que atender al llamado de su estilista.

La agarraron entre tres personas: dos mujeres y Richie. Mientras se dejaba hacer observaba como las modelos empezaban a ponerse en fila para salir una detrás de otra. Eran doce en total: seis brasileñas y seis norteamericanas. Vestían los dos primeros colores de la paleta que ofrecería, verde esmeralda y ciruela.

Ya no podía sentir ni siquiera nervios, no le quedaba tiempo para vivirlos, porque sentía que todo pasaba demasiado rápido.

—Bells, ¡es todo un éxito! —grito Esme emocionada y dando brincos.

—Esme, recuerda que estás embarazada y que andas sobre unos tacones de quince centímetros —le advirtió Bella que la miraba de soslayo y no pudo parecer seria porque una gran sonrisa se le había fijado a los labios.

—Todos los hombres están con la boca abierta, incluyendo a mi futuro esposo… —hizo una pausa y frunció el ceño—, ya eso lo arreglaré cuando lleguemos al hotel. —dejó libre un suspiro para drenar los celos que la corroían y prosiguió—: Ahora lo verdaderamente importante es el impacto que está causando la presentación. Seguramente todos pensaban que sería un desfile común y corriente.

—Ve a ver a Edward y si está con la boca abierta me avisas. —le pidió porque ella no podía moverse de la silla.

—Bells, te dije que todos —contestó de manera espontánea.

—En ese caso pásame el teléfono. —solicitó haciendo un ademán con una de sus manos.

—Ay Bells, por favor, no seas celosa. ¿Qué culpa tiene el fiscal que no pueda controlar su quijada?

—Pásame el teléfono Esme —repitió la petición.

Esme resopló sintiéndose molesta con ella misma por haber pasado de indiscreta, y fue en busca del móvil de Bella. Regresó y se lo entregó renuentemente.

Bella apenas tuvo el teléfono en la mano y mientras soltaba un quejido por lo que le estaban haciendo en el cabello buscó en la mensajería instantánea a Edward.

Si no cierras la boca, no tendrás ni la más mínima participación en el cierre con broche de oro y juro que me iré a Hunkamania a celebrar.

Edward sintió el teléfono móvil vibrar en el bolsillo interno de su saco y lo buscó porque estaba casi seguro que era Bella, ya que habían acordado mantenerse comunicados a través de mensajería y supo que no se había equivocado al ver que el mensaje era de ella. No pudo evitar sonreír y en realidad ni siquiera él mismo se había percatado de estar con la boca abierta.

Antes de preguntarle que era Hunkamania prefirió averiguarlo él mismo en la web, y su semblante involuntariamente se endureció al enterarse que era un club donde las mujeres iban a ver hombres bailando.

El broche de oro, te lo daré yo.

Escribió y sin pensarlo se lo envío. Estaba loca si creía que se iría a ver a esos tipos, sólo porque él estaba atento a la presentación.

Bella se carcajeó y estaba a punto de escribir la respuesta pero Richie le quitó el teléfono de la mano y se lo entregó a Esme.

—Aleja este aparato de aquí, que no me deja trabajar. —dijo el chico que necesitaba seguir con el maquillaje artístico que le estaba haciendo a la diseñadora.

La presentación de las chicas en los tubos, llegó a su final y una vez más el cambio de escena se hacía en medio de la oscuridad y de los ensordecedores aplausos de un público completamente encantado con el show que le estaban ofreciendo.

Los periodistas reseñaban lo que para ellos era un evento inesperado. Un desfile que sobrepasaba las expectativas y que para ser de una diseñadora emergente, estaba a la altura de cualquier presentación de colección de los más afamados de la moda. Sin duda la marca Swan empezaría a dar de qué hablar.

Una línea de luces directas alumbraron un extremo del teatro, justo al lado de la pasarela, donde la orquesta filarmónica de Nueva York dio inició a la presentación de la primera modelo, dándole un toque clásico e impresionante al tema que acompañaba el desfile de la chica brasileña con exuberantes curvas y gran desenvoltura al caminar, con un conjunto de tanga y brassier en color verde esmeralda con bordes negros, colores repetitivos de la mariposa isabelina. Una de las tantas especies de la familia nocturna.

La siguiente representación fue la de la Mariposa Atlas con colores anaranjados, casi llegando al óxido y marrones, también hubo colores blancos y grises perla como los de la Bruja Blanca.

En un derroche de sensualidad que no sólo se limitó a conjuntos de tangas y brassier, sino que también tuvieron una gran variedad de pijamas, que iban desde el provocativo baby doll, hasta las más solicitadas para invierno como lo eran las de pantalones y blusas. Con una gran variedad de telas de la más alta calidad.

La orquesta acompañaba al repertorio musical entre los cuales destacaron: All The Lovers de Kylie Minogue y Viva la vida de Coldplay entre otras tantas de las cuales sólo ofrecieron el instrumental.

La colección Butterfly Night había sido presentada y los aplausos no cesaban, mientras Bella trataba de relajarse para salir a agradecer y cerrar el desfile.

La orquesta filarmónica de Nueva York, dio un asombroso intro en instrumental de Dark Horse de Kathy Perry, el tema para su presentación y lo había elegido ella.

Respiró profundo y se armó de valor en el momento en que la letra del tema dio inició. Salió con su conjunto de lencería, que era en encaje casi transparente y realmente diminuto, que pensó mucho para usar. El liguero lo llevaba a la altura de la cintura, con unas medias negras.

Richie le había recogido todo el cabello en un exitoso intento por formar una especie de un capullo. El maquillaje totalmente ahumado y de sus ojos se desprendían unas pequeñas alas de mariposas en color negro, que no se comparaban en nada al tamaño de las inmensas y pesadas alas de mariposa que le colgaban de la espalda y que habían sido un diseño exclusivo de Zuhair Murad. Habían sido ornamentadas casi en su totalidad con pedrerías negras por lo que a cada paso que daba regalaban hermosos destellos tornasolados. Demostrando que la Mariposa negra también poseía hermosos colores.

Edward al verla, fue el primero en ponerse de pie para aplaudirla y el corazón se le iba a salir del pecho y quedar expuesto en plena pasarela. No imaginaba que Bella sorprendería de esa manera, no podía siquiera pensar que estaba exponiéndose casi desnuda delante de millones de personas que tendrían la oportunidad de verla, ni mucho menos sentir celos, porque él le había pedido que explotara el erotismo y era lo que estaba haciendo y lo hacía de tal manera que estaba completamente seguro que además de él habría muchos hombres luchando contra su entrepierna.

Bella caminaba con toda la seguridad que le habían enseñado y como tantas veces lo había practicado. Su vista no pudo evadir a Edward y al ver la manera en que la admiraba, esa felicidad y orgullo que se desbordaba por su mirada. No pudo evitar ampliar la sonrisa y le regaló un sensual guiño de ojos. Tenía el corazón brincando en la garganta de nervios y de dicha al ver como todo el teatro la aplaudía de pie.

Había arriesgado todo lo que tenía en esa oportunidad, sabía que era una decisión algo estúpida, pero confiaba. Por primera vez confiaba en el criterio de un hombre que le propuso hacer esa colección.

Y no sólo Edward la había ayudado, también su tío fue totalmente generoso, en usar sus influencias para que se le abrieran muchas puertas, porque aunque ella dispusiera del dinero para hacer lo que había hecho. Estaba segura que no lo hubiese conseguido sin el poder que el apellido Cullen poseía.

Edward se besó la mano y le lanzó ese beso a ella. Totalmente entregado a esa Mariposa Nocturna que lo descontrolaba totalmente. Esa maravillosa y luchadora mujer que a cada paso que daba se comía el mundo, ese mundo que en ese momento le brindaba una lluvia de papelillos plateados.

Bella en medio de los aplausos, los papelillos, los juegos de luces y la música, abandonó renuente la pasarela. Quería quedarse ahí y disfrutar de esa aceptación que había tenido la colección de lencería. Pero no podía hacerlo debía finalizar el evento.

Bajaba las escaleras que la conducían tras bastidores cuando dos chicas le ayudaron a quitarle las alas que las sentía más pesadas que en el momento de desfilar, y supuso que la carga la había aminorado la euforia que la recorría en el momento del desfile.

Todo el mundo le hablaba, la abrazaba y la felicitaba, mientras intentaba procesar todo lo ocurrido, porque estaba tan pletórica, que apenas si se mantenía en pie, mientras se colocaba un albornoz de satén negro.

Charlie llegó con botella de champagne en mano y le entregó una copa, Richie también tenía una botella y dos chicos más repartían copas llenas con el dorado líquido. Esme la sorprendía con un fuerte abrazo y ella correspondió de la misma manera, mientras Charlie le llenaba la copa.

—Por la firma Swan y su exitosa colección Butterfly Night —dijo con una gran sonrisa y elevando su copa.

Los presenten corearon el brindis y en medio de emociones desbordadas le dieron un sorbo a la bebida.

Bella apenas se mojaba los labios con el champagne cuando sintió el líquido frío bañarla y soltó un grito de sorpresa que se convirtió en carcajada al ver que Richie y Charlie agitaban las botellas de Dom Perignon y todos los demás se alejaban convirtiéndola en el blanco del ataque.

Cuando la lluvia cesó, de su albornoz goteaba y no podía siquiera sentir frío ante la felicidad que la embargaba. Se llevó las manos al rostro y dejó que estallara la emoción que la embargaba.

Se sentía estúpida por llorar de esa manera y delante de tantas personas y el llanto se hizo más fuerte al sentir que los brazos de Charlie la resguardaron y escondió la cara en el pecho masculino.

— ¿Te ha caído champagne en los ojos? —preguntó con preocupación.

—No —dijo con la voz quebrada por el llanto de felicidad.

— ¿Por qué lloras?

—Porque estoy muy feliz. Ni siquiera logro asimilarlo.

En ese momento alguien más la abrazaba por detrás.

—Tienes que asimilarlo Bella ¡ay loca! Esto sólo es el comienzo de todo lo que te espera. —pronosticó Esme aferrándose a esa familia que eran, esa pequeña familia de tres integrantes.

—Esme llévala a que se cambie, lo que menos queremos es que se resfríe. —le pidió Charlie a la pelirroja y le daba un beso en los cabellos a Bella.

Esme se llevó a Bella al baño, donde tuvo que ducharse muy rápido, para no perder el tiempo. Se colocó nuevamente el vestido con el que había llegado y salió.

Se sorprendieron al ver que en backstage, se encontraba Carlisle en compañía de Jasper y Alice

Bella se detuvo, buscando con la mirada a Edward y no lo divisaba por ningún lado.

—Dime que aún llevas puesta la lencería. —le dijo en susurros abrazándola por detrás tomando a Bella por sorpresa, sin embargo al pegarla a su cuerpo no le dejó opciones para sobresaltarse.

—Siento decepcionarte, pero se está secando en el baño, quedó empapada de champagne. —con disimuló llevó una de sus manos hacia atrás para tantear la naciente erección de Edward que se dejaba sentir en su trasero aún con el vestido—. Sin embargo llevo una parecida, en unos minutos nos vamos a que me la quites.

—Me encanta esa idea, aunque me toca seguir aguantándome estas malditas ganas de arrancarte la ropa, porque primero vamos a celebrar el éxito de esta noche y por adelantado celebrar el que tendrás en Paris dentro de ocho días.

Bella sentía el aliento tibio de Edward atravesarle las hebras húmedas y todo su cuerpo se tensó ante las palabras de él. Se quitó las manos que se le aferraban a las caderas y se dio media vuelta, mientras trataba de lidiar con la presión en el pecho.

— ¿París? —preguntó en un hilo de voz.

Edward asintió con verdadero entusiasmo y una maravillosa sonrisa, la tomó por el rostro y la acercó al de él. A escasos centímetros.

—Es mi regalo por tu esfuerzo, vas a presentar tu colección el próximo viernes en el Grand Palais, espero no haber interferido con otro compromiso.

Bella lo miraba sorprendida, sin lograr sacar palabras claras del nudo que tenía en su garganta y su cuerpo empezó a temblar; estaba segura que no era por frío. Era porque sus emociones la descontrolaban. No lograba darle algún sentido a lo que Edward le estaba diciendo.

— ¿Cómo es posible? —preguntó con voz estrangulada por las lágrimas que le inundaban la garganta—. Intentas molestarme ¿verdad?

Edward negó con la cabeza y antes de que ella pudiese decir algo más la besó, demostrándole a través del más dulce y placentero contacto que era cierta cada palabra dicha.

Bella correspondió al beso como si estuviesen completamente solos en ese lugar, se le colgó al cuello y pegó su cuerpo al de Edward.

—No puedo creerlo. —dijo con una gran sonrisa, sintiendo sobre sus labios los dientes de Edward y él intenta mordisquearle la punta de la lengua.

—Pues créelo. Aprovecharemos para celebrar que llevamos ocho meses juntos y no nos hemos matado.

—Técnicamente no son ocho meses juntos. Se cumplen ocho meses de conocernos.

—Para mí, sí. Son ocho meses juntos. Porque desde el instante en que te vi, supe que tendría algo contigo, como mínimo una buena cogida que te dejaría con ganas de buscarme una vez más. Estaba completa e irremediablemente seguro de que contigo quería repetir.

Bella echó la cabeza hacia atrás y soltó una sonora carcajada sin importarle llamar la atención de los presentes.

—Y te ha salido el tiro por la culata, porque has sido tú el que ha terminado buscándome —dijo con suficiencia.

Edward la tomó por las caderas y la hizo chocar en un movimiento brusco contra su pelvis, para que sintiera como lo tenía desde el momento en que hizo acto de presencia en la pasarela. En su irrefrenable sensación de frustración porque Bella tenía razón. Él había caído rendido a los pies de esa mujer.

Bella apoyó sus manos contra el pecho de Edward y lo miró a los ojos, viendo en esas pupilas como el deseo las dominaba y más allá de la excitación que empezaba a instalarse en ella sin piedad, seguía la confusión o fascinación, porque no podía describir lo que sentía al recapacitar sobre lo que Edward le había dicho.

—No puedo creerlo Ed. No entiendo nada. ¿Cómo se supone que voy a presentar la colección en París? No he hecho nada.

—No tienes que hacer nada, sólo practicar un día antes y hacer lo mismo que has hecho aquí. Mañana sale la escenografía y eso en dos días lo arman. Las invitaciones ya están entregadas, podrías preguntarle a Esme y Charlie.

Bella abrió los párpados de par en par en el momento en que Edward nombró a sus amigos y volvió la cabeza para buscar con la mirada a ese par que se decían sus amigos pero orquestaban cosas importantes a sus espaldas. Esme y Charlie tenían su atención puesta en ella, pero disimularon y se volvieron a mirar a otra parte.

—Yo se los pedí, les pedí que me ayudaran con eso —dijo Edward llevándole una de las manos a la barbilla e instándole a que regresara la mirada hacia él.

—Ed, no era necesario —musitó contrariada ante tanta felicidad.

—Es necesario. Cada cosa, por muy mínima que sea para que tu talento se dé a conocer. Hoy más que nunca confío en que llegarás muy lejos. Eres extraordinaria en lo que haces Bella y sé que no dudas de eso, sin embargo lo que pasó en el Fashion Week, socavó los cimientos de tu seguridad. —se acercó y le dio un beso en la punta de la nariz, seguido de otro y otro. Atado a esa fuerza que Bella ejercía sobre él y que por más que quisiera no podía alejarse, no tan fácilmente—, ahora es necesario que vuelvas a confiar plenamente en ti. Nada va a salir mal. Nunca en mi vida había sentido tanto orgullo por alguien.

— ¿Te sientes orgulloso de mí? —indagó con picardía, mientras Edward aún le rozaba la punta de la nariz con los labios, ella le mordisqueó la barbilla.

—Muy orgulloso, mi Mariposa Nocturna —aseguró disfrutando de ese momento de intimidad que le ofrecían los presentes.

—Entonces tu regalo por el tiempo que llevamos juntos, es la presentación de mi colección en París ¿qué se supone que pueda regalarte para estar a la altura? Pide lo que sea.

Edward guardó silencio por varios segundos, simulando que pensaba en algo, cuando en realidad disfrutaba escrutando con sus pupilas en el rostro de Bella. No tenía nada que pedirle, con que estuviese a su lado era suficiente y por primera vez en la vida se sintió anhelando estar con una mujer por más tiempo.

—Que me lleves contigo a París. Pediré el viernes y el lunes en la Fiscalía —aguzó la mirada disfrutando de las reacciones de Bella.

—Ed, eso no es un regalo. Lógicamente tienes que acompañarme, porque te necesitaré ahí alentándome, también te necesito de traductor y sobre todo necesito que me cuides. Qué tal si se pasa algún reportero y quiere agarrarme el culo. —le informó cursándose de brazos e hizo un divertido puchero.

—Definitivamente me iré contigo —masculló imaginándose a Bella en una situación como esa y la hoguera en su estómago cobraba vida y el calor se le esparcía por todo el cuerpo.

—Bueno, entonces pide otra cosa.

—Por ahora no se me ocurre nada, sólo que nos vamos a la recepción que te han organizado en el Palace, ya después cuando seas famosa y no sepas cuánto tienes en las cuentas, dejaré la fiscalía; la torre y me iré a tu apartamento a que me mantengas sentado frente al televisor, tomando cerveza mientras me rasco las pelotas.

Bella soltó una carcajada, de esas que sólo él con sus ocurrencias le arrancaba.

—Por tus pelotas, más te vale que estés bromeando, porque a la primera semana te saco a patadas. El problema no es que dejes de trabajar, sino que la cerveza te sacará una barriga espantosa y tu resistencia sexual se irá a la mierda y si no funcionas cogiendo olvídate de mí. —se alejó sonriendo, sintiéndose traviesa.

Edward se quedó pasmado ante la respuesta que ella le había dado. Definitivamente no le ganaba una a Bella y eso era lo que le gustaba de ella, que lo dejara sin argumentos.


Espero que les haya gustado el capítulo.

No creen que merezca Reviews.

Que emoción llegamos a los 100 Reviews, veamos si llegamos a los 500 Reviws antes de acabar con la historia


Adelanto del próximo capítulo…

¡Estoy fuera! —dijo a quién ella le había disparado y su sorpresa fue mayúscula al ver que había sacado de juego a su suegro.

Sintió vergüenza y emoción, pero se mantuvo resguardada.

Le has dado a mi padre. —dijo Jasper llegando hasta ella.

Lo siento, no sabía que era tu padre. —le recargaba una vez más la pistola a su novio.