SEIS NORTE, SABADO

Tengo miedo de hacer llamadas telefónicas. El teléfono del Seis Norte es un bullicio de actividad, con Santana y el tipo quemado rubio, quien me enteré que se llama Johnny, recibiendo llamadas de, asumo, su respectiva contraparte femenina. Santana empieza feliz su conversación y dice mucho "Bebé", pero luego se torna enojada y cuelga el teléfono golpeándolo diciendo "perra"; Smitty le dice que no haga eso; Santana se aleja recostándose con una aura particularmente poderosa de no importa. Cinco minutos después, recibe otra llamada, y vuelve con su "Bebé". Ella nunca contesta el teléfono, ese es el trabajo del Presidente Armelio. Cuando contesta, siempre dice "el bar de Joe", y luego encuentra a quienquiera que lo llama.

En raras ocasiones, cuando Johnny y Santana dejan el teléfono expuesto, camino hacia él con la tarjeta telefónica que me dio Mamá, veinte minutos después de que se fue con Papá y Sarah. Lo levanto y escucho el tono, marco el número 800 por la tarjeta telefónica... y me detengo. No puedo hacerlo. Sólo no quiero tratar con esto.

La gente del mundo exterior no sabe qué me sucede. Estoy en una especie de estancamiento ahora. Las cosas están bajo control, pero la presa se romperá. Incluso si estoy aquí sólo hasta en lunes, los rumores van a empezar a volar, y la tarea se acumulará.

¿Dónde está Rachel?

Está enferma.

No está enferma, sufrió una intoxicación de alcohol porque no puede manejar el verdadero licor.

Escuché que se tomó las pastillas de alguien y enloqueció.

Escuché que se dio cuenta que se ha vuelto heterosexual y que lo está enfrentando.

Escuché que sus padres la enviaron a otra escuela.

No pudo manejarlo aquí, de todas maneras. Siempre fue una perdedora.

Está enloquecido frente a su computadora. No se puede mover ni hacer nada. Está catatónica.

Despertó y pensó que era un caballo.

Bueno, lo que sea, ¿Cuál es la pregunta número tres?

Había dos mensajes en mi teléfono cuando llegué, y ahora probablemente haya más, cada uno necesitando una llamada de vuelta, y esa llamada, posiblemente, necesitando otra llamada de vuelta, Tentáculos, dirigiéndome al mismo lugar que estaba la última noche. No puedo ir, así que espero. No puedo esperar cinco minutos. Pero luego Santana está en la línea. Y luego espero otros cinco minutos. Y los mensajes se están acumulando. Y ni siquiera estoy contando los e-mails. ¿Qué tipo de horrorosa tarea me habrán mandado mis profesores?

—Disculpa, ¿Estás usando el teléfono? —La enorme mujer negra con el bastón me pregunta mientras yo la miro fijamente.

—Sí, uh —Levanto el auricular—. Si, lo estoy usando.

—Está bien —Sonríe, rodando sus encías, sin mostrar sus dientes. Empiezo a marcar, ingreso mi PIN y mi propio número.

Por favor ingrese su contraseña, luego presione la tecla numeral.

Obedezco.

Usted tiene –Tres– nuevos mensajes.

Uno más que antes. No está tan mal.

Primer mensaje: mensaje marcado como urgente.

Uh-oh.

—Hola, Rachel, soy Marley, sólo, um... hablamos y sonabas muy mal. Yo sólo quería asegurarme de que estuvieras bien, y ya que no me respondes... Son como las dos A.M., quiero decir, ¿Por qué responderías? Estoy un poco preocupada de que quizás te fuiste e hiciste algo estúpido por mi culpa. No, quiero decir, es dulce, pero no. Está bien, eso es todo, estoy con Puck, está siendo un completo idiota. Adiós.

Borrar mensaje.

Presiono 7

Siguiente mensaje.

—Rachel, soy Puck, ¡llámame luego! Vamos a relajarnos...

Presiono 7-7

Siguiente mensaje.

—Hola, Señorita Berry, soy su profesor de ciencia, el Sr. Reynolds. Obtuve su número telefónico del directorio estudiantil. Necesitamos hablar acerca de la falta de su laboratorio; he perdido cinco de ellos-

7-7

Fin de los mensajes.

Bajo el teléfono como si fuera un animal peligroso. Lo levanto de nuevo, y llamo a casa. No puedo parar ahora.

—Sarah, ¿Puedes conseguir los números de Marley y Puck? Y revisa las llamadas perdidas para algo de Manhattan; tengo que llamar a mi profesor de ciencias.

—Claro, ¿Cómo están las cosas por allá?

Miro hacia la izquierda. Veo un judío jasídico, con sus pantalones blancos, su kipá, pompones colgando de él, cabello trenzado y sandalias, se lanza por el pasillo hacia mí, sus ojos lucen salvajes y desquiciados. Me dice: —Soy Solomon.

—Um, he oído hablar de ti. Soy Rachel, pero estoy al teléfono —Vuelvo al auricular.

— ¡Te pido que por favor lo contengas! ¡Trato de descansar! —Da media vuelta y se aleja, sujetando sus pantalones.

— ¡Oooh! ¡Solomon se presentó para ti! —Carcajea la mujer del bastón— ¡Eso es grande!

—Normal —Le digo a mi hermana.

—Aquí estamos bien —Me da los números de Marley, Puck y del profesor; los escribo en un trozo de papel que Smitty me dio. Debí haberlo sabido antes. El de Marley luce bien escrito, íntegro y útil. El del profesor de ciencias luce abrupto y odioso. No seré capaz de llamarlo hasta mañana.

—Gracias, Sarah. Adiós.

Cuelgo y miro hacia la señora con el bastón.

—Hola, Soy Rachel —Digo

—Ebony —Me saluda con la cabeza y nos damos un apretón de manos.

—Ebony, ¿Podría hacer una última llamada?

—Por supuesto.

Marco 800, ingreso mi PIN, marcar a Marley.

— ¿Hola?

—Hola, Marley, soy yo

—Rachel, ¿Dónde estás?

Es gracioso como las personas preguntan tan pronto cuando te reconocen en el teléfono. Creo que es una consecuencia de los teléfonos celulares: La gente, especialmente las chicas y mamás, quieren acentuarte en un espacio físico. El punto es que podrías estar en cualquier lugar con un teléfono celular y no sería importante dónde estás. Pero ésa es la primera pregunta que la gente hace.

—Estoy en la casa de un amigo. En Brooklyn.

Me pregunto, también, cuántas mentiras habrán contribuido al mundo los teléfonos celulares.

—Ajá, Rachel, no te creo.

— ¿Qué quieres decir? —Me seco el sudor de mi frente. El sudor está volviendo de nuevo. Esto no está bien. Estaba sudando en la sala de emergencias, pero no lo estaba en el almuerzo.

—No estás en la casa de ningún amigo, probablemente estás en la casa de alguna chica.

Miro a Ebony. Ella sonríe y se inclina en su bastón. —Sí, totalmente.

—Te conozco. La otra noche me tenías en el teléfono; esta noche estás afuera enganchándote con alguna chica.

—Seguro, Marley...

—En serio, ¿cómo estás? Gracias por llamarme. Estaba preocupada.

—Lo sé, recibí tu mensaje.

—No quiero que enloquezcas por . Pienso que necesitas un tiempo para relajarte un poco, y no pienses en mí, piensa en alguien más. Porque, sé que podríamos ser buenas para la otra, pero estoy con alguien más, ¿entiendes?

—Bien... um... En realidad no estaba enloquecida por ti la noche pasada.

— ¿No?

—No, estaba enloquecida por, bueno, cosas mucho más grandes. Estaba teniendo unas crisis, y quería ir con alguien que entendiera.

—Pero me preguntaste si podríamos haber estado juntas alguna vez.

—Bueno, estaba tratando de aclararlo porque, tú sabes... quería hacer algo estúpido.

Deja caer su voz: — ¿Suicidarte?

—Sí.

— ¿Trataste de suicidarte por mí?

— ¡No! —Frunzo el ceño— Sólo estaba en el lugar incorrecto, y tú fuiste parte de eso, obviamente, porque eres parte de mi vida, como Puck y mi familia, pero pensé que podías aclarar algo antes que yo...

—Rachel, estoy tan halagada.

—No, lo entendiste mal. No estés halagada.

— ¿Cómo no podría estarlo? Jamás tuve una chica que quisiera suicidarse por mí. Es muy romántico.

—Marley, no fue por ti.

— ¿Estás segura?

Miro hacia abajo, la respuesta está justo en mi pecho, respondiendo. —Sí, tengo problemas más grandes que tú.

—Ah, está bien.

—Y deberías asumir que no todo, siempre, es acerca de ti.

—Como sea, ¿Qué te sucede?

—Nada, en realidad, todo está mejor ahora.

—Estás actuando como una idiota. ¿Quieres salir esta noche?

—No puedo

— ¿Puck te llamó? Vamos a tener una gran fiesta en su casa.

—Bien, probablemente no salga de fiesta por... quizás... un tiempo. Como nunca, probablemente.

— ¿Está todo bien ahora?

—Sí, sólo que... estoy resolviendo algunas cosas.

—En la casa de tu amigo.

—Correcto.

— ¿Estás en una especie de refugio de crack, o algo parecido?

— ¡No! —Chillo, y justo cuando el Presidente Armelio camina hacia mí.

—Oye, chico, ¿Quieres jugar picas? Te aplastaré.

—Ahora no, Armelio.

— ¿Quién es? —Pregunta Marley.

—Déjala tranquila, está hablando con su novia —Ebony golpea a Armelio con su bastón.

—No es mi novia —Le susurro.

— ¿Qué es eso?

—Mi amigo Armelio.

—No, la chica.

—Mi amiga Ebony.

— ¿Dónde estás, Rachel?

—Tengo que irme.

—Está bien... —Marley apaga su voz— Me alegro que estés... uh... mejor.

—Estoy mucho mejor —Digo.

Está acabada, pienso. Está acabada y ella acabó contigo.

—Nos vemos, Rachel.

Cuelgo.

—Creo que se terminó —Me digo a mí misma.

Luego decido anunciarlo a todo pasillo: — ¡Creo que se terminó! —Ebony pisotea su bastón, y Armelio aplaude.

Algo, en lo profundo de mi barriga, bajo mi corazón, ha hecho un movimiento hacia la izquierda y se ha asentado en un lugar más cómodo. No es el movimiento, sino un movimiento. Imagino a Marley con su hermoso rostro y delgado cuerpo y cabellos negro y labios carnosos y la mano de Puck encima de ella pero también fumando marihuana y con espinillas en su frente y riéndose de la gente todo el tiempo y de la manera en que ella siempre está orgullosa de cómo anda vestida. Y me la imagino desapareciendo.

Juego a las cartas con Armelio en el comedor hasta que Santana asoma su cabeza:

— ¿Rachel? ¿En tu puerta dice que el Dr. Shue es tu doctor? Él está haciendo sus turnos.


—No quiero estar aquí —le digo en la entrada de mi cuarto, lo agarro antes de que visite a Muqtada.

—No creo que sea el lugar para mí.

—Claro que no —el Dr. Shue asiente. Está en la misma habitación en la que estaba más temprano, aunque se siente como el año pasado—. Si te gustara estar aquí eso podría ser un mal pronóstico.

—Cierto —río entre dientes—. Bueno, digo, todos son amigables, pero me siento mucho mejor y estoy lista para irme, ¿Tal vez el lunes? No quiero faltar a la escuela

También, Doc., en este instante los mensajes y los correos se están agrupando y los rumores están fluyendo. Acabo de hablar con esta chica, y lo hice bien, pero los tentáculos se enrollan y la presión se eleva, preparándose para hacer peso cuando me vaya. Si me quedo mucho tiempo aquí, tendré más de esa sensación cuando salga.

—No podemos apresurarlo —dice el Dr. Shue—. Lo importante es que te mejores. Si tratas de irte pronto, "¿de repente todo está bien?", nosotros los doctores nos ponemos recelosos.

—Oh, bien, no quieres que tu doctor que puede firmar tu salida del hospital psiquiátrico se ponga receloso.

—Cierto, en este instante, para mí, luces mejor, pero tal vez sea una falsa recuperación.

—Un Cambio Falso.

— ¿Perdón?

—Un Cambio Falso. Así es como lo llamo. Cuando piensas que los has vencido, pero no lo has hecho.

—Exacto. No queremos uno de esos.

— ¿Entonces estaré aquí hasta que ocurra un Cambio real?

—No entiendo.

— ¿Estaré aquí hasta que me cure?

—La vida no se cura, Señorita Berry —el Dr. Shue se inclina—. La vida se gestiona.

—Está bien.

No estoy tan impresionada sobre esto como él quisiera. Se arquea de nuevo, —No te mantenemos aquí hasta que estés curada de nada, te mantenemos aquí hasta que seas estable. Lo llamamos 'establecimiento de la línea base'.

—Bueno, ¿entonces cuando estará mi línea base establecida?

—Cinco días, probablemente.

—Uno, dos, tres... ¿Jueves? No puedo esperar hasta el jueves, Doctor, tengo demasiado en la escuela. Esos son cuatro días fuera de escuela. Si pierdo esos cuatro días estaré muy atrasada, además mis amigos...

— ¿Sí?

—Mis amigos sabrán donde estoy.

—Ajá. ¿Y es un problema?

— ¡Sí!

— ¿Por?

— ¡Porque estoy aquí! —hago un gesto hacia el pasillo. Solomon baraja muy rápido en sus sandalias y le dice a alguien que se calle, que está tratando de descansar.

—Señorita Berry —Dr. Shue pone su mano en mi hombro—, tuvo un desbalance químico, eso fue todo. Si usted fuera diabética, ¿estaría avergonzada de donde está?

—No pero-

—Si tuvieras que tomar insulina y pararas, y te llevaran al hospital, ¿no tendría eso sentido?

—Esto es diferente.

— ¿Cómo?

Suspiro, —No sé cuánto de esto es realmente químico. Pienso que las depresiones son una forma de lidiar con el mundo. Como, algunas personas se emborrachan, algunas consumen drogas, algunas personas se deprimen. Porque hay tantas cosas ahí afuera que tienes que hacer algo para lidiar con ello.

—Ah. Es por eso que necesitas estar aquí un poco más para hablar de esas cosas —dice el Dr. Shue—. Tienes un psicólogo, ¿verdad? Has llamado a tu psicólogo. 1

Rayos. Sabía que estaba olvidando algo.

—Necesitas llamar, tu psicólogo puede venir y reunirse contigo aquí. ¿Cuál era el nombre de ella? ¿O el de él?

—Dra. Minerva.

—Oh —Dice el Dr. Shue sus labios se curvan en una muy lejana sonrisa—. Maravilloso. Trae a Andrea aquí.

—Andrea —Nunca supe su primer nombre. Lo mantenía en secreto. Es bloqueado en todos sus grados. Ella dijo que era parte de la política.

El movió sus manos —Has una cita con ella, entonces estaremos mucho más cerca de dar con su plan de tratamiento y sacarte de aquí tan pronto como sea posible. Intentaremos para el jueves.

—No antes del jueves.

—No.

—Jueves —mascullo para mí misma, mirando a través del cuarto al trozo de Muqtada boca abajo.

— ¡Cinco días, eso es todo! Todo saldrá bien Señorita Berry. Su vida podrá esperar. Usted sólo participe en las actividades de grupo y llame a la Dra. Minerva. Y cuando usted crezca y sea rica y exitosa, no se olvide de mi ¿sí?

—Bueno.

— ¿Puedes por favor cerrar la puerta? —Muqtada me pregunta desde su cama.

—Señor Muqtada es usted el siguiente: ¿Cómo puede siempre estar durmiendo, durmiendo, durmiendo?

El Dr. Shue camina por mi lado. Llamo a mi mama para reportarle las noticias y luego llamo a la Dra. Minerva. Ella dice que siente que tomara este giro hacia lo peor, pero que siempre estoy dos pasos adelante, uno atrás.

—Si este es mi paso hacia atrás —le digo—, ¿qué hare después: ganar la lotería y tener mi propio show de televisión?

Ese sería un buen show de televisión. Pienso. Una chica que gana la lotería en el hospital psiquiátrico.

La Dra. Minerva no puede venir mañana, porque es domingo, pero dice que podía estar aquí el lunes. Estoy momentáneamente sorprendida por la distinción. En Seis Norte, seguramente no habrá mucha diferencia.


Bueno aquí les dejo otro Capi espero y les guste…

Nos leemos mañana