!ADVERTENCIA! este fic tiene LEMON EXPLICITO, muuuuuuuuuuuuuuuuuuuyyyyyyyyyyyyyy EXPLICITO y palabras obscenas, leanlo bajo su propio riesgo(?) :3... sin mas digo, que los personajes de Naruto no me pertenecen ni la historia..
Capítulo 20
Sasuke levantó la vista cuando entraron en el cuarto. Dejó a un lado los archivos que estaba leyendo y se puso de pie.
—¿Por qué creo que se han portado mal?—dijo.
—¿Qué nos delató? —preguntó Hinata.
—Las miradas satisfechas.
Hinata se lanzó a los brazos de Sasuke y lo besó. Sus manos la agarraron por el pecho y la empujó más cerca de sí. Su polla empezó a hincharse. Se preguntó cuánto tiempo pasaría antes de que esto no le pasara al tocarla.
—¿Qué estás tramando?
—Compré un vestido y Naruto… hizo algo.
Sasuke deslizó sus manos por el vestido de Hinata hacia su espalda, luego hacia sus piernas.
—¡Mmmm! ¿Y que hizo Naruto? Aparte de follarte.
Levantó la vista mientras Naruto se quitaba la camisa. Había una gasa blanca sobre su pezón izquierdo. Naruto la despegó.
—Sabes, vas a activar el detector de metales cuando vayamos de vacaciones —dijo Sasuke.
Una pequeña risa salió de los labios de Naruto
—Tuve que hacerle cambiar de opinión sobre perforarse la polla. Quería cinco barras pero le dije que tú deberías hacerlo primero —dijo Hinata. Sasuke resopló.
—Como si eso fuera a pasar.
Se acercó a Naruto para mirar su pecho.
—¿Dolió, compañero?
—Estuvo bien. Tengo que ser cuidadoso durante unas semanas.
—¿Cómo se siente? —preguntó Sasuke.
—Caliente.
—Se ve caliente.- Sasuke bajó la cabeza y dio un besito por encima del pezón perforado. Naruto gruñó y la polla de Sasuke despertó por las suaves curvas de Hinata al recibir una oleada de sangre.
—¿Qué hay en la bolsa? —preguntó Sasuke.
—Mi vestido para esta noche.
—No, esa bolsa —guiñó Sasuke.
—Un regalo para Hinata. Bueno, y también para nosotros —dijo Naruto. Sasuke la abrió y miró dentro. Miró a Naruto y sonrió.
—Muéstrame lo que vas a usar esta noche gatita —dijo Sasuke.
Hinata sacó su vestido. Antes de que levantara su cabeza, estaban sobre ella. Sasuke empujó el resto del vestido sobre sus hombros y Naruto la echó a la cama.
—¡Eh!, ¡pensé que queríais ver lo que había comprado!
—No, queríamos verte desnuda —dijo Sasuke.
—No estoy… Oh.- Naruto desabrochó su sostén y Sasuke rasgó sus bragas. —Eh ésas eran…
—Shh —dijo Sasuke—. Te compraré más.- Hinata suspiró y estrechó los ojos.
—Bien. Hagamos una carrera para ver quién puede desvestirse primero. A las tres.
Hizo una pausa.
—Tres.
Sasuke ganó, pero sólo porque traía zapatos y calcetines. Brincó a la cama a un lado de Hinata.
—¿Qué gané? —preguntó.
—Como premio puedes vestirme.- Sasuke echó un vistazo al vestido rojo.
—¿Por qué querría volver a ponerte ropas?
—No eso —dijo Hinata.
Se estiró a por la otra bolsa pero Naruto la tomó y sacó de ella un pequeño paquete. Se lo lanzó a Sasuke. Lo miró y rió.
—Sabía que eras mala. ¿Cuánto aprietan?
Intentó agarrar a Hinata. Su pequeña gatita chilló y se escondió detrás de Naruto. Sasuke estrechó los ojos.
—Naruto no va a salvarte.
Momentos más tarde, la tenían acostada en la cama sobre su espalda, sujetada por las piernas. Naruto, de hecho, ya estaba acariciando con la nariz su pezón. Sasuke miró la lengua de su amante arremolinarse alrededor del pico, jugando con la dura joya.
Sasuke le tendió una de las estrellas.
—Cada uno se encarga de una.
Sasuke cubrió el pezón con su boca, chupando gentilmente, y Hinata se arqueó en la cama. Tenía sus dedos en el cabello de ellos mientras lamian y limpiaban su piel. Cuando amarraron las estrellas en su lugar, ella lloriqueó.
—¿Muy apretado? —preguntó Naruto.
—No lo suficiente —dijo Sasuke—. Se caerán. Hinata los quiere más apretados.
¿Cómo sabía?
—¿Te hacen daño?—preguntó Sasuke.
—Sí.
—Bien. ¿Mucho?
—No.
Sasuke rió.
—Bueno.
La cara de Hinata enrojeció. Sus ojos se cerraron y empezó a respirar en pequeños jadeos. Cuando su mano se deslizó hacia abajo por su cuerpo y sobre su estomago, Sasuke agarró sus dedos.
—Mira lo que Naruto compró para ti —susurró.
Hinata abrió los ojos y tragó duramente. Naruto sostenía un juego de tres plugs anales, de material gelatinoso y negro, cubierto de arrugas en un extremo, y puntos levantados en el otro.
—Demasiado grande —se sofocó Hinata.
Naruto sostuvo el más pequeño.
—Demasiado pequeño —dijo Sasuke.
—Entonces éste es el correcto, Ricitos de Oro.
Naruto deslizó el plug de tamaño mediano sobre su boca.
—El pequeño me parece el correcto —dijo Hinata.
—¿Alguna vez has…? —empezó Naruto.
—No —Hinata lamió el final del plug.
—Vas a usar ésto en la fiesta de esta noche —dijo Naruto—. No puedo estar allí, así que ésto te recordará lo que te estará esperando al regresar.
—¿Y si se cae?—preguntó Hinata.
—Sería un tema interesante de conversación —dijo Sasuke y rió. La boca de Hinata se apretó.
—No se caerá. Estarás bien —Naruto besó su cuello.
—¿Qué más hay en la bolsa? —preguntó Hinata.
—Después —masculló Sasuke mientras se bajaba de la cama. No tenía esperanza, pensó Hinata, en el momento que sus manos estaban sobre ella no podía hilar dos pensamientos juntos. Se imaginaba que era como estar drogada, intoxicada con descargas, incapaz de resistir el ansia de otra prueba, incapaz de hacer otra cosa que dejarse llevar por la corriente donde quiera que la llevara. Al demonio lo que la sociedad pensara sobre un equipo de tres, ¿duraría esto? ¿le importaba? Hinata pensaba que no, pero lo hacía. De hecho, ya se había enamorado de los dos aun cuando la parte sensata de ella sabía que era un error.
Naruto se apretó contra su espalda mientras Sasuke presionó su cara entre sus piernas. Sentía la gasa en el pecho de Naruto restregándose contra su espalda e intentó hacerse hacia delante pero Naruto la agarró bruscamente.
—Está bien. No duele —susurró él.
Naruto levantó su muslo sobre sí para que Sasuke pudiera acercarse más. Podía sentir la humedad de la bulbosa cabeza de la erección de Naruto deslizándose sobre sus húmedos labios, y la lengua de Sasuke también, lamiéndolos a ambos. Hinata gimió cuando Naruto levantó aún más alto su pierna y enterró hasta las bolas su gruesa polla de un solo empujón. En seguida Sasuke se había girado, su cara todavía seguía en su coño pero su rígida polla golpeaba contra su boca. Naruto se inclinó y agarró la base del pene de Sasuke, guiándolo hacia los labios de Hinata. Ella meció su arrugado saco y deslizó su lengua por la larga vena bajo su polla, el pulso acelerándose bajo su caricia.
Hinata estaba inundada de sensaciones. Naruto entraba y salía lentamente de su caliente núcleo, frotando su cuerpo contra el de ella. Sasuke gruñía contra su coño y ella sentía la vibración dentro de sí.
Hinata usó el liquido pre-seminal de Sasuke para cubrir su polla, dejándolo deslizarse por sus dedos antes de empujarse y probar la cabeza acampanada.
Sasuke gruñó otra vez y ella lo envolvió asiendo firmemente la base mientras lo metía y sacaba de su boca con el mismo ritmo con el que Naruto se introducía entre sus pliegues.
El orgasmo casi la cogió de improviso, estaba tan concentrada en el placer de sus amantes, pero el clímax estalló como una tormenta eléctrica, convirtiéndola en una masa de carne. Sasuke chupó más fuerte su clítoris, jugando y torciéndolo. Naruto tensó su espalda, incrementó la velocidad de sus empujes. La lengua de Hinata se deslizó por las apretadas bolas de Sasuke hacia la longitud de su erección, saboreando la sedosa piel, el salado sabor pre-seminal hasta que encontró la pequeña abertura y chupó. Otro chorro de la nada y un gruñido gutural demostró su placer.
—Jesús —jadeó Naruto—. Sasuke.
Hinata sabía que Sasuke estaba haciéndole algo a Naruto al mismo tiempo que jugaba con ella. Se sentía tan bien ser llenada con la polla de Naruto y tener la lengua de Sasuke trabajando en el punto en que ella y Naruto estaban unidos. Naruto se volcó en un desenfrenado mete y saca, su respiración pesada en su oído y entonces se estremeció y ella sintió el húmedo chorro de su esperma llenarla.
—Sasuke, mierda —jadeó Naruto.
Hinata podía oír unos labios chupar ruidosamente mientras Sasuke presionaba más fuerte donde el semen de Naruto estaba saliendo de ella. Las piernas de Hinata se abrieron más mientras la cabeza de Sasuke se movía más adentro. Naruto empezó a hacer ruidos y ella se preguntó qué estaba pasando fuera de su vista.
—Oh Dios, Dios —gruñó Naruto.
La mano de Naruto la rodeó para jugar con uno de sus pezones. El pequeño dolor cuando apretó el broche hizo a Hinata sujetarse más fuerte de las dos pollas. Un chorro de crema mojó su coño, Sasuke besó sonoramente sus labios y Hinata rió alrededor de su polla.
Naruto cambió el ángulo de la cabeza de Hinata mientras que Sasuke flexionaba sus caderas y su polla se clavaba tan profundo en su boca que casi tuvo arcadas. Cuando no se retiró, el instinto la hizo tragar y su polla tocó el fondo de su boca, se deslizó a través de barrera de músculos hasta su garganta. Naruto de nuevo empezó a entrar y salir de ella.
Sasuke murmuró incoherentemente y ella sintió una explosión de fluido caliente golpear en su garganta. Iba a ahogarse pero no le importaba. Hinata tragó y tragó y cada vez que lo hacía Sasuke gruñía contra ella. Cuando el último chorro de crema bajó por su garganta, Sasuke salió de su boca. Hinata cogió aliento y luego su polla, deslizando su lengua desde su suave saco hasta la rosada cabeza limpiándolo.
Naruto ayudó, su lengua enredándose con la de Hinata. Cuando Sasuke retomó su trabajo en su clítoris, Hinata jadeó. Naruto detuvo su muslo, susurrando en su oído.
—Sexy Hinata, dulce Hinata. Oh mierda, vas a hacer que me corra otra vez.
Los dientes de Sasuke jugaron con la pequeña protuberancia nacarada entre sus pliegues y Hinata se partió y gritó. Como si una galaxia hubiera explotado en su cabeza, Hinata no podía ver más que una luz brillante a través de sus ojos cerrados. La gruesa polla de Naruto se movió más rápido mientras su respiración se hacía más ronca y difícil. Las contracciones de su coño arrastraron al clímax a Naruto, su cuerpo rígido detrás del de ella. Cada espasmo del coño de Hinata tenía eco en un chorro de semen de Naruto. Hinata se preguntó como podía correrse de nuevo tan pronto y después el pensamiento se desvaneció.
Tres cuerpos sudorosos, tres pechos exhalando, tres manos unidas. Sasuke se había girado así que yacía al lado de ellos. Dejó caer su frente brillante en el hombro de ella y la acarició con la nariz. Naruto besó su mejilla, dibujando una figura con su lengua. Un corazón. El corazón de Hinata se aporreó. Ninguno de ellos habló. Respirar era lo más que podían hacer. Pero Hinata se sentía segura y protegida. Los dedos de la otra mano de Naruto estaban en su cadera, mientras Sasuke agarraba su pecho. Gentilmente quitó los broches y Hinata suspiró.
—¿Hinata? —murmuró Sasuke.
—Uh.
—¿Te das cuenta que nunca te dejaremos ir?
—¿Qué tal estoy? —preguntó Hinata mientras giraba en su nuevo vestido rojo y la pequeña chaqueta negra.
—Sensacional —dijo Naruto.
Estaba repantigado en la cama mientras Hinata y Sasuke se preparaban para la fiesta. Sasuke se inclinó y lo besó en los labios.
—¿Me perdonas? —preguntó.
Hinata miró fijamente al par.
—Está bien —dijo Naruto—. Podemos celebrar después. Ya me has dado un gran regalo.
—¿Qué está mal? —preguntó Hinata.
—Nada —dijo Sasuke.
—Díme, por favor.- Sasuke miró a Naruto.
—Hoy se cumple un año que nos conocimos.- Un nudo se hizo en la garganta de Hinata.
—Oh Dios, y estoy llevándome a Sasuke a una fiesta de compromiso a la que ninguno de nosotros quiere ir. Mira, olvídenlo. Me quedaré aquí y ustedes dos hagan lo que quieren hacer.- Naruto saltó de la cama.
—De ninguna manera. Vas a probarles que no estás interesada en el cabrón y una vez que te vea con Sasuke, te dejara en paz.
—Podemos hacer una fiesta la próxima semana —dijo Sasuke.
—¿De disfraces? —preguntó Naruto.
—Si quieres —rió Sasuke— ¿Qué quieres ser?
—Pirata. Tú en un traje de bondage y Hinata como una pequeña demonio, un bikini de hilo rojo y cuernos. Sasuke y Hinata se quedaron boquiabiertos.
—¿Qué? —preguntó Naruto—. He estado pensando en ello. Me gusta disfrazarme. Prepararé una lista de invitados mientras ustedes están fuera.
Hinata y Sasuke llegaron hasta la puerta antes de que Hinata se detuviera y se golpeara la frente con la palma.
—Mierda. No tengo un regalo. ¿Hay algún lugar abierto…?
—La estación de servicio. Podrías conseguir una bolsa de carbón o un suministro para un año de aromatizantes —dijo Sasuke.
—¿Qué tal el portarretratos digital que nos regalaron con la cámara?- Naruto abrió un cajón y sacó una caja.
—Son caros. No puedo darles eso —dijo Hinata.
—Lo envolveré —dijo Naruto—. Nos harías un favor. A mí me gusta. Sasuke lo odia. A ambos nos gustas. Problema resuelto.
Hinata tuvo que tomar el envoltorio cuando Naruto enredó la cinta en tres de sus dedos. Incluso tenía una postal que combinaba con el papel. Hinata tomó un bolígrafo, sin saber que escribir.
—¿Qué tal algo como que os jodan y moríos? —dijo Sasuke.
Naruto le dio un codazo.
—Hanabi es la hermana de Hinata.
—Ah sí. Bueno, esperamos que veas pronto el camino correcto — sugirió Sasuke.
Hinata puso los ojos en blanco y escribió: Felicidades por tu compromiso. Con amor, Hinata.
—Casi me haces olvidarme —dijo Naruto—. Tienes que ponerte algo.
—¿Qué? —preguntó Hinata, pero lo sabía.
Sasuke apretó sus dedos antes que entraran a Drifters.
—Te ves hermosa —dijo—. No dejes que nadie te moleste. Estas aquí conmigo y vamos a sonreír y a actuar educadamente. ¿De acuerdo?
Hinata asintió. Era difícil pensar en otra cosa que no fuera lo lleno que estaba su trasero y los broches en sus pezones. El plug se había deslizado fácilmente con mucho lubricante y un poco de dolor. La cosa no era del tamaño de una polla, pero aun así le preocupaba.
Pero le hacía pensar a Hinata cómo sería ser follada por el culo y el coño al mismo tiempo y el puro pensamiento la hacía estremecerse de excitación, la piel de sus muslos se le ponía de gallina.
El ruido y el aire caliente los golpearon en el momento en que entraron. Cuerpos, cerveza y hormonas, todo mezclado. Sasuke le preguntó a un vigilante por la fiesta y le señaló una puerta en la esquina más alejada. El cuarto privado estaba lleno de gente. Hinata reconoció a unos amigos de Hanabi pero no había señales de su hermana o Kiba. Sasuke la guió hacia el bar. La música resonaba en las paredes, el suelo y a través del bar haciendo vibrar los vasos.
—¿Qué te apetece tomar? —le gritó.
—A Hinata le gusta el zinfandel blanco.
La carne de gallina estalló otra vez sobre su piel cuando escuchó la voz de Kiba.
La respuesta de Sasuke vino rápida y hábil.
—Prefiere el champagne —ordenó una botella.
—Debes ser un hombre imaginativo —dijo Kiba.
—Tú debes ser un imbécil.
Hinata casi podía ver la testosterona chisporroteando en el aire. Tenía la grabadora de voz del trabajo en el bolso pero había un obstáculo mayor en el plan. No quería estar a solas con Kiba.
—Hinata probablemente te dijo…
—No gastes tu aliento —dijo Sasuke, acercándose un paso a Kiba para que los dos estuvieran nariz con nariz—. La única razón por la que estamos aquí es Hanabi. Ninguno de nosotros está interesado en nada de lo que tengas que decir.
Sasuke golpeó la barra con el dinero y puso las copas en la mano de Hinata. Recogió el champagne y con un brazo sobre el hombro de Hinata se alejaron. Hinata vió una mesa desocupada al otro lado del cuarto y se sentaron.
—¿Crees que me…?
—Estuviste grandioso —dijo Hinata y lo besó. Sasuke la atrajo más hacia él y profundizó el beso. Sus dedos se enroscaron en su pecho y suspiró.
—Sabes, en todo lo que puedo pensar es en el plug anal.
—Yo también.
—Hinata, Hinata.
La voz chillona de Hanabi sonó sobre la música tronante. Envolvió sus brazos alrededor de Hinata y la abrazó. Después miró fijamente a Sasuke.
—Ésta es mi hermana Hanabi. Hanabi este es Sasuke. Te traje un regalo. Toma.
Hinata lo empujó hacia sus manos.
—¡Hola, Hinata!
Hinata miró alrededor. Oh Dios, sus padres.
—Hola, Mamá, Papá. Éste es Sasuke.
Sasuke se levantó y ofreció su mano.
—Mucho gusto en conocerlos Sr. y Sra. Hyuga.
—Oh mira mamá, mira lo que Hinata nos trajo.
—Muy lindo —dijo su madre.
—¿Qué es?
—Un portarretratos digital. Grandioso. Gracias Hinata.
—No nos quedaremos mucho tiempo —dijo su madre.
—Esperábamos que los padres de Kiba pudieran estar aquí pero no pudieron venir.
Qué sorpresa, pensó Hinata. Ella sabía que esta boda no se realizaría, que Kiba no lo haría.
—¿Alguna vez has hablado con ellos, Hanabi?—preguntó Hinata
—Nuestra canción —Sasuke llevó a Hinata a la pista de baile—. Detente —le dijo en el oído—. No te inmiscuyas. Sólo conmigo. ¿Sabes bailar el swing?
—Será un horror.
—No, no lo será.
La puso a bailar. Hinata había aprendido swing unos años atrás con clases nocturnas. Los programas de celebridades bailando en la TV habían sacado a cada posible solterona de su nido, muchas mujeres y no los suficientes hombres. Hinata no era buena, pero no lo necesitaba porque Saske era fabuloso. Hinata se dio cuenta que los demás se quitaban de su camino, que los estaban mirando. Dejó a Sasuke hacer lo que quisiera, lo dejo guiar, apretó tan fuerte como podía su trasero y él asumió el control de todo lo demás.
Cuando la canción terminó y se transformó en otra, hubo una ronda de aplausos. Hinata miró el ceño fruncido de Kiba y su corazón se encogió. No podía disfrutar sin sentirse culpable. Incluso el vestido nuevo era un error. Una arpilla y cenizas hubieran sido mejor.
—Vamos, dama de rojo. Veamos si nos han robado nuestro champagne.
Hinata dejó que Sasuke la llevara hacia la mesa. Su bolso y la botella estaban donde los habían dejado. Hinata sabía que no debió dejar la bolsa. Aunque fuera una fiesta privada, bolsos solos eran una tentación.
—Voy a refrescarme —dijo Sasuke y besó su oído—. No hables con extraños.
Cuando Sasuke escuchó la puerta abrirse detrás de él, supuso que sería Kiba. El chico los había estado observando desde que llegaron. Sasuke se sacudió, se subió el cierre y se dirigió hacia los lavamanos.
—¿Ya te la ha chupado? —preguntó Kiba.
—Déjalo.
—¿Cuánto te pagó por ser su cita?- Sasuke apretó los dientes. —Ella es escoria.
Sasuke imaginó los dientes de Kiba bajando por su garganta y enjuagó el jabón de sus manos.
—¿Sabes lo que le hizo a mi coche?
Sasuke se movió al secador de manos. Una nariz sangrienta arruinaría aquella camisa nueva.
—Gracioso, pensé que la policía encontró tus huellas en el cuchillo —dijo Sasuke.
—Eso es imposible —contestó bruscamente Kiba.
—¿Qué? Borrarlos, ¿lo hiciste?- Sasuke se chocó contra él mientras salía, golpeando su hombro fuertemente contra del de Kiba.
Una mano lo giró, pero el golpe en su estomago lo tomó por sorpresa. Jadeó y se inclinó, agarrándose la cintura.
—¿A qué coño viene esto? —jadeó.
Kiba lo alzó y después lo dejo ir.
—Porque la perra es mía.
Sasuke nunca se echado atrás en una pelea pero no podía ser provocado cuando tenía otras cosas en la agenda. Se imaginó la reacción ante sus nudillos lastimados y la cara sangrante y controló su cólera. Sasuke acomodó sus mangas y se enderezó.
—Si pones una mano en ella, amarraré y apretaré un alambre alrededor de tus bolas hasta que se caigan.
—¿Tú y qué ejército?- Sasuke rió.
—La cosa es, imbécil, yo puedo tener un ejército pero tú no.
Sasuke salió. Era una sarta de mentiras pero esperaba que funcionara con Kiba.
Hinata estaba sola, se veía preocupada y hermosa. Sasuke tomó su mano y la levantó.
—A casa —dijo él.
