Emmett se paro, mientras Edward y yo seguimos. De hecho Edward me cargo en un movimiento y comenzó a correr. Perdimos de vista a Emmett y a las tres sombras. Edward entro a un edificio en ruinas, cercas de la salida de la cuidad. Alice estaba dentro.
-que quiere.- pregunto Edward
-hablar, no ellos, si no…-
-entonces iré yo y Emmett. Tú te vas con Bella….
-no nos van a dejar ir s no vamos "todos".-
-no puedo llevarla con "ellos". Es demasiado arriesgado.-
-no tenemos otra opción. Además no veo que nada malo pase.-
-que es lo que…- pregunte cuando un ruido estruendoso se escucho, provenía de la entrada. Edward se puso delante de mí, a la defensiva.
-Dimitri no era necesario la violencia, solo veníamos por Alice, ahora mismo vamos a ver a Aro.- dijo Edward al hombre que acababa de entrar.
-mis disculpas Edward, entonces…vamos.- dijo haciendo una reverencia y mostrando el camino a la puerta.
Edward pasó su brazo izquierdo por mi cadera y caminamos. Alice venía detrás de mí. Dimitri se adelanto para guiarnos.
-por aquí. No querrán que Aro vea que Emmett llego distante a ustedes. Sospecharía.- índico una entra de una coladera.
Hice un ruido de desagrado, y como no. No quería entrar a una alcantarilla llena de ratas. Aunque de seguro correrían con la presencia de mis acompañantes.
-es una forma rápida de llegar a donde nos esperan.- contesto Edward.
No dije más y me interne en aquel desagradable lugar. Que era solo el principio, pues al parecer recorrimos todo Volterra por debajo.
Por fin la luz ilumino el sendero en el que estábamos y vi a Emmett muy sonriente, como siempre. Eso me tranquilizo. Salimos por fin de los túneles y entramos a un hermoso jardín. Seguimos a otro vampirito, el cual había estado "cuidando" a Emmett mientras llegábamos.
Entramos a un palacio, que más bien parecía un museo. Pronto llegamos a una puerta plateada. Que se abrió pesadamente. Entramos y un largo pasillo nos esperaba, a diferencia del resto de la casa, el pasillo solo tenía pintura blanca y nada más.
Cuando el final de aquel pasillo interminable llego una puerta de oro puro posaba enfrente de nosotros. El segundo vampiro abrió la puerta y una sala de mármol se abrió ente nosotros. Tres tronos y algunos cuadros, y unas bancas era lo único que había en el salón, de cosas, porque aparte había tres vampiros enfrente de los tronos y otros dos a las orillas de estos.
-¡vaya, vaya, vaya!. Los hijos de mi amado amigo Carlisle vinieron a visitarnos. No saben que feliz me hacen. Verdad hermanos.- mire a Edward para ver si me explicaba quienes eran y que estábamos haciendo aquí.
-Aro…ellas es Bella. Mi prometida.- me tomo mi mano izquierda y se la entrego a Aro. Mi corazón se puso a latir como loco, no supe si fue por el roce frio de Aro o por las palabras de Edward.
-así que a ella debemos tu visita.- dijo el que estaba al lado derecho de Aro.
-si Marco. Venía a pedirles permiso de convertirla, después de la boda. Claro está.-
-y eso cuando será.- pregunte insolente el de la izquierda.
-bueno como somos menores de edad. Esperaremos a la graduación, quizá un año o dos. Y la convierto.- dijo Edward no muy seguro.
-hay algo que no me convence Edward. No quiero desconfiar de ti. Pero necesito una prueba de lo que me dices se cumplirá. Ya que de no hacerlo, sabes lo que tristemente me corresponde por hacer.- dijo Marco.
-si me permites Aro (Alice le tendí su mano a Aro) la decisión está tomada.- Aro tomo la mano de Alice entre sus dos manos y cerró los ojos.
-Aro puede ver nuestra mente si tiene contacto físico con nosotros.- seguí observando
Al cabo de unos instantes Aro soltó la mano de Alice y se giro hacia mí.
-bienvenida Isabella. Espero que cuando este convertida vengan a visitarnos. Ya saben que no damos segundas oportunidades y en el dado caso de que Dimitri fuera a verificar su promesa y no estuviera hecha, todos pagarían por ese error.-
-cuanto tiempo disponemos.- pregunto Emmett
-dos, máximo tres años.- a partir de hoy. Confiamos en que ustedes vengan, y no tengamos que ir a ustedes.- dijo Marco
-de lo contrario adiós clan Cullen, aunque Carlisle sea nuestro amigo.- dijo el otro.
-Cayo, no seas tan rudo. Estoy seguro que cumplirán con el acuerdo.- dijo muy sonriente Aro.
-les enviaremos la invitación para la boda.- dijo Alice feliz.
-permíteme decir que ese anillo es hermoso.- dijo Aro. A lo que yo me mire mi dedo corazón. Casualmente tenía un anillo de compromiso ahí. El cual yo jamás metí y ni me di cuenta de que ahí estaba ni cuando Edward lo puso.
-gracias.- recordé que Edward me había dicho que tenía varias joyas de su madre, y el anillo no era de esta época, como dijo Aro, era demasiado hermoso.- es de la madre de Edward- mis palabras hicieron que los ojos de Edward se iluminara.
-me encantan los finales felices, son tan raros en nuestro mundo.- dijo Aro alejándose de nosotros hasta que llego a su trono y se sentó.
-los esperamos.- dijo Marco.
Dimitri nos abrió la puerta y salimos de ahí. Caminamos lo mismo que anteriormente. Llegamos a la sala que aprecia museo cuando una muchacha que obvio era vampiro llego con una gran fila de humanos detrás de ella. el tercer vampiro que estaba con nosotros. Le hablo sensualmente.
-me guardas una sabrosa Heidi.-
-ya sabes que si Félix.- contesto la rubia guiñándole el ojo.
Edward me abrazo a él y salimos por fin del palacio.
-soy libres de salir e irse por donde quieran. Escucharon el veredicto de Aro. Pero Cayo los tendrá vigilados.- dijo Demetri.
-lo cumpliremos.- dijo Emmett muy serio. Caminamos de nuevo a la cloaca.
Hicimos el mismo oloroso recorrido hasta el edificio en donde habíamos estado anteriormente. Pero solo entramos a el Edward y yo. Alice y Emmett se fueron aun mas debajo de ahí.
-a done van.- pregunte
-van por el carro.- sabia que eso en parte era verdad pero, la verdadera razón era que teníamos mucho de que hablar.
-Edward…-
-yo primero… dijo Edward. Pero esta vez lo interrumpí.
-no, voy yo. Edward, te odie, de verdad que te odio cuando me dejaste. Quise olvidar todo lo que tuviera relación contigo y sentía tanta rabia que cuando fuiste no hice más que decirte mentiras y alejarte de mí. Fue tan lejos mi…rabia que mira hasta donde nos condujo. Perdóname. Sabes que a pesar de todo aun te amo. Y si tu no a mí, no me importa. Porque ya me harte de pelear contra eso. Que te quede claro que solo a ti te he amado y jamás estaría con otro que no fueras tu, aunque tu no pienses igual.- todo lo dije sollozando, evitando llorar.
-Bella, mi Bella. Como creer que no te voy a amar. Que voy a estar con otra que no seas tú. Te amo. Dios! Eres mi vida, mi alma. Mi eterna existencia. Perdóname, perdóname el haberte mentido y haberte dejado. No sé cuanto fue el dolo y el daño que te cause. Solo espero que se pueda comparar con el que yo sufrí estando lejos de ti.- no dio más y corrí a sus brazos. Lo bese con desesperación y pasión. Necesitaba sentirlo cerca de mí.
-nunca tuvo sentido que me amaras.- dije interrumpiendo el beso.
-ni tú a mí. Así que estamos a mano.- dijo sonriendo y volviéndome a besar.
-borrón y cuenta nueva.- pregunte tímida.
-si es lo que tú quieres, que así sea.- me dijo muy tierno.
-y ahora que es lo que vamos a hacer.-
-pues, yo…a hacerlo debidamente.- se incoo y tomo mi mano izquierda.- Isabella Marie Swan. Me concederías el honor de ser mi esposa.- lagrimas corrieron por mi rostros. Sabía mi respuesta. Y se la daría. Aunque nos dolería a ambos.
-no.- conteste firmemente. Yo tenía clavada mi mirada en sus ojos. Los cuales se inundaron en tristeza.
-que hice…-
-nada Edward. Pero tenemos mucho que arreglar. Y con eso empezaremos. Además, como tú dijiste, hay que hacer esto bien, y aquí no están tus padres ni los míos.- con lo último sonrió.
Amaba a Edward. Si, y con todo lo que había pasado quería estar con él con todas las de la ley. No podía creer la ilusión que ahora tenía por ser su esposa, porque mi padre me entregara en el altar. Pero quería que fuera un poco más especial que un edificio en ruinas.
-mi vida, se hará como tu digas.- me beso mi mano y se levanto. Yo me quite el anillo y se lo di, él lo acepto de buena gana y lo guardo.
-sabes que lo que más quiero en este mundo es estar contigo.- le dije confirmando
-lo sé, porque es lo mismo que yo quiero.- se acerco a mí y me beso de muy apasionada, tanto que gemí de puro placer.
-es hora de irnos.- dijo Alice desde el marco de la puerta.
-bien.- dijo Edward.
Aun teníamos mucho de que hablar, pero lo esencial ya estaba hecho. Ya cuando llegáramos a Forks arreglaríamos todo lo demás.
Durante el vuelo no hablamos, yo me había cansado, aunque sería más bien puro estrés. Me dormí buena parte del vuelo y esta vez no hubo intervención de una pastilla.
Desperté mirando la hermosa cara de Edward, como lo había extrañado y no me molestaría despertar diario a su lado, viendo su cara.
-como te sientes.-
-mejor, aunque me encantaría que Carlisle me revisara cundo llegáramos. Creo que tengo una infección en el estomago.- me beso la frente y contesto.
-de seguro será eso. Yo me encargare de eso.- me volvió a besar la frente. Esta vez me aparte. Pero solo para acomodarme en su pecho, dejando caer mi cabeza debajo de su hombro. Sus brazos me rodearon y yo rodee los de él. Me sentí tan completa y lo mejor…me sentí feliz.
-vas a volver a Forks o…-
-no lo sé. Tenemos que platicar de eso con Carlisle.- no me tranquilizo mucho su respuesta. Quería tenerlo conmigo.
-muy bien.-
No se dijo más y me quede cómodamente en sus brazos. Rato después avisaron que aterrizaríamos pronto.
Cuando bajamos pude ver que todos nos esperaban en la entrada. Rosalie se veía muy "deseosa" de Emmett. Carlisle y Esme querían correr con Edward, pero esperaron. Había una rubia con dos niños y un hombre, también estaban con los Cullen. Pero no vi a Jasper. Enseguida me gire para ver a Alice. Tenía sus facciones caídas, estaba triste. Edward me dio un golpecito con su hombro y me gire a verlo, con la mirada me dijo que era mejor no decir nada. Y así lo hice
Apenas pasamos la línea en donde registran el equipaje (que por cierto Edward y yo nos habíamos cambiado en un baño en toscana) Carlisle y Esme nos atacaron. Pero no tardaron pues la niña que tenia de la mano la rubia corrió hacia Edward, y Edward la abrazo. Me soltó para abrazarla. Yo solo me quede a su lado viendo como la abrazaba y enseguida llego el niño.
Así que la rubia debía de ser Tanya y los niños los supuestos "hijos" de Edward. Apenas me iba a acercar con él la niña me grito:
-aléjate de él, casi lo matas.- las palabras de la niña me hacían eco en la cabeza, tenía razón. Yo era la que había provocado la catástrofe de la cual lo salve.
Si tan solo en primer lugar no lo hubiera orillado a tomar esa decisión. Todo resultaría diferente.
-Brena no le hables así a Bella.- dijo Edward severo
-porque no, después de todo esto fue su culpa. Tú la querías y…-
-Brena, por favor.- le pidió vehemente Edward. La niña se cayó y lo volvió a abrazar.
Camino así con ella en sus brazos hasta el coche, ahí el hombre que iba al lado de Tanya agarro a la niña y la subió al coche. Se alejo de ahí y camino a mí.
-Bella.-trato de tocarme pero yo le aparte la mano agresivamente.
-la niña tiene razón. Edward yo te obligue a eso…-
-mi vida, por favor, no pienses así...-me volví a alejar de él. En ese momento Carlisle y Esme fueron con nosotros.
-Alice se viene con nosotros, Rosalie y Emmett ya se fueron. Te trajimos tu auto hijo.- dijo Esme agarrada de Carlisle por el hombro. Yo solo pase mis brazos por mi pecho.
-nos vemos en la casa.- dijo muy serio.
No pregunte en donde estaba mi maleta o la de Edward. Solo comencé a caminar a donde le indicaron que estaba el volvo. El no dijo nada ni yo.
Ente al carro y me gire hacia la ventanilla. Edward manejo de forma lenta, y ya había pasado dos veces por el puesto que indicaba la salida del estacionamiento. Sabía que si no hablaba con el así seguiríamos hasta que se acabara la gasolina.
-la niña tiene razón quieras o no.- dije seria con la vista fija enfrente
-no y si me vuelvas a esquivar alguna caricia te va a ir mal.- Cuando dijo eso me gire a verlo ya tenía una sonrisa en su hermoso rostro. Me decline para besarlo.
-me perdonas.- dijo divertida
-no…hasta que me des otro beso.- no hubo necesidad de dudarlo o pensarlo, lo hice de inmediato.
Por fin salimos del aeropuerto de Seattle y lo que nos tardamos en salir Edward lo recuero en la carretera. No soltó mi mano para manejar. Las teníamos unidas encima de la palanca de velocidades.
-en donde esta Jasper.-
-no lo sabemos, dejo a Alice hace mucho y no han hablado.-
-pero que pasó.-
-no sé. Un día se fue sin más.-
-pero va a volver.-
-espero. Alice ya no aguanta más.- termino de decir eso y freno en seco. Me gire a ver lo que había en al carretera y vi a Jacob. ¡Jacob! Me había olvidado por completo de él. Edward no puso una cara cundo lo vio o cuando leyó lo que pensaba.
-espera aquí, por favor.- le dije mientras me bajaba del auto.
Camine hacia el, cuanto estaba a dos metros el se adelanto y me tomo y corrió conmigo, escuche un rugido y no era de Jacob. Era de Edward.
