Advertencias: YAOI
Autor: RavenTears
Beta: Little Kei
Notas del autor:
~El título es una canción de Nirvana (¿Novedad? ¿Dónde?)
~SIGO SIN COMPUTADORA... pero pude fastidiar a mi tía para usar la suya. No es muy largo el capi, pero al menos lo escribí. Tenedme paciencia.

Agradezco a todos aquellos que me reventaron el mail con cartas de apoyo moral. Igualmente con los Reviews.

Notas de Little Kei: La primera vez que Raven y yo tuvimos listo este fic, se nos olvidó un detallito de ésos que no son vitales pero que bien te pueden molestar todo el asunto: en este fic, Raven utiliza los nombres originales de los personajes. Aquí viene una relación de los cambios de nombres de los personajes.

~Yugi Mutou = Yugi Moto (hey, claro que esa "u" importa muchísimo: le cambia el significado a su nombre. Pero no pregunten cuál es el tan mentado significado.)

~Katsuya Jounouchi = Joey Wheeler.

~Hiroto Honda = Tristan Taylor.

~Anzu Masaki = Tea Gardner.

...Y aunque no aparezcan en esta historia en particular, ténganlos presentes:

~Pegasus J. Crawford = Maximillian Pegasus (el horror de Raven; Anzu es su error).

~Ryuuji Otogi = Duke Devlin.

___________________________________

Cuando comenzó el fic, Raven sólo conocía del anime. Más tarde pudimos leer el manga que, valgan verdades, es muchìsimo mejor. Pues bien, Raven decidió mantener dos pequeños detalles en su historia: el que Mokuba sólo se refiera a su hermano Seto como su "nii-sama", y el que Yami, en los 37+ volúmenes del manga, llame a Yugi su "aibou".

Las explicaciones pertinentes: "nii-sama" es una de las maneras más respetuosas que hay en japonés para referirte a tu hermano mayor (la más respetuosa sería "oniisama"). Y es respetuosa, ya que "niisama" es un título honorífico - una manera neutral de decir "hermano mayor" sería "ani-ue". El que Mokuba llame siempre así a Seto Kaiba habla por sí solo del tremendo respeto y amor que siente hacia él.

Por otra parte, "aibou" significa "compañero", "socio"; Yami llama siempre así a Yugi, sin excepción. Y Yugi lo llama "Mou Hitori no Boku", algo así como "Mi Otro Yo", mientras que el resto del grupo se refiere al faraón como "Mou Hitori no Yugi", "El Otro Yugi". Recuerden que uno de los grandes misterios del manga es el verdadero nombre del faraón... revelado al fin en el capítulo 333. Si acaso se lo preguntan, nadie jamás llama "Yami" al faraón, o a su espíritu en todo caso; ésa fue una invención del fandom y, por alguna razón, en la versión norteamericana del anime ése es el nombre que nuestro chico de las correas recibe.

___________________________________

Smell like teen spirits



Capítulo 20: Smell like teen spirits - Huele a espíritu joven


Se levantó y pasó uno de sus dedos sobre sus labios. Estaba sangrando.

No podía asimilarlo. Era más fuerte y más rápido que Yami. ¿Cómo había dejado que lo golpeara? Su orgullo no permitiría que las cosas se queradan así. Su orgullo de ser Seto Kaiba.

En un rápido y preciso movimiento Kaiba le devolvió el puñetazo a Yami.

-¡Yami! -gritó Jounouchi.

Tan pronto como Yami logró levantarse del suelo, el rubio lo cogió antes que tratara de golpear de nuevo a Kaiba.

-Lo siento, ¿te dolió? -se burló Kaiba.

-No tanto como te va a doler a ti.

-¡Yami! ¡Kaiba-kun!

-No van a hacerte caso -dijo Mokuba detrás de él, resignado.

Ahí estaba Jounouchi, tratando de detener lo inevitable.

-No lo sueltes, Jounouchi. Si lo mato Yugi se enojará conmigo.

Yami mostró una de sus mejores sonrisas maliciosas, deseando más que nunca cerrarle la boca a Kaiba.

-Jounouchi, suéltame. Mejor llévate a Mokuba; no quiero que vea esto.

-Gracias por pensar en Mokuba antes que en tu Yugi.

Yami ya no pudo contenerse, ya que lo había hecho muy bien hasta ese momento. Logró librarse de Jounouchi.

Kaiba y Yami se paralizaron. Ambos se miraban el puño derecho.

Yugi estaba en el piso.

Su Hikari se había interpuesto entre ellos y había recibido el golpe.

Toda la casa cayó en un silencio aterrador. Podían escuchar sus corazones latiendo a un ritmo demasiado acelerado. Ni siquiera Yugi emitía sonido; no se quejaba ni estaba llorando. Sólo se cogía el rostro.

-¡Aibou!

Yami fue hasta él, se agachó y colocó sus manos sobre sus hombros. Sabía que su aibou estaba mal y quería remediarlo. Al sentirlo, Yugi lo alejó con sus brazos. Volteó el rostro; no quería mirar a Yami.

Su contraparte se quedó helado. Nada de eso tenía que estar pasando, nada. Había golpeado a Yugi, a su Yugi y cuando lo único que deseaba era abrazarlo y hablar, Yugi lo alejaba de él.

Kaiba y Jounouchi miraban la escena tan fríos como Yami. Ninguno de ellos deseaba que las cosas estuvieran pasando así. Mokuba comprendió que Yugi necesitaba alguien que entendiera porqué se sentía tan mal. No era el golpe o cualquier otra cosa: eran ellos. Eran Kaiba y Yami. Mokuba se arrodilló junto a él y lo abrazó. Yugi correspondió al abrazo, haciendo que Yami se sintiera peor.

Yami se levantó con dificultad y se dirigió a Kaiba.

-Supongo que estarás disfrutándolo.

-Imbécil. ¿Acaso crees que esto me divierte?

-¿No era lo que querías? -preguntó Yami, alzando un poco más la voz.

-¡Ya deténganse! -ordenó Jounouchi acercándose.

-No te metas en esto, Jounouchi -pidió Yami.

-¡¿De qué demonios estás hablando?! Son mis amigos. Ya dejen de pelear.

Kaiba miró a Jounouchi como recordándole que él no era su amigo.

-Ahora todos en esta casa somos amigos. No me importa lo que pienses, Kaiba.

-Kaiba -comenzó Yami-. He soportado tus estupideces más de lo que pude. No somos amigos. No somos nada. Lárgate.

-Bien, no tengo problemas con eso, Yami. Pero deberías preocuparte por Yugi y no por mí.

Pero Kaiba sí tenía un problema. Todos tenían un problema.

Yugi y Mokuba no estaban.

Yami quería matar a alguien; es más, quería matar a Kaiba. Pero se tranquilizó casi por milagro. Por estar peleando con él había tenido muchas discusiones con Yugi, lo había golpeado y por seguir peleando lo había perdido. Tenía que dejar de actuar como un imbécil. Todos tenían que dejar de actuar como imbéciles.

-¿Jounouchi, no los viste salir? -preguntó el CEO.

Saber que lo tienes junto a ti y cuando volteas y no lo encuentras es una sensación que se puede recordar toda una vida. Sabía que Mokuba tenía que estar bien, pero era necesario saber dónde estaba. Kaiba había leído los pensamientos de Yami en sus ojos. Admitía que había sido un imbécil y que tenían que encontrarlos.

-Maldita sea, no. Estaba muy ocupado mirándolos a ustedes.

-Y Yugi está mal -recordó Yami.

-Tranquilo. Yugi no es imbécil, no como nosotros -dijo Kaiba-. Además, están los dos juntos. Mokuba tiene la suficiente cabeza fría como saber qué hacer.

Jounouchi y Yami lo miraron incrédulos. Kaiba hablando amablemente y tranquilizándolos. Tranquilizando a Yami. Todo ese aire de arrogancia y prepotencia había desaparecido, igual que Yugi y Mokuba. Era un Seto Kaiba diferente, porque no parecía Seto Kaiba. El golpe tenía que estar afectándolo.

-Parecen no estar en la casa -comentó Yami, recuperándose del trauma-. La casa es grande y no se escucha el eco de algún sonido. Tampoco siento a Yugi cerca.

-Fueron a caminar -dijo Jounouchi-. No me miren así.

-¿Cómo puedes estar seguro?

-Cuando uno tiene muchas cosas que pensar es muy difícil concentrarse en un lugar familiar; te distrae. Seguro salieron para tomar aire y alejarse de nosotros... De ustedes -corrigió Jounouchi-. Hay un parque grande y tranquilo no muy lejos. Podemos ir a ver.

-Bien -aceptó Yami.

Los tres salieron de la casa. Jounouchi empezó a sentirse nervioso. Kaiba no le había despegado la mirada de encima.

-¿Qué? -se atrevió a decir, antes de comenzar a caminar calle abajo.

-Me impresionas, perro -le dijo-. Esa deducción tuya fue buena. Así que cuando tienes muchas cosas que pensar, sales a caminar al parque. Como perro eso es natural, pero no imaginé que salieras a pensar.

-Deja de agarrarme de idiota, Kaiba -contestó el aludido.

-¿Y en qué piensas? -preguntó Yami.

Jounouchi lo miró con cara de horror. El rubio podía ser lento, pero no tanto. Sólo ahí comenzó a recordar que practicamente había admitido en frente de Yami y Yugi que le gustaba Kaiba. Y Yami estaba aprovechando para sacárselo en cara. El rubio no podía culparlo; Yami estaba tan preocupado por Yugi que tenía que distraerlo con una buena conversación para que se relajara un poco.

-En estupideces.

-¿Y de casualidad esas estupideces son altas? -preguntó Yami, relajándose un poco.

Kaiba sonrió con malicia, captando el sarcasmo de Yami. Por su parte, Jounouchi se adelantó.

-Mejor vamos caminando o nunca llegamos -dijo, muy nervioso.

Yami y Kaiba lo alcanzaron. Estaban caminando uno al costado del otro en forma descendente;,empezando por Kaiba y terminando en Yami.

El antiguo faraón se estaba sintiendo mejor, en parte por las palabras de Kaiba y por la conversación de Jounouchi. Sólo ahí entendió porqué Kaiba adoraba fastidiar al rubio: era divertido.

-¿De qué estabas hablando, Yami? -preguntó el CEO, con una sonrisa maliciosa. No iba a desperdiciar una buena oportunidad para fastidiar al rubio.

-De estupideces, si mal no recuerdo. Algo de que a Jounouchi le gustan... ¿Altas? ¿Ricas? ¿Con hermanos menores, quizás?

-¡Yami, cállate! -explotó el rubio. Se sentía presionado y más aún que estaba en medio de los dos-. ¡Deja de decir...!

-¿Estupideces? -sugirió Yami.

-¿Lo estás disfrutando, Yami? Tan rápido te olvidas de Yugi -comentó Kaiba-. La única razón por la que te dejo llamarme así es porque eso le molesta más al perro que a mí.

-¿Y tú por qué preguntando por Yugi y no por Mokuba? -preguntó con cierto aire de celos Yami-. Maldito imbécil, ¿lo haces por joder o en verdad te gusta?

Kaiba se rio antes de contestar.

-Admito que me cae bien el enano. A ti te odio y si no encontramos a Mokuba los mato a los dos.

Yami se sentía tan extraño y tan bien a la vez. Estaba caminando a mitad de la noche con Jounouchi y Kaiba. Estaban hablando y gastándose bromas entre ellos. No podía creerlo; sabía que se arrepentiría de todo aquello, pero ¡qué más daba!

-¿Y a Jounouchi? -preguntó Yami, malicioso-. ¿A él también lo odias?

Jounouchi no sabía a dónde meterse. Había estado analizando la situación y nunca había imaginado que Yami y Kaiba se confabularían para joderle la paciencia. Tenía a uno de sus mejores amigos al costado y a su peor enemigo y sujeto por el cual babeaba al otro lado.

-Con tu maldito coeficiente ya debiste haberte dado cuenta de que le gustas a Jounouchi. Entonces, ¿por qué demonios nos jodes a nosotros? -cuestionó Yami.

-¡Aguántate un momentito! No me andes tirando a Kaiba encima, Yami. Y... ¿Por qué están hablando de eso? Maldita sea, ustedes se odian. Deberían caminar insultándose y no metiéndome a mí en sus asuntos.

Quizás ese comentario hizo resonancia en la cabeza de Yami, o era que recién entonces lo entendía. Entendía porqué Kaiba lo jodía tanto, a él y a Yugi. Yami en ese momento estaba haciendo lo mismo. Sabía que a Jou le gustaba Kaiba y estaba haciendo todo lo posible por fregarle todo al rubio. No con verdaderas malas intenciones, claro; sino sólo porque quería. Pero el comprenderlo no hizo que dejara de odiarlo.

Por otra parte, en la cabeza semi vacía del rubio la neurona sobreviviente planeaba desde ya la mejor muerte de su hasta entonces mejor amigo. Lo peor era que tenía a su "mejor amigo" fregándole la paciencia y a su "peor enemigo" apoyándolo. Esa noche se iría al carajo, si es que no se había ido ya.

-Kaiba, creo que...

-¡Ya es suficiente, Yami! -interrumpió el rubio, imaginándose que lo que diría Yami iba a ser peor-. ¿Por qué demonios estás hablando con Kaiba de... Mí? Deberías estar hablando conmigo sobre cómo matarlo.

Kaiba estaba realmente sorprendido. El perro estaba diciendo cosas muy ciertas, muy... Inteligentes. No era normal. Pensó que había caído en la Dimensión Desconocida. Era eso o quizás el rubio era así y él nunca lo había notado. Había tantas cosas en Jounouchi que Kaiba no había notado antes, tantas cosas a las que no le había prestado atención.

-Sabes, Kaiba -comenzó a decir Yami, muy serio-. Está haciendo algo de frío, estamos caminando buscando a Yugi y Mokuba, estoy hablando contigo y todo es tu culpa.

-¡Sí, Yami! ¡Sigue, sigue! -apoyó Jounouchi.

-Sólo quería saber algo -Yami tomó aire-. ¿Por qué demonios tuviste que cagarnos la noche? Y en especial... ¿¡Por qué tuviste que besar a Yugi!?

-Oh~ ya lo recordaste, qué mal.

-Habla -exigió Yami, como recordando de pronto que Kaiba era su enemigo.

~Flashback~

Yugi cruzó la sala para abrir la puerta. Sabía perfectamente que ni Yami ni Jounouchi lo harían; ellos nunca harían nada por Kaiba. Y Mokuba, él era un invitado; no podía pedirle que lo hiciera.

Yugi estaba más tranquilo que otras veces. Le había hecho prometer a Yami que se controlaría. A pesar que él había amenazado con matar al CEO, Yugi quiso confiar en él.

Nadie, ni siquiera Mokuba habría adivinado cuál era el regalo que le tenía preparado su hermano. Cuando Yugi abrió la puerta, un Seto Kaiba extremadamente relajado y arrogante entró a la casa y tras dar un par de pasos dentro se inclinó... Mucho, y besó a Yugi.

Kaiba lo cogió de los hombros obligando a Yugi a mirarlo y, aprovechando el desconcierto del pobre, Kaiba se inclinó sobre él y juntó sus labios con los de Yugi. Había deseado hacer eso desde que empezaron con ese jueguito. Pero siempre lo interrumpían; no era como si Kaiba muriera por besar al chaparro, sólo que todo lo que se proponía tenía que lograrlo.

El gran Seto Kaiba, por más Kaiba que fuese, no era muy experimentado en esos asuntos. El beso no fue largo por la falta de práctica en cuestiones de contener el oxígeno. Al principio fue tierno, pero no duró ya que pronto se convirtió en un beso posesivo. Reclamándolo. Como reclamando a Yugi.

Yugi no hizo nada para evitarlo. Es más, no sabía qué hacer. Y si lo hubiera sabido, no sabría como llevarlo a cabo. Tenía los ojos muy abiertos y las mejillas muy rojas.

Cuando se separaron, Kaiba dijo con una voz poco común algo que definitivamente terminó por sacarle el aire a todos los presentes:

-¿Te gustó mi regalo?

Yami, que se había portado muy bien toda la semana aguantando a Kaiba, sintió cómo el mundo se le venía encima. Y a pesar de que Kaiba había estado en la casa apenas unos escasos 47 segundos, Yami ya le tenía planeado semanas de tortura y una muerte más dolorosa que lenta.

Lo que aconteció después pasaría a la posteridad.

~Fin del Flashback~

-¿Por qué lo besé? No lo sé. Me provocó.

-¿¡Cómo que te provocó?! -gritó Yami, sacando a Jounouchi de en medio y cogiendo a Kaiba del cuello de su gabardina.

-¿Qué pasa, Yami? Por favor, sabes perfectamente que no quiero nada con TU Yugi y que sólo lo hice para fastidiarte. Aunque no puede negar que me gustó.

Yami cogió con más fuerza la gabardina. Pero Jounouchi se acercó y trató de separarlos.

-No querrás comenzar de nuevo -dijo Kaiba, más serio-. Ya nos golpeamos, y si lo hacemos de nuevo será el perro quien se interponga. Él recibirá el golpe y estaremos los dos solos buscando a tres.

Yami pareció aceptar el comentario. Además, aún no habían solucionado el problema que los tenía ahí, en medio de la calle: aún no encontraban a Yugi ni a Mokuba.

-Sé que fue estúpido -dijo Kaiba, empezando a caminar y arreglándose la gabardina-. Te debo una disculpa. -Kaiba hizo una pausa-. Pero no pienso pedírtela nunca.

Yami lo miró sorprendido. Kaiba estuvo a punto de disculparse, lo que ya era bastante. Y había admitido haber sido un estúpido. Seto Kaiba admitiendo un error. Eso le bastaba a Yami, por el momento al menos.

-No acepto tu intento de disculpa -dijo Yami-. No te atrevas a intentarlo de nuevo.

-Ay, no -se quejó Jounouchi, caminando detrás de ellos-. Ya empezaron de nuevo a tratarse bien.

___________________________________________

-¿Yugi, te encuentras mejor?

-Sí, gracias, Mokuba -contestó Yugi, sentado en una banca-. Venir me ha ayudado bastante, y tú también.

-De nada. Además, siento que tenía que hacer algo. Pero... Quería ver cómo terminaba todo este asunto.

-De seguro, Yami, Jounouchi-kun y Kaiba-kun siguen enojados. Pero no me importa lo que piensen. Pueden seguir peleando si ellos quieren.

-Yugi, mira -dijo Mokuba, señalando la calle-. ¿Tú también puedes verlo?

Yugi se levantó de la banca y miró hacia donde Mokuba le indicaba. No podía creerlo. Yami, Jounouchi y Kaiba se acercaban a ellos caminando y conversando. ¡Conversando! Ninguno de los dos podía asimilarlo.

Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, Yami se acercó a su aibou un poco nervioso.

-Aibou, lo siento.

Yugi no contestó. Aún estaba pensado qué cosa sobrenatural había logrado que estuvieran ellos tres juntos, sin intentar matarse. Yami no soportó la espera y lo abrazó. Fue ahí donde Yugi regresó en sí.

-No se por qué tienes que actuar así -dijo, con un leve tono de reproche.

-Porque tenía miedo -contestó Yami, muy cerca de su oído para que sólo él pudiera escucharlo-. Miedo de que te enamoraras de otro. Miedo de que te enamoraras de Kaiba.

Yami estaba siendo totalmente sincero con él. Y Yugi lo comprendió. Porque eso era todo lo que necesitaba escuchar.

-Enamorarse de alguien como Kaiba-kun es fácil -comenzó a decir, y Yami lo abrazó con más fuerza sintiendo como perdía a su aibou-. Cualquier persona podría enamorarse de él. Incluso yo. -Después de mucho, continuó:- Pero no puedo, porque yo estoy enamorado de ti.

Yami abrió los ojos y se sepraó un poco de él para mirarlo a los ojos. Esos ojos hermosos que no podían ocultar mentira. Y fue Yugi quien lo abrazó y él contestó al abrazo.

-¿Todo arreglado? -preguntó Mokuba a su nii-sama cuando Yami y Yugi se separaron.

-Depende de a qué te refieres, Mokuba.

-Yami -comenzó a decir Yugi-. ¿Kaiba kun y Jounouchi-kun...?

-Cierto. ¿Qué pasará con ustedes?

Kaiba se volvió para ver a un Jounouchi muy nervioso y extremadamente rojo.

-¿A qué te refieres, Yami? -preguntó Kaiba, sin sacarle la vista de encima al rubio-. No pasará nada con nosotros, porque el perro no me ha dicho nada.

-¿¡Cómo que nada?! -gritó Yami.

-El que estuvo hablando fuiste tú.

-Sí, y tú ya deberías darte por enterado.

-¿Por qué? ¿Por qué tendría yo que creer en tus palabras, Yami?

-No todos somos como tú. En mí se puede confiar.

-¡Ya basta! -gritó Jounouchi, sin poder soportarlos más. Yami y Kaiba estaba decidiendo por él. Era el colmo-. ¡Puedo hablar por mí mismo! ¡Y sí, me gustas, maldito imbécil! ¿¡Estás feliz, Yami?! ¡Ya lo dije!

Yugi sonrió ante la declaración, igual que Mokuba. Pero Yami y Kaiba miraron a Jounouchi con malicia.

-Sabía que dirías eso -declaró Yami.

Jounouchi se sentía como un perro. Se había dejado manipular por su amigo, por Yami. Eso era todo lo que podía aguantar. Al día siguiente aparecería una persona muerta en Domino.

-Está haciendo frío, Mokuba -dijo Kaiba, sacando el celular-. Será mejor irnos a casa. Supongo que ustedes quieren pasarla solos -agregó, mirando a Yami y Yugi-. Con respecto a ti, perro, hablaremos mañana.

Dicho eso, ambos hermano Kaiba caminaron calle abajo, a la espera de la limosina.

-¿Eso significa que va a meditarlo? -le preguntó Yugi a Yami-. Jounouchi-kun, tienes una buena oportunidad con Kaiba-kun. No lo vayas a malograr.

_________________________________________________

-Bakura, Bakura, despierta -decía Honda.

-¿Huh?

-¡Por fin! Hey, ¿estás bien?

-Sí -contestó medio dormido el peliblanco.

-No, no lo estás.

Honda se inclinó sobre su carperta y le cogió el mentón a Bakura.

-Sus salidas de noche te están matando. Quiero hablar con él.

Bakura se sorprendió por el pedido. Honda no solía pedirle hablar con él. Pero no podía negarse a un pedido suyo. Cerró los ojos y Honda no tuvo más que esperar.

-Bakura, no te duermas -dijo Honda, acercándose más-. Quiero hablar con él, antes de que me arrepienta.

Bakura abrió los ojos y en un rápido moviemiento pasó la lengua sobre los labios de Honda, haciendo que éste lo soltara y se sobresaltara.

-¿Y por qué demonios vas a arrepentirte de hablar conmigo? -preguntó Yami Bakura, cruzando las piernas y colocando su brazo en el respaldar de la silla.

-No me gusta que hagas eso -logró decir Honda, un poco ruborizado-. Mejor te lo digo rápido antes de que me dé miedo. -Se detuvo y tomó aire. No era fácil hablar con él -. Tú eres su Yami y no se qué tipo de trato tienen...

-En el día él, en las noches yo. ¿Qué? ¿Muy difícil de entender, Honda-chan? -interrumpió Yami Bakura, fingiendo una voz melosa.

-Silencio, no hables. Sólo escúchame. -Ante esto Yami Bakura achicó los ojos y levantó una ceja. Lo que Honda tuviera que decir era serio-. No puedo hacer nada al respecto. Ustedes son los únicos que pueden decidir sobre eso. Pero cuando salgas con tu amigo moreno de motocicleta, me gustaría que no lo dejes herido o sufriendo la resaca.

Yami Bakura no hizo gesto o movimiento alguno que indicara rechazo o conformidad. Y Honda era la clase de personas que se quedan esperando una respuesta todo el día, si era necesario.

-Quiero chupar -anunció Yami Bakura-. ¿Qué tan difícil es conseguir trago en una escuela?

Honda suspiró. Eso era suficiente. No podía esperar nada más de él.

-Veré qué te consigo -le dijo antes de salir del salón. Sabía, por lo menos, que lo había escuchado.

Yami Bakura le lanzó un mirada fugaz al salón: cerca de su carpeta estaban Yami y Yugi conversando amenamente. Mientras que un poco más alejados estaban Kaiba (muy ocupado tecleando en su laptop) y un Jounouchi sentado al costado hablándole. No parecía que el CEO le estuviera haciendo caso, pero Yami Bakura se dio cuenta de que sí lo estaba haciendo. Por más indiferente que pareciera, Kaiba lo estaba escuchando. Giró un poco la cabeza y miró a Anzu babeando por Yami.

Escolares, primavera, ternura, chicos. Todo eso olía a amor.

-Qué asco -se dijo a sí mismo-. Huele a espíritu joven. (1)



FIN



Notas de Raventears, el autor:

¡Alabado sea Ra! Terminé el fic en el capítulo 20, nada mal. Como suele hacer CAPCOM en sus juegos, agradezco a todos los que han tenido la paciencia y el buen gusto de leer mi fic. Y en dejarme un Reviews.

Gracias.

Deseaba terminarlo antes de Navidad, pero...
Espero tengan un feliz año. Y que el próximo año la inspiración caiga sobre los escritores de fanfics para que escriban más.



Notas de Little Kei, la beta reader:

¿Se terminó? ¿Y el resto...? Bien, antes de que le revienten el correo a Raventears haciéndole las mismas preguntas, les cuento que la línea argumental no se acaba aquí. Raven la continuará en otros fics en los que se supone aparecerá el desenlace del asunto Kaiba/Jounouchi (bleh, esto parece avance de culebrón telenovelero). Eso sí, amables lectores, manden sus sugerencias y pedidos para esos fics, ya que parece que Raven los escribirá dependiendo de lo que le pidamos. Por mi parte, yo ya le estoy fregando la paciencia para que me escriba uno Bakura x Honda, porque me gusta la pareja (y me gustan los dos Bakura, ejem).

(1) Pues, considerando que Bakura parece ser el único entre los Yami que conserva parte de sus memorias, Raven computó que el compadre se asume como teniendo unos 3000 años de edad, por lo que sería el abuelo del grupo.

Y ahora, los errores de este fic...

A ver, qué simpático, Raven esperó a terminar todo el fic para recién hacer la lista de los errores. ¿Y por qué no los corrige? Porque le da flojera, por eso. Bueno, acá vamos con la lista.

~¿Se han dado cuenta de que Mokuba piensa en reversa? Pues, revisen: en el capítulo 3 el chico ya sabe que su hermano se trae algo con Yugi, pero recién en el 13 lo sospecha. Pero qué tal chico éste. Tenía que ser Kaiba.

~Y hablando de los que piensan de manera poco ortodoxa... Si revisan bien, verán que en el capítulo 7 Yugi NO LE EXPLICA en ningùn momento a Kaiba para qué necesitan el soborno. Según Raven, Kaiba, merced a su privilegiado cerebro y sus 215 puntos de IQ, no necesitaba que Yugi le dijera algo, puesto que él... Ya lo sabía. Vidente y medio psíquico nació el hombre, pues. La verdad, a Raven se le fue el detallito y le dio una flojera de para qué les cuento a la hora de reescribir ese capi, y allí lo dejó. Entonces, a nosotros no nos queda más que pensar en los impresionantes poderes de precognición e hipercognición de Seto Kaiba, ¿bien?

~Y... ¿En dónde está Sugoroku? La pregunta del millón. Y la respuesta es... Perdido en alguna parte de Egipto desenterrando tumbas faraónicas. ¿Perdido en alguna parte de Egipto desenterrando tumbas faraónicas...? La verdad, Raven no sabía cómo quitarlo de la historia, así que simplemente lo quitó. Sutilmente. Bueno, lo mandó de vacaciones y Yugi, demostrando lo mucho que quiere a su abuelo, nunca vuelve a pensar en él después de la llamadita en el capítulo 11. ¿Y por qué Raven quitó a Sugoroku? Porque era bien difícil para Yugi y Yami armar sus orgías, ups, perdón, tener sus pijamadas con el abuelo rondando por ahí.

~Wow, en Ciudad Domino los chicos van a la escuela un día más. Calculen: Kaiba quiere celebrar el aniversario de la primera semana, ¿y cuántos días tiene una semana? Siete, ¿no? Pues, fíjense en que los chicos han ido a la escuela durante todos y cada uno de los días de esa semana. En todos los capítulos, los chicos han estado en el colegio, eso es. ¿Ven? Con razón los muchachos de Ciudad Domino son tan, pero tan inteligentes. Estudian duro. Bueno, algunos.

~¡Y el error más grande de la historia! Aunque no por culpa de Raven, sino de Kazuki Takahashi. ¡ANZU! ¿Y qué pasó con ella...? Nada, pero Raven la detesta tanto que prefirió no acordarse de ella en este fic. Y si Raven escribe otros fics en los que aparece Anzu, tengan por seguro que la comadre será de muy infeliz recordación para el autor.



Críticas y comentarios:
RavenTears02@yahoo.es
RavenTears02@hotmail.com
Carnage Before Breakfast