Capítulo XX

Dancing in the Dark – En tierra de lobos


La cama está revuelta. Los gemidos de Dave y Kurt son ansiosos. Dave toma con fuerza la cadera de Kurt para levantarlo y él se inclina para besarle antes de incorporarse y cabalgarle salvajemente. Dave coloca las manos en la cadera de Kurt. Le encanta verlo así, fuerte e imponente. El cuerpo de Kurt sigue tan perfecto como siempre aunque ya tenga algo más de cuarenta. Dave gruñe y mueve su mano derecha para acariciar a su marido. Kurt cierra los ojos, arquea la espalda dándole a Dave una de las visiones más eróticas de su vida y se corre en su pecho. Después Dave se sienta y lo folla con más intensidad. Gime cuando llega.

Aún están firmemente abrazados, moviéndose y besándose perezosamente, cuando la puerta de su habitación se abre de golpe, se escucha un sonido de sorpresa y luego un portazo. Dave suspira cansado mientras Kurt niega.

—Tengamos hijos —canturrea Dave separándose lentamente de Kurt, quien le sonríe indulgente —. Tres, ese es el número perfecto para nosotros —Dave está haciendo una imitación perfecta del tono de Kurt cuando quiere algo—. Y como siempre, ahí va el idiota de Dave a hacerte caso. —Dave termina de vestirse. Kurt sale de la cama y le besa suavemente antes de vestirse también.

—No seas gruñón. Los adoras. —Kurt envuelve el cuello de su marido con los brazos—. Joey, Richard, Alec y yo somos las razones de tu vida. —Dave suspira hondo y abraza a Kurt. En realidad tiene toda la razón del mundo—. Ahora vamos a hablar con Alec para arreglar el trauma que le acabamos de causar.

Dave sale de su habitación de la mano de su esposo. No fue sencillo llegar a eso. Hubo discusiones, momentos horribles, días malos… Pero todo ha valido la pena. Kurt triunfó en Broadway, Dave jamás dudo que eso pasaría; lo que nunca vio fue que él se convertiría en escritor. Aunque en realidad en sus libros sólo relata historias de lobos. Resultó que asesinar a Raziel fue el principio.

Existen Clanes de lobos por todo el mundo y son como una sociedad secreta. Dave y su Clan fueron invitados a formar parte poco después de la muerte de Raziel. En un principio, Liam y él desconfiaron pero después descubrieron que eran personas comunes a las que les gustaba mantener en secreto su condición y ayudarse entre ellos. Poco a poco, Dave y los chicos se fueron adaptando a la Sociedad secreta de lobos. Azimio la llama Tierra de lobos. Y ése fue el nombre que Dave le dio a su libro. Con los años, Dave se fue empapando cada vez más y más de su condición. Para Azimio y Blaine también fue un alivio; los tres eran nuevos en eso y una ayuda nunca está de más. Las historias fueron llegando junto con las nuevas aventuras que Dave plasmaba en sus libros.

Cinco años después de llegar a Nueva York, Kurt y él celebraron varias cosas: el primer gran papel para Kurt, el primer libro de Dave enviado al editor y su compromiso. Dave le pidió a Kurt que se casaran justo después de terminar la función de teatro. Joey llegó cinco años más tarde, luego Richard y por último, Alec. Todos gracias a la inseminación y vientres alquilados.

Los años pasaron amables y a Dave no le deja de sorprender cómo el tiempo ha trabajado a su favor. Joey ahora tiene quince, Richard doce y Alec va a cumplir ocho. Ésa es su familia y Kurt tiene toda la razón al decir que les adora. Kurt es como el rey de todo el inmenso castillo que Dave construyó sólo para él y los pequeños. Sí, Kurt lo tiene atado del meñique y no le importa.

—¿Listo? —le pregunta Kurt frente a la habitación de Alec—. Vamos a tener que hablarle de sexo a Alec, ¿ok? —Dave suspira. Odia esas pláticas con sus hijos, le recuerdan mucho a su pasado y cómo fue con Kurt. La confusión de todas esas cosas le molesta.

—Bien, aunque por lo que nos vio seguro se da una idea de cómo se hace. —Kurt golpea el pecho de Dave con palma de la mano intentando suprimir el rubor de sus mejillas. Dave sabe lo vergonzoso que es para Kurt que uno de sus hijos lo encontrara en esos menesteres pero no podían más que actuar con naturalidad para Alec y su bienestar—. Pobre hijo mío.

—Basta, Dave. —Kurt golpea la puerta suavemente y llama a su hijo con una dulzura que hace temblar el corazón de Dave—. Alec, ¿podemos entrar?

La puerta se abre. Dave suspira y es el primero en entrar. Alec juega con su consola; es el primer día de sus vacaciones navideñas, después de todo.

—Existe algo llamado seguro que traba las puertas, ¿lo conocen? —Dave suelta una carcajada mientras Kurt se sonroja pero también ríe—. Es en serio. —Dave mira hacia la pantalla dónde unos zombis son acribillados por el personaje que maneja su hijo.

—Alec —Dave se aclara la garganta—, queremos hablar de lo que has visto hace un momento. —El niño pausa su juego y mira a sus padres.

—Primero nos queremos disculpar, hijo. Tienes toda la razón, debimos ser más cuidadosos con nuestra intimidad —le dice Kurt a su hijo—. Ahora, lo que viste…

—Sé lo que estaban haciendo, papá. —Kurt mira a Dave esperando que diga algo pero él no sabe qué decir. Alec tiene ocho años pero en ocasiones es tan maduro que le da miedo.

—Nosotros estábamos teniendo relaciones —explica Dave. Alec pone los ojos en blanco ante las palabras de su padre—. Lo sé, ya lo sabías. Pero también debes saber que esa intimidad es la muestra más grande de amor y confianza que puede tener una pareja. Cuando estés listo, tu padre y yo te hablaremos de eso. Sólo me gustaría que tuvieses en mente lo que te acabo de decir. —El niño mira a su padre y asiente. Para Kurt es extrañamente entrañable cómo Dave y sus hijos tienen ese vínculo raro por el que parecen entenderse con tan sólo una mirada—. Y de nuevo te pedimos una disculpa.

—No tienen por qué. Debí tocar antes de abrir. —Kurt sonríe a su hijo y abre los brazos. El chico se levanta y abraza a su papá—. Papá, ¿podemos tener panqué de nuez para el desayuno?

—Claro que sí, hijo.

—¿Y sería posible que esta semana pueda acampar con Umah y Daniel? —Dave sonríe y asiente. A Alec le encanta pasar tiempo con la hija menor de Blaine y Malik, pero a eso si le sumas a Daniel Adams se vuelve diversión garantizada.

—Vamos a hacer el desayuno.


Malik corre las cortinas de la habitación para dejar que entre la luz del sol. La mañana es fría pero al parecer el día no será malo. Blaine, en la cama, se remueve hasta que abre los ojos y, al ver a Malik, sonríe.

—¿Cómo estás? —Tal vez la pregunta sea un poco tonta cuando Blaine cerró su espectáculo dos semanas atrás. Obviamente debe estar molido pero aun así le pregunta por cortesía.

—Bien. Dormir ocho horas seguidas este mes es nuevo para mí. —Blaine se incorpora al darse cuenta de que Malik le ha traído el desayuno—. ¿Dónde están los niños?

—Umah debe estar empacando sus cosas emocionada porque verá a Alec de nuevo y Rahab no se ha despegado de su móvil desde que se despertó. Creo que intenta imponer un record diciéndole a su novio cuanto lo va a extrañar. —Blaine no puede evitar una sonrisa burlona. Sabe que Malik está celoso del novio de su hija mayor y ésa es una da las razones por las cuales el pobre chico tiembla cada vez que lo ve.

Ser actor de teatro musical no es fácil, Blaine y Kurt lo saben, y menos si se es padre, pero los dos encontraron en sus respectivas parejas una compresión asombrosa. Malik y él habían decidido vivir en la mansión Nosgoth. Claro que Blaine viaja continuamente a Nueva York y se pierde mucho a sus hijas pero el tiempo que está con ellas intenta enterarse de todo. Gracias a eso mantiene una gran relación con Umah, de ocho, y Rahab, de diecisiete, quien en este momento es su coco. Blaine no recuerda haber sido así en su adolescencia.

—¿Entonces vamos hoy por la tarde a casa de Kurt? —pregunta Blaine. Malik le mira fijamente durante unos segundos. Han caído en la monotonía y lo sabe. Blaine siempre está yendo y viniendo y en ocasiones se pregunta si es feliz. Es difícil saberlo cuando tu pareja es tan buena ocultándote sus verdaderos sentimientos. Malik quiere recuperar esa chispa que tenían antes. No quiere que los años mermen lo suyo pero, con dos hijas y todas sus ocupaciones, es muy fácil perderse en la monotonía de momentos como esos—. Cariño…

—Sí, sí, lo siento. Sólo tengo que ir a la oficina con Aundron para ultimar unas cosas y vendré por ustedes. Espero que estemos en casa de los Karofsky por la noche. —Malik se inclina y besa a Blaine en la frente.

—Bien, entonces yo me ocupare de las chicas.

Malik sale de la habitación son una sensación pesada. De verdad que quiere encender el fuego de nuevo. Tal vez deba preguntarles a Dave y Kurt; ellos sí que mantienen el incendio. Pareciera que sus problemas sólo sirven para avivar más la pasión y darles pretextos para reconciliarse como si no hubiese mañana.

Cuando llega a la oficina unos minutos después, entre el trabajo y los pendientes se olvida un poco de sus problemas con Blaine. Sin embargo, cuando el trabajo va disminuyendo le es más difícil apartar esos pensamientos. Termina de firmar los últimos pedidos de telas, apoya la espalda completamente sobre el respaldo de la silla y mira las fotografías en su escritorio, todas plagadas de buenos momentos.

Es feliz con Blaine y con las niñas, eso ni dudarlo. Sólo quiere que Blaine lo mire de nuevo con el mismo deseo de antes. Tal vez es una crisis por la edad, él acaba de cumplir cincuenta y uno y aunque Blaine sólo es siete años más joven pero es un traga años, como Kurt. Mientras él se ve de la edad que tiene pero bastante bien cuidado, Blaine parece por lo menos diez años más joven y a eso hay que añadirle el buen físico que tiene. Malik intenta no pensar mucho en que se la pasa rodeado de bailarines jóvenes, musculosos y dispuestos a todo por entrar en los pantalones de uno de los mejores actores de teatro musical. Tiene terror a la idea de perderle.

Sería muy fácil hablar, sin embargo Blaine siempre ha sido muy reservado y habla muy poco con Malik de lo que de verdad le preocupa. Y esa es la razón más importante por la cual Malik siente celos de Azimio. Blaine y Azimio pueden no verse durante meses pero se hablan diario. Malik sabe que Blaine se sincera con su hermanastro y él quisiera tener esa clase de intimidad con su pareja.

Unos leves golpes en la puerta de su despacho le despejan la cabeza.

—Tío, ¿estás ocupado?

—Adelante, Audron.

El chico entra con una sonrisa tímida en los labios. Audron se parece mucho a su padre, prácticamente es una copia física. Sus grandes diferencias son las personales: Audron sonríe más, es mucho más abierto con sus sentimientos y no tiene ningún tipo de resentimiento en la mirada. Mucho tiene que ver su madre; Nora ha sido una excelente guía para Audron y Malik nunca podrá pagarle esa confianza que le tiene al compartir con él un poco a su hijo.

—¿Estás bien, tío? —Malik asiente y se incorpora un poco en la silla.

—Sólo pensaba en Blaine y en mí. Ya sabes… —Audron se sienta frente a él y al verle afligido por su comentario le reafirma lo mucho que Audron y su padre no comparten.

—Vamos, tío Malik, que Blaine te adora. Es normal que las relaciones de tantos años se enfríen un poco pero no dudes de lo que siente por ti. —Malik se siente como un niño pequeño que pierde un juguete. Tal vez deba dejar todo por la paz.

—¿Crees que debo olvidar el asunto? —le pregunta. Audron niega.

—Debes hacer algo para sentirte mejor. Antes de que el tío Blaine y tú estuviesen juntos eras un seductor, ¿cierto? —Malik se encoge de hombros. En realidad no recuerda mucho esa etapa. Fue hace demasiados años.

—Un poco, pero me he domesticado bastante con Blaine. Sin embargo, tienes razón. Debo hacer algo para sentirme mejor y dejar de estarme quejando. —Audron le sonríe y Malik ve un destello de algo en los ojos de su sobrino—. ¿Me quieres contar alguna cosa? —Audron se sonroja un poco.

—Hay una chica y me gustaría presentársela a mi mamá. Ella es muy importante para mí pero no sé si es mi pareja destinada y no quisiera que mi madre conociera a alguien que después se vaya cuando yo…

—Eso de las parejas destinadas no es una regla que deba seguirse al pie de la letra. Para todos trabaja diferente. Si esa chica es importante para ti y quieres que Nora la conozca, puedes traerla a casa, y si no funciona pues ya tendrás tiempo de seguir buscando. No te limites por algo así, ¿ok? —Palmea la mano de Audron sobre el escritorio y mira de reojo su reloj—. Ahora vámonos. Tengo que reunirme con la familia para ir con los Karofsky.

Los dos Nosgoth salen del despacho hablado animadamente. El estacionamiento está al aire libre y lleno de muchos aromas que dos hombres lobo ignoran automáticamente. Sin embargo, esa tarde hay algo nuevo en el aire, algo que tiene un aroma muy parecido a plata mezclada con otra cosa. Malik está abriendo la puerta de su coche cuando escucha el aire siendo penetrado por algo. Instintivamente se tira al suelo. El impacto de una bala se estrella en el marco de la puerta.

—Tío Malik —dice Audron mientras se arrastra hacia él—, ¿qué ha sido eso? —Miran hacia los edificios que les rodean pero no ven nada. Malik cierra los ojos, se concentra lo suficiente como para aislar cada ruido a su alrededor y alcanza a distinguir unos pasos acelerados y luego un coche partiendo a gran velocidad.

—Se ha ido. —Malik se pone de pie lentamente junto con Audron, quien toca suavemente el círculo que dejó la bala.

—Es plata, una bala de plata que iba directamente a tu cabeza. —Audron traga saliva. Malik siente su miedo y le coloca una mano sobre el hombro derecho para tranquilizarle.

—Estoy aquí, no me ha pasado nada. —Audron se abraza a él con fuerza y suspira antes de dejarle—. Vamos, tenemos que subir al coche.

En el camino Malik piensa quién puede haber sido.

—Audron, voy a necesitar que hagas dos cosas por mí. —El chico dice que sí sin preguntar—. Investiga si ha habido otros ataques a hombres lobo. Puedes informarte en la red de la Sociedad con mi contraseña y si alguien te pide información sólo di tu nombre y me mencionas a mí. Me mandas todo lo que encuentres, ¿vale?

—Claro, tío Malik.

—Y no le diremos nada a Blaine ni a las niñas. —Audron boquea.

—Pero salir puede ser peligroso, tío. ¿Qué tal si te alcanzan en la carretera o en el avión?

—Es necesario seguir normalmente. Lo único que va a cambiar es que no nos iremos en un avión comercial. —Malik llama inmediatamente al piloto de su compañía y luego al aeropuerto para que tengan listo su avión—. Tenemos que hacerlo así, Audron. Es imperioso que lleguemos a casa de los Karofsky.

—No te entiendo pero haré lo que dices, tío Malik.

Malik llega a casa y mete el coche en el garaje para que Blaine no lo vea. Fuera de eso hace de todo para parecer normal; no quiere alterar los sentidos de Blaine. Le dice que se irán en el avión privado para que él descanse un poco más. Blaine discute, dice que es un exceso, pero al final Malik gana debido a la emoción de las niñas por viajar por primera vez en el jet ejecutivo de la empresa.

Disimular ante Blaine es sencillo pero Malik sabe que no podrá ser así con Dave. Él ha estado en más contacto con su parte de lupina. Con los años, Dave ha ido aumentando su poder así que está seguro de que en cuanto le vea sabrá que ha pasado algo malo.


Azimio escucha la puerta abrirse y unos pies deslizándose por el piso. Abraza más el cuerpo de su mujer que se remueve un poco cuando siente el peso extra en la cama. Mercedes siempre duerme profundamente pero cuando Daniel también la abraza a ella, se despierta.

—¿Es hora de irnos? Alec me ha enviado un mensaje y dice que su padre nos llevará de paseo. Seguro que acamparemos. ¿Nos acompañarás, papá? —pregunta Daniel. Azimio, como puede, se espabila y asiente. Ser paramédico le encanta pero es un trabajo algo pesado para su sueño.

—¿Ya tienes tus cosas preparadas? —Daniel niega—. Entonces, ¿a qué esperas?

Daniel sale disparado de la recámara de sus padres y Azimio jala a Mercedes para quedar acostados de nuevo.

—Acampar. Dave debe de estar loco para llevar a esos demonios al campo —afirma Azimio. Mercedes se abraza a su marido y suspira.

—Lo único que me gusta es que nos veremos todos por unos días. Además a Daniel le hace bien estar con otros chicos de su edad; en vacaciones se aburre mucho aquí solo. Eso de ser hijo único no es muy divertido para él.

—Mientras no nos hagan pedazos a Dave y a mí —dice Azimio medio en broma. Mercedes ríe.

—No te preocupes. Kurt y yo estaremos ahí para salvarles el trasero, como siempre. —Las manos de Az se mueven por todo el cuerpo de Mercedes.

—Es temprano, ¿qué te parece una ducha? Tu hermoso cuerpo de diosa siendo adorado por mí en la tina… ¿No te gusta la idea? —susurra Az apretando el cuerpo de Mercedes.

—Me encanta. —Mercedes salta de la cama llevándose con ella a su marido.


Dave mira atento toda lo organizado por Kurt ahora que los chicos están por llegar. Todavía falta confirmar a los abuelos y a Finn, que llegaran unos días antes de navidad. Cuando el timbre suena la primera vez se encuentra con Azimio y Mercedes a quienes saluda con mucho afecto. Es una pena que los trabajos de ambos les impidan estar mucho en contacto. Los siguientes en llegar son los Nosgoth. En cuanto Dave se cruza con Malik lo siente: ha pasado algo y no es una tontería.

Durante la cena no dice nada y se limita a charlar. Kurt es un excelente conversador y cuando está con Blaine es inevitable que entre los dos acaparen toda la atención. Incluso los chicos están atentos a cada palabra que dicen los actores, a cada historia que cuentan. Las risas se extienden por la mesa. Dave intenta sonreír para no desentonar pero necesita hablar con Malik cuanto antes. Justo después de la cena deja que la masa se disperse para arrastrar a Malik a su despacho.

—¿Qué ha sucedido? —Sirve una copa a Malik y percibe cómo el hombre suelta la preocupación y la tensión que acumulaba su cuerpo.

—No lo sé. Salía del despacho con Audron y antes de subir al coche alguien me disparó. Mis sentidos estaban muy despiertos así que pude escuchar la bala viniendo hacia mí y me tiré al suelo. Quien me disparo se fue de inmediato. —Dave siente que el corazón se le acelera un poco y no sabe qué decir. Eso es nuevo—. Audron está investigando si ha sido algo aislado o es un ataque generalizado. Me enviará la información de un momento a otro.

—¿Le has dicho que llame a Gaston? —Malik niega. Gaston Valois es el presidente de la Sociedad de lobos. Tiene información de todos los hombres lobo del mundo y Dave guarda una excelente relación con él, a pesar de que a Kurt no le cae nada bien—. Voy a llamarle para contárselo mientras esperamos a que te llegue la información de Audron.

La información que Gaston le da a Dave no es para nada de su agrado. Cuatro ataques alrededor del mundo, contando el de Malik. Sólo uno ha sido fatal pero es evidente que algo anda mal. La confirmación se la da Audron con su informe de los tres ataques y con un viejo libro que relata la constitución de una asociación llamada Cazadores que en el siglo XIX se encargaba de asesinar hombres lobo.

—¿Qué opinas? —dice Malik cuando termina su tercera copa.

—Esto está muy jodido. Gaston ha investigado esto por meses y cree que todos los ataques han sido ordenados desde Estados Unidos. Tiene miedo de que los Cazadores estén operando de nuevo.

La puerta del despacho se abre de golpe. Kurt y Blaine entran y en cuanto ven a sus parejas sus sonrisas desaparecen.

—¿Qué sucede? —pregunta Blaine intercalando miradas entre Dave y Malik.

—¿No lo sabe? ¿No se lo has dicho?—pregunta Dave incrédulo.

—¿Decirle qué? —Kurt coloca una mano sobre el hombro de Dave para animarlo. No sabe por qué pero en los ojos de Dave ve que le necesita.

—Malik ha sufrido un atentado —descubre Dave. Blaine palidece.

—¿Qué? ¿Por qué no me lo has dicho? —pregunta Blaine. Malik se pone de pie.

—No quería preocuparte. —Blaine pone un mohín de disgusto.

—¿No querías preocuparme? Por favor, Malik. ¡Debiste decírmelo! ¿Cómo pudiste callarte algo así? ¿Es que no pensaste en las niñas?

—¡Basta ya! —grita Malik para sorpresa de todos—. Tú ni siquiera hablas conmigo de lo que pasa con nosotros. No nos vemos durante un mes y lo único que he recibido de ti en dos malditas semanas han sido besos fríos en la frente, Blaine. Y lo peor es que no me dices el motivo, simplemente te has alejado de mí. Y no es justo, Blaine. Como tampoco es justo que me juzgues por no decir nada. He venido aquí con ustedes porque tú eres parte de su Clan y porque entre todos podemos llegar a un acuerdo para hacer algo.

—Lo siento —dice Blaine mirando avergonzado a Dave y Kurt—. Si nos permiten, nos retiramos a nuestra habitación.


Dave y Kurt los ven salir pero hasta unos segundos después no salen de su asombro. Es la primera vez que ven pelear a Blaine y Malik desde… Vamos, nunca los habían visto pelear.

—Eso ha sido… raro —dice Dave cayendo pesadamente en una silla. Kurt asiente mientras se sienta en las piernas de Dave, quien tiene la seguridad de que ellos también van a tener una discusión—. Kurt, amor, ésta es una situación muy seria. Quizá exista una sociedad secreta dispuesta a terminar con los hombres lobo.

—Esos son muchos secretos encontrados, ¿no crees? —Kurt abraza a Dave.

—He tenido que hablar con Gaston. —Dave traga saliva al sentir como Kurt se tensa—. Cree que quien está detrás de todo es de Estados Unidos. Tiene informes precisos y sólo es cuestión de que Santana nos ayude para confírmalo. Quiere venir. —Kurt coloca la cabeza en el pecho de Dave

—Oh, seguro hay algún buen hotel en Nueva York. —Dave suspira. Kurt sabe lo que quiere pero le está haciendo sufrir.

—Había pensado ofrecerle una habitación aquí. Claro, si tú me lo permites. —Kurt se levanta y mira a Dave. Los hombres lobo tienen sus reglas y etiquetas y Kurt sabe que una negativa a Gaston se vería muy mal en la Sociedad de lobos que tanto quiere a Dave y a la cual su marido le tiene tanto respeto. Pero la sola idea de tener a Gaston Valois en sus dominios hace que se le retuerza el estomago.

—Está bien, David. Valois y su comitiva pueden venir. Sólo espero que se comporte. —Dave besa profundamente a Kurt.

—Gracias. Sabes lo mucho que Tierra de lobos significa para mí y de verdad te agradezco que me dejes alojar a Gaston a pesar de no caerte nada bien. —Kurt no puede fingir que no está preocupado, tal vez por eso también ha aceptado sin oponer mucha resistencia—. Aunque sigo sin entender…

—David, tú nunca te enteras de nada, querido. —Dave no sabe a qué se refiere Kurt pero no le da muchas vueltas, prefiere besarle.


—¡Yo abro! —Joey corre para abrir la puerta. Es sin duda la princesa de la casa a pesar de ser la mayor de los hijos de Dave y Kurt—. ¡Tía Em! —Joey abraza con fuerza a Emily Karofsky.

—Hola, hermosa. —Emily levanta el rostro y le sonríe a su hermano.

—Hola, guapo. —Emily suelta a su sobrina y abraza a su hermano. Nunca ha sido un secreto que Emily siempre fue muy consentida por Dave. Él lamenta que su hermana no hubiese tenido éxito en su matrimonio. Se divorció hace un año pero Dave supo desde el principio que ese matrimonio terminaría mal; Robert no era el tipo que Emily, con su espíritu libre, necesitaba—. ¿Han llegado los viejos?

—Sí y van a querer verte. Así que ve, anda —dice Dave. Emily camina agarrada del brazo de Dave y Joey—. Tengo que hacerles un anuncio y es importante.

—¿Van a tener otro crio? —pregunta Emily. Joey de inmediato mira a su padre con recelo. La voz de Kurt corta la tensión.

—No, ya no más —responde Kurt. Emily sonríe.

—Me estaba preguntando dónde se encontraba el cuñado más guapo, hermoso, caliente y maravillosamente brillante de todo el mundo. —Emily se abraza a Kurt—. ¿Entonces?

—Ve con los viejos. Se lo diré en el desayuno —termina Dave. Joey se queda con él enredado en su brazo derecho.

—Padre, ¿verdad que no tendremos otro pequeño monstruo en casa? —le pregunta mimosa. Dave sonríe profundamente y abraza a su hija.

—Claro que no, belleza. Lo que queremos ahora es que ustedes se vayan para que tu papá y yo podamos disfrutar completamente de la casa y no tener que decirles baja el volumen de esa cosa. —Joey se sonroja recordando su abuso casi diario del equipo de sonido.

—Eres injusto, padre. Nosotros no les pedimos que bajen el volumen cuando papá y tú se ponen intensos, sólo usamos nuestros auriculares —le responde toda descarada. Dave ríe de nuevo abrazando a su hija y haciéndose una nota mental de ponerse intensos sólocuando sus hijos estén en el cine o duerman fuera de casa.

Dave y Kurt se prometieron nunca tener secretos con sus hijos ni con su familia así que durante el desayuno informan a todos sobre el atentando a Malik. Las chicas Nosgoth pierden el color de sus caras y se levantan para abrazar a su padre. Dave lamenta habérselo dicho pero es necesario, no saber la verdad podría ser peligroso. Malik se ha arriesgado mucho en el viaje. También les dice sobre la visita de los miembros de la Sociedad. Se percata de los intercambios de miradas entre Mercedes, Emily, Carol, Rose, Mónica y Paul. Raro, pero lo deja pasar.

—Ahora tenemos que prepararnos para la llegada de la comitiva —dice Kurt mirando a todos. Personalmente ha dado órdenes para que todo estuviese listo esa noche. Agradece tener la legión de personas que le ayudan con el mantenimiento esa casona, más cuando tiene tantos invitados como ese día—. Imagino que Malik, Blaine, Azimio, Paul, Liam, papá y tú van a querer investigar antes de que lleguen Valois y su gente. —Dave suspira y asiente. Kurt siempre tan dueño de sí mismo, dirigiendo todo tan perfectamente como siempre.

—Sí.

—Bien, entonces enciérrense en el despacho y no estorben porque tengo mucho que hacer para que todo se vea glorioso.

Dave le da un beso en la mejilla a Kurt y se retira junto con el resto de los miembros de su Clan. No sabe por qué Kurt se está esforzando tanto por un tío que le cae tan mal.


Paul y Liam desempolvan un ejemplar de un libro que al parecer fue escrito por los Cazadores. A Dave no le dejan de dar vueltas en la cabeza las conversaciones que ha tenido con Santana sobre las historias que su abuelo le contaba. Era humano, Dave está seguro de ello, sin embargo las historias son verdaderas. Mira a Blaine y Azimio, que leen otro pesado tomo e ignoran al pobre de Malik. Dave espera tener tiempo para hablar con él después de que toda la emergencia termine.

—¿Qué tienes en mente, tío? —Az atrae la atención de Dave.

—Estaba intentando recordar el nombre del abuelo de Santana. —Le envía un mensaje que unos pocos minutos después es contestado. Santana es editora jefe del New York Times y tiene todos los contactos del mundo, por esa razón y abusando de su amabilidad Dave le ha informado de la situación para ver si ella puede ayudarles—. Antonio López. Santana me contó que vino de México y que tenía una prospera maderería. Creo que pudo ser un Cazador.

—Creo que sí. —Paul pasa páginas de otro viejo libro y lo encuentra—. Antonio López. Según el registro cazó mil lobos junto con su equipo. Hasta tenemos fotos de todos ellos, quince en total.

—Bueno, es un principio. Tenemos que ver quiénes de esos quince tienen descendencia capaz de revivir los tiempos de gloria de los Cazadores.

Siete es el número de familiares sospechosos del antiguo equipo de Antonio López. Dave y los chicos llegan a ese resultado después de horas de investigación y cientos de libros llenos de polvo. Tiene que hablar con Gaston de esos resultados para saber si alguno de esos siete tiene relación con los ataques. Con Raziel había sido sencillo, era un hombre lobo con hambre de poder, sin embargo con los Cazadores Dave tiene un raro sentimiento.

Es lógico que los humanos les temiesen pero, ¿por qué llegar a esos atentados tan ruines? Ellos tienen familia, hijos pequeños. Dave no soporta pensar que Joey, Alec o Richard puedan ser cazados como animales.

Kurt y él dieron las mismas muestras de semen para las inseminaciones y no se habían querido enterar de cual habían tomado en cada caso. Los tres eran sus hijos y en ocasiones le divierte ver que Joey tiene sus ojos verdes pero el carácter de diva de Kurt; que Richard siempre es tranquilo, muy parecido a Dave en el carácter, pero con algunas muecas de Kurt, y que Alec es tan manipulador como noble. Dave y Kurt están esperando muestras de la herencia licana en alguno de sus hijos y pensar que alguien pueda siquiera levantar un arma sobre uno de ellos le hace estremecer.

—¿Estás bien, hijo? Has palidecido de pronto.

—Estoy preocupado, papá. Pensar que esos tipos pueden ir tras alguno de los chicos me hace tener ganas arrancarles la cabeza de un tajo. ¿Quiénes se creen? ¿Por qué nos hacen esto?

—Tienen miedo, hijo, mucho miedo de lo que ustedes son: poderosos, más fuertes e inteligentes. Pero lo más importante es que ellos no les conocen. Tú sabes lo difícil que es enfrentarse a lo desconocido y ellos están reaccionando de la peor manera. —Dave niega pero se siente reconfortado cuando Paul le da un cariñoso abrazo—. Tienes una hermosa familia, Dave. Ellos lucharan contigo, todos lo haremos.

—Gracias, papá. —Permanecen así unos segundos y al separarse Dave se percata de que no hay nadie más en el despacho—. ¿Y los demás?

—Se fueron. Kurt mandó a avisar de que ya era hora de cambiarnos así que vámonos, no quiero que mi maravilloso yerno venga personalmente a por nosotros.


Vamos a la parte II :)