Capítulo 20

Tú fuiste mi curiosidad y un nudo en el alma

Por fin me decidí a desatar dos palabras

Demasiado perfecto

Era el guión de lo nuestro

Apúntate dos tantos por robarme mis besos

Mis primeros

Ken corría lo más rápido que podía para alcanzar a Paola. Maki, en el último momento, había tenido un pensamiento de caridad para con Ken y le contó a Kojiro que Paola se marcharía ese día de Japón. Hyuga, sin dudarlo, se lo informó todo a Ken y éste no dudó ni un momento en ir a buscarla...

Y no quería hacerte daño pero eran mis amigos

Y yo les vi riendo darte el premio merecido

Paola, sin sospecharse siquiera que Ken estaba buscándola, esperaba junto con Carlos y los demás pasajeros para abordar el avión. Su maleta de mano pasó por el detector de metales, las guardias de seguridad la revisaron, todo era de rutina...

-Por favor, Paola.- murmuraba Ken, al tiempo que se dirigía al área en donde abordaban los pasajeros.- No puedes irte así, no me puedes dejar así...

Sin embargo, cuando él llegó, no encontró a Paola entre la multitud que esperaba. Claro, él buscaba a una muchacha de cabello negro, Ken no sabía que Paola se había teñido el pelo de rojo así que, como era de esperarse, no la reconoció cuando la vio... Ken únicamente vio que Santana se encontraba ahí, abrazando a una sexy pelirroja que en definitiva no se parecía en nada a la Paola que él conoció...

Y cómo convencerte que ahora sí te soy sincero

Dame tiempo porque ahora aún te miro y solo

veo un juego...

Mientras el avión despegaba, Paola miró por última vez Japón, y fue entonces cuando se permitió el pensar en Ken, por última vez... Todo había sido un juego que había resultado mal, pero a partir de ese momento, su vida cambiaría y dejaría todo eso atrás...

¿Qué haremos?

Dejemos que el aire corra entre los dos

A ver qué nos cuenta viento

Dejemos que el mundo gire y gire

Hasta que nos encontremos de nuevo

-¿Q...qué pasó? ¿la encontraste? –preguntó Kojiro con la voz entrecortada por el esfuerzo que había hecho al correr para alcanzar a su amigo

Ken no contestó, siguió mirando hacia la pista a través de un gran ventanal, al avión que partía entre otros destinos a Brasil. Luego simplemente vio a su amigo, por unos segundos, bajó la mirada y se puso a caminar lentamente de regreso.

-¡Que hiciste qué! –gritó Lily al enterarse de lo que había hecho Maki

-No me grites...y aunque no lo apruebes, ya está hecho –se defendió la japonesa compungida

-Ojalá haya podido alcanzarla –comentó Deb mientras veía pensativa un periódico donde salía la foto de Santana ya recuperado, que no había podido, después de todo, evitar a los paparazzi

-¿Están brutas o qué? Paola decidió su destino a costa de ella misma ¿y ustedes esperan que llegue ese Lavacoches a arruinárselo? –siguió protestando Lily con grandes aspavientos

-Deja de chillar que pareces gallina loca –le pidió Débora tranquilamente- Además niega que, en el fondo, estás de acuerdo con lo que hizo Maki

-Ja, ni que estuviera lobotomizada... –replicó su amiga bufando indignada- Ése cretino como...como el otro cretino, nos apostaron y nos engañaron

-Pues te recuerdo que tú, babosa, y la otra babosa igual jugaron con ellos –dijo Maki mordazmente

-Babosa tu cola –gruñó Lily ofendida, pero picada porque sabía que ella tenía razón

-Bueno, las dejo con sus mutuas recriminaciones, que tengo que ir al aeropuerto a despedir a Stefan –anunció Deb tomando su bolso

-¿Se va tan pronto? –se desilusionó la otra mexicana

-Obvio, es hora de que regrese ¿no? No se iba a quedar aquí por siempre –dedujo su amiga marchándose- Las veo después

-Es cierto... –suspiró Maki de pronto desolada- Kojiro también tendrá que regresar a Italia...

-¿Por qué? ¿acaso quedaron en irse en manada, o qué? –se burló Lily

-Tierra llamando a luna...Lily contesta –devolvió Maki impaciente- Recuerda que...o mejor dicho, te comunico que ellos tienen en el extranjero un equipo de fútbol al cual volver, así como... –se interrumpió bruscamente

-¿Así como qué?

-Así como mejor me callo si no quiero meter más la pata

-Ah no, dime qué ibas a decir –exigió Lily curiosa zarandeando a su amiga

-Así como Genzo –musitó la japonesa sin mirarla, aprovechando la distracción de la mexicana para marcharse a su habitación

-Tiene razón... –pensó Lily desolada- Él...él también se irá...

Días después, Kojiro y Ken se toparon en su hotel con Genzo y Taro que habían ido a despedirse.

-Tal vez no los veamos, por eso vinimos a decirles adiós –dijo Taro mientras conversaban cerca de la recepción del hotel

-¿Y los demás? –preguntó Kojiro

-La mayoría volvió a sus ciudades –comentó Genzo vagamente hojeando desinteresadamente un periódico pasado que había entre un montón cerca del mesón de recepción, mientras Ken parecía adorno de aquella charla, porque se limitaba a mirarse los pies

-¿Qué le pasa a Ken? –quiso saber el jugador del PSG al notar a su compañero de equipo bastante desanimado

-Paola se fue –contó el Tigre Japonés en un susurro, como si estuvieran chismeándose algo tremendo XD

-Psss...qué diablos le pasó a mi prima –dijo Genzo burlonamente, captando la atención de los demás- ¿Desde cuándo es pelirroja? –continuó más para sí, observando una fotografía del interior del periódico

-¿Qué dijiste? –reaccionó Ken de repente

-Que la loca de Paola confirmó su insania mental con el nuevo look que se gasta ahora –explicó el portero del Hamburgo sin dejar la sonrisa socarrona (méndigo desgraciado ¬¬)

-¡Déjame ver! –exigió Ken quitándole, literalmente, el periódico

-¡Oye! –se quejó el otro portero- Será pasado, pero yo lo estaba viendo...

-¿Por qué está con Santana? –quiso saber el karate keeper sin despegar los ojos de la imagen donde efectivamente la nueva Paola aparecía con el brasileño

-Quizá son amigos –sugirió Taro inocentemente

-Tengo que averiguarlo –dijo Ken decidido saliendo, periódico en mano, del hotel

-¡Hey, espera! –le dijo Kojiro siguiéndolo

-¿Y ahora nosotros qué hacemos? –preguntó Misaki confundido

-No sé, yo estaba viendo ese periódico –se quejó Genzo haciendo un puchero

-Jajaja, mientras más te miro...más te pareces a tu prima, jaja

-¡Cállate! No vuelvas a decir eso –amenazó el portero (sí, sonó horrible )

-No sé tú, pero yo voy con ellos –anunció Taro poniéndose a correr

-Ya qué –gruñó Genzo de mala gana, siguiendo a los otros tres

En el departamento de las muchachas, mientras Maki preparaba el almuerzo, Lily se hacía manicure. Ambas se encontraban en la cocina, con música a todo volumen.

-Humm...¿no están tocando a la puerta? –preguntó Maki volteando

-¿Ah? –musitó Lily concentrada en el secado de sus uñas

-¡Que están tocando la puerta! –gritó la japonesa exasperada

-Ay, qué carácter.. –gruñó su amiga, apagando la radio y percatándose de los golpes que de ser cordiales al principio, ahora parecían querer derribar la puerta- ¡Pero qué animal toca la puerta! –gritó enojada

Con sumo cuidado, por sus uñas, Lily abrió la puerta y como ráfaga Ken entró seguido de Kojiro.

-Dónde está Maki –dijo el primero buscando con la mirada

-Tenía que ser –gruñó la mexicana, rodando los ojos- ¿Se puede saber qué hacen aquí?

-¡Maki, Maki! –se puso a gritar Ken ignorando a Lily

-Oye, oye, deja de gritar que ésta no es tu casa

-¿Qué pasa? –preguntó Maki apareciendo, limpiándose las manos en su delantal- Muchachos, ¿qué hacen aquí?

-Cálmate Ken, si sigues así vas a sufrir un colapso –advirtió su mejor amigo preocupado

-Pasen y siéntense –ofreció la japonesa bastante curiosa

Haciendo gestos de fuchi, Lily iba a cerrar la puerta pero una mano se lo impidió y poco después el sonriente rostro de Taro apareció.

-Je, espera, aun no entramos nosotros –anunció sin dejar de sonreír

-¿Nosotros? –preguntó Lily curiosa

-Sí, es que...mi amigo se rehúsa a entrar

-¿Qué am...?

Pero antes que pudiera terminar de formular la pregunta, el ceñudo Genzo apareció dejándola estupefacta.

-Deja de jalarme del brazo, Misaki, no soy un niño –gruñó Wakabayashi entrando en el departamento

-A veces lo pareces... –murmuró su amigo fastidiado

-Por favor, pasen –invitó Maki, sonriendo forzadamente al ver la cara de shockeada de su amiga- ¿Quieren algo de tomar? –preguntó cerrando la puerta

-No gracias –dijeron todos en coro

-Igual voy por unos refrescos –dijo la muchacha dirigiéndose a la cocina

-No quiero pecar de metiche –dijo Kojiro tranquilamente- Pero deberías aconsejarle a tu amiga que se ponga algo más de ropa encima cuando hay visitas

Maki y Lily dirigieron rápidamente su mirada hacia el vestuario de la segunda y se percataron que el delantero japonés tenía cierta razón: Lily llevaba una delgada camiseta sin mangas con un escote que no dejaba mucho a la imaginación (y supongo que obvio, estaba en su casa XDD) y unos shorts cortos. A la mexicana poco o nada le importó la opinión de tres de ellos, porque sus ojos buscaron solamente los de Genzo, que estaba colorado hasta las orejas y miraba a Kojiro con ojos de pistola.

-Este...ahora vengo –dijo Lily en un hilo de voz, saliendo rápidamente hacia su habitación

-¿No podías ser menos directo? –gruñó Genzo una vez solos

-Qué, la chica estará buena, pero francamente no quiero verla así –se "sinceró" el tigre japonés

-Es una broma –aclaró Taro antes que su amigo se abalance sobre el moreno jugador- Tranquilízate...

Momentos después Maki se disculpaba con Ken por haber olvidado comentarle acerca del cambio de look de Paola. En lo que duraba la conversación Lily no se atrevía a acercárseles, estaba parada junto a la esquina de pared que daba al pasillo de sus habitaciones, sin poder quitar los ojos de Genzo, que se estaba poniendo incómodo.

-Bueno, eso ya lo entendí –dijo Ken resuelto- ¿Pero y qué hacía con Santana? –preguntó seriamente

Maki miró a Lily y ella bajó la mirada.

-Paola es novia de Carlos –contó Lily acongojada, sintiendo por primera vez pena hacia el karate keeper- Por eso se fueron a Brasil

-¿Qué? –musitó Ken incrédulo, mientras los otros tres no estaban menos sorprendidos

-Pero yo sé que ella no lo quiere –aseguró Maki tratando de no profundizar la herida del muchacho (pero qué dramática soy UU)- Ella...ella está enamorada de ti

-Maki tiene razón –la secundó Lily aproximándose lentamente- Mira, sé que tu concepto sobre Paola y sobre mi no debe ser nada bueno, mejor dicho, debe ser el mismo que tenemos sobre...sobre éste y tú –indicó con un despectivo gesto de la cabeza, que indignó a Genzo que sin embargo no lo hizo irse

-Ella sabe que se equivocó, como Lily también lo sabe –siguió Maki mirando a su amiga con reproche, mientras ella la acusaba con sus ojos de alta traición- Y tratando de componer las cosas fue que tomó esta decisión

-¿Huyendo? –preguntó Kojiro incrédulo

-Técnicamente no huyó, sino que se decidió por el que es oficialmente su novio –trató de explicar la japonesa en palabras cordiales

-Mi prima es una tarada –opinó Genzo enojado, cruzándose de brazos

-¿Ah sí? A quién se le parecerá entonces –dijo Lily sarcástica- Debe ser de familia...

-Voy a ir por ella –anunció Ken decidido, poniéndose de pie- Quiero que sea ella misma quien me explique todo y que sea ella quien me diga cara a cara que se olvidará de mi

-¿Y si lo hace? –interrogó Taro apenado

-Si lo hace o si no lo hace...igual valdrá la pena cruzar los Continentes que sea, por volverla a ver –añadió marchándose seguido de Kojiro que con una sonrisa se despidió de Maki (qué cursi ¬¬)

-Espero que la encuentre –comentó Taro conmovido, posterior a lo cual hubo un incómodo silencio

-¿Ya se van? –preguntó Lily fastidiada, según ella, por tener que ver a Genzo

-No es necesario que nos eches...de todos modos no íbamos a quedarnos –gruñó el portero dirigiéndose a la puerta

-¿Cuándo se irán? –quiso saber Maki, mirando de reojo a su amiga

-Yo en dos días –contestó Misaki sonriente- Genzo mañana por la mañana

-No es necesario que lo expliques, igual aquí a nadie le importa –dijo Genzo hiriente saliendo del lugar, sin darse cuenta que Lily se había quedado de piedra, con la cabeza gacha, sintiendo un dolor punzante en el pecho- ¿Nos vamos Taro?

-Eh, sí...gracias por todo muchachas, ojalá las vea de nuevo alguna vez –se despidió Taro sonriendo yendo tras su amigo

-Paola y tú son unas tontas –regañó Maki enojada- ¿Viste como ella se arruinó la vida, y aun así piensas seguir sus pasos?

-Pero yo... –musitó Lily con lágrimas en los ojos

-Si lo quisieras tanto como dices...eso debería poder vencer a tu orgullo –continuó la japonesa- ¿Piensas permitir que el tiempo se lo lleve como pasó con Stefan?

Lily miró a Maki y no supo cuándo se hallaba corriendo escaleras abajo.

-¡Genzo espera! –gritó cuando llegó a la calle, viendo que el portero estaba por abordar un taxi

-Te veo después –dijo Taro, cerrando la puerta y despidiéndose con la mano

-Yo...yo... –trató de decir ella

-Lo que tengas que decir dímelo rápido, le prometí a mis amigos que comería con ellos –anunció Genzo sin voltear, sabiendo que mentía

-¿Es cierto que te vas mañana?

-Ahá, ¿no lo oíste? –contestó él con crueldad sin atreverse a mirarla

-Yo...siento mucho lo que pasó entre nosotros –dijo Lily entristecida

-Yo no –aseguró Genzo volteando- Porque sea como sea pude conocerte

-¿Lo crees? –quiso saber ella esperanzada, poniendo de lado su orgullo- Porque...yo también lo creo

-¿De verdad? –preguntó el japonés algo incómodo, como si fuese una ex novia de su adolescencia y él mismo un adolescente

-Genzo...yo... –dudó la muchacha sin dejar de mirarlo- Te...

De repente el celular de Genzo comenzó a sonar, y por la cara que él puso se notaba que era el momento menos propicio.

-¿Aló? –contestó Genzo fastidiado, pero de repente sonrió de mejor humor- ¿Marie? ¡qué gusto escucharte!

-¿Marie? –pensó Lily dolida y fastidiada a la vez

-No, no, sigo en Japón, ¿dónde estás tú? –siguió conversando el portero del Hamburgo

Lily, desilusionada, sonrió con tristeza, miró a Genzo y dio media vuelta para regresar a su departamento.

-Eh...espera un momento –pidió él sin cortar la llamada- Lily ¿qué ibas a decirme?

-Je, nada –mintió la mexicana tratando de sonreír- Sólo quería desearte un buen viaje...

Genzo se quedó de piedra, aquella respuesta realmente lo había desarmado, echando por tierra cualquier esperanza que pudiera tener con la chica de largo cabello.

-¿Eh? Ajá, sigo aquí... –murmuró al teléfono- ¿Cuándo? Mañana, sí, mañana regreso a Hamburgo...

Río de Janeiro, Brasil

-¿Paola? –preguntó Carlos saliendo de su habitación con marcha lenta porque aun debía cuidar su rodilla- ¿Dónde estás?

Buscó en varias estancias hasta que la halló en el balcón del estar, sumida en sus pensamientos mientras su mirada estaba fija en el bello horizonte del mar.

-¿Por qué no me despertaste? –le preguntó mientras la abrazaba cariñosamente por detrás

-¿Eh? Ah, Carlos, eres tú –reaccionó ella dando un respingo

-Claro, ¿a quién esperabas? ¿a Ronaldo? –se burló el brasileño

-No, no es mi tipo, preferiría a Adriano –respondió Paola con burla

-¿Qué te pasa que pareces triste? –insistió Santana mientras comenzaba a besarla- ¿No estás feliz aquí, conmigo?

-Eh...je, claro que lo estoy –dijo ella sintiéndose incómoda

-No lo pareces –murmuró él aumentando la intensidad de sus besos, mientras sus manos comenzaban a recorrer a su novia

-¡Leo! –gritó Paola de pronto, al sentir que aquella situación se iba a poner peor

-¿Qué pasa con él? –preguntó Carlos ceñudo cuando la chica se zafó y fue en busca del teléfono

-Olvidé invitarlo a cenar –inventó Paola mientras marcaba un número- ¡Oi, Leo! Cómo vai vôce...

Santana la miró extrañado y suspiró mientras una débil sonrisa se dibujaba en su rostro: sabía que algo le pasaba a Paola, porque desde que habían llegado a Brasil ella lo evitaba como sea, así que estaba decidido a averiguar la razón, por mucho que el conocerla no le fuera muy grato.