Capitulo 18: Retroceso (parte 1)
Un año atrás.
-¡Entiéndelo por favor, ya estoy cansada de estas discusiones sin sentido! (observando a través de una ventana, tratando de que el paisaje marino aliviara su enojo).
-¡¿Sin sentido?! ¡Haruka, es de tu vida de lo que hablamos! (tratando de tomar su mano, pero siendo rechazada al instante).
-¡¡Exacto!! ¡Mi vida, no la tuya Michiru! (tomando distancia de su compañera). Este es mi sueño (con más calma) ¿Por qué insistes en que lo olvide? Jamás te haría algo como eso (mirando hacia abajo).
-Haruka (llevándose la mano al pecho), yo... solo me preocupo por ti. No se lo que haría si (al borde de las lágrimas, pero no lo haría, no lloraría)... te perdiera (sus últimas palabras fueron casi un susurro, pero Haruka la escuchó claramente).
Estaba claro que la ninfa marina solo se preocupaba de su compañera, no deseaba controlar su vida ni mucho menos obligarla a abandonar sus sueños. Haruka lo entendía, lo podía ver en sus ojos, ni siquiera ella sabia porque estaban peleando, todo era muy confuso. Se sentía tan estúpida por estar provocando esa tristeza a su compañera, y por algo tan estúpido como una carrera.
Desde el día que Haruka conoció a Michiru el sueño de convertirse en la mejor corredora de F1 desapareció para ser reemplazado por otro que, hasta la actualidad, era lo más importante en su vida. Si, su sueño era estar siempre al lado de Michiru, aún si solo se trataran de amigas, ya que al principio Haruka temía que su compañera hubiera olvidado aquel amor que compartieron durante el milenio de plata. A pesar de recordar todo, Haruka jamás habló del tema, ella no quería que Michiru se sintiera forzada a estar a su lado y menos conociendo sus gustos. Si, su adorada princesa era recta, o en otras palabras, tenia gusto de los chicos. Eso era lo que mas le mortificaba, el tener que asumir que algún día un chico lindo se la llevaría, y el hecho de tener que perder ante un hombre. Nunca perdía y mucho menos sin pelear, pero cuando se trataba de la felicidad de su princesa, todo, incluso su orgullo, pasaba a segundo plano.
Y ela aquí, lastimando a la persona que mas amaba y por la que juró morir si fuera necesario. No podía sentirse mas sucia que ahora, era asfixiante, queria saltar por la ventana y dejarse morir, pero eso era demasiado cobarde, sin mencionar que estaría provocando mas daño del que ya había hecho.
Le debía tanto. Gracias a ella, su mundo dejó de ser gris, para convertirse en un hermoso jardín lleno de color. Y todo comenzó, el día que de sus labios salieron esas palabras con las que tanto había soñado y que ya no tenia esperanzas de escuchar, "Te amo".
-"Perdóname Michiru, yo no queria..."
Estaba a punto de pronunciar esas palabras en vos alta pero no pudo, su juicio se nubló por una oleada de ira incontenible ¿De donde había salido? No lo sabia, tampoco se lo preguntaba, estaba ciega y de su boca solo salió...
-¡¿Te preocupas de mi?! ¡¡¿TE PREOCUPAS DE MI?!! (su mirada estaba muerta, ya no había luz en ella).
-Ha... Haruka... (quedó estupefacta, no podía reconocer a su compañera).
-¡¿Acaso no me crees capas de derrotar a esos sujetos?! ¡¿Crees que necesito de ti para protegerme?! (no le permitió contestar) ¡Pues estas muy equivocada, jamás necesite de nadie! Ni de niña a mis padres, ni de ti ahora (su última frase fue pronunciada con un tono amenazante).
-Haruka, por favor (intentando tomarla de la cintura para abrazarla, pero...)
-¡¡NO!! (lanzándola contra la pared. El impacto izo que Michiru perdiera el equilibrio y se desplomara en el suelo).
Sin mirar a tras ni sentir ni un poco de remordimiento, se alejó.
-¡¡HARUKA!! (apoyándose contra la pared para ponerse de pie).
La puerta se cerró y Haruka desapareció.
En su interior, Michiru maldecía el día en que a Haruka le llegó la invitación para esa competencia. Al principio todo estaba bien, no era diferente a otras carreras, como siempre Haruka ganaba una tras otra, calificando sin dificultad para las finales. Lo que en verdad le preocupó fue el equipo contra el que tenia que competir para ganar. No los recordaba bien, solo sabía que venían de los EE. UU. y que tenían una muy mala reputación, decían que eran sumamente agresivos para con los otros competidores y que mientras competían siempre se las arreglaban para provocar choques sin levantar sospechas de los jueces. Para cuando los rumores se convirtieron en hechos, la relación entre ambas iba de mal en peor. Sus disputas siempre eran por las mismas razones, en un principio porque Haruka no queria creer en simples rumores y después solo por orgullo. Si, así es, a pesar de haber confirmado la gravedad del asunto, Haruka no estaba dispuesta a desertar tan cerca de la victoria.
-¿Por qué, por que? (apoyándose contra el marco de la ventana, buscando respuestas en el mar, su ahora único amigo).
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-Está confirmado. Urano se alejó de Neptuno.
-Prosigan con la face dos del plan.
-Si señor.
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En la carretera un convertible amarillo corría a toda velocidad, evadiendo por escasos segundos a los vehículos y peatones que se le atravesaban en el camino.
-"¿Por que Michiru? ¡¿Por qué?! (mientras seguía aumentando la velocidad) ¿No confías en mí? ¿Crees que soy una inútil incapaz de cuidar de mi misma?"
Mientras se hacia esas preguntas tontas, el ambiente comenzó a enfriarse, poco a poco una extraña neblina recubrió la carretera, aun así no disminuyó la velocidad.
-"¿Qué me pasa? Michiru me quiere, ella solo se preocupa por mi (un flash de la cara de Michiru atravesó su mente) ¿Qué hice? (recordando como la había lastimado contra la pared) No, no, ¡esto no puede ser!
La visibilidad era cero pero eso no le importó, debía corregir lo que izo.
Sin frenar, derrapó ciento ochenta grados en el lugar. O esa era la idea porque antes de lograr la vuelta completa fue envestida por una camioneta, cuyo conductor (a pesar de no ir demasiado rápido) no pudo frenar ni mucho menos evitar el auto que se encontraba (para ese momento) horizontalmente atravesado.
El auto de Haruka fue lanzado a un lado de la carretera, el lado del pasajero estaba completamente destrozado, Haruka dio gracias al cielo por haber virado a la izquierda, de lo contrario habría recibido el impacto directamente, causándole la muerte inmediata. Estaba herida pero sabía que si no ayudaba al conductor de la camioneta éste moriría, ya que el tanque de combustible estaba perdiendo, era cuestión de tiempo antes de que alguna chispa hiciera estallar todo el vehículo.
Las cosas no eran fáciles, Haruka tenía un fragmento de metal incrustado en su pierna por sobre la rodilla, sin mencionar que todo su cuerpo estaba herido de gravedad con cortes y golpes, aun como Sailor tenia pocas oportunidades de sacar al hombre de la camioneta y vivir para contarlo. A pesar de ello Haruka no dudó, ella era una guerrera del sistema solar externo y jamás se acobardaría aun sabiendo que podría morir.
Tomó su pluma de transformación y gritó las palabras que hacia tiempo no pronunciaba.
-¡Por el poder del cristal del planeta Urano! ¡Transformación!
Ya transformada, Sailor Urano tomó el tubo incrustado en su pierna y se lo arrancó para que no le estorbara, la herida era grande pero su capacidad como Sailor le permitía aguantar el dolor, ignorando la hemorragia. Con dificultad corrió hasta donde estaba la camioneta, ésta se había volcado luego de impactarse contra su auto. Ella no vio mucho después del choque pero estaba segura de que habría girado varias veces antes de detenerse pues se encontraba bastante lejos de la colisión. Se detuvo para examinar la situación y para su alegría el conductor estaba vivo y conciente.
-¡¡Por favor, ayúdame!! ¡¡No puedo salir!! (gritaba histérico).
-Mantenga la calma, enseguida lo sacaré -"Solo quisiera saber como".
El lado intelectual del equipo siempre había sido Michiru, Sailor Urano tenia dificultades para pensar en un plan rápido. No podía ver otra alternativa más que enderezar la camioneta a riesgo de que todo explotara si generaba alguna chispa. Empujó una, dos y hasta tres veces antes de darse cuenta de que no contaba ni con la mitad de su fuerza. Observó su pierna y notó que ésta estaba bañada en sangre, la hemorragia estaba haciendo lo suyo, estaba perdiendo fuerza y lucidez.
-¡¡Por favor has algo!!
Los gritos desesperados del hombre le devolvieron la conciencia.
-¡Aguante un poco mas!
Urano estaba débil, por ello decidió enfocar todo el poder que le quedaba en un solo empujón, al hacerlo quedaría indefensa, incapaz de moverse por un tiempo, pero no tenia otra opción. Volteo la camioneta e inmediatamente después se desplomó en el suelo, para su alivio la camioneta no explotó.
El conductor se asusto cuando el vehículo se movió, miro a su alrededor y vio que la Sailor que le ayudo estaba exhausta en el suelo. No pensó mucho en ella solo queria salir de allí lo mas rápido posible, comenzó a pelear con el cinturón de seguridad solo para comprender que éste estaba atorado y que no se soltaría a menos de que lo arrancaran. Miro nuevamente en dirección a la Sailor para pedirle ayuda, pero todo lo que salio de su boca fue un grito casi inhumano de terror.
Urano levanto la mirada al escuchar ese grito, se puso de pie como pudo y giro en la dirección que le marcaba la mirada del hombre que ahora estaba gritando. Quedo petrificada, ya no tenia fuerzas para hacer algo, solo podía ver como su inevitable destino concluía allí mismo.
La neblina se abrió y dio paso a un enorme camión transportador de combustible. Al ver la camioneta atravesada el conductor frenó con tiempo, pero el camión no se detuvo, éste en cambió se resbalaba sobre el pavimento húmedo por la neblina. No viendo otra opción el conductor trato de realizar una maniobra desesperada con el volante, intentando no matar a las personas que estaban en su camino. Por desgracia, la velocidad a la que iba, el pavimento húmedo y la falta de visibilidad no ayudaron. Lo único que logró fue volcarse y al hacerlo el tanque se quebró, las chispas incendiaron el combustible y esto provocó una gran explosión.
Todo era lento para Sailor Urano, podía ver impotente como el fuego de la explosión se acercaba para consumir su cuerpo hasta terminar con su vida, y a pesar de eso solo una frase salió de su boca.
-Te amo, Michiru. Perdóname...
Y entonces todo acabo.
