Hola mil disculpas por tardar en actualizar. Aquí les dejo otro capítulo espero les guste y no quieran matarme.
Capitulo dedicado a Rigel Perez el amor de mi vida
Un encuentro desagradable
Las semanas pasaron de manera impresionante dejando aun ahí las heridas al descubierto, Hermione estaba a nada de dar a luz y para su desgracia ninguno de los "dos" la había buscado, Lucius andaba de viaje de negocios y pues de Severus no sabia nada. Acaricio su redondo vientre, y aunque aun no sabia el sexo de su bebé por propia decisión ya tenia el nombre en cualquier caso.
Harry la visitaba a menudo, pero después de dejarle en claro que no quería que se hiciera pasar por el padre de su bebe el azabache se mostraba un tanto dolido y sus visitas disminuyeron.
Hermione esa tarde aprovechando que ni Luna ni Draco se encontraban en casa se dispuso a salir un rato a estirar las piernas, se sentía prisionera y estaba en extremo fastidiada. Aunque la castaña estaba siendo bien atendida en casa de sus amigos no se estaba alimentando adecuadamente y se reflejaba en su notable delgadez.
Agarro su bolso dispuesta a salir cuando la puerta de su habitación se abrió sigilosamente, la castaña palideció de golpe
- Lucius...
Hermione parecía asustada
-¿No pensaras en salir verdad?, y arriesgar la vida de mi hijo. Sabes que estas delicada- la regaño el rubio Malfoy, llevaba una valija en la mano y su elegante capa de viaje aun puesta.
- Estoy aburrida, necesito salir de este encierro-
- Te acompaño, vamos te llevare a comer algo. Estas muy flaca.
-No es necesario. Puedo ir sola-
La castaña tenia baja la mirada evitando el contacto con los ojos grises. Lucius pareció darse cuenta de que Hermione trataba de evadirlo y alzo ligeramente la ceja. De pronto en el nacieron los celos pensando que ella aun pensaba en Snape y que toda esa depresión era por el, y que tal vez su futuro hijo le valía madres.
- Supera a Snape ¿quieres?. El no te a tratado de la mejor manera que digamos. No me quieras dar la impresión que mi hijo no te importa
Hermione rompió a llorar
- ¡Como te atreves a decir que no me importa mi bebé!. Por el sigo viva aun.
Lucius de pronto sintió una enorme culpa por hacerla llorar, mas no se doblego y se limito a mirarla. Le tomó la barbilla y le dio un tierno beso en los labios. Hermione lo miro ceñuda, en parte odiaba eso de Lucius y otra parte amaba que el rubio nunca se disculpaba con ella sino la besaba o le hacia el amor, esa era su manera de pedir disculpas.
- Eso no te funcionara siempre Lucius.-
El sonrió de lado
- Vamos, te invito a salir.
La miro de pies a cabeza, se encontraba mas hermosa que nunca, sencilla con su túnica azul de maternidad aunque se veía algo desnutrida. Aunque odiaba la mirada de tristeza que tenia la futura madre de su segundo hijo se limito a observarla sin recriminarle nada.
Fueron a pie al Londres muggle y sorpresivamente la llevo a un fino restaurante muy exclusivo que Hermione nunca había visitado. Lucius estaba radiante tomando a la joven de la mano, se veía muy guapo con el cabello aun corto, vestido como un muggle con un elegante traje sastre que le quedaba a la perfección.
- No pensé que conocías este tipo de lugares muggles. Es muy lindo- observó Hermione
- Desgraciadamente me enseñaste mucho de los muggles. Así que mis negocios son con esa gente, su gastronomía es excelente y sus lugares muy...distinguidos. Mi casa es en un suburbio muggle, muy encantador debo añadir.
Hermione estaba maravillada por lo que escuchaba, ni por un instante creyó que Lucius encajaría tan bien en ese mundo. Le quería mucho, pero sabia que si tal vez lo frecuentaba mas a menudo, no sabría que pasaría.
El la miraba con intensidad.
- La casa es tuya
Ella abrió ligeramente la boca pero Lucius la calla con una mano
- Para mi hijo.- añadió el rubio
En breves instantes el mesero dio la carta a Lucius quien pidió un suculento plato de filete para el y una sopa de verduras para Hermione, la castaña se sentía segura con el a pesar de todo. Después de todo convivió mas de seis meses con el.
A media comida Hermione dejó de comer para mirarlo fijamente
-No te entiendo- murmuró Hermione.
-¿Que no entiendes?-
- Todo esto, tu cambio. No entiendo que te hayas tomado bien mi embarazo, es decir tu paternidad. Es mas pensé que nunca me volverías a buscar-
Ella no dejaba de mirarlo buscando en el glacial de sus ojos la respuesta pero el se quedo serio sin responderle. Sería muy difícil explicarle como se sintió esos meses sin verla, lo que la extrañaba y todo lo que despertó en el cuando vivieron juntos. Llegando a Londres lo primero que pensó fue en verla, pensando tal vez tendría algún novio o pretendiente, mucho mas joven y de mejor calidad moral que el, el hecho de pensarlo lo hizo hervir en celos. Pero cuando su nuera le dijo que Hermione estaba embarazada y deprimida sin rechistar fue a verla...Eran miles de cosas que no podía decirle a Hermione, el era un Malfoy y no mostraban sus sentimientos.
- No lo se, supongo que me gusta estar contigo - dijo el rubio encogiéndose de hombros.
A Hermione le brillaron los ojos. Esas palabras viniendo de Lucius significaron mucho para ella.
El rubio pidió un fino postre para la joven que no dudo en probar, de repente le había dado apetito, no quería que su bebe nazca débil por sus tonterias de pensar cosas que tal vez no tenían solución, Lucius pidió vino para el, se sentía tan nervioso que ni siquiera buscaba que hacer.
Hermione permanecía con la cabeza baja aun ruborizada por la palabras de Malfoy, cuando de pronto entro al lugar un hombre alto de cabello negro y ojos de igual color y de la cintura tenia nada mas ni nada menos que a Ginny Weasley con un sensual vestido rojo escotado en la espalda, la pelirroja al verla con Lucius no pudo evitar demostrar su sorpresa y luego le dedico una sonrisa burlona al ver el vientre crecido de Hermione.
Detrás de Severus y Ginny entraron una pareja de jóvenes que se sentaron en la misma mesa. Lucius se miro cara a cara con su ex mejor amigo, ambos fulminandose con la mirada sin decirse nada. Hermione palideció de inmediato, sintió el alma caer a sus pies ¿Que diablos hacia Ginny con Severus?, si esa era la venganza de Severus había acertado se sentía fatal y por los antecedentes de Ginny sabia que la pelirroja la odiaba y aunque le costaba creerlo estaría feliz con su desgracia y que mejor manera que saliendo con Severus.
El pocionista la miro brevemente, pensaba lo peor de ella ¿como decía no amar a Lucius si ahí estaban los dos cenando como una pareja de recién casados?, si la conocía tan bien ...pudo vislumbrar aquellas tímidas miradas que le daba y lo sonrosadas de sus mejillas. Era un cuadro excelente, ya eran una familia. Era evidente que no tenia nada que buscarle. Pronto nacería ese bebe y conociendo a su mejor amigo no tardaría en convertirla en su esposa, y eso le dolería en el alma.
- Profesor..¿Me esta escuchando?- dijo Ginny molesta al ser ignorada.
- Disculpe señorita Weasley. ¿Me decía?
- Si mire, me parece muy bien hacer el viaje en Francia, me dicen que cuentan con unos laboratorios excelentes. Seria estupendo seguir la investigación ahí.
Por inercia Severus tomo la mano de Ginny y la beso haciéndola sonreír con sensualidad. Acto que no paso desapercibido para Hermione que aquel acto pareció alterarla.
Lucius con molestia se percató que Hermione estaba entrando en una crisis nerviosa y tras pagar la cuenta se retiraron del lugar. El rubio se encontraba furioso, de una noche perfecta Severus la convirtió en un fiasco, no dejaría que siga metiéndose entre el y Hermione. Ya no tenia un mejor amigo al cual contarle sus penas, Severus era el único y se preguntaba si tal vez platicar con Draco de esto seria buena idea.
Al llegar a la casa de Draco se encontraron al rubio y a Luna cenando, el primero casi escupe su agua al ver a su padre ingresar a la mansión con Hermione de la mano, parecía muy raro todo esto, que su padre y su amiga se hubiesen ido a cenar por ahí, Luna sonrió divertida al ver la cara de su marido.
Hermione parecía no sentirse bien y ambos lo notaron. Luna se levanto a ver a su amiga
-¿Paso algo?- pregunto Draco mirando a su padre con desconfianza.
Lucius alzo una ceja
- Solo quiero descansar- murmuro Hermione con la cabeza baja.
- Te acompaño a tu habitación
Luna la abrazo y la acompaño. Sabia que algo había pasado en esa salida con su suegro. Mas que nada Hermione parecía deprimida nuevamente.
Ambos rubios las vieron alejarse, pero Draco no se quedaría con la duda...
- ¿Que hacías con ella?-
Draco estaba ceñudo
- Nada obvio-
- Es evidente que salieron juntos ¿Que esta pasando?-
-Se supone que el padre soy yo Draco
- La han lastimado mucho. Primero por lo de Snape y ahora el tipo que la embarazo y la dejo. No me gustaría que le hagan daño-
-¿Desde cuando te importa lo que haga?
- A ella le debemos la libertad, no se te olvide
" Si supieras"-pensó Lucius.
- Eso lo tendré siempre presente.
- Ella hizo el juramento inquebrantable...Le debes la vida
- Ya no es válido ese juramento.- Lucius sabia que si alguna de las dos personas en la que el juramento esta involucrado desarrolla sentimientos por la otra persona el juramento se anula de inmediato.
- Lo se. Y me arrepiento de obligarla a hacerlo, pero estaba desesperado por verte libre.-
Lucius le dio las buenas noches a su hijo y se fue a la habitación que ocupaba cuando se quedaba en casa de Draco. Quería cerciorarse que Hermione este bien, faltaba menos de un mes para que su hijo nazca y no quería perderse ese momento por nada.
Luna miraba a su amiga dormir, después de desahogarse por lo ocurrido en el restaurante con Severus y Ginny el cansancio la venció y se quedo dormida.
Ya hablaría ella con Ginny.
Severus se agarraba la cara con las manos, se sentía un vil cabrón. Miro a su costado y vio la sensual espalda y la pelirroja cabellera de su amante. No sabia si los celos lo habían cegado al ver a Hermione con el asqueroso de Lucius, pero después de su reunión con sus alumnos de séptimo fuera del colegio, al volver a Hogwarts la mas pequeña de los Weasley lo acompaño a las mazmorras y una cosa llevó a la otra. Esa pequeña pelirroja era muy buena en la cama, lo disfrutó al máximo pues desde Hermione no había tenido sexo, pero tampoco planeo involucrarse con la Weasley, pero era linda y bastante inteligente, ahora sabia porque Potter estuvo loco por ella por tanto tiempo, era exquisita y se daba a querer. Mas sin embargo no sabia que actitud tomaría la pelirroja al despertar, no estaba preparado para aquello.
Era hermosa sin duda, así que no dudó en besar casa espacio de su blanca piel... No cometería el mismo error dos veces involucrándose con otra alumna.
Ambas eran tan diferentes, Ginny era fuego y sabia como llevarlo a la sima del placer, ¿se preguntaba como aprendió tanto? Si se veía tan inocente, no a de haber estado mas que con Potter. Y Hermione era tan dulce, le regalo su virtud a los 17 años...
Pero todo eso era pasado, las promesas de amor y las noches de amor con Hermione quedaron atrás.
Ginny Weasley era muy astuta sin duda, estaba feliz de que Severus se haya rendido a sus encantos. Pero sabia la manera perfecta para que ese hombre fuera solamente suyo, ¡Por dios jamas se imaginó que fuera tan bueno en la cama!.
Ginny se levanto y vio a su costado, Severus aun dormía , sonrió de lado y se marchó a sus habitaciones, era hora de llevar a cabo su plan. Era domingo, seguiría durmiendo hasta tarde y luego saldría tal vez a Hogsmeade a dar la vuelta.
Era hora de decir adiós a Harry Potter y darle la bienvenida a Snape a su vida, el era todo lo que ella necesitaba para sacarla de ese agujero del que la tenia su familia desde el nacimiento.
Y su familia no estaba muy feliz que digamos con ella, por la falsa alarma del embarazo, luego por su rompimiento con Harry gracias a la zorra de Hermione, lo bueno que la muy mustia estaba tal como quería verla, fracasada y embarazada de quien sabe quien, pero por una extraña razón presentía que el padre de su bastardo estaba mas cerca de lo que imaginaba.
