"Momentos cósmicos"

¿Alguna vez han oído hablar sobre los momentos cósmicos? No es algo relacionado a la astronomía, les explicare brevemente. En mi vida, y según mi experiencia, se trata de esos momentos que tienen significado y que se alinean con otros elementos importante en mi vida. Quizás no lleguen a ser del todo trascendental pero, sin duda, se hacen inolvidables.

Ubicándonos en tempo y lugar. Era sábado, el primer sábado de marzo con la primavera comenzando a despertar y como es típico en esas épocas, no había tanto frio ni tanto calor, eso siempre me pone de buen humor, pero estaba ansiosa y mi ansiedad iba más allá del simple clima.

La razón de mi emoción era que habíamos llegado a Memphis, Tennessee, luego de 6 horas de camino al dejar el parque forestal y, por si no lo saben, Memphis es una ciudad muy importante para mí, quizás soy más nativa de allí que de cualquier otro lugar y aunque vivía allí cuando tuve las desgarradoras perdidas; aquella ciudad era parte de mi.

Allí fui a vivir con mis padres cuando era tan pequeña que no puedo recordar; allí también los perdí a ellos cuando tenía cinco años y aun vivía allí cuando perdí a mi hermana a los 16 pero, a pesar de todo aquello, no puedo evitar emocionarme al llegar a la ciudad donde estuve gran parte de mi vida.

En Memphis crecí; conocí gente, disfrute de sus calles; tuve mi primera cita y mi primera ruptura, también estudie y quizás no hice amigos para siempre, pero es parte de mi, una parte de mi existencia que jamás podre borrar y el lugar donde viví hasta los 18 años cuando decidí ir a New York.

Por todo esto que les cuento, y disculpen si los aburro, la siento diferente a cualquier otra ciudad que venía visitando con Quinn. Estaba muy ansiosa por mostrarle cada cosa que recordaba, incluso si esta me daba tristeza o nostalgia.

- Supongo que hay más en Memphis que Elvis –Sentencia Quinn con una sonrisa divertida.

Estábamos almorzábamos en un famoso restaurant que, obviamente, tenia fotos de Elvis Presley. En aquella ciudad, vivió y comenzó su camino al éxito.

- Hay muchas cosas, pero él está en gran parte de la ciudad.

- Bueno, realmente no me molesta, la única vez que vine tenía como 12 años y mi abuela visito muchos museos mientras mi padre trataba de fotografiar cada cosa que piso Elvis –Rueda los ojos.

- Pero jamás fuiste a Graceland. –La señalo con el tenedor.

- No, no he ido, pero mi novia me llevara luego de almorzar. –Dice y yo sonrío como idiota.

- Seguro tienes una novia maravillosa.

- No es muy alta y tampoco es la mejor armando tiendas de campaña –Espeta y yo hago un mohín con el labio fingiendo tristeza. Ella se inclina más en la mesa- Pero es hermosa, besa fenomenal y hace los mejores dulces del mundo. –Me da un rápido beso, lo que atinó a hacer en la distancia de aquella mesa con nuestros platos de deliciosa pasta en medio.

- Deberíamos ir también a Sun Studio, es algo muy legendario aquí. Queda en la Union Avenue.

- ¿Está muy lejos? –Pregunta Quinn apartando las almendras de la ensalada que había pedido. Siempre hacia eso, apartaba los frutos secos que cualquier cosa traía y luego se lo comía solos.

- A unos diez minutos.

- Al comer podemos ir allí, y luego a Graceland.

- Si, pero primero debemos ir al hotel.

- ¿Se te quedo algo?

- No, es que Santana me dice que debo ir al hotel porque me llamara solo cuando este allí. No sé que quiere, insiste en que me vaya para allá. No deja de interrogarme como loca.

- ¿Crees que haya pasado algo malo?

- No lo creo, lo mas probable es que solo este mal con Brittany y quiera que yo le diga algo, siempre lo hace –Ruedo los ojos.

- O quizás solo te quiere seguir la pista.

- Puede ser ¿Tu madre no te ha llamado hoy? –Pregunte porque se, perfectamente, que Judy se comunicaba con ella a diario.

- Si, poco antes de almorzar cuando fuiste al baño –Comenta con una sonrisa de medio lado. A veces su madre la agobiaba y no era para menos.

Observe mi teléfono iluminarse sobre la mesa. Era Santana de nuevo.

- ¿Sucede algo, Rach? –Me pregunta Quinn al ver como leía el mensaje frunciendo el ceño.

- Es Santana, quiere que nos apresuremos y que la llame cuando este en el hotel, no entiendo para que quiere eso. –Le explico y luego la miro divertida.

- ¿Qué sucede? -Pregunta al notar mi intensa mirada.

- Me gusta que me digas Rach, suena bien.

Ella niega con la cabeza, levemente sonrojada. Es el ser mas adorable del universo, créanme cuando se los digo.

- ¿Entonces debemos irnos ya? –Mira la mesa, habíamos terminado de comer.

- Supongo que sí, espero que no nos cierren Graceland por las tonterías de Santana. –Espete levantándome y dispuesta a comprobar el porqué de la inquietud de mi amiga con que fuéramos al hotel para recibir su llamada.

Salí del lugar de la mano de Quinn, comenzaba a amar demasiado ese simple gesto que se le hacía costumbre de a poco; como si sus pálidas manos mejoraran todo, incluso Memphis, el lugar más agridulce de mi historia.

Fuimos al hotel rápidamente. No queríamos esperar mucho para recorrer la ciudad y que Quinn viera cosas importantes en Memphis.

Ya habíamos estado en el hotel cuando llegamos a la ciudad. Nos registramos y dejamos nuestras cosas en la habitación, pero ahora mi querida mejor amiga, deseaba que regresáramos porque era urgente que habláramos desde allá y no desde el lugar donde decidimos comer.

Algo completamente loco, pero conociéndola, era mejor ir.

- Llamare a Santana –Saque el teléfono cuando entramos al Lobby, no era muy grande, nada cinco estrellas, pero sí bastante cómodo. Yo le daría tres estrellas.

Cabe destacar que era la primera vez que yo llegaba a un hotel en Memphis, desde que salí de allí no había ido a visitar la ciudad como viajera. Supongo que se debe a que no tenía a muchas personas allí, realmente no tenía a nadie más allí. Solo ciertos recuerdos.

- Subiré a la habitación para buscar el cargador de mi cámara –Me dice Quinn antes de dejar un beso en mis labios.

- Vaya, vaya, veo que no pierden tiempo. –Escucho una voz muy conocida- La versión lésbica de Thelma y Louise.

- ¿Santana? ¿Qué haces aquí? –Pregunte sorprendida de verla campante y con las manos en cada lado de la cintura, frente a nosotras.

Pero si tenía el teléfono en la mano para llamarla. ¿No se suponía que estaba en Boston?

- ¡Hola, Rachel! –Brittany venía detrás de ella con su dulce sonrisa. Corre hacia nosotras y nos saluda con un abrazo asfixiante.

Ella era la reina de los abrazos asfixiantes, esos que te dejan sin aire y solo logras formular palabra una vez que te ha soltado.

- Quinn, me alegra mucho que seas novia de Rachel, San me lo ha contado todo y solo te he visto una vez en mi vida, pero eres hermosa y pareces una chica fabulosa –Brittany le hablaba a una Quinn un poco cohibida por la muestra de cariño desbordada de la rubia mas alta.

- Gracias… Gracias, Brittany. –Quinn titubea y sonríe de forma extraña, aun no se acostumbraba a Brittany, a todos les pasa con los primeros encuentros.

- Y bien ¿Por qué no me dijiste que estabas en Memphis o que planeabas venir? –Le pregunto a Santana directamente.

- ¡Queríamos que fuera sorpresa! –Es Brittany la que responde y Quinn se sobresalta porque gritó casi en su oído.

Mi pobre chica, lo que tenía que aguantar ahora con esta sorpresa de las otras dos.

- Bueno, le dije a Brittany que Quinn y tú estaban haciendo un extraño viaje de carretera sin rumbo fijo y que me parece una idea bastante estúpida porque viajar sin hacer planes es algo totalmente…

- Al grano, Santana. –La interrumpo molesta e impaciente.

- Calma, a eso voy –Alza las manos- Pues, le comente todo esto que están haciendo y quiso que nos uniéramos –Se encoje de hombros.

¿Y por qué no me preguntaste antes? Fue lo que pensé, pero no dije.

- Espero que no les moleste ¡Es que amo estos viajes! –Brittany estaba como niño con juguete nuevo, bueno… Ella siempre estaba de ese modo.

- No es molestia, pero hubiese sido genial que nos avisaran, no sé. ¿Trajeron auto?

- No, hemos venido en un vuelo porque era imposible salir de Boston en auto y alcanzarlas, además –Nos mira de arriba abajo, ella ama hacer eso- No me apetecía conducir tanto.

- Bueno, al menos entiendo tu insistencia en que te dijera dónde estábamos y cuando llegábamos.

- Te pregunte donde estarías hoy para viajar hasta ese lugar. Llegamos hace más de dos horas y nos hospedamos en otro hotel, pero te llame para saber el hotel donde te quedabas y así venir a darte la sorpresa, ahora nos hospedamos aquí –Santana termina de explicar abriendo los brazos y sonriendo.

- ¿Y cómo hiciste con Evening Corp? –Es Quinn quien habla.

- Pues, no me iban a dar tantos días como a ti porque soy más nueva, pero he usado mi gran poder de convencimiento para que me dieran hasta el martes, o quizás miércoles, para volver porque mi tía Esther está muy enferma –Habla con dramatismo, eso fue lo que se invento.

Yo ruedo los ojos. Era toda una profesional, me consta, pero siempre se salía con la suya en cualquier lugar donde trabajaba.

- ¿Es genial, cierto? –Brittany pregunta dándole un fugaz beso a Santana y mirándonos con aquellos ojos azules soñadores.

Yo asiento con la cabeza y Quinn sonríe divertida, entonces entendí que quizás no le molestaba la inesperada compañía. Pero luego se lo preguntaría. Después de todo… Es Quinn y ya ustedes saben como es.

- ¿Y entonces? ¿A dónde iremos? –Pregunta Santana.

- Estaba pensando en…

- No me digas que Graceland –Alza la mano y mira a un lado. Yo suspiro frustrada, ese si era un problema con Santana, nunca aprobaba los planes de nadie en primera instancia. Ella quería tener el control.

- Si iremos a Graceland porque Quinn quiere conocer la casa de Elvis. –Fui firme, ella no iba a arruinar nuestros planes.

- Yo también quiero ir a la casa de Elvis, San –Brittany mira a su novia.

- ¿Por qué no te gusta la casa de Elvis? –Quinn le pregunta a mi amiga latina.

- Porque no me gusta Elvis, no es el rey del rock, solo era un tipo con copete que bailaba como si tuviera epilepsia.

- No deberías decir eso muy alto en Memphis –Entrecierro los ojos.

- Como sea, si vamos a ir que sea ya, se hace tarde -Ella mira fugazmente alrededor para verificar que nadie la quisiera asesinar luego de hablar mal de Elvis.

- Yo iré a buscar algo en la habitación y bajo rápido –Dice Quinn.

- ¡Te acompaño! –Brittany se ofrece y camina con Quinn pasándole un brazo sobre los hombros.

No puedo ni imaginar que le va diciendo, pero Quinn suelta una ligera carcajada.

- Espero que conozcamos algo mas que Graceland porque me aburriré mucho en esta ciudad llena de Elvis. –Santana se vuelve a quejar.

Y yo no respondí nada, me tenía que llenar de paciencia cuando a Santana algo no le gustaba.

Al salir del hotel, y con las quejas de Santana de fondo, fuimos a Sun Studio, el lugar donde se daban las grabaciones de Sun Records de la mano de Sam Phillips, el hombre que le dio la oportunidad al "Rey del Rock" y a aquellos artistas de la época de oro de Memphis. No era un lugar muy grande, el edificio era algo pequeño y estaba en una esquina, pero salían y entraban muchas personas.

No todos los días puedes ver el lugar donde grabo Elvis Presley y Johnny Cash al mismo tiempo y que aun mantenga la fachada original.

Quinn y yo nos tomamos una foto delante de Sun Studio y fue Brittany quien la capto.

Mi adorable novia estaba muy emocionada al escuchar las historias de cada músico que una vez piso aquel lugar y yo estaba muy emocionada al ver la cara de Santana cuando aparecía un fan disfrazado de Elvis. Aunque su malestar aumento cuando llegamos a Graceland y tuvimos que hacer fila.

- Esos disfraces de Elvis están sobrevalorados, como Elvis –Dice Santana al ver a un hombre que estaba delante de nosotras con su vestimenta completamente blanca y una peluca.

- Elvis nunca podrá estar sobrevalorado –Habla Quinn y mi amiga latina voltea rápidamente con el ceño fruncido, pero no dijo nada porque mi chica continuo- Él fue pionero en lo que hacia, tenía una buena voz, pero iba mas allá de eso, fue un fenómeno cultural y quizás vengan mas que la gente considere mejor o que hagan un trabajo parecido, pero jamás ocuparan su lugar porque simplemente él estuvo primero. Es como Michael Jackson, alguien puede bailar como él o componer grandes canciones, pero Michael siempre estuvo primero y revolucionó la cultura. –Termina con tranquilidad encogiéndose de hombros.

Yo sonrió orgullosa, quizás ella no era tan habladora, pero cuando lo hacía, valía la pena escucharla.

- ¿Eres fan de Elvis? –Es todo lo que pregunta Santana.

- No, pero mi padre si, tiene todos los discos de Vinillo, es una gran colección. Cuando era niña siempre entraba a su pequeño estudio cuando él los estaba escuchando. Me gustaba leer cada una de las caratulas, me aprendía cada fecha y estudio en que se hizo. Por eso me emocione un poco al conocer el Sun Studio –Me mira a mí con una sonrisa.

- Yo soy igual con las etiquetas de cereales y enlatados, incluso las coleccionaba y pegaba en la pared de mi cuarto –Dice Brittany y todas fruncimos el ceño, pero decidimos ignorar eso.

- Tu padre nunca menciono que amaba a Elvis cuando le comente que vivía en Memphis, solo hablo del puerto de New Bedford por horas –Le digo a Quinn.

- Mi madre le advirtió que no te asustara hablándote tanto de Elvis, de hecho le prohibió hablar de eso en navidad, pero él tiene su colección en un pequeño estudio de la planta baja. Se contuvo mucho en no mostrártelo y quizás otro día no te salves –Me explica riendo.

Yo también comienzo a reír al imaginarme a Russel hablando por horas de Elvis y Judy regañándolo.

- Solo es otro fan irracional de Elvis, que dicen que es el rey del Rock porque nació hace doscientos años, -Santana habla y mueve la mano para restar importancia al asunto.

Quinn no le responda nada mas porque íbamos a entrar por fin a Graceland.

Era un lugar bastante grande, cuidado y extravagante, digno de una estrella del Rock para aquellos años. Con muebles costosos y pisos de mármol tan relucientes que parecían espejos. Cada sala era mejor que otra y al ir al jardín, querías quedarte por horas allí.

Todas tomamos fotos, incluso Santana porque dijo, literalmente: "Aunque Elvis no fue el rey del rock, si tuvo una jodida casa fabulosa."

Salimos de allí cerca de las 6 de la noche, justo cuando la casa iba a cerrar. No mas visitantes por aquel día.

Luego de Graceland dimos vuelta por una calle histórica de Memphis y les conté a las chicas las veces que camine por allí. Luego fuimos a un bar que yo conocía muy bien, estaba a pocos minutos y había música en vivo.

El bar una vez fue una librería y, según el dueño, allí estuvo una vez Elvis, pero eso si es un mito, nadie sabe si fue verdad porque no hay evidencias.

Servían tragos y buena comida; mucha carne y papas como es típico en Tennessee. Había una mesa de billar en una esquina, algunas viejas rocolas y gente bailando por el grupo de turno. Cuatro jóvenes cantando grandes éxitos del rock de los 60 y 70.

- Así que novias ¿eh? –Me dice Santana cuando Quinn se alejo al baño junto a Brittany. O más bien, Brittany quiso ir al baño y jalo a Quinn del brazo si preguntar.

- Pues sí, oficialmente.

- Te has quedado con la chica rara después de todo –Ríe entre dientes moviendo su trago a base de mucho ron.

- No te metas con ella –La fulmino con la mirada.

- Ey, tranquila –Alza las manos en señal de inocencia- Me cae bien Quinn, pero sabes que es rara.

- Brittany también es rara.

- Lo sé, por eso no digo que tenga algo de malo, de hecho, me alegra por ti. Estas con la chica que no le gusta hablar y ordena las hojas y bolígrafos por color en su escritorio.

Yo frunzo el ceño, no sabía esa particularidad de Quinn, pero no la comente.

- Gracias. –Es todo lo que digo, aunque sé que era sincera, pero decido no alargar el tema y me quedo viendo como el grupo que se presentaba retoma su repertorio luego de cinco minutos de descanso. En ese momento, justamente, Brittany volvía y les hablaba algo.

Quinn se acerca hasta nosotras.

- ¿Brittany es cantante? –Nos pregunta a ambas con cara de sorpresa.

- No que yo sepa… -Miro a Santana que ya negaba con la cabeza.

- Siempre hace esto –Dice mi amiga.

- ¿Qué hace precisamente? –Le pegunto.

- Le dice a los músicos que es cantante para que le den el micrófono. –Espeta entre dientes y camina hasta el pequeño escenario- ¡Brittany! –Le grita cuando ya la rubia alta tenía un micrófono en la mano.

Quinn y yo vemos la escena y soltamos una carcajada. Definitivamente, Santana y Brittany eran la pareja mas divertida del mundo, aunque terminaran y volvieran mil veces.

Debido a que Santana no logro quitarle el micrófono a Brittany, esta comenzó a cantar Hound Dog de Elvis Presley con extraños movimientos de cadera.

Fue contagioso mas allá de las desafinaciones que tuvo la chica, pero la gente la aplaudía y salía a bailar.

- Rach, no, no, yo no bailo muy bien –Se queja Quinn cuando la tome de la mano tratando de llevarla a la pista.

- ¿Qué importa? ¡Yo tampoco sé bailar!

- ¿Y que se supone que haremos entonces? –Alza las cejas.

- Pues, mover las caderas, ¿Nunca te mostro tu padre las videos de Elvis? –Pregunto y ella asiente con una sonrisa- ¡Pues eso, vamos! –La llevo hasta donde estaba el resto de las personas.

Y bailamos, lo hicimos de forma divertida como si sufriéramos de epilepsia, tal como decía Santana. Reíamos sin parar, como si estuviéramos borrachas, pero sin una gota de alcohol en la sangre.

Hubo un momento en el que yo me iba a caer y, cuando Quinn me sujetó, ambas chocamos contra un hombre corpulento que nos asusto, pero que cuando nos hablo notamos que era gay y no pudimos evitar reírnos en su cara ante la voz extremadamente afeminada.

Hubo otro momento en que el vocalista del grupo canto una balada, mientras Brittany hacia los coros, y Quinn y yo bailamos abrazadas como dos osos con frio mientras nos movíamos de lado y lado. Sin duda no éramos las mejores bailarinas. Pero era maravilloso sentir el ailanto de Quinn en mi oreja y que soltara una pequeña carcajada cuando nuestros pies tropezaban.

Ese estaba siendo el mejor baile de mi vida.

Pero ya mis pies estaban cansados y ambas decidimos volver a la mesa en donde Santana le explicaba a Brittany que no podía cantar todas las canciones, que los chicos del grupo fueron contratados para eso. La rubia mas alta quedo algo triste luego de que le decomisaran el micrófono.

- Cuando lleguemos al hotel te recompenso con un gran orgasmo –Le decía Santana sin ningún tipo de discreción cuando Quinn y yo nos sentamos frente a ellas.

- ¿En serio? –Pregunta Brittany con una sonrisa picara.

- Claro, ¿Te gustaría un orgasmo en el baño?

- Santana ¿Puedes hablar de eso en privado? –Le recrimino porque no deseábamos saber cuando y donde iban a tener orgasmos.

- ¿Qué tiene de malo? El sexo y los orgasmos son cosas naturales, como comer o respirar, Rachel. –Coloca sus manos sobre la mesa, como si fuera alguna sexóloga experta en consulta.

- Es cierto, además, los orgasmos de espuma son los mejores –Dice la rubia mas alta de la mesa.

- ¿Orgasmos de espuma? Como… ¿Cómo son? –Pregunta Quinn y yo la miro, ella solo me devuelve la mirada de reojo.

- Pues son orgasmos en el baño, en un baño de espuma exactamente y son jodidamente maravillosos. –Es Santana quien responde.

- ¿Nunca has tenido uno, Quinn? –Pregunta Brittany y esta vez soy yo la que se pone nerviosa y no Quinn como de costumbre.

Realmente escuchar si Quinn había tenido un orgasmo en un baño de espuma, no era algo que quisiera vivir con ellas en frente y mi mente volando.

Aun maldecía la tienda de campaña que cayó sobre nuestras cabezas.

- No, nunca he tenido un orgasmo de espuma… O lo que sea. –Sonríe incomoda.

- Bueno, que Rachel te de uno hoy, aunque dudo que sea buena –Dice Santana.

- ¡Cállate, Santana! –Le grito y luego miro a Quinn cuando las otras dos se distrajeron susurrándose cosas al oído- No le hagas caso a Santana. –Le digo.

- Esta bien –Sonríe de medio lado.

Estuvimos en el bar una hora mas hasta que salió el cansancio de nuestros cuerpos. Sobre todo por parte de Quinn y mía que habíamos viajado desde muy temprano en auto.

Dejamos el bar cerca de las 12 y al salir del mismo estaba diluviando. Llovía con mucha fuerza y era inevitable que nos mojáramos porque la camioneta de Judy se encontraba en la otra acera.

Mire a Quinn, sabia que no se quería mojar, es demasiado cuidadosa y por eso llevaba el impermeable fucsia el día que la conocí.

- No vas a morir, solo son unos cuantos metros y es solo agua –Le digo para tranquilizarla.

- Lo sé –Me mira con confianza y es cuando tomo su mano y con una sonrisa salgo corriendo junto a ella con Brittany y Santana detrás de nosotras.

Si nos mojamos, de hecho nos empapamos de pies a cabeza porque la lluvia era torrencial, pero mas allá de unas carcajadas y un estornudo de Santana al fondo, no paso nada.

Llegamos al hotel y cada una a su habitación. Quinn fue la primera en entrar al baño y luego salir cambiada con una pijama, no tan divertida como las mías, pero si hacia que mi cabeza diera vueltas.

Aquel short blanco con lunares celestes lucia espectacular en su cuerpo, incluso la sudadera gris con letras azules y amarillas estampada con las sigas UMASS que, si mal no recuerdo, pertenecía a la Universidad de Massachusetts Dartmouth.

Y eso fue lo que le pregunte cuando salí cambiada con mi pijama de pizza, nuevamente, y me introduje en la gran cama que íbamos a compartir.

- ¿Fuiste a la Massachusetts Dartmouth? –Le pregunto a una Quinn arropada desde los pies hasta el cuello y que me miraba con ojos brillantes a pesar de la tenue luz que solo una lámpara daba.

- Si, allí estudie.

- Tiene sentido. Esta al lado de New Bedford y me dijiste que estudiaste allá.

- Es muy cerca, de hecho tenía un dormitorio en la universidad, pero podía dormir también en mi casa conduciendo 30 minutos.

- ¿No te gustaba el campus? –Pregunto acostándome de lado para observar mejor su rostro. Estábamos cerca, lo suficiente para yo tocarla con mi mano izquierda, pero no tanto como para sentir su aliento en mi rostro.

- No es eso, hice algunos amigos, pero era mejor estar en casa para aquel entonces.

- Supongo que si… -Susurro.

Ella cierra los ojos fugazmente y luego me mira con una mueca parecida a una sonrisa.

- Seguro piensas que soy una tonta.

- ¿Por qué yo pensaría eso?

- Porque me comporto como una niña asustada y otras veces como una mujer de setenta años. Incluso cuando era universitaria prefería volver a casa al final del día. –Explica con algo de tristeza y decepción de si misma, lo pude percibir.

- Creo que tienes razones para ser como eres, pero si analizamos la situación… Es bueno que seas cuidadosa. Yo puedo ser mas torpe que tú, mira todos los contratiempos que hemos tenido por mi culpa. –Rio entre dientes.

- Eso es lo de menos, yo ni siquiera quería subir a la tirolesa en el parque forestal.

- Te cuesta salir de la zona de confort, eso si es negativo, pero lo hiciste, tuviste otra primera vez y fue genial. –Saque el brazo y toque su barbilla- Después de todo estamos aquí por ti.

Ella sonríe levemente y luego me mira con intensidad. Yo le sostengo la mirada por algunos minutos, hasta que abre la boca ligeramente y luego la cierra para humedecer sus labios.

- ¿Tienes sueño? –Le pregunto.

- No, yo… Yo ¿Te puedo preguntar algo? –Me dice sin pestañear, estaba teniendo un record en no pestañear los últimos minutos.

- Me puedes preguntar lo que quieras.

- ¿Hay muchos tipos de orgasmos? –Pregunta y yo abrí los ojos como platos, pero lo disimule rápidamente.

¿Por qué sacaba ese tema de repente? ¿Por qué cuando yo estaba en la misma cama que ella y a tan solo centímetros de tocar su cuerpo? Agradezco no haber estado tomando, o comiendo, nada porque me hubiese ahogado.

- ¿Tipos de orgasmos? –Pregunto para confirmar y ella asiente con la ilusión de que le explicara aquello- Pues… Pues… No sé –Me removí entre las sabanas para acomodar mejor la almohada en el costado derecho de mi cabeza- Yo llamo a los orgasmos, orgasmos y ya. No los nombro por tipos.

- Santana y Brittany dicen que hay varios.

- Puedes tener varios, Quizás… Quizás unos mas fuertes que otros. –Trague grueso, de repente mi garganta se estaba secando con las preguntas y la mirada de Quinn cada vez más intensa.

- ¿Has tenido muchos?

- ¿Orgasmos? –Pregunto lo obvio y ella vuelve a asentir- Pues… No lo sé. Unos cuantos, supongo –Suelto una risita nerviosa que Quinn no siguió, ella estaba inmutada mirando mi rostro sonrojado.

Lo sé, parecía una adolescente de nuevo, pero ustedes no son nadie para juzgarme, mucho hago con contarles esto.

- Yo nunca he tenido uno. –Confesó jugando con un pequeño hilo del cobertor mientras mordía su labio.

Demasiado sexy y adorable al mismo tiempo.

- ¿Tú… Jamás… Jamás Estuviste con Haden?

- Si, estuvimos un par de veces juntos, pero jamás tuve un orgasmo. –Su voz sonaba un poco triste por ese hecho y no era para menos.

A pesar de todo, me alegró saber que el rubio pretencioso no era bueno en la cama. Si Quinn no sabía lo que era un orgasmo, entonces yo podía mostrarle como se sentía.

Respire profundo y me acerque lentamente hasta sus labios, ella dio el ultimo paso y atrapo los míos.

El beso fue lento, muy lento y delicado, como si no quisiéramos estropear nada, como si nuestros labios fueron muy frágiles y fáciles de lastimar, pero fue maravilloso, todos los tipos de besos con Quinn son maravilloso y saben igual de bien.

Ella tomo mi mejilla e intensificamos el contacto, estuvimos así por varios minutos. Jugando con nuestras lenguas, incluso el sonido era fuerte y excitante.

Cuando el aire fue necesario nos separamos levemente y la mire, la mire y le hable, pero sin espetar palabra, solo con mi mirada, como pidiéndole permiso para hacer lo que venía a continuación.

Me acerque un poco mas, nuestros pies se rozaban y nuestros cuerpos estaban completamente juntos, así que decidí deslizar mi mano lentamente debajo de su sudadera, siempre mirándola a los ojos.

Quinn se sobresalto levemente por el contacto, pero no se quejo, me dio una sonrisa y yo seguí con mi trabajo mientras ella tocaba mi mejilla.

Acaricie su vientre que estaba bastante cálido, llegue a la orilla de sus pechos trazando una línea imaginaria, ella en ese momento solo un suspiro que me indico que iba por buen camino.

Entonces baje… Baje lentamente, acaricie la orilla de su short de lunares celestes e introduje mi mano sin esperar mucho tiempo. Ella trago grueso y abrió un poco más los ojos.

- Tranquila… -Le susurre antes de darle un beso y morder su labio inferior.

Me volví a separar y nos seguimos mirando a los ojos, esta vez sus verdes avellanas se veían seguro tan oscuros como los míos.

Mis manos recorrían toda su zona pélvica debajo de aquella pijama hasta que fui mas allá y entre debajo de su ropa interior.

Estaba húmeda y lista para otra primera vez.

Acaricie aquella zona con total cuidado, ella humedecía sus labios y tragaba constantemente. Estaba completamente excitada y mi mano lo podía comprobar, incluso yo lo estaba, pero quería que ella fuera exclusiva experimentando aquello.

Introduje mis dedos y los moví, ella cerro los ojos con fuerza y clavo las uñas en mi brazo sobre la pijama, quizás me estaba lastimando, pero no me importo. Seguí los movimientos mientras Quinn soltaba pequeños gemidos hasta que llego al climax dando un pequeño grito ahogado.

Estaba ligeramente jadeando con los ojos cerrados, luego que se recupero, me miro.

- Eso… Eso fue…

- Tú primer orgasmo –termino la oración.

- Iba a decir, fabuloso –Ríe levemente.

- También lo fue.

- ¿Te tengo que recompensar, cierto? –Sonríe.

- Tendremos mucho tiempo. –La abrace y ella acaricio mi espalda mientras su respiración se terminaba de recuperar.

Su corazón aun latía muy fuerte, tanto como el mío.

Le regale otra primera vez a Quinn Fabray, en aquella habitación de Memphis, Tennessee, en la ciudad donde crecí y con la inesperada lluvia de primavera cayendo sin parar.

Quizás ella pensó que aquella noche quedo en deuda, que debió tocarme como yo la toque e incluso ir mas allá y, no hubiese estado mal, pero no hubo tal compromiso ni pendiente. Tocarla y verla llegar al punto máximo de placer solo con mis manos, fue uno de esos momentos cósmicos en mi vida.