Descargo toda responsabilidad sobre Glee, todos los personajes son propiedad del señor RM y de la cadena FOX, yo solo los adapte a mi historia.


¿Alguna vez has sentido como te liberas de ese peso que tenias en tu espalda? ¿De qué esa opresión que sentía tu pecho al no poder solucionar las cosas y te evitaba respirar tranquilamente ya no está? ¿Por no poder las cosas bien sin que nadie saliera lastimado? Esa sensación de liberación era lo que sentía Quinn Fabray después de hablar a corazón abierto con su ahora ex novia.

Se encontraba recostada en su cama con la vista fija en el techo, sus manos cruzadas detrás de su cabeza. Un suspiro logro salir desde lo más profundo de su pecho, aun podía sentir un poco húmedas sus mejillas por las lagrimas que había derramado hace pocos minutos, pero en su interior tenía una paz completa. Por fin podía respirar sin sentir que el aire se le fuera a terminar en cualquier momento.

Se levanto lentamente de la cama y camino hasta el baño adentrándose para poder observarse en el espejo del lavabo, sus ojos estaban un poco hinchados, tenia ojeras demasiado marcadas por el golpe de su nariz, aun tenia morado alrededor de esta, y la vendoleta resaltaba a causa de eso. Suspiro un poco frustrada, pero en su rostro se formo una sonrisa al recordar las últimas horas.

Despertar abrazada a la persona que realmente ama, el apoyo incondicional de su madre, el cariño de sus mejores amigas, y la plática que tuvo con Marley. Eso había sido lo más importante de todo ese largo día.

Flash Back.

Una nerviosa Marley asomaba su cabeza por la puerta del cuarto de la ex Cheerio. La tensión se sintió inmediatamente en el aire, tanto que a ambas chicas les costó respirar.

-Pa-pasa Marley –intento hablar la rubia.

-¿Cómo sigues? –susurro la castaña mientras se paraba frente a la cama.

-Bien, ya casi no me duele, creo que fue el calmante que me tome –bromeo, provocando una sonrisa en Marley –siéntate, no te quedes parada.

-Cr-reo que… debemos hablar, ¿no? –agacho su cabeza, sabía que era lo correcto, pero eso no evitaba que le doliese.

-Es lo mejor, y… debemos ser honestas –acaricio la mano de la castaña.

Este solo suspiro pesadamente con los ojos cerrados, para después levantar el rostro y fijar su mirada en la verde de su acompañante.

-Kitty… -trago saliva notoriamente mientras se ponía de pie y le daba la espalda –Kitty Wilde es mi ex novia, la conocí en mi anterior colegio, éramos… inseparables –suspiro mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro –incluso mi madre la conocía, no nos hacíamos notar mucho en las instalaciones del colegio, por lo mismo de que no nos molestaran, pero tampoco nos ocultábamos si alguien nos preguntaba directamente. Estábamos orgullosas de estar juntas –su voz se apago –pero todo cambio cuando conocí a Jake Puckerman –los puños de la rubia se cerraron –al principio creí que era una buena persona, eso aparentaba. Hicimos amistad casi instantáneamente en que lo conocí, pues me dijo que era tímido y que no sabía con quien más hablar –sonrió falsamente –tonta de mí, que le creí.

…Comencé a ser su tutora, porque iba pésimo en sus materias, y con razón. Un día fui a su casa para una de las muchas tutorías, al llegar pasamos a su habitación, no sé cómo paso, simplemente ese día me perdí –su mirada se fijo en algún punto de la pared –probé las drogas, me envicie, engañe a mi novia, perdí al amor de mi vida por esa tontería –sus puños comenzaron a empuñarse –las cosas con Kitty se volvieron turbias, ella noto que algo mal había en mi, intentaba ayudarme, quería que le dijera en que estaba, pero no le dije nada, ¡NADA! –grito ya con lagrimas en los ojos, Quinn se levanto para abrazarle.

La vida de Marley había sido difícil, había encontrado a su amor, pero por malas compañías la había perdido, y ella misma se había perdido. Comprendía que no era fácil contarle todo. La castaña se soltó de su agarre y camino hasta la ventana, suspirando el aire fresco que entraba, dejando que la luz del sol chocara contra su pálida piel.

-Puckerman y sus amigos organizaban peleas clandestinas por diversión y para ganar un poco de dinero apostando, una noche me encontraba demasiado volada, y me metí en una de las peleas, o al menos es lo poco que recuerdo –volteo a verla –lo siguiente que sé es que Kitty me está llevando a mi casa, todo mi cuerpo esta golpeado, y ella también tiene sangre en su ropa. Su nariz sangra y su labio esta partido. Esa imagen jamás podrá borrarse de mi mente –siente como nuevamente un nudo se le forma en la garganta.

-Hey…. –susurra la rubia –no hace falta que sigas –intenta acercarse, pero la ojiazul se lo impide, necesita contarle.

-Ella le dijo a mi madre que nos habían golpeado por ser lesbianas, me cubrió con lo de las drogas pero era tarde mi madre sabía algo de eso, intuición de madres supongo –sonrió tristemente –a la mañana siguiente Lorena estaba en la casa para traerme con ella, estuve un mes y medio en rehabilitación –suspiro cansada –mi hermana se encargo de mi escuela, en una de tantas llamadas a mi mamá me dijo que Kitty se había cambiado de escuela también, y que no sabía nada de ella. Después te conocí –miro a su compañera –vi tanto de ella en ti, que me asuste.

La rubia sonrió nerviosamente, nunca nadie la había comparado y no se sentía mal, pero si era extraño. Una sensación como aquella que sientes al estar sola frente a mucha gente. No supo porque, pero así se sintió en ese momento.

-Me aferre a ti para intentar olvidarla pero no pude, mi orgullo salió a flote cuando Rachel te quería para ella, no quería que nadie se burlara de mi, y eso no fue justo, tu merecías ser feliz desde un principio a su lado –agacho la mirada apenada –y para rematarla, me volví a encontrar con Jake y todo se fue a la fregada –no soporto más, comenzó a llorar desconsoladamente –por favor perdóname, yo no quería hacerte daño, por favor –sollozaba sin parar.

Quinn la abrazo fuertemente, Marley había pasado por tantas cosas en tan poco tiempo, no era su culpa, el medio hermano de Puckerman la había llevado por ese camino, y ella podía ayudarla a salir adelante con la ayuda de sus amigas, la hermana de la chica y sobre todo, con el apoyo de Kitty.

-Tranquila… todo está bien. Tranquila –susurro mientras dejaba un beso en su frente.

Flash Back.

-¿Vas a estar todo el día en la cama? –una latina entraba sin permiso a la habitación de la rubia.

-Para tu información, no estoy en mi cama –contestaba mientras salía del baño –y para terminar puedo estar recostada todo lo que quiera –puntualizo señalando su nariz.

-Bah… eso es solo una excusa barata –le resto importancia, ganándose una mirada asesina por parte de su amiga.

-Estas mal del cerebro, ¿lo sabías? –se acostó de nuevo.

-¡Levántate floja! –se acercaba a ella para jalarla y así ponerla de pie –que vamos a salir un momento.

-¿Tú crees que voy a salir con mi nariz así? –se quejo Quinn.

-¿Es acaso que mañana pensabas quedarte en casa? Te recuerdo que tenemos que presentar juntas el trabajo de Sociología y no pienso… -fue interrumpida.

-Primero, ese trabajo es para la próxima semana –punto para la rubia –y segundo, no faltare a clases ni mañana, ni ese día, mi madre no lo permitirá –punto para la latina –y tercero, se que si faltara aunque fuera a la primera clase, tu personalmente vendrías por mi pálido trasero para llevarlo al Mckinley –imito la voz de su amiga, Santana la miraba divertida aunque no sonreía, simulaba estar seria.

-Pues qué bueno que lo sepas, porque eso es lo que pasara –agarraba la chaqueta de su amiga y la empujaba para salir de la habitación.

-Al menos dime a donde vamos –dejo de poner resistencia. Ambas caminaron hacia la puerta.

-Iremos a casa de Britt, para que nos platiques como te fue con Rachel y Marley –Quinn solo suspiro, sabía que no podía negarles eso. Eran sus mejores amigas.


-¿Entonces le pediste tiempo a Rachel porque no podías dejar a Marley por su adicción y fue ella quien te termino cuando fue a hablar contigo a tu casa? –fue el resumen que Santana hizo mientras se metía un pedazo de pizza a la boca.

-Pues si… eso mismo pasó hoy –se encogía de hombros la ojiverde.

Pocos fueron los minutos que ambas chicas tardaron en trasladarse de la mansión Fabray a la residencia de los Pierce. Brittany ya las esperaba impaciente junto a un par de pizzas de jamón con queso y refresco. Justo al momento en el que puso un pie sobre la propiedad, su rubia amiga la arrastro hacia su cuarto, haciendo que su novia subiera los aperitivos.

Santana López no podía decirle que no a su novia. Eso todo el mundo lo sabía.

Tanto la latina como su novia estaban atentas a la historia que su rubia amiga les relataba. Conto todo, desde esa platica que tuvo con su amada diva incluyendo los besos que compartieron ganándose así una que otra broma por parte de su amiga latina, hasta lo que hablo con su ahora ex novia. Incluyendo obviamente lo que esta le había comentado sobre Kitty y Puckerman Jr.

-El hermanastro de Puck es un cab… -pero su novia la interrumpió.

-Santana, ya obtuvo lo que se merece –pocas veces eran las que Brittany hablaba seriamente y esta era una de esas.

-¿Cómo? ¿Qué le paso? –pregunto ansiosa Quinn.

-Ayer justo después de que Puck y el equipo completo de futbol le diera su merecido el muy maldito aun salió por sus propios pies del lugar, parecía que nada podría pararlo, pero la policía lo atrapo unas cuadras más adelante y como llevaba esa madre guardada en sus pantalones se lo llevaron, mañana lo procesaran y después se definirá lo que pasara con él –se encogió de hombros la latina.

-Solo espero que no llamen a Marley para que testifique –se lamentaba la ex Cheerio.

-Le haría mal, pero sería lo mejor –la bailarina acariciaba la mano de su amiga dándole apoyo.

Por un momento las tres se perdieron cada una en sus pensamientos. Santana en todo lo que su amiga había pasado las últimas 36 horas, Quinn en lo que Marley tendría que pasar después de hoy, su rehabilitación, su relación con Kitty. Y Brittany, bueno ella pensaba en cómo hacer que Lord Tubbington dejara de vender los videos sexuales que ella y la latina grababan para su colección.

El timbre las volvió a la realidad y pocos minutos después, una voz familiar que hizo que el corazón de la rubia más chica se volviera loco.

-¿Llego tarde chicas? –se asomaba nerviosamente una pequeña diva.

-Para nada, pasa –la incito la ojiazul.

-¿Seguras? Pareciera que ya están por irse –vio las cajas de pizza casi vacías.

-No te quejes enano, eran de jamón con queso –le resto importancia la latina.

-No hagas caso, abajo esta tu pizza vegana lista solo para calentarla –la bailarina le sonrió, Santana solo bufo.

-Ya regreso –se disculpo regalándole un beso en la mejilla a su amiga –no tenias porque molestarte –le sonrió.

-Aléjate de mi novia Berry, tu rubia tiene ojos verdes –quiso molestarla.

-Sí, pero resulta que los ojos azules de tu rubia también derriten –contraataco provocando que tanto la latina como la ojiverde se quedaran con la boca abierta, Britt solo sonreía.

-Cuando quieras Rach, solo avísame –la bailarina le guiño un ojo.

-Ok, basta –por fin la ex Cheerio hablaba –Diva, vamos por tu pizza antes de que la latina te mate y yo la mate a ella por haberte matado –hablaba mientras jalaba a su pequeña morocha fuera de la habitación, dejando atrás a una morena cruzada de brazos y a una rubia feliz por su pequeño dialogo.


-Estas consciente de que Santana te matara si sigues bromeando así, ¿Verdad? –la rubia ojiverde se encontraba recargada del marco de la puerta, mientras su amor calentaba las rebanadas que comería.

-Lo sé, pero tengo esperanza en que tu no lo permitirías –le sonreía provocando que las rodillas de la ojiverde temblaran –o en todo caso, Britt me defendería –le guiñaba un ojo, dejándola en blanco.

-Eso si que no Berry -se acercaba peligrosamente la rubia, quitándole de las manos el plato con las rebanadas de pizza caliente.

-¿No? -pregunto curiosa la morena, levantando una ceja.

-No, tu... -sujetaba su cintura y la pegaba a su cuerpo -eres mía... -susurraba sobre los labios de la otra chica.

Ambas se miraron detenidamente a los ojos, podían ver el deseo, la necesidad, el amor que sentían la una por la otra.

-Ya bésala -una voz las interrumpía.

-Acabas de arruinar un buen momento para un perfecto beso -Rachel suspiraba frustrada mientras se alejaba de su chica.

-¿No pudiste haber esperado al menos a que juntáramos los labios y después interrumpías? -se quejaba la rubia.

-Pues prefiero interrumpirlas antes de que se lo monten aquí -se burlaba -solo Britt y yo podemos -se daba la media vuelta y volvía a la habitación de su novia.

-Un día de estos me vengare de ella, juro que lo haré -la rubia le susurraba a su morena mientras tomaba el plato de esta para seguir a su amiga.


-Chicas, tengo que irme -Rachel guardaba su celular en el bolsillo de su chaqueta.

-¿Te llevo? -la ojiverde se ponía de pie rápidamente, provocándole un pequeño mareo. Sus amigas lo notaron.

-No creo que sea conveniente Q -comento la latina.

-Estoy bien y puedo manejar, ¿Te recuerdo que fuiste tu quien pidió que viniéramos en la moto? -se defendía.

Tanto su rubia novia como la diva voltearon a verla y si las miradas pudieran matar, en ese preciso momento Santana Lopez estaría muerta.

-¿Cómo pudiste hacer eso Santana? -la más pequeña de las cuatro comenzaba a elevar la voz -¡Puede ser peligroso para Quinn!

-Es que... -intentaba defenderse.

-¿En que pensabas Santy? -su novia le hablaba más tranquilamente.

-Lo siento, no pensé -pocas veces lograban ver de esa manera a la morena.

-Rach, Britt... Ella no tuvo la culpa, yo insistí en traer la moto -defendía a su amiga -saben que amo manejarla, ademas le debía un paseo a mi amiga -sonreía mientras le pasaba un brazo por los hombros, logrando sacarle una sonrisa.

-Pero es peligroso Quinn, tu medicamento te puede dar sueño y...-guardo silencio, el pensar que algo le podía pasar a su rubia le dolía -No quiero que nada te pase -sollozo.

-Hey... -rápidamente la ex cheerio se acerco a abrazarla -tranquila amor, nada va a pasarme -susurro en su oído -ahora que puedo ser feliz contigo nada ni nadie me lo impedirá -la morena se abrazo más fuerte a ella, escondiendo su rostro en el cuello de la rubia.

-¿Lo prometes? -murmuro sobre la pálida piel de la ojiverde.

-Lo prometo -se separo un poco de ella para mirarla a los ojos, sonrió tiernamente y le regalo un beso en la frente -ahora vámonos.


Nuevamente lamento la tardanza. Pocos capítulos para el final. Lamento los errores ortográficos, es difícil subir por primera vez desde el Ipad xD ;en fin, si esta corto, culpen a mi novia que no me dejo escribir más o a Itza, por insistir en que ya subiera el capitulo.

Gabriela Maruri.