Hoolaaaaaas!
Siiiii lo hice... actualización en poquito tiempo jejejeje.
Bueno... bueno... este capítulo es el mas largo que he escrito algo así como 6500 palabras o mas... no recuerdo. Es muy... tiene muchas cosas y creo que al final terminaran todas complicadas/os y con dudas. Así que cualquier duda que tengan y que yo pueda responderlas háganlas, ya saben que yo siempre contesto todo o lo que se puede.
Millones de gracias por sus comentarios me siento tan feliz porque cada día mas personas la leen y la pongan en fav o follows, o ambos. ¡Gracias *-*!
Nota de autora: Flash back en cursiva.
Espero poder actualizar pronto.
Saludos
Disclaimer; los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.
Capítulo 20. Confesiones y otros sucesos
Viernes 16 de enero del 2008, 08:45 a.m.
—Solo quiero pedirte algo —Draco asintió—, no te iras de aquí sin haber escuchado todo antes.
—Lo prometo.
Se acomodó en la cama y le miró directamente a los ojos.
—Sé que me vas a odiar después de esto, pero quiero que sepas que, de cierta forma, no estoy arrepentida porque si no hubiera sido así no te habría conocido tanto —sonrió triste.
Draco la miró sin entender, pero prefirió que ella siguiera hablando.
—Hace un año, más de un año, antes de la muerte de Harry, mi padre me dijo que estaba en banca rota que había perdido algunas propiedades y otras cosas. Le ofrecí mi ayuda, le dije que haría lo que fuera por ayudarlo. Grave error —una lágrima cayó, pero fue retirada de inmediato por ella misma—. Algunos días después de la muerte de Harry; Ginny y Ron le mandaron a Hermione una carta donde decía lo ocurrido ¿Sabías eso?
—Creo que una vez Ginny me lo dijo cuando nos juntábamos en las reuniones, pero nunca supe más.
—Sabes, ¿Por qué Hermione no regresó a Londres?
Draco negó.
—Porque fui yo quien desvió esa carta.
Fui yo quien desvió esa carta…
La frase se repitió en su cabeza…
Fui yo quien desvió esa carta…
Y entonces comprendió la razón por la cual ninguno de ellos, los Weasleys, mencionaban a Hermione. Se dio cuenta de que Luna había provocado esa "enemistad" entre ellos y que ahora era a él, debido a las circunstancias, al que le confesaba eso. Draco sabía que ese sería el inicio de las confesiones. Confesiones que de hecho no estaba preparado para escuchar.
Estaba a los pies de la cama de Luna mirándola intensamente, y no se extraño de que ella en ningún momento desviara la mirada. Podía jurar, en ese preciso momento, que ella estaba arrepentida, pero rápidamente deshizo ese pensamiento.
—Estas bromeando… —le dijo lentamente—, estas insinuando que…
—No estoy bromeando y no estoy insinuando nada. Fui yo… ¡Yo! —le interrumpió ella señalándose— la que impidió que ella volviera. Si no recibía esa carta no tenía motivos para hacerlo.
El rubio se acercó a ella mirándola fijamente en todo el proceso. Supo ocultar la decepción que sintió por la chica que tenía en frente, supo ocultar todos los sentimientos que esa confesión le estaba produciendo.
— ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? —le preguntó. Luna no se estremeció por el tono helado en el cual él le había hablado.
—Porque me lo pidieron —habló con voz cargada de dolor manteniéndole la mirada.
Draco estaba seguro, más que eso, de que ella escondía otras cosas y las averiguaría — ¿Quién? —le preguntó, pero ella no respondió. Pacientemente esperó por unos minutos—. ¿QUIÉN? —repitió, o mejor dicho grito.
Luna dio un respingo y, ahora sí, evitó la mirada gris de él —No puedo decirte quien me lo pidió. En verdad, no puedo. No es porque no quiera, es que no puedo.
Olvidándose de toda la delicadeza que alguna vez había tenido por ella, Draco bruscamente tomó su barbilla y le obligó a mirarle — ¿Por qué no? —le preguntó en un tono de voz distinto.
Ella no protestó y no hizo muecas, se esperaba ese tipo de reacción. Instintivamente cerró su mente —Porque estoy sujeta al hechizo de unión (*).
Draco la soltó y dio paso atrás. A esa chica que tenía enfrente definitivamente no la conocía. El hechizo de unión; magia oscura en su sano juicio haría un sacrificio tan grande como entregarse en bandeja de plata a la muerte. Había dos formas de deshacerse de ese hechizo: primero que alguien del grupo muriera y segundo: revelar cualquier nombre del grupo o suceso y el traidor moría.
No tuvo que mirar la muñeca izquierda de Luna para saber que el pequeño tatuaje estaba allí, o quizás no estaba ya que se podía desaparecer.
Ahora entendía porque Luna Lovegood había cambiado tanto. Entendió porque conocía tanto sobre hechizos de magia oscura. Entendió también porque no le podía decir quien le había pedido desviar la carta. Entendió tantas cosas en ese minuto que se sintió asqueado.
—Eres… lo mas… —se tragó todo lo que le iba a decir, ya habría tiempo de ello—. Ya que no puedes revelar los malditos nombres, dime ¿Por qué no querían que volviera Hermione?
La chica muy en el fondo agradeció que él estuviera un poco más lejos —Mi padre tenía un socio, uno muy poderoso y él no quería que ella volviera. Pero nadie puede retener a las personas, en especial si hay alguien que las puede traer de vuelta… —Luna le miró a los ojos nuevamente; con lo que le diría a Draco, él la odiaría mas—. Si fallaba lo de la carta, había otro plan…
En el proceso de cada palabra dicha por Luna, vagamente recordó alguna que otra conversación con ella y así fue atando algunos cabos — ¿Qué otro plan? —preguntó después de unos segundos.
Luna miró hacia el frente, no se atrevía a mirarlo; por eso le habló midiendo cada una de sus palabras: —Mi sueño más grande era ser medimaga, pero no podría cumplirlo si no tenía dinero —le dijo—. Ese socio me propuso pagarlo… si… yo… —suspiró cerrando sus ojos—. El otro plan era conquistarte… —finalizó ocultando el rostro entre sus manos.
A pesar de lo mucho que le dolía decirlo, más le dolía el hecho de haberlo hecho. Se arrepentía, por supuesto, pero ya no podía volver el tiempo atrás. No pudo negarse cuando se lo habían propuesto; había sido tan estúpida.
— ¿Qué? —preguntó desconcertado, pero pronto esa postura insegura y "amable" cambio—. Tu misión era conquistarme —se dijo mas para él mismo que para ella — ¿Conquistarme? ¿Entonces…?
Y las piezas cayeron precisas en ese inmenso rompecabezas que era su vida… escenas, recuerdos, palabras. TODO. Fue claramente llegando a él. Todo había sido mentira. Todo había sido un juego. Algunas palabras de ella se le vinieron a la mente atormentándolo más: "Esto es solo sexo como lo hemos hecho durante estos últimos meses…" "A veces, creo que terminaras odiándome y eso me da miedo" "Si te contara todo mi pasado me odiarías" ¿Que la odiaría? No, eso era poco, le quemaba la mano el no poder utilizar su varita. "Hay muchas cosas que no sabes de mí" claro ahora se daba cuenta que no sabía absolutamente nada acerca de ella, de que había convivido y salido con una total desconocida. Muchos pensamientos más circularon por su mente: como las palabras dichas por Astoria y su padre, ahora las entendía a la perfección y casi se odio por no creerles. Finalmente llegó la mentira más grande dicha por ella "Yo de verdad te quiero" y eso le hastió.
Luna aún seguía con su rostro oculto —Lo sie…
—No… —la rubia levantó la mirada al oír ese tono de voz que jamás había oído; no tan solo hubo frialdad en esa palabra, hubo dolor reprimido, decepción y rabia. Los ojos de Draco transmitían aquellos mismos sentimientos y tenían la expresión que antaño. Al recordar eso a Luna le dio un poco de miedo— no… no lo sientas, porque ya no creo en tus disculpas. Te juro, ¡Por Merlín, te juro!, que si no estuviera en un hospital te hechizaría para que soltaras la verdad de una jodida vez… —le siseó lo último.
La rubia no se dejó amedrentar por eso, así que dispuesta a explicarse continuo: —Draco… no me arrepiento de haberte…
— ¡Por supuesto que no te arrepientes! ¡Te pagaron! —le exclamó tomándola de los brazos y acercando su rostro al de ella—, te pagaron para estar conmigo, para acostarte conmigo —susurró lo ultimo—. Todo lo que decías eran solo mentiras: las palabras, tus actos. Jugaste conmigo, tuviste sexo con una persona a la cual ni siquiera querías. Eres una puta… —le escupió lo último con rabia—. ¿Cómo pudiste caer tan bajo? —susurró con asco.
Por cada palabra que él decía el agarre en sus brazos se intensificaba.
—Puedes tratarme cómo quieres porque sé que me lo merezco, pero tú no sabes lo que yo sentía en ese momento…
—Oh por favor, no es muy difícil imaginármelo. Estuvimos más de un año juntos y sin compromiso. Ahora entiendo porque no querías una relación. Ahora entiendo tus bipolaridades. Te sentías culpable… ¿No? —la miró desafiante—. Sentías que ya no podías más con esto.
Ella hizo una mueca —Suéltame —susurró. Draco aflojó solo un poco su agarre—. Sí, me sentía culpable y tienes razón ya no podía más con eso, pero cuando empezamos una relación yo de verdad quería intentarlo, pero… pero…
—Pero… tenías miedo —murmuró—. No entiendo porque querías, a esas alturas, algo conmigo. Que estúpido fui en creer en ti… —dijo dolido y sonrió con amargura. Finalmente la soltó—. Ahora entiendo porque terminaste conmigo y nuestro hijo —le dijo, y en ese momento entendió algo—. ¿Ellos te atacaron? ¿Fueron los de la unión? Tú los traicionaste.
Luna se llevó las manos a sus brazos adoloridos, y se estremeció al oír al hijo que había perdido hace algunas horas —Si termine contigo fue porque no quería seguir con algo sin futuro, no quería que sufrieras… y… y nuestro hijo… yo lo amaba… y no te puedo decir si ellos me atacaron o no, porque como sabes estoy sujeta al hechizo y menos puedo decirte si los traicione o no. Yo pensaba salirme de eso… por mi bebe…
—Como se nota que lees sin leer —le dijo enojado, provocando que ella abriera un poco los ojos recordando las palabras de Narcissa—. No puedes deshacer la unión, deberías saberlo si eres una experta en magia oscura —le dijo irónicamente.
—No lo sabía… no… nunca lo leí en realidad.
Draco negó… se sentía abrumado estando ahí. Hubiera deseado salir corriendo y no verla más, pero sabía que esa era una oportunidad única para atar más cabos sueltos.
Por más que le doliera el alma se quedaría, además extrañamente no le dolía como hubiese pensado. Estaba enojado; si, pero había algo en lo que estaba de acuerdo con ella: el haber terminado fue lo mejor y agradeció el no haberse enamorado.
—Debí creerle a Astoria y a mi padre —dijo mas para él que para ella. Sin embargo, la rubia lo escuchó perfectamente y solo pudo apretar los puños—. No debí confiar en ti… no debí haberme metido contigo.
—Ellos… yo… —se calló. Por más que quisiera hacerlo, no podía hablar—. Draco, debes confiar en tus instintos.
Él entrecerró los ojos —Por confiar en mis instintos estoy aquí y ahora contigo, escuchando lo mentirosa que fuiste, escuchando como no tan solo me traicionaste a mí sino que también a tus amigos —le dijo rápidamente.
A Luna ya no le dolían las palabras, era inmune a ellas. Miles de veces había pensado en ese momento y nada se parecía a lo que había imaginado. Como desearía contar toda la verdad, pero no podía.
— ¿Pansy lo sabe, no es así? —preguntó, Draco recordando el estado de su amiga.
La rubia asintió —Lo sabe, solo parte de esta verdad. Fue mi culpa, ¿Cómo esta? —le preguntó sinceramente.
—Como si te importara… —Draco se alejó mucho de ella y le dio la espalada pensando en la baraja de posibilidades. En todo. Se llevó las manos al pelo de pura frustración. Y entonces, de un segundo a otro, la claridad le llegó. La miró y luego le sonrió como todo un Slytherin—. Dices que alguien te pidió conquistarme —ella asintió confirmándoselo nuevamente— y esa persona sabía que… no… mejor ¿Tú sabías que yo tuve una relación con… Hermione? —le preguntó conociendo, quizás, la respuesta.
Luna bajó un poco la mirada, recordando el momento en el que le habían dicho eso —Sí, lo sabía, fue algo de lo que me enteré cuando hice el trato —y no tan solo se eso, pensó para sí misma.
—Entonces ¿Él lo sabía? —susurró. Confesiones a medias, pero al fin y al cabo algo se lograba esclarecer de todo—. Bien, ahora quiero que me escuches…
Luna levantó la mirada extrañada al no oír ya ese tono frío, sino uno más calculador y quizás más Slytherin.
*O*O*O*O*O*O*
Viernes, 9:48 a.m.
Sentía los parpados pesados. Estaba plenamente consciente en ese momento, solo que sus ojos no parecían responderle; lo había hecho una vez, pero ahora ya no tenía fuerzas. Sintió una mano cálida sobre la suya, al menos eso podía hacer: sentir.
Acariciaron su mejilla y luego el estomago con devoción. Eso se sentía bien, no quería que se detuviera.
La primera vez que había despertado había estado unos minutos consciente y luego el sueño la venció, pero ahora se obligaba a abrir los ojos. Con esfuerzo y concentración lo logró y poco a poco lo fue haciendo, la luz de día se le clavó en la mirada.
Cuando sus ojos se acostumbraron al lugar se permitió observarlo, ¿Dónde demonios estaba? El cuerpo le pesaba, abría subido de peso… no… ella se cuidaba bastante.
Ya que no reconocía el lugar; su rostro se giró para encontrarse con la persona que anhelaba con ansias, pero en una fracción de segundos su desorientada mirada cambio a una totalmente fría.
— ¿Qué haces tú aquí, Weasley? —le preguntó sin esconder el asco en sus palabras, soltándole la mano y tratando de alejarse. Se miró a sí misma; tenía el ¿Vientre abultado? Y una horrible realidad cayó sobre ella.
*O*O*O*O*O*O*
Quince minutos después salió de la habitación de Luna, estaba un poco sorprendido de no haber llamado la atención con los gritos que había pegado durante esos últimos minutos.
La decepción irradiaba en su mirada. Y el dolor, ese sentimiento por sobre todos lo que podía sentir. Había confiado ciegamente en ella y se sentía utilizado, de cierta manera así había sido. Quería alejarse de todo, pero sabía que no podía.
No tenia ánimos de ir a ver a Pansy, no con lo mal que se sentía. Tampoco deseaba ir a la sala de descanso, pero la verdad sea dicha ya no deseaba lidiar con nada ni con nadie.
— ¡Draco! —Ron venía corriendo hacia él saliendo de la sala contraria. Su rostro denotaba una profunda tristeza.
— ¿Qué paso? —le preguntó en un tono no muy bueno.
—Es… Pansy… no se qué le pasa.
Asintió. Ron a grandes rasgos empezó a contarle lo que había pasado, al llegar al lugar ignoró a todos los presentes. Tomó el pomo de la puerta abriéndola con cuidado y la cerró de la misma forma, su amiga estaba acurrucada a un lado de la cama.
—Pansy —murmuró aún desde la puerta.
— ¡Draco! —chilló— ¡Por Merlín! Por fin alguien a quien conozco. Me podrías explicar que hago aquí… no entiendo nada…
Olvidándose de todo lo anterior, tranquilizándose, y asiéndose ánimos le dijo: —Cálmate —la chica le hizo caso y Draco se acercó a ella sentándose en la camilla, llevó su varita hacia la cabeza de Pansy y revisó su lesión; estaba en proceso de desinflamarse aún, pero había algo que no le gustaba y quería que ella misma se lo dijera. Ron se lo había mencionado incluso—. ¿Qué ha pasado?
La pelinegra miró angustiada a su amigo — ¿Qué hago aquí? ¿Por qué ellos están aquí? —fue lo primero que le preguntó—, ¿Dónde está Theo? ¿Por qué estoy embarazada? Draco no recuerdo nada —le dijo con voz trémula.
Draco se dio cuenta de que desistir en ir a ver Pansy había sido un pensamiento estúpido —Primero, Pansy estás aquí porque sufriste un accidente donde te has golpeado la cabeza, tienes una pérdida parcial de la memoria… —ella lo miró entrecerrando los ojos—. No te esfuerces… —la tomó de las manos—. Segundo, cariño, Theo… él… murió hace algunos meses —los ojos de ella se llenaron de lágrimas— lo siento… la enfermedad.
Pansy le soltó las manos y se tapó el rostro — ¡Oh por Merlín! —un sollozo entrecortado salió de su garganta— Draco yo lo amaba tanto. Theo… era todo para mí —susurró.
—Lo sé y él a ti también te amaba, pero ahora… —le miró el vientre— tienes a Christian.
Ella despego sus manos de su rostro mirando su vientre —Es… ¿Christian? Mi bebe se llama así —el rubio asintió— y es hijo de…
—Theo… es hijo de él —le informó y ella suspiró aliviada—. Y si la familia Weasley está aquí es porque tú tienes, hace muy poco, una relación con Ron —le dijo con cuidado mirando sus reacciones.
— ¡¿Qué?! —preguntó escandalizada—. Yo no puedo… no… ¿Ron? ¿Desde cuándo le llamas así? Yo no puedo tener una relación con la comadreja Weasley —hizo una mueca cuando pronuncio el sobrenombre.
—Pansy —susurró—, escúchame, no recuerdas muchas cosas por lo que te explico. Soy tu médico muggle —ella abrió mucho los ojos, mirándole de arriba abajo. Draco recordaba la primera vez que se lo dijo— y somos amigos de la familia Weasley.
— ¡Oh Merlín! —puso ambas manos en su cabeza—. No puede ser… tanto tiempo se ha borrado de mi cabeza.
—Tus recuerdos deberían aparecer a medida que el golpe se desinflame. Es mejor que descanses y no te esfuerces, mas tarde seguiremos hablando.
—Bien —murmuró. Draco le ayudó a que se acomodara en la cama para que durmiera.
El rubio se levantó. Estaba dispuesto a irse, pero sabía que no podía hacerlo. La confesión de Luna rebotó en su mente y la última conversación también. Selló la puerta y ella murmuró un "Draco ¿Qué pasa?". Entonces, él se giró y tal fue su suerte que Pansy le miró directamente a los ojos.
—Legeremens —susurró apuntándole con la varita y ella entró en trance. Palpó su bolsillo encontrando lo que quería.
Ella no peleó por sacarle de su mente, pero si pudo ver su incomodidad. Draco encontró recuerdos sueltos e inconexos debido a la falta de memoria. Ignoró los recuerdos más íntimos, y en ese momento se encontró con el que deseaba y asaltó su cabeza. Extrajo ese fragmento de recuerdo y sacó de su bolsillo un frasquito para meterlo.
El hechizo se terminó cuando ella, por alguna razón desconocida, había comenzado a bloquear su mente. Antes de que le preguntara algo murmuró:
—Obliviate —las pupilas de Pansy se dilataron y Draco borró lo que había pasado anteriormente.
*O*O*O*O*O*O*
Algunos minutos después Draco salió tranquilamente de la habitación de Pansy. Por supuesto, todos se le acercaron a hacerle preguntas.
— ¿Como esta? —la primera en preguntar fue Emily Parkinson, la madre de Pansy.
Mirándola a ella y a todos les respondió: —Ron ya me contó lo que paso y no quiero que se alarmen por lo que les diré, pero Pansy tiene una pérdida parcial de la memoria que debería irse disipando a medida que el golpe se desinflame.
—No me recuerda —murmuró Ron con voz apretada—. Vi su cara de horror…
—Ron recuperara la memoria, tenlo por seguro. Les pido que cuando le hablen lo hagan con paciencia, ya le he contado algunos sucesos. Por lo pronto ahora duerme. Es mejor que se vayan a descansar.
Todos asintieron yendo a la salida, pero solo se quedaron Ginny y Ron. La primera se acercó a su hermano y lo abrazó con comprensión.
—Dime, Draco —comenzó ella—, ¿Cómo esta Luna? ¿Ya despertó?
El chico se esperaba las preguntas sobre Luna desde antes —Ella esta estable, pronto le daré de alta.
— ¡Quiero verla! —exigió Ron—. Ella sabe…
—No, ella no sabe. Además, no debe hablar con nadie antes de que el ministerio la interrogue —les dijo. Obviando el hecho de que ellos no sabían que él ya había hablado con ella.
—Entonces tendré que esperar —dijo, resignadamente, Ron.
—Como les dije prefiero que el ministerio hable con ella primero y luego los llevaré ¿De acuerdo?
Ambos pelirrojos asintieron no muy convencidos. Encontrando a Draco Malfoy muy raro.
—Bien. Me tengo que ir, Rolf debería pasar a examinar a Pansy.
Sin esperar respuesta salió de la sala de cuidados intensivos, dejando atrás a los hermanos Weasleys.
Entró al ascensor, llegando casi al instante al primer piso. Ignoró a todos los que pasaban por su lado y le preguntaban cosas. Cuando llegó al lugar donde podía desaparecerse no lo pensó dos veces y así lo hizo.
Cuando llego a su departamento, este estaba igual a como lo había dejado anoche. Caminó hacia la pared, aparentemente vacía, a un lado de la chimenea. Susurró un hechizo y pronto apareció una puerta. Draco la abrió y se encontró con una pequeña sala que estaba tan solo iluminada por una pequeña luz, en el fondo había una mesa, no muy amplia, y sobre esta un pensadero portátil, en la otra esquina habían dos repisas; una contenía libros y la otra pociones.
El rubio sacó de su bolsillo la pequeña botella con los recuerdos de Pansy dejándola a un lado del pensadero. Caminó dos pasos hacia la estantería de pociones y extrajo una. Salió de la habitación y con el mismo hechizo ocultó la puerta. Se quitó la bata de médico sentándose en la cama y de un trago se tomó la poción para dormir, quería olvidar por algunas horas todo lo que sabía. Quería… solo quería saber si lo que haría de ahora en adelante era lo correcto.
Se acomodó en la cama y pronto el sueño llegó a él.
*O*O*O*O*O*O*
Viernes, 10:30 a.m.
Habían permanecido algunos minutos más en aquel pasillo, pero decidieron que lo mejor sería bajar a la cafetería del hospital de todas formas Pansy no despertaría.
Ginny no estaba cansada, pero sabía que su hermano sí.
—Ron —el pelirrojo dirigió su mirada hacia ella—, todo estará bien… es temporal.
El chico bajó su mirada hacia su café —Quizás, esto es lo mejor. Quiero decir… ella y yo… solo llevábamos…
— ¿Qué dices? —le preguntó entendiendo perfectamente el punto de su hermano.
—Tú no estabas ahí —replicó—, vi en su mirada el asco y el odio que jamás vi en el colegio —apretó los labios—. Bueno si vi eso, pero ahora fue más intenso; dolió —declaró.
—Ron, por favor, cuando ella recupere la memoria todo volverá a estar bien.
Ron tomó un sorbo de café —Yo, creo que debo irme a casa a dormir —le dijo a Ginny— ha sido una noche muy larga.
Ella asintió —Bien, ¿Volverás? Supongo.
—Lo más probable —fue lo último que le dijo antes de levantarse e irse.
Ginny tomó un sorbo de su café; sintió una musiquita en el ambiente aún no se acostumbraba a eso, pero gracias a Merlín sabía ocuparlo. El nombre claro de "Hermione" apareció.
—Hola, Herms, ¿Qué tal? —hace algunas horas que ella se había ido, pero habían podido hablar.
—Hola, Ginny. Bien, todo bien, ¿Y tú?
—Sí, bien. Aunque acabo de tener una conversación con Ron… —Ginny hizo una pausa—. Pansy ha despertado completamente.
— ¿En serio? Y ¿Qué ha dicho?
—Nada. Bueno a Draco sí. La verdad es que no recuerda que somos sus amigos, cree que aún nos llevamos mal y, por supuesto, no recuerda a Ron.
—Oh, pobre debe estar muy mal —ella suspiró—, estoy segura de que recuperara la memoria —le dijo—. Gin, cambiando un poco de tema, ¿Has ido a ver a Luna?
—No, ahora que lo dices Draco nos dijo que el ministerio hablaría con ella y luego nosotros. Estaba muy raro —le confesó.
—Sabes quisiera ir a verla.
Ginny también deseaba lo mismo —Sabes yo igual quiero verla. Mira estoy en la cafetería del hospital ven y vamos juntas ¿Sí?
—Ok, nos vemos en unos minutos —y colgó.
Guardó el teléfono y tomó nuevamente su taza de café abrigándose un poco del frío que sentía. Pronto sus pensamientos fueron ocupados por Harry, su querido Harry. Como desearía que él estuviera ahí. Tocó su anillo de casada, jamás de jamases se lo sacaría, eso le demostraba que aún era la señora Potter. Aunque todos pensasen que ya no lo era. Suspiró, lo seguía amando como la primera vez, se prometió así misma que si no lo encontraba este mes. El próximo ya recurriría al ministerio. Ya no podía seguir esperando más.
A los quince minutos después Hermione apareció. Se saludaron y conversando trivialidades se encaminaron hacia el ascensor. En el camino Hermione le contó a Ginny sobre el hecho de que le había dicho la verdad a Draco sobre Jean.
—Entonces ¿Discutieron? —preguntó la pelirroja entrando al ascensor seguida de Hermione.
—Sí, era obvio ¿No?
—Bueno creo que era una reacción natural de su parte.
Ella suspiró —Él me tomó muy fuerte de los brazos.
Ginny se mordió el labio — ¿De verdad? Jamás creí que fuese así.
—Sí, pero luego se dio cuenta y me pidió disculpas. Incluso me dio una poción, ahora ya casi no me quedan marcas. Olvidándome de eso, se que él no es así. Además me dijo que la encontraríamos y que me ayudaría.
—Wow… jamás pensé que reaccionaría así, digo es obvio que se enojara, pero ser agresivo no me lo esperé —ella movió la cabeza—. Por lo otro, yo también creo que la encontraremos ¿Por qué no me lo dijiste ayer?
—No era el momento, Gin. Además de que quedé sorprendida por lo de Luna. Yo… no lo sabía.
—Te refieres a su embarazo —la castaña asintió—. La verdad es que ellos habían terminado, aunque no nos dijeron el motivo; solo que había sido una decisión de ambos.
Hermione hizo una mueca, dándose cuenta de que muchas cosas la separaban de Draco Malfoy.
Cuando el ascensor llegó al tercer piso, este estaba dividido en dos secciones, caminaron por el gran pasillo de cuidados básicos; como no había ninguna enfermera en el pasillo se aventuraron a averiguar por ellas mismas cual era la habitación de la rubia. Pronto se dieron cuenta de que solo dos habitaciones estaban ocupadas, ya que afuera de estas habían fichas y otros papeles. No estaban muy seguras de donde estaría Luna. Ginny abrió la penúltima puerta del pasillo.
La pelirroja asomó su cabeza y no era la habitación de la rubia, pero si le sorprendió ver a una persona llena de tubos saliendo por su boca y brazos. Su corazón se estrujó, por alguna extraña razón quería entrar y averiguar quién era. Era un hombre, de eso estaba segura, tenía el rostro cubierto con una máscara. Hermione le tocó el hombro, saliendo de su letargo, y se giró para mirarla.
— ¿Qué pasa? —preguntó Hermione.
—Na-nada… vamos es la de allá —volvería, confiaba mucho en sus presentimientos.
Entraron a la última habitación. Luna estaba acurrucada a la almohada con ojos enrojecidos, miró a las personas que entraron y se tensó.
Todo el miedo comenzó a caer poco a poco. La verdad es que pensó que Draco se había tardado mucho en no revelar la verdad. Sabía que él faltaría al juramento — ¿Qué hacen aquí? —les preguntó con voz raposa debido al llanto.
Ginny y Hermione entraron finalmente —Luna —la pelirroja se acercó a su amiga—, vinimos a ver como estabas.
Las miró extrañada y no entendiendo nada de nada — ¿Qué?, pero… —entonces entendió. Él si había cumplido su promesa. Suspiró un poco mas aliviada—. Estoy bien, digo como lo estaría una persona que ha perdido a un hijo.
Ginny se sentó en la cama —Lo siento, amiga —le tomó una de las manos.
Hermione, un poco más alejada, se comenzó a sentir incomoda. Ayer había sabido la verdad, es decir que Luna había estado embarazada de Draco y que, por supuesto, él no fue capaz de decírselo cuando ella le contó lo de Jean.
Ese momento había sido como un balde de agua fría, él, a pesar de todo, si había estado haciendo su vida.
—Herms —murmuró la pelirroja.
La chica la miró —Lo siento —le dijo a Luna.
Luna le sonrió apenas —Solo pocos lo sabían —le dijo—, no pretendía aún decirle a nadie más.
La castaña asintió acercándose un poco mas — ¿Ya hablaste con los del ministerio?
—No, no aún —recordó claramente las palabras de Draco: "Si el ministerio viene te las arreglas sola, de los demás me encargo yo"—, creo que vienen mas tarde.
Ambas chicas asintieron. No quisieron preguntar nada más, porque ellas no tendrían que estar ahí.
— ¿Y Pansy? —les preguntó.
Ginny se tensó un poco —Pansy está bien, pero con el golpe que recibió perdió la memoria.
La rubia se sintió mal por esa situación. Lamentaba enormemente haber metido a Pansy en eso, pero la chica había estado en el lugar equivocado —Se recuperara —les afirmó— y recordara.
Tocaron la puerta y luego de un "pase" dicho por Luna la enfermera entró y frunció el ceño cuando vio a la chica con compañía.
—Les pido que la dejen descansar —les dijo—, además el ministerio llegara en poco tiempo para hablar con ella.
Ginny y Hermione asintieron, despidiéndose de su amiga.
Luna se quedó sola de un segundo a otro. Las chicas se habían ido. La enfermera solo había pasado a ver si se había tomado los medicamentos. No tenía sueño, a pesar de haber dormido poco, pero si cerraba los ojos se le venía inmediatamente la conversación con Draco, la conversación con Narcissa o el trato con Lucius Malfoy.
Con respecto a este último sentía el odio más grande que jamás pensó sentir por una persona. Se acomodó un poco en la cama permitiendo, ahora sí, que los recuerdos envolvieran su mente.
—Es simple, cariño. Los cuatro haremos un hechizo de unión mágica, cualquiera que sepa alguna noticia o algo deberá quiera o no decírselo al resto. Por supuesto, falta una persona así que si aceptas lo realizaremos después. Por lo pronto, ya has hecho la primera parte —tomó la carta y se la extendió—; Viktor mantiene a Granger y no quiero que ella se entere de la muerte de Harry Potter.
Luna cerró sus ojos tratando de pensar, ya había hecho algo terrible: robar la carta de los Weasleys hacia Hermione. Sabía que ya no había vuelta atrás, debía hacerlo por su padre y por el amor que le tenía —Esta bien, acepto. Solo lo hago por ti, papá —tomó la carta y rompió en dos.
Lucius sonrió complacido y Xenophilius, a su lado, hizo una mueca —Mañana nos reuniremos, pero tengo otro trabajo para ti…
La chica lo miró largamente — ¿Que otro trabajo? —pensó que sería fácil, pero que ingenua y tonta fue.
—Mi… —sonrió— mi hijo Draco está muy afectado por la muerte de Potter, se ha estado acercando mucho a la familia de él y eso no me gusta. Tú, ¿Sabías qué él y tu amiga, la sangre sucia, tuvieron algo?
—No, no lo sabía ¿Malfoy estuvo con Hermione? —preguntó no creyéndole, aunque ese hombre no tendría porque mentirle.
Lucius asintió —Mal gusto, lo sé… —le dijo, aunque Luna no pensaba que era así—. Lo más seguro es que como a tu amiga no le llegará la carta, ellos decidan ir personalmente a buscarla y tú debes…
—Persuadirlos para que no vayan —le dijo tranquilamente, eso sería pan comido.
—Sí, pero no solamente eso. Estoy completamente seguro de que Draco se ofrecerá para ello, buscara cualquier excusa, y ahí entras tú. Luna debes conquistarlo.
Luna abrió nuevamente los ojos, conquistarlo había sido tan, en un principio, horrible de pensar. Pero al final resultó ser lo mejor que había hecho, le había conocido tan profunda e íntimamente. Se hubiera enamorado de él, hubiera sido fácil, pero no podía y tampoco se lo permitió.
Draco era bueno y ella lo había sabido. Él no se merecía eso, pero un trato era un trato.
Tocaron suavemente la puerta. Dos aurores entraron y Luna sabía que ahora la situación la tendría que manejar ella.
*O*O*O*O*O*O*
Viernes, 15:13 p.m.
Suspiró largamente. El pasillo estaba desierto. Por lo que le había dicho la enfermera, Pansy dormía desde que Draco había salido de la habitación en la mañana. Los padres de la chica volverían mas tarde, y los Weasleys, incluida Ginny, se habían retirado hacia mucho para volver más tarde.
Ron estaba nervioso, inseguro, pero por sobretodo tenía miedo. Tomó el pomo de la puerta abriéndola lentamente como si temiese despertar a la chica que descansaba al otro lado.
Se quedó en el umbral observando y analizando si de verdad quería entrar ahí. Pansy efectivamente dormía, su pecho subía y bajaba tranquilamente, su cabello negro le cubría parte rostro, estaba tapada hasta la cintura.
Cerró la puerta con cuidado sin despegarle la mirada. Dio pasos lentos hacia ella, temía despertarla y ver en sus ojos el asco que vio esa mañana. Levantó una de sus manos para tocar el rostro de ella y se detuvo en el proceso, cerrándola en un puño. Le dolía estar en esa situación, amaba a esa chica y al pequeño que crecía en su interior.
Se sentó en la silla junto a ella a esperar…
Algunos pocos minutos pasaron en donde el ruido de las sabanas hizo que Ron fijara su vista en ella, había despertado. La pelinegra entrecerró los ojos acostumbrándose a la luz de lugar y se movió girando un poco su rostro hacia Ron, se sorprendió de encontrarlo ahí, pero pronto recordó las palabras dichas por Draco. Solo se limitó a suspirar y mirar hacia el techo.
—Dime, ¿Cómo paso? ¿Tú y yo? —le preguntó irónicamente.
Ron cerró los ojos unos segundos para encontrar las palabras necesarias. No quería darse por vencido, era una pérdida parcial de la memoria nada mas —Fue… fue todo, las reuniones, las conversaciones, las salidas. Fue todo un proceso nuestra relación.
La chica frunció los labios evitando que de su boca saliera alguna pesadez —Yo te he hablado de Theo.
Ron sonrió un poco —No mucho en realidad, aunque si mencionaste que el nombre de tu bebe sería el del padre de él.
—Weasley yo…
—Lo habíamos dejado —Pansy lo miró nuevamente—. Nuestra relación —le aclaró.
— ¿Qué? Draco me dijo que…
—Ellos no lo sabían, pero lo nuestro no funcionó —se encogió de hombros como si no le importara— y aún así estoy aquí contigo.
Pansy no sintió ningún alivio ante esas palabras, en cambio sintió un dolor profundo en su pecho y un vacio.
Ron sabía que le estaba mintiendo, pero también sabía que no podría soportar el rechazo. Le había costado tanto conquistarla y enamorarla que ahora prefería dejarla ir, y si recordaba… bueno ya vería que haría.
— ¿Hay algo más que quisieras saber? —le preguntó. Pansy no respondió—. Creo que es mejor que me vaya.
Pansy no dijo nada.
Vio en silencio como el pelirrojo se marchaba. Cuando estuvo sola, una lágrima solitaria se delineó en su rostro. No entendía por qué, pero eso le dolía y mucho.
*O*O*O*O*O*O*
Viernes, 21:15 p.m.
La ducha le había asentado completamente bien. Ahora ya tenía claro, muy claro, lo que haría. Se había perdido más de doce horas del hospital y el celular lo tenía completamente apagado.
Cuando estuvo listo tomó el bolso que siempre llevaba, las llaves del auto, que había dejado en el hospital, y algunos papeles importantes.
Cerró los ojos visualizando la zona de aparición del hospital y luego sintió la horrible sensación de vuelco en el estomago.
Ese viernes la sala de urgencia estaba con mucha gente. Cuando dobló el pasillo tuvo que soportar la mirada enojada de su enfermera de confianza, Julie caminó a su lado sin decir palabra alguna. Llegaron a la sala donde todos médicos dejaban sus cosas y entonces se giró hacia ella.
—No te regañare ni nada por estilo —le dijo en tono serio—, pero esta demás decirte Draco que han pasado tantas cosas en el día que me es imposible decírtelas una por una.
—Lo siento, yo…
—A mi no, Draco. Es a tus pacientes y a tu jefe —murmuró lo último—. No te mandas solo. Sé que debes haber tenido tus razones, pero…
—Necesitaba pensar —le dijo interrumpiéndola.
Ella hizo una mueca —Como te dije, Draco —le hizo un ademan para salir de la sala—, debes hablar primero con el jefe y luego con tus pacientes.
Él rodó los ojos. Julie más que enfermera parecía la jefa —Bien jefa iré a la oficina mayor y luego con mis pobres pacientes —le dijo en tono de broma.
Paso por el lado de su amiga dirigiéndose a la oficina de su jefe. Que suponía que ya no estaría allí, pero al parecer él le estaba esperando.
No demoró mucho en encontrar la oficina, ya que esta estaba en el pasillo de maternidad. Se acomodó la bata y golpeó la puerta.
Se escucho un "pase" y Draco entró quedándose de pie.
—Draco, puedes sentarte —le ofreció cosa que el rubio acepto—, creo que esta demás decir el motivo de esta charla.
Draco se permitió asentir. Patrick Sanders era un hombre de unos sesenta años, pelo canoso y de contextura gruesa. El fundador del hospital.
—Eres mi mejor médico, lo sabes, pero hoy, y creo que estás en tu derecho de hacerlo, te has desaparecido todo el día sin avisarle a nadie. Además de que he tenido visitas recurrentes de familiares de dos pacientes que están bajo tu cuidado.
Draco sabía quiénes eran: los Weasleys.
—Lo sé y lo siento no volverá a ocurrir, es mas yo…
—Lo sé, yo sé que esto no volverá a ocurrir. Tienes un compromiso muy estrecho con ellos. Solo te pido que para la próxima me lo comuniques —Draco asintió—. Otro punto el cual quisiera abordar es sobre tu último ingreso —Draco podía ver su certificado de despido ante esas palabras.
— ¿Qué pasa con él? —se atrevió a preguntar.
—Sabes perfectamente a lo que me refiero. Lo ingresaste sin tener conocimiento de quien era. No puedes simplemente hacerlo pasar así como así, yo siempre me entero de las cosas que suceden aquí.
—Está muy mal y aún lo está; realmente si quiere despedirme lo aceptare, pero a él déjelo. Si no lo hace morirá.
—No te despediré, porque sé que para que hayas hecho algo así realmente tienes que tener un gran motivo, confió en tu criterio, Draco. No por nada hiciste tu última residencia aquí conservando un trabajo.
A Draco su jefe le caía muy bien. Era un hombre justo y en ocasiones de un genio horrible, pero a pesar de eso lo conocía bien.
El hombre no era mago. Era un muggle total, pero aun así sabía que muchos de los que trabajaban ahí poseían magia.
—Bueno para terminar todo este tema quiero que sepas que puede quedarse bajo tu responsabilidad. Puedes pedir ayuda a quien quieras.
Draco suspiró aliviado —Gracias. Bien, si…
—Por último… —le cortó—, y ya que te he perdonado dos o varias mejor dicho, iras la próxima semana en el único grupo al orfanato, no acepto un no.
Draco asintió. Vale, su jefe se estaba portando bien con él —Lo que usted diga, jefe.
El hombre asintió complacido —Bien, ya puedes retirarte a ver a tus pacientes. Que yo ya debo irme.
Draco se levantó, le estrechó la mano en señal de despedida y salió. Bien se había enfrentado a su jefe, ahora le quedaba los Weasleys.
Julie que le había esperado afuera le dijo que los familiares estaban en la cafetería. Tomó la ficha de Pansy, la del chico misterioso y le devolvió la de Luna cediéndosela a otro médico.
La enfermera no digo nada y se retiró. Era tarde y lo sabía, caminó hacia el ascensor y esperó unos segundos para que este se abriera. El tercer piso, particularmente visitaría los dos externos de este. La sala de cuidados intensivos tan solo estaba ocupada por Ginny y Ron, la primera le daba la espalada y el segundo se dio cuenta de inmediato que era él. Venía sumido leyendo la ficha de la pelinegra.
— ¡Malfoy! —exclamó el pelirrojo, avanzando hacia él— ¿Dónde demonios estabas?
Draco despegó su mirada de la ficha clínica de su amiga y miró a Ron —Arreglando unos asuntos —le dijo pasando por el lado de él.
—Draco —Ginny se le acercó un poco—, ¿Estás bien?
El rubio sonrió —Mejor que nunca, veré a Pansy luego salgo.
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El lugar era acogedor y cálido.
El olor a café se respiraba en el ambiente.
— ¿Estás segura de que fue él quien te mando la nota?
—Muy segura —le dijo—. No era su letra, por supuesto, pero esas palabras una vez me las dijo.
—Has pensado en decírselo al ministerio, Hermione.
La chica asintió —No creo que sirva de mucho. Si se lo llego a decir al ministerio, le puede hacer algo a mi hija.
—En eso tienes razón —Rolf movió un poco su mano y la puso sobre la de Hermione—. ¿Sabes que cuentas conmigo para todo, Herms?
Hermione movió su mano hasta que quedo su palma junto a la de Rolf —Gracias Rolf, eres un gran apoyo.
Rolf sonrió colocándole un rizo tras la oreja. Se acercó un poco a ella y tentando a su suerte la besó.
Sorpresivamente Hermione no le apartó ni nada, sino que le correspondió el beso.
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(*) El hechizo de unión (creación mía): Paso a explicar un poco el hechizo al cual esta atada Luna. En simples palabras ella solo podía revelar sucesos antes de haberlo hecho. Es decir lo de la carta y lo de conquistar a Draco fueron hechos que pasaron antes de hacer el hechizo. Lo que pasa o se dice post el hechizo ella no lo puede revelar porque puede morir y bueno todo lo demás esta explicado en el capítulo.
